El actual presidente (e) de Venezuela estuvo en Cuba, entre los años
1986-1987, haciendo parte de la Escuela de Formación Política. En La
Habana compartió grupo con el huilense Israel Silva Guarnizo, dirigente
del sector solidario regional.
Nicolás Maduro Moros, actual Presidente (e) de Venezuela y candidato a la reelección.
FAUSTO MANRIQUE
Diario del Huila, Neiva
Desde 1992, cuando se
convirtió en un activista a favor de la liberación del entonces militar
golpista Hugo Rafael Chávez Frías, el revolucionario Nicolás Maduro
Moros forjó una estrecha amistad con el fallecido mandatario venezolano
que, al parecer, se ha mantenido más allá de la tumba.
En esa época también conoció a su actual esposa, la abogada y política
Cilia Flores, que en ese tiempo ejercía la defensa de Chávez y que
recientemente renunció a su cargo como Procuradora General de la Nación.
Sin embargo, seis años antes de esos sucesos que lo acercaron al poder y
a formar su familia, tuvo la oportunidad de hacer parte de la Escuela
de Formación Política cubana y en su capital estudió durante un año con
otros jóvenes dirigentes de América del Sur, Centroamérica, el
Caribe y África.
En ese espacio tuvo la oportunidad de relacionarse con Israel Silva
Guarnizo, que por esos tiempos militaba en la Juventud Comunista (Juco) y
fue escogido para hacer parte de ese selecto grupo que recibió
formación en filosofía marxista, economía política, historia de América
Latina, historia de la Revolución Mexicana, entre otras cátedras.
“Era una selección que se hacía a los distintos miembros de la
organización con el fin de ir a estudiar de manera dedicada entre los
años 1986 y 1987, cuando pudimos compartir con distintos jóvenes de las
organizaciones políticas de izquierda en América Latina”, recuerda Silva
Guarnizo, director ejecutivo de la Asociación de Cooperativas y
Empresas Solidarias del Huila (Asocoph).
En el grupo donde estaba este huilense y el ahora Presidente encargado
de Venezuela, que era el de América del Sur, también habían
representantes de Colombia, Venezuela, Ecuador, Argentina, Chile,
Uruguay, Brasil y Paraguay.
Para el dirigente del sector solidario fue una experiencia muy
importante desde el punto de vista de tener allí a distintas personas de
variadas
ideologías
que “confluíamos a estudiar de manera académica y de enriquecimiento
intelectual porque éramos distintas tendencias de pensamiento las que
estábamos representadas en esa oportunidad, en una época en donde la
discusión, el debate y la lucha ideológica en el mundo estaba
relacionada con dos grandes bloques, el socialista, liderado por la
Unión Soviética y Cuba, y el capitalismo en cabeza de Estados Unidos”.
La Liga Socialista
Nicolás Maduro, de Venezuela e integrante del grupo de América del Sur,
pertenecía a la Liga Socialista, una organización juvenil del Movimiento
al Socialismo. Más adelante, entre 1991 y 1998 se desempeñaría como
conductor en el Metro de Caracas, donde llegó a dirigir su sindicato y
como tal, fue miembro de la junta directiva de esa empresa pública.
Su pensamiento se refleja en una de las fotos que conserva Israel Silva
en su álbum de recuerdos de esa amplia jornada de estudio
latinoamericano. El 23 de octubre de 1986, escribió en el anverso de la
imagen: “Una foto para el recuerdo de un espacio de la vida, en que los
caminos se cruzaron, en el primer territorio donde la libertad le cagó
la cara al imperialismo”. Se refería a su amada Cuba y a la Escuela de
Formación Política.
“Obviamente se destacaba mucho, tenía una posición bastante crítica, muy
analítico, pero además, también era muy eufórico, como son en buena
medida los venezolanos y caribeños. Tengo una buena imagen y una muy
buena referencia de sus posiciones ideológicas. Su forma de pensar, a mi
manera de ver, era muy radical desde el punto de vista de defender sus
ideas”, anota.
Durante ese año no solo compartieron amplias jornadas de estudio, también se encontraron en muchos espacios fuera del aula: las
playas en Varadero, conciertos en La Habana y visitas a villas como Sancti Spíritus.
“Esas son anécdotas importantes en la vida de las personas. Yo tuve la
fortuna de haber estudiado con él, de haber compartido. Hoy en día él es
el Presidente de Venezuela, seguramente aspira a ser reelegido y es
satisfactorio haber conocido personas como Nicolás Maduro y hoy
encontrarlo en la Presidencia de su país”, dice Silva Guarnizo.
El dirigente huilense se siente orgulloso de haber estudiado con Maduro y
de que esté defendiendo sus ideas en un país como Venezuela, que busca
cambios sociales y políticos en América Latina.
“Toda esa formación y esa
ideología
que tuvimos la oportunidad de compartir entre los años 1986 y 1987 creo
que todavía no se ha perdido y los que no estamos en esas posiciones
tan altas como él, pero que estamos haciendo grandes esfuerzos, también
somos motivados a seguir planteando nuevas realidades, formas de pensar
que cambien la sociedad”, reflexiona.

Grupo de estudiantes en una tabacalera en La Habana (Cuba), en el año
1987. Israel Silva (segundo izq.) y Nicolás Maduro (derecha).

Recuerdos de Varadero, es el punto más cercano de Cuba hacia Estados Unidos.

Nicolás Maduro Moros, subido en uno de los mecanismos de tracción animal más comunes para hacer las labores de arado en Cuba.

El presidente (e) de Venezuela, Nicolás Maduro, con algunos de los estudiantes que estuvieron en Cuba entre 1986 y 1987.
Una persona alegre
Maduro
Moros es recordado por sus compañeros de estudio en Cuba y en el mundo,
no solo por su espeso bigote y su aparente calma, sino porque es una
persona muy alegre, pero además, muy solidaria. “Yo debo decir que su
alegría era permanente, del típico costeño que se reía, que jugaba y
charlábamos. Con nosotros estuvo un venezolano que llegó mucho después
que habíamos empezado las clases. Arribó tarde y en unas condiciones
económicas difíciles que traía de Venezuela”, asevera.
El dirigente del sector solidario huilense recuerda que tan pronto
conocieron las complicadas condiciones económicas del estudiante
venezolano, hicieron el ejercicio de apoyarlo y Nicolás Maduro fue muy
solidario con él.
“Aunque era joven, notábamos que Maduro tenía ciertas condiciones
económicas mejores y le prestó mucha ayuda y colaboración a su
compatriota venezolano”, expresa.
Conformaron un grupo con Maduro Moros, Silva Guarnizo, otro venezolano,
con ecuatorianos y brasileños, con los que compartían de manera
frecuente. Con el paso del tiempo llegaron a conocer y aprender las
palabras autóctonas de cada país.
Una de las remembranzas de Silva Guarnizo es un concierto en La Habana
en donde escucharon a Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa y
Fito Páez. En esos años había un auge de la música latinoamericana y de
la trova cubana.
Desde el término de estudios en Cuba, en 1987, han pasado casi 26 años y
nunca tuvieron la oportunidad de hablar nuevamente con ninguno de los
integrantes del grupo de América del Sur, de la Escuela de Formación
Política. La verdad, considera que por su condición actual será más
complicado reunirse.
“Lo que puedo decirle a Nicolás Maduro es que ojalá le vaya muy bien.
Que logre seguir encausando toda esa lucha de defensa, de trabajar en
función de los sectores más excluidos. Lo que puedo desearle es muchos
éxitos, que continúe mejorando las condiciones de los venezolanos”, dice
Israel Silva.
Y por último, critica que algunos medios y políticos solo han salido a
decir que fue un conductor de bus y que seguramente no será capaz de
dirigir el país. “Pero siento que él, política e ideológicamente, tiene
muy claro su propósito en el Gobierno de Venezuela. Creo que el haber
estado como canciller, luego como vicepresidente y ahora como Presidente
encargado, le da todo el bagaje para que pueda gobernar el vecino
país”.