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viernes, 12 de junio de 2015

Desplazando la culpa: de la madre al cerebro…

Elogio de la palabra…
Desplazando la culpa: de la madre al cerebro…
Rafael Muci-Mendoza


Arribo muy temprano al Palacio de las Academias, antiguo convento franciscano en el mero centro de Caracas y sede de las Academias Nacionales y entre ellas, la de Medicina, un oasis de paz en medio de la estridencia, la vocinglería y la contaminación. Me recibe en el Patio Vargas la estatua homónima del prohombre allí erigida desde 1883 por el presidente Guzmán Blanco por porfía de don Agustín Aveledo: con la frente erguida quizá reafirmando su concepto de rectitud, ley y justicia, reflejo de la que fuera su vida: el semblante austero, la mano derecha como buscando el corazón grande, asiendo en su mano izquierda una placa donde se lee Esculapio y recostado sobre un pilote con las inscripciones Hipócrates y Galeno, y además, un rosal con una única rosa altiva, tersa y hermosa. Mientras los rayos del sol se reflejan desde el oriente en las gotitas de rocío que cubren sus pétalos, me quedo mirándola embelesado hasta que mi éxtasis es interrumpido por el jardinero, Grinolfo Chiquito, un costeño colombiano injertado en esos patios solariegos a quien llaman ¨avión¨ -¨porque llego muy temprano, me rinde el tiempo y sin prisas desempeño mi trabajo con amor, rectitud y responsabilidad¨-. Con el entrecejo fruncido y los ojos de singular brillo me previene entusiasmado como si es que no fuera producto de sus mimos. -¨¿Muy linda, verdad doctor?¨ - dice -, pero de inmediato suelta la perla, ¨¡no debe acercarse a ella una mujer con la regla, se pudrirían la rosa y el rosal…! Es el pensamiento mágico -me digo-, presente nada menos que en una emulación del Jardín de Academo…, aquella escuela filosófica fundada por Platón alrededor del 388 a.C. en los jardines de Academos, olivar sagrado en las afueras de Atenas dedicado a Atenea, la diosa de la sabiduría, y en cuyo frontispicio se leía, «Aquí no entra nadie que no sepa geometría», -¡pobre de mí que aún cuento con los dedos…!-. Cobijados desde tempranos tiempos de la civilización por el pensamiento mágico, tantas veces pensamos y razonamos para generar ideas carentes de fundamentación lógica; mediante él atribuimos un efecto a un hecho sin que realmente exista una relación de causa-efecto comprobable, como es el caso de la rosa, el menstruo y su orgulloso jardinero. Viandantes y académicos estamos, sin excepción, imbuidos de supersticiones enlazadas con la bruma de los tiempos y a nuestras más tiernas experiencias infantiles y para las cuales nunca ha existido una vacuna salvadora y ojalá que nunca exista…
Mientras refiero esta anécdota viene otra a mi memoria: Por allá en 1960, cursaba mi último año de la carrera médica en el Hospital Vargas de Caracas y la consulta externa del Servicio de Medicina Interna se ubicaba a la izquierda, no más al trasponer la marquesina del Hospital. Dos días por semana atendíamos los pacientes de primera consulta y los de controles sucesivos. A los estudiantes, a los más deslucidos, se nos confiaban los primeros; ignoro el porqué, ¿no debían ser de los profesores para que observándolos aprendiéramos directamente de su arte? Cuatro escritorios se enfrentaban con sus correspondientes sillas. Era allí donde comenzábamos a interrelacionarnos con el hombre enfermo y sus amenazantes penas. Me agradaba escuchar sus relatos, apreciar su cortesía como quitarse el sombrero de cogollo ante nuestra presencia, apretar sus manos encallecidas por el trabajo bruto, conocer de qué distante sitio del país provenían y el lenguaje a veces inextricable que empleaban, que arrastraba palabras del español del Siglo de Oro y otras producto de la deformación del tiempo y la ignorancia; por ejemplo, ansina, en lugar de así, mesmo por mismo, endilgar por encaminar, vide por vi, agora por ahora, esguazar por desguazar, aguaitar en vez mirar, opado por tener los párpados hinchados... Y todo aquel conocimiento me lo daban sin regateos y de balde. Era pues necesario conocerlo para así hacer contacto efectivo con sus necesidades, disecar el contenido de sus quejas y traducirlo en términos de enfermedad… Para entonces, poco conocíamos del ¨pathos¨ o sufrimiento humano normal de una persona; ese sufrimiento existencial único del ser persona habitante de este mundo y contrario al otro, el sufrimiento patológico o mórbido en todo su significado, tema desconocido que el Maestro Otto Lima Gómez nos habría de insuflar con sus prédicas y con su praxis. Yo en lo particular, era objeto de urgentes e inclementes críticas, ¨¡Debes hacerlo con prontitud!, ¨¡Muci, tu si eres roñero, te tardas mucho con cada paciente…!¨ Una y otra vez me juraba que una vez que tuviera mi propia consulta, me tomaría todo el tiempo que me viniese en gana –así de retrechero me afirmaba para mis adentros- y así fue y así ha sido siempre. Tragedias muy orgánicas pero también muy emocionales, comedias y tragicomedias se embrazan en mi consulta. Trato de comprender el significado de la queja «orgánica» y hurgo dentro de las vidas hasta donde el recato me lo permita, pues tantas veces, tras el ruido de la hojarasca de sus lamentos, suele hallarse la verdad negada, el temor oculto, el miedo de sufrir y de morir…: la verdad más verdadera. Desde entonces se me había revelado que desde la Antigua Grecia la palabra era un recurso terapéutico principalísimo que la prisa y el tráfago propio de nuestros convulsionados días nos impiden y nos niegan…
Cuando se ha ejercido la medicina por más de media centuria ya no podemos saber los orígenes de nuestras maneras de pensar, suerte de mixtura de convivencia con nuestros padres y hermanos, nuestros maestros, conversaciones con nuestros pacientes, lecturas, conferencias asistidas, libros leídos, conversaciones con colegas, estudiantes, hasta sesiones personales de psicoanálisis, que influencian, van modelando nuestras ideas y nuestro comportamiento como esa deseable pátina que cubre las cosas nobles. En mis primeros pinitos por la medicina interna, a raíz de una crisis de pánico, una crisis existencial, inicié un psicoanálisis ortodoxo, técnica de conocimiento interior que era entonces muy criticada y vilipendiada por los psiquiatras de mi hospital, ¡pamplinas -exclamaban-, eso no sirve más!, tal vez porque para ellos y para mí no era fácil de descubrir como no fuera con mucho dolor y pena, las propias miserias; así que mantenía muy en privado lo que hacía. En aquellos tiempos y por mi comprensible inmadurez de aun adolescente y médico recién graduado, mantenía entonces mi psicoanálisis en secreto porque no quería que nadie se enterara de que poseía una suerte de ¨mente contrahecha y repugnante¨, casi que un estigma, y sólo un amigo muy cercano, bioquímico para más señas, que conocía mi oculta verdad, me aseguraba de la necedad de continuar mi psicoanálisis donde cada tarde sólo un dolor mental terebrante y continuado salía a flote y mis moderados recursos económicos se esfumaban, siendo que con una simple pastilla producto del ingenio humano, de un conjunto de ¨moléculas de la mente¨, tal como si fuera un hipertenso o un diabético, acabaría con todas mis penurias…
Comenzaban a aparecer los llamados psicofármacos que proclamaban curación de todos los males del alma y se decía que la nueva psicofarmacología había cambiado el paradigma de ¨culpar a la madre¨, pues desde tiempos de Freud se aceptaba que los desórdenes mentales se enraizaban en experiencias traumáticas en el seno de la familia y particularmente en la relación con la madre; pero era innegable que el péndulo de las creencias se había movido peligrosamente en el sentido opuesto para negar de plano y del todo el delito del amor incestuoso por la madre y pasar ahora a ¨culpar al cerebro¨ -concepto más frío, ¨más científico¨, menos conflictivo y mucho más aceptable-, en cuyas intrincadas redes y al favor de un desbalance químico de neurotransmisores se generaba todo sesgo mental; así, la esquizofrenia se producía simplemente por exceso del neurotransmisor dopamina –eso podíamos aceptarlo-,  y la depresión, a deficiencia del neurotransmisor serotonina –eso también podíamos aceptarlo-; la ansiedad y otras disfunciones mentales serían así atribuidas al arrochelamiento de otros neurotransmisores. Pero la química cerebral no solo tendría que ver con lo anormal sino también con la explicación de las variaciones normales de toda personalidad o del comportamiento; normalidad observada desde entonces con sospecha y muchas veces vistas con tufo a borderline que traía aparejada la creciente marea de  la medicalización de la vida cotidiana. ¿Quería decir esto que yo había perdido mi tiempo recostado en el sillón del psicoanalista por tantos años…? ¿Quería ello decir que mi biografía no tenía nada que ver con aquellos síntomas tan extraños, terroríficos y recurrentes que me asaltaban cuando menos lo pensaba o con aquellas otras oportunidades en que me sentía deprimido, agitado o nervioso…? Mi hogar, mis padres, mis numerosos hermanos, el ambiente donde crecí, mi carácter acomplejado, retraído y tan tímido, mis experiencias más tempranas, mis magros éxitos y numerosísimos fracasos, ¿es que nada tuvieron que ver…? Pero, ocurría que ahora más interesaba la condición patológica que la persona: ¨el todo orgánico¨, el milieu neuronal y su árbol dendrítico y sus distorsiones, sencillamente producto de un desbalance de neurotransmisores y por tanto el santo grial a buscar con ímpetu implicaría olvidar el contacto humano, la palabra como recurso terapéutico y  emprender la investigación de ¨misiles inteligentes¨, de ¨balas mágicas¨, de mensajeros químicos tan despabilados que por arte de magia arreglarían el entuerto con una sola receta; pero, ¿y qué tal que la medicación sólo produjera ¨cambios cosméticos¨, modificaciones artificiales en la fachada de la personalidad, tan solo lechadas de cal sobre una percudida tapia de barro y por ello deberíamos consumir drogas a perpetuidad so pena de perder ese barniz de oropel que oculta traumas y conflictos no resueltos…?
La era moderna nos ha traído las drogas psicoterapéuticas agrupadas como antipsicóticos –antiesquizofrénicos-, neurolépticos, ansiolíticos (sedantes o tranquilizantes menores) y estabilizadores del humor como el litio, primariamente empleado para reconciliar el vaivén entre la manía y la depresión, esos enfermos indignamente llamados «bipolares». Pero por ahí vino también el Largactil® o clorpromazina con sus maravillosos efectos de aquietar olas encrespadas y los rayos y centellas enviados por Zeus, pero al mismo tiempo y en ocasiones nos dejaba a Némesis, diosa de la venganza, la fortuna y la justicia  portadora del castigo: el parkinsonismo y otros trastornos extrapiramidales del movimiento como efectos secundarios indeseables. Dígame usted la experiencia, golpeante y terrible de presenciar una discinesia tardía, punición inducida por neurolépticos, un trastorno motor asociado a tratamientos prolongados o a dosis altas de estos novísimos antagonistas dopaminérgicos, ¨simple¨ efecto colateral de la droga con sus grotescos movimientos de la boca, y parecido a un tic recurrente, la protrusión involuntaria y extrema de la lengua … Pero a ello pronto los médicos nos acostumbramos para no lidiar con los dolores del paciente, que si a ver vamos, retrata, calca, imita los nuestros y eso, sí que no lo podemos tolerar…  Las compañías farmacéuticas han tenido una enorme influencia en la promoción de estos mensajes ¨milagrosos¨ tanto a médicos como a potenciales consumidores de sus drogas... Prozac® ¨la píldora de la felicidad¨: ahora eche un pie y no se preocupe, que el mundo sigue andando…
Jamás en la historia se había hablado tanto de ningún otro libro de medicina como de la última versión del Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM-5), la denominada ¨Biblia de la Psiquiatría¨, que inició su lanzamiento inmerso en un momento en que la comunidad científica, los profesionales y el gran público general mostraban su preocupación ante los cambios en el quehacer de la psiquiatría. A este respecto no debe ser pasado por alto que el precio del manual asciende a $199, cifra muy superior a la de su versión anterior, constituyendo la principal fuente de ingresos de la Asociación Americana de Psiquiatría.
El debate, erróneamente reducido y explicado -en algunos medios de comunicación- como un enfrentamiento entre profesionales de la psiquiatría y la psicología, nace del mismo gremio de la psiquiatría. De hecho, uno de los más acérrimos opositores al DSM-5 es Allen Frances, psiquiatra y presidente del grupo de trabajo del DSM-IV (la versión anterior), quien desde hace varios años lleva manifestando su recelo hacia la ampliación de diagnósticos que recoge el DSM-5. En un artículo del Psychiatric Times, del 26 de junio de 2009, Frances ya escribía: "el DSM-5 será una bonanza para la industria farmacéutica, pero a costa de un enorme sufrimiento para los nuevos pacientes falsos positivos que queden atrapados en la excesiva amplia red del DSM-5".
http://autismodiario.org/wp-content/uploads/2012/04/dsm-iv-vs-v.jpg
Tan sólo unas semanas antes de la presentación oficial del DSM-5, Insel emitió un comunicado en el que lo criticaba, y anunciaba que el NIMH se desligaba de este sistema de clasificación, alentando públicamente a los científicos a no utilizarlo y anunciando su pretensión de desarrollar un nuevo sistema de diagnóstico basado en biomarcadores y no en juicios clínicos (denominado Research Domain Criteria). En sus declaraciones, Insel desprestigiaba el manual de la Asociación Americana de Psiquiatría al afirmar que el DSM “no se puede considerar una biblia, sino tan sólo un diccionario”. Unos días después, el 6 de mayo, el presidente del Grupo de Trabajo del DSM-5 de la Asociación de Americana de Psiquiatría, David Kupfer, respondiendo a dichas afirmaciones, expresaba sus recelos hacia el modelo biologicista que defiende el director del NIMH, teniendo en cuenta la falta de evidencias tras más de 30 años de investigación: “hemos estado diciendo a los pacientes durante varias décadas que estamos a la espera de encontrar unos biomarcadores. Todavía seguimos esperando. Finalmente, en un intento de volver las aguas a su cauce, el NIMH publicó una declaración conjunta con la Asociación Americana de Psiquiatría, aclarando que ambas instituciones comparten su compromiso de mejorar el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos mentales: “Los pacientes, las familias y las aseguradoras pueden estar seguros de que existen tratamientos eficaces disponibles y que el DSM es el recurso clave para ofrecer la mejor atención disponible”, reza dicha declaración.
No obstante, la polémica -lejos de disolverse- ha disparado un aluvión de críticas y debates en todo el mundo, y prueba de ello es que los grandes medios de comunicación internacionales, como The New York Times, The Guardian, The Economist, Daily News o Scientific American, se han hecho eco de las distintas opiniones vertidas por los expertos hacia este manual. En tan sólo un mes, salieron a la venta dos libros, “Saving Normal” (de F. Allen) y “The Book of Woe” (de Gary Greenberg), se han publicado cientos de artículos y se han lanzado importantes campañas de recogida de firmas a escala mundial, advirtiendo de los peligros que entraña el uso del DSM-5 y solicitando la abolición de los sistemas de clasificación diagnóstica. Una visita por Youtube https://www.youtube.com/watch?v=JCuNVVU_yH4, puede introducirle en la polémica y serle de gran utilidad.
El debate está dividiendo al gremio de la psiquiatría y aunque el punto candente se sitúa en EE.UU., se está extendiendo con rapidez en Europa, -sobre todo, en el Reino Unido- e incluso está calando de lleno en el mundo árabe. De esta manera, la cadena de TV Al Jazeera emitió una entrevista con Robert Whitaker, periodista de investigación experto en el área de la medicina y la ciencia, y autor del libro Anatomy of an Epidemic (Anatomía de una epidemia) y Allen Frances. En dicha entrevista, Allen Frances apuntó que los diagnósticos “siempre se expanden, nunca se reducen” y se abordaron aspectos tan trascendentes como los perjuicios que genera la expansión de las categorías diagnósticas y su asociación con el aumento de la medicalización de la población.
El debate mundial que ha abierto el cuestionamiento del DSM-5 supone un replanteamiento de los cimientos en los que se sustenta la psiquiatría, por lo que está siendo considerado como una revolución histórica en salud mental. Sin embargo, llama la atención que en nuestro país este tema aún no haya tenido repercusión médica alguna especialmente en el ámbito de la psiquiatría y la psicología, a y la exposición mediática que se merece.


colofón Colofón
Las teorías químicas de los desórdenes mentales son particularmente seductoras y sugieren que existiendo una simple explicación para un problema tenido como complejo y a menudo recalcitrante al tratamiento, también existiría una solución cabalística, algo parecido al pensamiento mágico de mi buen jardinero Grinolfo. Vivimos en tiempos de poca tolerancia a la ambigüedad y a la incertidumbre, y por tanto, queremos sin devaneos ir directo a la solución, y allí, nos espera un gordo calvo y bonachón con chaleco, leontina y un tabaco a la diestra: es la industria farmacéutica que vende al contado y que en connivencia con psicólogos y psiquiatras complace nuestros deseos y nos suple la panacea al cambio de unos cuantos ochavos o maravedíes. En las últimas décadas se han escrito libros que no solo exageran la capacidad de las drogas terapéuticas para curar los desórdenes mentales sino que proclaman que las mismas pueden producir cambios o modificaciones de la ¨personalidad¨ solo ajustando algún tornillo bioquímico, según el caso, media vuelta a la derecha o a la izquierda, tal como en un artilugio de relojería o en una simple bomba aspirante-impelente, lo que liberaría un conjunto de finos y benéficos neurotransmisores que por desgracia sólo realizarán ¨ajustes cosméticos¨ mientras la procesión sigue por dentro y los deudos expulsan mocos incontenibles. Teoría no más válida que aquellas teorías hipocráticas que resolvían el problema ajustando el balance de los cuatro humores básicos: sangre, flema, bilis negra y bilis amarilla. Pero es más, esas nuevas teorías son a juro aceptadas como verdaderas y los libros y la propaganda millonaria de la industria que mueve los cordajes del guiñol, han determinado que la personalidad y la salud mental están determinadas ¨completamente¨ por esos niveles de neurotransmisores enloquecidos que pueden ser ¨metidos en el corral¨ por arte de novísimas píldoras… Así, su efectividad es consistentemente exagerada presentándose anécdotas de ¨curaciones milagrosas¨ y sus efectos colaterales o nocivos son simplemente minimizados. Robert Whitaker el periodista estadounidense y escritor ya mencionado, que escribe principalmente sobre la medicina, la ciencia y la historia, establece que tanto los antidepresivos como la mayoría de los fármacos psicoactivos no son sólo ineficaces, sino perjudiciales; además, advierte de los peligros que adquiere la escalada de consumo de psicofármacos en la que se ve inmersa la mayor parte de los pacientes; una espiral de consumo de la que es extremadamente difícil volver a salir y trae a colación las declaraciones de Steve Hyman, exdirector del National Institute of Mental Health (NIMH) de EE.UU. y hasta hace poco rector de la Universidad de Harvard, quien reconoció que el consumo de fármacos psicoactivos prolongado en el tiempo, produce "alteraciones sustanciales y de larga duración en la función neuronal". Pero además, para Whitaker el problema no termina aquí, ya que una vez que el paciente comienza a presentar efectos secundarios derivados del consumo de psicofármacos, a menudo acude al médico en busca de un tratamiento para aliviar estos nuevos síntomas, de tal manera que la mayoría de los pacientes acaban consumiendo un coctel de psicofármacos para un coctel de diagnósticos. Este consumo abusivo de psicofármacos da lugar a una atrofia cerebral, tal y como ha quedado de manifiesto en los estudios realizados por Nancy Andreasen, una prestigiosa neurocientífica y psiquiatra que ha sido galardonada por su línea de investigación en el análisis del funcionamiento neuronal de personas con trastornos mentales a través de técnicas de neuroimagen. Según uno de los hallazgos del equipo de Andreasen, el consumo de psicofármacos está asociado atrofia o "encogimiento" del cerebro y este efecto está directamente relacionado con la dosis y la duración del tratamiento farmacológico. En declaraciones al New York Times, Andreasen señaló que "el consumo de psicofármacos impide que la corteza prefrontal reciba la entrada de lo que necesita y empieza a experimentar apagones. Lo que se traduce en síntomas psicóticos. Esto también hace que la corteza prefrontal se atrofie lentamente". Pienso que tenemos que dejar de creer que los psicofármacos son el mejor y único tratamiento para la enfermedad mental y el sufrimiento psicológico. Tanto la psicoterapia como el ejercicio físico han demostrado ser tan eficaces para la depresión como los psicofármacos y sus efectos son más duraderos; sin embargo, por desgracia, no existe una industria para impulsar estas alternativas; todo lo contrario, aquello que proféticamente denunciaba Iván Ilich en su libro «Némesis Médica» (1975) sobre la ¨medicalización de la vida¨ es un monstruo de mil cabezas que apenas muestra sus numerosas fauces que expelen fuegos de iatrogénesis o transmisión contagiosa de enfermedades por la profesión médica (del griego iatrós, médico).

Ivan Ilich. ¨Némesis médica, expropiación de la salud¨ Barral, 1975
La historia de la medicina está llena de ejemplos de cuán sencillo puede sobrevenir la confusión y el extravío cuando generalizaciones se realizan sobre bases de informes anecdóticos o de teorías forjadas, y aún, cuando entran en conflicto con intereses espurios como los puramente económicos. Por ello, sigue siendo de gran importancia evaluar fríamente las evidencias y argumentos –retirando la mano peluda de la industria, por supuesto- que soportan las teorías químicas hoy día prevalentes en los ¨desórdenes¨ o las ¨condiciones¨ mentales supuestamente causados por errores solucionables con drogas terapéuticas. Porque la evidencia señala, aun cuando la teoría pueda ser inexacta o errónea, que las grandes compañías farmacéuticas y de seguros ejercerán presión para que confiemos más y más en las drogas y menos y menos en el contacto humano, en la interacción sanadora con el paciente y sus angustias y temores, presente en nuestro armamentario terapéutico desde la Antigua Grecia hasta que un negocio de ¡ochenta mil millones de dólares al año!, siga forjando ¨condiciones mentales¨ donde siendo todos enfermos, quepamos todos los seres humanos... Las compañías evitarán pagar por una adecuada psicoterapia, pero de mil amores compensarán a los médicos con aquello sólo absolutamente necesario para indicar tratamientos farmacológicos mediante una revisión mensual que no se prolongue más allá de los 10 o 15 minutos para ejecutar el ¨ajuste¨ de las dosis y ya... Total, todo queda en casa y el pobre paciente, tan confiado él, quedará en manos de la ¨ciencia¨, sus exageraciones, sus dislates, su perversidad, su frialdad afectiva y su desmesurado interés por el vil metal…
Entonces, entre la negada culpa de la madre y el mito de la esperanza de la bioquímica y sus neurotransmisores villanos y salvadores a la misma vez, ¿dónde se ubica el paciente…? Bien, estoy satisfecho, creo que no perdí mi tiempo…

Para leerme pueden seguir estos enlaces o copiarlos en la barra del buscador: https://www.tumblr.com/search/rafael+muci+mendoza



viernes, 26 de septiembre de 2014

Elogio de los galeotes…

Rafael Muci-Mendoza

martes, 15 de julio de 2014

Elogio del asco…



Rafael Muci-Mendoza

 

El Hospital de Niños de Caracas languidece a ritmo mayor que el de sus pequeños huéspedes…
Es el mundo absurdo de la ¨revo-involución¨ querido amigo, pleno de hombres manejados desde el alto poder, hombres de vida vacía y sin realizaciones, amamantados por la teta tóxica del poder sin límites, comisarios políticos de garrote en mano, de vidas obscenas de lúgubres colores, hombres y mujeres para nada: escasos, apocados, pusilánimes, de poco espíritu y magra expedición, emborrachados por una brizna de poder, que en sus torcidos procederes no tienen amigos, sólo compinches. Son ellos jueces, directores de algún ministerio, ente público, o de algún hospital, recogidos del basurero donde se vierten las vidas vacías, llenas de dolos y artificios.
El Hospital de Niños de Caracas languidece a ritmo mayor que el de sus pequeños huéspedes, llevado al barranco de la historia médica por un gobierno criminal, indiferente e ineficaz, muestra de la brutalidad de la existencia que es y que no es una nada, que se esconde  regularmente en la miserable vida de todos sus días, mostrando absurdidez, sin razón ni explicación. Han llegado demasiado lejos y no pueden mirar a los ojos de sus hijos mientras los retiran de los chiquitines anhelantes del Hospital.
El Jefe de la Emergencia, el académico doctor Huníades Urbina, no importado una hoja de servicio intachable es echado fuera de  su querencia de forma ilegal y extemporánea por el solo hecho de denunciar lo que tantos callan: el derrumbe institucional, el pecado mortal de cada día. Sale con la cara limpia y los ojos en alto. Los chipilines de mirada abatida y sin brillo, pierden un aliado, un protector ante la mirada indiferente de tantos. No esperes adhesiones de tus pares porque aquí…, no ha pasado nada. 
Como el del Aeropuerto de Maiquetía, el aire de tu hospital está contaminado por la corrupción del alma...


Addendum
Los criminales de ayer son los señores de hoy,
Y los criminales de hoy, serán los señores de mañana
Carl William Brown

Como en un romance del Cid, el usuario del Aeropuerto de Maiquetía parece estar condenado a una muerte cruel y desastrada, “¡Villanos te maten, Alonso!”, parece repetirle en voz inaudible el villanote del grupo: el ozono, ese gas incoloro que resulta de los efectos de la luz solar sobre las emanaciones de automóviles e industrias. Los valles como el de Caracas, favorecen el depósito de este cieno invisible. En las tardes veraniegas, cuando no hay mucha brisa, se arrochela con los otros para hacer rubieras; ahora exprofeso es emanado directamente y cobrado como costoso veneno. El ozono es un gas rastrero como tanto boliburgués infiltrado en el aeropuerto de Maiquetía, que para desgracia de todos, no asciende hasta la estratósfera donde estamos tan necesitados de sus favores para que evite el ingrato efecto invernadero, que amenaza con convertir en chicharrones a los pobladores del mundo. Este gas afecta directamente, el revestimiento mucoso de las vías aéreas -nasofaringe, laringe, tráquea y bronquios-, donde daña sus células a través de la generación de sustancias tóxicas llamadas radicales libres. Son tan rapaces y criminales que no les importa dañar a la gente como con el cuento de los bombillos ahorradores vendieron millones sin parar en mientes el mercurio contenido en ellos.  Una de los peores vicios de esta revolución es que no quieren a Venezuela ni a los venezolanos, sólo quieren el dinero a como dé lugar…

martes, 13 de mayo de 2014

¨Urocultivo de oído derecho…¨ ¿Qué examen es esto...?


Rafael Muci-Mendoza


Si no fuera por lo trágico, este récipe de un médico integral comunitario, llamaría a una sonora carcajada. Pudiera ser una excepción, pero me temo que no lo es… Es una muestra del resultado de una oferta engañosa a humildes jóvenes venezolanos que hemos denunciado en repetidas oportunidades; la medicina es cosa seria y a pesar de la ayuda de 8.000 millones de dólares anuales (5.800 millones de euros) que nuestro país le aporta a Cuba, miren ustedes la clase de formación de algunos de esos médicos; la Misión Médica Cubana la ha convertido en un bodrio. El comunismo cubano no entiende ni le conviene entender que la figura del médico –hasta que llegaron a sus manos, respetable-, no puede ser un insumo para ser vendido y explotado por la revolución para hacer ver al pueblo que la preocupación por los pobres domina sus sueños. Una pobre medicina para pobres, no puede ser el desiderátum de ningún gobierno.
Pasmosa cifra: 17 mil médicos comunitarios graduados y 2.500 en proceso de ¨de-formación¨, un grupo de ellos sin criterios de selección están realizando posgrados clínicos. ¿Dónde están los profesores?, ¿Dónde están las aulas, los laboratorios y las pruebas de selección y seguimiento?, ¿Son estos profesores los mismos cubanos que no aprobaron la evaluación de sus pares? Directivos del Colegio Metropolitano de Médicos apoya este engendro, pero no permitirían que pusieran sus manos sobre sus cuerpos, los de sus hijos o nietos: ¡El miedo es libre! La Facultad de Medicina de la UCV y algunos de sus directivos tienen mucho que ver con el forjamiento de baremos para permitir estos posgrados y el daño a la medicina nacional.
Este récipe es quizá la punta de un iceberg de un proceso macabro, lleno de engaños y mentiras que oculta la mala praxis del día a día en aquellos que no pueden reclamar y al cual muchos médicos hemos dado la espalda porque no es nuestra incumbencia: "laisser taire, laisser passer" (dejar hacer, dejar pasar). La medicina deja de cumplir sus fines altruistas cuando se le usa con fines políticos o comerciales. Aterra la pregunta de qué hacer con estos jóvenes cuando de la negra noche renazca un nuevo día, y su claror permita ver cuánto daño se ha hecho…

 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Elogio de la cobardía…

 
Rafael Muci-Mendoza

Euristeo en su jarrón…

                                                    
Sibilinos y silenciosos han ido torciendo normas y reglamentos como si nadie les viera...
...tenemos que salir todos a votar y pedir a nuestros conductores y en mayúsculas, que exijan respeto por parte del CNE (...)

La cobardía es un vicio que lleva a toda anulación del valor. Los hombres cobardes, como aquel Euristeo rey de la Argólida, gran pusilánime la mitología hercúlea, no son merecedores del poder que ostentan, tiemblan de miedo por su imperfección física y moral y salen a esconderse en jarrones de bronce: instituciones del estado donde se creen protegidos. Como la envidia, la cobardía es hija del diablo, y en su momento tendrán que rendir esas cuentas que ciegos, no pueden rendir ante sus propias conciencias.
No hay nada que refocile más al enemigo como observar al otro cejijunto y cabizbajo con ánimo desecho, con apariencia de derrota; pero a la inversa, no hay cosa que desarme más al enemigo que la convicción del coraje del contrincante, a pesar de todas sus trapazas. ¡Caramba! Somos más de seis millones de opositores. Hablemos claro, llamemos al régimen  como lo que es, una dictadura. Proclamemos con claridad los despropósitos del CNE y su latente soledad y cobardía interiores. Sibilinos y silenciosos han ido torciendo normas y reglamentos como si nadie les viera, exijamos con toda la fuerza que nos da la ley el respeto a nuestro derecho de tener un registro depurado y limpio. No estamos derrotados, no podemos dejarnos vencer, no podemos ser cobardes y abandonar cualquier espacio que hayamos conquistado mediante votos, tenemos que salir todos a votar y pedir a nuestros conductores y en mayúsculas, que exijan respeto por parte del CNE, institución de rectores obsecuentes e injustos. Como en la fábula de Esopo, La Tortuga y la Liebre, con constancia y paciencia, aunque a veces parezcamos lentos, obtendremos siempre el éxito.
¨Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez¨. William Shakespeare.

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domingo, 21 de octubre de 2012

Aprender en el dolor…

          

                              Rafael Muci-Mendoza 

                                                                             













Las cinco etapas del duelo según la doctora Elizabeth Kübler-Ross

¿Sabes? La vida suele ser larga; tómala con calma. Un buen día tu torturador pagará
Estoy admirado. Nuestra gente no se arredró ante la derrota y está enfilando nuevamente sus baterías con miras a la elección de diciembre. Perder otra batalla no significa perder la guerra. Con ellas me identifico, pues la vida es un reto y no una tragedia, y su finalidad última es el amor, eso que vinimos a ejercer sobre la tierra.
La doctora Kübler-Ross, aquella que no tuvo miedo a la muerte y caminó al lado de sus pacientes moribundos, entendió que  la vida no podía comprenderse sin su reverso: la partida; que como la derrota, era una pérdida, una herida que habría de sanar si lo permitimos; que como todo malogro físico o emocional, pasará por una primera etapa de fuerte conmoción y negación ¡No puede ser! ¡Teníamos asegurada la victoria! Pero es natural, la negación es una forma de defensa emocional, una vía normal y sana de enfrentarse a una noticia terrible, inesperada y repentina. A ella sigue la indignación y la rabia con su aderezo de aflicción y dolor que nos lleva a la depresión, a la tristeza ¿Por qué nos pasó? ¿Qué hicimos mal? ¿Quién nos jugó la mala pasada? Nos retiramos entonces dentro de nosotros mismos durante un tiempo y elaboramos, digerimos la pérdida, ocasión que nos permitirá arribar a  una fase de paz y aceptación, ¡Ojo!, que no de resignación que es lo que se produce cuando no se pueden compartir las lágrimas ni expresar la rabia.
¿Sabes? La vida suele ser larga; tómala con calma. Un buen día tu torturador pagará. Siempre ocurre así. ¿Y entonces? Bueno, ya sabes. Dicen que la venganza es un plato que se come frío; pero la venganza es dañina para quien la toma y no hay que molestarse sino perdonar. La justicia se hará presente por donde menos la esperes… Otra vez, las cosas por algo pasan, ¡El tiempo de Dios es perfecto…!


                                                                                           

martes, 16 de octubre de 2012

Mitridatización y entorno…

Rafael Muci-Mendoza


Mitrídates VI y su inmunización a los venenos; Chávez y su cómica revolución…

Cuántos muertos, cuántos deprimidos, cuántos infartados, cuántos emigrados...
La leyenda en torno a Mitrídates VI, rey del Ponto (132-63 a.C.), invoca  su resistencia a los venenos. En un intento por protegerse de posibles tósigos, buscó un antídoto que preservara su vida, y así, inventó y desarrolló el mitrídato, mezcla de brebajes mortales conocidos en su época que ingirió en pequeñísimas dosis y en forma continuada, ensayándolo además con delincuentes convictos. Para evitar su captura cuando fuera derrotado por Pompeyo, intentó suicidarse ingiriendo veneno, pero encontrándose inmunizado debió recurrir a uno de sus oficiales para que le provocase la muerte a espada.
Cuando estudiantes, el proceso de ¨mitridatización¨ nos lo dio a conocer el académico doctor Marcel Granier Doyeux en sus animadas clases de farmacología. Podría deberse a la acción detoxificadora o depuradora del hígado. Así, al someterse a pequeñas dosis de veneno, esa glándula portentosa se programaría para defender el organismo de sus ataques purificando la sangre sin dañar sus propias células.
¿Estamos los venezolanos ¨mitridatizados¨ de la agravada ponzoña de Chávez? Cuántos muertos, cuántos deprimidos, cuántos infartados, cuántos emigrados…Pero ya nadie lo toma en serio y creo que hasta él mismo está fastidiado de su logorrea pues a la vista está la tierra yerma de su administración y ya no tiene nada qué decir. Vis a tergo, es arrastrado por la costumbre, materia viscosa, no mostrando ingenio o novedad y nariceado sigue la pauta de su contrincante.
La unidad del pueblo venezolano en torno a Capriles lo ha dejado tatareto; 14 años sin poder cerrar Globovisión, clausurar la prensa escrita, controlar el hampa, ganar una elección universitaria ni seguir infundiendo lástima con su bobo tumor o mítico cáncer. ¡Ya basta, no nos lo calamos más!


domingo, 2 de septiembre de 2012

Elogio del fraude…

Rafael Muci-Mendoza




En los últimos años la producción nacional de vacunas ha desaparecido o reducido
 
Quizá no hubo en la historia republicana del país un gobierno más fraudulento que el del ¨presidente-saliente¨ cuya cadena de trapazas resulta imposible de cuantificar. Fraude gubernamental es el engaño o aprovechamiento de la ignorancia de un pueblo para obtener un beneficio. Su materialización necesita de la construcción de un complejo tinglado de poder, complicidad, amoralidad, mentira y ausencia de entes contralores. Se aproxima pues uno de grandes dimensiones que ha tomado como asiento una venerable institución creada en 1938; el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel (INHRR), prestigioso centro de investigaciones epidemiológicas, control de calidad de medicamentos y biológicos; pero además, pionero en la prevención de enfermedades infecciosas por vacunación al desarrollar, formular y producir vacunas y sueros de alta calidad. Siempre mantenido al margen de los avatares de la política, ahora será empleado en forma engañosa al inaugurarse en fecha próxima una nueva planta de vacunas.
Debe denunciarse que en los últimos años la producción nacional de vacunas ha desaparecido o se ha reducido de manera considerable, por lo que la casi totalidad de las vacunas aplicadas en el país son ahora importadas. El proyecto para el nuevo lugar físico donde se crían, mantienen y utilizan animales de laboratorio libres de gérmenes y virus aún está en desarrollo. Como parte de la campaña electoral, el gobierno de ¨cubazuela¨ la inaugurará como estuviera operativa y en fase de producción industrial. Probable es que las vacunas envasadas sean etiquetadas como ¨Hecho en Venezuela¨, desconociendo el público de dónde vienen, cuál será su calidad, eficiencia, inocuidad y seguridad. Pero ¿qué importa…?
Hedor de fraude y peligro de muerte flota en el ambiente…

martes, 28 de agosto de 2012

Un 16 de agosto…



Rafael Muci-Mendoza

Despertemos, recuperemos nuestra hermosa querencia, el Hospital Vargas de Caracas…

Hace exactamente 124 años, un luminoso día caraqueño de cielo azul y agradable temperatura, el 16 de agosto de 1888, el Presidente de la República, a la sazón Juan Pablo Rojas Paúl, doctor en leyes, con visión política y humanitaria adelantada a su tiempo, decretaba la fundación de un hospital para Caracas que se llamaría ¨Vargas¨ -no José María Vargas como se empeñan en nombrarlo- cuyo Artículo 1º rezaba, ¨Se dispone la fundación de un Hospital Nacional para hombres y mujeres que contenga por lo menos mil camas, debiendo tener una construcción análoga y régimen semejante al Hospital Lariboissiere establecido en París¨. Un nosocomio, según el supuesto negado de González Guinand, ¨de imposible mantenimiento por sus deformes proporciones¨; como no existía entonces el infamante despotismo chavista, existía control y no se robaron el dinero, apenas tomó dos años y nueve días su construcción, dotación y puesta en funcionamiento…
No sienten rubor o vergüenza estos 5 venezolanos, ministros de salud favorecidos por el dedo de Chávez, o la Fiscalía ni la Defensoría del Pueblo y a quienes se confiaron estos dineros, ante el estado de los hospitales –particularmente el mío- cinco años después. El Vargas se ha fruncido, caso único en la historia que al igual que el Universitario, El Algodonal y la Maternidad, ahora en vez de mil, tiene sólo tiene 494 camas,  de las cuales están operativas 190…, no tiene quirófanos, servicio de emergencia ni ambulancias. No tiene suficientes residentes, pero sí muchos médicos a quienes nos duele su suerte… son otros de los fruncidos revolucionarios.
Despertemos, recuperemos nuestra hermosa querencia, el Hospital Vargas de Caracas… y con él otros 76 más en el territorio nacional, y Dios nos libre de ese terremoto largamente anunciado.

El α y el Ω 124 años despúes…




lunes, 20 de agosto de 2012

Ma΄at, fata morgana, revolución…

Rafael Muci-Mendoza


 Feo vicio el engaño, más cuando se dice frente a la dura verdad que rodea a los más necesit; ados… En la mitología egipcia, Ma΄at hija de Rá, el Sol, era diosa de la verdad, la justicia y del sentido de realidad, símbolo de la fuerza de la unión y los beneficios de la justicia. El efecto fata morgana, deriva de Morgan le Fay nombre italiano de la hermanastra del Rey Arturo que, según la leyenda, era un hada cambiante. El término expresa un espejismo o ilusión debida a una inversión de la temperatura que produce en lontananza, ¨castillos de cuentos de hadas". Viendo a lo lejos 13 brumosos años, donde la luz de la verdad se opacó, percibimos la sumatoria de un gran fracaso que busca perpetuarse en el ¨saliente¨ presidente, ese que se construyó en su propio espejismo de ídolo, hueco él mismo, sin resonancia en una garganta montañosa donde las promesas tantas veces proclamadas se repiten sin consecuencia. Maat expresada en la soberanía popular se lo reclama. No deja de asombrar el desparpajo, el juego engañoso, la levedad y simplificación del ignorante ¨saliente¨ y sus asesores al tratar, entre otros, los temas de salud, de lo que muy poco saben ni nada quieren saber. Su cerebro vacuo les impide ver la realidad que les rodea, tal cual nos la brinda la luz a los demás. Según cifras oficiales, desde 2004 hasta 2011 disminuyó en 77% la atención de los ciudadanos en los módulos de Barrio Adentro. Ese es el drama de la revolución bonita, un líder invidente con ilusión de conocimiento donde su cerebro produce las más atrevidas fantasías y conjeturas sobre una realidad distorsionada cuando no inexistente ¡Es feo vicio el engaño y más, cuando es reiterado y cuando se dice frente a la dura verdad que rodea a los más necesitados! ¡Buche y pluma na´ma, eso eres tú! No tengamos miedo a los muertos ¨salientes¨, Maat hará lo suyo… rafael@muci.com; rafaelmuci@gmail.com

lunes, 23 de julio de 2012

Elogio de la opacidad…


Rafael Muci-Mendoza





Una paradoja: Cuba, isla de sol radiante donde sólo se percibe opacidad en salud. Opacidad que impide el paso de la luz, sinónimo de tristeza, melancolía, oscuridad, umbría y gesta de especialistas en delación, esos que nunca aprendieron la lección de la tolerancia, almas podridas, carentes de hombría y libertad de espíritu, sin pautas de conducta para entender que los medios justifican el fin y no a la inversa. Es cruel enseñar a leer para luego castrar la libertad del leer.
La anti-ley en manos infames nos amenaza, crea una sociedad de esclavos y genera una cáfila de sapos y delatores. Infamia de toda infamia es la destitución del epidemiólogo doctor Oswaldo Godoy sólo por decir la verdad. El Hospital Vargas de Caracas está de cerrado luto. Pero parece no pasar nada. La medicina debe ser una preocupación nacional; los médicos alejando nuestros intereses mezquinos deberíamos guiar nuestras prácticas como una misión distintiva y elevar nuestra voz, un clamor estentóreo de protesta ante el envilecimiento moral que permea nuestra sociedad. El problema sanitario nuestro rebasa cualquier ejercicio de la imaginación, si no, que lo diga la grave situación de la vacunación universal en manos tan indiferentes, irresponsables y despreocupadas como indoctas. Como en Cuba, estadísticas inventadas y maquilladas para exaltar la disfrazada carroña revolucionaria hedionda a muerte. ¡Dios nos salve de una epidemia cualquiera que nos encontrará inermes y desguarnecidos!
Momentos vendrán en que censores y catones asalariados, practicantes del proxenetismo médico desparecerán y la medicina dejará de estar secuestrada por cubanos que han contribuido a hacer del nuestro un estado forajido ¡Claro que hay esperanza, pero hay que hacerla realidad!
 

domingo, 8 de julio de 2012

Humor hostil…

Rafael Muci Mendoza




De acuerdo a la teoría griega de los humores, todos los líquidos orgánicos estaban compuestos, en variable proporción por sangre (caliente y húmeda), flema (fría y húmeda), bilis amarilla (caliente y seca) y bilis negra (fría y seca). Se encontraban en equilibrio si el sujeto gozaba de salud, pero en cambio, si existía exceso o defecto de alguno de ellos se producía la enfermedad. En concierto con la teoría, en toda dolencia existirían tres etapas: Una, el cambio en las proporciones humorales causada por factores externos o internos; le seguiría la reacción del organismo ante esa alteración, y culminaría con la crisis final en la que el organismo acabaría con la eliminación del humor que estaba en exceso o con la muerte.
El mandón sufre de humor hostil, ese que pronuncia el insulto, incita a la burla y está pleno de sarcasmo; él olvida, que si bien perjudica a los demás, más aún lo quebranta a él al expresar y dejar entrever su baja autoestima y minusvalía, su ausencia de empatía y su indignidad que trata de proyectar en los demás.
Pero a la inversa, el sentido del humor y la risa son benéficos para la salud en sus vertientes física y psíquica. Hay que aprender a poner límites entre la realidad que incita al desconsuelo y nuestra propia integridad: La risa sirve de escape y brinda seguridad a nuestra psiquis. Libera tensiones, aquieta preocupaciones, es balsámica y nos permite olvidar temporalmente las angustias.
Bienvenidos sean los Zapatas, los Claudios, los Laureanos, y los Weils y las Raymas y otros, y su filoso humor dirigido a delatar las contradicciones de los gobernantes, a facilitar la risa, con respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Lástima que ese humor fino y penetrante no sea entendido por la mente simple ni permee a través de pestilentes corazas…