Libertad!

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domingo, 24 de febrero de 2008

Juan Martín Echeverría // ¿Cuándo comienza la gobernabilidad?

Los ciudadanos exigen sustituir lo tumultuario por una gestión eficiente. De una vez por todas
El régimen actúa como si hubiera comenzado sus labores hace unos días, porque pretende olvidar sus nueve años en el poder, pero tendría que comenzar por respetar la descentralización y los procedimientos de control del gasto y de sanciones contra la corrupción. Sin embargo prefiere la vía autoritaria, aclamacionista, sin obra realizada y persiguiendo las estadísticas como si fueran traidoras a la patria: las cifras son crueles y el volumen malbaratado de recursos produce escalofríos.
Estamos en presencia de la militarización, desde la administración central hasta los grandes organismos y las gobernaciones, mientras surgen interrogantes sobre el apresto operacional de la FA, el resguardo de la soberanía en las áreas fronterizas y el control del territorio, incluso en las barriadas populares. Sólo en ese contexto se entiende la declaración del Ejecutivo, que resalta la actuación abierta de grupos paramilitares, vendiendo drogas a precios por debajo del mercado y armas en las barriadas populares. ¿No es esa una responsabilidad de las autoridades?
La carnicería en las cárceles ha adquirido magnitudes espeluznantes; 286.000 viviendas se construyeron en 9 años (31.777 por año) y no se ha resuelto debidamente la habilitación física de los barrios; la criminalidad en materia de homicidios se cuadruplicó en el mismo período y recientemente una acción terrorista del grupo guerrillero Venceremos ocasionó daños en bienes de la AN. ¿Cómo se justifica que el oficialismo conviva con o sin disimulo con sectores radicales como el FBL y los que actuaron en la toma de las instalaciones de la Unexpo.
Es de sabios rectificar, sin embargo es imposible a través del velo del fundamentalismo. En el I Ching se dice: "cuando estás esperando en el límite de una situación, antes de que llegue el momento adecuado para la acción, permanece en calma y evita actuar por el impulso: en ese caso no te equivocarás". En el caso venezolano las autoridades actúan sin reflexionar, afirmando lo que después niegan; bastaría comparar el discurso contra los presuntos enemigos, que van variando de acuerdo a las necesidades, ya que funcionan como un elemento táctico de distracción.
Se impone aprobar un sólido presupuesto para renovar la infraestructura de la nación, construir masivamente viviendas, mejorar a fondo las áreas populares, terminar el programa Barrio Adentro, atender los niños de la calle, ajustar los sueldos de los funcionarios policiales y ocuparse de la salud, en vez de repartir irresponsablemente los recursos en otros países. Hay que comenzar por resolver los problemas de nuestros ciudadanos sin distingos ideológicos, la revolución debe atender de manera planificada y permanente las tremendas prioridades pendientes.
Heinz Dieterich, en un documento que está circulando, insiste en que la clase oficialista aún no ha entendido el cambio cualitativo en la correlación de fuerzas, que se produjo a raíz de la derrota del referéndum del 2 de diciembre; de allí que siga en pie un discurso superficial, descuidando la inflación y sosteniendo un socialismo radical inviable, que es una regresión. Los ciudadanos exigen sustituir lo tumultuario por una gestión eficiente. De una vez por todas, ¿cuándo comienza la gobernabilidad?
juanmartin@cantv.net

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