Libertad!

Libertad!
Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de marzo de 2013

¿ZAMUROS MADUROS? (DE CÓMO LA VERDAD ÚNICA TAMBIÉN FALLA EN FILOSOFÍA). DESCARTE







-Alberto Rodríguez Barrera-




I
    Las generalizaciones tienden a sugerir más de lo que significan. Así sucede con Descartes (1596-1650), el filósofo francés, cuando se le llama el fundador de la filosofía moderna, título que le hubiese encantado debido a que eso fue lo que intentó; estaba dispuesto a reclamar para su filosofía un comienzo absoluto, viendo en su logro un edificio filosófico autocentrado, autosuficiente. Pero hay que tomar su filosofía como un todo para ver hasta dónde realmente llega su grandeza.

     La definición aceptada por Descartes es que la filosofía es la búsqueda de la sabiduría; y su intención era renovar todo el conocimiento humano. Descartes pertenece a la última fase del Renacimiento, cuando ya habían transcurrido 80 años del descubrimiento del verdadero sistema del universo; los matemáticos puros se habían enriquecido con el invento del álgebra simbólica y algoritmos; Tycho Brahé, Kepler, Galileo y otros habían hecho sus propios descubrimientos. Todo ello se había logrado por la nueva devoción a las matemáticas.  Y Descartes creyó que el método matemático podía extenderse a la filosofía, a todo el conocimiento racional: “...en nuestra búsqueda del camino directo a la verdad no debemos ocuparnos de un objeto sobre el cual no podamos obtener una certidumbre igual a las demostraciones de aritmética y geometría”.

     La meta de Descartes no era darle una interpretación matemática al universo, sino componer una filosofía en semejanza a las matemáticas, exhibir todas las variedades del conocimiento como consecuencia de una serie de principios fundamentales y una simplicidad determinante que serían universalmente aceptados como los axiomas matemáticos; y así la filosofía habría obtenido la certidumbre de las matemáticas. Así es que la primera característica del pensamiento de Descartes es su visión matemática, o casi matemática, de las condiciones del conocimiento.

    Su propósito confeso, igualmente, era deshacerse de una vez por todas de Aristóteles y sus sectarios, como los llamaba; ambicionaba reemplazar a Aristóteles deshaciéndose del academicismo, aunque utilizaba para sus propios propósitos las nociones académicas, y sus puntos de vista sobre la causalidad en general, del finito y del infinito, son substancialmente las mismas. La filosofía de Descartes –que no era simplemente batallar con Aristóteles- es en mucho un intento para resumir y satisfacer lo que parecen dos aspiraciones de la mente del Renacimiento: establecer una forma de conocimiento totalmente autónoma y la asignación de este conocimiento a la tarea de ir más allá de la confrontación de su objeto hacia la posesión y uso de este objeto para el mejoramiento general de la vida humana, para llegar a ser –dice Descartes en el Método- “los amos y señores de la naturaleza”.

     En el prefacio de Principios de la Filosofía, Descartes compara “el todo de la filosofía con un árbol donde la metafísica forma las raíces, y la física el tronco, mientras que las ramas que crecen del tronco constituyen todas las demás ciencias que pueden ser reducidas a tres: medicina, mecánica y ética...”

     Estos comentarios preliminares sobre la filosofía de Descartes se complementan con dos puntos más. Tras la decadencia del mundo medieval y las vaguedades del Renacimiento, Descartes fue el primer filósofo en construir un sistema coherente de ideas, en abrir una nueva manera de pensar donde prevalecía la confusión; y también fue el primero en llamar la atención de los filósofos al problema de la certidumbre como tal. Por esto es que es recordado fundamentalmente; desde entonces el problema de la certidumbre ha estado en la filosofía.

II
    Antes de Descartes, todo el conocimiento estaba en dudas o, cuando más, dominado por el escepticismo, siendo Montaigne el ejemplo que inspiró a Descartes para acabar con el escepticismo por vía de la certeza. Montaigne estaba horrorizado por las peleas religiosas y políticas de su época y por la interrupción de la unidad europea a consecuencia de la Reforma. Montaigne descubrió la fuente de todos estos males en el dogmatismo. Los hombres se amartelan tanto con sus propias creencias que no dudan en matar a un oponente, como si acabando con su vida pudiesen acabar con el mundo de sus opiniones. Pero la verdadera sabiduría consiste en un cuidadoso entrenamiento de la mente para suspender el juicio: esa es la lección final de los Ensayos de Montaigne. Una buena mente jamás está irrevocablemente atada a sus propias opiniones; no está asegurada por su conocimiento ni por su ignorancia. No aseverará “yo sé” ni “yo no sé”, sino que preguntará “¿qué sé yo?”. Esa es la marca de la sabiduría.

     Descartes leyó con cuidado los Ensayos; en el Discurso del Método hay ecos de Montaigne. Pero lo que era una conclusión para Montaigne fue sólo el punto de partida de Descartes, un escéptico con la esperanza de algo mejor que escepticismo.  El Discurso del Método (1637) no es el tratado que sugiere el título, pero sí es un punto importante en la historia del pensamiento europeo. La intención primera de Descartes era llamarlo “Una historia de mi mente”, y aún se puede leer como tal, una especie de memoria que revisa el pasado a la luz del presente; fue escrito a los 40 años, 17 años después de los hechos narrados, ya como filósofo.

     Para Descartes el problema central era la certidumbre, y el objetivo general del Descartes del Método era mostrar cómo él mismo enfrentó el problema. ¿Cómo podemos estar seguros de cualquier cosa? Montaigne no tenía respuesta para esta pregunta; la verdadera sabiduría consistía en echar cómodamente la cabeza en la “suave almohada” del escepticismo. Insatisfecho, Descartes pensaba en tres grados de sabiduría, y el más alto consiste en el descubrimiento de las “primeras causas y los verdaderos principios de los cuales todo lo que somos capaces de hacer puede ser deducido”. Y fue en las Meditaciones donde Descartes comenzó a construir su nueva filosofía; en la cuarta parte del Discurso sólo se da un perfil. Las Meditaciones son de hecho un “pequeño tratado de la divinidad”, sobre la existencia de Dios y del alma. Pero el punto a enfatizar es que en la nueva filosofía de Descartes –a diferencia de la vieja filosofía de Aristóteles- el movimiento del pensamiento es de las ideas a las cosas, y no de las cosas a las ideas.

     Para Descartes, las ideas más importantes son ideas innatas, que encuentra en su mente, “aquellas”, dice, “que nacen conmigo”, que él percibe “claramente y precisamente”, y que son como imágenes o retratos de la realidad que representa. De ahí el principio cartesiano y de todo el idealismo moderno: todo lo que puede ser conocido clara y precisamente como constituyendo la idea de una cosa puede decirse de la cosa misma. Tal concepción del conocimiento que subraya la filosofía de Descartes indica que deberíamos estar capacitados para construir el mundo desde nuestras claras y precisas ideas, con la certeza de que estas ideas constituirán un verdadero cuadro de la realidad, y entonces el problema es encontrar el orden correcto para exponer las ideas que encontramos en nuestra mente, y de hacer más de nuestro punto de partida para que pueda haber prueba contra toda la crítica de los escépticos.

     En otras palabras y en respuesta a la pregunta sobre cómo podemos estar seguros de cualquier cosa, Descartes tenía que encontrar una proposición simple e infalible que aguantara hasta las más extravagantes objeciones de los escépticos; y la encontró en el célebre cogito ergo sum, “pienso, luego existo”. (Segunda de las Meditaciones:”Pero no hay nada de que yo existo en ser engañado, y entonces, dejen que él me engañe todo lo que quiera, jamás podrá transformarme en nada mientras yo piense que soy algo.”)

     Independientemente de lo que podamos pensar de pensamiento sin pensador, Descartes creyó probar que cogito ergo sum es la afirmación no de uno mismo y del pensamiento tomado separadamente como sujeto y verbo, sino de un yo pensante tomado como un todo, de una existencia cuya “toda naturaleza o esencia consiste en pensar”. Así sé que existo, percibo el hecho de mi mismo clara y precisamente, en lo que Descartes llama “una cosa pensante”, y puedo disipar cualquier duda, hasta aquella inspirada por la hipótesis de una Demonio maligno, ya que ser engañado es una forma de pensar aunque piense erróneamente; y a la vez puedo entender lo que hace a algo verdadero. De ello prosigue que estoy justificado al aseverar que lo que pueda ser concebido clara y precisamente en la mente es por lo tanto verdadero, y la verdad del cogito se vuelve el ejemplo de todas las otras verdades, además del seguro punto de partida de la filosofía de Descartes, quien pensaba que esto era certidumbre matemática.

     Aristóteles y sus seguidores explicaron el mundo en términos de materia y forma,  y atribuyeron al cuerpo humano un alma o forma animada, que ejerce varias operaciones en y a través del cuerpo, como nutrición, movimiento, sensación y demás. Pero en Descartes lo que llamamos alma es esencialmente pensamiento; y por lo tanto debe ser excluido, si queremos que sea una idea clara. De ahí sigue que la idea de alma o mente no contiene nada que pertenezca al cuerpo, sobre el principio de que las ideas precisas no son representativas de existencias precisas. Por lo tanto, el dualismo cartesiano de mente y materia, cuerpo y alma, es llamado “bifurcación de la naturaleza”.

III
    Descartes no distinguió entre la metafísica (“las raíces”) y la física (“el tronco”) como lo hacemos hoy. Al hacer que su física dependiera de su metafísica, Descartes revirtió el procedimiento tradicional mediante el cual la física constituyó una especie de prolegómeno a la metafísica, como vemos en la filosofía de Aristóteles y Aquinas. Aquinas muestra una más clara anticipación de la visión moderna que distingue entre ciencia y filosofía cuando observa que la teoría ptolomeica de epiciclos puede “salvar las apariencias”, pero que no es prueba suficiente para que la teoría sea verdad, ya que “las apariencias quizás también puedan ser salvadas en otras hipótesis”.

     La boga de la filosofía cartesiana se extendió por una generación. En cuanto Newton publicó sus Principios Matemáticos de la Filosofía Natural (1687), el sistema del universo físico de Descartes fue cosa del pasado. Hoy no hay cartesianos en física, aunque sigue con nosotros el problema de relacionar una nueva manera de entender el mundo físico. ¿Cómo sabemos que tenemos cuerpos desde los principios planteados por Descartes? Lo que imaginamos no lleva al juicio de que lo que imaginemos exista de hecho (al igual que lo que imagina el chavismo no se transforma en realidad). Hay ideas, pero a diferencia de otras ideas claras y precisas son confusas y oscuras, no confiables, la mente forma al ser afectada por alguna sustancia extraña unida íntimamente con ella, y esta sustancia es el cuerpo. Cada mente, así consciente de la unión con un cuerpo, también se hace consciente de la acción externa sobre un cuerpo; y consecuentemente debe admitir la existencia de otros cuerpos, descartando toda duda sobre la existencia del mundo exterior... El problema del dualismo es un problema real, es imposible no aceptar el dualismo de mente y cuerpo, pese a las sutilezas para disfrazarlo. El retrato del mundo de Descartes estaba muy equivocado en casi cada detalles, aunque el espíritu cartesiano que lo inspiró aún sobreviva.

     Descartes era generoso y modesto, ajeno a los halagos mundanos; deseaba que su filosofía fuese de beneficio práctico para la humanidad; e insistió que era sólo por su infalible método que se hizo filósofo. Pero no era tolerante en el sentido moderno; al otorgarle a otros el derecho a sostener como verdad lo que él juzgaba falso, él mismo no podía pensar o decir que lo que sabía como verdad “por la luz natural de su mente”, podía ser falso. No había lugar en su mente para la mera opinión. Había asumido la producción de demostraciones verdaderamente matemáticas para todas las proposiciones que planteó, y estaba convencido de que todo el conocimiento era uno, al igual de que había sólo un método infalible, de tal manera que si una ciencia era correcta, todas debían ser correctas, y donde una ciencia estaba equivocada, todas estaban equivocadas. Pero la filosofía de un filósofo es el rehén que le da a la fortuna; y la fortuna ha decretado que Descartes no ha de ser, como esperaba, el Aristóteles del mundo moderno. Pero el título que no se le puede arrebatar –según su adversario moderno, Jacques Maritain- es el de “Gran Innovador”.


viernes, 1 de febrero de 2013

EL ARRUINADO YO DEL CHAVISMO


-Alberto Rodríguez Barrera





 

     La filosofía de Jaspers oscila en constante angustia e inseguridad, ya que se ocupa de excepciones y situaciones límites surgidas subjetivamente y que siempre surgen de nuevo porque la situación del mundo cambia continuamente y el hombre se ve obligado siempre a examinar de nuevo su existencia para adaptarse a las nuevas circunstancias que exigen una nueva realidad. (Esta angustia e inseguridad en el chavismo lleva a la improvisación constante, enseñando estoicamente la inflexibilidad de su desvío.) Su concepto de la verdad es relativo, basado en una alógica cuya fundamentación tendría que terminar en el nihilismo. Inicialmente intentó llegar a una posición firme del hombre en su existencia incierta, rechazó el nihilismo pensando que el pensamiento filosófico lo traspasa y significa la liberación hacia el ser propiamente dicho.

     “Nosotros los hombres jamás somos bastante para nosotros mismos. Pugnamos para ir más allá, y nos hacemos cada vez más nosotros mismos con la profundidad de nuestra consciencia de Dios, a través de la cual nos volvemos al propio tiempo transparentes para nosotros mismos en nuestro ser nada.” Jaspers formula un concepto de fe filosófica: Dios ayuda a la unidad del ser que se sabe radicalmente dependiente; pero no quiere saber nada de sacerdotes.
 
     En épocas decadentes (como la del chavismo presente) se elige como leit-motiv la oscilación de todos los modos de la realidad; y Jaspers considera el carácter de las imágenes del mundo sólo perspectivas relativas, aceptando el carácter del conocimiento como algo de pura interpretación: ningún ser conocido es el ser en sí y en total.  Nuevamente es la inseguridad y angustia ante el conocimiento objetivo del ser; porque esta época no ofrece ninguna salida; no se puede crear ninguna gran obra “como en la época de Lao-tse, de los presocráticos...”
 
     Jaspers: “Hoy día la intención de crear obras acabadas parece vana... En lugar de encontrar vida en el origen y hacerla hablar en la obra, se logran... hechuras de un acabado peculiar, a través de las cuales habla un hallazgo de lo simple, una construcción sin costura, un lenguaje bien formado, pero que se vuelven dudosas por la pretensión de validez autónoma de esa obra tal. La oposición a la falta de forma de las futilidades presentes es buena, por eso también lo que sucede aquí, porque nada recuerda y previene”.
 
     El chavismo ha caído en la tentación de confiarse completamente a su propio “yo” (con el perdón de Descartes y otros) sin tomar en consideración la cadencia, tan importante y esencial, de la realidad universal del mundo, el análisis del ser objetivo y tan a menudo completamente estático. En la filosofía Kant antepuso la teoría del conocimiento a la teoría del ser, pero no captó que todo o lo referente al conocimiento presuponen ya cuestiones respecto al ser.
 
     “La filosofía puede convertirse en la tentación de la evasión”, escribió Jaspers, y sucumbió a esta tentación. Y en el chavismo –como en el filósofo- vemos lo típicamente evasivo, un claro relativismo que ve las dificultades existentes y las rodea con mucho “arte”, “poetizando”, porque tiene miedo de sí mismo y de toda verdad objetiva.
 
     “La mayoría de los pensadores modernos, ¿no eran todos tan temerosos? ¿No se podía contar con todos ellos, a la defensiva contra la existencia masiva, injustamente sólo para su propio yo? ¿Por qué juraban sobre su subjetividad angustiosamente convulsa un Kierlegaard, un Nietzsche, un Jaspers? Porque con nuestra época enferma ellos mismos se habían enfermado y no pudieron alcanzar el espíritu de la comunidad con el ‘saber’ fundamental del que Jaspers habla” (F. Friedrich Sauer).
 
     Kierkegaard acuñó la orgullosa pero unilateralmente enferma frase “Existir significa ante todo ser un individuo” y así puso toda decisión en la subjetividad personal que ya según otros principios modernos (los democráticos) no debería dar ninguna decisión. Jaspers (como el chavismo) no quiere saber nada de verdades eternas. Estas pertenecen, cuando más, a la masa que no puede pensar y que por eso no tiene importancia. ¡Qué gran dificultad de la filosofía de la existencia en llegar a un orden objetivo, universalmente válido, a partir de un concepto subjetivo de la verdad! Así el relativismo, “que permite que todo tenga validez como es, parece ser la inevitable consecuencia (Welzel).

     Aun cuando no se tiene seguridad de que todo pueda ser conocido, debemos partir de ahí. Es arrogancia partir sólo del yo para conocer todo ser. El ser es en todas las circunstancias el concepto “que abarca todo, y por tanto, también el conocimiento” (Wundt).
     Jaspers –al igual que el chavismo- no reconoció esta simple verdad. De ahí su fracaso, su encallar en la realidad, su fuga hacia las situaciones límites, que integran la plenitud de la realidad humana, pero no lo son todo.
 
     Pero Jaspers dijo palabras magníficas y verdaderas como profundo conocedor de nuestro tiempo; alegó que “la incredulidad del hombre no era posible”: “Pensar en un mundo de incredulidad perfecta en el que los hombres-máquinas se han perdido a sí mismos y han perdido su divinidad... esto sólo es posible formalmente sólo un instante. Así como repugna a la dignidad interna e insondable del hombre pensar que muere como si no hubiese sido nada, así también la libertad, la fe, la autonomía caerían en la ruina precisamente como sucedería con un aparato técnico”.   

 

sábado, 5 de enero de 2013

LA MEDIOCRIDAD COMO VERDAD ÚNICA




       
Hindués, chinos, griegos y otras culturas supieron de conocimientos cósmicos universales, tuvieron filosofía. En política, tampoco un solo sector puede declararse único, menos en la actual situación del mundo y en los resultados de las realidades internacionales. El aislamiento, en su carrazón, no reconoce a los demás como iguales, con lo cual descarta enormes posibilidades para el desarrollo.

     Mientras sucedía el apogeo de la filosofía griega antigua, por ejemplo, Lao-Tze escribió el magnífico libro del Tao y de la virtud, sobre el origen de la ética y de la política, Buda anunció su redención del sufrimiento, y hubo otros tantos aportes. Son muchos los conceptos del conocimiento y de la verdad. En esta era de medios masivos y tecnología, pueblos y naciones se afirman en común en su pensamiento; los antiguos no pudieron hacer esto, eran más o menos insuficientes y rara vez se bastaban para manejar en común los conocimientos a fin de investigar las verdades mejor y más rápidamente. Hoy es distinto.

     El concepto de conocimiento nos dice, por una parte, que es un proceso especulativo, pero además es su resultado. Hay muchas cosas inalcanzables para el hombre; tenemos que conformarnos con los límites que tiene nuestro pensamiento, nuestro conocimiento. Es insensatez y temeridad no ver las propias limitaciones, como es el caso del chavismo. El conocimiento como proceso de pensamiento no es aceptable de manera ilimitada. Husserl lo explicó claramente en las cifras de trillones que son verdades decimales, es decir, un ser, pero que prácticamente son inconcebibles porque uno no se las puede imaginar; “Lo que es psicológicamente imposible puede muy bien ser idealmente hablando”.

     El conocimiento, como proceso especulativo, es una especie de apropiación; perfecta cuando está presente el resultado del pensamiento. Es indiscutible que la apropiación especulativa de circunstancias para los fines del descubrimiento de la verdad es: a) posible, b) imposible; abundancia de ejemplos al respecto dan los científicos naturales; además, tiene lugar más o menos con éxito, como es ejemplo la psicología profunda fundada por Freud, Adler y Jung.

     Pero es igualmente correcto que el individuo con frecuencia no logra obtener la apropiación material del conocimiento con exactitud, ya que no posee una consciencia integrada, “omnisciente”, que se apropie de todos los conocimientos posibles al hombre actual con sus relaciones de fundamento. El individuo tiene únicamente una consciencia restringida, desintegrada. Aunque los principios del conocimiento sean idénticos para todos los hombres –cosa que no todos suscribimos- el conocimiento material resultante es frecuentemente diferente. Nadie logra tener como verdades dos proposiciones contradictorias.

No hay Dios más alto que la verdad

 ¿Qué es verdad? Seguramente una cierta coincidencia entre lo conocido que es apropiado y la realidad; una cosa objetiva, un hecho en el sentido más  amplio (no sólo la apertura del ser; Heidegger). Y en esto tiene que haber verdades universalmente válidas, porque sin ellas ninguna vida es posible.  Deben medirse con el objeto y deberían ser evidentes de ser posibles, deberían contener certeza luminosa.

Grandes espíritus siempre han confrontado oposición violenta de mentes mediocres
    
En el chavismo –donde pareciera no partirse de que la vida es digna de vivirse, aunque sólo existiera para alcanzar una buena muerte, como diría un sabio auténtico- se rigen por el conocimiento útil sólo para un determinado fin, práctico, de relativismo y utilitarismo, tomando valores de ciertas normas subjetivas, reglamentos, que se atribuyen a su medida. Y esto no puede ser verdadero porque cada hombre es particular, es imperfecto y puede equivocarse.

SI LA VERDADA DUELE... ENTONCES ESTÁ FUNCIONANDO
 
 Pero nuestra mente no mide las cosas sino que es medida por ellas. No podemos cambiar en la verdad de que dos más dos son cuatro, etcétera; la total coincidencia de lo conocido con la verdad; reina una evidencia comprensible, la vivencia de la verdad. De las simples verdades objetivas surgen otras, que deben fundarse metódicamente, partiendo del ideal de verdad que la Verdad Una y Primera postula...

     Más hombres racionales son más valiosos que un solo hombre racional. Hay que preferir el pluralismo frente al singularismo. Utilizar toda la razón almacenada para penetrar más profundamente en la verdad. Tenemos que hacer grandes progresos en el camino del hallazgo y proyección de la verdad. Debemos –antes que escribir y hablar demasiado- escucharnos entre nosotros mismos. ¿Qué significan paz o guerra o democracia? Hay objetivos políticos (habitualmente dudosos) que carecen de seriedad científica, objetividad y una voluntad de trabajo de conjunto, nacional e internacionalmente. Hay que hacer a un lado el caos intelectual para descubrir valores universales de verdad, con gente libre...

     El conocimiento no es más grande ni más valioso que la vida que sigue adelante sin ningún conocimiento teórico. La vida tiene preferencia ante todas las funciones del conocimiento, se interesa ardientemente por las unidades válidas de la verdad, con las cuales puede hacer algo, como vivir. No tiene que ser un pragmatismo ni un utilitarismo. Es un hecho desnudo.

     Al chavismo hay que combatirlo por la esterilidad de sus resultados, porque se basan en un melancólico encierro que juzga al mundo a escondidas, desde la sombra, sin poder ver bien y confundiendo las sombras con las cosas, sintiéndose irrefutable y feliz con la imagen de satisfacción que rebota desintegrada del espejo. El chavismo, de arriba a abajo, convive en el soliloquio de una solitaria mediocridad.









domingo, 30 de diciembre de 2012

LEVITANDO EN EL CONOCIMIENTO. LA VERDAD, RACIONAL Y UNIVERSAL

-Alberto Rodríguez Barrera-

“El reino de la verdad no es un caos desordenado,
en él reina la unidad de las leyes.”
Husserl




     Un método que actúa sólo por meras intenciones y que reduce y prescinde hasta de toda realidad, llevándolo a la abstracción, produce un resultado magro que no vale la pena el esfuerzo. Si las tempranas intenciones se estancan en la esterilidad, se evidencia el alejamiento del ser real de las cosas y que no se comprendió la realidad. Diferente y correcto fue el camino temprano de Husserl hacia el objeto, hacia el objetivismo independiente de la consciencia, hacia la verdadera realidad del ser; el Husserl tardío se extravió yendo a la espesura, a los matorrales de la inmanencia de la consciencia, al subjetivismo, relativismo, nominalismo y nihilismo.

     Cuando no importa la verdad –como evidencia el chavismo- se produce un distanciamiento con la certidumbre llena de luz. “En el fondo más profundo... todo conocimiento auténtico, y especialmente todo conocimiento científico,  se basa en la evidencia, y tan lejos como la evidencia llega, igualmente lejos llega también el concepto del saber.” (Husserl.) La evidencia penetra en las cosas y en sus relaciones, es la “vivencia” de la verdad. Y la verdad “es una idea cuyo caso particular en el juicio evidente es una vivencia actual”. Porque la verdad es “absolutamente, es verdadera ‘en sí’; la verdad es idénticamente una, ya sea que la aprehendamos hombres o monstruos, ángeles o dioses emitiendo juicios”.

     Son palabras que rejuvenecen y que hacen falta hoy. Husserl captó la contrariedad del conocimiento ontológico: “En un sentido hay sólo una verdad, pero en sentido equívoco naturalmente hay tantas ‘verdades’ como equívocos gusta uno de crear”. Todas las verdades están en un contexto. “Toda verdad permanece en sí lo que es, conserva su ser ideal. No existe ‘en algún lugar vacío’, sino que es una unidad de validez en el reino atemporal de las ideas”. Y ahí rige el orden, un sistema que nosotros sólo tenemos que descubrir y encontrar. Así en las líneas filosóficas como en las políticas.

     Con ello queda claro que no se puede abstraer la cuestión de la realidad, como hizo Husserl después (y hace el chavismo hoy); su objetivismo inicial está por encima de su subjetivismo posterior, puerta trasera por donde entran de nuevo todos los males que había combatido antes. En el chavismo, no hay nada nuevo, exceptuando el retroceso y la pérdida de realismo. El camino coherente es dedicarse a lo lógico, apriorístico y universal, tomando en cuenta que en la gran mayoría de los posibles juicios correctos habría carencia de evidencia.

     Hay un absurdo histórico en el sentido absoluto que añora – en suposición incorrecta- la calificación o determinación de una razón única. Esta previsión secreta, fin y sentido del chavismo, se ha perdido; la intención de hacerla “nuevamente visible mostrando cómo las ciencias que se ponen en lugar de la filosofía necesariamente tienen que fracasar, ya que el fundamento sensitivo propio de ésta permanece y debe permanecer oculto para ellas, y su pretensión de totalidad en la definición del ente se pierde”. (Husserl.)

     Existe una relación entre todas las verdades, por ello, las ciencias particulares que se ponen en lugar de la filosofía teóricamente no deberían fracasar. Husserl: “Ninguna verdad está.. aislada en la ciencia; se une con otras verdades en asociaciones teóricas, unificadas por relaciones de causa y efecto”. El valor más alto determina el valor más bajo. ¿Es más alto, por ejemplo, la necesidad militar o el amor al prójimo? No se puede preferir el pensamiento único por encima del pensamiento diversificado; hay diferentes configuraciones dentro de una misma idea de cultura; no se puede estar en contra de la igualdad entre las variantes; en eso no existe ninguna igualdad objetiva.

     La crisis del chavismo tiene orígenes históricos, y evidencias; falta ahí interés vital universal y cosmológico, faltan hombres que trabajen unos con otros y los unos para los otros, es decir, en trabajo comunitario unido interpersonalmente; porque todas o muchas culturas son simples tipos empíricos de un contexto total que rodea al mundo, donde las “humanidades” están ligadas generativa y socialmente en el ser hombre de los seres racionales; hay completamente unidad racional, que debe ocuparse actualmente en descubrir valores universales de la verdad.

     Por ello interesa la investigación científica de circunstancias y valores comunes a todos los hombres; para exaltar la igualdad de principio de hombres y pueblos, y la voluntad de todos para el trato igualitario, en cuestiones biológicas y antropológicas, derechos humanos investigados y codificados universalmente dentro del marco de derecho positivo internacional, todo lo cual hoy es sólo concebible con el manejo universal-axiológico, universal-ético...

     La irracionalidad del chavismo no toma en cuenta que ser hombre es esencialmente ser hombre “en humanidades ligadas generativa y socialmente, y si el hombre es ser racional... lo es en tanto que toda su humanidad es humanidad racional”. (Husserl.)

     El problema de conocimiento, en principio, debe resolverlo toda la humanidad racional para el conocimiento de la verdad; esa es toda la humanidad, todos los pueblos, no algún preferido de pensamiento único. Requerimos de una actitud nueva hacia el mundo circundante; una nueva estructura espiritual, que los griegos llamaron filosofía, y que supere la forma sistemáticamente cerrada en que el chavismo quiere enjaularnos, y al peor estilo castro-cubano además.














sábado, 17 de noviembre de 2012

DESENRROLLANDO LO ENRROLADO DE MARX [O EL CHAVISMO MEA FUERA DEL PEROL]

-Alberto Rodríguez Barrera-



    En la presente orgía plutocrática del chavismo, botín generador de un deterioro social descomunal, no existe interés ni comprensión de Marx, a no ser en el deseo descocado de querer “salvar a los hombres, salvar a la humanidad”. Marx trató de entender al hombre a partir de la necesidad y la miseria, de su ruina corporal y anímica, partiendo de su visión... “marxista”. No estaba de acuerdo con Hegel, pero partió del concepto hegeliano de la “sociedad burguesa”, afirmando que la conciencia humana era “un producto social” y aplicando su concepción materialista de la historia.

     No se puede negar que la necesidad de una economía mundial es/fue un conocimiento tardío de los Estados comunistas, y fascistas.  Pasó mucho tiempo para que los economistas  de todos los Estados llegaran a un conocimiento claro de las relaciones económicas mundiales. Hoy se puede registrar ese proceso. Y esto tiene que ver muchísimo con Marx, porque su punto de vista era solamente nacional-económico, y porque su pensamiento en miseria y crisis económicas está superado y hay que archivarlo. Esto no lo supieron antes ni lo saben ahora los chavistas que se perdieron en bochinches universitarios, cuartelarios y que improvisan en el gobierno. Para reconocer los hechos económicos mundiales, hoy en día, hay que apartarse de Marx y superarlo.

     La importancia de Marx estuvo en que abrió una brecha para la justicia social (sin hacer feliz a la humanidad con una mejor filosofía). Mostró la existencia de grandes errores sociales, reclamándole ética a los responsables, “a la fealdad moral de una sociedad adquisitiva sin protección para su fuerza de trabajo industrial” (Sabine). El hombre se hallaba “enajenado” y Marx se conmovió por la miseria, por lo equivocado en el proceso del trabajo, y creyó ver una salida en la lucha contra el capitalismo.

     Hoy sabemos que Marx tomó de Ricardo la ley del valor y la acomodó a sus fines. La visión de Marx de la “economía”: el trabajo, el capital y la intelligentzia forman los factores económicos decisivos en el sistema capitalista; la clase trabajadora y la capitalista son enemigos mortales; la clase trabajadora ha descendido hasta el proletariado, que es explotado por la clase burguesa (capitalista); así se llega a la lucha de clases que, según Marx, debe llevar a la emancipación del proletariado, única consciencia verdadera de la autorrealización del hombre; y tal camino a la “libertad” pasa por la dictadura del proletariado hacia la “sociedad sin clases”, meta final de la evolución social. (Esta ideas se encuentran en “Manuscritos económico-filosóficos” de 1844 y se complementan con “El Capital”.)

     En la introducción a la “Contribución a la crítica de la economía política”, con suma insostenibilidad científica, Marx dijo: “En la producción social de su vida los hombres están sujetos a determinadas condiciones necesarias, independientes de su voluntad, condiciones de producción que corresponden a un determinado grado de desarrollo de su productividad material. La totalidad de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta una supraestructura jurídica y política y a la cual corresponden determinadas formas de consciencia sociales. El modo de producción de la vida material condiciona absolutamente al proceso social, político y económico”.

     Refutación científica: no hay ningunas relaciones de producción necesarias; los hombres tienen una voluntad más o menos libre que ayuda a conformar su vida, que no está condicionada por el determinismo según el cual todo está establecido; existe el inextirpable azar; al no haber relaciones de producción necesarias, tampoco existe una “supraestructura” jurídica y política a la que corresponden determinadas formas de conciencia... Las condiciones económicas no son el único ser, están los mucho más importantes de lo inmanente y lo trascendente (cosa que Marx sabía pero no reconoció). Al negar las esencialidades de la existencia humana, Marx cayó en el dogmatismo (no posible de fundamentar científicamente); porque al ser unilateral, es insostenible una doctrina social materialista (no se hace justicia a la ética que influye en nuestra vida).

     En el Manifiesto Comunista (1848), Marx declaró que el proletario consideraba las leyes, la moral y la religión “prejuicios burgueses” que escondían “intereses burgueses”. Al respecto: siempre habrá hombres en contra de condiciones sociales circundantes, siempre habrá “luchas de clases” (más o menos); porque la vida es demasiado complicada para comprimirla en un sistema único: muchos aspectos, varias capas. Hegel olvidó la influencia de las sustancias, Marx la de las ideas.

     Hoy casi no hay representantes puros de la filosofía de Marx, del materialismo histórico. Porque es profundamente negativo y porque los filósofos socialistas del mundo reconocen sustancias y valores que no se pueden explicar a partir del materialismo.

     Marx llamó lo ideal “lo material cambiado y traducido en la cabeza del hombre”, sin precisar la forma en que ello acaece. Y después de Marx pasaron cosas: la libertad burguesa pidió y se hizo libertad para todos; el derecho exigió justicia, igualdad ante la ley, reconocer al otro lo que se exige para uno mismo, libertad de coalición para el proletariado que lucha; la libertad se convirtió en medio de lucha contra la misma burguesía; “el desencadenamiento de una autonomía del derecho que se sustrae cada vez más al dominio del interés económico” (Gustav Radbruch); el materialismo histórico careció de fundamentos...

     El erudito Arnold Brecht escribe en 1961 que el método marxista no resiste la prueba de la teoría moderna por tres motivos: 1) Marx afirma que puede predecir el curso general de la historia humana con seguridad y a largo plazo, cosa científicamente insostenible por las muchas variables a considerar, como la hipotética de que todo permanecería igual, la reorientación de inversiones de empresarios capitalistas, las nuevas formas de lucha del trabajador contra la explotación...; 2) Marx y Engels proyectaron el pasado al futuro, cosa científicamente insostenible debido a las inevitables condiciones modificadas, análisis científicos mejorados, creciente comprensión de riesgos, cambios de normas éticas, nuevos métodos de gobierno, genialidad de inventiva, decisión y organización humanas...; 3) Marx trató con desprecio (chavista) los juicios de valor de sus contemporáneos y de las generaciones anteriores, utilizando sin recato juicios de valor propios, independientemente de que fueran o no el sistema más justo; el juicio de valor de Marx era apodíctico (demostrativo, no admitía contradicción) en todos los aspectos, pensando absolutamente. La meta de la evolución marxista era como un crisol en que las libertades fundamentales y los derechos del hombre debían ser fundidos, para que no fuera “enajenado” y fuera “libre”...

     La solución marxista se ha manifestado irrealizable. Más lucha de clases no cura nada. Cuando el fuego daña, se le apaga; no se supera el mal aumentando el mal. Los sobrevivientes de la lucha de clases sucumbieron a un error y comenzaron a actuar “solidariamente”. Es absurdo abogar por algún “colonialismo”, pedir salvaciones militares y azuzar a los pueblos unos contra otros.

     Democracia es hablar de igualdad de los pueblos, de los derechos fundamentales de los hombres y de su dignidad, de reglas elementales sin violencia, sin subordinación, sin aparatos de fuerza como ha sucedido donde el marxismo gobierna. De ahí su caída. Hoy la evolución del hombre ha pasado de lo expansivo a lo comprensivo, accediendo a más orden, a más conciencia: “En todas las circunstancia sucumbido el pensamiento de Marx sobre el capitalismo. El campo económico (siempre en movimiento, avanzar siempre en la línea ascendente en la que convergen con más rapidez técnica, espiritual y efectivamente todas las cosas en nosotros y a nuestro alrededor”. (Teilhard de Chardin.)

     Ya era erróneo que Marx creyera haber demostrado que la ganancia del capital sucedía sólo por la explotación del trabajo, que la riqueza de los acomodados se fundamentara sólo en la pobreza y necesidad de los “desheredados”; tal inexactitud está comprobada desde hace décadas. También no es la única fuerza motriz de la historia. Importa más la ingeniería unida al capital. Lo que marx copió del economista Ricardo en su doctrina de los valores lo interpretó erróneamente para forzar su doctrina polivalente, resultando por ello en un aborto.

     Más allá de Marx está el camino que considera la problemática de lo personal y de la trascendencia. Hoy el comunismo serio sobreviviente (no la caricatura chavista) descubre a la persona; el valor absoluto de lo personal es una evidencia que escapó a los antepasados. Hoy vaga por el mundo un “humanismo socialista”, un renacimiento de la persona, de la personalidad, reconociéndose su valor y fomentándose la convivencia en solidaridad.

      El camino ya ha conducido más allá de Marx; el desorden de su lucha de clases ha transmutado en solidaridad de todos. Aún no termina el camino y no terminará nunca, porque la liberación del hombre de la necesidad material y del sufrimiento del alma sigue lejana y a menudo irreconocible, hasta inalcanzable. “Si los éxitos sociales han de hacerse visibles en todo el globo terráqueo, se requieren no solamente las fuerzas humanas de un verdadero idealismo ético. Ni siquiera las economías nacionales de los países capitalistas, que en sí tienen una sobreproducción, alcanzan actualmente a satisfacer el hambre en los países indigentes.” (E. Friedrich Sauer.)

     Tampoco en este terreno tiene sentido la entronización de la indigencia que reclama la ignorancia y la mediocridad del chavismo.

martes, 30 de agosto de 2011

El concepto de espacio

Teódulo López Meléndez
Comencé a leer el nuevo milenio con la entrada del año 2000, una invención mas mediática de muestra de una “humanidad feliz” que comenzó con el toque de tambores ante el asomo del sol en una perdida isla del Pacífico. Observé entonces que se exterminaban lo husos horarios, que moría lo geográfico y desaparecía la extensión. Me limité al tiempo en las primeras lecturas, pero ya estaba asomado lo geográfico y la extensión. La población se mueve y las teorías economicistas lo explican con las desigualdades sociales, con la falta de oportunidades, con la simple búsqueda de una vida mejor. Se explayan los analistas en decisiones individuales o en emigraciones de talento por razones políticas o en la necesidad de enviar remesas en monedas fuertes para una familia desfalleciente.

Una cosa es cierta: los procesos globalizadores, la irrupción de la instantaneidad, la presencia de Internet acabó con el sedentarismo. Cada día apreciamos como se pertenece cada vez menos a un lugar concreto. Yo aquí nací, aquí crecí y aquí morí, es cosa del pasado. Tras la ruptura del tiempo ahora hemos arribado a la ruptura del espacio. Ayuda la crisis del Estado-nación, el surgimiento de un mundo nuevo guiado por principios universales sobre derechos humanos, las nuevas formas políticas que emergen y las viejas de signo totalitario que reaparecen, todo es cierto, pero la verdad es que la tecnología nos está permitiendo conocer al otro, nos está forzando a salir un tanto del aislamiento cínico. El concepto mismo de vivir la vida está cambiando aceleradamente, hemos llegado al punto de considerar a la vida como transnacional y, por supuesto, el espacio se rompe, viejos conceptos como geopolítica se van a la tumba y henos aquí llegando al concepto de un espacio transnacional que no tiene nada que ver con las viejas limitaciones de fronteras, idiomas, documentaciones legales y demás pergaminos de la antigua organización planetaria.

El antiguo espacio territorial se ve ahora afectado por un abandono de la intromisión militar, como se desprende de los empeños del presidente Obama frente a las guerras que heredó en Irak y Afganistán. Ahora se recurre a los métodos comerciales. La lógica del conflicto ha sido cambiada por la gramática del comercio. El verdadero espacio ahora es la electrónica. Los viejos razonamientos de un espacio suficiente para atender a una población han sido sustituidos por un concepto de distribución de tiempo. En infinidad de ciudades hay mercados locales, desde alimentos hasta animales o flores, pero el verdadero mercado es ahora el momento del contacto. Espacio es ahora velocidad. Es lo que Castell denomina “espacio de los flujos”, esto es, una nueva organización de las prácticas sociales en tiempo compartido, lo que se está convirtiendo en territorio compartido,

El mundo ha dejado de ser un recinto con límites. Nos estamos aproximando a un fenómeno social equivalente a la mudanza de las poblaciones rurales hacia los grandes conglomerados urbanos. Partes importantes de la población están sumidas en los disfuncional, ya no pueden estudiarse los movimientos poblacionales con geografía descriptiva y la causalidad de los sucesos políticos ha emigrado con la vieja noción de geopolítica.



El concepto de espacio fue objeto de estudio en primer lugar por la filosofía y después por la física. Las conclusiones que uno va encontrando parecen adecuarse al presente momento, si pensamos, por ejemplo, en Einstein describiéndolo como el continente de todos los objetos materiales. En el campo filosófico Aristóteles implantó el concepto original, al definirlo como un límite inmóvil y Platón identificó espacio con materia, lo que nos lleva a concluir que para él no existía espacio sin materia. Descartes no llevaba su diferenciación de tiempo y espacio más que a lo nominal, pero Leibniz señaló que el espacio era algo simplemente relativo. O Kant o Heidegger. No pretendemos un resumen de las concepciones filosóficas sobre el espacio, simplemente apuntamos algunas porque algo nos dicen sobre este espacio transnacional que ahora se asoma en los fenómenos migratorios.

Occidente siempre ha parecido manejar el concepto como lo lleno opuesto a lo vacío. Espacio se está convirtiendo en algo similar a un intervalo. La tecnología nos permite estar en dos o más lugares a la vez, y de lo virtual se pasa a lo real. La resistencia al movimiento de los cuerpos es cada vez más difícil, de modo que la continuidad de los pasos es lo que se hace extensión. Si volvemos a la física tal vez podamos hablar de mecánica ondulatoria como conjunto. El espacio parece hacerse uno solo. Las viejas formas de oponerse se resquebrajan.

teodulolopezm@yahoo.com

martes, 23 de agosto de 2011

LA VERDAD UNICA DESCARTADA TAMBIÉN EN FILOSOFÍA (LOS DESCARTES DE DESCARTES)

Alberto Rodríguez Barrera

I
Las generalizaciones tienden a sugerir más de lo que significan. Así sucede con Descartes (1596-1650), el filósofo francés, cuando se le llama el fundador de la filosofía moderna, título que le hubiese encantado debido a que eso fue lo que intentó; estaba dispuesto a reclamar para su filosofía un comienzo absoluto, viendo en su logro un edificio filosófico autocentrado, autosuficiente. Pero hay que tomar su filosofía como un todo para ver hasta dónde realmente llega su grandeza.

La definición aceptada por Descartes es que la filosofía es la búsqueda de la sabiduría; y su intención era renovar todo el conocimiento humano. Descartes pertenece a la última fase del Renacimiento, cuando ya habían transcurrido 80 años del descubrimiento del verdadero sistema del universo; los matemáticos puros se habían enriquecido con el invento del álgebra simbólica y algoritmos; Tycho Brahé, Kepler, Galileo y otros habían hecho sus propios descubrimientos. Todo ello se había logrado por la nueva devoción a las matemáticas. Y Descartes creyó que el método matemático podía extenderse a la filosofía, a todo el conocimiento racional: “...en nuestra búsqueda del camino directo a la verdad no debemos ocuparnos de un objeto sobre el cual no podamos obtener una certidumbre igual a las demostraciones de aritmética y geometría”.

La meta de Descartes no era darle una interpretación matemática al universo, sino componer una filosofía en semejanza a las matemáticas, exhibir todas las variedades del conocimiento como consecuencia de una serie de principios fundamentales y una simplicidad determinante que serían universalmente aceptados como los axiomas matemáticos; y así la filosofía habría obtenido la certidumbre de las matemáticas. Así es que la primera característica del pensamiento de Descartes es su visión matemática, o casi matemática, de las condiciones del conocimiento.

Su propósito confeso, igualmente, era deshacerse de una vez por todas de Aristóteles y sus sectarios, como los llamaba; ambicionaba reemplazar a Aristóteles deshaciéndose del academicismo, aunque utilizaba para sus propios propósitos las nociones académicas, y sus puntos de vista sobre la causalidad en general, del finito y del infinito, son substancialmente las mismas. La filosofía de Descartes –que no era simplemente batallar con Aristóteles- es en mucho un intento para resumir y satisfacer lo que parecen dos aspiraciones de la mente del Renacimiento: establecer una forma de conocimiento totalmente autónoma y la asignación de este conocimiento a la tarea de ir más allá de la confrontación de su objeto hacia la posesión y uso de este objeto para el mejoramiento general de la vida humana, para llegar a ser –dice Descartes en el Método- “los amos y señores de la naturaleza”.

En el prefacio de Principios de la Filosofía, Descartes compara “el todo de la filosofía con un árbol donde la metafísica forma las raíces, y la física el tronco, mientras que las ramas que crecen del tronco constituyen todas las demás ciencias que pueden ser reducidas a tres: medicina, mecánica y ética...”

Estos comentarios preliminares sobre la filosofía de Descartes se complementan con dos puntos más. Tras la decadencia del mundo medieval y las vaguedades del Renacimiento, Descartes fue el primer filósofo en construir un sistema coherente de ideas, en abrir una nueva manera de pensar donde prevalecía la confusión; y también fue el primero en llamar la atención de los filósofos al problema de la certidumbre como tal. Por esto es que es recordado fundamentalmente; desde entonces el problema de la certidumbre ha estado en la filosofía.


II

Antes de Descartes, todo el conocimiento estaba en dudas o, cuando más, dominado por el escepticismo, siendo Montaigne el ejemplo que inspiró a Descartes para acabar con el escepticismo por vía de la certeza. Montaigne estaba horrorizado por las peleas religiosas y políticas de su época y por la interrupción de la unidad europea a consecuencia de la Reforma. Montaigne descubrió la fuente de todos estos males en el dogmatismo. Los hombres se amartelan tanto con sus propias creencias que no dudan en matar a un oponente, como si acabando con su vida pudiesen acabar con el mundo de sus opiniones. Pero la verdadera sabiduría consiste en un cuidadoso entrenamiento de la mente para suspender el juicio: esa es la lección final de los Ensayos de Montaigne. Una buena mente jamás está irrevocablemente atada a sus propias opiniones; no está asegurada por su conocimiento ni por su ignorancia. No aseverará “yo sé” ni “yo no sé”, sino que preguntará “¿qué sé yo?”. Esa es la marca de la sabiduría.

Descartes leyó con cuidado los Ensayos; en el Discurso del Método hay ecos de Montaigne. Pero lo que era una conclusión para Montaigne fue sólo el punto de partida de Descartes, un escéptico con la esperanza de algo mejor que escepticismo. El Discurso del Método (1637) no es el tratado que sugiere el título, pero sí es un punto importante en la historia del pensamiento europeo. La intención primera de Descartes era llamarlo “Una historia de mi mente”, y aún se puede leer como tal, una especie de memoria que revisa el pasado a la luz del presente; fue escrito a los 40 años, 17 años después de los hechos narrados, ya como filósofo.

Para Descartes el problema central era la certidumbre, y el objetivo general del Descartes del Método era mostrar cómo él mismo enfrentó el problema. ¿Cómo podemos estar seguros de cualquier cosa? Montaigne no tenía respuesta para esta pregunta; la verdadera sabiduría consistía en echar cómodamente la cabeza en la “suave almohada” del escepticismo. Insatisfecho, Descartes pensaba en tres grados de sabiduría, y el más alto consiste en el descubrimiento de las “primeras causas y los verdaderos principios de los cuales todo lo que somos capaces de hacer puede ser deducido”. Y fue en las Meditaciones donde Descartes comenzó a construir su nueva filosofía; en la cuarta parte del Discurso sólo se da un perfil. Las Meditaciones son de hecho un “pequeño tratado de la divinidad”, sobre la existencia de Dios y del alma. Pero el punto a enfatizar es que en la nueva filosofía de Descartes –a diferencia de la vieja filosofía de Aristóteles- el movimiento del pensamiento es de las ideas a las cosas, y no de las cosas a las ideas.

Para Descartes, las ideas más importantes son ideas innatas, que encuentra en su mente, “aquellas”, dice, “que nacen conmigo”, que él percibe “claramente y precisamente”, y que son como imágenes o retratos de la realidad que representa. De ahí el principio cartesiano y de todo el idealismo moderno: todo lo que puede ser conocido clara y precisamente como constituyendo la idea de una cosa puede decirse de la cosa misma. Tal concepción del conocimiento que subraya la filosofía de Descartes indica que deberíamos estar capacitados para construir el mundo desde nuestras claras y precisas ideas, con la certeza de que estas ideas constituirán un verdadero cuadro de la realidad, y entonces el problema es encontrar el orden correcto para exponer las ideas que encontramos en nuestra mente, y de hacer más de nuestro punto de partida para que pueda haber prueba contra toda la crítica de los escépticos.

En otras palabras y en respuesta a la pregunta sobre cómo podemos estar seguros de cualquier cosa, Descartes tenía que encontrar una proposición simple e infalible que aguantara hasta las más extravagantes objeciones de los escépticos; y la encontró en el célebre cogito ergo sum, “pienso, luego existo”. (Segunda de las Meditaciones:”Pero no hay nada de que yo existo en ser engañado, y entonces, dejen que él me engañe todo lo que quiera, jamás podrá transformarme en nada mientras yo piense que soy algo.”)

Independientemente de lo que podamos pensar de pensamiento sin pensador, Descartes creyó probar que cogito ergo sum es la afirmación no de uno mismo y del pensamiento tomado separadamente como sujeto y verbo, sino de un yo pensante tomado como un todo, de una existencia cuya “toda naturaleza o esencia consiste en pensar”. Así sé que existo, percibo el hecho de mi mismo clara y precisamente, en lo que Descartes llama “una cosa pensante”, y puedo disipar cualquier duda, hasta aquella inspirada por la hipótesis de una Demonio maligno, ya que ser engañado es una forma de pensar aunque piense erróneamente; y a la vez puedo entender lo que hace a algo verdadero. De ello prosigue que estoy justificado al aseverar que lo que pueda ser concebido clara y precisamente en la mente es por lo tanto verdadero, y la verdad del cogito se vuelve el ejemplo de todas las otras verdades, además del seguro punto de partida de la filosofía de Descartes, quien pensaba que esto era certidumbre matemática.

Aristóteles y sus seguidores explicaron el mundo en términos de materia y forma, y atribuyeron al cuerpo humano un alma o forma animada, que ejerce varias operaciones en y a través del cuerpo, como nutrición, movimiento, sensación y demás. Pero en Descartes lo que llamamos alma es esencialmente pensamiento; y por lo tanto debe ser excluido, si queremos que sea una idea clara. De ahí sigue que la idea de alma o mente no contiene nada que pertenezca al cuerpo, sobre el principio de que las ideas precisas no son representativas de existencias precisas. Por lo tanto, el dualismo cartesiano de mente y materia, cuerpo y alma, es llamado “bifurcación de la naturaleza”.


III

Descartes no distinguió entre la metafísica (“las raíces”) y la física (“el tronco”) como lo hacemos hoy. Al hacer que su física dependiera de su metafísica, Descartes revirtió el procedimiento tradicional mediante el cual la física constituyó una especie de prolegómeno a la metafísica, como vemos en la filosofía de Aristóteles y Aquinas. Aquinas muestra una más clara anticipación de la visión moderna que distingue entre ciencia y filosofía cuando observa que la teoría ptolomeica de epiciclos puede “salvar las apariencias”, pero que no es prueba suficiente para que la teoría sea verdad, ya que “las apariencias quizás también puedan ser salvadas en otras hipótesis”.

La boga de la filosofía cartesiana se extendió por una generación. En cuanto Newton publicó sus Principios Matemáticos de la Filosofía Natural (1687), el sistema del universo físico de Descartes fue cosa del pasado. Hoy no hay cartesianos en física, aunque sigue con nosotros el problema de relacionar una nueva manera de entender el mundo físico. ¿Cómo sabemos que tenemos cuerpos desde los principios planteados por Descartes? Lo que imaginamos no lleva al juicio de que lo que imaginemos exista de hecho (al igual que lo que imagina el chavismo no se transforma en realidad). Hay ideas, pero a diferencia de otras ideas claras y precisas son confusas y oscuras, no confiables, la mente forma al ser afectada por alguna sustancia extraña unida íntimamente con ella, y esta sustancia es el cuerpo. Cada mente, así consciente de la unión con un cuerpo, también se hace consciente de la acción externa sobre un cuerpo; y consecuentemente debe admitir la existencia de otros cuerpos, descartando toda duda sobre la existencia del mundo exterior... El problema del dualismo es un problema real, es imposible no aceptar el dualismo de mente y cuerpo, pese a las sutilezas para disfrazarlo. El retrato del mundo de Descartes estaba muy equivocado en casi cada detalle, aunque el espíritu cartesiano que lo inspiró aún sobreviva.

Descartes era generoso y modesto, ajeno a los halagos mundanos; deseaba que su filosofía fuese de beneficio práctico para la humanidad; e insistió que era sólo por su infalible método que se hizo filósofo. Pero no era tolerante en el sentido moderno; al otorgarle a otros el derecho a sostener como verdad lo que él juzgaba falso, él mismo no podía pensar o decir que lo que sabía como verdad “por la luz natural de su mente”, podía ser falso. No había lugar en su mente para la mera opinión. Había asumido la producción de demostraciones verdaderamente matemáticas para todas las proposiciones que planteó, y estaba convencido de que todo el conocimiento era uno, al igual de que había sólo un método infalible, de tal manera que si una ciencia era correcta, todas debían ser correcta, y donde una ciencia estaba equivocada, todas estaban equivocadas. Pero la filosofía de un filósofo es el rehén que le da a la fortuna; y la fortuna ha decretado que Descartes no ha de ser, como esperaba, el Aristóteles del mundo moderno. Pero el título que no se le puede arrebatar –según su adversario moderno, Jacques Maritain- es el de “Gran Innovador”.

miércoles, 29 de junio de 2011

EXISTENCIA Y COMUNICACION, PERDIDAS PARA EL CHAVISMO

-Alberto Rodríguez Barrera-
Existe un abismo radical entre el modo dogmático y el comunicativo, ya que quien afirma una “verdad” como generalmente válida para todos los hombres se pone con ello a favor de la falsedad; “Cada forma tiene que fracasar en el mundo, ninguna puede imponerse como la verdad sin más”. Jaspers tampoco pudo prescindir del concepto de una verdad objetiva, y se esfuerza por ella. Como si del chavismo tratara, habla de la carencia ordinaria de los hombres, incluso del positivamente malo que no quiere escuchar, rechaza razones, rompe la comunicación, disimulando constantemente y desconociendo la verdad.

En el pluralismo importa la empírea humana en general, eso es: la experiencia de todas las naciones y estados; la consideración de valores indispensables para mantener la paz y conservación humana: fe en los derechos básicos del hombre, en la dignidad y valor de la persona humana, en la igualdad de derechos, en un mejor nivel de vida dentro de una libertad mayor. Ello implica tolerancia y solidaridad, intrínsecas a la filosofía del pluralismo, que se extienden a los valores negativos (no intervención, no agresión) y a los valores positivos (respeto y mejoramiento de la vida de los pueblos). Existen medidas empíricamente reconocidas de la sociedad internacional. Estamos frente a grandes incertidumbres y peligros, errores basados en una ceguera, que requieren de urgentes correcciones para despejar el suelo pantanoso con evidencias.

Es un deber humano dar al hombre – a la colectividad- asomos de seguridad en las situaciones límite que se nos presentan, cosa que se reconoce de la filosofía: es una gran maestra infatigable de la humanidad, que no debe reservarse a especialistas o universidades y que debe salir al pueblo. El existencialista Jaspers creía que la filosofía era un proceso original central de la existencia humana, un acontecimiento auténtico para la búsqueda de la verdad en la totalidad del ser, que capta al hombre tocándolo más a fondo que a cualquier conocimiento científico. La razón y el entendimiento obtenidos en el pasado no ameritan el absurdo completamente inusitado que invade al presente.

La comunicación de hoy anhela esclarecimiento de la existencia. Jaspers decía que la “existencia es lo que nunca se vuelve objeto; es el origen, a partir del cual yo pienso y actúo, sobre el que hablo en secuencia de ideas que no son conocimiento de algo; existencia es lo que se refiere a sí mismo y en ello a su trascendencia”. Tal esclarecimiento de la existencia no se hace sólo por el saber. La existencia debe realizarse en una unión existencial y solidaria; nadie puede ser feliz solo; se necesita la unión de las almas a través de la comunicación. Se trata de una lucha amorosa de comunicación recíproca, del trato social.

A diferencia del chavismo, el hombre existencial está siempre en camino, no aferrándose a verdades, conceptos y sistemas dogmáticos, ya que está constantemente abierto y dispuesto a aprender, considerando todos los puntos de vista, siempre consciente de que no hay verdades definitivas. Tal relativismo implica que el hombre es una obra fragmentaria, llena de enigmas, al que sólo se le puede conocer por medio de símbolos o cifras. Según Jaspers la cifra más importante es el ser en el fracaso de las situaciones límites, como en la muerte, la tragedia culpable, en la lucha y el sufrimiento. Y cuando el hombre sólo lee símbolos enigmáticos, esas cifras nunca llegan a un final, llega a los límites de su potencia, de manera semejante en Heidegger y Sartre.

Jaspers es un precursor en el camino de la reflexión esencial de la humanidad, de regreso a la metafísica, la verdadera filosofía (según Kant), y su filosofía de la existencia continúa a Pascal, Kant, Kierkegaard y Nietzsche, pero habla no solamente de la realidad de este existir como subjetividad de un ser sí mismo, sino también del ser original trascendente que nos libre de la superstición. Son ideas y espacios que permanecen abiertos para ser llenados en la existencia, de contenido único y actual: “Son como una música que cautiva, pero deja posibilidad a toda libertad”; que entienden mitos, arte, poesía, y revela trascendencias, aprehendiendo lo que es superior, creadora de construcciones comprensibles.

Jaspers: “La verdad no es de una sola especie, no es una ni única. Tiene un sentido múltiple según el modo de la comunicación en que se presenta”. La verdad no se puede desligar de su comunicabilidad; no se encuentra en lo que ya se sabe sino en lo que surge y resulta; debe ser la autenticidad del punto de vista. Por ello, para la continuidad del existir, hay que desarrollar el arte de hablar más con otros...

Existe un abismo radical entre el modo dogmático y el comunicativo, ya que quien afirma una “verdad” como generalmente válida para todos los hombres se pone con ello a favor de la falsedad; “Cada forma tiene que fracasar en el mundo, ninguna puede imponerse como la verdad sin más”. Jaspers tampoco pudo prescindir del concepto de una verdad objetiva, y se esfuerza por ella. Como si del chavismo tratara, habla de la carencia ordinaria de los hombres, incluso del positivamente malo que no quiere escuchar, rechaza razones, rompe la comunicación, disimulando constantemente y desconociendo la verdad.

La filosofía de la existencia está llena de contradicciones e incongruencias, como la alabanza a lo alógico, que alcanza su meta en el rompimiento de la lógica del entendimiento. En toda filosofía verdadera hay contradicciones, pero –otra vez como el chavismo- cuando la alógica y las contradicciones son declaradas sistema, se llega al fin de toda orientación razonable del mundo. Porque muchas cosas serían mejor –si no dejan la vida en suspenso- apropiándonos de la inclinación al conocimiento de la verdad, esa sagrada y gran obligación para todos los hombres de colaborar en el trabajo solidario de la humanidad. Entre los hombres y la verdad existe una relación necesaria y esencial. El concepto de la verdad se vuelve nihilista cuando ubica esta relación a nivel secundario.


















--
Alberto Rodríguez Barrera

sábado, 21 de mayo de 2011

FALSEDAD Y VERDAD DEL PODER

Alberto Rodríguez Barrera
El chavismo está poseído por un superratón que se cree superhombre en el delirio del poder, que no quiere abarcar la sociedad anónima que es el Estado sino que anima a un “dominatrix” individual a fin de que someta a los hombres y a la tierra. Aquí el poder deja de ser una posibilidad humana y neutral y se utiliza como fin en sí mismo, con lo cual se convierte en un valor absoluto. Y con ello en un poder demoníaco de consecuencias incalculables. Tal poderío lleva al hombre a situaciones que no puede prever y considerar racionalmente. Con alma y voluntad divididas, sucumbe al peligro del abuso de poder, tanto más cuanto más grande su dominio descocado. Nace el dictador.

“No sé lo que amo
no tengo paz ni descanso,
no sé lo que creo,
¿por qué vivo todavía, para qué?”
Nietzsche


Está comprobado que Nietzsche –racionalista e irracionalista bajo la influencia de las musas- cambió con frecuencia sus opiniones en su vida y en sus trabajos. Sus grandes contradicciones podrían entenderse mejor concibiéndolo como poeta, en lo que era más (¿o mejor?) que un filósofo. Con su pregón de que se debe aspirar al poder por el poder, su obra “La Voluntad del Poder” (subtitulada “Ensayo de una transmutación de todos los valores”) buscaba sustituir el nihilismo total que a todos nos sale al encuentro con un movimiento contrario, “en algún futuro”.

Para Nietzsche la voluntad de poder aparece a) entre los oprimidos como voluntad de libertad, b) en una especie más fuerte como voluntad de superpoder y c) entre los más fuertes, ricos y valientes como amor a la humanidad, al pueblo, al evangelio, a la verdad, a Dios, etcétera. Escribe que la vida, como un caso aislado, tiende a un sentimiento máximo de poder, que es “esencialmente una tendencia a más poder; lo más profundo y más íntimo sigue siendo esta voluntad”. Difícilmente. Y hay frases baratas para alentar: la virtud es tontería, igualdad de derechos para los “fracasados” -es decir, derechos humanos para todos- sería la más profunda inmoralidad (sería la contranaturaleza misma como moral); un orden humano escalonado en rangos (“Cuanto poder tienes, eso eres; el resto es cobardía”). Concibe todo lo que existe –hasta el hallazgo de la verdad- como fenómeno de la voluntad de poder...

Quizás fueron gritos desesperados de un espíritu enfermo, que se consumía en sufrimiento, lo que impidió a Nietzsche ver claro para entender y clasificar el poder. Su ateísmo lo llevó –al declarar muerto a Dios- a llenar el vacío con el “superhombre”. “...si había dioses, cómo soportaría yo no ser un dios”. Pura emoción y sentimiento poético (“Así hablaba Zaratustra”). Tanto es lo que todo el mundo ha sacado de lo que escribió Nietzsche, que tener una visión total -”redonda”- de él, de su filosofía, es casi imposible. En símil del chavismo, por ejemplo, manifestó que las vueltas que el juicio moral ha realizado permiten que lo “malo” sea rebautizado como “bueno”.

En “La Voluntad del Poder” se afirman otros símiles con el chavismo: la moral “envenena toda la concepción del mundo” y “corta el camino hacia el entendimiento”; el carácter es una forma de la estupidez; el matrimonio es totalmente “deplorable e indecoroso”; el hombre virtuoso es una especie inferior porque no es una persona... El dualismo moral de Nietzsche –única manera de entenderlo como un todo- se divide en una moral de señores y una moral de esclavos, una vida más allá del bien y del mal y una para que la manada obedezca. El Estado, despreciado por él como monstruo frío, debe regular el trato de los sexos para evitar hombres indeseables...Hola, Hitler.

El chavismo pretende reducir toda la realidad al poder, para determinarlo todo. Pretende poner las fuerzas naturales como uso del poder. Esto no es posible, hay que diferenciar. Las fuerzas de la naturaleza animada e inanimada no son emanación del “poder”, la energía no es poder. El concepto de poder es algo personal, humano; significa la posibilidad del hombre de ejercer influencia, sobre personas y cosas. Para Max Weber el poder es “la posibilidad de imponer la voluntad propia dentro de una relación social aun en contra de una oposición, sin importar aquello en lo que esta posibilidad se basa”. Hay coacción, aunque el poder se basa en muchas causas, porque el hombre es complicado.

El poder puede venir de la superioridad, la fuerza, el saber, el prestigio social, la posesión o disposición de bienes materiales o servicios, etcétera. El hombre se puso a someter más de lo que el Génesis señaló, ya que en principio el poder es tan ilimitado como todas sus posibilidades. Hoy se dispone de instrumentos de poder –gracias a la tecnología- antes insospechados. El poder militar se ha usado para fines buenos y malos. Agréguese a esto el aporte de “El Príncipe” de Maquiavelo pretendiendo que el poder estatal sea el ideal último al que todo debe subordinarse, y el poder –que es neutral en sí- se pone al servicio del estado únicamente con el fin de levantar su pirámide lo más alto posible. Los resultados de esto han asustado, asustan y asustarán a todos.

El chavismo está poseído por un superratón que se cree superhombre en el delirio del poder, que no quiere abarcar la sociedad anónima que es el Estado sino que anima a un “dominatrix” individual a fin de que someta a los hombres y a la tierra. Aquí el poder deja de ser una posibilidad humana y neutral y se utiliza como fin en sí mismo, con lo cual se convierte en un valor absoluto. Y con ello en un poder demoníaco de consecuencias incalculables. Tal poderío lleva al hombre a situaciones que no puede prever y considerar racionalmente. Con alma y voluntad divididas, sucumbe al peligro del abuso de poder, tanto más cuanto más grande su dominio descocado. Nace el dictador.

jueves, 29 de abril de 2010

"Rebelión de Atlas"

Ayn Rand.*
¿"Tu sociedad está condenada"?...

"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad , lamentablemente, está condenada." (Ayn Rand, La Rebelión de Atlas, 1957)

Párrafo de la "Rebelión de Atlas", de la filósofa y pensadora rusa, emigrada a USA,

lunes, 31 de agosto de 2009

Saul Godoy Gómez // El fascismo como movimiento encubierto

Siguiendo el estudio La escencia del fascismo, del filósofo Giorgo Locchi voy a extrapolar los elementos constitutivos que descubre de este movimiento en Europa, y transportarlos al movimiento del chavismo, para descubrir lo que deliberadamente oculta esta "falsa bandera" del socialismo.
El pensamiento fascista chavista manipula el pensamiento de Bolívar y lo mezcla con las ideas de extrema derecha de un Noberto Ceresole, para conformar una ideología militarista que exalta el protagonismo guerrerista de una plétora de personajes, entre los que destacan las resistencias en contra del Imperio español, de figuras indígenas como Guaicaipuro, Tupac Amarú, de revolucionarios como Zamora, Zapata y Sandino, de militares como Perón, Noriega y otros (nótese que Chávez escoge con pinzas a los héroes nacionales que va a utilizar en sus discursos en otras naciones, mayoritariamente militares o milicianos), la piedra fundamental es la existencia del mito de una revolución continental continuada desde la cual se desplegará el "superhumanismo", que es el corazón de todo régimen fascista.
Está en la naturaleza del fascismo despreciar todo igualitarismo, su organización natural es la jerarquía piramidal con el líder en la cúspide, para ello se necesita la preponderancia del Estado soberano y totalitario sobre cualquier interés y actividad humana, con un desprecio que se manifiesta en la negación de los sindicatos obreros, gremios profesionales, partidos políticos, ONG's, a los que prefiere controlar bajo el techo de organizaciones únicas; su concepto de humanidad es la de un género humano, de una especie animal sometida a las leyes de la naturaleza, incapaz de lograr metas sin que sean impuestas por un líder, lo que lo lleva a tratar a sus congéneres como ganado de su propiedad.
Es sintomático del fascismo el trato violento y déspota a quienes se oponen a los designios del poder, la estrategia es el terror, sobre todo con instituciones que pudieran hacerle sombra, como los organismos internacionales y las iglesias, por ello el ataque continuo a la Iglesia Católica y al judaísmo, a quienes acusa de fomentar la degradación del ser humano y de ser causa de la decadencia de las naciones.
Locchi advierte varias veces que el fascismo es un sistema oscilante, que puede negociar y convivir con filosofías y posiciones que le son adversas; Mussolini, que era un redomado ateo, pactó con la Iglesia Católica ; Hitler, en un principio, negoció con quien pudiera ayudarlo a alcanzar el poder; Chávez pactó con el socialismo, del que quiere hacer una religión, que no es liberadora ni humanista, que ha usado para instaurar el capitalismo en su etapa más salvaje, la del capitalismo de Estado, que es el modelo que tiene instaurado en Venezuela.
El fascista comprende que las masas funcionan por unas creencias básicas, las cuales no pretende destruir, pero sí transformar, por ello la pretensión de volver a ritos y creencias autóctonas y ancestrales; el fascista es un verdadero revolucionario, considera al mundo podrido y su acción es destruirlo para fundar un nuevo mundo y un nuevo hombre sobre sus ruinas.
El fascismo no cree en la sociedad como forma de organización de masas, cree más bien en la comunidad que es mucho más básica y sin instituciones, para ello utiliza una gran cantidad de organizaciones paramilitares y misiones que actúan más como una "orden" o secta, que van encaminadas a satisfacer las necesidades de sus miembros, no de la colectividad, aunque algunas de sus actividades tengan algún carácter asistencial o de interés público; estos grupos, que no son sino tribus (y que varían de acuerdo al temperamento de las personas que los conforman), son orgánicos, en el sentido de que tienen un solo discurso, una sola visión del mundo y principalmente, obedecen incondicionalmente a un solo líder.
Como toda organización política y sistema ideológico, su fin es la obtención del poder para la realización de su plan de cambiar el mundo, lo que lo convierte, de hecho, en el más radical de los movimientos políticos, enemigo de la democracia y, por supuesto, del liberalismo, de la socialdemocracia, del comunismo y del socialismo.
Igual que Hitler, a Chávez le resultó práctico montarse en el ideario socialista; los grupos comunistas y socialistas estaban bien adelantados en sus formas organizativas populares, tanto en Venezuela como en Latinoamérica, Cuba se había ocupado de ello por décadas; Chávez se aprovechó de ese trabajo, buscó la aproximación y amistad personal con Fidel Castro, quien, ya anciano, no pudo reconocer en Chávez a un fascista, que terminaría por usurpar su reino en la tierra.
De allí pasó a apropiarse del Foro de Sao Paulo, club de las organizaciones extremistas de la izquierda latinoamericana, captó la amistad del líder obrero del Brasil, el presidente Lula, las simpatías de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, mujer forjada en la resistencia de la izquierda en contra del fascismo y la violación de derechos humanos en su país, enamoró al líder indígena Evo, en Bolivia… ninguno se dio cuenta que le hacían la corte a un fascista de nuevo cuño, enemigo mortal de sus idearios y de sus luchas.
La semilla fascista de Chávez la encontramos en las Fuerzas Armadas de Venezuela, con una arraigada inclinación al militarismo prusiano, luego en su forma nacionalsocialista y, posteriormente, alimentados por la influencia norteamericana durante la Guerra Fría , en su tendencia de apoyar a los hombres fuertes del continente en su lucha en contra del comunismo. El pensamiento totalitarista y su vocación de dominio político continental, quedan claramente expresados en su insistencia de hablarles directamente a los pueblos de Latinoamérica, y no a sus gobiernos.
Todos esos presidentes socialistas, amigos de la revolución bolivariana, no están viendo el peligro que corren apoyando a Chávez, están atentos sólo a su disfraz socialista, pero no le están poniendo cuidado a su discurso y acciones, que son virulentamente contrarios al interés de las grandes mayorías, sobre todo de los obreros y los indígenas, al de los campesinos, las mujeres y los jóvenes (vean lo que está sucediendo en Venezuela), sus mensajes no tienen nada que ver con democracia, ni con sus instituciones, su intervencionismo desestabilizador y militarista tiene como fin unir al continente en el odio, su meta es ser una de esas polaridades que dominan al mundo, su ideal es la versión renovada del Imperio Inca, de la Gran Patria Suramericana, pero no con fines civilizatorios de paz, progreso y unión de los pueblos, sino de un poder emergente, guerrerista y conquistador, con suficiente poder para instaurar el dominio total sobre almas y tierras.
Es tan desbocada su ambición, que ha escogido a los Estados Unidos de Norteamérica como enemigo, al acicata cada vez que puede y pretende derrotarlo y destruirlo. En esta alocada tarea quiere embarcar a todos los gobiernos socialistas de Latinoamérica. percival367@yahoo.com

domingo, 15 de marzo de 2009

Hermenéutica

De Wikipedia, la enciclopedia libre
La hermenéutica (del griego ερμηνευτική τέχνη, hermeneutiké tejne, "arte de explicar, traducir, o interpretar") es el conocimiento y arte de la interpretación, sobre todo de textos, para determinar el significado exacto de las palabras mediante las cuales se ha expresado un pensamiento.
Contenido[ocultar]

Hermenéutica filológica [editar]
Se distinguen, por una parte, la hermenéutica filológica, surgida históricamente en Alejandría por la tarea de establecer el sentido auténtico de los textos antiguos, y particularmente los grandes poemas de Homero, oscurecidos por el tiempo, en tanto que aquel es inmanente a la situación de comunicación en la que han sido producidos...

Hermenéutica bíblica [editar]
Se encuentra desde los siglos XVII y XVIII aplicada a una interpretación correcta,objetiva y comprensible de la Biblia. Baruch Spinoza es uno de los precursores de la hermenéutica bíblica.

Hermenéutica filosófica [editar]
Por otra parte, la «hermenéutica filosófica» es independiente de la lingüística y busca determinar las condiciones trascendentales de toda interpretación. Es decir, interpreta las actividades del hombre.

Origen y evolución de la hermenéutica [editar]
El término hermenéutica proviene del verbo griego hermeneutikos que significa interpretar, declarar, anunciar, esclarecer y, por último, traducir. Significa que alguna cosa es vuelta comprensible o llevada a la comprensión. Se considera que el término deriva del nombre del dios griego Hermes, el mensajero, al que los griegos atribuían el origen del lenguaje y la escritura y consideraban patrono de la comunicación y entendimiento humano; lo cierto es que este término originalmente expresaba la comprensión y explicación de una sentencia oscura y enigmática de los dioses u oráculo, que precisaba una interpretación correcta. Otros dicen que el término hermenéutica deriva del griego "ermēneutikē", que significa "ciencia", "técnica" que tiene por objeto la interpretación de textos religiosos o filosóficos, especialmente de las Sagradas Escrituras; "interpretación" del sentido de las palabras de los textos; "teoría", ciencia volcada en la interpretación de los signos y de su valor simbólico.
Otro concepto y, así, en defensa de la hermenéutica aquí mismo, es que, lo hermético –lo semántico aquí- viene de la escuela instituida en Egipto y que debe su nombre a su fundador, Hermes Trismegisto. Quedando así para la historia el concepto de lo hermético –la enseñanza ocultista de una escuela, lo secreto- como aquello que solo se revela a un grupo de miembros militantes de una doctrina cualquiera tal y como se pretendía fuera esta escuela. Hermetismo es, por ende, lo secreto, lo no revelado, lo cerrado o encerrado, lo no accesible ni público, lo oculto e incluso, lo que esta –por mágico o irrazonable- más allá de la comprensión simple y así, hermenéutica, el estudio del significado de cualquier símbolo oculto detrás de algo, principalmente de la palabra. Es decir, en mucho, un intento más de minimizar la enajenación del lenguaje. La hermenéutica intenta descifrar el símbolo o significado detrás de la palabra y, con ello, intenta la exégesis de la razón misma sobre el significado. Muchos escritos –Platón en Timeo declara decenas de miles, mantenidos por más de 9.000 años en los corredores del templo de Neith en Sais, Egipto– son atribuidos a Hermes Trismegisto. Durante el medievo y el renacimiento, los documentos que le fueron atribuidos a Hermes, fueron conocidos como “hermética”. De hecho, influenció siempre a los alquimistas y magos de la época. Por más, la frase o término: sellado herméticamente, hacía referencia a los conjuros que protegían mágicamente cualquier objeto. La hermenéutica es una herramienta magnífica del intelecto, es -como se dijo antes- exégesis de la razón misma, solo que, ligada irremesiblemente a la razón y por ello a la palabra, conoce el límite en el símbolo. La idea, trasciende la razón.
La necesidad de una disciplina hermenéutica está dada por las complejidades del lenguaje, que frecuentemente conducen a conclusiones diferentes e incluso contrapuestas en lo que respecta al significado de un texto. El camino a recorrer entre el lector y el pensamiento del autor suele ser largo e intrincado. Ello muestra la conveniencia de usar todos los medios a nuestro alcance para llegar a la meta propuesta.
Un parcial sinónimo de la hermenéutica es la exégesis (del griego εξηγεσθαι, exegeiszai, "explicar, exponer, interpretar"). Evémero de Mesene (siglo IV a. C.) realizó el primer intento de interpretar racionalmente las leyendas y mitos griegos reduciendo su contenido a elementos históricos y sociales (evemerismo). En el siglo VI a. C. Teágenes de Regio intentó una empresa parecida para interpretarlos de forma alegórica y extraer su sentido profundo.

Hermenéutica y Teología [editar]
Pero el origen de los estudios hermenéuticos se encuentran realmente en la teología cristiana, donde la hermenéutica tiene por objeto fijar los principios y normas que han de aplicarse en la interpretación de los libros sagrados de la Biblia, que, como revelados por Dios pero compuestos por hombres, poseían dos significados distintos: el literal y el espiritual, este último dividido en tres: el anagógico, el alegórico y el moral:
El sentido literal es el significado por las palabras de la Escritura y descubierto por la exégesis filológica que sigue las reglas de la justa interpretación. Según Tomás de Aquino, en Summa Theológica 1,1,10:
Omnes sensus (sc. sácrae Scriptúrae) fúndentur súper litteralem.
Todos los sentidos de la Sagrada Escritura se fundan sobre el sentido literal.
El sentido espiritual, infuso por Dios en el hombre según la creencia cristiana, da un sentido religioso suplementario a los signos, dividido en tres tipos diferentes:
El sentido alegórico, por el que es posible a los cristianos adquirir una comprensión más profunda de los acontecimientos reconociendo su significación en Cristo; de esa manera el paso del mar Rojo simboliza la victoria de Cristo y el bautismo. (cf 1 Pablo a los colosenses 10,2).
El sentido moral, por el cual los acontecimientos narrados en la Escritura pueden conducir a un obrar justo; su fin es la instrucción (1 Co 10, 11; cf Pablo a los hebreos 3-4,11).
El sentido anagógico (o sentido místico) por el cual los santos pueden ver realidades y acontecimientos de una significación eterna, que conduce (en griego anagogue) a los cristianos hacia la patria celestial. Así, la Iglesia en la tierra es signo de la Jerusalén celeste. (cf Apocalipsis 21,1-22,5)

Romanticismo y Friedrich Schleiermacher [editar]
Después de permanecer recluida durante varios siglos en el ámbito de la Teología, la hermenéutica se abrió en la época del Romanticismo a todo tipo de textos escritos. En este contexto se sitúa Friedrich Schleiermacher (1768-1834), que ve en la tarea hermenéutica un proceso de reconstrucción del espíritu de nuestros antepasados. Así, Schleiermacher plantea un círculo hermenéutico para poder interpretar los textos, postula que la correcta interpretación debe tener una dimensión objetiva, relacionada con la construcción del contexto del autor, y otra subjetiva y adivinatoria, que consiste en trasladarse al lugar del autor. Para Schleiermacher la hermenéutica no es un saber teórico sino práctico, esto es, la praxis o la técnica de la buena interpretación de un texto hablado o escrito. Trátase ahí de la comprensión, que se volvió desde antaño un concepto fundamental y finalidad de toda cuestión hermenéutica. Schleiermacher define la hermenéutica como "reconstrucción histórica y adivinatoria, objetiva y subjetiva, de un discurso dado".

Historicismo diltheiano [editar]
Esta perspectiva influirá en la aparición del Historicismo diltheiano. Wilhelm Dilthey (1833-1911) cree que toda manifestación espiritual humana, y no sólo los textos escritos, tiene que ser comprendida dentro del contexto histórico de su época. Si los acontecimientos de la naturaleza deben ser explicados, los acontecimientos históricos, los valores y la cultura deben ser comprendidos. Según Wilhelm Dilthey, estos dos métodos serían opuestos entre sí: explicación (propia de las ciencias naturales) y comprensión (propia de las ciencias del espíritu o ciencias humanas):
Esclarecemos por medio de procesos intelectuales, pero compreendemos por la cooperación de todas las fuerzas sentimentales en la aprehensión, por la inmersión de las fuerzas sentimentales en el objeto.
Wilhelm Dilthey fue el primero en formular la dualidad entre las "ciencias de la naturaleza" y las "ciencias del espíritu", que se distinguen respectivamente por el uso de un método analítico esclarecedor una y el uso de un procedimiento de compresión descriptiva la otra. Comprensión y aprehensión de un significado y sentido es lo que se presenta a la comprensión como contenido. Sólo podemos determinar la compresión por el sentido y el sentido apenas por la comprensión. Toda comprensión es aprehensión de un sentido. Para Dilthey todo conocimiento de las ciencias del espíritu es una comprensión y un conocimiento histórico. Este conocimiento es posible porque la vida (el objeto de estudio de las ciencias del espíritu) genera estructuras, ya sean desde una obra pictórica a una literaria; entonces concede a la hermenéutica el papel de disciplina encargada de interpretar dichas estructuras, permitiendo el conocimiento en las ciencias del espíritu.

Paul Ricoeur [editar]
Paul Ricoeur (Essais d’herméneutique, París: Seuil, 1969) supera en su aporte a las dos corrientes anteriores, y propone una "hermenéutica de la distancia", lo que hace que surja una interpretación es el hecho de que haya un distancia entre el emisor y el receptor. De esta hermenéutica surge una teoría cuyo paradigma es el texto, es decir, todo discurso fijado por la escritura. Al mismo tiempo este discurso sufre, una vez emitido, un desarraigamiento de la intención del autor y cobra independencia con respecto a él. El texto ahora se encuentra desligado del emisor, y es una realidad metamorfoseada en la cual el lector, al tomar la obra, se introduce. Pero esta misma realidad metamorfoseada propone un "yo", un "dasein", que debe ser extraído por el lector en la tarea hermenéutica. Para Ricoeur interpretar es extraer el ser-en-el-mundo que se halla en el texto. De esta manera se propone estudiar el problema de la "apropiación del texto", es decir, de la aplicación del significado del texto a la vida del lector. La reelaboración del texto por parte del lector es uno de los ejes de la teoría de Paul Ricoeur.

Martin Heidegger [editar]
Ya en el siglo XX, Martin Heidegger, en su análisis de la comprensión, afirma que, cualquiera que sea, presenta una "estructura circular":
Toda interpretación, para producir comprensión, debe ya tener comprendido lo que va a interpretar.
Heidegger introduce nuevos derroteros en la hermenéutica al dejar de considerarla únicamente como un modo de comprensión del espíritu de otras épocas y pensarla como el modo fundamental de situarse el ser humano en el mundo: existir es comprender. Desde entonces su hermenéutica de la facticidad se convierte en una filosofía que identifica la verdad con una interpretación históricamente situada (Hans-Georg Gadamer). La hermenéutica es considerada la escuela de pensamiento opuesta al positivismo.

Estructuras básicas de la comprensión [editar]
Estructura de horizonte: el contenido singular y aprendido en la totalidad de un contexto de sentido, que es preaprendido y coaprendido.
Estructura circular: la comprensión se mueve en una dialéctica entre la precomprensión y la comprensión de la cosa, es un acontecimiento que progresa en forma de espiral, en la medida que un elemento presupone otro y al mismo tiempo hace como que va adelante.
Estructura de diálogo: en el diálogo mantenemos nuestra comprensión abierta, para enriquecerla y corregirla.
Estructura de mediación: la mediación se presenta y se manifiesta en todos los contenidos, pero se interpreta como comprensión en nuestro mundo y en nuestra historia.

Bibliografía [editar]
Ortiz-Osés, Andrés & Lanceros, Patxi (2005). Claves de hermenéutica: para la filosofía, la cultura y la sociedad. Bilbao: Universidad de Deusto. Departamento de Publicaciones. ISBN 978-84-7485-479-4.
— (1997-2004/2006). Diccionario de hermeneútica: una obra interdisciplinar para las ciencias humanas. H.G. Gadamer, G. Durand, P. Ricoeur, G. Vattimo, R. Panikkar, J.L. Aranguren, E. Dussel, E. Trías y otros. Quinta edición. Bilbao: Universidad de Deusto. Departamento de Publicaciones. ISBN 978-84-7485-917-1.

Véase también [editar]
Andrés Ortiz-Osés
Felipe Martínez Marzoa

Wikcionario tiene definiciones para hermenéutica.
Gadamer, Derrida y la política del sentido
"On Hermeneutical Ethics and Education", un artículo de Miguel Ángel Quintana Paz sobre la importancia de la hermenéutica de Gadamer para nuestra comprensión de la música, la ética y la educación en ambas (en inglés)
Artículo de Miguel Ángel Quintana Paz sobre Hermenéutica y traducción
Artículos de Gerardo S. Reyna Caamaño sobre la interpretación Hermenéutica de Fotografías
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Hermen%C3%A9utica"