lunes, 26 de enero de 2015

VENEZUELA: TIEMPO DE ESPERANZA Y CAMBIO





Por Carlos Alarico Gómez*
 
Hace 57 años se produjo un movimiento cívico-militar que puso fin a la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, la cual tuvo la virtud de restaurar el experimento democrático abortado el 24 de noviembre de 1948, fecha en la cual fue derrocado el escritor Rómulo Gallegos, primer presidente electo por el pueblo en forma universal con  el respaldo del 74,45% de los votos. Ese movimiento es conocido en la historia como El 23 de enero, el cual no es un hecho aislado en la historia de Venezuela. De hecho, Venezuela ha estado siempre en una lucha constante para lograr su seguridad social y su estabilidad política, tal como lo señaló Bolívar en el Congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819. La libertad se logró en Carabobo, pero la igualdad se obtuvo en 1854 con el decreto de José Gregorio Monagas en el que le dio la libertad a los esclavos y con la concesión de los derechos políticos a la mujer, lo cual se concretó en 1946 durante el primer gobierno de Rómulo Betancourt.
No obstante, la igualdad y la libertad han tenido sus altibajos y aún hoy se observa una chocante discriminación por razones políticas contra aquellos que no comparten la ideología del partido gobernante. Las causas de esos altibajos deben ser buscadas en el contexto histórico, tomando en cuenta los intereses grupales y la actitud de los líderes de cada proceso, que son variables recurrentes en una buena parte del ayer, en lo que pasa hoy y ojalá que no lo sean en los escenarios factibles del mañana. Entre las principales causas que han provocado esos altibajos debe señalarse el uso desmedido del poder y el deseo de permanencia en el gobierno para dominar al pueblo. La primera experiencia se vivió en los albores de la Cuarta República en 1830 cuando el crecimiento institucional fue roto por un grupo ambicioso, sin contenido ético, dirigido por el general Santiago Mariño, quien acaudilló la Revolución de las Reformas contra el sabio Vargas en 1835. Posteriormente el país avanzó en lo económico, pero carente de libertad, pero el año 1945 trajo la novedad de que por primera vez en el siglo XX un civil presidía el gobierno, con el anunciado propósito de que sería para dirigir un proceso eleccionario que le permitiera al país tener un presidente electo por el pueblo en forma universal, directa y secreta.
La promesa fue cumplida y el cambio bien recibido, especialmente por las mujeres, quienes ejercieron el derecho al voto por primera vez, pero lamentablemente una nueva dictadura se erigió a partir de noviembre de 1948, derrumbando el recién electo gobierno de Rómulo Gallegos que solo estuvo nueve meses en el poder, siendo sustituido por un triunvirato militar integrado por Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez. Dos años más tarde es asesinado Delgado Chalbaud y para suplirlo es llamado a Miraflores el abogado Germán Suárez Flamerich, quien se presta para actuar como títere de Pérez Jiménez.
A partir de ese momento se instala una dictadura férrea y para darle visos de legalidad se crea una nueva Constitución en la que establece que el período de gobierno duraría cinco años. Al acercarse al fin del mandato se organiza un plebiscito para mantener al dictador en el poder, lo que provoca una rebelión que lo derroca el 23 de enero de 1958. Los hechos que permitieron renacer la democracia se inician a las cinco de la mañana del primero de enero de 1958 cuando un avión de guerra tripulado por el mayor Néstor Rodríguez sobrevoló la ciudad de Maracay secundado por una escuadrilla, mientras que grupos de paracaidistas fuertemente armados tomaban la sede de la Seguridad Nacional, que era la policía política del régimen. Las acciones de los amotinados fueron efectuadas de manera coordinada y en pocos minutos tomaron los cuarteles de la ciudad y los medios de comunicación social. Radio Maracay fue ocupada por el mayor Luis Evencio Carrillo y Radio Girardot por el teniente Hugo Montesinos Castillo, quienes se dirigieron al pueblo aragüeño en nombre del Frente de Liberación Nacional, informándole que tenían todo el país bajo su comando. Las acciones no se concentraron solo en Maracay. A las seis de la mañana dos aviones F-86 tipo vampiro piloteados por los mayores Luis Viana Lama y Edgar Suárez Mier y Terán entraron en el cielo caraqueño y se dirigieron hacia el cuartel de la Seguridad Nacional al cual le arrojaron bombas.
Un factor importante que va a contribuir grandemente al éxito de la sublevación fue la creación de una Junta Patriótica que se movilizó con rapidez, sin importarle que gran cantidad de oficiales fuesen detenidos, al igual que numerosos políticos y directores de medios, entre los cuales estuvieron Miguel Ángel Capriles de Últimas Noticias y el padre Jesús Hernández Chapellín de La Religión. Sin embargo, la SN no pudo evitar que circulara en Caracas un comunicado de la Junta Patriótica en el que se decía que “Ha desaparecido del escenario venezolano el llamado gobierno de las Fuerzas Armadas y ahora ya no hay otro que el dejado en manos de Pedro Estrada, Vallenilla y Pérez Jiménez”. La insurrección del 1 de enero fue vencida por la dictadura, pero las consecuencias no se hicieron esperar. El jefe del Estado Mayor, general Rómulo Fernández provocó la militarización del gabinete con una especie de golpe interno y como consecuencia fueron destituidos el ministro del Interior y el director de la Seguridad nacional, sin que esas medidas le permitieran al dictador controlar la compleja situación existente, la cual se complicó el día 13 cuando se produjo la expulsión de Rómulo Fernández, quien apenas estuvo tres días en el cargo de ministro de la Defensa. Su salida causó el último cambio de gabinete del régimen de Pérez Jiménez. El 15 circuló la Declaración de los Intelectuales y el 16 hubo una fuerte manifestación estudiantil.
El miércoles 22 se veía inminente la caída de Pérez Jiménez. Miraflores respondía de cuando en cuando el fuego que le hacían desde Pagüitas, Agua Salud y El Calvario, pero en las primeras horas de la noche, los destructores Zulia y Aragua comenzaron a lanzar humo por sus chimeneas y ese hecho le preocupó al dictador de tal modo que decidió telefonear a su esposa y le dio instrucciones de asilarse en la Embajada del Paraguay. Minutos después se enteró del alzamiento de la Escuela Militar, lo que no le dejó otra alternativa que dispararle a los cadetes o abandonar la lucha. Tomó la primera opción, pero no se entregó. A la 1,15 de la madrugada del 23 de enero Pérez Jiménez abandonó el despacho presidencial escoltado por el capitán Pedro Villarroel Ordosgoiti, encargado de comandar el grupo militar que lo condujo hasta La Carlota, donde al poco tiempo llegó su esposa en compañía de sus hijas y de la madre de Pérez Jiménez. También viajaron en la nave Luis Felipe Llovera Páez, Antonio Pérez Vivas, Pedro Gutiérrez Alfaro, Raúl Soulés Baldó, Alberto Paoli Chalbaud y Fortunato Herrera. Hacia las tres de la madrugada  el pueblo de Caracas sintió un avión de gran potencia surcar el cielo hacia un destino ignoto. La dictadura había llegado a su final.

*Carlos Alarico Gómez realizó sus estudios superiores en Venezuela, Italia y Estados Unidos. Obtuvo su título de doctor en historia en la UCAB donde se graduó Cum Laude. Ingresó en la docencia universitaria en 1983. En la actualidad es profesor titular. Es autor de más de 30 publicaciones entre las cuales destacan: El Bloqueo de 1902; El origen del Estado democrático y El último dictador. Sus libros han sido editados en España, Venezuela y Amazon.com. Ha recibido el Premio Municipal de Periodismo, Municipio Sucre (Mención Docencia e Investigación), 1990; Premio Municipal de Periodismo, Municipio Baruta (Mención Radio), 1991; Premio Iberoamericano de Periodismo, 1996.






lunes, 15 de diciembre de 2014

Un argumento demasiado frágil.


Alberto Medina Méndez


Es bastante habitual que ciertas posiciones políticas intenten defenderse desde un complejo arsenal de justificaciones. La lectura acerca de lo que ocurre en el mundo real es invariablemente subjetiva, pero encuentra usualmente algún soporte intelectual en el nutrido intercambio de diversas miradas que procuran explicar cada uno de los acontecimientos.

En ese contexto y de modo recurrente, sobrevuela una estrategia argumental que tiene un marcado sesgo utilitarista y que se apoya en los hipotéticos resultados exitosos obtenidos. Desde allí, pretende advertir que una decisión política es instrumentalmente más conveniente que otra.

Es una gran tentación hacerlo. Es muy inocente caer en esa infantil trampa. De hecho hasta los más inteligentes, inexorablemente incurren en esta práctica, buscando tomar un atajo para demostrar sus eventuales razones.

Ese sendero procura conducir hacia una especie de camino breve que demuele cualquier comentario desde una pretendida objetividad manifiesta. A veces parece que se tratara de la ingenua tarea de ganar una pulseada mental para señalar que cierta idea ha sido más eficaz que otra.

En ese tipo de debates se corre el riesgo de vaciar de contenidos el valioso flujo de ideas. Sería bueno enriquecerlo con nuevos ingredientes en vez de buscar aplastarlo todo como metodología secuencial. El uso de datos técnicos, de estadísticas y cifras, no deja de ser solo una perspectiva particular sobre lo que ocurre y siempre puede alejar a la verdad.

La mayoría de los sectores políticos que gobiernan, y muchos de sus defensores acérrimos, apelan a este tipo de razonamientos de dudosa fortaleza. Sostienen que durante una etapa de tiempo consiguieron que un aumento del salario real, récord de exportaciones o una masiva compra  de vehículos nuevos, por solo citar ejemplos tan reiterados como irrelevantes.

Un peligro evidente es creer que esos números, demuestran algo realmente importante, sin visualizar que esos datos son cambiantes, que pueden revertirse velozmente y desmentir lo antedicho con excesiva simplicidad.

Es cierto también que esos movimientos políticos, tienen un manual preparado para su rutinaria manipulación informativa. Saben de antemano que cuando los vientos son favorables se adjudicarán el mérito, y cuando todo muestre lo contrario, encontrarán rápidamente un culpable, hecho a la medida, para endilgarles la responsabilidad del cambio de rumbo.

En realidad, el análisis esencial debería basarse en una escala de valores de orden conceptual. No se está mejor o peor porque un indicador u otro así lo determinen, sino en la medida que esas presuntas mediciones sean compatibles con los objetivos definidos como prioridad en un momento.

Que una persona obtenga más dinero no garantiza que sea dichoso. Pero tampoco el hecho de que consiga más ingresos lo convierte en desdichado. Si el parámetro fuera su felicidad, pues la evaluación no debería pasar entonces por indicadores que no pueden explicar una correlación directa.

Con las sociedades pasa algo muy parecido. En una comunidad, inclusive, esto constituye un fenómeno de mayor complejidad ya que supone la existencia de una voluntad difícil de establecer, ya que los objetivos de la misma no se pueden fijar con tanta contundencia porque se trata del deseo de la suma de muchos individuos con características y metas disimiles.

El dilema de fondo es interesante y merece ser discutido con suficiente profundidad. La libertad es un valor superior, lo es también la vida y por supuesto la propiedad, por solo citar los ejemplos más elementales.

Para medir el éxito de un sistema político, es imprescindible enfocarse en esas cuestiones y no en meras fórmulas estadísticas sin contenido y supuestos utilitaristas prejuicios tan encarnados en la sociedad moderna.

Aunque suene algo extraño, importa muy poco que un sistema económico sea eficiente en términos de índices si lo hace a costa de limitar libertades, irrespetar vidas humanas o apropiarse de lo ajeno. Esto mismo podría decirse en términos inversos, es decir en el caso de sistemas menos eficientes pero que permiten mayores márgenes de libertad individual, respeto a la integridad humana y al derecho de propiedad.

Estos debates pueden conducir innecesariamente hacia un callejón sin salida porque ponen en el centro de la escena a mediciones superfluas. La comparación con el deporte tal vez ayude, aunque a veces justamente este esquema es el que invita al error. En la actividad competitiva, muchos suponen que lo importante es ganar, y entonces los métodos, el estilo y hasta los ardides, no parecen ser primordiales y pasan a segundo plano.

Sin embargo para otros es posible que lo importante sea divertirse, disfrutar, compartir con amigos o hacerlo en armonía. En ese caso, si se gana será mucho mejor, pero igualmente anecdótico. Lo significativo no habrá sido el resultado, sino todo lo demás, claramente más importante.

Los números no están de más y pueden aportar un extra, un plus que agrega, y hasta convertirse en una consecuencia natural de todo lo fundamental. Nuevamente, como dirían los analistas deportivos, existen más oportunidades de ganar un campeonato jugando bien que haciéndolo mal, mostrando talento que siendo incapaz. Sin embargo, es probable que el mundo actual prefiera inclinarse frente a la linealidad que proponen los argumentos exclusivamente estadísticos.

El desafío es discutir las cuestiones de fondo, las trascendentes, las esenciales, superando la mediocridad que propone el debate superficial que se apoya en la mera conveniencia del corto plazo. Las sociedades maduras son aquellas que han logrado darle el espacio necesario a las discusiones vitales sin caer en el perverso juego de utilizar los números circunstanciales para demostrarlo todo. Hay que evitar tropezar con esa dinámica que solo invita a exhibir un argumento demasiado frágil.



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martes, 9 de diciembre de 2014

Venezuela económica 2015: final de la ficción.


Economista Jesús Alexis González
En el campo económico encontramos una vasta literatura que aborda las causas que propician el crecimiento económico, destacando entre otros temas los efectos macroeconómicos y complementariedad del (1) gasto público y de la expansión fiscal sobre la demanda agregada y el dinamismo del aparato productivo nacional (oferta agregada), en el entendido que debe asumirse como una estrategia de corto plazo ya que al tiempo puede generar déficit fiscal hasta afectar negativamente las variables económicas y en especial las reservas internacionales; así como la relación de la (2) inversión privada en capital físico y el aumento del bienestar al inducir un incremento del ingreso y por tanto de la demanda a la luz del mercado laboral. Por otro lado, es de marcada obviedad el impacto directo que tiene el tipo de cambio sobre el desenvolvimiento de la economía habida cuenta de su condicionamiento a la inflación interna entre países, que en la práctica se traduce en una sobrevaluación que impulsa las importaciones a la par de disminuir la oferta futura de divisas ante el estrangulamiento de la producción interna en respuesta a un “modelo” económico (caso Venezuela) que confiere prelación al consumo y el comercio por encima de la inversión; para un Gobierno que manejó (1999-2013) más de $1 millón de millones (un 1 seguido de 12 ceros) para un promedio anual de $66.700 millones; lapso donde el precio del crudo venezolano experimentó un incremento superior al 980% que en mucho indujo impactos negativos como una inflación acumulada del 2.850%, un crecimiento en la liquidez monetaria de 11.500%, siete devaluaciones, caída de las reservas internacionales, gestión deficitaria del sector público en los últimos 7 años (16,9% del PIB en 2013 y un estimado 2014 de 21% del PIB), eliminación en 2005 del Fondo de Estabilización Macroeconómica (FEM) que tenía carácter contraciclico (ahorrar para contrarrestar caídas del precio petrolero) para dar paso al Fondo Nacional para el Desarrollo Nacional (FONDEN) con objetivo preciclico (gastar sin control el excedente en paralelo al presupuesto nacional) que a la fecha ha manejado más de $100.000 millones, caída de la inversión extranjera directa (54% en 2014), debilitamiento sector manufacturero nacional (trabaja actualmente al 49% de su capacidad instalada), aumento desproporcionado en el control y regulación de precios bajo la excusa de procurar equidad social favoreciendo al consumidor final en lugar de orientar acciones para inducir una eficiencia del mercado para elevar la producción en pro de garantizar a la población el acceso a más y mejores bienes y servicios (distinto a distribuir poco entre muchos).Este conjunto de hechos indeseables, nos llevó a estar  ocupando en América Latina el último lugar en competitividad.
Inferimos, que en 2015 se inicia el final de la ficción que en esencia implica un ejercicio de autocrítica tanto del enfoque ideológico como de la política económica como un todo, en un horizonte que va más allá de la caída del precio promedio de nuestro crudo por un mediano plazo ($61,92/b al 5/12/14) hasta definir un concreto modelo económico. Se hace imperiosa la adopción de medidas, que tengan como norte rescatar la confianza en el bolívar, las cuales sin duda tendrán un “costo político” que debe asumirse so pena que la avalancha social las imponga anárquicamente. Ahora bien, ¿qué visualizamos para la Venezuela económica 2015? Veamos: una ¡contracción de la economía! caracterizada por un ciclo recesivo en el primer semestre; precio promedio de nuestro petróleo de unos $75/b ante la presencia del petróleo esquisto (fracturación hidráulica de rocas); inflación superior al 110%; déficit fiscal de un 25% del PIB; reducción de las importaciones (fundamentalmente privadas); dólar paralelo de Bs 140 en promedio; crecimiento negativo del PIB de -3%; déficit de divisas por encima de los $20.000 millones; deslizamiento del tipo de cambio Bs 6,30 hasta unos Bs 13/$ (devaluación soterrada); deterioro superior al 60% en la capacidad de compra; promedio ponderado del tipo de cambio de unos BS 32/$ (que bien puede asumirse como cambio único); ampliación del desajuste económico ante la ausencia de precios relativos; expansión de la liquidez monetaria (emisión de dinero inorgánico); disminución de la oferta de empleo; disminución del consumo; elevación de la pobreza; desabastecimiento generalizado; magnificación de la escasez de alimentos y medicinas; manejo mediático de un supuesto “éxito” del manejo gubernamental de la economía y del “enfrentamiento” de una guerra económica; criminalización del sector privado de la economía. En fin, observamos una situación grave no solo para el presente sino para el futuro de la economía, de la cual es complicado salir y la recuperación es lenta y difícil. Superando la sumisión,  exigiendo nuestros derechos y cumpliendo los deberes ¡¡lo lograremos!!.

Jagp611@gmail.com        @jesusalexis2020       08/12/2014

lunes, 17 de noviembre de 2014

Tras las huellas de los héroes venezolanos en la Gran Guerra / Médicos y poetas en batalla


Investigaciones revelan que 12 de los soldados murieron en combate | Foto: Cortesía Clemnte Balladares
Investigaciones revelan que 12 de los soldados murieron en combate | Foto: Cortesía Clemnte Balladares
Alrededor de 40 voluntarios se alistaron en las filas de los ejércitos que combatieron durante el conflicto europeo, de ellos 25 lo hicieron del lado francés
Erguido sobre el asiento trasero de bombarderos franceses, el guaireño Mario Velásquez sabía a lo que se enfrentaba como artillero. Debía permanecer así, inmóvil, en una cabina desnuda, para defender la retaguardia de su biplano de los cazas alemanes que intentarían derribarlo.
Apenas tres meses antes, familiares de su madre, que vivían en Francia e Inglaterra, habían escrito para pedir voluntarios a la causa aliada por las bajas en las filas. Mario Velásquez fue el único pariente en Venezuela que respondió al llamado en 1915.
Archivos militares de Francia indican que, a los 30 años de edad, Velásquez era un mecánico de La Guaira, pero una vez en Europa recibió entrenamiento militar.
Solo combatió tres meses, pero se calcula que estuvo en más de 80 misiones y enfrentó a las mejores uni­dades de caza alemanas, el fuego antiaéreo y el frío del otoño europeo. Según los registros franceses, voló casi todos los días finales del conflicto, hasta que el 7 de noviembre fue herido en una pierna. Cuatro días después se firmó el armisticio.
De regreso en Venezuela, fue periodista y escritor de cuentos y ensayos, pero nunca dejó nada por escrito sobre su experiencia en la Gran Guerra, cuyo centenario se conmemora este año.
Al igual que Velásquez, se calcula que alrededor de 40 venezolanos participaron en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Veinticinco lucharon del lado francés, cuatro de ellos en la Legión Extranjera. Una placa en la plaza principal del Colegio Francia, en la urbanización Campo Claro, recuerda a los 12 que murieron en combate. El pasado 11 de noviembre se celebraron 96 años del final de un conflicto que dejó cerca de 10 millones de muertos.
La historia de Velásquez y de otros héroes venezolanos fue contada por el investigador Clemente Balladares, quien junto con la Asociación Franco-Venezolana de la Legión de Honor francés hizo un estudio sobre estos veteranos de guerra de los que poco o nada se menciona en los libros de texto.

Médicos y poetas en batalla
La efervescencia de la guerra motivó a estos venezolanos a sumarse a las filas. “Enviaron afiches y convocatorias pidiendo voluntarios en las colonias o donde tenían representación. En la prensa venezolana se veía mucho. Ellos respondieron al llamado princi­palmente por tener lazos familiares o por sentir simpatía por Francia”, comentó Balladares.
La mayoría ya se acercaba a los 30, lo que superaba el promedio de edad para alistarse. Sin embargo, el valenciano Enrique Tejera fue la excepción. A sus 18 años fue chofer de ambulancia en el penúltimo año de la guerra. Transitó con el vehículo de delgadas ruedas por caminos poco pavimentados o por trechos enlodados para sacar a los heridos. A su regreso al país se graduó de médico. También estuvo el doctor Diego Carbonell Espinal, nacido en Cariaco en 1884, quien trabajó en el sistema de salud francés durante el conflicto bélico. Se convirtió en rector de la Universidad de los Andes en 1917 y de la Universidad Central de Venezuela en 1924.
La Gran Guerra sorprendió al andino José de Jesús Sánchez en Suiza, quien había luchado contra la Revolución Libertadora como edecán de Juan Vicente Gómez. Participó en las batallas de Verdún y Somme, y murió en combate en 1918. Eleazar López Contreras le rindió honores en Francia.
También se recuerda la historia de Ismael Urdaneta, un poeta trujillano que peleó contra los otomanos en los Dardanelos y cuyas experiencias quedaron reflejadas en los escritos “Mi vida en la legión” y “Una noche en Odessa”; y la del caraqueño Reynaldo Hahn, un músico que a los 38 años de edad fue soldado raso en la costa sureste de África hasta 1915 y que luego de la guerra se convirtió en director de ópera en Cannes.
El trabajo de Balladares y de la Asociación Franco-Venezolana de la Legión de Honor, que será expuesto en 14 pendones en la biblioteca de la Universidad Simón Bolívar desde el 26 de noviembre, busca preservar el recuerdo de estos combatientes ignorados de la historia universal tradicional, así como rememorar un conflicto que fue producto de la exacerbación de los nacionalismos.

sábado, 1 de noviembre de 2014

El primer antichavista del mundo



Fausto Masó*
                        






Antes que Chávez fuera Chávez, cuando era un oscuro oficial, el primer antichavista del mundo no dejó en pie ninguna de sus ideas. Como no lo leyeron Chávez llegó al poder.
Se llamaba Carlos Rangel, se pegó un balazo varios años antes del golpe del 4 de febrero. Carlos Rangel fue el único intelectual que creyó que la democracia venezolana era digna de ser defendida, a contrapartida de un Uslar Pietri, por ejemplo.
Carlos Rangel refutó al chavismo antes que existiera. En la UCV quemaron los libros de CR, lo agredieron físicamente a él y a su esposa Sofía  Imber.

Carlos Rangel afirmaba:
 “Esto no es el paraíso, pero tampoco es el infierno. Esto es un país cuyo progreso se acerca bastante al máximo posible. Pero la mentira que sí se dice todos los días, que todo es malo en este país y que es preciso destruirlo todo para construir algo que valga, es lo que tratamos de refutar nosotros día a día”.

El discurso de  Chávez usa el mito del buen salvaje, la imagen de un país víctima de extranjeros malvados, primero de los españoles más tarde los norteamericanos. Carlos Rangel escribió “Todo comienza con el rechazo de todo lo español, la pretensión descabellada de que nada le debemos a España, de que fuimos invadidos por España en 1492, y de que 300 años más tarde cuando expulsamos a los españoles volvimos a ser los indios americanos precolombinos. En México se llega al extremo de que en todo el país no hay ni un monumento a Hernán Cortés. Ellos sostienen seriamente que ellos expulsaron al invasor español hacia 1820, no tengo la fecha exacta en la memoria, con el agravante de que México o Nueva España, como se llamaba, fue una de las provincias españolas en América más fiel, que allí los criollos no tenían ganas de romper con España, tampoco el Perú. En México consumada la ruptura y ya en evidencia esta mitología, sostienen haber expulsado al invasor español, Cortés es un canalla, en los murales de Diego Rivera y Colón es el hombre que, por desgracia para México, vino en esas fatídicas carabelas a estropear el nuevo mundo, el viejo mundo americano, el mundo precolombino, el mundo del buen salvaje.”

“El mito del buen salvaje lo creó occidente, y ha conquistado el mundo, una civilización revolucionaria, porque antes de pensar los hombres que el buen salvaje existía, en lugar de ser un vago mito, aceptaban, menos mal, los malos gobiernos, que son todos, pero desde que se piensa que es posible un gobierno perfecto y una sociedad perfecta, los hombres nos hemos hecho más impacientes con los gobiernos que tenemos. Entonces se produce la primera revolución moderna, que es la revolución norteamericana, y las provincias españolas de América, removidas por ese hecho, se ponen a jugar a la independencia, yo digo a jugar a la independencia porque es lo que creían ellos que estaban haciendo, es cierto que oligarquías criollas sienten que tal como los criollos norteamericanos, estos descendientes de ingleses, ellos podrían sustituir sin demasiada pena, ni demasiados problemas, ni demasiada sangre, ni demasiada violencia y sin destruir nada, desde luego, al gobierno colonial español por gobiernos locales. Eran los primeros nacionalistas, los primeros dirigentes de una sociedad que querían ser ellos mismos quienes ocuparan los primeros puestos, y no los enviados de la península. Lo que ocurrió fue bien diferente, fue una guerra terrible que duró 15 años y donde Hispanoamérica quedó casi destruida. En esa guerra se declararon aquellos hombres herederos, descendientes y vengadores de los Incas, de los Aztecas, los otros imperios indígenas que habían sido conquistados por España, y luego se declararon, por lo mismo, ajenos y enemigos de todo lo español. Posteriormente, América española entra en una etapa de seguir imitando a USA, y digo seguir imitando porque el movimiento de emancipación fue una imitación del movimiento de emancipación norteamericano, mucho más que el francés, que es otra de las mentiras que dicen, como hoy en día los norteamericanos ya no son populares ni simpáticos, ya nadie quiere admitir que se les deba nada.”

 “En Venezuela nadie recuerda que se quiso declarar la independencia el 4 de julio de 1811, en el aniversario de la Declaración de Independencia norteamericana. Como no se pudo ese día se declaró el 5. Las constituciones de la América española están calcadas de las estructuras políticas norteamericanas”.

Al libro lo tituló CR "Del buen salvaje al buen revolucionario"
Los latinoamericanos se presentaron como los descendientes del "Buen Salvaje", de esos indios supuestamente virtuosos, bondadosos, pacíficos, felices, que vivían en sociedades justas...” ¡Pura mentira! Se inventó que había millones de indios. 100–150, o 200 millones... Todo examen científico de este problema concluye que no había más de 10 o 15 millones de habitantes en el hemisferio. Tenochtitlán de acuerdo con cualquier análisis medianamente científico, no tuvo más de 20 o 30 mil habitantes.

Aunque Rangel fuera de los pocos intelectuales venezolanos que defendiese a los exilados cubanos y condenase la dictadura cubana, reconoció la estatura política de Fidel Castro. Después del Libertador era el primer latinoamericano que había trazado una política de alcance mundial. Según Rangel el complejo de inferioridad que sienten los líderes latinoamericanos hacia Castro los colocaba en una posición ridícula. Admiraban en silencio su desafío a los Estados Unidos sin imitarlo.
Carlos Rangel fue el primer antichavista del mundo.  No lo leyeron, no lo leen. Así nos va.
 


@faustomaso
El Método del Discurso

martes, 28 de octubre de 2014

LAS ENSEÑANZAS DEL 5 DE MARZO

Antonio Sánchez García @sangarccs

        



            No es necesario que el Estado sea un zoológico ni que la política sea una carnicería. Si la enemistad y la guerra son los estados naturales de las relaciones humanas, una vez establecidos y estabilizados los sistemas de dominación y acordadas las normas generales del consenso y el entendimiento políticos, caben todas las otras subdefiniciones de la ciencia política, subordinadas a un marco normativo aceptado por amigos y enemigos. Durante el tiempo – siglos incluso – en que el nuevo orden permanezca inalterado. Pudiendo cubrir ciclos enteros del proceso de desarrollo de los pueblos. Como el que las guerras de religión de los siglos XVI y XVII abrieran tras la conformación del Estado Nacional y el Ius Publicum Europeum, que delimitó, acotó e incluso “humanizó” las guerras entre las naciones, el ius ad bellum, en casos específicos convertidas en “guerras de caballeros”, con derecho pleno a declararlas y ponerles fin, o a acotarlas estrictamente a los combatientes armados.  O como el ciclo abierto por la Primera Guerra Mundial, con la criminalización de los bandos enfrentados, la globalización de los conflictos y la aniquilación plena, absoluta y total del enemigo. Al fragor de la cual naciera el ciclo de las revoluciones, en que la guerra total se internaliza nacionalmente, la criminalización afecta a las clases y grupos sociales endógenos y la enemistad llega al extremo de la guerra civil, el genocidio, Auschwitz o el Gulag.
 
            Como diría nuestro gran pensador conservador Cecilio Acosta, “son cosas sabidas o por saberse”. Yacientes en el sustrato de nuestra conciencia colectiva desde La Guerra a Muerte, La Guerra Federal o las tiranías que ensombrecieran nuestro decurso histórico. Y que han vuelto a reventar la costra del adormecimiento patológico del democratismo liberal y discutidor de la sociedad venezolana con los nefandos sucesos del 4 de febrero de 1992 y el asalto al poder del golpismo militarista en 1998. Si bien con una característica especial: los asaltantes lo han tenido consciente y lo han practicado sin el menor miramiento, abriendo la caja de Pandora de nuestros peores terrores políticos, aplastando al enemigo hasta convertirlo en marioneta de sus tejemanejes y poniéndolo a jugar de interlocutor en un sistemático proceso de castración y trapisonda política. Poco le han importado los medios: si mediante el poder cramatístico de los recursos petroleros y contratos de beneplácito, el uso pervertido del tradicional juego de las instituciones y el amañado electoralismo, la amenaza, la persecución y la muerte. Un abanico de acciones que van desde el simple asesinato – 45 estudiantes universitarios asesinados a mansalva – el encarcelamiento – docenas de presos políticos de manera absolutamente contraria a las leyes y al derecho, entre ellos Leopoldo López, líder mayoritario de la oposición democrática – o la complicidad – atando a la oposición oficialista al yugo de procesos electorales inequitativos, fraudulentos o condenados a la eterna minoría.
 
            Los líderes de los principales partidos de la llamada oposición venezolana podrán cantar misa: llevan catorce años dejándose naricear por el fraude, el engaño, el abuso, la amenaza. Nadie puede argüir que el chavismo es mayoritario hoy o lo fue en el pasado, como para imponer un régimen dictatorial ajeno a las tradiciones y querencias de la Venezuela moderna y democrática. Nadie, salvo un opositor cómplice del régimen puede negar que el Referéndum Revocatorio fue ganado en buena lid. Fue, muy por el contrario, el escandaloso producto de un fraude continuado, arrastrado por meses y meses hasta alcanzar un año completo, violando todas las disposiciones constitucionales, para imponer un resultado que jamás fue verificado de acuerdo a las pautas establecidas con la OEA. Por cierto: ya en brazos de Lula da Silva y su mentor, Fidel Castro. Y manipulado in situ por Marco Aurelio García y el embajador de Itamaratí en la OEA, convertidos en agentes del castrolulismo neocolonial en Miraflores. Desafío a todos quienes lo niegan a que den pruebas de lo contrario. El Referéndum debió tener lugar en Agosto de 2013, cuando Chávez contaba con un 30% de respaldo – como hoy su heredero Maduro – y tuvo lugar en agosto de 2014, cuando mediante una gigantesca manipulación e intervención de los aparatos de ingeniería social y política de los Castro, un reparto masivo e indiscriminado de cédulas y nacionalizaciones a residentes extranjeros,  y el control mafioso y corrupto del CNE por Jorge Rodríguez y los negociados de Smarmatic le garantizaban a Chávez ganar o ganar. Y a la oposición, perder o perder.
 
            Todo el tinglado montado desde entonces ha sido ilegal e ilegítimo, mafioso y anticonstitucional, mañoso y antidemocrático. Así gansteriles firmas encuestadoras pretendan convencernos de lo contrario. Ninguno de los secretarios generales de los partidos democráticos puede negarlo. Como ninguno de ellos, incluido su candidato estrella, pueden dar cuenta de lo contrario. Han servido objetivamente al régimen, negándose a oponérsele con la decisión del todo por el todo, única forma de enfrentársele y vencerlo. Como lo acaba de demostrar un puñado de jóvenes miembros del llamado Colectivo 5 de Marzo.  Que logró con una simple amenaza desmotar el tinglado represivo con que lo amenazara el régimen de Castro/Maduro.
 
            Todo este rodeo para dar con el tema y justificar el título. Cinco asesinatos de sus hombres, incluidos el diputado Robert Serra y el ex sargento de la policía José Odreman, bastaron para desatar los demonios, amenazar con otro 27 de febrero y alzar al pueblo marginal de las barriadas populares, para que Raúl Castro se viera obligado a ordenar la destitución del estado mayor del Ministerio del Interior y  la jefatura de la policía nacional. Pisoteando los otros bandos que se disputan el control del Poder, civiles y militares. Lo que catorce años de gigantescas manifestaciones y cuatro meses de insurgencia estudiantil no  lograron, lo logró una convocatoria a una marcha que no se efectuó y la sencilla amenaza de un motín popular que no tuvo lugar. Cuatro meses de insurgencia popular, dejados al trágico abandono por la dirigencia oportunista, negociadora y claudicante  de la oposición, con el trágico saldo de 45 asesinatos y miles de presos políticos, no lograron un ápice de consecuencias. ¿No es como sacar conclusiones de alta política?
            Son las asombrosas enseñanzas de la acción del Colectivo 5 de marzo. Quien quiera ver, que vea. Quien quiera oír, que oiga.