Libertad!
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domingo, 29 de mayo de 2016
viernes, 15 de febrero de 2013
De cuando las imágenes no disimulan el vacío

Teódulo
López Meléndez
El Miércoles de Ceniza el renunciante
Benedicto XVI dio algunas claves sobre la verdadera situación al señalar que “el rostro de la Iglesia aparece muchas
veces desfigurado”, precisando se refería a las divisiones en el cuerpo
eclesial.
Las especulaciones, y hasta
contradicciones, entre voceros vaticanos y L’Osservatore Romano, el
establecimiento de listados de papábiles y hasta la apertura de las casas de
apuestas sobre el presunto sucesor, pasaron a segundo plano ante la admisión un
tanto camuflada de las profundas fisuras que atraviesan a una estructura de
poder mantenida por siglos.
No son secretos los escándalos
vaticanos, desde los bancarios hasta los de espionaje, como en el caso del
mayordomo infiel filtrando documentos. La insidia y las luchas por el poder se
compaginan con la supuesta beatitud del pequeño Estado de grandes intereses
económicos y de soterradas batallas.
Ratzinger, en este memorable Miércoles
de Ceniza, puso de manifiesto la hipocresía –esa fue la palabra utilizada- en
cuanto a actuar sobre las conciencias e intenciones propias. Quién padeció el Vatileaks sabía perfectamente de la
soledad y de la impotencia. Subrayando el individualismo y las rivalidades en el
seno de la Iglesia, creemos Ratzinger no dio muestras de impotencia o debilidad
al renunciar, más bien demostró un coraje personal más allá de lo que se le
suponía, al tiempo que daba una demostración de poder, porque dominio del poder
también se da cuando se renuncia a él.
Es inevitable ir hasta quizás el más
respetado teólogo vivo, el Hans Kung de ¿Tiene salvación la Iglesia? donde
señala como causa fundamental del mal lo que denomina el sistema romano de dominación,
definido en su texto como monopolio de poder, juridicismo, clericalismo,
aversión a la sexualidad y misoginia y el empleo espiritual-antiespiritual de la
violencia, todos siempre en la base de los grandes cismas del
cristianismo.
En
otros de sus libros Hans Kung señala como el papado se fue transformando desde
el siglo XI en un ejemplo monárquico-absolutista. Es el teólogo el que lo
señala: la Iglesia está enferma y cabe preguntarse, con todos los límites y
diferencias del caso, si la enfermedad de Europa no se le asemeja. Es aquí donde
al que se señala como débil Ratzinger es posible se nos haya manifestado como el
fuerte Ratzinger, pues su renuncia rompe con lo definido como “sistema romano de dominación”. Sobre la
cabeza de todos los sucesores de Benedicto XVI pesará este gesto.
Quizás
deberíamos dejar de lado ese cúmulo de expresiones de lugar común sobre la
humildad, admisión de limitaciones y demás hierbas que han abundado estos días,
para decir que con su gesto Ratzinger ha desacralizado el cargo de Papa y ha
realizado una acción de gobierno cuyas implicaciones veremos a la larga. Después
de una renuncia papal cualquier otra cosa es posible. Lo menos a esperar es la
Iglesia comience a deslastrarse de los vicios de poder, aunque asistamos ahora,
en lo inmediato, a los conciliábulos para hacerse con el
gobierno.
Hay un
mensaje a Europa toda. No puede seguir siendo como fue. No dejan de llamar la
atención las reacciones de los líderes europeos centrados en consideraciones
secundarias y sin darse cuenta que desde el Vaticano un aparente Papa derrotado
les ha mostrado con hechos que existe una mutación profunda, que un viejo mundo
muestra los síntomas inequívocos de su erosión y que lo primero a admitir es que
ya no se puede seguir siendo como se fue.
Quizás
la referencia que hago ahora, entre decisiones trascendentales y mensajes de una
fuerza no percibida en toda su magnitud, suene un tanto inoportuna, pero la
intervención de la Secretaria General de las Juventudes Socialistas en la
reunión de su Internacional en Cascais, Portugal, tiene una relación, porque esa
chica le señaló a los líderes políticos su hipocresía, su arraigo a un mundo que
se cae, sus espaldas como respuesta a las exigencias de la juventud europea.
Beatríz Talegón, con su lenguaje propio y su indignación no disimulada, dejó
claro ante unos líderes agotados, lo que es obvio: no es sólo la gran
institución de occidente llamada Iglesia Católica la que se muestra en
agotamiento, lo es Europa toda, cuyas crisis económicas y políticas lucen
insignificantes ante lo que es su verdadero drama: una profunda crisis
existencial.
Benedicto se va en helicóptero desde el Vaticano a Castel
Gandolfo en una imagen que recuerda como salen los presidentes argentinos caídos
desde la Casa Rosada hacia la residencia de Olivos. Ya las imágenes no disimulan
el vacío.
@teodulolopezm
lunes, 23 de abril de 2012
General asesinado por sicarios estaba a punto de hacer denuncias
By patricia poleo on April 21, 2012 in Factores de Poder
El asesinato del general de Brigada en situación de retiro, Wilmer Moreno, fue anunciado por Mario Silva, conductor del programa “La Hojilla” el jueves 19 de abril en la noche, con minuciosos detalles.
Que Silva conociera con tanta exactitud, a sólo minutos de haber ocurrido el crimen, cómo había sido asesinado el general Moreno, no es casualidad, ni producto de las fuentes fidedignas que maneja este personaje clave de la difusión de los mensajes del Régimen como lo es Mario Silva.
En predios militares se comentaba que Wilmer Moreno estaba a punto de unirse a la cadena de denuncias desatadas por el “Efecto Aponte Aponte”. De hecho, un tweet adjudicado a su hijo, del mismo nombre, rezaba en la mañana del viernes: @wikinwey: Te amo Papá, la bandera de la verdad y la honestidad, nunca podrán ocultar todo lo que sabes, yo me voy a encargar de eso…”
El mensaje que se envía con el asesinato de Moreno, tan estratégicamente descrito por Mario Silva es, a los oficialistas: El próximo que salte la talanquera, es hombre muerto. A la oposición: Líbrense de buscar a posibles arrepentidos porque miren cómo terminarán.
El juego del Gobierno, de cara al 7 de octubre, es definitivamente el de Terrorismo de Estado.
Wilmer Moreno “El incómodo”.
Wilmer Moreno estuvo del lado de Hugo Chávez desde que éste conspiraba en los cuarteles. De hecho, siempre estuvo vigilado antes del golpe de Estado de 1992. Se mantuvo leal al Proceso y a Hugo Chávez y era una figura controversial entre todos los bandos militares, pues estando en la Sub-Dirección de la DIM, se le adjudicó antes de los hechos de abril del 2002, un informe de Inteligencia llamado “Plan Antena” en el que señalaba a altos oficiales en una conspiración contra el Gobierno.
A pesar de que Hugo Chávez siempre lo estimó para los cargos más importantes, las intrigas internas siempre lo alejaban de las grandes posiciones.
Esto queda demostrado después de la muerte de Moreno, en palabras escritas por él mismo en su blog micompromisoconlapatria en el que relató:
“Ocho meses más sería el tiempo de mi permanencia en el cargo –se refiere al cargo de sub director de la DIM- ya que en el mes de Abril de 2001, se produjo mí salida definitiva, esta vez con designación para el cargo de Comandante de la 22 Brigada de Infantería con sede en Mérida y jurisdicción en Los Estados Mérida, Trujillo y parte de Táchira. Lo triste es que por instrucciones del nuevo Director, General de Brigada Rafael Martínez Morales, en esta oportunidad, hasta la cerradura de la puerta de mi oficina, fue cambiada antes que se materializara la entrega de mi cargo. Después de esto, recuerdo haberle dicho al General Lucas Rincón: “Mi General, dígale, por favor al señor Presidente, que si ya no me tiene confianza, que no me mande para Mérida, porque prefiero irme de baja”. A lo que éste me respondió diciéndome que me quedara tranquilo porque el Presidente lo que quería era pretegerme”.
En el blog, Wilmer Moreno relató con detalle su experiencia en el entorno de Hugo Chávez, incluyendo hechos de corrupción y traiciones que presenció a su paso por los diferentes cargos.
En uno de sus escritos, Moreno dejó reseñado:
“Retomando la temática con la que finalizamos la anterior entrega, paso a informarles que durante la segunda fase de mi estadía en la DIM, que se correspondió con la legalización de mi designación como Sub Director, en esta oportunidad, bajo las ordenes del nuevo Director, General de Brigada PEDRO ALI BARRIOS ZURITA, fueron muy pocos los cambios que se suscitaron en nuestras relaciones, porque si bien es cierto que éste efectuó algunos cambios positivos en la línea de acción a seguir, no es menos cierto, que a pesar de la inexistencia de motivos, persistió el celo hacia mis supuestas relaciones con Miraflores, para lo que no faltaba la pregunta: ¿Que hacías anoche en Miraflores?. Era casi un tema común en nuestras conversaciones, cuando la idea era unir esfuerzos en función de un solo objetivo, máxime cuando estaba crudita la nefasta experiencia que había introducido en nuestro ambiente organizacional, la publicación del supuesto “Plan Antena”. En mi hogar me enseñaron a no ir a donde no me invitaban y en la vida militar, que: “El militar ni se ofrece, ni se niega”. De ahí se deduce que si no era llamado, no tenía nada que buscar a Miraflores.”
Personas cercanas a Wilmer Moreno aseguran que a pesar de que éste se mantuvo hasta el final leal al Proceso, estaría preparándose para denunciar a oficiales activos incursos en delitos muy graves. “Los mismos que lo mataron –dijo un oficial de inteligencia venezolano a ésta periodista- hoy irán a la funeraria a darle el pésame a su familia y a acusar a la oposición de su muerte”.
Etiquetas:
Politica
miércoles, 25 de agosto de 2010
Al comandante Jairo
NITU PÉREZ OSUNA
EL UNIVERSAL
miércoles 25 de agosto de 2010
Desde hace unos días he recibido amenazas de un tal @Comandante Jairo a través de mi twiter. Me advierte en ellos que me va a "volar como Danilo Anderson", que "vas a morir, escríbelo", me llama "perra" y además dice que de mí "no quedará nada".
Al mismo tiempo y coincidiendo con dichos mensajes, en una reunión de dirigentes comunales en Petare, se confirmó que el tal comandante Jairo iba a hacer justicia en nombre del Presidente teniéndome a mí como "objetivo estratégico primario".
Lamentablemente, estas amenazas del lado oficialista no son nuevas. Hace unos años, un personaje de los círculos bolivarianos del 23 de Enero de nombre Jesús y conocido de Aristóbulo Istúriz se regodeaba advirtiéndome cómo me iba a matar, uno a uno, a mis hijos y me los entregaría por pedazos. Me llamaba constantemente hasta que mi familia dio con él. Una vez identificado el tipo, incluso donde vivía, acudimos a denunciarlo por ante el Ministerio Público. Jamás hicieron nada. Claro, para mí no hay ley…la ley es de todo aquel que grite lo que quiere Chávez y la impunidad es su acompañante inexorable. Esa impunidad política y parcializada es la que hace que ahora el comandante Jairo se llene la boca amenazándome sin temer represalia legal alguna.
Indagando, he sabido que el susodicho al parecer se viste de Che Guevara y anda en una moto de costos revolucionarios. Sé que va todos los días, a las 11:00 am, al Ministerio de Salud. Algo le dan allí, día a día, que le motiva a ir con tal frecuencia. Me he enterado de que anda armado y que gusta de imitar al fallecido líder argentino-cubano en todo. Y como yo soy, para el Gobierno y el Estado venezolano, una ciudadana sin derechos, he querido dejar en los medios audiovisuales y en estas líneas, constancia de lo siguiente:
1.- No le tengo miedo. Tomo mis medidas…pero no voy a dejar de hacer lo que hago bajo ningún respecto; 2.- Cualquier cosa que me pase a mí o mi familia, tiene en el comandante Jairo al primer sospechoso; y 3.- En algún momento, cuando el país cambie y exista Estado de Derecho para todos, me ocuparé de que pague sus amenazas que son, de por sí, delito. Pero lo primordial no es el comandante Jairo. Lo básico es señalar que la impunidad adquiere visos cada vez mayores en una Venezuela donde las normas existen para todo aquel contrario al régimen…pero para quienes gritan "patria, socialismo o muerte", hay una patente de corso que permite amenazar, robar, amedrentar, estafar, secuestrar, etc. Todo ello en el marco de un gobierno lleno de militares que esgrimen un argumento político-social como justificación para no intervenir en la guerra diaria que libramos los venezolanos a fin de poder volver vivos a nuestras casas.
El verdadero culpable de este país sin ley, sin seguridad, es quien se nutre de ella para esparcir el miedo: Hugo Chávez, el rey del Estado venezolano.
Lo único que falta es la coronación para convalidar el hecho de que nuestras vidas, bienes y seguridad general están en sus manos…y solo en ellas. Gracias a Dios, tiene el sol en las espaldas y cuando eso sucede, usualmente todo comienza a salir mal.
pereznitu@gmail.com (SC) www.eluniversal.com
EL UNIVERSAL
miércoles 25 de agosto de 2010
Desde hace unos días he recibido amenazas de un tal @Comandante Jairo a través de mi twiter. Me advierte en ellos que me va a "volar como Danilo Anderson", que "vas a morir, escríbelo", me llama "perra" y además dice que de mí "no quedará nada".
Al mismo tiempo y coincidiendo con dichos mensajes, en una reunión de dirigentes comunales en Petare, se confirmó que el tal comandante Jairo iba a hacer justicia en nombre del Presidente teniéndome a mí como "objetivo estratégico primario".
Lamentablemente, estas amenazas del lado oficialista no son nuevas. Hace unos años, un personaje de los círculos bolivarianos del 23 de Enero de nombre Jesús y conocido de Aristóbulo Istúriz se regodeaba advirtiéndome cómo me iba a matar, uno a uno, a mis hijos y me los entregaría por pedazos. Me llamaba constantemente hasta que mi familia dio con él. Una vez identificado el tipo, incluso donde vivía, acudimos a denunciarlo por ante el Ministerio Público. Jamás hicieron nada. Claro, para mí no hay ley…la ley es de todo aquel que grite lo que quiere Chávez y la impunidad es su acompañante inexorable. Esa impunidad política y parcializada es la que hace que ahora el comandante Jairo se llene la boca amenazándome sin temer represalia legal alguna.
Indagando, he sabido que el susodicho al parecer se viste de Che Guevara y anda en una moto de costos revolucionarios. Sé que va todos los días, a las 11:00 am, al Ministerio de Salud. Algo le dan allí, día a día, que le motiva a ir con tal frecuencia. Me he enterado de que anda armado y que gusta de imitar al fallecido líder argentino-cubano en todo. Y como yo soy, para el Gobierno y el Estado venezolano, una ciudadana sin derechos, he querido dejar en los medios audiovisuales y en estas líneas, constancia de lo siguiente:
1.- No le tengo miedo. Tomo mis medidas…pero no voy a dejar de hacer lo que hago bajo ningún respecto; 2.- Cualquier cosa que me pase a mí o mi familia, tiene en el comandante Jairo al primer sospechoso; y 3.- En algún momento, cuando el país cambie y exista Estado de Derecho para todos, me ocuparé de que pague sus amenazas que son, de por sí, delito. Pero lo primordial no es el comandante Jairo. Lo básico es señalar que la impunidad adquiere visos cada vez mayores en una Venezuela donde las normas existen para todo aquel contrario al régimen…pero para quienes gritan "patria, socialismo o muerte", hay una patente de corso que permite amenazar, robar, amedrentar, estafar, secuestrar, etc. Todo ello en el marco de un gobierno lleno de militares que esgrimen un argumento político-social como justificación para no intervenir en la guerra diaria que libramos los venezolanos a fin de poder volver vivos a nuestras casas.
El verdadero culpable de este país sin ley, sin seguridad, es quien se nutre de ella para esparcir el miedo: Hugo Chávez, el rey del Estado venezolano.
Lo único que falta es la coronación para convalidar el hecho de que nuestras vidas, bienes y seguridad general están en sus manos…y solo en ellas. Gracias a Dios, tiene el sol en las espaldas y cuando eso sucede, usualmente todo comienza a salir mal.
pereznitu@gmail.com (SC) www.eluniversal.com
martes, 1 de diciembre de 2009
¿Quién es un Refugiado?

¿Qué es un Refugiado? Refugiados en Venezuela-Cadena GlobalCompartir
por Elizabeth Gonzalez (notas) El jueves, 26 de noviembre de 2009 a las 23:16
¿Qué es un Refugiado?
Refugiados en 10 preguntas
De acuerdo con la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados, un refugiado es una persona que "debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones polÌticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de su país; o que careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores no quiera regresar a el"..
¿En qué consiste la Protección Internacional?
La mayoría de las personas pueden buscar de parte de sus gobiernos la garantía de que sus derechos básicos sean respetados así como asegurar su seguridad física. Pero en el caso de los refugiados, el país de origen ha probado ser incapaz o no muestra su disposición de proteger tales derechos. Así, las organizaciones que han recibido el mandato de asegurar que los refugiados sean protegidos en el país de asilo, asistiendo a los gobiernos en la medida de lo posible a cumplir con esta tarea.
Los Estados tienen la obligación de no expulsar ni devolver a los refugiados o solicitantes de asilo a cualquier país donde puedan correr peligro, comprendido, claro está, el mismo país del cual huyen.
Los Estados tampoco deben establecer discriminaciones entre grupos de refugiados. Por el contrario, deben garantizar el acceso de los refugiados a sus derechos económicos y sociales, al menos, en el mismo grado en que los extranjeros residentes en el país de asilo lo hacen.
¿Qué derechos tiene el refugiado?
Un refugiado tiene derecho de asilo en condiciones de seguridad. Sin embargo, la protección internacional incluye algo más que la propia seguridad física. Los refugiados deberían recibir al menos la ayuda básica y los mismos derechos que cualquier otro extranjero que sea residente legal. Así, los refugiados tienen derechos civiles básicos, incluyendo la libertad de pensamiento, de movimiento, y el derecho al respeto como persona.
De igual forma, los derechos económicos y sociales se aplican a los refugiados al igual que a otros individuos: derecho a asistencia médica, derecho a trabajar para los adultos, y derecho a la escolarización para los niños.
En ciertas circunstancias, tales como grandes afluencias de refugiados, los países de asilo se pueden sentir obligados a restringir ciertos derechos, tales como la libertad de movimiento, la libertad para trabajar o a una escolarización adecuada para todos los niños. Estos huecos deberÌan ser cubiertos siempre que sea posible por la comunidad internacional. Los refugiados tienen también ciertas obligaciones, en particular, el respeto de las leyes de sus países de asilo.
¿Quién decide que una persona califica como un refugiado?
Una persona es un refugiado ya se haya reconocido o no su estatuto a través de un procedimiento legal. Los gobiernos definen los procedimientos de determinación del estatuto, para los propósitos de determinar la situación legal de esa persona y/o sus derechos y beneficios, de acuerdo con su propio sistema legal. Organizaciones como el ACNUR ofrece su consejo como parte del mandato de la organización para promover la legislación sobre asilo, proteger a los refugiados, y supervisar la aplicación de la Convención de 1951.
¿Debería cada refugiado someterse a una determinación individual de su estatuto?
Hablando en términos generales, la gente que solicita el estatuto de refugiado necesita establecer individualmente que su temor de persecución está bien fundado. Sin embargo, ha habido muchos casos de éxodos masivos y repentinos que han sido resultado de campañas de limpieza étnica u otros ataques a grupos enteros. La necesidad de proveer asistencia es a menudo extremadamente urgente y, por razones puramente prácticas, puede no es posible llevar a cabo determinaciones individuales del estatuto de refugiado. En concreto, cuando ocurre que todos los miembros de un grupo est·n huyendo por razones similares, puede ser apropiado declarar ìndeterminación de grupo del estatuto de refugiado, por lo que cada miembro del grupo será considerado como refugiado en primera fase, en otras palabras, en ausencia de una evidencia de lo contrario.
¿Como se distingue entre un refugiado y un migrante económico?
Normalmente, un migrante abandona su país voluntariamente, en busca de una vida mejor. Para un refugiado, las condiciones económicas del país de asilo son menos importantes que su seguridad. En la práctica, la distinción puede ser, en ocasiones, difícil de establecer, pero es fundamental: un migrante disfruta de la protección del gobierno de su país de origen, el refugiado no.
¿Pueden los Gobiernos deportar a las personas que no han sido consideradas refugiadas?
Las personas a las que se les ha determinado, tras un procedimiento justo, que no tienen necesidad de protección internacional, se encuentran en situación similar a la de otros individuos ilegales, y pueden ser deportadas.
¿Puede un desertor ser un refugiado?
Todos los países tienen el derecho de llamar a sus ciudadanos a las filas del ejército en periodos de emergencia nacional. Sin embargo, los ciudadanos deberÌan tener un derecho justo a la objeción de conciencia. Si este derecho no es respetado, o en los casos donde los conflictos violan manifiestamente las normas internacionales, los desertores que teman ser perseguidos (por ejemplo, con base en opiniones políticas que las autoridades pudieran imputarles) pueden ser elegibles para la condición de refugiado.
¿Puede un criminal ser un refugiado?
Un criminal que ha recibido un juicio justo por un delito común y que huye de su país para escapar de la cárcel, no es necesariamente un refugiado. Sin embargo, una persona acusada de éstos u otros crímenes no políticos ya sea inocente o culpable puede ser perseguida por razones políticas o de otro tipo, y así no ser necesariamente excluida de la condición de refugiado.
Además, las personas acusadas de un crimen a consecuencia de su actividad política pueden ser consideradas refugiadas.
¿Puede un criminal de guerra ser un Refugiado?
Las personas que han participado en crÌmenes de guerra y violaciones masivas de derechos humanos y de la legislación humanitaria internacional incluyendo el crimen del genocidio- están excluidas específicamente de la protección y asilo acordada para refugiados. No se debería dar protección de refugiado a persona alguna sobre la que recaigan serias sospechas de esta naturaleza.
lunes, 12 de octubre de 2009
Momento liberal
TRIBUNA: JOSE MARÍA LASSALLE
La crisis exige de las sociedades abiertas una enérgica respuesta de ejemplaridad. Una vuelta a los valores cívicos y a la responsabilidad moral.
El discurso de la virtud civil y política es imprescindible para recuperar la confianza en el futuro
La crisis no será vencida sin sacrificios al servicio de reformas
De lo contrario, se corre el riesgo de que se produzca un peligroso desencuentro entre el relato legitimador que sustenta la democracia y la vivencia cotidiana de la política por parte de los ciudadanos. Un desencuentro que, coincidente con un clima de apatía social, resucite populismos que hagan que los espacios públicos se iluminen con los fogonazos de irritación y malestar de un pueblo que, jaleado por algunos demagogos postmodernos, no entiende por qué algunos gobernantes democráticos se dejan llevar por la frivolidad pasiva de la improvisación convertida en política. De este modo, por parafrasear la expresión acuñada en los años setenta por John Pocock en su famoso ensayo El momento maquiavélico, es imprescindible revisitar los fundamentos del liberalismo y afrontar, por así decirlo, un momento liberal que ofrezca una respuesta desde la libertad al desafío que plantea el cambio de paradigmas al que se enfrentan las democracias como consecuencia de la grave crisis social que padecemos.
En resumidas cuentas, hay que recuperar la entraña del humanismo cívico que estuvo detrás de la aparición del pensamiento liberal. Un humanismo cívico basado en la excelencia de la virtud y que genealógicamente es el antecedente de los liberales del siglo XVII y XVIII, desde Locke a Jefferson, pasando por Montesquieu, Adam Smith o Ferguson. Un humanismo cívico que no ocultaba su filiación patrióticamente ciceroniana y cuya obsesión primordial era impedir el despotismo que acechaba detrás de la supresión de las virtudes civiles y políticas. Quizá por ello el mismísimo Hayek no tenía dudas al afirmar en La Constitución de la libertad que tenía a Cicerón como "la principal autoridad del moderno liberalismo".
Hoy, como siempre, el discurso de la virtud civil y política es imprescindible si queremos recuperar la confianza en el futuro del Progreso inspirado en la libertad. Los atajos en la búsqueda del bienestar y la prosperidad mediante una visión maximizadoramente economicista del mercado no pueden ser justificados tras la experiencia brutal que está suponiendo la crisis para millones de ciudadanos. Ésta no se ha producido por la ineficiencia del mercado a la hora de generar riqueza, sino por la depreciación tanto de los controles de justicia que deben asegurar la plena vigencia de las leyes, como por una relajación en el comportamiento de aquello que Adam Smith denominaba la benevolencia, esto es, el interés por el bienestar de los otros, pues, "el sentir mucho por losdemás y poco por nosotros mis
-mos, el restringir nuestros impulsos egoístas y fomentar los benevolentes, constituye la perfección de la naturaleza humana".
No cabe sostener -como han hecho algunos desde planteamientos neoliberales- que el discurso de La riqueza de las naciones de Adam Smith esté disociado de los ideales virtuosos que inspiran sus Lecciones de Jurisprudencia o su Teoría de los sentimientos. No es cierto que en el liberalismo el homo oeconomicus hubiera primado sobre el ciudadano, o que el interés hubiese devorado la virtud. Todo lo contrario. Ambos conviven dentro de un ideal de justicia que, además, es riguroso en su ejercicio y cumplimiento, ya que para el pensamiento liberal la tensión que inspira el cultivo de la virtud ha sido siempre una de las claves de bóveda de su diseño del gobierno bajo el imperio de la ley y que, inspirado en la Roma republicana, se mantuvo en el inconsciente de la libertad de los antiguos hasta que, entradas en acción las revoluciones transatlánticas, se transformó en la libertad de los modernos que luego describiría con tanto acierto Benjamin Constant.
En este sentido, el liberalismo tiene ante sí la tarea de reafirmarse en lo que fue en sus orígenes cultivando un presente de valores secularizados que restablezcan la condición activa y ejemplar de la política ciudadana mediante la defensa de un mérito público basado en el esfuerzo y la austeridad, en el trabajo diligente y en la responsabilidad hacia uno mismo y los demás. Hay que restaurar las raíces morales de las que nació el liberalismo para volver luego desde ellas a la defensa del mercado y la libertad económica. Comprender, como lo hizo Adam Smith, que la acción moral afecta siempre a la económica, ya que de acuerdo con su filosofía el comportamiento virtuoso no sólo no se opone a la prosperidad sino que casi siempre es la mejor vía para conducirnos a ella. De modo que, como señala en la Teoría de los sentimientos morales, "el viejo proverbio según el cual la honradez es la mejor política resulta casi siempre cierto".
Hay, por tanto, que impulsar un momento liberal que impida la debilidad del espíritu público; que venza la creencia en el provecho material y la filosofía anhelante de los derechos mediante una cultura del deber que, puesta al servicio de la libertad, vertebre la participación de la ciudadanía en el manejo y mejora de la cosa pública. En fin, hay que articular un momento liberal que nos devuelva la fortaleza de la virtud política o patriótica, pero entendiendo ésta como ese amor respetuoso a las leyes y las instituciones que protegen la libertad común, que es la tesis esgrimida por Montesquieu cuando reflexionaba sobre ella en Del espíritu de las leyes. Precisamente esa virtud patriótica debe ser reclamada más que nunca. No hay que olvidar que comenzamos a sufrir una crisis social que amenaza con descomponer y desvertebrar los fundamentos mismos del tejido cívico que sustenta nuestras sociedades civiles.
La crisis no será vencida sin sacrificios duraderos al servicio de reformas muy profundas, y estos sacrificios no podrán ser exigidos sin eso que Javier Gomá ha definido recientemente como ejemplaridad igualitaria. Ésta ha de suponer un compromiso virtuoso de todos por el respeto a un ideal de vida buena, un compromiso de todos con la excelencia y una verticalidad meritocrática que restablezca el deseo de cultivar lo mejor que hay en nosotros mismos y ponerlo al servicio de la sociedad.
Urge, por tanto, reactivar la vivencia pública de la ciudadanía y eso significa asumir que si el respeto a las leyes en las que se fundan la libertad y los derechos se descuida, entonces, éstos pueden ser fácilmente atropellados por cualquiera. Por eso, John Rawls identificaba al liberalismo con el presupuesto de que si los ciudadanos quieren salvaguardar sus libertades y derechos fundamentales, entonces, han de ejercitar y "poseer en grado suficiente las virtudes políticas y estar dispuestos a participar en la vida pública".
José María Lassalle es secretario de Cultura del PP y diputado por Cantabria.
La crisis exige de las sociedades abiertas una enérgica respuesta de ejemplaridad. Una vuelta a los valores cívicos y a la responsabilidad moral.
El discurso de la virtud civil y política es imprescindible para recuperar la confianza en el futuro
La crisis no será vencida sin sacrificios al servicio de reformas
De lo contrario, se corre el riesgo de que se produzca un peligroso desencuentro entre el relato legitimador que sustenta la democracia y la vivencia cotidiana de la política por parte de los ciudadanos. Un desencuentro que, coincidente con un clima de apatía social, resucite populismos que hagan que los espacios públicos se iluminen con los fogonazos de irritación y malestar de un pueblo que, jaleado por algunos demagogos postmodernos, no entiende por qué algunos gobernantes democráticos se dejan llevar por la frivolidad pasiva de la improvisación convertida en política. De este modo, por parafrasear la expresión acuñada en los años setenta por John Pocock en su famoso ensayo El momento maquiavélico, es imprescindible revisitar los fundamentos del liberalismo y afrontar, por así decirlo, un momento liberal que ofrezca una respuesta desde la libertad al desafío que plantea el cambio de paradigmas al que se enfrentan las democracias como consecuencia de la grave crisis social que padecemos.
En resumidas cuentas, hay que recuperar la entraña del humanismo cívico que estuvo detrás de la aparición del pensamiento liberal. Un humanismo cívico basado en la excelencia de la virtud y que genealógicamente es el antecedente de los liberales del siglo XVII y XVIII, desde Locke a Jefferson, pasando por Montesquieu, Adam Smith o Ferguson. Un humanismo cívico que no ocultaba su filiación patrióticamente ciceroniana y cuya obsesión primordial era impedir el despotismo que acechaba detrás de la supresión de las virtudes civiles y políticas. Quizá por ello el mismísimo Hayek no tenía dudas al afirmar en La Constitución de la libertad que tenía a Cicerón como "la principal autoridad del moderno liberalismo".
Hoy, como siempre, el discurso de la virtud civil y política es imprescindible si queremos recuperar la confianza en el futuro del Progreso inspirado en la libertad. Los atajos en la búsqueda del bienestar y la prosperidad mediante una visión maximizadoramente economicista del mercado no pueden ser justificados tras la experiencia brutal que está suponiendo la crisis para millones de ciudadanos. Ésta no se ha producido por la ineficiencia del mercado a la hora de generar riqueza, sino por la depreciación tanto de los controles de justicia que deben asegurar la plena vigencia de las leyes, como por una relajación en el comportamiento de aquello que Adam Smith denominaba la benevolencia, esto es, el interés por el bienestar de los otros, pues, "el sentir mucho por losdemás y poco por nosotros mis
-mos, el restringir nuestros impulsos egoístas y fomentar los benevolentes, constituye la perfección de la naturaleza humana".
No cabe sostener -como han hecho algunos desde planteamientos neoliberales- que el discurso de La riqueza de las naciones de Adam Smith esté disociado de los ideales virtuosos que inspiran sus Lecciones de Jurisprudencia o su Teoría de los sentimientos. No es cierto que en el liberalismo el homo oeconomicus hubiera primado sobre el ciudadano, o que el interés hubiese devorado la virtud. Todo lo contrario. Ambos conviven dentro de un ideal de justicia que, además, es riguroso en su ejercicio y cumplimiento, ya que para el pensamiento liberal la tensión que inspira el cultivo de la virtud ha sido siempre una de las claves de bóveda de su diseño del gobierno bajo el imperio de la ley y que, inspirado en la Roma republicana, se mantuvo en el inconsciente de la libertad de los antiguos hasta que, entradas en acción las revoluciones transatlánticas, se transformó en la libertad de los modernos que luego describiría con tanto acierto Benjamin Constant.
En este sentido, el liberalismo tiene ante sí la tarea de reafirmarse en lo que fue en sus orígenes cultivando un presente de valores secularizados que restablezcan la condición activa y ejemplar de la política ciudadana mediante la defensa de un mérito público basado en el esfuerzo y la austeridad, en el trabajo diligente y en la responsabilidad hacia uno mismo y los demás. Hay que restaurar las raíces morales de las que nació el liberalismo para volver luego desde ellas a la defensa del mercado y la libertad económica. Comprender, como lo hizo Adam Smith, que la acción moral afecta siempre a la económica, ya que de acuerdo con su filosofía el comportamiento virtuoso no sólo no se opone a la prosperidad sino que casi siempre es la mejor vía para conducirnos a ella. De modo que, como señala en la Teoría de los sentimientos morales, "el viejo proverbio según el cual la honradez es la mejor política resulta casi siempre cierto".
Hay, por tanto, que impulsar un momento liberal que impida la debilidad del espíritu público; que venza la creencia en el provecho material y la filosofía anhelante de los derechos mediante una cultura del deber que, puesta al servicio de la libertad, vertebre la participación de la ciudadanía en el manejo y mejora de la cosa pública. En fin, hay que articular un momento liberal que nos devuelva la fortaleza de la virtud política o patriótica, pero entendiendo ésta como ese amor respetuoso a las leyes y las instituciones que protegen la libertad común, que es la tesis esgrimida por Montesquieu cuando reflexionaba sobre ella en Del espíritu de las leyes. Precisamente esa virtud patriótica debe ser reclamada más que nunca. No hay que olvidar que comenzamos a sufrir una crisis social que amenaza con descomponer y desvertebrar los fundamentos mismos del tejido cívico que sustenta nuestras sociedades civiles.
La crisis no será vencida sin sacrificios duraderos al servicio de reformas muy profundas, y estos sacrificios no podrán ser exigidos sin eso que Javier Gomá ha definido recientemente como ejemplaridad igualitaria. Ésta ha de suponer un compromiso virtuoso de todos por el respeto a un ideal de vida buena, un compromiso de todos con la excelencia y una verticalidad meritocrática que restablezca el deseo de cultivar lo mejor que hay en nosotros mismos y ponerlo al servicio de la sociedad.
Urge, por tanto, reactivar la vivencia pública de la ciudadanía y eso significa asumir que si el respeto a las leyes en las que se fundan la libertad y los derechos se descuida, entonces, éstos pueden ser fácilmente atropellados por cualquiera. Por eso, John Rawls identificaba al liberalismo con el presupuesto de que si los ciudadanos quieren salvaguardar sus libertades y derechos fundamentales, entonces, han de ejercitar y "poseer en grado suficiente las virtudes políticas y estar dispuestos a participar en la vida pública".
José María Lassalle es secretario de Cultura del PP y diputado por Cantabria.
lunes, 3 de agosto de 2009
Poder vitalicio, poder limitado
REPORTAJE
Los líderes a perpetuidad pueden dañar la calidad democrática de un país - La clave, que haya siempre garantías de alternancia
JAVIER LAFUENTE 03/08/2009
En una pequeña localidad de Castilla-La Mancha el alcalde, en vísperas de las elecciones, es recibido prácticamente por todo su pueblo al grito de: "¡Alcalde!, ¡Alcalde!, todos somos contingentes, ¡pero tú eres necesario!, ¡Viva el munícipe por antonomasia!". El edil, entusiasmado, saluda a izquierda y a derecha. La escena es de ficción, sí. Tanto que las elecciones en ese pueblo manchego son anuales. Se trata de la película Amanece que no es poco, de José Luis Cuerda. Y es cierto que no es lo mismo hablar del alcalde manchego que del presidente de un país. Pero hay una sensación que recorre a muchas de las personas que alcanzan el poder y es sentirse que son necesarios, como el alcalde de la película. Y vuelven a presentarse a las elecciones. Una, dos, tres veces... En algunos países incluso se cambian las leyes para permitir esa perpetuidad. ¿Es bueno que una persona esté al frente de un país por un tiempo ilimitado? ¿Corre riesgo la democracia?
Tras la tercera elección de Roosevelt, se limitó el mandato
En España los dirigentes pueden gobernar sin límite de tiempo
"Toda aspiración a perpetuarse es odiosa", asegura Ibsen Martínez
La ventaja del parlamentarismo es que los actores son los partidos
La experiencia que otorga estar muchos años en primera línea frente a las rutinas que se asientan; el inmovilismo que brota con la permanencia ante el ágil debate que fomenta la alternancia. La presidencia vitalicia, los mandatos prolongados tienen ventajas e inconvenientes para todos los gustos.
Juan José Solozábal, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Madrid, lo sintetiza así: "La democracia es un sistema de poder delegado; pero también limitado. Los gobernantes sólo tienen un determinado poder, en tanto gozan de la confianza de los ciudadanos. Se trata por tanto de un sistema de gobierno consentido y renovable, pero limitado. Sin duda es un poder provisional y acotado temporalmente, cuyo horizonte es temporal, no la duración eterna".
La limitación es tan subjetiva que los expertos consultados creen que tiene pros y contras. Entre los puntos negativos, Enrique Guerrero, eurodiputado socialista, asegura que los ciudadanos "tienen la capacidad de decidir la continuidad de un proyecto. No se les puede robar esa oportunidad. En España nunca se ha dado el caso de que un partido pierda las elecciones tras un mandato. Los españoles sobrentienden que un proyecto político tiene, al menos, ocho años", asegura.
El hecho de que haya dirigentes que se perpetúen en el poder, en España, Europa o América Latina, suscita una cuestión: ¿corre riesgo la democracia? En el caso de las que están asentadas, desde luego que no. Sí se pone en riesgo, sin embargo, la calidad democrática. "Un problema importante es que una persona esté en el poder sin tener una posibilidad de alternancia", opina Guerrero. Ocurrió con el PSOE en el 82, con 202 diputados, y en el 86, con 184. Fueron ocho años sin que apenas se percibiese a la oposición.
De ahí la importancia de las mayorías absolutas. No tanto por llegar a conseguirlas sino por lo que implican. Los mecanismos parlamentarios cambian. No es lo mismo que todas las leyes salgan adelante a que haya que negociarlas con otros partidos. "Sin mayoría absoluta, la democracia tiene más voces", reconoce Guerrero.
Si bien los analistas están de acuerdo en que la alternancia aviva el debate político, los representantes de los dos principales partidos de España -PSOE y PP- asumen que no es sencillo. "Incluir la limitación en una reforma constitucional es complicado. Sí sería bueno incluirlo en un pacto entre los partidos políticos", afirma Jaime García-Legaz, secretario general de FAES y diputado del Partido Popular.
Tomando ocho años como frontera entre la limitación y la perpetuidad de los mandatos, Jaime García-Legaz considera la marcha del ex presidente José María Aznar como un "buen ejemplo", ya que "se puede conseguir los objetivos que se plantean". "La limitación de poder es una garantía de seguridad democrática. Instalarse en el poder es un campo que siembra la corrupción. La alternancia de líderes propicia también la alternancia en el partido que gobierna", opina el secretario general de FAES.
Enrique Guerrero incide en que limitar el poder de los mandatarios promueve la renovación de la clase política. "Los programas de los partidos tienen una vigencia corta, relativa, de ocho años. Es bueno que haya un replanteamiento de esos programas. Todas las elecciones en las que ha habido un cambio de Gobierno coincidieron con una alta participación ciudadana. Las que han tenido una participación baja han propiciado Gobiernos de continuidad", argumenta el eurodiputado socialista.
En efecto, los comicios de 1979, 1986, 1989, 1993, 2000 y 2008 arrojan una participación media del 71,2%. La participación máxima (76,4%) se produjo en 1993, mientras que las primeras elecciones de la democracia y las que dieron paso a la alternancia (1977, 1982, 1996 y 2004) tuvieron una media de 78,3%, con la mínima de 77,3% en 2004.
La diferencia entre sistemas presidencialistas y parlamentarios es importante. En los primeros, la figura del mandatario cobra mucho más protagonismo que en los segundos, donde el papel de los partidos políticos se supone tiene que ser más relevante. Sin embargo, esta línea es cada vez más difusa.
En Estados Unidos, el modelo presidencialista por excelencia, después de que Franklin D. Roosevelt consiguiese ser reelegido por tercera vez, estableció que los presidentes sólo ocupasen su cargo dos mandatos de cuatro años cada uno. La reforma, que entró en vigor el 26 de febrero de 1951, y que se conoce como la enmienda XXII a la Constitución, aún sigue vigente. Esta decisión, opinan varios analistas consultados, creó una cultura política en la gente que aún pervive. Los ciudadanos saben que cada cuatro u ocho años puede haber cambio de presidente. Un sistema que, en cierto modo, conduce a la estabilidad, según los expertos. "La democracia más antigua del mundo, la más sana, la más abierta, tendría que ser un ejemplo", opina Jaime García-Legaz.
En América Latina también rige un sistema presidencialista en prácticamente toda la región. A pesar de que vive su mejor periodo democrático en muchos años, durante los últimos 30 no han sido pocos los gobernantes que han decidido modificar la Constitución para perpetuarse en el poder. El último intento, el de Manuel Zelaya en Honduras, ha desembocado en un golpe militar cuyas consecuencias siguen siendo impredecibles
Carlos Menem, el único presidente argentino que ha permanecido 10 años seguidos en el poder, fue el primero en conseguir una reforma de la Constitución. Le siguió Fernando Henrique Cardoso, en Brasil, quien también cambió las reglas del juego en mitad del partido, aunque con los años, y viendo los resultados que ha obtenido el país, las críticas hacia las formas han disminuido.
"Una larga permanencia en el poder, so pretexto de dar continuidad a lo que de bueno haya podido hacerse por el bien general, nunca ha generado más que la formación de camarillas y facciones personalistas de un mismo partido gobernante", matiza Ibsen Martínez, escritor y periodista venezolano.
Actualmente, los casos que más llaman la atención son los de Hugo Chávez, en Venezuela, que, después de un intento, consiguió ganar el referéndum, y el de Álvaro Uribe, en Colombia, que aún sigue deshojando la margarita ante sus aspiraciones a un tercer mandato.
Como se puede comprobar, no responden a componentes ideológicos, van de izquierda a derecha. ¿Hay, sin embargo, diferencias entre unas y otras? "Toda, absolutamente toda aspiración a perpetuarse en el poder es odiosa. El argumento de ser el hombre imprescindible, esgrimido por todos los autócratas, desde Simón Bolivar hasta Fidel Castro, no admite sino rechazo", sentencia Martínez. Para el autor, sin embargo, hay una sutil diferencia entre los Gobiernos de Caracas y Bogotá: "En Colombia, a diferencia de Venezuela, las instituciones reguladoras, la opinión pública, las organizaciones de la sociedad civil, en fin, los poderes que hacen contrapeso al Ejecutivo funcionan de forma más efectiva e independiente".
Uno de los argumentos más utilizados por los mandatarios latinoamericanos a quienes se critica por querer continuar en el poder es que algunos líderes europeos, como Felipe González, en España, o Helmut Kohl, en Alemania, permanecieron largo tiempo en la cumbre política. Y nadie les criticó por ello. "El argumento obra de mala fe, porque no atiende al hecho de que, a diferencia de los regímenes parlamentaristas europeos, la mayoría de constituciones latinoamericanas son muy presidencialistas, otorgan al Ejecutivo un sinfín de poderes", insiste Martínez.
"El parlamentarismo tiene la ventaja de que los actores son los partidos, no los presidentes. Fue su propia formación quien se quitó de en medio a John Mayor y quien puede que se quite a Gordon Brown, en el caso de Inglaterra", afirma Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid y director del CIS.
En España un presidente puede ser reelegido hasta que los ciudadanos quieran. Felipe González estuvo en el poder 14 años; José María Aznar, por el contrario, decidió irse al cumplir su segundo mandato. José Luis Rodríguez Zapatero aún no ha aclarado su futuro. Llama quizás la atención el largo periodo que han permanecido en el poder algunos presidentes autonómicos. Jordi Pujol estuvo 23 años al frente de la Generalitat; Manuel Chaves, 19 años presidiendo la Junta de Andalucía; Rodríguez Ibarra, 24 años en Extremadura; José Bono, 19 años en Castilla-La Mancha y Manuel Fraga, 15 en Galicia. Por no hablar de alcaldes locales, como los de la película de Cuerda.
Para Vallespín, una de las ventajas de que un político permanezca en el poder es la experiencia. "Un político con éxito es un activo para un partido. Prescindir de él es casi suicida. Los partidos, hoy por hoy, no pueden prescindir de algunos candidatos. Allí donde hay grandes resultados es muy difícil que surja gente de la misma especie. Su propia relevancia lo impide. Ocurrió con Joaquín Almunia, después de Felipe González; en Inglaterra, con John Mayor, después de Margaret Thatcher", argumenta Vallespín, quien no en vano reconoce que tampoco es una sentencia categórica, ya que "el poder hace que se asienten las rutinas. La alternancia mejora el debate interno en los partidos".
Pros y contras del gobierno vitalicio
- Ventajas. Que una persona no se perpetúe en el poder garantiza la calidad de la democracia de un país e incentiva el debate interno en los partidos. Los programas y los líderes políticos suelen tener fecha de caducidad y es bueno que se renueven. Si no, las rutinas se asientan. En los regímenes presidencialistas la figura del líder tiene mucha trascendencia y puede llegar a establecer una relación clientelar con el resto de poderes del Estado.
- Inconvenientes. La experiencia es un grado. Un líder que
ha permanecido mucho tiempo en el poder suele aportar
un carisma que es muy difícil de conseguir en otro político. Además, la sociedad tiene derecho a elegir una y otra vez a un candidato si así lo desea. No se les debe robar esa oportunidad.
Los líderes a perpetuidad pueden dañar la calidad democrática de un país - La clave, que haya siempre garantías de alternancia
JAVIER LAFUENTE 03/08/2009
En una pequeña localidad de Castilla-La Mancha el alcalde, en vísperas de las elecciones, es recibido prácticamente por todo su pueblo al grito de: "¡Alcalde!, ¡Alcalde!, todos somos contingentes, ¡pero tú eres necesario!, ¡Viva el munícipe por antonomasia!". El edil, entusiasmado, saluda a izquierda y a derecha. La escena es de ficción, sí. Tanto que las elecciones en ese pueblo manchego son anuales. Se trata de la película Amanece que no es poco, de José Luis Cuerda. Y es cierto que no es lo mismo hablar del alcalde manchego que del presidente de un país. Pero hay una sensación que recorre a muchas de las personas que alcanzan el poder y es sentirse que son necesarios, como el alcalde de la película. Y vuelven a presentarse a las elecciones. Una, dos, tres veces... En algunos países incluso se cambian las leyes para permitir esa perpetuidad. ¿Es bueno que una persona esté al frente de un país por un tiempo ilimitado? ¿Corre riesgo la democracia?
Tras la tercera elección de Roosevelt, se limitó el mandato
En España los dirigentes pueden gobernar sin límite de tiempo
"Toda aspiración a perpetuarse es odiosa", asegura Ibsen Martínez
La ventaja del parlamentarismo es que los actores son los partidos
La experiencia que otorga estar muchos años en primera línea frente a las rutinas que se asientan; el inmovilismo que brota con la permanencia ante el ágil debate que fomenta la alternancia. La presidencia vitalicia, los mandatos prolongados tienen ventajas e inconvenientes para todos los gustos.
Juan José Solozábal, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Madrid, lo sintetiza así: "La democracia es un sistema de poder delegado; pero también limitado. Los gobernantes sólo tienen un determinado poder, en tanto gozan de la confianza de los ciudadanos. Se trata por tanto de un sistema de gobierno consentido y renovable, pero limitado. Sin duda es un poder provisional y acotado temporalmente, cuyo horizonte es temporal, no la duración eterna".
La limitación es tan subjetiva que los expertos consultados creen que tiene pros y contras. Entre los puntos negativos, Enrique Guerrero, eurodiputado socialista, asegura que los ciudadanos "tienen la capacidad de decidir la continuidad de un proyecto. No se les puede robar esa oportunidad. En España nunca se ha dado el caso de que un partido pierda las elecciones tras un mandato. Los españoles sobrentienden que un proyecto político tiene, al menos, ocho años", asegura.
El hecho de que haya dirigentes que se perpetúen en el poder, en España, Europa o América Latina, suscita una cuestión: ¿corre riesgo la democracia? En el caso de las que están asentadas, desde luego que no. Sí se pone en riesgo, sin embargo, la calidad democrática. "Un problema importante es que una persona esté en el poder sin tener una posibilidad de alternancia", opina Guerrero. Ocurrió con el PSOE en el 82, con 202 diputados, y en el 86, con 184. Fueron ocho años sin que apenas se percibiese a la oposición.
De ahí la importancia de las mayorías absolutas. No tanto por llegar a conseguirlas sino por lo que implican. Los mecanismos parlamentarios cambian. No es lo mismo que todas las leyes salgan adelante a que haya que negociarlas con otros partidos. "Sin mayoría absoluta, la democracia tiene más voces", reconoce Guerrero.
Si bien los analistas están de acuerdo en que la alternancia aviva el debate político, los representantes de los dos principales partidos de España -PSOE y PP- asumen que no es sencillo. "Incluir la limitación en una reforma constitucional es complicado. Sí sería bueno incluirlo en un pacto entre los partidos políticos", afirma Jaime García-Legaz, secretario general de FAES y diputado del Partido Popular.
Tomando ocho años como frontera entre la limitación y la perpetuidad de los mandatos, Jaime García-Legaz considera la marcha del ex presidente José María Aznar como un "buen ejemplo", ya que "se puede conseguir los objetivos que se plantean". "La limitación de poder es una garantía de seguridad democrática. Instalarse en el poder es un campo que siembra la corrupción. La alternancia de líderes propicia también la alternancia en el partido que gobierna", opina el secretario general de FAES.
Enrique Guerrero incide en que limitar el poder de los mandatarios promueve la renovación de la clase política. "Los programas de los partidos tienen una vigencia corta, relativa, de ocho años. Es bueno que haya un replanteamiento de esos programas. Todas las elecciones en las que ha habido un cambio de Gobierno coincidieron con una alta participación ciudadana. Las que han tenido una participación baja han propiciado Gobiernos de continuidad", argumenta el eurodiputado socialista.
En efecto, los comicios de 1979, 1986, 1989, 1993, 2000 y 2008 arrojan una participación media del 71,2%. La participación máxima (76,4%) se produjo en 1993, mientras que las primeras elecciones de la democracia y las que dieron paso a la alternancia (1977, 1982, 1996 y 2004) tuvieron una media de 78,3%, con la mínima de 77,3% en 2004.
La diferencia entre sistemas presidencialistas y parlamentarios es importante. En los primeros, la figura del mandatario cobra mucho más protagonismo que en los segundos, donde el papel de los partidos políticos se supone tiene que ser más relevante. Sin embargo, esta línea es cada vez más difusa.
En Estados Unidos, el modelo presidencialista por excelencia, después de que Franklin D. Roosevelt consiguiese ser reelegido por tercera vez, estableció que los presidentes sólo ocupasen su cargo dos mandatos de cuatro años cada uno. La reforma, que entró en vigor el 26 de febrero de 1951, y que se conoce como la enmienda XXII a la Constitución, aún sigue vigente. Esta decisión, opinan varios analistas consultados, creó una cultura política en la gente que aún pervive. Los ciudadanos saben que cada cuatro u ocho años puede haber cambio de presidente. Un sistema que, en cierto modo, conduce a la estabilidad, según los expertos. "La democracia más antigua del mundo, la más sana, la más abierta, tendría que ser un ejemplo", opina Jaime García-Legaz.
En América Latina también rige un sistema presidencialista en prácticamente toda la región. A pesar de que vive su mejor periodo democrático en muchos años, durante los últimos 30 no han sido pocos los gobernantes que han decidido modificar la Constitución para perpetuarse en el poder. El último intento, el de Manuel Zelaya en Honduras, ha desembocado en un golpe militar cuyas consecuencias siguen siendo impredecibles
Carlos Menem, el único presidente argentino que ha permanecido 10 años seguidos en el poder, fue el primero en conseguir una reforma de la Constitución. Le siguió Fernando Henrique Cardoso, en Brasil, quien también cambió las reglas del juego en mitad del partido, aunque con los años, y viendo los resultados que ha obtenido el país, las críticas hacia las formas han disminuido.
"Una larga permanencia en el poder, so pretexto de dar continuidad a lo que de bueno haya podido hacerse por el bien general, nunca ha generado más que la formación de camarillas y facciones personalistas de un mismo partido gobernante", matiza Ibsen Martínez, escritor y periodista venezolano.
Actualmente, los casos que más llaman la atención son los de Hugo Chávez, en Venezuela, que, después de un intento, consiguió ganar el referéndum, y el de Álvaro Uribe, en Colombia, que aún sigue deshojando la margarita ante sus aspiraciones a un tercer mandato.
Como se puede comprobar, no responden a componentes ideológicos, van de izquierda a derecha. ¿Hay, sin embargo, diferencias entre unas y otras? "Toda, absolutamente toda aspiración a perpetuarse en el poder es odiosa. El argumento de ser el hombre imprescindible, esgrimido por todos los autócratas, desde Simón Bolivar hasta Fidel Castro, no admite sino rechazo", sentencia Martínez. Para el autor, sin embargo, hay una sutil diferencia entre los Gobiernos de Caracas y Bogotá: "En Colombia, a diferencia de Venezuela, las instituciones reguladoras, la opinión pública, las organizaciones de la sociedad civil, en fin, los poderes que hacen contrapeso al Ejecutivo funcionan de forma más efectiva e independiente".
Uno de los argumentos más utilizados por los mandatarios latinoamericanos a quienes se critica por querer continuar en el poder es que algunos líderes europeos, como Felipe González, en España, o Helmut Kohl, en Alemania, permanecieron largo tiempo en la cumbre política. Y nadie les criticó por ello. "El argumento obra de mala fe, porque no atiende al hecho de que, a diferencia de los regímenes parlamentaristas europeos, la mayoría de constituciones latinoamericanas son muy presidencialistas, otorgan al Ejecutivo un sinfín de poderes", insiste Martínez.
"El parlamentarismo tiene la ventaja de que los actores son los partidos, no los presidentes. Fue su propia formación quien se quitó de en medio a John Mayor y quien puede que se quite a Gordon Brown, en el caso de Inglaterra", afirma Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid y director del CIS.
En España un presidente puede ser reelegido hasta que los ciudadanos quieran. Felipe González estuvo en el poder 14 años; José María Aznar, por el contrario, decidió irse al cumplir su segundo mandato. José Luis Rodríguez Zapatero aún no ha aclarado su futuro. Llama quizás la atención el largo periodo que han permanecido en el poder algunos presidentes autonómicos. Jordi Pujol estuvo 23 años al frente de la Generalitat; Manuel Chaves, 19 años presidiendo la Junta de Andalucía; Rodríguez Ibarra, 24 años en Extremadura; José Bono, 19 años en Castilla-La Mancha y Manuel Fraga, 15 en Galicia. Por no hablar de alcaldes locales, como los de la película de Cuerda.
Para Vallespín, una de las ventajas de que un político permanezca en el poder es la experiencia. "Un político con éxito es un activo para un partido. Prescindir de él es casi suicida. Los partidos, hoy por hoy, no pueden prescindir de algunos candidatos. Allí donde hay grandes resultados es muy difícil que surja gente de la misma especie. Su propia relevancia lo impide. Ocurrió con Joaquín Almunia, después de Felipe González; en Inglaterra, con John Mayor, después de Margaret Thatcher", argumenta Vallespín, quien no en vano reconoce que tampoco es una sentencia categórica, ya que "el poder hace que se asienten las rutinas. La alternancia mejora el debate interno en los partidos".
Pros y contras del gobierno vitalicio
- Ventajas. Que una persona no se perpetúe en el poder garantiza la calidad de la democracia de un país e incentiva el debate interno en los partidos. Los programas y los líderes políticos suelen tener fecha de caducidad y es bueno que se renueven. Si no, las rutinas se asientan. En los regímenes presidencialistas la figura del líder tiene mucha trascendencia y puede llegar a establecer una relación clientelar con el resto de poderes del Estado.
- Inconvenientes. La experiencia es un grado. Un líder que
ha permanecido mucho tiempo en el poder suele aportar
un carisma que es muy difícil de conseguir en otro político. Además, la sociedad tiene derecho a elegir una y otra vez a un candidato si así lo desea. No se les debe robar esa oportunidad.
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jueves, 28 de mayo de 2009
Chávez y Stroessner, una sola y única mentalidad
EDITORIAL DEL DIARIO ABC COLOR de Paraguay
Asunción, domingo, 24 de mayo de 2009
Director Aldo Zucolillo
Es que uno nunca termina de sorprenderse de que los dictadores se parezcan tanto sin conocerse o estudiarse entre sí. Su mentalidad llega a ser la misma y su discurso se torna idéntico, aun perteneciendo a épocas diferentes y a líneas ideológicas completamente opuestas, como serían, por ejemplo, las de Alfredo Stroessner y Hugo Chávez.
Stroessner comenzó a tolerar cierta tímida apertura en la libertad de prensa recién después de la primera década de su larga dictadura. Permitía unos pocos semanarios que no fueran adictos a su régimen porque frente al mundo tenía que exhibir algo que simulara institucionalidad democrática; por eso comenzó a tolerar pequeños partidos de oposición en el Congreso, algunas elecciones periódicas y alguna prensa no dirigida. Aun así, esa valerosa aunque débil prensa semanal, como El Enano, El Radical, La Libertad, Comunidad, El Pueblo -por citar los más persistentes-, molestaba tanto al dictador ya sus corifeos con sus críticas y denuncias, que permanentemente era hostilizada, clausurada o sus tiradas confiscadas, sus directores y redactores procesados, amenazados o directamente apresados.
La prensa independiente comenzó a abrirse paso lentamente sobre la experiencia de estos semanarios pioneros, logrando imponer en nuestro país una apertura cada vez mayor a la libertad de opinión. Durante la década de los años setenta, gradualmente se intentó acostumbrar al amo del país a escuchar lo que le desagradaba; y este lo tenía que soportar; de mala gana, pues la presión que se ejercía sobre él desde el exterior y desde la pequeña pero influyente sociedad crítica local era también cada vez más intensa.
Aun así, Stroessner enviaba frecuentemente a sus aparatos represivos a castigar a los periodistas y directores, por ver si los amedrentaba hasta acallarlos o les "convencía" con sobornos para que suavicen sus críticas hacia la violencia represiva, la corrupción, la arbitrariedad y los demás vicios que notoriamente identificaban a la tenebrosa dictadura que lideraba.
El actual dictador venezolano Hugo Chávez, a dos décadas de Stroessner y desde el lado opuesto del espectro ideológico -la izquierda radical, el marxismo-, exhibe la misma mentalidad retrógrada y actúa exactamente igual. Se diferencia de nuestro ex tirano solamente en el hecho de que este llegó al poder en el Paraguay dentro de un régimen de partido único en una sociedad que carecía de libertad de prensa, mientras que el gorila venezolano ganó el poder en un país donde el sistema democrático y pluralista funcionaba, donde había libertad de prensa y numerosos medios la ejercían adecuadamente y tenían largos años de experiencia en el servicio
En otras palabras, Stroessner permitía que un medio periodístico saliera a luz, y ejerciera su función hasta que caprichosamente decidía clausurarlo o restringirlo de cualquier forma; a veces mandaba hacer el simulacro de una intervención judicial, pero la mayoría de las veces simplemente enviaba a sus perros feroces de la Policía de Investigaciones.Chávez en cambio, encuentra una sociedad en la que la libertad de prensa hace parte de su sistema, y entonces se ve forzado a disimular mucho más sus verdaderas intenciones ya proceder con mucho más cuidados.
Para realizar este proceso" legalmente ", Chávez emplea las instituciones estatales que maneja a su antojo, como el Congreso, o manda hacer "interpretaciones" jurídicas especiales. La represión de la prensa venezolana, además, debe ser progresiva, pues no puede suprimir al mismo tiempo todos los periódicos, radioemisoras y canales de TV que no le sean serviciales; debe dejar algunos, los más débiles, para poder -como hacía Stroessner- exhibirlos ante la opinión pública internacional cada vez que se le acuse de convertirse en dictador.
Hugo Chávez inicia ahora, junto con sus émulos Correa de Ecuador y Morales de Bolivia. Una campaña contra los medios periodísticos independientes. Acuñan el mote de "prensa terrorista" y se lo endilgan a quien les moleste lo suficiente. El "terrorismo" de la prensa consistiría, según los mencionados gobernantes, en difundir malas noticias, "exagerando" los hechos inconvenientes y cosas así. "No se extrañen que el Estado actúe contra ellos", amenazó el gorila venezolano recientemente, en declaraciones formuladas en Buenos Aires. No satisfecho, el dictador venezolano amenaza ahora con "eliminar el latifundio en nuestras telecomunicaciones", lo cual hará a través del órgano estatal Conatel y, por supuesto, "desde el punto de vista estrictamente legal", se cerrarán medios y se confiscarán equipos. La segunda víctima en la mira puede ser la cadena privada de noticias TV "Globovisión ". Otro canal, RCTV, el más importante del país, ya fue clausurado dos años atrás.
Al mismo tiempo -igual que Stroessner con el "moderador" de la Universidad Católica al frente, el matón Ramón Aquino-, también impulsa otras "iniciativas" de clara inspiración fascista, como la formación de "escuadras", que son grupos de diez partidarios que se reunirán en barrios y otros sectores para realizar" lectura crítica" de los periódicos, para descubrir "las estrategias y operaciones sicológicas que la gran prensa burguesa usa contra nuestro proceso revolucionario y nuestro comandante
Evo Morales, mientras tanto, establece por decreto la posibilidad de confiscar bienes a los que se dediquen al "terrorismo" o prediquen el separatismo. Sus primeras víctimas serán, por supuesto, los medios de prensa críticos. Puede notarse con facilidad cómo subyace en la mentalidad de estos tres gorilas gemelos una tan clara como perversa intención: la de disfrazar sus actos de atropellos a los derechos de sus conciudadanos detrás de un supuesto proceso regular.
La prensa en general y los periodistas en particular; sean cuales fueren sus simpatías, por igual deben temer a estos tipos. Pues hoy vienen por los otros pero mañana vendrán hasta por sus amigos, cuando estos no se muestren tan incondicionales como debieran. Los dictadores piensan igual, actúan de la misma manera y tienen una única pasión: su propio poder omnímodo. Véase cómo Evo Morales acaba de explicar sus metas políticas: "No estamos en el poder. Solo tenemos el Gobierno, el poder Ejecutivo (...). Que el poder lo tenga el pueblo significa que tengamos el poder Ejecutivo. El poder Legislativo y el poder Judicial". Está bien claro que cuando Chávez, y Morales dicen "el Estado" o "el pueblo" en realidad se refieren a ellos mismos. Stroessner decía por lo que él solo decidía, "mi Gobierno" o "con la ley en la mano”.
Aunque, en realidad, habiendo sufrido la era de Stroessner -los que tenemos 35 años para arriba- no necesitamos saber más para conocer muy bien a Hugo Chávez, a Evo Morales y a sus imitadores. Las personas, la prensa y los periodistas que se sienten libres y deseen continuar siéndolo, deberán tomarse los mayores cuidados frente a estos despóticos gobernantes cuya mayor ambición es lograr amordazar a sus pueblos. Todo el edificio de las libertades democráticas trepida y se sacude al golpe de los pasos de estos nuevos gorilas latinoamericanos. Es bueno que el presidente Lugo observe con atención que la opinión pública nacional está al tanto de lo que aquí comentamos, y espera que cumpla con su promesa de respetar la libertad de expresión de la que hoy disfrutan los habitantes del Paraguay.
Con tu participación y colaboración activa,
Venezuela va a volver a la DEMOCRACIA !!!
y va a ser una Democracia Permanente !!!
http://www.noticiascentro.com
Asunción, domingo, 24 de mayo de 2009
Director Aldo Zucolillo
Es que uno nunca termina de sorprenderse de que los dictadores se parezcan tanto sin conocerse o estudiarse entre sí. Su mentalidad llega a ser la misma y su discurso se torna idéntico, aun perteneciendo a épocas diferentes y a líneas ideológicas completamente opuestas, como serían, por ejemplo, las de Alfredo Stroessner y Hugo Chávez.
Stroessner comenzó a tolerar cierta tímida apertura en la libertad de prensa recién después de la primera década de su larga dictadura. Permitía unos pocos semanarios que no fueran adictos a su régimen porque frente al mundo tenía que exhibir algo que simulara institucionalidad democrática; por eso comenzó a tolerar pequeños partidos de oposición en el Congreso, algunas elecciones periódicas y alguna prensa no dirigida. Aun así, esa valerosa aunque débil prensa semanal, como El Enano, El Radical, La Libertad, Comunidad, El Pueblo -por citar los más persistentes-, molestaba tanto al dictador ya sus corifeos con sus críticas y denuncias, que permanentemente era hostilizada, clausurada o sus tiradas confiscadas, sus directores y redactores procesados, amenazados o directamente apresados.
La prensa independiente comenzó a abrirse paso lentamente sobre la experiencia de estos semanarios pioneros, logrando imponer en nuestro país una apertura cada vez mayor a la libertad de opinión. Durante la década de los años setenta, gradualmente se intentó acostumbrar al amo del país a escuchar lo que le desagradaba; y este lo tenía que soportar; de mala gana, pues la presión que se ejercía sobre él desde el exterior y desde la pequeña pero influyente sociedad crítica local era también cada vez más intensa.
Aun así, Stroessner enviaba frecuentemente a sus aparatos represivos a castigar a los periodistas y directores, por ver si los amedrentaba hasta acallarlos o les "convencía" con sobornos para que suavicen sus críticas hacia la violencia represiva, la corrupción, la arbitrariedad y los demás vicios que notoriamente identificaban a la tenebrosa dictadura que lideraba.
El actual dictador venezolano Hugo Chávez, a dos décadas de Stroessner y desde el lado opuesto del espectro ideológico -la izquierda radical, el marxismo-, exhibe la misma mentalidad retrógrada y actúa exactamente igual. Se diferencia de nuestro ex tirano solamente en el hecho de que este llegó al poder en el Paraguay dentro de un régimen de partido único en una sociedad que carecía de libertad de prensa, mientras que el gorila venezolano ganó el poder en un país donde el sistema democrático y pluralista funcionaba, donde había libertad de prensa y numerosos medios la ejercían adecuadamente y tenían largos años de experiencia en el servicio
En otras palabras, Stroessner permitía que un medio periodístico saliera a luz, y ejerciera su función hasta que caprichosamente decidía clausurarlo o restringirlo de cualquier forma; a veces mandaba hacer el simulacro de una intervención judicial, pero la mayoría de las veces simplemente enviaba a sus perros feroces de la Policía de Investigaciones.Chávez en cambio, encuentra una sociedad en la que la libertad de prensa hace parte de su sistema, y entonces se ve forzado a disimular mucho más sus verdaderas intenciones ya proceder con mucho más cuidados.
Para realizar este proceso" legalmente ", Chávez emplea las instituciones estatales que maneja a su antojo, como el Congreso, o manda hacer "interpretaciones" jurídicas especiales. La represión de la prensa venezolana, además, debe ser progresiva, pues no puede suprimir al mismo tiempo todos los periódicos, radioemisoras y canales de TV que no le sean serviciales; debe dejar algunos, los más débiles, para poder -como hacía Stroessner- exhibirlos ante la opinión pública internacional cada vez que se le acuse de convertirse en dictador.
Hugo Chávez inicia ahora, junto con sus émulos Correa de Ecuador y Morales de Bolivia. Una campaña contra los medios periodísticos independientes. Acuñan el mote de "prensa terrorista" y se lo endilgan a quien les moleste lo suficiente. El "terrorismo" de la prensa consistiría, según los mencionados gobernantes, en difundir malas noticias, "exagerando" los hechos inconvenientes y cosas así. "No se extrañen que el Estado actúe contra ellos", amenazó el gorila venezolano recientemente, en declaraciones formuladas en Buenos Aires. No satisfecho, el dictador venezolano amenaza ahora con "eliminar el latifundio en nuestras telecomunicaciones", lo cual hará a través del órgano estatal Conatel y, por supuesto, "desde el punto de vista estrictamente legal", se cerrarán medios y se confiscarán equipos. La segunda víctima en la mira puede ser la cadena privada de noticias TV "Globovisión ". Otro canal, RCTV, el más importante del país, ya fue clausurado dos años atrás.
Al mismo tiempo -igual que Stroessner con el "moderador" de la Universidad Católica al frente, el matón Ramón Aquino-, también impulsa otras "iniciativas" de clara inspiración fascista, como la formación de "escuadras", que son grupos de diez partidarios que se reunirán en barrios y otros sectores para realizar" lectura crítica" de los periódicos, para descubrir "las estrategias y operaciones sicológicas que la gran prensa burguesa usa contra nuestro proceso revolucionario y nuestro comandante
Evo Morales, mientras tanto, establece por decreto la posibilidad de confiscar bienes a los que se dediquen al "terrorismo" o prediquen el separatismo. Sus primeras víctimas serán, por supuesto, los medios de prensa críticos. Puede notarse con facilidad cómo subyace en la mentalidad de estos tres gorilas gemelos una tan clara como perversa intención: la de disfrazar sus actos de atropellos a los derechos de sus conciudadanos detrás de un supuesto proceso regular.
La prensa en general y los periodistas en particular; sean cuales fueren sus simpatías, por igual deben temer a estos tipos. Pues hoy vienen por los otros pero mañana vendrán hasta por sus amigos, cuando estos no se muestren tan incondicionales como debieran. Los dictadores piensan igual, actúan de la misma manera y tienen una única pasión: su propio poder omnímodo. Véase cómo Evo Morales acaba de explicar sus metas políticas: "No estamos en el poder. Solo tenemos el Gobierno, el poder Ejecutivo (...). Que el poder lo tenga el pueblo significa que tengamos el poder Ejecutivo. El poder Legislativo y el poder Judicial". Está bien claro que cuando Chávez, y Morales dicen "el Estado" o "el pueblo" en realidad se refieren a ellos mismos. Stroessner decía por lo que él solo decidía, "mi Gobierno" o "con la ley en la mano”.
Aunque, en realidad, habiendo sufrido la era de Stroessner -los que tenemos 35 años para arriba- no necesitamos saber más para conocer muy bien a Hugo Chávez, a Evo Morales y a sus imitadores. Las personas, la prensa y los periodistas que se sienten libres y deseen continuar siéndolo, deberán tomarse los mayores cuidados frente a estos despóticos gobernantes cuya mayor ambición es lograr amordazar a sus pueblos. Todo el edificio de las libertades democráticas trepida y se sacude al golpe de los pasos de estos nuevos gorilas latinoamericanos. Es bueno que el presidente Lugo observe con atención que la opinión pública nacional está al tanto de lo que aquí comentamos, y espera que cumpla con su promesa de respetar la libertad de expresión de la que hoy disfrutan los habitantes del Paraguay.
Con tu participación y colaboración activa,
Venezuela va a volver a la DEMOCRACIA !!!
y va a ser una Democracia Permanente !!!
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Política Internacional Latinoamérica
domingo, 8 de marzo de 2009
¿ Dónde está usted ubicado políticamente? ¿Izquierda, derecha, liberal, autoritario?
martes, 24 de febrero de 2009
REFUTACIÓN DE LA TEORÍA MARXISTA DE LA "PLUSVALÍA"
Servicio de Difusión Selectiva de FLASHESCulturales
Prof. Alexander TORRES MEGA
Crítica del "valor" y la "plusvalía" marxistas
La teoría marxista del valor, o teoría laboral del valor (TLV, en adelante), viene a decir esto: El valor de las mercancías (productos, bienes y servicios) depende de "la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirlas". Eso significaría dos cosas:Una, que el trabajo es la causa del valor; esto es: que los trabajadores producen valor.Otra, que el trabajo es la medida del valor: una mercancía vale tanto como la cantidad promedio de horas de trabajo necesarias para producirla, o el trabajo "incorporado en ella".
Si producir un par de zapatos implica en promedio social 5 horas de 2 obreros, el par de zapatos vale 5x2=10 horas de trabajo.
Los precios en el mercado real podrán ser a veces mayores o menores que el valor (dependiendo de los accidentes y eventualidades del mercado), pero al final tienden siempre a parecerse o acercarse al valor.Ligada a la TLV está la teoría de la PLUSVALÍA y la explotación capitalistas. Como la fuerza de trabajo es una mercancía más, su valor es "la cantidad de trabajo socialmente necesario para re-producirla", es decir, la cantidad de trabajo necesario para producir la comida, ropa y otros bienes y servicios que el obrero y su familia requieren para subsistir. Pero esta mercancía tiene una característica especial: es capaz de producir su propio valor más un valor adicional, la plusvalía, de la que se apropiaría indebidamente el capitalista. El capitalista robaría esa plusvalía. La explotación capitalista consistiría fundamentalmente en el robo: el robo de un plusvalor que han producido los obreros y que les pertenece legítimamente sólo a ellos.
CRÍTICA
Como teoría empírica, o como explicación de cómo la gente adjudica valor a las mercancías, claramente la TLV es falsa: los consumidores ni saben ni les importa la cantidad de trabajo invertida en las mercancías; sólo les importa su utilidad, su belleza, rareza, abundancia... Y los productores, si bien toman en cuenta las horas de trabajo invertidas, también toman en cuenta lo que esperan o desean ganar. Su valoración y asignación de precio depende también de sus expectativas. Por tanto, entendida como una teoría que predice el comportamiento de los precios, la TLV no funciona adecuadamente; es una teoría inútil: su única virtud es que predice la trivialidad de que el vendedor no querrá vender a menos de su costo de producción (aunque muchas veces tendrá que hacerlo). Como teoría no empírica, que afirma la existencia de un valor invisible e intangible -un valor misterioso en torno al cual giran los precios visibles y tangibles- es inverificable.Lo cierto es que los trabajadores contribuyen a producir bienes y servicios a los cuales el empresario y los consumidores adjudican valor... en parte por las características materiales de la mercancía, pero también en parte, por sus gustos, deseos, expectativas, etc."No podemos saber cuánto "valen" las mercancías; no sabemos cuál es el "valor verdadero" de la mercancía fuerza-de-trabajo; no podemos saber cuánto "merece" cada factor o agente de la producción, ni cuánto "se ha ganado" ni cuánto es a "lo que tiene derecho".
En suma: no sabemos ni podemos saber cuánto es "lo que se debería pagar" al obrero, al ayudante, al conserje, a la secretaria, al chofer, al estibador, al gerente, al vendedor, al cobrador, al contador, al que aporta la idea y la iniciativa (el empresario), o al que aporta el capital (el capitalista)...
No podemos contemplar los valores que Marx pretendía haber descubierto "científicamente"... y como no podemos verlos, entonces, para fines prácticos, tendremos que ver sí los precios del mercado. (Con lo cual no se está diciendo: "X es el precio de mercado; ergo, X es el precio justo". No, sólo se está diciendo: "X es el precio de mercado; ergo... nos basamos en X)A veces se dice que, dado que ignoramos el valor del trabajo, se sigue que deberíamos repartirlo todo por partes iguales. Al respecto cabe aclarar que no se sigue... al menos no se sigue lógicamente. Igual se podría decir: "No conocemos; por tanto, repartamos según nuestros convenios previos".¿De dónde obtienen, pues, sus ganancias el empresario y el capitalista? Respuesta: de cualquier parte, pero no del robo de plusvalor. Empresario y capitalista obtienen beneficios porque tienen la iniciativa, la idea, el mando, el control, el riesgo…. Ellos toman la producción, la venden, cobran, reciben el dinero, y en alguna medida (sólo en alguna medida) lo reparten. No necesitan robarse valores o plusvalores; no necesitan tomar lo que no es suyo; les basta y les sobra con tener el mando, el control y estar en el sitio exacto en el momento justo…Pero, además: si la TLV fuera verdadera, la sociedad que pretenden los comunistas se volvería lógicamente imposible e inmoral. Si el trabajador A produce 10 unidades del bien x, A es -siguiendo la lógica comunista- el verdadero productor de 10, y por tanto, de acuerdo a las premisas de la TLV, A es el legítimo dueño de 10 unidades de x, y debería entonces recibir íntegro lo que produce con su sudor. Y si la sociedad comunista le quita a A para darle a B -porque éste, aunque sólo produce 5, tiene más hijos y más necesidad-, esa sociedad estará robando a A y aquello se convertirá en una sociedad de parásitos que viven y comen gracias a la plusvalía creada por otros. Es decir: si de veras hay robo de plusvalor, ese robo lo podría cometer el empresario y el capitalista... pero lo comete también la sociedad o "los compañeros" o "la clase trabajadora".
Por supuesto, nunca faltarán los clásicos recursos retóricos de los marxistas y anarcomarxistas para justificar eso. Dirán que "el trabajo es una actividad social" y que, por ende, "ni A produce 10 ni B produce 5, sino que "la clase trabajadora en su conjunto produce 15 y luego reparte a sus miembros como convenga".
¿Por qué esto es pura retórica? Por algo muy simple: por mucho que el trabajo sea algo que se realiza en lugares públicos y con instrumentos, reglas y métodos públicos, no existe el trabajo en abstracto ni la tal "clase trabajadora"; sólo existen sí personas concretas, actos concretos realizados por esas personas concretas.
¿Quién se animaría a sostener que quien se sacrificó trabajando y ahorrando, en realidad no hizo nada, y que todo lo hizo la clase trabajadora? ¿A quién le conformaría eso?La TLV conduce a callejones sin salida. No sirve para nada bueno.
APÉNDICE
Algunos tratan de salvar a Marx diciendo que él no creía en el objetivismo del valor… que por ser materialista y "científico" no iba a creer eso... Y si el materialismo es la idea de que sólo existen la materia, la energía, el espacio, el tiempo y la conciencia como producto, función, epifenómeno o "secreción" de la materia, entonces no hay lugar para los "valores objetivos" de las mercancías. Los valores son tan subjetivos como el amor, el dolor y cualquier otro fenómeno mental. No obstante, según estos neomarxistas, las teorías laboral del valor y de la plusvalía serían verdaderas.Las tesis de este Marx subjetivista serían:-El valor es 100 % subjetivo.-Pero el costo es algo 100% objetivo: Costo = trabajo.-Ahora bien, como el precio está determinado por el costo, resulta que el precio está determinado por el trabajo... que casualmente es lo que afirma la teoría laboral del valor.
CRÍTICA
Las corrientes subjetivistas estarán de acuerdo con esas tres tesis. Quizá únicamente añadirán que si bien, en general, el precio está determinado por el trabajo, hay algunos otros factores (esencialmente psicológicos) que influyen cuando el ofertante pone un precio y el demandante lo regatea. Y por esos otros factores el precio que propone el ofertante puede a veces estar muy arriba de su costo de producción, y el precio que propone el demandante puede a veces estar muy debajo de ese costo. El error está en creer que Marx "sólo habla de precio y costo" (no de valor). Según los neomarxistas, cuando Marx habla de "valor", en realidad sólo quiere hablar del costo (=trabajo). Y a veces así parece... Pero no... hay un detalle que pasa inadvertido, a saber: Marx no era un científico; ante todo era un ideólogo de la revolución. Su lenguaje no es puramente descriptivo: es normativo. A Marx no le interesa sólo explicar el origen de los precios, o por qué los zapatos tienen precio de $4. No. Marx quiere ir más allá de las "explicaciones positivistas" de los científicos. Marx quiere transformar el mundo: cambiar la realidad. Lo que en el fondo está diciendo es que si los zapatos tienen precio de $4, es porque hay un empresario y un capitalista que abusan y cobran más de $3, que es el verdadero costo de los zapatos. Y eso estaría mal, según Marx... No debería ser. Ése es el mundo que habría que transformar según los marxistas.Empero, si de verdad Marx sólo estuviera hablando de cómo son las cosas (y no de cómo deberían ser), él habría utilizado la palabra costo. Y habría dicho "el costo de las mercancías es la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirlas" (y seguramente los economistas de su tiempo habrían estado de acuerdo). ¿Para qué querría confundir y enredar más las cosas empleando una palabra tan cargada de connotaciones emocionales y morales como es la palabra valor?Pero he aquí que él eligió esa palabra, valor. Y todos sus seguidores han hecho siempre lo mismo. ¿Para qué? Para satanizar al capitalismo, una estrategia de lucha revolucionaria. No es lo mismo decir que los zapatos "cuestan" $3, y decir que "valen" $3... Si "cuestan" $3, pero los quiere vender a $4, a nadie le importa: si lo logra o no. Pero si los zapatos "valen" $3, y los quiere vender a $4 (y sólo pagar $1 a los obreros)... aaah, eso sería robo, un atentado contra el derecho del obrero a disponer íntegramente de los frutos... del valor de su trabajo.El costo de los zapatos es objetivo: para descubrirlo sólo hay que hacer algunas sumas (mano de obra + materiales, el costo de los cuales también es mano de obra pagada con anterioridad). Si descubrir eso fuera todo el interés de Marx, sin duda también habría pasado a la historia... pero de la contabilidad y la teneduría de libros. Pero Marx no quería ser contador ni tenedor de libros: sus planes eran cambiar el mundo. Por eso dijo: Los zapatos valen $3... porque para fabricarlos un obrero requiere en promedio tres horas y cada hora de vida le cuesta al obrero, en promedio, $1. Ése es el valor de los zapatos, y esos $3 deben entregarse íntegramente a los obreros... Si aparece alguien que cobra $4, está robando al consumidor, lo está haciendo pagar más de lo que valen... O si cobra $3, pero entrega al obrero solamente $1, está robando al obrero, le está dando menos de lo que vale su trabajo.
En su fuero interno Marx era un subjetivista, aunque, para fines revolucionarios y propagandísticos, empleaba un lenguaje objetivista.
COSTO DE PRODUCCIÓN= VALOR = PRECIO JUSTO,es evidentemente una tesis moral. No es una mera descripción de cómo suceden las cosas y se dan los costos y precios, sino un juicio normativo de cómo deberían ser. Esto no impide que Marx y sus seguidores también hagan algunas explicaciones descriptivas (p.ej., "Los precios giran en torno al costo = costo de producción, como los electrones giran en torno al núcleo"), pero el interés central de Marx (y sus secuaces) es ideológico. Y, principalmente, satanizar al capitalismo y hacer aparecer a las vanguardias marxistas como los sabios, como los que han descubierto el robo oculto que cometen los empresarios... y, por tanto, presentar a esas vanguardias como los futuros y legítimos dirigentes, teóricos e ingenieros sociales de la revolución.Si los zapatos "valen" (no sólo "cuestan") $3, ¿dónde está ese valor? ¿En qué misterioso escondrijo dentro de las mercancías yace? ¿Cuáles son sus propiedades observables? ¿Cómo se verifica su existencia? --- La cosa es muy simple: o el valor está en los zapatos o el valor no existe y es sólo una idea en la cabeza de la gente (subjetivismo).
Si lo primero, hay que dar evidencias empíricas de su existencia (no bastan los argumentos dialécticos y teóricos).
Si lo segundo, no hay que hacer nada, sólo hay que preguntar a la gente qué piensa.Como hasta la fecha los marxistas no han podido responder a esas preguntas, todo indica que la pretendida "ciencia" marxista se reduce a esto: "Costo = valor = precio justo", y a una especie de mandamiento tipo Moisés dirigido al capitalista: "Fuera manos; no te corresponde nada".-
E mail: FlashesCulturales@adinet.com.uy
Prof. Alexander TORRES MEGA
Crítica del "valor" y la "plusvalía" marxistas
La teoría marxista del valor, o teoría laboral del valor (TLV, en adelante), viene a decir esto: El valor de las mercancías (productos, bienes y servicios) depende de "la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirlas". Eso significaría dos cosas:Una, que el trabajo es la causa del valor; esto es: que los trabajadores producen valor.Otra, que el trabajo es la medida del valor: una mercancía vale tanto como la cantidad promedio de horas de trabajo necesarias para producirla, o el trabajo "incorporado en ella".
Si producir un par de zapatos implica en promedio social 5 horas de 2 obreros, el par de zapatos vale 5x2=10 horas de trabajo.
Los precios en el mercado real podrán ser a veces mayores o menores que el valor (dependiendo de los accidentes y eventualidades del mercado), pero al final tienden siempre a parecerse o acercarse al valor.Ligada a la TLV está la teoría de la PLUSVALÍA y la explotación capitalistas. Como la fuerza de trabajo es una mercancía más, su valor es "la cantidad de trabajo socialmente necesario para re-producirla", es decir, la cantidad de trabajo necesario para producir la comida, ropa y otros bienes y servicios que el obrero y su familia requieren para subsistir. Pero esta mercancía tiene una característica especial: es capaz de producir su propio valor más un valor adicional, la plusvalía, de la que se apropiaría indebidamente el capitalista. El capitalista robaría esa plusvalía. La explotación capitalista consistiría fundamentalmente en el robo: el robo de un plusvalor que han producido los obreros y que les pertenece legítimamente sólo a ellos.
CRÍTICA
Como teoría empírica, o como explicación de cómo la gente adjudica valor a las mercancías, claramente la TLV es falsa: los consumidores ni saben ni les importa la cantidad de trabajo invertida en las mercancías; sólo les importa su utilidad, su belleza, rareza, abundancia... Y los productores, si bien toman en cuenta las horas de trabajo invertidas, también toman en cuenta lo que esperan o desean ganar. Su valoración y asignación de precio depende también de sus expectativas. Por tanto, entendida como una teoría que predice el comportamiento de los precios, la TLV no funciona adecuadamente; es una teoría inútil: su única virtud es que predice la trivialidad de que el vendedor no querrá vender a menos de su costo de producción (aunque muchas veces tendrá que hacerlo). Como teoría no empírica, que afirma la existencia de un valor invisible e intangible -un valor misterioso en torno al cual giran los precios visibles y tangibles- es inverificable.Lo cierto es que los trabajadores contribuyen a producir bienes y servicios a los cuales el empresario y los consumidores adjudican valor... en parte por las características materiales de la mercancía, pero también en parte, por sus gustos, deseos, expectativas, etc."No podemos saber cuánto "valen" las mercancías; no sabemos cuál es el "valor verdadero" de la mercancía fuerza-de-trabajo; no podemos saber cuánto "merece" cada factor o agente de la producción, ni cuánto "se ha ganado" ni cuánto es a "lo que tiene derecho".
En suma: no sabemos ni podemos saber cuánto es "lo que se debería pagar" al obrero, al ayudante, al conserje, a la secretaria, al chofer, al estibador, al gerente, al vendedor, al cobrador, al contador, al que aporta la idea y la iniciativa (el empresario), o al que aporta el capital (el capitalista)...
No podemos contemplar los valores que Marx pretendía haber descubierto "científicamente"... y como no podemos verlos, entonces, para fines prácticos, tendremos que ver sí los precios del mercado. (Con lo cual no se está diciendo: "X es el precio de mercado; ergo, X es el precio justo". No, sólo se está diciendo: "X es el precio de mercado; ergo... nos basamos en X)A veces se dice que, dado que ignoramos el valor del trabajo, se sigue que deberíamos repartirlo todo por partes iguales. Al respecto cabe aclarar que no se sigue... al menos no se sigue lógicamente. Igual se podría decir: "No conocemos; por tanto, repartamos según nuestros convenios previos".¿De dónde obtienen, pues, sus ganancias el empresario y el capitalista? Respuesta: de cualquier parte, pero no del robo de plusvalor. Empresario y capitalista obtienen beneficios porque tienen la iniciativa, la idea, el mando, el control, el riesgo…. Ellos toman la producción, la venden, cobran, reciben el dinero, y en alguna medida (sólo en alguna medida) lo reparten. No necesitan robarse valores o plusvalores; no necesitan tomar lo que no es suyo; les basta y les sobra con tener el mando, el control y estar en el sitio exacto en el momento justo…Pero, además: si la TLV fuera verdadera, la sociedad que pretenden los comunistas se volvería lógicamente imposible e inmoral. Si el trabajador A produce 10 unidades del bien x, A es -siguiendo la lógica comunista- el verdadero productor de 10, y por tanto, de acuerdo a las premisas de la TLV, A es el legítimo dueño de 10 unidades de x, y debería entonces recibir íntegro lo que produce con su sudor. Y si la sociedad comunista le quita a A para darle a B -porque éste, aunque sólo produce 5, tiene más hijos y más necesidad-, esa sociedad estará robando a A y aquello se convertirá en una sociedad de parásitos que viven y comen gracias a la plusvalía creada por otros. Es decir: si de veras hay robo de plusvalor, ese robo lo podría cometer el empresario y el capitalista... pero lo comete también la sociedad o "los compañeros" o "la clase trabajadora".
Por supuesto, nunca faltarán los clásicos recursos retóricos de los marxistas y anarcomarxistas para justificar eso. Dirán que "el trabajo es una actividad social" y que, por ende, "ni A produce 10 ni B produce 5, sino que "la clase trabajadora en su conjunto produce 15 y luego reparte a sus miembros como convenga".
¿Por qué esto es pura retórica? Por algo muy simple: por mucho que el trabajo sea algo que se realiza en lugares públicos y con instrumentos, reglas y métodos públicos, no existe el trabajo en abstracto ni la tal "clase trabajadora"; sólo existen sí personas concretas, actos concretos realizados por esas personas concretas.
¿Quién se animaría a sostener que quien se sacrificó trabajando y ahorrando, en realidad no hizo nada, y que todo lo hizo la clase trabajadora? ¿A quién le conformaría eso?La TLV conduce a callejones sin salida. No sirve para nada bueno.
APÉNDICE
Algunos tratan de salvar a Marx diciendo que él no creía en el objetivismo del valor… que por ser materialista y "científico" no iba a creer eso... Y si el materialismo es la idea de que sólo existen la materia, la energía, el espacio, el tiempo y la conciencia como producto, función, epifenómeno o "secreción" de la materia, entonces no hay lugar para los "valores objetivos" de las mercancías. Los valores son tan subjetivos como el amor, el dolor y cualquier otro fenómeno mental. No obstante, según estos neomarxistas, las teorías laboral del valor y de la plusvalía serían verdaderas.Las tesis de este Marx subjetivista serían:-El valor es 100 % subjetivo.-Pero el costo es algo 100% objetivo: Costo = trabajo.-Ahora bien, como el precio está determinado por el costo, resulta que el precio está determinado por el trabajo... que casualmente es lo que afirma la teoría laboral del valor.
CRÍTICA
Las corrientes subjetivistas estarán de acuerdo con esas tres tesis. Quizá únicamente añadirán que si bien, en general, el precio está determinado por el trabajo, hay algunos otros factores (esencialmente psicológicos) que influyen cuando el ofertante pone un precio y el demandante lo regatea. Y por esos otros factores el precio que propone el ofertante puede a veces estar muy arriba de su costo de producción, y el precio que propone el demandante puede a veces estar muy debajo de ese costo. El error está en creer que Marx "sólo habla de precio y costo" (no de valor). Según los neomarxistas, cuando Marx habla de "valor", en realidad sólo quiere hablar del costo (=trabajo). Y a veces así parece... Pero no... hay un detalle que pasa inadvertido, a saber: Marx no era un científico; ante todo era un ideólogo de la revolución. Su lenguaje no es puramente descriptivo: es normativo. A Marx no le interesa sólo explicar el origen de los precios, o por qué los zapatos tienen precio de $4. No. Marx quiere ir más allá de las "explicaciones positivistas" de los científicos. Marx quiere transformar el mundo: cambiar la realidad. Lo que en el fondo está diciendo es que si los zapatos tienen precio de $4, es porque hay un empresario y un capitalista que abusan y cobran más de $3, que es el verdadero costo de los zapatos. Y eso estaría mal, según Marx... No debería ser. Ése es el mundo que habría que transformar según los marxistas.Empero, si de verdad Marx sólo estuviera hablando de cómo son las cosas (y no de cómo deberían ser), él habría utilizado la palabra costo. Y habría dicho "el costo de las mercancías es la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirlas" (y seguramente los economistas de su tiempo habrían estado de acuerdo). ¿Para qué querría confundir y enredar más las cosas empleando una palabra tan cargada de connotaciones emocionales y morales como es la palabra valor?Pero he aquí que él eligió esa palabra, valor. Y todos sus seguidores han hecho siempre lo mismo. ¿Para qué? Para satanizar al capitalismo, una estrategia de lucha revolucionaria. No es lo mismo decir que los zapatos "cuestan" $3, y decir que "valen" $3... Si "cuestan" $3, pero los quiere vender a $4, a nadie le importa: si lo logra o no. Pero si los zapatos "valen" $3, y los quiere vender a $4 (y sólo pagar $1 a los obreros)... aaah, eso sería robo, un atentado contra el derecho del obrero a disponer íntegramente de los frutos... del valor de su trabajo.El costo de los zapatos es objetivo: para descubrirlo sólo hay que hacer algunas sumas (mano de obra + materiales, el costo de los cuales también es mano de obra pagada con anterioridad). Si descubrir eso fuera todo el interés de Marx, sin duda también habría pasado a la historia... pero de la contabilidad y la teneduría de libros. Pero Marx no quería ser contador ni tenedor de libros: sus planes eran cambiar el mundo. Por eso dijo: Los zapatos valen $3... porque para fabricarlos un obrero requiere en promedio tres horas y cada hora de vida le cuesta al obrero, en promedio, $1. Ése es el valor de los zapatos, y esos $3 deben entregarse íntegramente a los obreros... Si aparece alguien que cobra $4, está robando al consumidor, lo está haciendo pagar más de lo que valen... O si cobra $3, pero entrega al obrero solamente $1, está robando al obrero, le está dando menos de lo que vale su trabajo.
En su fuero interno Marx era un subjetivista, aunque, para fines revolucionarios y propagandísticos, empleaba un lenguaje objetivista.
COSTO DE PRODUCCIÓN= VALOR = PRECIO JUSTO,es evidentemente una tesis moral. No es una mera descripción de cómo suceden las cosas y se dan los costos y precios, sino un juicio normativo de cómo deberían ser. Esto no impide que Marx y sus seguidores también hagan algunas explicaciones descriptivas (p.ej., "Los precios giran en torno al costo = costo de producción, como los electrones giran en torno al núcleo"), pero el interés central de Marx (y sus secuaces) es ideológico. Y, principalmente, satanizar al capitalismo y hacer aparecer a las vanguardias marxistas como los sabios, como los que han descubierto el robo oculto que cometen los empresarios... y, por tanto, presentar a esas vanguardias como los futuros y legítimos dirigentes, teóricos e ingenieros sociales de la revolución.Si los zapatos "valen" (no sólo "cuestan") $3, ¿dónde está ese valor? ¿En qué misterioso escondrijo dentro de las mercancías yace? ¿Cuáles son sus propiedades observables? ¿Cómo se verifica su existencia? --- La cosa es muy simple: o el valor está en los zapatos o el valor no existe y es sólo una idea en la cabeza de la gente (subjetivismo).
Si lo primero, hay que dar evidencias empíricas de su existencia (no bastan los argumentos dialécticos y teóricos).
Si lo segundo, no hay que hacer nada, sólo hay que preguntar a la gente qué piensa.Como hasta la fecha los marxistas no han podido responder a esas preguntas, todo indica que la pretendida "ciencia" marxista se reduce a esto: "Costo = valor = precio justo", y a una especie de mandamiento tipo Moisés dirigido al capitalista: "Fuera manos; no te corresponde nada".-
E mail: FlashesCulturales@adinet.com.uy
lunes, 23 de febrero de 2009
Las catorce características del fascismo
Dr. Lawrence Britt* / Foro Meshiko-Latinoamé rica - 20/01/04
El Dr. Lawrence Britt, politólogo, escribió un artículo acerca delfascismo que apareció en la revista Free Inquiry, una revista de cortehumanista. El Dr. Britt estudió los regímenes fascistas de Hitler (Alemania), Mussolini (Italia), Franco (España), Suharto (Indonesia) yPinochet (Chile). El encontró que estos regímenes tienen 14 puntos encomún, los cuales llamó: "las características que identifican al fascismo".
Las catorce características son:
1. Nacionalismo poderoso y permanente.Los regímenes fascistas tienden a hacer constantes el uso de frases,slogan, símbolos, canciones y otra parafernalia patriótica. Las banderas seven por todos lados, así como los símbolos de la bandera en ropa ydesplegada públicamente.
2. Disgusto por el reconocimiento de los Derechos Humanos.Debido al miedo a los enemigos y a la necesidad de seguridad, el pueblo enlos regímenes fascistas es persuadido que los Derechos Humanos deben serignorados, en algunos casos por "necesidad". El pueblo tiende a mirar deotra forma e inclusive a aprobar la tortura, ejecuciones sumáriales,asesinatos, largas encarcelaciones de prisioneros etc.
3. Identificación de los enemigos o chivos expiatorios como una causaunificada.El pueblo es conducido a un frenesí patriótico sobre la necesidad deeliminar un peligro percibido como común en forma de enemigo, ya sean lasminorías raciales, étnicas, religiosas, liberales, comunistas, socialistas,terroristas etc.
(E4. Supremacía de lo militar.Aunque existan muchos problemas domésticos, a los militares se les da unacantidad desproporcionada de soporte financiero y la agenda domestica esdescuidada. Soldados y militares en servicio son vistos como glamorosos.
5. Sexismo rampante.El gobierno de las naciones fascistas tiende a ser dominado casi en sutotalidad por el sexo masculino. Bajo los regímenes fascistas tradicionales,se hace más rígida la importancia del género. La oposición al aborto esalta, así como la homofobia y las legislaciones anti gay en la políticanacional.
6. Control de los medios de comunicación.Algunas veces los medios son controlados directamente por el gobierno, enotros casos los medios son controlados indirectamente por las regulacionesgubernamentales, o por persuasión a los periodistas y censura a losejecutivos, especialmente en tiempos de guerra.
7. Obsesión con la Seguridad Nacional.El miedo es usado como una arma motivacional por el gobierno para controlarlas masas.
8. La religión y el gobierno están entremezclados.Los gobiernos en las naciones fascistas tienden a usar la religiónpredominante en el país como arma de manipulación de la opiniónpública.La retórica religiosa y la terminología común es usada por los líderesdelgobierno, aun cuando los jerarcas religiosos estén diametralmente opuestos alas acciones y políticas del gobierno.
9. El poder corporativo es protegido.La aristocracia industrial y de los negocios de las naciones fascistasusualmente son quienes ponen a los líderes del gobierno en el poder, creandouna beneficiosa relación empresas / gobierno con la elite de poder.
10. El poder Laboral es suprimido.Porque las organizaciones de poder laboral son las únicas amenazas de losgobiernos fascistas, los sindicatos y asociaciones laborales son eliminados.
11. Desprecio por los intelectuales y las Artes.Las naciones fascistas tienden a promover y tolerar una abierta hostilidad ala educación superior y la academia. No es poco común que profesores yotros académicos sean censurados e inclusive arrestados. La expresión libredel arte es atacada y los gobiernos usualmente se rehúsan a financiar lasartes.
12. Obsesión con el crimen y el castigo.Bajo los regímenes fascistas se le dan poderes casi ilimitados a las fuerzasrepresivas legales. La gente a menudo es obligada a hacerse la vista gordasobre los abusos policiales e inclusive a abandonar libertades civiles en elnombre del patriotismo. Existe a menudo una fuerza policial nacional conpoderes ilimitados en naciones fascistas.
13. Rampante amiguismo y corrupción.Los regímenes fascistas casi siempre gobiernan con grupos de amigos yasociados que se posicionan unos y otros en los cargos gubernamentales yusan el poder gubernamental y la autoridad para proteger a sus amigos de laresponsabilidad de rendir cuentas. No es infrecuente que en los regímenesfascistas los líderes gubernamentales se apropien en inclusive robendescaradamente los recursos y tesoros nacionales.
14. Elecciones fraudulentas.Algunas veces las elecciones en las naciones fascistas son un verdaderofraude. Otras veces las elecciones son manipuladas por campañasdifamatorias en contra de los candidatos opositores e inclusive elasesinato de los mismos. También usan las legislaciones para el controldel número de votos, el control políticos distrital y la manipulación delos medios de comunicación. Las naciones fascistas también usan típicamente asus tribunales de justicia para manipular y controlar las elecciones. -
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Dr. Lawrence Britt* / Foro Meshiko-Latinoamé rica - 20/01/04
El Dr. Lawrence Britt, politólogo, escribió un artículo acerca delfascismo que apareció en la revista Free Inquiry, una revista de cortehumanista. El Dr. Britt estudió los regímenes fascistas de Hitler (Alemania), Mussolini (Italia), Franco (España), Suharto (Indonesia) yPinochet (Chile). El encontró que estos regímenes tienen 14 puntos encomún, los cuales llamó: "las características que identifican al fascismo".
Las catorce características son:
1. Nacionalismo poderoso y permanente.Los regímenes fascistas tienden a hacer constantes el uso de frases,slogan, símbolos, canciones y otra parafernalia patriótica. Las banderas seven por todos lados, así como los símbolos de la bandera en ropa ydesplegada públicamente.
2. Disgusto por el reconocimiento de los Derechos Humanos.Debido al miedo a los enemigos y a la necesidad de seguridad, el pueblo enlos regímenes fascistas es persuadido que los Derechos Humanos deben serignorados, en algunos casos por "necesidad". El pueblo tiende a mirar deotra forma e inclusive a aprobar la tortura, ejecuciones sumáriales,asesinatos, largas encarcelaciones de prisioneros etc.
3. Identificación de los enemigos o chivos expiatorios como una causaunificada.El pueblo es conducido a un frenesí patriótico sobre la necesidad deeliminar un peligro percibido como común en forma de enemigo, ya sean lasminorías raciales, étnicas, religiosas, liberales, comunistas, socialistas,terroristas etc.
(E4. Supremacía de lo militar.Aunque existan muchos problemas domésticos, a los militares se les da unacantidad desproporcionada de soporte financiero y la agenda domestica esdescuidada. Soldados y militares en servicio son vistos como glamorosos.
5. Sexismo rampante.El gobierno de las naciones fascistas tiende a ser dominado casi en sutotalidad por el sexo masculino. Bajo los regímenes fascistas tradicionales,se hace más rígida la importancia del género. La oposición al aborto esalta, así como la homofobia y las legislaciones anti gay en la políticanacional.
6. Control de los medios de comunicación.Algunas veces los medios son controlados directamente por el gobierno, enotros casos los medios son controlados indirectamente por las regulacionesgubernamentales, o por persuasión a los periodistas y censura a losejecutivos, especialmente en tiempos de guerra.
7. Obsesión con la Seguridad Nacional.El miedo es usado como una arma motivacional por el gobierno para controlarlas masas.
8. La religión y el gobierno están entremezclados.Los gobiernos en las naciones fascistas tienden a usar la religiónpredominante en el país como arma de manipulación de la opiniónpública.La retórica religiosa y la terminología común es usada por los líderesdelgobierno, aun cuando los jerarcas religiosos estén diametralmente opuestos alas acciones y políticas del gobierno.
9. El poder corporativo es protegido.La aristocracia industrial y de los negocios de las naciones fascistasusualmente son quienes ponen a los líderes del gobierno en el poder, creandouna beneficiosa relación empresas / gobierno con la elite de poder.
10. El poder Laboral es suprimido.Porque las organizaciones de poder laboral son las únicas amenazas de losgobiernos fascistas, los sindicatos y asociaciones laborales son eliminados.
11. Desprecio por los intelectuales y las Artes.Las naciones fascistas tienden a promover y tolerar una abierta hostilidad ala educación superior y la academia. No es poco común que profesores yotros académicos sean censurados e inclusive arrestados. La expresión libredel arte es atacada y los gobiernos usualmente se rehúsan a financiar lasartes.
12. Obsesión con el crimen y el castigo.Bajo los regímenes fascistas se le dan poderes casi ilimitados a las fuerzasrepresivas legales. La gente a menudo es obligada a hacerse la vista gordasobre los abusos policiales e inclusive a abandonar libertades civiles en elnombre del patriotismo. Existe a menudo una fuerza policial nacional conpoderes ilimitados en naciones fascistas.
13. Rampante amiguismo y corrupción.Los regímenes fascistas casi siempre gobiernan con grupos de amigos yasociados que se posicionan unos y otros en los cargos gubernamentales yusan el poder gubernamental y la autoridad para proteger a sus amigos de laresponsabilidad de rendir cuentas. No es infrecuente que en los regímenesfascistas los líderes gubernamentales se apropien en inclusive robendescaradamente los recursos y tesoros nacionales.
14. Elecciones fraudulentas.Algunas veces las elecciones en las naciones fascistas son un verdaderofraude. Otras veces las elecciones son manipuladas por campañasdifamatorias en contra de los candidatos opositores e inclusive elasesinato de los mismos. También usan las legislaciones para el controldel número de votos, el control políticos distrital y la manipulación delos medios de comunicación. Las naciones fascistas también usan típicamente asus tribunales de justicia para manipular y controlar las elecciones. -
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