Libertad!

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viernes, 29 de abril de 2016

Congreso español pide libertad por presos políticos en Venezuela


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Un ujier llama la atención a una persona que pide desde la tribuna de invitados libertad para Venezuela en el pleno del Congreso. EFE J.J. GUILLÉN

El Congreso aprueba una proposición para reclamar la liberación de los presos políticos en Venezuela


PP, PSOE y Ciudadanos han votado a favor, Podemos se ha abstenido

ERC, IU y Bildu han votado en contra de la iniciativa presentada por el PP



27.04.2016 | actualización 23h12

RTVE.es / AGENCIA
El Congreso de los Diputados ha aprobado este miércoles por una amplia mayoría una proposición no de ley del PP que reclama la liberación de los presos políticos en Venezuela, con los votos a favor de PP, PSOE y Ciudadanos, la abstención de Podemos, y el voto en contra de partidos como ERC, IU o Bildu.

En defensa de la iniciativa, el diputado del PP Fernando Martínez-Maíllo ha remarcado que la defensa de la libertad y de la democracia no entienden ni de ideologías ni de fronteras. Dirigiéndose directamente a la bancada de Podemos, Maíllo ha denunciado que el chavismo, como todos los populismos, según sus propias palabras, se aprovecha del sistema democrático para "tomar el poder" y acabar con los pilares del Estado de derecho, encarcelando a los opositores y "tapando la boca a los medios de comunicación".

Durante el debate, al que ha asistido como invitado en la tribuna el padre del líder opositor encarcelado Leopoldo López, se han escuchado gritos de libertad para Venezuela que han provocado la expulsión del Congreso de un joven venezolano militante de un partido opositor que se encontraba en la tribuna de invitados.

Mientras, el portavoz del PSOE, Antonio Gutiérrez Limones, ha expresado el respaldo sin fisuras de su partido a los presos políticos y a la denuncia de la situación que se vive en el país.No obstante, Gutiérrez Limones ha destacado la necesidad de que España favorezca el diálogo para favor la reconciliación del pueblo venezolano.

También el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha arremetido contra Podemos y los otros grupos que no han apoyado la moción cuando, a su juicio, es un hecho que "en Venezuela no hay democracia, aunque haya urnas, porque no se respetan los derechos humanos". "Ojalá Podemos votara a favor, pero Maduro se enfadaría y tendría consecuencias para Podemos", le ha lanzado Rivera al líder de la formación morada, Pablo Iglesias, presente en su escaño.

Podemos ve en la iniciativa un interés por "criminalizar"

En el otro extremo, Pablo Bustinduy, de Podemos, ha criticado que el único interés de esta iniciativa sea "criminalizar" a su partido, como se ha hecho, ha denunciado, con la elaboración de informes falsos por parte del Ministerio del Interior.

"Digamos la verdad, su interés prioritario es obtener réditos políticos para la campaña electoral. No es un compromiso sincero por los derechos humanos", ha remarcado. Para el diputado de Podemos, el futuro de Venezuela lo tienen que decidir los venezolanos y no injerencias externas o golpes de Estado, algunos de ellos "apoyados" por el PP.

Críticas cerradas también del diputado de Compromís, Joan Baldoví, que ha denunciado la "hipocresía" del PP al que sólo le interesen los presos políticos de unos países, y no los de otros.

En esta misma línea, la diputada de EH Bildu Onintza Enbeita ha asegurado que su formación "duda y tiene derecho a dudar" de que Leopoldo López sea un preso político.

También se ha mostrado crítica con la iniciativa la diputada de IU Sol Sánchez, quien ha defendido invocar a la ONU "no solo para hablar de Venezuela" sino también "para derogar la ley mordaza"

Opiniones sobre la Carta Democrática de la OEA

28 de abril, 2016 \ 

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Jorge Quiroga es un habitual en Venezuela. El ex presidente boliviano, desde su posición como vicepresidente del Club de Madrid, ha visitado en varias oportunidades el país. Fue uno de los pilares extranjeros que permitieron a la MUD ejercer presión sobre el Gobierno para que los resultados de las elecciones del 6 de diciembre fueran respetados. Nuevamente, estuvo en Venezuela martes y miércoles de esta semana, visitando la Asamblea Nacional y reuniéndose con el liderazgo opositor. En esta oportunidad, fue acompañado por el ex mandatario de El Salvador Armando Calderón Sol.
Anton Calderón, Jorge Quiroga y Francisco Poleo, juntos en las afueras de la residencia del alcalde metropolitano, Antonio Ledezma.
A primera hora de la mañana del miércoles intentaron visitar al alcalde Antonio Ledezma, preso en su casa. “Tuto”, como se conoce al boliviano, bromeó con la amplia comitiva del Sebin que resguarda el hogar diciéndoles que “esta es la del desempate. He venido dos veces. Una me dejaron entrar y otra no”. Sin embargo, a pesar de esperar durante casi hora y media, el desempate fue negativo para las intenciones de los ex presidentes, a quienes acompañaba también Tony Clement, parlamentario canadiense.
En esa espera, en la entrada del edificio en donde reside Ledezma, ENPaís aprovechó para conversar con Quiroga y con Calderón sobre la aplicación de la Carta Democrática de la OEA, gestión que realizan parlamentarios venezolanos opositores. Los mandatarios tuvieron posiciones encontradas. A favor está Quiroga, quien recomienda “por razones de equilibrio regional, esperar un par de semanas a que termine el proceso en curso de destitución congresal-jurídica en Brasil. Usted dirá que Brasil es solo uno de 34 países, pero es bastante mas igual que el resto por el peso específico que tiene y muchos de los atropellos contra la democracia que ha perpetrado el régimen de Venezuela han sido apañados, protegidos y encubiertos por Brasil”.
Jorge Quiroga, Tony Clement y Mitzy Capriles de Ledezma, en las afueras de la residencia del Alcalde Metropolitano.
El Foro de Sao Paulo es uno de los temas recurrentes de Quiroga y no fue menos en nuestra conversación, acusando a Lula de utilizar ese paraguas para proteger el proyecto castro-chavista. “Quitar a los guardaespaldas que ha tenido el régimen venezolano en la cancillería brasileña, va a hacer un gran bien a la democracia de Venezuela y también a la de mi país”, sentenció Quiroga, procediendo a “sacar la calculadora”. “Con el cambio de fuerzas en Brasil, en la región estarías potencialmente con 7 países a favor y 3 en contra. Mucha de la gente que entrará al gobierno en Brasil es gente que ha venido a Venezuela, que conoce, que se ha pronunciado una y otra vez en defensa de la democracia. En la OEA habría que partir del diagnóstico de los votos que consiguió Colombia cuando el gobierno de Maduro empezó a marcar casas de colombianos y deportarlos. En ese momento, se convocó Consejo Permanente y hubo 17 votos. Faltó uno. Si partes de ese punto y consideras que cambió el gobierno de Argentina y que en dos semanas cambia el gobierno de Brasil, garantizado que cambia la correlación de fuerzas en defensa de la democracia venezolana en Sudamérica y en la OEA potencialmente también.

Calderón Sol, por su parte, fue tajante al establecer que “no creo que invocar la Carta Democrática pueda llevar a alguna gestión exitosa. Por el contrario, no creo que se deba invocar porque no es operativa. Depende de los gobiernos, de los ejecutivos, depende de los cancilleres de los presidentes. La Carta Democrática es bien intencionada, es una poesía para la democracia y para el humanismo, pero no tiene algo en concreto. Es inoperante. No va a tener resultado. En Centroamérica, muchos estados dependen del petróleo de Venezuela y todavía tienen diferencias con América del Sur. Deberíamos concentrarnos en ver cómo podemos hacerle conciencia al mundo de que tenemos que defender los Derechos Humanos del pueblo venezolano”.
El triángulo virtuoso
Quiroga está de acuerdo con que en Cuba se está produciendo una reconciliación con Estados Unidos, aunque difiere en que Venezuela esté incluida más allá de su manutención con barriles de petróleo a los Castro hasta que el “Tío Sam” inunde la isla con sus dólares. Ese proceso y el de la paz en Colombia están opacando la crisis venezolana, según la consideración del ex presidente. Sin embargo, explicó que eso es “insostenible, inviable. El mundo va a entender que la única forma de lograr la esperada paz en Colombia y la reconciliación entre Cuba y EE.UU es defendiendo la democracia en Venezuela. Es el triángulo virtuoso. Ese cambio se va a dar porque el sur está cambiando dramáticamente. Argentina y Brasil van a ser bandera de la democracia. Macri removió a los Kirchner, Correa se echó a un lado y no se va a presentar a la reelección porque la economía se le está viniendo abajo, a Evo Morales le ganamos el referéndum, Maduro perdió las elecciones parlamentarias y la ‘operación lava jato’ destapó la corrupción en Brasil. Estos 5 meses han cambiado lo que han sido pilares y sustentos de este proyecto hemisférico que es el Foro de Sao Paulo. EE.UU y El Vaticano se van a percatar de que no pueden seguir mirando al otro lado. El gobierno venezolano es tan incompetente que al pueblo le ha inyectado CIDA. Es decir, Criminalidad, Inflación, Desabastecimiento, Apagones. Es una catástrofe humanitaria”, sentenció Quiroga antes de partir hacia la Plaza Brión a observar el firmazo a favor del Revocatorio.

jueves, 28 de abril de 2016

Leopoldo López felicita a Capriles por Referendum Revocatorio


Opsición : Enrique Márquez, Freddy Guevara Y Tomás Guanipa sobre recolección de firmas sobre el referendum

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Ver Encuesta total de Venebarómetro

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España ¿Que es la política?



¿Qué es la política?

No debe impregnarlo todo, como quiere el populismo. Ni tampoco tiene que evaporarse, como propone la tecnocracia. Es lo que está en medio, entre el sistema y el individuo. La gestión de las reglas comunes y no de los nombres propios






Andamos confundidos. Los ciudadanos no queremos elecciones, pero nos disgustan todas las coaliciones sobre la mesa. Los políticos no ponen líneas rojas, pero levantan muros a los del otro bando. Y los periodistas sueltan el “pónganse de acuerdo de una vez” en sus sermones matinales para, a continuación, pasar a destripar las declaraciones de fulanito de tal contra menganito de cual. Montañas de nobles aspiraciones políticas paren ratones de cotilleo.
Cuando todos los integrantes de un ecosistema están despistados suele deberse a que falla algo básico. Como el aire o el agua. Algo tan primordial que lo damos por descontado. Y, en nuestro caso, creo que lo que nos falla es una definición compartida de política. Los españoles no nos ponemos de acuerdo sobre qué es la política. Y, si no sabemos qué es, no podemos mejorarla.
No es que carezcamos de definiciones teóricas. Tenemos muchas reflexiones escritas sobre el sentido de la política. Lo que nos falta es una definición operacional que nos permita navegar en un contexto socioeconómico crecientemente complejo e impredecible. Hasta hace poco vivíamos en un mundo con muchos riesgos. Por ejemplo, no sabíamos si tendríamos un año de vacas gordas o de vacas flacas. Y, en ese contexto, era relativamente fácil ponerse de acuerdo en cuál es el ámbito de la política. En realidad, se trataba de continuar con la lógica anticipada ya en la Biblia: guardar en los años de vacas gordas en previsión de los años de vacas flacas. Pero ahora vivimos en una realidad con muchas incertidumbres, que son más amenazantes que los riesgos. No sabemos si nos aguarda un año de vacas o de patos. O de cisnes negros. La labor de la política no está tan clara. Las fronteras entre lo que nos concierne a todos y lo que concierne sólo a los individuos son más difusas que nunca.



Así, en España se han consolidado dos visiones antagónicas de la política que, una por defecto y otra por exceso, dificultan la comunicación entre los adversarios políticos. Y polarizan el país hacia dos tentaciones igualmente peligrosas: el populismo, para quienes la política debe impregnarlo todo, y la tecnocracia, para quienes la política debe evaporarse y dejar paso a los expertos.
Unos, sobre todo idealistas de izquierdas, piensan que “todo es política”. Su objetivo es “conquistar espacios para la política”, arrebatándoselos a los mercados. Cuantos más aspectos abarque la política, más justa será una sociedad, pues política es sinónimo de justicia. De forma que, cada conflicto aislado (de los retrasos de los trenes y los accidentes de tráfico en autopistas de peaje a las cuentas offshore en paraísos fiscales), cualquier molino de viento, se convierte en una excusa para emprender una quijotesca batalla contra los gigantes mercados. Los problemas son sistémicos. Los casos de corrupción no son hechos aislados o contingentes a unas instituciones determinadas, sino el resultado de un sistema corrupto. Esta actitud es la antesala de populismo, el “poscapitalismo” o cualquier otro “ismo” que nos salvará de este valle de lágrimas.


Los papeles de Panamá se analizan como casos morales o se acusa a los paraísos fiscales

Los otros, fundamentalmente realistas de derechas, achican tanto la definición de política que la reducen a su factor humano. La política son los políticos. Si hay corrupción es porque hay políticos deshonestos. En toda cesta habrá algunas manzanas podridas. Se quitan y ya está. La política consiste en sustituir a los individuos (o partidos) malos por los buenos. Luego, los más conservadores propondrán oposiciones hasta para el cargo de ministro y los más aperturistas mecanismos de selección propios de una start-up,pero con el mismo sustrato de fondo: el gobierno de los mejores.
Pero la buena política no es ni una cosa ni la otra: ni cuestionar el “sistema” en general ni a unas personas en particular. La política es lo que está en medio, entre el sistema y el individuo. La política es la discusión sobre las normas formales, las instituciones, que regulan el comportamiento de los miembros de una comunidad. Las sociedades que circunscriben el ámbito de la política a este terreno intermedio tienen más posibilidades de superar los problemas colectivos que aquellas, como la española, donde no existe un consenso mínimo sobre cuál es la esfera de actuación de la política.


La cuestión es intentar saber qué normas y protocolos han propiciado la evasión de impuestos

Veámoslo con la discusión en torno a los papeles de Panamá. En España predominan dos visiones. Por un lado, se discuten hasta la saciedad los casos individuales. De forma justificada o no, hemos hecho juicios mediáticos a numerosas personalidades con relevancia política. La asunción de fondo es que se trata de un problema de moralidad individual: hay buena gente, que paga sus impuestos, y mala gente (o una mala tribu político-empresarial), que crea sociedades offshore para evadirlos. Y, por el otro, abundan las grandes reflexiones sobre el sistema económico global y la imperiosa necesidad de coordinar una acción internacional contra los paraísos fiscales. Aquí la asunción de fondo es que falla el sistema capitalista o la globalización en su conjunto. La sed de sangre de unos y otros es saciada: sabemos que hay unos individuos (y algún partido político) pérfidos o un sistema global perverso. Pero, como es fácil de imaginar, ni de una visión ni de la otra salen prescripciones útiles.
Al contrario, en otros países europeos la discusión transcurre más en el ámbito propio de actuación de la política, sin caer en los casos individuales y, a la vez, sin elevarse a las nubes abstractas del sistema. Obviamente, también se ha hablado de personas particulares y se ha especulado sobre la globalización económica, pero periodistas y analistas han puesto el foco sobre las reglas impersonales que han permitido la fuga de capitales a paraísos fiscales. La asunción de fondo es que el problema no es individual ni sistémico, sino institucional. ¿Qué normas y protocolos de actuación de las instituciones públicas, pero también de las privadas como los bancos, han propiciado la evasión de impuestos? Y, en consecuencia ¿qué cambios normativos habría que introducir para revertir esta situación? En estos países se habla más de, y con, representantes de bancos y de reguladores públicos que de evasores concretos. Más de las instituciones que han fomentado el pecado que de los pecadores.
Algo similar ocurre con muchos otros debates políticos, como, por ejemplo, la lucha contra la corrupción. Nos obsesionamos con los casos particulares (de personas o partidos) o nos dejamos arrastrar en meditaciones vagas sobre el sistema. Olvidando que la política es la gestión de las reglas comunes y no de los nombres propios.
Victor Lapuente Giné es profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Gotemburgo.



Policía corriendo de la gente

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Esperamos que no haya una explosión social. Aquí se ve la gente brava

Celebrando el Revocatorio







miércoles, 27 de abril de 2016

Caricatura sobre el Referendum


Supersubmarina :Algo que sirva como luz , Viento de cara, y Arena y Sol




Hacia un Plan País

Plan país: ¿el futuro de Venezuela o la Venezuela del futuro?


26 DE ABRIL 2016 - 12:01 AM

La llamada crisis institucional que hoy acusa Venezuela –montada sobre un subterráneo de miserias y violencia que busca salida y pronto la tendrá, sea por encontrar un drenaje ancho que la ataja y diluye, o por explotar como volcán hacia la superficie– no es tal crisis como lo creo; menos se trata de una crisis institucional.
Tras el aparente conflicto de poderes que observamos –el Legislativo intentando cumplir con sus tareas de representación democrática y la corte de escribanos al servicio de la dictadura presidencial empeñada en castrar la soberanía popular– y que algunos observadores aprecian de resoluble, tarde o temprano, mediante el uso de las reglas constitucionales o el paralelo ajuste de las capas tectónicas que chocan y hacen sismo, lo cierto, a fin de cuentas, es que sucede un deslave grosero de anomia política y social.
Presenciamos la ruptura de los lazos mínimos de identidad que nos hacen nación y república. Vivimos un momento de prostitución de los sacramentos mínimos del derecho y la civilidad –formalmente respetados hasta por nuestros más ominosos regímenes militares del pasado– y que emula, lamentablemente, el tiempo de nuestra vergüenza: el del decreto de Guerra a Muerte o de la “guerra larga” o Guerra Federal del siglo XIX.
El linchamiento o la quema de una veintena de pequeños delincuentes desde enero, ante la mirada indiferente de marchantes, es síntoma inequívoco de lo dicho. Es más indicativo que las dolorosas hileras de viandantes a las puertas de mercados y farmacias, que avanzan hacia el cadalso cotidiano de nuevas frustraciones.
Hablar de crisis institucional o constitucional significa, en efecto, que los poderes de un Estado y en pugna recíproca, en alguna medida se mueven dentro de reglas de juego compartidas y cuyo cumplimiento, de buena fe, se asume como algo sustantivo. No meramente instrumental. Cumplir con la Constitución y las leyes, en la hipótesis, equivale a respetar a los otros. Pero ese no es el caso nuestro.
Hasta ayer los poderes públicos venezolanos simulan la vigencia de un orden constitucional mientras no les desafía el descontento popular. Esta vez ceden en la simulación y alegan la razón política revolucionaria para vaciar de total contenido el Estado de Derecho. La mentira y el fraude constitucional derivan en abierta inconstitucionalidad. Y la paradoja no se hace esperar. Los diputados de la nueva mayoría cumplen con la democracia y los jueces supremos del oficialismo, a su turno, les atajan. Arguyen que los primeros la violan y la verdad legal se hace difusa, priva el galimatías, y se deprime la sociedad venezolana. Unos y otros usan diccionarios distintos, como en una Torre de Babel.
La política, en fin, implica administración de realidades. Alguna realidad pronto y al término se impondrá, dará su veredicto, sin que nos movamos de nuestros asientos. Y como autistas nos seguiremos preguntando: ¿Cuál será nuestro futuro como sociedad que ya no es?
Tal dinámica, cabe decirlo, conduce hacia un callejón sin salida: la explosión social, su represión por los colectivos del régimen, la insurgencia militar, el golpe de Estado, el milagro de la renuncia del presidente, o que los tiempos del revocatorio le ganen al ritmo de vértigo que nos lleva hacia el precipicio de la crisis humanitaria y el default.
Dicho panorama o perspectiva pronuncia la tristeza, incrementa las frustraciones sociales a costa de la esperanza, niega la utopía realizable que empuje la voluntad de todos venezolanos hacia mejores derroteros; distinta que es, cabe aclararlo, de la utopía utópica, de las religiones laicas, de los dogmas revolucionarios que desde siempre incuban el desprecio por la dignidad humana.
Urge, pues, de otra perspectiva para el análisis y la acción. Hemos de imaginar y proyectar la Venezuela del futuro, sin reparar más sobre el futuro de Venezuela.
Hay que hacer posible lo deseable.
Luis Ugalde en su Utopía política nos plantea, al efecto, el reto de “esa desconocida realidad conocida que vamos buscando”; que debe servirnos de horizonte en la brega cotidiana, de referencia deseable y a la vez posible –más allá de la coyuntura del despotismo iletrado que nos desgobierna– como susceptible de permitir que la esperanza vuelva a instalarse en el corazón nacional.
Si medramos huérfanos de una narrativa que nos permita dibujar la Venezuela del porvenir, en lo inmediato acaso cambiaremos iletrados por letrados, militares por civiles, revolucionarios por contrarrevolucionarios, prehistóricos por modernos, camisas rojas por gorras tricolor, pero todos a uno serán igualmente déspotas y alimentadores de mitos, que otra vez han de volverse decepciones y mudar la política en oficio de mentirosos.

martes, 26 de abril de 2016

Delirantes medidas

Delirantes medidas


26 DE ABRIL 2016 - 12:01 AM
No sin razones válidas, hay quienes piensan que responde a una estrategia del gobierno, someter a la ciudadanía a este peregrinaje para ver cómo consigue alimentos y formas de vestirse, curarse una enfermedad o adquirir  insumos  para el aseo personal, y no gratis.  Llegó a decir Carlos Marx “que antes de filosofar,  el ser humano necesita alimentarse y vestirse”.
Sopesan que la gente no luche por sus derechos elementales, ni que se sume a las acciones cívicas para reclamar soluciones, o en todo caso, que se faciliten salidas constitucionales a esta profunda crisis, que como vemos, se agrava aceleradamente. “La gente que se ocupe de hacer colas, de comprar velas, de organizar su rutina para encarar los cortes eléctricos, de ver cómo se salva de un  atraco, secuestro o desgraciadamente, la maten”, como ha sido el destino fatal de más de 270 mil personas en lo que va de esta revolución que prometió la aparición del “hombre nuevo”,  y mire usted,  el terrorífico fantasma que nos espanta a todos por igual.
Las delirantes medidas del régimen por ponerle la mano todo el proceso productivo y distributivo; a manipular los precios de semillas, la importación de materia prima y  los productos acabados. Expropiaron los supermercados; y si  no fue suficiente,  empoderaron a los militares para que administren las redes de compra y distribución de alimentos.
Un total de 42.000 millones de dólares le adjudicaron a la Misión Alimentación. Y “hasta el queso que había en la mesa, también se lo llevaron” ¿Quiénes se robaron el dinero? esa pregunta debe ser respondida. La gente no olvidará el caso tristemente célebre de pudreval. Vimos entonces, abismados, cómo Pdvsa no sacaba petróleo, pero sí contenedores enterrados con comida podrida. Ahora aparecieron “los gorgojos”, depredadores que los jefes del gobierno colocaron en posiciones claves en todos esos circuitos para distribuir alimentos. Ya van 60 funcionarios de la estructura de supermercados dependientes del régimen arrestados por corrupción y, según cifras de la Fiscalía, “poco menos de 400 personas fueron detenidas por acaparamiento, boicot o contrabando de alimentos”.
¿Y la luz? ¿Dónde está la luz? “Me he dado cuenta que ha habido un impacto no deseado en los cortes que iniciaron en Caracas. He ordenado suspender los cortes eléctricos en Caracas, porque este gobierno tiene que ser capaz de reconocer errores cometidos y rectificar…, estas fueron confesiones del difunto Chávez a través de VTV en enero de 2010. El presidente fallecido aceptó que el plan falló y puso en aprietos varias zonas de la capital. Esperemos que esa experiencia sirva para evitar que se repita la amarga receta.
El déficit no es solo de luz, alimentos y medicinas. Es mayor el de ética, la escasez de moral es pavorosa. 

Barometro político español

Tan sólo resta el trámite de la última ronda de consultas con el Rey, para que la posibilidad de unas nuevas Elecciones se convierta en una realidad. ¿Cómo influye esta situación en el ánimo de los votantes?
La convocatoria de nuevas Elecciones se impone tras cuatro largos meses de infructuosas negociaciones para lograr mayorías de Gobierno. Las Elecciones del 20 D nos dejaron un panorama inédito con hasta cuatro partidos por encima del 10 % de lo votos, algo que nunca había sucedido en nuestra democracia y que nuestros políticos, no han sabido gestionar en este tiempo. Lo más probable es que los españoles tengan que decidir en las urnas quién debe gobernar, aunque cabe la posibilidad, no demasiado remota, de que, medio año después, la distribución de los votos se asemeje mucho a lo sucedido la noche del 20 D. Quizás la consecución de una gran coalición de izquierdas,como la que planean Podemos e Izquierda Unida, pueda romper esta dinámica.
Ante la evidencia de que vamos camino de un adelanto electoral para el próximo mes de junio hemos preguntado a 2.000 ciudadanos, mayores de edad y procedentes de las 50 provincias españolas a qué partido o formación darían su voto en caso de convocarse unas nuevas Elecciones.
Los resultados del sondeo arrojan la repetición de la victoria del Partido Popular, con un margen mayor al logrado en diciembre, ya que un importante 30’3 % de los españoles, apostaría por Rajoy y los suyos para dar estabilidad a nuestro país. Ni en un mes como abril donde se ha desatado el escándalo de los llamados papeles de Panamá, que han acabado con el ministro Soria, el PP se resiente. Un nueva demostración de que para los votantes populares, la corrupción no es un problema capital, ni mucho menos.
El PSOE seguiría como la segunda fuerza política del Estado con el 23 % de los sufragios, un resultado que supone una subida de casi un punto con respecto al 22’01 % que arrojaron los resultados de las Elecciones Generales. Los socialistas, en todo caso, ven frenada su mejoría tras un nuevo fracaso negociador que ha hecho esfumarse cualquier posibilidad de evitar la repetición de las Elecciones.
Podemos, que en este Termómetro todavía aparece desligado de Compromís, a falta de que cierren un acuerdo de coalición en caso de nuevas Elecciones, se consolida en el tercer puesto con un considerable 18’1 % de los votos. Se mantiene lejos de los socialistas, aunque, si logran cerrar la gran coalición de izquierdas que proyectan, estarían en condiciones de arrebatarle la segunda plaza.
Ciudadanos mantiene esa tendencia al alza que le ha generado su talante abierto al diálogo durante estos meses. El partido de Albert Rivera cosecha en este Termómetro Político de abril un buen 14’2 % de los sufragios, lo que, de mantenerse hasta junio, podría convertirles en lallave de un futuro Gobierno.
Izquierda Unida sigue subiendo desde el pobre 3’67 % de diciembre hasta el actual 4’4 % de los sufragios, lo que mejora su posición negociadora de cara a cerrar la gran coalición de izquierdas con Podemos.
En Cataluña, se mantienen estables las posiciones de Convergencia con el 2’2 % de los votos y de Esquerra Republicana que mejoraría dos décimas desde las generales obteniendo el 2’6 % de los votos. Sin embargo, en Euskadi, las fuerzas nacionalistas PNV, 1’1 %, y EH Bildu, 0’6 %, retroceden ligeramente con respecto a lo sucedido el 20 D.Cuando trasladamos estos datos a escaños comprobamos lo cerca que podría estar el Partido Popular de lograr una mayoría en el Congreso gracias a los entre 131 y 135 escaños que conseguiría con estos resultados. De hecho, si le sumamos los entre 40 y 42 diputados que obtendría Ciudadanos, ambos superarían la mayoría absoluta y podrían gobernar España en coalición.
Para el PSOE estos datos le supondrían una mejora de dos escaños con respecto al 20 D, ya que tendría entre 92 y 94 diputados. Podemos y sus confluencias en Galicia y Cataluña sacarían entre 57 y 59 diputados, a los que se podrían sumar los 3 ó 4 de Compromís y los entre 3 y 5de Izquierda Unida. Claro que si fueran capaces de generar una gran alianza de izquierdas, la Ley d’Hondt vigente en nuestro sistema de recuento electoral les favorecería enormemente, colocándoles por delante de los socialistas y restando diputados al PP y, sobre todo, a Ciudadanos.
escaños abril
La repetición de las Elecciones con los mismos actores que en diciembre parece que favorecería a la derecha representada por el Partido Popular, que no ha participado en ninguna negociación durante este 2016, pero que de tener alguna posibilidad aritmética, podría acercarse a Ciudadanos para lograr la gobernabilidad a partir del verano.
La alternativa que supondría una alianza de izquierdas entre Podemos y sus socios con Izquierda Unida, sí estaría en condiciones de alterar este panorama, ya que irrumpiría con mucha fuerza y restaría escaños a casi todos sus oponentes, en especial, a Ciudadanos, que quedaría en una posición de debilidad para lograr diputados en muchas provincias.