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jueves, 7 de abril de 2016

Sin imaginacion no se puede escribir historia

6 febrero 2013Entrevistas
Los estudios históricos tienen relativo valor en nuestro país, poco dado a reconocer la riqueza que atesoran las ciencias humanas. No piensan así los británicos, un pueblo que ha sabido mantenerse en la élite cultural mundial y que ha alumbrado a los más brillantes historiadores. Uno de los más destacados de la actualidad, Peter Burke (1937), ha venido a Barcelona a participar en el debate organizado por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), que se celebra hasta marzo bajo el epígrafe En Común.
En esta misma mañana conversé con él sobre su Historia social del conocimiento I. De Gutenberg a Diderot(Paidós, 2002) y II. De la Enciclopedia a la Wikipedia (Paidós, 2012), libros de imprescindible lectura para todo aquél que tenga curiosidad por descubrir cómo el conocimiento influye en nuestras vidas. La entrevista deriva por derroteros diferentes: el papel del historiador, la relación entre conocimiento e imperialismo, la Wikipedia, el pensamiento innovador, la República de las Letras, los servicios secretos británicos y un escritor por quien Peter Burke muestra una gran devoción: Javier Marías.
¿La Historia sólo se puede escribir desde la  objetividad?
Al contrario, la Historia no puede escribirse desde un punto de vista objetivo, porque está escrita por seres humanos. Creo que el problema de sesgo, como nosotros le solemos denominar, es muy grande; y la manera de combatirlo es presentando diversos puntos de vista, precisamente para evitar presentar uno único, que es además el nuestro personal. El historiador puede confesar su punto de vista a los lectores al principio del libro y también puede tratar de presentar los puntos de vista que son diferentes al suyo; lo que no puede hacer es ser objetivo, algo que sí se creyeron sin embargo los historiadores del siglo XIX.
¿Al historiador le mueve la verdad?
Sí, pero sabemos que nunca alcanzaremos toda la verdad; como se suele decir en la Corte británica sólo puedes aspirar a la verdad, pero la verdad completa nunca se puede obtener, por eso, los historiadores también tenemos que explicar a los lectores lo que no sabemos. El famoso historiador de arte Ernst Gombrich lo dijo en bonito en su célebre frase: “La Historia es como un queso gruyer, está llena de agujeros“. En este sentido, la verdad es como un espejismo, nunca se alcanza, pero es bueno estar orientados por ella, es como vamos a estar más cerca de lograrla.
En 1750 muchos europeos cultos seguían aferrándose a la idea tradicional de que el mundo tenía seis mil años. Sin embargo arqueólogos, paleontólogos, geólogos y astrónomos no paraban de hacer descubrimientos que demostraban lo contrario. Los arqueólogos descubrieron a la humanidad un tiempo profundo más allá del bíblico, y hubo que admitir una prehistoria.
¿Cuál es el papel del historiador en todo esto?
El de estar como absorbido o “muy metido” en un tema, y a través de la imaginación poder explicar a los lectores del siglo XXI por qué la gente de determinada época podía pensar que el mundo sólo tenía seis mil años de antigüedad. Los historiadores traducen el pasado y lo traen a su propio tiempo. Su trabajo es hacer inteligible el pasado a sus contemporáneos.
Por eso mismo, en cada generación hay que escribir la Historia, no sólo porque surgen nuevos descubrimientos, sino porque los lectores son diferentes, con distintos supuestos, y necesitan que se les expliquen las cosas sobre el pasado de otra manera, bajo otros parámetros. La Historia es emocionante porque implica intentar imaginarse a uno mismo en otra época, en otra cultura, para luego volver y explicar cómo eran las cosas antes y por qué la gente asumía como natural algo que para una generación posterior supone precisamente todo lo contrario.
Hace falta imaginación para ser historiador…
Absolutamente, no puedes escribir Historia si no tienes imaginación.
En la época de Napoleón se vivió un intenso proceso de conquista científica que llenó las arcas de museos y bibliotecas nacionales. Después de la invasión francesa de los Países Bajos se enviaron cinco vagones de tren llenos de manuscritos, plantas, fósiles y minerales a París. Después de la invasión de Holanda se envió a París una colección entera de elefantes fósiles. Tras ocupar Verona, Napoleón despachó una colección de seiscientos fósiles también a París. Escribe Burke –con cierto humor- que resulta difícil imaginarse un período, anterior o posterior en el que los ejércitos se tomaran los fósiles tan en serio.
Imaginemos pues. Napoleón se hizo acompañar por más de ciento cincuenta especialistas científicos cuando invadieron Egipto. ¿Qué buscaban?
No sé, tengo que suponer. Pero creo que querían extender el Imperio francés, y por lo general, primero se conquistaba un territorio y después se trataba de averiguar cómo era. Como cuando franceses y normandos conquistaron Inglaterra en 1066, hicieron un inventario de todo, de la gente que vivía en los pueblos e incluso de los animales. Querían conocer a fondo el territorio que a partir de entonces tenían que gobernar. Supongo que Napoleón estaba haciendo algo similar y quería saber qué tipo de lugar era el que se incorporaría al Imperio francés -lo cual finalmente no sucedió- en su afán de expansión por Argelia, Marruecos… Así que iban haciendo inventario.
Para el conocimiento es una contradicción estar al servicio del imperialismo, podríamos decir que es en parte contaminada por él; pero eso no impidió que se recogieran conocimientos valiosos. Además, muchas veces, estos científicos que acompañaban al ejército y recogían muestras desarrollaron una gran simpatía por los habitantes indígenas de estos territorios. Los antropólogos se formaban para trabajar en el Imperio británico, el Imperio francés u otro, pero ellos mismos, tras vivir dieciocho meses en contacto con los indígenas y aislados de sus culturas occidentales, desarrollaron una relación muy estrecha con ellos y, al regresar a sus países de origen, defendieron los derechos de los pueblos conquistados contra el Imperio. Así que, de nuevo, se da la paradoja pero a la inversa, ahora el antropólogo, que se formó para servir a las necesidades del Imperio, reacciona contra el Imperio al que sirven.

En su libro hay miles de datos, personajes históricos, referencias a libros y anécdotas. ¿Cómo ha abordado la gestión del conocimiento en este libro?
Bueno, como la mayoría de los historiadores de mi generación, soy una persona esencialmente de biblioteca, sobre todo si se eligen temas de estas dimensiones más enfocadas a síntesis que a monografías. Yo me encuentro muy cómodo trabajando en bibliotecas grandes como la de Oxford, Cambridge, Londres, París, la Library of Congress, y la New York Public Library, entre otras. En los últimos diez años más o menos, tal vez un poco menos, he comenzado a utilizar la Wikipedia, especialmente para obtener una primera idea sobre un determinado tema o área de interés y también por la bibliografía.
Pero soy muy cauteloso a la hora de reproducir o tomar algún texto o afirmación, ya sea de la Wikipedia o de la Britannica. Antes de reescribir alguna información chequeo y compruebo la información que reproduzco. Luego, cuando decido lo que quiero escribir o contar, es cuando comienzo a hacer una investigación en mayor profundidad. Wikipedia es ideal para ver las conexiones entre diferentes temas. En una enciclopedia tradicional se presentan por separado y un artículo aparece junto a otro sólo porque comienza con la misma letra del alfabeto. Eso ya no pasa con la Wikipedia.
¿Qué le parece la contribución de los wikipedistas?
Es tan grande el número de gente que colabora en Wikipedia que necesariamente encuentras diferencias en el trabajo que hace cada uno. Esencialmente, lo que me gusta de Wikipedia son dos cosas. En primer lugar, que está en constante revisión y actualización, de una manera que una enciclopedia tradicional en papel nunca podría hacer. Hace unas semanas murió uno de los más grandes historiadores ingleses; no hubo que esperar ni 24 horas y ya estaba puesta la fecha de defunción en Wikipedia. Para esta actualización en la enciclopedia en papel tienes que esperar diez años.
En segundo lugar, me gusta mucho lo que yo llamo las advertencias de ayuda intelectual (the intellectual help warnings) que señalan en el propio artículo si éste es parcial o sesgado, si no tiene suficientes fuentes, o hace falta una verificación de citas, y otras deficiencias. Nuevamente, eso no se puede hacer con una enciclopedia tradicional impresa y los editores de enciclopedias en papel deberían tomar ejemplo. Wikipedia se diferencia de las enciclopedias en papel en que además es más voluminosa, está disponible en más idiomas y está sujeta a constante revisión y reestructuración, en contraste con el desfase temporal que afecta a las ediciones de las tradicionales.
Algunos colaboradores de Wikipedia son cuidadosos, pero otros tienen una desviación muy marcada ya sea política, religiosa, hay un montón de posibilidades… Pero gracias a esos otros wikipedistas vigilantes se reduce el peligro de que dure en la Wikipedia un artículo de mucho sesgo o ideología. El hecho de que la Wikipedia tenga estas advertencias la hace más valiosa que una enciclopedia impresa tradicional, ya sea la Britannica, la Larousse o la Enciclopedia Universal.
A partir del siglo XV, la unión entre sabios humanistas y científicos de distintos puntos del mundo crean un espacio de conocimiento multicultural: la República de las Letras. Hasta entonces, lo que conocía la gente estaba estrechamente relacionado con el lugar donde uno vivía. Poco a poco, gracias a los avances en comunicación, el intercambio de conocimiento empieza a ser muy importante; tanto, que al principio la Bolsa era un lugar de intercambio de información, y no de dinero. El libro recoge la creación y transformación de la República de las Letras, y como ésta transformó los lugares del saber, y por ende, las ciudades y sus habitantes.
¿Cómo es hoy esa República de las Letras?
Ha sufrido una transformación total en el curso de ahora ya cinco siglos, sobre todo debido a los medios de comunicación. Yo la divido en cuatro períodos. La cuarta edad, que es la que vivimos ahora, aparece con la comunicación online, donde es posible un intercambio de mensajes con colegas de diversos países y continentes de forma instantánea, lo cual la hace muy activa. El diálogo entre académicos es más fácil y rápido. Esta comunicación online facilita un intercambio diferente al de las conferencias o el intercambio de papers o libros. Probablemente también tiene un efecto que se me escapa, pero encuentro esta etapa maravillosa.
¿Y dónde encontramos actualmente el pensamiento innovador?
Hoy en día se sigue produciendo innovación intelectual, sobre todo por parte de aquellas personas que pueden ver más allá de su propia disciplina de estudio. Creo que la división del mundo intelectual en disciplinas está bien y se puede hacer muy buen trabajo dentro de la disciplina de cada uno, pero la innovación intelectual la desarrollan aquellas personas que tienen el don de ver más allá de su propia formación hacia otras disciplinas, con las que pueden trabajar incluso de una forma aún más ingeniosa.
Así que, definitivamente, creo en el mundo del sabio o erudito que domina varias disciplinas, lo que llamamos hombres del Renacimiento, aunque es ciertamente más difícil hoy en día debido a la fuerte especialización y a la gran cantidad de información que nos rodea. Se hace cada vez más difícil ser un erudito, es una especie en extinción, pero felizmente todavía no ha desaparecido de la faz de la tierra.
Tenemos buenos ejemplos como Jared Diamond, un hombre de mi edad, que está formado en fisiología y luego se formó en ornitología y ecología, para más tarde interesarse en geografía, antropología y ahora en Historia Comparada, todo esto trabajando en la Universidad de California, en UCLA, que no sólo toleran sus cambios de interés sino que además le asignan una cátedra en diferentes departamentos en el mismo campus. Me parece maravilloso que esto suceda. Algunos de mis colegas historiadores piensan que sus libros son extraños (deeply fool) y que no siempre lo que escribe es del todo adecuado, pero yo creo que su trabajo es un estímulo muy valioso para los historiadores -por ejemplo, el tipo de preguntas que formula sobre el pasado-, y un ejemplo para alentar a otros estudiosos por el camino de la innovación. En general creo interesante la resolución de un problema de una disciplina a través de otra. Aplicar ideas y técnicas de otras disciplinas a una nueva situación.
En su conferencia en el CCCB, Peter Burke explica que el acceso al conocimiento se ha ampliado en los últimos siglos gracias a la difusión de la educación, la democracia y los cambios tecnológicos. Sin embargo, sentirse triunfalista puede llevar a engaño. Sostiene que es más realista ver el acceso al conocimiento como un lugar de conflictos. Tres son las amenazas: la censura por parte de los regímenes autoritarios; la privatización, a través de derechos de autor y la especialización intelectual.
Peter Burke durante su conferencia en Barcelona (foto: CCCB)
¿Cómo definiría esta época que vivimos?
Como la época de la sobrecarga de información. Es poco romántico, lo siento. Pero hoy nos encontramos con una cuestión muy importante, que es el exceso de información. Creo que es necesaria una reforma educativa, sobre todo en los primeros años de la educación de una persona, para enseñar a los ciudadanos a discriminar información y saber elegir entre numerosas y diferentes fuentes de información, porque tendrán que vivir en este mundo de sobrecarga. Las técnicas de gestión de conocimiento y de información se pueden enseñar y tiene que hacerse desde una edad temprana. También tenemos que realizar cambios para introducir perspectivas más globales en los ciudadanos, pero esa es otra cuestión.
En su libro hay referencias a los servicios secretos. Algunos comentarios me han hecho recordar la novela de Javier Marías, Tu rostro mañana.
Me gusta mucho Javier Marías. He leído varias novelas y muchos de sus artículos. Me gustó mucho, mucho esta novela. En Tu rostro mañana me sorprendió encontrar retratos de gente que yo conocí personalmente, como el profesor de Oxford y ex agente secreto Sir Peter Russell(1913-2006) y el profesor español Francisco Rico. Me gustó tanto esta novela -que considero la mejor de la primera década de este siglo- que incluso le dediqué una reseña en una columna de mil palabras que yo solía escribir en el suplemento dominical del diario brasileño Folha de S. Paulo. En el artículo señalo por qué me gustó tanto, en parte por sus técnicas narrativas para dar una ilusión de realidad más fuerte, y también porque Marías encontró en esa novela una nueva forma de hacer filosofía, sobre todo la ética.
¿El profesorado de Cambridge y Oxford sigue siendo importante para los servicios secretos británicos?
Si así fuera no lo sabríamos  -en cuanto se sabe algo, deja de ser útil-. Pero lo cierto es que ha tenido una tradición muy importante en el siglo XX. Muchos en Oxford la llamaban la Spies College, y es por todos conocido que grandes figuras de Oxford y Cambridge han trabajado durante años en el servicio secreto, durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra fría. Supongo que todavía sigue siendo importante, pero no hay que olvidar que también los servicios académicos británicos están activos en otros servicios secretos (in other people’s secret services).
Conocí al historiador de arte Anthony F. Blunt (el “cuarto hombre” de Los Cinco de Cambridge, un grupo de espías que trabajaron para la Unión Soviética durante la Guerra fría y anteriormente a ésta. Blunt trabajó para los servicios secretos soviéticos durante cuatro décadas). Todavía me siento confundido por la conmoción y el horror que causó su desenmascaramiento. Cuando tuvo acceso al servicio secreto Inglaterra era aliada de la Unión Soviética. Y para después de la guerra Blunt ya era director de una institución cultural sin acceso a secretos. Así que el hecho de que aún mantuviera contacto con los rusos es más bien una información pintoresca, pero no creo que tuviera nada interesante que pasarles, en general me parece que se armó un gran revuelo por un asunto de menor importancia.
Mientras nos despedimos, no puedo dejar de pensar en la película El topo (Tinker, tailor, soldier, spy), basada en la novela homónima de John Le Carré, quien se inspiró a su vez en Los Cinco de Cambridge, grupo al que pertenecía Blunt. La cultura británica ha sembrado de exploradores, espías, historiadores y aventureros nuestro imaginario cultural europeo. Antes de decirnos adiós le pregunto a Burke si él cree conveniente para la UK abandonar la Unión Europea. Me contesta que no. Consuela pensar que hay gente como él que aún apuesta por una comunidad de culturas unida.
Berta Ares
EXTRACTO DE ENTREVISTA  REVISTA DE LETRAS
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lunes, 16 de julio de 2012

MODELO HISTÓRICO VENEZOLANO

Rafael A. Salazar P
Inscripción del Libro: MODELO HISTÓRICO VENEZOLANO, en el
Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas
ACUSE DE RECIBO (DIV. DEPOSITO LEGAL), No 0000824, FECHA: 17-2-1992
Datos DEL SUJETO OBLIGADO
NOMBRE: Rafael Salazar / INSTITUCIÓN O EMPRESA: UNIVERSIDAD DE CARABOBO.
TITULO: Modelo Histórico Venezolano / TIPO DE MATERIAL: LIBROS / No EJEMPLARES: 6 / Número asignado: ISBN980-6259-74-2 / Biblioteca Pública Dr. Manuel Feo La Cruz / Ligia de Delgado - Encargada de Depósito Legal.
El Libro: MODELO HISTÓRICO VENEZOLANO, ISBN980-6259-74-2, impreso el 31 de mayo de 1991, en los talleres gráficos de la FCU de la Universidad de Carabobo. Autor: Rafael A. Salazar . La diagramación y montaje fue por Luis de la Cruz / Oscar Ruiz y la impresión por José Almarza.
Se publicó de nuevo el Libro: MODELO HISTÓRICO VENEZOLANO, con el nombre de autor: RAFAEL SALAZAR , impreso en febrero de 1993, en el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Educación por Publicaciones Educación Universidad de Carabobo , con Diagramación y Montaje por Enrique Acevedo / Luis A. Márquez y la Impresión por Julio C. Cubillos.
Se informa que los errores de transcripción de la primera impresión y omisiones, en la imprenta de la FCU y reproducidos en la reimpresión en la imprenta de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Carabobo, en los ejemplares del Libro: Modelo Histórico Venezolano, en las fechas de edición indicadas, están enmendados en la versión formato pdf de julio 2012.
En la versión pdf de este libro de julio 2012, corregí y agregué textos omitidos de la transcripción de 1990 del escrito original de esta investigación. También le agregué en una de las páginas antes del índice de este libro imágenes y textos recientes de junio de 2012.
En Valencia, el 30 de junio de 1990, reunidos, en el Salón donde funciona el Consejo de Facultad de Educación de la Universidad de Carabobo, los profesores: Armando Martínez, Vicente Parra y Luis Romero, nombrados por el Consejo de Facultad de Educación de la UC, para evaluar este libro y al autor, recomendaron la publicación del Libro: Modelo Histórico Venezolano de Rafael A. Salazar P.
Valencia, 13 de julio de 2012
Rafael A. Salazar P. Profesor jubilado de la Universidad de Carabobo

lunes, 23 de abril de 2012

LAS CAUSAS DE LA MUERTE DEL LIBERTADOR

Carlos Alarico Gómez
Resumen
En este artículo se analiza el problema surgido sobre la causa de muerte del Libertador, incluyendo su posible asesinato, así como también lo referente a si son o no suyos los restos que se encuentran en el Panteón Nacional. El autor ha encontrado una larga evidencia documental que le permite analizar los hechos, dejando claramente establecido su propio criterio. Su acercamiento a este tema se fundamenta en considerar a Bolívar como un personaje histórico ligado profundamente al pueblo venezolano. Es el hombre de Estado de mayor trascendencia del país y así se le ha reconocido universalmente, pero su labor ha sido innecesariamente distorsionada por algunos escritores y políticos, hasta el punto de crear una especie de religión en torno a su figura, lo que ha convertido en Judas a cualquier político de su época que por cualquier razón haya diferido de sus puntos de vista o de alguno de sus proyectos, lo que es contrario al espíritu y razón de cualquier régimen que se considere democrático. Todo el trabajo le permite al lector transitar por las circunstancias que condujeron al final del héroe y a su posterior mitificación. Es un artículo que intenta ser profundamente crítico y reflexivo.

Palabras clave: Libertador, Asesinato; Restos
Abstract

In this article the author analyzes the problem about the true causes of the Liberator's death, including the possibility of murder, and also considers the situation of his remains, explaining whether those buried in the Pantheon are his or not. The author has found several documents that leads him into several conclusions, both affirmatives and negatives, adding his own criteria around this point. His approach into the personality of this hero laid in his conviction that Bolivar is the most important character of all times in Venezuela, and believes that this conviction is shared by the whole people. Nevertheless, he points out that some influential writers and politicians have been deforming his image, making most people believe that Bolívar is beyond a human been, considering traitor to any politician of his times that had had even a small difference of criteria with him. Of course, this is contrary to democracy as a system, and this is the importance of the article, which make readers reflect deeply into this particular problem of the venezuelan society.
Key words: Liberator, murder, remains.

Introducción
Simón Bolívar es el personaje histórico que más profundamente ha llegado a los venezolanos y la razón es absolutamente lógica, ya que su obra no tiene parangón entre los nativos de este territorio que se han dedicado a la política y a la carrera de las armas. Es el hombre de Estado de mayor trascendencia del país y así se le ha reconocido universalmente, pero su labor ha sido innecesariamente distorsionada por algunos escritores y políticos, hasta el punto de crear una especie de religión en torno a su figura, lo que ha convertido en Judas a cualquier político de su época que por cualquier razón haya diferido de sus puntos de vista o de alguno de sus proyectos, lo que es contrario al espíritu y razón de cualquier régimen que se considere democrático.
Ese problema, que podemos calificar de distorsión de la imagen pública del Libertador, se ha agravado últimamente con la duda surgida sobre su causa de muerte, lo que ha creado una atmósfera de suspicacia en torno a su posible asesinato e, incluso, en lo referente a si son o no suyos los restos que se encuentran en el Panteón Nacional.
En este artículo se analiza el problema, sustentado en documentos que intentan demostrar cada aseveración o negación que se va formulando sobre el tema, dejando establecido los argumentos que se basan en el criterio del investigador.
En efecto, el autor ha encontrado una extensa evidencia que le permite aseverar que escritores de gran credibilidad han analizado los hechos sin ninguna base documental o crítica, movidos en muchos casos por su excesiva admiración hacia la figura del Padre de la Patria, lo que los ubica en la categoría de actores de buena fe; pero al mismo tiempo ha percibido la presencia de otros que con propósitos interesados y egoístas, han manipulado la realidad para alcanzar objetivos inmediatos de carácter político, trabajando la figura del héroe en forma pragmática con el fin de afianzar su proyecto político en el colectivo nacional.
La sumatoria de ambas tendencias ha logrado influir en la opinión pública de tal forma que ha deshumanizado a Bolívar, hasta llegar a convertirlo en una especie de héroe mitológico, lo que ha influido negativamente en la capacidad crítica del pueblo venezolano. Es difícil, por tanto, que el venezolano del común esté en capacidad de analizar objetivamente la personalidad del líder de la gesta independentista, así como el proceso de liberación de Venezuela. Este problema se ha venido hipertrofiando debido a que tales opiniones, vertidas sin base científica alguna, han sido incorporadas al pensum de estudios de la escuela primaria y, por tanto, han deformado la imagen pública de Bolívar.
En consecuencia, es necesario que se comience a difundir de manera objetiva y profesional el pensamiento político del grande hombre, así como los sucesos en que se vio envuelto durante su compleja e intensa existencia, especialmente en el lapso 1828-1830, tal como haN venido proponiendo los historiadores Germán Carrera Damas (El Culto a Bolívar, 1973) y Elías Pino Iturrieta (El Divino Bolívar, 2008), con el fin de que se pueda lograr la captación de los valores que hicieron posible la independencia, incluyendo los errores en que incurrió el líder.

LA APOTEOSIS DE BOLÍVAR
El iniciador de este problema fue sin duda Antonio Guzmán Blanco, de acuerdo a los trabajos de investigación que sobre el particular han adelantado historiadores de gran seriedad, tales como la escritora María Elena González Deluca (2007: 114) y Díaz Sánchez (1968, 5ta edic.: 115), en la que demuestran que el estadista venezolano, posiblemente motivado por el vínculo de parentesco que tenía con Bolívar, adelantó una intensa actividad destinada a enaltecer la figura del héroe, más allá de la realidad humana, en lo que dio en llamar “las glorias de Bolívar”.
La apoteosis comenzó durante el centenario del natalicio de Bolívar, circunstancia que fue aprovechada con gran habilidad por el Ilustre Americano, como le gustaba hacerse llamar, quien creó por decreto la Junta respectiva, la cual estuvo presidida por Antonio Leocadio Guzmán, quien la coordinó, e integrada por Fernando Bolívar, sobrino del Libertador, así como por los intelectuales Arístides Rojas, Agustín Aveledo, Pablo Clemente, Andrés Level de Goda y Manuel Vicente Díaz, quienes cumplieron a cabalidad la misión asignada. Como se sabe, Antonio Leocadio era el padre de Guzmán Blanco y su progenitora fue Carlota Blanco de Jérez y Aresteiguieta, pariente cercana de Bolívar.
La conmemoración, si bien ampliamente merecida por el Padre de la Patria, fue llevada a extremos tales como el de crear una moneda con la efigie de Bolívar y Guzmán, con el claro propósito de magnificar la figura del jefe del Quinquenio, como fue denominado este segundo período de Guzmán Blanco. La suerte vino en su ayuda y el escritor Eduardo Blanco contribuyó a la efemérides con un libro titulado Venezuela Heroica (1881), en cuyas páginas se observa la gran influencia de Homero en su obra, en la que despliega una literatura épica en capítulos llenos de exagerado fervor, al estilo de La Odisea, en los que convierte en titanes a los generales de la Independencia y a Bolívar en el mismísimo Zeus. Llega incluso a inventar algunos episodios, como el de la dramática despedida de Pedro Camejo cuando, herido de gravedad en el Campo de Carabobo, galopa moribundo para despedirse del general José Antonio Páez y, al estar frente a él, descubriéndose el pecho, le expresa balbuciente: “Mi general, vengo a decirle adiós porque estoy muerto”. El hecho nunca ocurrió, como se puede verificar en la Autobiografía escrita por Páez en Nueva York, durante el año 1869, donde narra con detalles lo acontecido durante la batalla de Carabobo (1971: 338).
Guzmán Blanco fue sólo el comienzo. Gobiernos posteriores contribuyeron a aumentar la apoteosis, tal como ocurrió con los dictadores andinos, culminando con un partido político bolivariano creado por Eleazar López Contreras, que tuvo como propósito garantizar la permanencia de los hombres de la Causa Andina en el poder y su propio regreso a la Presidencia. Para lograr su cometido, utilizó los servicios de un asesor colombiano de nombre Franco Quijano, quien demostró sus amplias habilidades en el manejo de las actas electorales, lo que le permitió a la Agrupación Cívica Bolivariana (ACB) y luego al Partido Democrático Venezolano (PDV) el control de la maquinaria de poder andina, según ha quedado demostrado en las múltiples investigaciones hechas sobre esa etapa, en particular la obra Origen del Estado Democrático en Venezuela (Gómez, 2004: pp 5, 22, 38).
El resultado es que se ha convertido a Bolívar en un fantasma viviente que no es más que una caricatura de lo que él realmente fue, lo que ha generado líderes que se sienten elegidos por la providencia para vindicar las afrentas reales o supuestas que le infligieron al Libertador. Esta actitud se ha repetido en varias oportunidades. Castro y Gómez fueron grandes bolivarianos. López Contreras y Chávez Frías crearon partidos políticos bolivarianos, olvidando incluso lo referido por el propio Bolívar en la Proclama que dictó el 9 de diciembre de 1830, cuando se sintió morir, para despedirse de sus compatriotas: “Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión…”. La referencia fue tomada del mencionado documento, citado por Liévano Aguirre en su obra Bolívar (1974: 515).
Esta situación de adoración perpetua, como diría la prensa de la época guzmancista, se ha convertido en un problema en nuestro país, contraviniendo lo establecido en la Ley sobre el uso del nombre, la efigie y los títulos de Simón Bolívar (1968), e incentivando la utilización de la figura del Libertador con propósitos políticos.
La verdad ha sido distorsionada, de buena o mala fe, hasta el punto de poner en tela de juicio el protocolo de la autopsia que practicó y firmó Alejandro Próspero Reverend, el médico francés que atendió a Bolívar en los momentos finales de su existencia. Tanto es así que el 17 de diciembre de 2007 el propio Presidente de la República de Venezuela, ahora Bolivariana por su impuesta voluntad, utilizó la tribuna de oradores en el Panteón Nacional, apartándose de la tradición, para desarrollar la hipótesis de que Bolívar fue asesinado en Santa Marta y sembrar dudas sobre la autenticidad de los restos que desde 1930 fueron colocados en la urna de bronce que fue diseñada por el escultor Chicharro Gamo, donde hoy se encuentran.
Uno de los propósitos de este artículo es analizar si al Presidente le asiste la razón o si se trata de alguna estrategia, para lo cual el autor buscó los antecedentes documentales de lo que ocurrió con nuestro máximo héroe, antes y después de su muerte.

LA MUERTE DE BOLÍVAR

El 17 de diciembre de 1830 el sol amaneció radiante en Santa Marta. No obstante, ninguno de sus moradores notó el pronto despuntar del día, ni la belleza que irradiaban los intensos rayos solares sobre los jardines de la Quinta San Pedro Alejandrino. La razón no era atribuible a la indiferencia de la gente que allí se encontraba, sino más bien a los estertores de la muerte que se escuchaban inclementes en la residencia del coronel Joaquín de Mier. El enfermo era el hombre que creó a Colombia en 1819 y que había dirigido sus destinos hasta marzo de ese mismo año. Por lo tanto, no había habido tiempo ni lugar para fijarse en la bella mañana de aquel luctuoso viernes 17.
El médico francés Alejandro Próspero Reverend entraba y salía presuroso del cuarto donde se encontraba el paciente, a cuyo cuidado había estado desde el 1 de diciembre, fecha en la que Bolívar desembarcó del navío Manuel, que lo condujo desde Barranquilla hasta Santa Marta. Su experiencia médica le hacía ver que era inminente un desenlace fatal. Reverend había actuado muy profesionalmente desde que Bolívar fue confiado a su cuidado, a pesar de los pocos recursos médicos de que disponía y de lo limitado de sus conocimientos. Cuando supo que había hecho escala en el puerto de Santa Marta la goleta de guerra Grampus, de bandera norteamericana, en la cual se encontraba el médico cirujano M. Night, decidió hablar con él para consultarle sobre el caso de su paciente. El médico norteño lo escuchó con interés, lo ayudó en su diagnóstico y, como consecuencia de esta conversación, se decidió no postergar más tiempo el traslado de Bolívar a la Quinta San Pedro Alejandrino y el 6 de diciembre fue llevado a ese lugar. La información aparece en el Boletín N° 2 de Reverend, emitido el 2 de diciembre de 1830 e insertado en el folleto titulado La última enfermedad, los últimos momentos y los funerales de Simón Bolívar, escrito por Alejandro Próspero Reverend, editado en París en 1866, el cual aparece publicado en la compilación de Ildefonso Leal (1980:68). Pocos días después también ancló en el puerto de Santa Marta el navío británico Blanche que portaba al Dr. Miguel Claire, enviado por el Gobernador de Jamaica para atender al Libertador, pero lamentablemente llegó cuando ya era demasiado tarde.
Consciente de lo delicada en que se hallaba su salud, Bolívar se confesó con el Obispo de Santa Marta, monseñor José María Estévez, y recibió la extrema unción de manos del padre Hermenegildo Barranco, párroco de la población de Mamatoco, la más cercana a San Pedro. También firmó su testamento el día 10, en el cual hizo un dramático llamado a la unión de los pueblos para preservar la paz.
Una semana después, Briceño Méndez y Fernando Bolívar se encontraban conversando en el frente de la residencia, junto a un frondoso tamarindo y, al poco tiempo, se les unieron José Laurencio Silva para considerar la gravedad de su ilustre pariente. Era el mediodía cuando observaron a Reverend que caminaba cabizbajo y ceñudo hacia donde ellos se encontraban. Los tres hombres presumieron la noticia que estaban a punto de recibir. Cuando el médico estuvo al lado de ellos les expresó en alta voz, para que escucharan los que se encontraban más lejos: "Señores, si queréis presenciar los últimos momentos y postrer aliento del Libertador, ya es tiempo" (Mijares, 1983: 382).
Todos los presentes fueron penetrando en la alcoba donde se encontraba el Padre de la Patria y, una vez allí, presenciaron la agonía y muerte del Libertador en un silencio sepulcral sólo interrumpido por los constantes sollozos de José Palacios. Estuvieron presentes en el momento del trance los generales Mariano Montilla, José Laurencio Silva, Pedro Briceño Méndez, Julián Infante, José Trinidad Portocarrero y José María Carreño; los coroneles Belford Hinton Wilson, José de la Cruz Paredes y Joaquín de Mier; el comandante Juan Glen; los capitanes Andrés Ibarra y Lucas Meléndez; los tenientes José María Molina y Fernando Bolívar Tinoco; los doctores Manuel Pérez Recuero y Alejandro Próspero Reverend; y su mayordomo José Palacios. Todos ellos fueron fieles al Libertador durante su vida y después de su muerte.
El deceso de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios se produjo a la una de la tarde. Reverend lo informó al mundo a través de su reporte médico número 33 y, de inmediato, expresó que era necesario hacer una autopsia. Una vez que estuvieron todos de acuerdo, le correspondió al general Montilla transmitirle la conformidad de los deudos.

LA POSIBILIDAD DE UN CRIMEN
Las personas que acompañaron a Bolívar durante su enfermedad fueron todas de su más absoluta confianza, cercanía y probada lealtad. La vida de todos ellos se conoce al detalle y no hay la más mínima posibilidad de que alguno haya incurrido en un crimen contra la figura de aquel hombre por el que sentían devoción y aceptaban como su máximo líder. Varios de ellos tenían un lazo sanguíneo o colateral con el Libertador, tal como era el caso de Fernando Bolívar, hijo de Juan Vicente, su hermano mayor, al que consideraba su hijo; el general José Laurencio Silva, casado con Felicia Bolívar Tinoco, hija de Juan Vicente; el general Pedro Briceño Méndez, casado con Benigna Palacios Bolívar, hija de su hermana Juana. La cocinera que preparaba la comida era Fernanda, enviada por Manuela Sáenz para atender la dieta y cuidar la vida de su amante. El que le servía la comida y le daba masajes era José Palacios, su mayordomo, quien era tratado como si fuera miembro de la familia Bolívar.
Sólo hay un aspecto extraño que debe ser incorporado a la investigación que anunció el actual Presidente de Venezuela. Ocurrió que el día 12 llegó a San Pedro el coronel Luis Perú de Lacroix con una carta de Manuela para el Libertador, pero no se la pudo entregar dada la situación en que éste se encontraba. Su llegada coincidió con una misiva que recibió Mariano Montilla, en la que le denunciaban que en la casa del Obispo Estévez se encontraba hospedado el Dr. Ezequiel Rojas, uno de los hombres que participó en el intento de magnicidio contra Bolívar el 25 de septiembre de 1828. Tan pronto lo supo, Montilla se presentó en la casa del prelado, procedió a detener a Rojas y lo envió preso a Bogotá bajo la custodia de Perú de Lacroix.
No obstante, la posibilidad de que Rojas haya podido tener acceso a San Pedro Alejandrino para envenenar al Libertador es altamente dudosa y peregrina. Cualquier intento suyo para entrar en la residencia le habría costado la vida, dado que allí se encontraba el general de división Mariano Montilla, Comandante General del Magdalena, región en donde estaba ubicada Santa Marta, quien disponía de una guardia que custodiaba el área. Además, el Presidente de la República de Colombia era el general en jefe Rafael Urdaneta, amigo incondicional del Libertador, quien había asumido la primera magistratura después del golpe de Estado que perpetró el 3 de septiembre de 1830, deponiendo a Joaquín Mosquera, quien había sido electo por el Congreso Admirable en comicios ganados por los enemigos de Bolívar.
Sin embargo, ante el hecho consumado de que ya ha sido designada una Comisión Presidencial para investigar el supuesto crimen, es imprescindible indagar los pasos de Ezequiel Rojas mientras permaneció en Santa Marta e incluso la relación que tenía con el Obispo de Santa Marta, en cuya casa estaba hospedado en condición de amigo, según expresión del propio prelado. Sin embargo, como en la Comisión Presidencial no existe un solo científico, debe contemplarse la inclusión de representantes de las Academias de la Historia de Colombia y Venezuela, además de expertos en criminalística que conozcan la técnica del ADN. En este sentido, debe ser considerada la contratación de los científicos que determinaron la autenticidad de los restos de Colón, lo cual resultaría una estupenda coincidencia ya que, como se sabe, el nombre de Colombia lo concibieron Miranda y Bolívar para honrar la memoria del gran Almirante, por el que sentían una justificada admiración basada en la odisea que dirigió en un viaje pleno de peligros, que lo condujo a nuestro continente sin conocer siquiera su existencia.

ANTES DE SU MUERTE
La documentación sobre la salud de Bolívar es abundante y no deja duda alguna sobre el pésimo estado físico en que se hallaba el Padre de la Patria. Se puede notar que su enfermedad se había comenzado a agravar desde su último viaje a Guayaquil, el año anterior a su muerte, cuando tuvo que permanecer inactivo debido a su debilidad extrema, según lo comprobado y expuesto por el médico Oscar Beaujon en su ponencia titulada El Libertador enfermo, la cual fue presentada en la Mesa Redonda La enfermedad causal de la muerte del Libertador, organizada por la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina, celebrada en Caracas el 27 de junio de 1963. Beaujon dice textualmente (Leal, 1980: 471) que “A principios de agosto de 1829 el Libertador se encontraba en Guayaquil, donde sufrió… de un fuerte ataque de nervios y fiebre, cuya sintomatología puede concretarse en: ataque de nervios, cólera morbo y fuete calentura”.
Quizá la evidencia más exacta de su estado de postración la revela el artista José María Espinosa en el retrato que le hizo al Libertador en Bogotá entre enero y marzo de 1830, donde se ve claramente a un anciano enfermo y no a un hombre de cuarenta y seis años de edad. Luego, en las cartas que dejó antes y después de su renuncia a la Presidencia hay claros indicios de lo mal que se sentía, hasta el punto de que al llegar a Santa Marta tuvo que ser bajado del barco en los brazos de sus amigos, porque no era capaz de caminar. Esto lo obligó a permanecer en esa ciudad hasta el día seis, fecha en la que fue trasladado en una berlina hasta su destino final.

DESPUÉS DE SU MUERTE
La autopsia determinó que la causa de la muerte fue una tuberculosis diseminada de tipo fibroulcerocavernoso y, una vez completada, se procedió a preparar y vestir los restos con ayuda de Palacios, quien utilizó una camisa de José Laurencio Silva, pues la que sacaron de uno de los baúles del Bolívar estaba rota. Una vez cumplidos los honores que le fueron rendidos como Libertador, ex-jefe del Estado y general en jefe, Bolívar fue colocado en una cripta ubicada en la nave derecha de la Catedral de Santa Marta, al pie del altar de San José, que era propiedad de la familia Díaz Granados. Los gastos del sepelio fueron pagados gracias a una colecta pública entre los amigos presentes, la cual alcanzó la cantidad de doscientos cincuenta y tres pesos.
Tres años después, el presidente José Antonio Páez solicitó al Congreso de Venezuela que ordenara la repatriación de sus restos y, en virtud de que su solicitud no fue oportunamente atendida, el presidente Carlos Soublette renovó la misma en enero de 1838, a pedimento de María Antonia, hermana del Libertador, pero de nuevo este requerimiento fue pospuesto. No obstante, Páez fue más enfático durante su segundo gobierno y motivado por una carta que le enviaron las hermanas y el sobrino de Bolívar, se dirigió al Congreso el 9 de enero de 1842 exigiendo se aprobara la solicitud formulada por él en su primer mandato, debido a "...los grandes servicios hechos por el Libertador Simón Bolívar a su patria y a la América del Sur...".
Esta vez el Congreso decretó el traslado de los restos el 29 de abril de ese año y Páez le colocó el ejecútese al recibir el documento del Poder Legislativo, procediendo de inmediato a designar una Comisión integrada por los generales Mariano Montilla, Francisco Rodríguez del Toro y el doctor José María Vargas. Sin embargo, por asuntos de distinto orden los designados no aceptaron el honor y en su lugar fueron nombrados José Tadeo Monagas, Francisco Parejo, Ramón Ayala y Bartolomé Salom, pero éstos también declinaron conformar la Comisión, excusándose por diferentes razones.
Finalmente, la Comisión que fue a Santa Marta estuvo presidida por José María Vargas e integrada por José María Carreño y Mariano Ustáriz, quienes viajaron acompañados por el presbítero Manuel Cipriano Sánchez en el buque Constitución, propiedad de la Armada venezolana, bajo el mando del comandante Sebastián Boguier. Al llegar a Santa Marta fueron atendidos por la Comisión designada al efecto por el gobierno de la Nueva Granada, presidido entonces por el general Pedro Alcántara Herrán, quien ordenó la entrega de los restos el día 4 de agosto del citado año. La Comisión estuvo integrada por el general Joaquín Posada Gutiérrez, gobernador de Santa Marta; monseñor Luis José Serrano, obispo de la Diócesis; el general Joaquín Barriga, Juan Francisco de Martín y Joaquín de Mier. El doctor Alejandro Próspero Reverend fue el encargado de abrir la cripta y preparar el informe de la entrega de los restos, excepto el corazón de Bolívar que permaneció en un cofre guardado en la citada Catedral, con el visto bueno de la representación de Venezuela.
La exhumación tuvo lugar el 20 de noviembre de 1842 a las 5 de la tarde. El informe del doctor Reverend no deja lugar a dudas de que los restos que se estaban entregando eran en efecto los del Libertador, y así se dejó constancia en acta. Se debe hacer notar que en 1838, debido al mal estado que se encontraba la cripta después del terremoto de 1834, los restos fueron trasladados temporalmente a la casa de don Manuel de Ujueta y restituidos cuando se realizaron las refacciones correspondientes. Luego, en 1839, el general Joaquín Anastasio Márquez financió la construcción de un sepulcro más apropiado para la dignidad del fallecido y se le reubicó en la nave central, frente al presbiterio.
Una vez comprobada la autenticidad de los restos por Pablo Clemente y Simón Camacho, quienes asistieron al acto en representación de la familia Bolívar, la Comisión salió rumbo a La Guaira el 22 de noviembre y llegó a su destino el 12 de diciembre de 1842, según el recuento que a tal efecto hace Camacho, reproducida en la obra Ha Muerto el Libertador, editado por la UCV (Leal, 1980: 127). Los gobiernos de Francia, Inglaterra, Holanda, Dinamarca y los Estados Unidos enviaron naves de guerra para escoltar los restos del héroe en La Guaira, que fueron desembarcados y llevados en caravana a Caracas el 16, de acuerdo a la descripción que redactó el artista Ferdinand Bellerman, quien se encontraba en La Guaira durante la llegada de los restos del Libertador, documento que aparece insertado en la obra A los 150 años del traslado de los restos del Libertador (De Sola, 1992: 75). Desde que el ataúd entró en la ciudad natal de Bolívar, las demostraciones de afecto expresadas por sus compatriotas fueron inmensas y en forma multitudinaria. Sin distingos de clase, todos acompañaron la caravana funeraria hasta la Iglesia de la Santísima Trinidad, hoy Panteón Nacional.
El ataúd fue trasladado a la Iglesia de San Francisco el 17 de diciembre a primera hora. Era el mismo lugar donde recibió el título de Libertador en 1813 y la fecha era cabalística, pues fue la misma en la que el Congreso reunido en Angostura puso el ejecútese a la creación de Colombia en 1819, a la vez que se cumplía el duodécimo aniversario de su muerte. Allí permaneció hasta el 23 en la mañana, cuando se le trasladó a la Catedral de Caracas, donde recibió cristiana sepultura en la capilla de la familia Bolívar. Juana y Fernando, hermana y sobrino de Bolívar, asistieron a los actos fúnebres.
Los restos fueron examinados cuidadosamente por el Dr. José María Vargas y luego colocados en una urna al lado de sus padres, de su esposa y de su hermana María Antonia, según consta en la documentación que existe al respecto. Allí permanecieron hasta el 28 de octubre de 1876, día de San Simón, ocasión en que fueron conducidos al Panteón Nacional, por disposición del presidente Antonio Guzmán Blanco.
Por lo tanto, cuando en 1947 se presentó un escándalo debido a la denuncia que formuló el Dr. José (Pepe) Izquierdo en torno al hecho de haber encontrado una calavera trepanada que sin dudar un momento dijo ser la de Bolívar. La calavera estaba en la cripta de la familia Bolívar en la Catedral, en el suelo, abandonada. Al trascender la noticia por los medios de comunicación social, la opinión pública reaccionó un tanto angustiada debido a que la gente se preguntaba de quién eran los restos que fueron trasladados al Panteón.
Como era de esperarse, las autoridades actuaron con prudencia y suspicacia, especialmente el Congreso de la República, entonces presidido por el Dr. Andrés Eloy Blanco, debido a que el famoso galeno era muy conocido por su carácter impulsivo y apasionado. El Congreso ordenó una investigación y designó una Comisión que investigó el caso y procedió incluso a abrir el sarcófago de Bolívar, el cual fue cuidadosamente inspeccionado, llegándose a la conclusión de que los restos que allí estaban se correspondían con los que colocó Vargas en la cripta de los Bolívar.
La incredulidad de legos y expertos tenía una base lógica, pues era muy difícil que alguien pudiera haber entrado a la Catedral de Caracas para profanar unos restos que no tenían ningún beneficio pecuniario que ofrecer. Además, en esa época la Catedral tenía el Seminario a su lado (luego Escuela Superior y más tarde sede del diario La Religión) y a pocos metros la Casa Amarilla, que era el lugar donde funcionaba el despacho del Presidente de la República, hasta ser trasladada a Miraflores en 1900. Por lo tanto, cualquiera que hubiese intentado entrar en la capilla con propósitos insanos habría corrido el gravísimo riesgo de ser inmediatamente detenido y sometido a prisión.
Otro aspecto a considerar es que existe un informe médico-social de los doctores Cristóbal Mendoza, Ambrosio Perera, Vicente Lecuna y M. Cruxent, en el que se deja constancia de que la calavera encontrada por Izquierdo corresponde a la de Josefa Tinoco, mujer de Juan Vicente, hermano del Libertador, cuyo cadáver fue autopsiado con trepanación de cráneo, de acuerdo a lo señalado en la investigación que efectuó al respecto el Dr César Planchart, publicada en el diario El Universal (2008: 1-10). Sobre el mismo tema se pronunció la Academia de la Historia en un opúsculo titulado Integridad de los restos del Libertador (1947), en el que se concuerda que los restos corresponden a los que se indican en el informe del Dr. José María Vargas sobre la preparación del cadáver del Libertador efectuada por él en 1843.
Por último, es necesario precisar el destino de la famosa calavera. ¿A dónde fue a parar? La calavera que encontró Izquierdo y que creyó fuera la del Libertador permaneció en sus manos y, como suele ocurrir en Venezuela, al poco tiempo ocurrieron sucesos de tan gran magnitud en la política venezolana que ya nadie más se preocupó por saber su paradero. Es posible que el galeno la haya llevado a la Escuela de Medicina de la UCV y que allí se encuentre todavía; pudiera haber sido recolocada en la capilla de la familia Bolívar; también es factible que haya sido ubicada en la tumba del Dr. Izquierdo; o que permanezca en posesión de los descendientes del controversial médico. El autor estima que se le debe dar más peso a la primera hipótesis, debido a que el recientemente fallecido Dr. Francisco Plaza Izquierdo, sobrino de Pepe Izquierdo, dijo en muchas oportunidades que la había tenido en sus manos y que permanecía en la UCV.
No obstante, el actual Presidente de Venezuela ha creado una duda colectiva que requiere ser dilucidada. Tal como él se comprometió ante el país y ante la comunidad internacional, es necesario hacer una investigación, pero es importante que los integrantes de la Comisión designada no dejen ninguna duda cuando se produzca el resultado. Un asunto tan delicado no puede ser manejado con criterio político, sino científico. Por lo tanto, la ciencia histórica y la ciencia médica deben ahora determinar cuál es la verdad.

viernes, 2 de marzo de 2012

LA VIDA DE JOSÉ ANTONIO PÁEZ SERÁ ANALIZADA EN FORO MÉDICO

Carlos Alarico Gómez*

La vida del prócer José Antonio Páez será analizada el próximo sábado 10 de marzo en el auditorio del Urológico de San Román, en Caracas, auspiciado por la asociación de médicos “Templo de la Amistad” que preside el conocido doctor Julián Viso. El evento está programado para las 10 de la mañana y la invitación es abierta a todos los interesados en ahondar en el estudio de este importante personaje de nuestra historia. En el foro participarán el doctor Rafael Arteaga Romero, descendiente directo del héroe; el magister David Chacón, director de la Fundación Hermano Nectario María; y el profesor Carlos Maldonado Bourgoin, especialista en el período estudiado. Como relator y moderador actuará el historiador Carlos Alarico Gómez.

Los temas que serán analizados se concentran en su actividad familiar y cultural, así como en los inmensos aportes que le hizo a la institucionalización de Venezuela como república soberana, en los albores de nuestra nacionalidad. Como se sabe, el héroe de Las Queseras fue determinante en la dirección de los destinos del país a partir de la consolidación de la Independencia en 1821, primero como comandante de los distritos de la Gran Colombia denominados Caracas, Barquisimeto, Barinas y Apure; y más tarde como presidente de la República, cargo que asumió de hecho desde que fue proclamado jefe civil y militar de Venezuela durante la Asamblea celebrada en la Iglesia de San Francisco en Caracas el 26 de noviembre de 1829 y de derecho cuando fue electo por unanimidad en la Convención de Valencia en mayo del siguiente año.

*El profesor Alarico, fue secretario de prensa de la Comisión Bicentenario del general en jefe JOSÉ ANTONIO PÁEZ (13 de junio 1990-13 de junio 1991). Condecorado con la Orden José Antonio Páez. Autor de la biografía Páez Inmortal. Orador de orden en San Fernando de Apure, San Felipe, Acarigua y Ocumare del Tuy durante el año Bicentenario de Páez.

jueves, 16 de febrero de 2012

María Pita heroína de La Coruña

Eumenes Fuguet Borregales (*)
Recordando el axioma de “honrar, honra”, nos referiremos en esta oportunidad a María Pita, valerosa joven de la provincia de La Coruña, importante puerto de la región autónoma de Galicia, al norte de España, por su decidida participación, coraje y ejemplo, demostrados el 4 de mayo de 1589, contra una invasión inglesa integrada por 120 barcos y más de doce mil hombres entre soldados, marineros y mercenarios, comandada por el corsario Francis Drake y por el general John Norris, debido a conflictos políticos entre la reina Isabel I de Inglaterra y el rey Felipe II de España, a las debilidades de la flota española y la idea de continuar las operaciones hacia Portugal, con el deseo de establecer una base permanente en las islas Azores. Ante la inminente presencia de los invasores, que había zarpado el 13 de abril de 1589, los gallegos se prepararon para hacerle frente a las pretensiones de implantar una colonia en España. Al ejecutar el desembarco los expedicionarios pudieron abrir una brecha en la muralla. La Coruña tenía dos grandes sectores claramente diferenciados: la Ciudad Vieja, origen de la villa y con una fuerte muralla medieval como defensa; una segunda, conocida como "la pescadería", donde residían los pescadores y las clases más bajas del municipio; en esta parte llana, las defensas eran más débiles. Hacia ese punto dirigieron los ingleses sus ataques con el convencimiento de una rápida victoria sobre tierra firme.
Superado ese escollo media ciudad quedó sometida al saqueo, a un alto costo de pérdidas humanas por la bravía decisión de los pobladores. Tras varios días de lucha la población se refugia en la Ciudad Vieja; las mujeres abnegadas proporcionaban agua y comida a los combatientes a fin de que estos no abandonasen sus puestos; asistían a los heridos y traslado de los fallecidos en acción, igualmente suministraban pólvora, cuerda y proyectiles. En pleno fragor de combate fallece Gregorio Rocamunde el segundo esposo de María Mayor Fernández de Cámara y Pita. Desde lo alto de la muralla sacando ánimo y fuerzas de su corazón exclamó: “¡Quién tenga honra que me siga!”. En su puesto de combate estaba pendiente de la aproximación de un alférez inglés, dándole muerte posiblemente con la espada de su esposo, algunos opinan que utilizó una lanza en su hábil intento; María pudo arrebatarle la bandera. La valerosa gallega insuflando ánimo a quienes la acompañaban gritaría de nuevo: “Ayudadme a echarlos de aquí, Quien tenga honra que me siga”; la heroica respuesta no se hizo esperar; las enardecidas mujeres lanzando piedras pudieron desalojar a los derrotados expedicionarios los cuales se retiran a Portugal.
Esta increíble acción parece tomada de una novela, pero lo cierto es que los ingleses se pusieron en fuga ante la heroica resistencia de un pueblo decidido a la defensa de su territorio y dignidad. Incontables episodios de abnegación y heroísmo se vivieron en la fracasada expedición, gracias a la denodada participación de esta noble coruñesa y tantas coterráneas en el logro de un solo objetivo, impedir la presencia y desalojar de La Coruña a los invasores. El rey Felipe II al reconocerle el ímpetu y voluntad de vencer de María Pita, le concedió una pensión de cinco escudos mensuales, equivalente al sueldo mensual de un Alférez y otras prebendas tales como permiso para exportar mulas a Portugal. Es María Pita, fiel representante del valor de la mujer ibérica, nace en 1565 y fallece en 1643, hija Simón Arnao y María Pita "la vieja”, propietarios de una tienda en la Peixería; casó y enviudó en cuatro ocasiones. En la Coruña se comenta que: “no contrajo matrimonio una quinta vez, porque así se lo exigió en testamento su último marido”.
Dejó a la posteridad cuatro descendientes. En La Coruña un monumento representando a la joven combatiente con lanza en mano, un museo en la residencia de Juan Alonso Rois primer esposo, el navío que el 30 de noviembre en 1803, zarpó de la Coruña, con el fin de propagar por el mundo la vacunación contra la viruela, un hotel cinco estrellas, un Airbus de Iberia y algunas instituciones, recuerdan a la presente y futuras generaciones la acción de esta heroína, representante de todas las insomnes mujeres en defensa de su sagrado territorio.
(*) Gral. de
Bgda. eumenes7@gmail.com
Historia y Tradición

miércoles, 25 de enero de 2012

HOLOCAUSTO ARMENIO TESTIMONIO DE UN VENEZOLANO

Por el Lic. Samuel Leillen

24.12.2011"Turquía suspendió las relaciones políticas y militares con Francia en respuesta a la aprobación en París de una ley, que castiga con pena de cárcel y una cuantiosa multa la negación de la matanza de armenios por el imperio otomano, en 1915, por considerarla un genocidio.

Turquía reconoce los trágicos sucesos de 1915, bajo dominio del Imperio Otomano, pero niega que se tratara de un genocidio, sino que las muertes se debieron a las luchas interétnicas, las enfermedades y el hambre durante el confuso período de la 1ª. Guerra Mundial."

26.12.11 – "JERUSALÉN.- Israel teme una crisis con Turquía si reconoce el genocidio armenio…El Presidente de la Knéset, Reuvén Rivlin, (del partido Likud) destacó que Israel debe reconocer los genocidios perpetrados en otros países…
Una comisión del Parlamento israelí estudiará el tema, ocurrido hace casi un siglo, con el objetivo de fijar una fecha para su conmemoración oficial".

ANTECEDENTES

El genocidio armenio, a veces también llamado holocausto armenio, gran calamidad o masacre armenia, fue la deportación forzosa y masacre de civiles armenios, incluyendo la muerte de entre un millón y medio y dos millones de personas, en el Imperio Otomano, durante los años 1915 - 1917, la Primera Guerra Mundial.

Se caracterizó por su brutalidad y la utilización de marchas forzadas con deportaciones en condiciones extremas, que generalmente llevaba a la muerte a muchos de los deportados. Es generalmente considerado el primer genocidio sistemático moderno.

TESTIMONIO

El tema nos traslada a Rafael Inchauspe Méndez, conocido como Rafael de Nogales Méndez - aventurero, militar mercenario y escritor venezolano. Sus comentarios acerca de las atrocidades cometidas contra los armenios por el gobierno turco, constituyen uno de los testimonios occidentales acerca del genocidio armenio.

Nacido en San Cristóbal, Estado Táchira en 1879, fue educado en Alemania, Bélgica y España, y hablaba con fluidez varios idiomas.

Al estallar la Primera Guerra Mundial se alistó en el ejército otomano y combatió en sus filas durante toda la contienda, llegando a obtener la Cruz de Hierro de Primera Clase de manos del Káiser Guillermo I. En ese transcurso fue designado Comandante General de regiones como Ramleh, Sinai, Gaza.

Falleció en Panamá el 10 de julio de 1936.

Escribió varios libros sobre sus experiencias, y seleccionamos algunas reflexiones de su diario "Cuatro años bajo la Media Luna", escrito siendo oficial del ejército otomano (1915 – 1918) en los diversos frentes de Europa y Asia, donde pueden encontrarse todos los elementos de las novelas de espías: traiciones, persecuciones, secretos de estado, hechos bélicos de increíble valentía, matanzas sin fin. ***

LA MUERTE - "…Cito estas cosas para demostrar cuán poco temor inspira la muerte a los musulmanes, en primer lugar, porque su religión no admite la existencia del diablo ni del infierno en el sentido que la comprendemos nosotros , y luego, porque según sus creencias, conforme Dios creó el bien, creó también el mal, razón por la cual el hombre es poco responsable de sus malas acciones como de sus buenas."

CERCANO ORIENTE "…Errados andan los que se figuran que los pueblos del Cercano Oriente son menos cultos que los europeos. Eso nunca, puesto que el Oriente es la cuna de la cultura mundial y mira hacia el europeo que se desvela por acumular riquezas, con esa misma indulgencia, por no decir casi lástima, con que un anciano rico en experiencia miraría a un chiquillo inquieto que se afana por satisfacer sus caprichos infantiles."

ISLAM - "El Islamismo pudo propagarse y floreció, en tanto encontró nuevos pueblos y naciones que poder saquear. Al faltarle éstos, se acabó su gloria, y su poderío material fue retrocediendo hasta que quedó limitado a su actual realidad…La roja chispa del fanatismo islámico continúa ardiendo bajo las cenizas, aguardando apenas una nueva ráfaga para tornarse en un voraz incendio, y quizás hasta en antorcha vengadora… pues no habrá de faltar entre los miles de millones de mahometanos que habitan el Orbe algún aventurero que, al levantar el estandarte de la Media Luna, no arrastre tras sí, unos tras otros, a los pueblos musulmanes conforme los agruparon , antes que él, ya Mahoma y sus sucesores…"

SORPRESA - "…Esa noche (Khinis, zona Armenia, 12.4.15) vinieron a visitarme, entre otros notables, el "papás" o sacerdote armenio del lugar, y un joven que había pasado una temporada en Nueva York. Todos estaban preocupados y preguntaban si iba haber matanzas….y me confió mi anfitrión que terminada la guerra pensaba irse a vivir a América con toda su familia.

"Pero nunca fue.

"Los perros y los lobos se lo habrán comido entretanto con el resto de la población armenia de dicha kasaba, que pereció casi íntegra durante la matanza en Khinis el 19 de Mayo, o sea cinco semanas después de mi

INSTRUCCIONES OFICIALES - "…La mañana del 20 de Abril de 1915, tropezamos con los cadáveres mutilados de numerosos armenios, extendidos a lo largo del camino. Y una hora más tarde divisamos varias columnas de humo gigantescas…marcando el sitio donde las ciudades y los villorrios eran presa de las llamas. La villa de Van, capital de Armenia, ardía y se desmoronaba bajo el efecto de los morteros turcos que hacían estremecer aquella noche roja.

"…Pero cuál no sería mi asombro al darme cuenta que los agresores habían sido las mismas autoridades civiles que, apoyadas por los kurdos y los facinerosos del vecindario, se hallaban asaltando y saqueando el barrio armenio, en que tres o cuatrocientos artesanos cristianos se defendían desesperadamente contra esa turba de forajidos, quienes, tumbando puertas y saltando tapias, penetraban en las casas y, después de acuchillar a sus indefensas víctimas, obligaban a las mujeres, madres o hijas de aquellos desgraciados a arrastrar sus cuerpos por los pies o por los brazos hasta la calle, donde el resto de la canalla los remataba, y después de despojarlos de sus ropas dejaban sus cadáveres botados por doquier a merced de los cuervos y chacales.

"A pesar del vivo tiroteo que barría las calles, logré por fin acercarme al "beledie reis" de la villa, que dirigía la orgía, para ordenarle que cesara la matanza, cuando éste, con gran sorpresa mía, me informó que él no se hallaba sino obedeciendo cierta orden escrita y terminante del gobernador general de la provincia "…de exterminar a todos los armenios, varones, de los 12 años de edad en adelante".

LA PALABRA ORIENTAL - "…Al cabo de hora y media de carnicería no quedaban de los armenios de Adil-Javús sino siete supervivientes que yo había logrado arrancar a sus verdugos sólo a fuerza de pistoletazos.

"Rodeado por aquellos infelices que se asían de la cola y de las crines de mi bestia como de un áncora de salvación, y seguido de una turba de fieras humanas hartas de sangre y cargadas de botín, me dirigí hacia el centro de la villa, a través de una apretada muchedumbre, formada en su mayor parte de mujeres, turcas y kurdas, que, de paso sea dicho, habían presenciado aquella escena atroz, como las esfinges, sentadas a lo largo de las calles o desde lo alto de las azoteas.

"….Vino a mi encuentro el kaimakán y en nombre del Gobierno me dio las gracias por haber salvado la vida de aquel tremendo ataque de los armenios…

"Estupefacto ante tanta osadía, no supe al principio que contestarle. Y al rogarle que tuviera clemencia con mis prisioneros, me lo prometió con la mano puesta sobre el pecho…Ello no obstante los hizo degollar aquella misma noche, y sus cadáveres fueron arrojados al lago junto con los de otros 43 armenios que habían tenido ocultos Dios sabe dónde. ¡Así es como se cumplen en Oriente los juramentos y las promesas hechas por las autoridades civiles del Sultán!"

CONTRASENTIDOS - "…Ya oscureciendo pasamos frente a la pequeña isla de Aghtamar, que no parecía poseer más edificios que un antiguo y hermoso convento...Fuera de los cadáveres del Obispo y de los monjes, que yacían en confusión sobre el umbral y atrio del santuario, no parecían existir en dicha isla más seres humanos….La costa se revelaba por el reflejo de las poblaciones incendiadas que inundaban el cielo de luces escarlatas. La iglesia de Artamid parecía una antorcha y nos servía de guía…Viendo que el fuego del enemigo iba arreciando, y no pudiendo soportar por más tiempo el olor a carne chamuscada de los cadáveres armenios arrojados dentro de las ruinas humeantes de la Iglesia…se desarrolló ante nuestra vista una de las películas más tremendas que uno se puede imaginar.

"Sólo un reducido grupo de jóvenes seguía defendiéndose desesperadamente, hasta…que fueron cayendo unos tras otros bajo los culatazos y las cuchilladas de sus asesinos, quienes se servían de arma blanca siempre que podían para ahorrar cartuchos…e iban y venían las patrullas registrando los pozos y las casas en busca de armenios rezagados, a quienes, al hallarlos, rajaban la cabeza de un yataganazo o dejaban tendidos en el suelo de una cuchillada en la garganta.... Bacanal de barbarie, en que los cuerpos ensangrentados de las víctimas retorcíanse y se estiraban temblorosos en medio de las convulsiones de la muerte, acompañados por gritos de agonía indecible.

"…Y al dirigir la vista hacia la Iglesia, que continuaba ardiendo como un volcán de fuego, noté un grupo repartiendo panes entre las mujeres de los armenios asesinados. Esa terrible escena, que representaba la barbarie marchando mano a mano con la caridad…me convenció de que el Oriente es y seguirá siendo siempre la patria de los contrasentidos."

LOS SUCESOS EN ARMENIA Y LA CAUSA SIONISTA

A fines del siglo XIX llegó a Palestina , de Rumania, la familia Aaronsohn que se radicó en Zamerin, hoy Zijrón Yaacov.

Una hija, Sarah, nacida en 1894 en Zamerin, se había casado en 1912 con Jaim Abraham, activo comerciante de Estambul, pero ella resuelve en 1914 volver a Palestina, sin divorciarse.

En el trayecto, es testigo de los graves sucesos contra los armenios. Llega a la convicción que los turcos harían lo mismo con los judíos en Palestina, por lo tanto considera que hay que organizarse para ayudar a los ingleses en contra del Imperio Otomano, y de esta manera – tal vez – obtener la ayuda del Imperio Británico a las ideas de autonomía judía.

Una treintena de voluntarios se incorporan activamente al secreto, que llevará el nombre de "NILI". En abril de 1917 los ingleses recomiendan interrumpir las actividades pues "ya habían hecho bastante y no podían seguir arriesgándose".

El 7.10.1917, al fallecer trágicamente Sarah Aaronsohn, conocida como la Heroína de "NILI", Douglas Raff escribe en el "Palestine Picture": "…sus restos deberían descansar en la Abadía de Westminster pues si alguna vez una mujer dio su vida por Inglaterra, esa fue Sarah! "

El 30.10.17, los ingleses vencen a los turcos en Gaza, y el General Allenby al frente de sus tropas entra en Jerusalén el 9.12.1917. Años después, el Lord Allenby escribe : "El nombre Aaronsohn quedará grabado por generaciones, como una familia que, con absoluto sacrificio personal – incluso un mártir - dieron todo por los ideales de la Civilización y la Humanidad".

*** Llegamos al libro "Cuatro años bajo la Media Luna", publicado por la Editora Internacional, de Buenos Aires, en 1924, gracias a la labor de Jaime y Margarita Wolman Krejner autores de "TIERRA SANTA Y EL NUEVO MUNDO DURANTE EL IMPERIO OTOMANO",

editado en 2007 por la Fundación Internacional Raoul Wallenberg – Casa Argentina en Tierra Santa,

con prólogo del Dr. Marcos Aguinis y presentación de Moacyr Scliar.

Lic. Samuel Leillen, Tel Aviv - 1.1.2012


* El. Lic. Samuel Leillen es Estadígrafo, Asesor financiero, Publicista, Conferencista y Miembro Honorario de la Cámara de Comercio Israel América Latina y de CEVI – Cámara de Economía Venezolana Israelí.

Especial para "LÍNEA DIRECTA", enero 2012
Difundido por "IDENTIDAD", Uruguay, 24.1.2012