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miércoles, 11 de mayo de 2011

La propuesta electoral

Sección: Política

Ramón Piñango
Miércoles, 11 de mayo de 2011

La propuesta debe sonar realista, viable. Que inspire a la gente no implica que sea etérea. Para inspirar en relación con temas concretos es imprescindible que esté referida a necesidades fundamentales


El Gobierno es un caso perdido. Si la situación actual se prolonga después de diciembre de 2012, la devastación del país será terrible. Estamos obligados a trabajar para que se produzca un cambio político dentro de veinte meses.

Insistimos en que es imprescindible que la oposición se convierta en una opción atractiva por sí misma; su esfuerzo electoral no puede fundamentarse en el simple rechazo al régimen. Para ello requiere de una propuesta convincente, no basta con lanzar un buen candidato. Esto lo hemos planteado unas cuantas personas cientos de veces, pero poco se ha logrado. Las reacciones del liderazgo político opositor son del siguiente tipo: "Tengan calma, estamos trabajando"; "entiendan que es muy complicado poner de acuerdo mucha gente, eso toma tiempo pero estamos trabajando"; "no es bueno criticar tanto porque eso le da armas al enemigo"; "ese es el problema de la antipolítica que critica lo que hacemos los políticos". Pero hay que insistir porque el tema de la propuesta merece las más cuidadosa atención. ¿Qué debe caracterizar la propuesta de la oposición? La propuesta ha de ser atractiva, inspiradora, movilizadora. Tanto que el gran electorado y no sólo el antichavismo de los sectores medios y altos comprenda lo que puede obtener si gana la oposición y, por tanto, lo que perdería si el Gobierno gana. Sólo de esta manera se logrará que la gente se sienta parte de una causa común que va mucho más allá del simple desplazamiento de unos políticos por otros. Para lograr lo anterior será preciso que la propuesta electoral sea, usando palabras de Neruda, "clara como una lámpara, simple como un anillo". Que sea una idea que alguien pueda comunicar a otro en tiempo breve, sin mayor explicación. Debe ser como un buen chiste: breves y no requieren explicación. Ya pasaron los tiempos de los programas de gobierno recogidos en uno o dos pesados volúmenes que pocos leían.

La propuesta debe sonar realista, viable. Que inspire a la gente no implica que sea etérea. Para inspirar en relación con temas concretos es imprescindible que esté referida a necesidades fundamentales como la vivienda. Pero que no se desprecien planteamientos más generales como la paz, si son vinculados con asuntos como la seguridad personal. Hay temas como la eficacia en la gestión que podrían enfatizarse si son expuestos como respuesta efectiva a las necesidades cotidianas de la gente. Capacidad para cumplir lo que se promete podría ser un gran motivador. Pero téngase cuidado con la amenaza tecnocrática.

La propuesta ha de ser presentada como compromiso de la oposición, y no nada más del candidato que emergerá en las primarias. Por lo tanto, no puede dejarse para después de las primarias; eso sería perder la oportunidad de presentarla efectivamente al gran electorado. Tres razones para hacerlo así son: permitirá probar la habilidad del precandidato para comunicarla de manera convincente; podrá experimentarse con ella, para afinar su contenido y manera de ofrecerla a los electores; y constituiría una clara demostración de unidad, lo que es clave en las actuales circunstancias.

Finalmente, hay que insistir en que es indispensable hablar con gente de las grandes mayorías antes de lanzar una propuesta. Los sectores populares tienen mucho que decir. Que no cunda la errada idea de que las mayorías se han equivocado.

La historia demuestra que los errores de las élites dirigentes del país han sido numerosos y graves. El mayor de ellos, no haber escuchado a la gente.

rapiñango@gmail.com

martes, 26 de abril de 2011

Venezuela y la imigración corsa

A la memoria de mis abuelos, Jesús Emilio Grisanti y Lucrecia Luciani Franceschi de Grisanti

Luis Xavier Grisanti


Martes, 26 de abril de 2011

Se acaba de estrenar en Caracas la película DE NAVIOS, RON Y CHOCOLATE, de la cineasta venezolana Malena Roncayolo, co-patrocinada por el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) y la Asociación Cultural Corsos de Venezuela (ACCV) . La presentación se realizó en el marco del 25to. Festival de Cine Francés en las salas de Trasnocho Cultural del circuito Gran Cine, bajo los auspicios de la Embajada de Francia, dirigida por el Embajador Jean-Marc Laforet.


Desde hace mucho tiempo estaba pendiente un reconocimiento al singular aporte de los laboriosos inmigrantes de la isla de Córcega al progreso económico, social y cultural de Venezuela durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, pese a que existen documentos y testimonios orales de nuestros padres y abuelos acerca de la tenacidad de espíritu, reciedumbre de carácter y mística de trabajo que trajeron los primeros pobladores que se instalaron principalmente en Carúpano y Río Caribe, hoy Estado Sucre, y en Ciudad Bolívar y Upata, después de la Independencia de Venezuela.



Los inmigrantes corsos, combinando lo mejor de su fuerte raigambre francesa y de sus ancestrales costumbres mediterráneas e ítalo-romanas, fundaron fincas productoras de cacao y caña de azúcar y casas de comercio en el Oriente venezolano, y de café en los Andes (hoy Estados Mérida, Táchira y Trujillo) y el norte del Estado Monagas. La agricultura del café y del cacao, desde la Colonia, fue la principal actividad económica del país hasta que, en 1926, el petróleo pasó a ser el mayor producto de exportación y la primera fuente de ingresos fiscales y de divisas de Venezuela.



La presencia de colonos corsos en los territorios franceses de Martinica, Saint Thomas y Guadalupe hizo que por extensión se instauraran vínculos comerciales con la costa de Paria, ya divisada por su belleza natural y por su potencial agrícola por Alexander Von Humboldt y Aimé Bonpland y por el explorador francés J.J. Dauxion Lavaysse en su obra Viaje a las islas de Trinidad, Tobago, Margarita y a diversas partes de Venezuela en la América Meridional.



En los hoy Estados Anzoátegui, Bolívar y Guárico (antiguas Provincias de Nueva Andalucía, Guayana y Venezuela), y en Los Llanos del sur, se establecieron familias corsas que contribuyeron de manera determinante al desarrollo de la ganadería, la minería del oro, la sarrapia y el balatá en la Guayana venezolana.



Al igual que en el Zulia, Carabobo, Lara, Yaracuy y Miranda, así como en el hoy Estado Vargas, los pioneros corsos se radicaron para trabajar sin descanso, invertir, producir y exportar, mientras educaban a sus hijos en los valores de libertad, fraternidad e igualdad de la Revolución Francesa.



Los corsos y sus hijos fundaron casas de comercio de renombre en aquella Venezuela rural que todavía no había sido arrasada por el rentismo petrolero. De la producción agropecuaria pasaron a la actividad pre-industrial, y fueron pioneros en la industrialización de Venezuela.



Los primeros esfuerzos agroindustriales fueron realizados por los emprendedores de Córcega, con el emblemático Ron Carúpano de la Destillerie Française, fundada en 1902, merecedor de la Medalla de Oro en la Esposizione Internazionale delle Industrie e del Lavoro de Torino en 1911. Dos décadas antes, varias marcas del ron carupanero, entre ellas el Ron Viejo Giamarchi, habían obtenido premios en la Exposición de París de 1889. De su vocación exportadora, quedaron los premios otorgados en Francia e Italia, así como el reconocimiento internacional al cacao y el café venezolanos por su exquisito sabor y elevada calidad.



Los historiadores estiman que desde finales del siglo XIX hasta principios del XX, el cacao que se exportó desde Carúpano representó entre el 73% y el 93% del valor total de las colocaciones internacionales embardadas en el entonces principal puerto del Oriente venezolano. Francia pasó a ser el principal destino de las exportaciones de cacao de Venezuela desde 1860 hasta mediados de 1930.



La inmigración corsa jugó un papel relevante en la recuperación económica de Venezuela después de la Independencia, cuando el valor de la producción agrícola y pecuaria pasó de Bs. 25 millones en 1832 (a precios de 1936) a Bs. 87 millones en 1858, el año anterior al estallido de la Guerra Federal. La Guerra Larga, como se le denominó entonces, provocó una notable merma en la actividad productiva y el valor de la producción agropecuaria cayó un 45%, a Bs. 48 millones en 1863, año cuando triunfaron los federalistas frente a los conservadores.



Al término de la sangrienta confrontación –que dejó un saldo de 40.000 muertos-, se inició una nueva reactivación de la actividad económica del país y el valor de la producción agrícola y pecuaria alcanzó el nivel histórico más alto del siglo XIX: Bs. 203 millones en 1899.



Aquel año, el sector agropecuario representaba el 63% del producto interno bruto de Venezuela, el comercio y las finanzas 17%, el gobierno 14% y el transporte 5%. Este hecho coincidió precisamente con el arribo del grueso de los inmigrantes de Córcega a las regiones agropecuarias del Oriente venezolano, las estribaciones centro-occidentales, el Alto y Bajo Llano y el eje productivo y comercial andino-zuliano.



Hacia 1891, el sistema agroexportador pariano vivía su mayor esplendor. Sólo en el campo del cultivo e industrialización de la caña de azúcar, sin contar la producción de cacao y café, se registraban para aquel año 1.469 plantaciones de caña, 571 trapiches y 217 alambiques.



Gracias al empuje modernizador de los inmigrantes corsos se inauguró en Carúpano, en 1878, el Cable Francés, el cual conectaba a Venezuela con Martinica y llegaba hasta el puerto de Le Havre al norte de Francia. El primer cable submarino de Venezuela permitió instalar una red nacional de telégrafos. Se construyó e inauguró, el 18 de mayo de 1884, el telégrafo y un tranvía a caballo, transformado años más tarde en eléctrico.



En 1896 se edificó un moderno acueducto en este importante puerto del entonces Gran Estado Bermúdez, además de una red telefónica y un sistema de luz eléctrica en 1899. En 1895 se fundó la Cámara de Comercio de Carúpano; pero antes, en 1877, se había establecido la Sociedad Económica Industrial, cuyo primer director fue el eminente jurista, hijo de corsos, Dr. Aníbal Dominici.



Los corsos y sus descendientes fueron activos promotores de la cultura y las artes. Los pioneros y sus hijos edificaron el Teatro Carúpano en 1896, y fundaron la Círculo Francés (Cercle Français) en 1880 y la Sociedad Colombina en 1892, así como a ellos se debió la elevación del Colegio Nacional de Guayana al rango de instituto universitario en 1883, en tiempos del general Antonio Guzmán Blanco.



La producción agropecuaria sufre nuevas recaídas y recuperaciones durante las primeras tres décadas del siglo XX. Durante la turbulenta dictadura de Cipriano Castro (1899-1908), el valor de la producción agrícola y pecuaria se contrae de Bs. 203 millones en 1899 a Bs. 98 millones en 1902 (-52%), el año del bloqueo económico de las grandes potencias europeas por la cesación de pagos de la deuda externa decretada por el caudillo tachirense. En 1908, alegando oposición a su régimen, el general Castro expulsó masivamente a los productores y comerciantes corsos establecidos en Carúpano y sus inmediaciones.



Durante la primera década del gobierno del general Juan Vicente Gómez (1908-1935), la actividad agropecuaria se reaviva y alcanza un valor de Bs. 270 millones en 1918. La agricultura y la cría continuaron reactivándose durante los años 20 del siglo pasado, hasta alcanzar un valor máximo de Bs. 484 millones en 1930. Las exportaciones agrícolas, principalmente café, cacao, ganado, maderas y cueros, disminuyeron de Bs. 91,4 millones en 1929 a Bs. 64 millones en 1933 (-30%), después del colapso de la Bolsa de Nueva York aquel año, el cual desencadenó una fuerte contracción de la economía mundial.



El advenimiento avasallante del petróleo en la vida nacional, el devastador ciclón que arrasó las cosechas y haciendas en 1933 y la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX, causaron un irreversible declive de la producción agropecuaria e pre-industrial del país, clausurándose cuatro siglos de actividad agroexportadora en el devenir histórico de Venezuela. En 1926 el producto interno bruto petrolero (Bs. 3.531 millones) rebasa por primera vez y para siempre el producto nacional agrícola y pecuario (Bs. 2.871 millones, a precios de 1984).



Venezuela sufrió desde el primer gran boom petrolero de los años 20, la hoy denominada Enfermedad Holandesa. Fue el economista merideño Alberto Adriani (1898-1936), quien primero advirtió sobre los peligros de la excesiva dependencia minero-petrolera. Un descendiente de corsos, el humanista, escritor y hombre de Estado venezolano Arturo Uslar Pietri, colaborador de Adriani, acuñó la tantas veces repetida y pocas veces seguida frase Sembrar el petróleo, en 1936, cuando al iniciarse la transición democrática del país bajo el liderazgo del presidente Eleazar López Contreras, el 74% de los venezolanos (3.542.022) hacía vida y se ganaba el pan de cada día en las zonas rurales del país.



Adriani describió en sus angustiosos escritos desde su ciudad natal, Zea, a principios de los años 30, cómo el auge de un recurso natural da lugar a una sobrevaluación de la moneda local que abarata los productos importados y encarece la oferta exportadora agrícola e industrial, desplazando y atrofiando la actividad agropecuaria y manufacturera a favor de bienes y servicios no transables como la construcción y la especulación inmobiliaria y financiera, con el consecuente empobrecimiento de las zonas rurales y el enriquecimiento ficticio de las ciudades.



El documental de Malena Roncayolo, bajo la producción del cineasta Thaelman Urgelles, retrata la prosperidad agropecuaria que comienza a perderse con el surgimiento de la sociedad urbana de consumo en el país. Si en 1920 el 84% de la población venezolana obtenía su sustento y ahorraba para educar a sus hijos en zonas rurales, para 1959 los habitantes urbanos venezolanos superaron por primera vez a sus compatriotas rurales, hasta alcanzar una proporción de 82% en 1997.



DE NAVIOS, RON Y CHOCOLATE es el testimonio de una Venezuela que pudo ser floreciente sin el petróleo. Es un balance positivo de la Venezuela pre-petrolera, que todavía no había perdido el rumbo que más tarde extravió. El reventón de los prolíficos pozos Zumaque en 1914 y Barrosos en 1922 dejó atrás aquella nación agropecuaria austeramente próspera.



La representación cinematográfica de la travesía vital euro-americana es una demostración de la capacidad que tuvieron los inmigrantes de bella isla de Córcega –y de otras latitudes, italianos, españoles y canarios, portugueses, alemanes, polacos, libaneses, judíos, etc., para sobreponerse a las guerras civiles y al caudillismo empobrecedor del siglo XIX y principios del XX.



Con el virtual abandono de la actividad agropecuaria, comenzó a reinar una mentalidad rentística que abarcó a todos los estratos de la sociedad venezolana, dando al traste con el desarrollo socio-económico equilibrado y diversificado que pudo haber tenido la economía nacional si las intermitentes bonanzas de los hidrocarburos se hubiesen invertido mejor en sembrar el petróleo, y más aún, en sembrar ciudadanos bien educados en lo académico y mejor formados en la moral y la ética.



No hay duda de que hubo en el orden social, infraestructural e institucional una importante siembra del petróleo a partir de la democratización del país en 1936, pero con la cuadruplicación de los precios del hidrocarburo en 1973-74, se exacerbaron las consecuencias perniciosas de la Enfermedad Holandesa, de la cual el país no se ha curado hasta el presente.



Enhorabuena arriba este documental educativo para llenar un vacío y dejar una huella indeleble en las nuevas generaciones, en abono de la amistad y de los lazos socio-económicos y culturales entre Córcega, Francia y Venezuela.



BIBLIOGRAFÍA:



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Viso, Carlos, El nacionalismo de Cipriano Castro y la expulsión de los corsos de Carúpano en 1908, en Tierra firme.

jueves, 7 de abril de 2011

Perú: la sombra autoritaria

La Tercera/ Perú


Miércoles, 6 de abril de 2011

Las candidaturas de Humala y Fujimori representan riesgos distintos. En el caso de Humala, el peligro de que se repita la vieja historia del candidato que llega al poder por las urnas y desde allí desmonta el andamiaje republicano


El "triple empate" en los sondeos relativos a la primera vuelta de los comicios presidenciales en Perú, el próximo domingo, arroja un escenario que pocos se atrevían a tomar en serio: un "balotaje" entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori, opciones con fuertes vinculaciones al autoritarismo y cuyas campañas han sido más inteligentes que las de sus contendores.

Una vez más planea sobre el Perú el espectro autoritario: a una semana de la primera vuelta de los comicios presidenciales, los sondeos arrojan la posibilidad de un escenario que pocos se atrevían hasta hace poco a tomar en serio: un "balotaje" entre Ollanta Humala, el ex teniente coronel que lidera el Partido Nacionalista y hoy es candidato a la cabeza de la coalición Gana Perú, y Keiko Fujimori, hija del ex dictador Alberto Fujimori, al que acompañó como Primera Dama y que tienta suerte esta vez bajo la sombrilla de su agrupación Fuerza 2011. Aunque la reacción escandalizada por parte de un vasto sector del país a raíz de los últimos dos sondeos más fiables -de las encuestadoras Ipsos Apoyo y CPI- podría alterar las cifras en estos días y nada está dicho todavía (una encuesta de Datum el viernes mantenía a Humala en primer lugar, pero colocaba a Fujimori cuarta), no se puede descartar que la segunda vuelta la diriman dos opciones con fuertes vinculaciones al autoritarismo.

La primera -la de Humala- viene por vía de militarismo nacionalista de izquierdas que hunde sus raíces en el general Juan Velasco, el militar que dio el golpe de Estado contra Fernando Belaunde en 1968, y que en el contexto latinoamericano cuenta con vasos comunicantes con el Socialismo del Siglo XXI de Hugo Chávez, aun cuando no se trata de fenómenos equivalentes. La segunda -la de Keiko Fujimori- tiene en el padre, hoy teóricamente preso en una dependencia policial pero en la práctica con amplia libertad de movimientos y a cargo de la campaña de su hija, el símbolo alrededor del cual se nuclea una extraña mezcla de fascismo sociológico, nostalgia populista y mística militarista.

Ambas campañas han sido bastante más inteligentes que las de sus contendores, cuyos errores, el mayor de los cuales fue entrematarse sin darse cuenta de que el enemigo eran Humala y Fujimori y no sus pares democráticos de centroderecha o centroizquierda, han colocado a las dos vertientes autoritarias a las puertas del poder. Cuando la campaña electoral propiamente hablando empezó, pocas semanas después de los comicios municipales, el ex alcalde de Lima, Luis Castañeda, encabezaba los sondeos con comodidad. Su obra pública y su imagen de buen gestor parecían suficientes para garantizarle al menos un puesto en la segunda vuelta, en contra de una vieja tradición peruana según la cual los alcaldes de Lima elegidos por votación popular nunca han alcanzado la Presidencia. Pero antes de finalizar el año, con un blitzkrieg publicitario demoledor, el ex mandatario Alejandro Toledo logró desplazar a Castañeda. Lo hizo combinando una imagen de estadista y con la elección cuidadosa de temas de alta sensibilidad. El principal: los precios de los alimentos, que en estos tiempos de commodities agrícolas disparados y precios del transporte desorbitados por el alza del petróleo, llevan a muchos peruanos a recordar con melancholia los tiempos de Toledo (en los que los precios también subieron). El Perú importa maíz, soja y trigo, productos que en el comedor popular -fideos, pollo, etc.- impactan directamente.

El equipo de campaña de Toledo, en el que participan el peruano radicado en Estados Unidos, Sergio Bendixen, que ha asesorado a los demócratas en su conquista del voto hispano, y el español Xavier Domínguez, colaborador del socialismo ibérico, parecía mucho más sólido que el de los rivales. Castañeda se debatía entre contratar al controvertido venezolano Juan José Rendón, que asesoró a Juan Manuel Santos y acabó con Antanas Mockus en la última elección presidencial de Colombia, y al que le han hecho fama de experto en "guerra sucia", y optar por no defenderse de los ataques que le llovían. Entre las críticas que soportaba, la mayor era el cuestionamiento ético de su gestión municipal en una época en que el electorado está fuertemente sensibilizado por la corrupción.

La campaña entró en una dinámica dominada por la lucha entre Toledo, cuyo aparato político y medios afines llevaron a cabo una demolición de Castañeda, y el contraataque del ex alcalde, que sin atreverse a contratar a Rendón, se dejó arrastrar al fango. La lucha cuerpo a cuerpo entre ambos líderes cobró un aspecto cada vez más obsceno. Mientras esto ocurría, Humala, a quien nadie hacía mucho caso en el cuarto lugar, trotaba (literalmente) por el país con un mensaje renovado, calculado para sintonizar con el hastío contra la clase política, la corrupción y unos servicios públicos deficientes que contrastan con el crecimiento económico, y con un sector de clase media baja que veía con buenos ojos la moderación del discurso humalista con relación al pasado radical. El oportunísimo nacimiento de su tercer bebé en plena campaña ayudó a dulcificar la imagen de Humala en el imaginario colectivo.

Por su parte, Keiko Fujimori, que a primera vista debía ser la más cuestionada, veía con fruición cómo sus principales contendores se entremataban. Recorría el país bailando, recordando la obra pública de su padre en provincias y la derrota de sendero Luminoso. Se esforzaba por deslindar a Vladimiro Montesinos -el monje negro del fujimorimo- de Alberto Fujimori. Un mínimo de viento en contra le hubiera hecho imposible esto último, dada la relación umbilical que Fujimori y Montesinos tuvieron durante una década, pero al correr sola en un carril donde no había obstáculos, Fujimori pudo cimentar eso que llaman su "voto duro": más o menos uno de cada cinco electores. No subía y no bajaba, pero ya eso, en una campaña peruana, que por definición es un pantano que se traga candidaturas bien colocadas desde el inicio, era un logro. A medida que Castañeda se desvanecía como opción para la segunda vuelta, Fujimori, que mantenía su voto estable, se fortalecía.

Pero ocurría algo más. Una vez que acabó con Castañeda, Toledo, en una decisión que puede costarle la Presidencia si no logra recuperar posiciones esta semana, decidió que el enemigo era ahora el que iba en quinto lugar: su ex ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski. Contra él enfiló todas las baterías, convencido de que PPK -como se lo conoce-- sólo podía crecer a costa suya y de que por tanto era al que había que destruir para mantener el liderazgo. PPK, que tiene la nacionalidad estadounidense, marcada herencia europea y está vinculado al mundo de las finanzas, era en apariencia una candidatura caricatural. ¿Cómo podía un gringo con pasaporte extranjero, aires de banquero y hablar tecnocrático poner en riesgo a Toledo, un animal político surgido de la extrema pobreza con credenciales de gobernante exitoso? Dos cosas revirtieron esta lógica: PPK, asesorado por el ex embajador peruano en Chile, el eficaz aprista Hugo Otero, se construyó una imagen de gringo acriollado de lengua sucia y espontaneidad a flor de piel. El candidato se trajo de México a un gurú de la autoayuda, Miguel Angel Cornejo, para amenizar sus mitines, aparentemente con buen resultado. Con la ayuda de una simpatizante del Callao (donde está el puerto principal del país) que le estrujó los testículos ante las cámaras de televisión y lo convirtió instantáneamente en una celebridad popular, y de Toledo, empeñado desde su primer lugar en las encuestas en cerrarle el paso al que iba quinto, PPK trepó. Y trepó. Y trepó hasta colocarse en un expectante tercer lugar en algunos sondeos, con fuerte arraigo en el sur, algo difícil de entender por tratarse del bastión humalista y el segmento menos desarrollado del país.

Para entonces, era cuestión de tiempo antes de que Toledo empezara a caer en las encuestas. Su imagen de estadista se había despintado, le habían crecido los enanos y había perdido el norte. Llegó a enfrascarse en una refriega verbal desgastante, por ejemplo, con el ex secretario general de la Presidencia, un oscuro colaborador de Alan García del que nadie fuera de círculos apretados había oído hablar y que lo había acusado de haber mandado comprar toneladas de whisky cuando fue presidente. Los asesores de Toledo lo habían convencido de que el mandatario, mayoritariamente impopular aunque cuenta con la aprobación de casi un tercio del país, era un blanco electoralmente atractivo. García, que no escondía su deseo de erosionar a Toledo, aprovechó las circunstancias para mantener el duelo vivo.

Hasta que Toledo empezó a caer y tanto Humala como PPK a subir. Curiosamente, la subida de Humala se dio en parte a costa de Toledo, lo que confirma una vez más que no es la ideología ni la dicotomía izquierda-derecha la que decide elecciones en el Perú, sino algo más primario, relacionado con la personalidad de los candidatos, sus afinidades culturales con ciertos sectores de la población y su impacto mítico en una cierta idea de país. PPK también le quitaba algunos votos a Toledo, pero muchos menos de los que la campaña de éste creía. Buena parte de los votos del economista venían de sectores indecisos, de Castañeda y, en bastante menor medida, del fujimorismo.

Cuando el fin de semana pasado tanto Ipsos Apoyo como CPI colocaron a Humala en primer lugar y a Fujimori en segundo (en el caso de Ipsos Apoyo Fujimori alcanzaba ese segundo lugar en la simulación de voto con cédula y ánfora, una medida más precisa que la del sondeo habitual), la noticia suscitó escándalo, pero no demasiada sorpresa. Se veía venir. Los dos candidatos que habían pasado inadvertidos en el día a día de la campaña, a quienes la guerra sucia apenas había rozado y que habían podido organizar sus mensajes sin contradictores que los pusieran en aprietos, cosechaban los frutos de su siembra. Sin nadie que recordara el autogolpe, la corrupción y las violaciones de los derechos humanos, Fujimori había podido retocar la foto del pasado y presentarse como una figura joven y renovadora. Sin nadie que recordara al país sus viejos vínculos con el autoritarismo chavista, su mensaje nacionalista trasnochado y sus dichos contra el actual modelo peruano, Humala parecía un agente de cambio sensato y cuerdo. La asesoría de brasileños aparentemente enviados por el PT de Lula -se habla de Joao Santana, ex coordinador de campaña de Dilma Rousseff, aunque Humala ha dicho que sólo se han reunido una vez- había funcionado: Humala ya no parecía un epígono de Chávez, sino de la corriente moderna de la izquierda latinoamericana.

A estas alturas, parece casi imposible que Humala no se cuele en la segunda vuelta. La disputa, en principio, está entre Toledo, PPK y Fujimori por entrar a la segunda vuelta, a menos que PPK, que acaba de renunciar a la nacionalidad estadounidense, consiga reanudar el ascenso que venía experimentando con el mensaje de que Toledo no le puede ganar a Humala. Toledo -y sus medios afines, que ahora son mayoría- siguen atacando sin cesar a PPK. Los fujimoristas sonríen a la distancia pero el viernes la encuesta de Datum ponía a PPK segundo, en empate con Toledo, que tenía apenas una décima de punto menos. De todas formas, Fujimori estaba a sólo un punto de ambos.

Ha sido la campaña más penosa de que se tenga noticia en el Perú. La vulgaridad, chabacanería y frivolidad han superado los límites de lo conocido. Durante un mes y medio, casi de lo único que se habló fue de cortarse un mechón de pelo para hacerse una prueba toxicológica que descartara que los candidatos habían consumido cocaína. Luego, los genitales de PPK pasaron a ser centro del debate. Todo ello con una dosis de carnaval más desproporcionada que en campañas anteriores. Tal vez porque cuatro de los cinco principales candidatos comparten -aunque nunca lo reconozcan- la orientación económica básica, las diferencias se han manifestado en aspectos que siempre existen en una campaña, pero en todas partes suelen ocupar un espacio más bien lateral.

Las candidaturas de Humala y Fujimori representan -y esto ha despertado ansiedad en círculos internacionales- riesgos distintos. En el caso de Humala, el peligro de que se repita la vieja historia del candidato que llega al poder por las urnas y desde allí desmonta el andamiaje republicano. Ha dicho reiteradamente que no lo hará, pero también lo dijo Chávez -como nos lo recuerda un video que circula profusamente en internet- en 1998. Chávez intentó esta última semana convertirse en un factor de campaña en el Perú al llamar a Humala "buen soldado" pero éste, que no quiso llamarlo dictador, le pidió que "no se meta". Asimismo hay el riesgo de que revierta el modelo económico, que con sus muchas imperfecciones ha traído al Perú un progreso notable. La pobreza, que abarcaba a la mitad de la población, hoy sólo abarca a la tercera parte. En ocho años, aumentó en 13% la población adecuadamente empleada, reduciendo el subempleo, que era mayoritario, a una mitad de la población activa. El número de afiliados a un seguro de salud pasó de 23% a 53.8%; el de afiliados al sistema de pensiones aumentó un 13% en apenas cinco años. La demanda de viviendas hoy es cinco veces mayor que la oferta, porque la clase media va en aumento. En Carabayllo, emblema de marginalidad en Lima, los predios han subido de valor en 100% en el ultimo año. Ya no es cierto que el progreso lo lideran las exportaciones tradicionales, pues la demanda interna ha crecido mucho para beneficio de las manufacturas y la construcción.

Este éxito económico -el Banco Mundial afirmó recientemente que después de Panamá es el país que vio crecer la renta per cápita más rápidamente en la última década- tiene su base en el modelo de mercado que se ha ido afianzando durante años. Hay un número importante de peruanos que todavía no se benefician directamente de él o que ven un desfase entre el crecimiento y los paupérrimos servicios del Estado, empezando por la judicatura: es aquí, y no en un supuesto crecimiento de la izquierda peruana, donde hay que situar el arraigo de Humala. La incógnita es si su mensaje de aumento de impuestos a las compañías extractores de recursos naturales, mayor apoyo y protección a la industria nacional, renegociación de ciertos contratos (incluidos los TLC) y combate a los monopolios (incluidas licencias de medios de comunicación) implicarían una revisión del modelo y un ataque a la libertad de expresión.

Otra incógnita es su política exterior. El discurso antichileno se ha moderado en los últimos años -Humala aceptó reunirse con Sebastián Piñera en la embajada chilena en Lima-. Pero en los últimos días Radio Cooperativa ha sacado a relucir una entrevista donde el ex teniente coronel habla de represalias contra Chile por el maltrato a los capitales peruanos, de comprar parte del morro de Arica y de aplicar a los chilenos en el Perú un trato parecido al que aplican los chilenos a los peruanos, a quienes según él "cholean". En contraste, Humala ha dicho que respetará el fallo de La Haya en relación con el diferendo marítimo y que no actuará contra las inversiones chilenas. Hay suficiente contradicciones en su discurso como para que sea imposible a estas alturas hacer un pronóstico.

En el caso de Fujimori, no hay mucho riesgo para el modelo económico, que probablemente mantendría. Pero sí hay un enorme peligro de reversión de todo lo avanzado en el campo de la institucionalidad democrática, incluida la independencia de poderes y la libertad de expresión, y, en menor medida, la desfujimorización de la judicatura, corrompida de arriba abajo en tiempos de la dictadura. Y el segundo peligro es la polarización. A estas alturas, el antifujimorimo es mayor que el fujimorismo, de modo que el ascenso de esa candidatura promete una lucha enconada que seguramente se crisparía aún más con Fujimori en la jefatura de gobierno, tal vez con riesgo para la estabilidad económica.

Si el próximo domingo las urnas arrojan un resultado distinto al de las encuestas que anunciaban un "balotaje" entre Humala y Fujimori, habrá sido seguramente porque los riesgos mencionados en relación con ambas candidaturas han movilizado un "voto útil" en favor de quien tenga la mejor opción contra cualquiera de ellos. En este caso, Toledo es el candidato obvio, pero PPK podría colarse por los palos.

Ollanta Humala


Gana Perú. Militar en retiro y fundador del Partido Nacionalista Peruano. Como miembro de las FF.AA., combatió a Sendero Luminoso. Compitió contra Alan García en las elecciones de 2005, donde cayó en segunda vuelta. Esta vez moderó su discurso y es un favorito para pasar a segunda vuelta.

Keiko Fujimori


Fuerza 2011. La hija del ex presidente Alberto Fujimori ha logrado cimentar un voto duro que la mantiene en segundo lugar, a pocos puntos de Ollanta Humala. El que la campaña entrara en una dinámica dominada por la lucha entre Alejandro Toledo con Luis Castañeda y luego del ex presidente con Pedro Pablo Kuczynski ha favorecido sus opciones.

Alejandro Toledo


Perú posible. Economista, ex presidente peruano entre 2001 y 2006. Asumió la presidencia tras la crisis del gobierno de Fujimori y hacia el fin de su mandato sufrió altos índices de impopularidad. Lideró las encuestas hasta fines de marzo, pero se ha enfrascado en refriegas verbales que lo han desgastado. Alan García no esconde su deseo de erosionarlo.

Pedro Pablo Kuczynski
Alianza por el gran cambio. Economista, ex ministro de Economía y presidente del consejo de ministros durante el gobierno de Alejandro Toledo. En apariencia era una candidatura testimonial, pero llegó en algún momento al tercer lugar en los sondeos. Ha sido criticado por su nacionalidad estadounidense, cuya renuncia se encuentra en trámite.

Luis Castañeda
Alianza solidaridad nacional. Abogado, fue alcalde de Lima entre 2003 y 2010. Inicialmente encabezó los sondeos, pero a fines del año pasado fue desplazado por el ex presidente Toledo. Las críticas a su gestión municipal en un electorado sensibilizado con la corrupción han jugado en su contra.



www.diario.latercera.com


Notas relacionadas:

- Ollanta Humala: ¿Nuevo triunfo del FSP?

jueves, 13 de enero de 2011

Democracia imperfecta

Democracia imperfecta

Ángel Lombardi

Jueves, 13 de enero de 2011

2011 luce difícil. La economía en recesión e inflacionaria. En lo social, la conflictividad será recurrente y en lo político los desafíos son múltiples, lo que no debe implicar que abandonemos la ruta democrática y electoral

Sin lugar a dudas somos un país en donde la lógica y la racionalidad no es nuestra principal característica y si queremos un ejemplo al respecto es que le tratemos de explicar al mundo los resultados electorales del 26 de septiembre del 2010 para integrar la nueva Asamblea Nacional.

El partido de gobierno (PSUV) sacó 5.333.910 votos (47%) para elegir a 98 diputados mientras que la oposición (MUD + PPT) sacó 5.943.853 votos (52.7%) para elegir 67 diputados y de estos 67 diputados el gobierno con una maniobra judicial pretende desconocer a 3 de ellos.

Si todo ello no fuera suficiente la feneciente Asamblea anterior habilitó al presidente por 18 meses para que pudiera legislar en casi todas las materias y competencias propias de la Asamblea Nacional. No somos una dictadura pero tampoco somos una democracia. Sin lugar a dudas somos una autocracia (gobierno y concentración de poder en un solo hombre) y si asumimos el apresurado paquete de leyes aprobado en los últimos tiempos del 2010 tampoco hay duda que podemos hablar de un proyecto totalitario que los medios han caracterizado como el paquete cubano, que de hecho anula y trasgrede a la Constitución.

El 2011 luce difícil. La economía en recesión e inflacionaria. En lo social, la conflictividad va a ser recurrente y creciente y en lo político los desafíos son múltiples, lo que no debe implicar que abandonemos la ruta democrática y electoral de cara al 2012. El primer espacio de participación sin lugar a dudas son los espacios públicos o como dice la gente: la calle, y aquí los partidos políticos tienen una gran responsabilidad de acompañamiento.

Igualmente es importante recuperar la Asamblea Nacional como espacio político por excelencia para la denuncia, el debate y las contralorías necesarias a un poder ejecutivo desbocado. El riesgo de esta Asamblea Nacional es que se convierta, como dijera Monseñor Lückert, en una gallera o en un museo de cera de figuras anacrónicas, acartonadas y encasilladas. El régimen va a seguir intentando huir hacia adelante, mostrando una fortaleza que no tiene, de hecho es un gobierno fuertemente comprometido por la corrupción y la ineficacia y ya sin el respaldo mayoritario que en algún momento pudo tener.

Sus políticas erráticas y arbitrarias cada día son más resistidas y adversadas hasta lograr el recule presidencial con el IVA y la desastrosa y apresurada Ley de Universidades que apuntaba a la ingobernabilidad y destrucción de la Universidad para facilitar el control político de las mismas al gobierno así como la mediatización e instrumentalización ideológica de la misma.

http://angellombardi.com



lunes, 11 de octubre de 2010

La MUD y la “palintonos armonía”

Carlos Armando Figueredo


Domingo, 10 de octubre de 2010



Heráclito, el filósofo de Efeso, hablaba de palintonos armonía (παλίντονος ἁρμονία), de lo que podríamos llamar, hoy en día, la “unidad de lo diverso”. Se preguntaba por qué sus contemporáneos no podían entender cómo lo que es diferente puede concertarse, y añadía que la armonía consiste en tensión que se opone, como la del arco o de la lira. Y es que en griego, la palabra palintonos (παλίντονος) quiere decir “que se mueve hacia atrás”. Se refería a fuerzas que se oponían como se da con la tensión de un arco, en el que la cuerda es halada por un extremo del arco y, en sentido opuesto, por el otro. Con ello, el arco podía cumplir su función, podía ser lo que estaba llamado a ser. El arco luce estático, pero de hecho es dinámico aunque en él está inmersa una tensión, la de fuerzas que se oponen. Decía lo mismo del antiguo instrumento de cuerdas: la lira. La tensión presente en las cuerdas del arco o de la lira, al hallarse en equilibrio con la tensión externa ejercida por los brazos da lugar a un complejo unificado, estable y eficiente. Agregaba, además que “a la naturaleza le gusta esconderse” y que hay una conexión que no es aparente, que él llamaba armonía (ἁρμονίη) y que es “es más fuerte de la que es aparente”.

En la historia de la humanidad comprobamos mucho la existencia de esa παλίντονος ἁρμονία o unidad de lo diverso. Bajo un paradigma químico vemos como dos elementos diversos como el hidrógeno y el oxígeno, se unen para crear el agua, sin la que no es posible vivir. Para referirnos a tiempos presentes, observamos esa existencia, por ejemplo, en la orquesta creada por David Barenboim, un judío, y Edward Said, palestino: la Orquesta del Diván Oeste-Este, formada fundamentalmente por jóvenes músicos palestinos y judíos que han dejado atrás todo lo que los dividía para producir las maravillosas melodías y armonías de la música. También lo vimos en lo que se produjo en Venezuela, a la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez y en Chile, con el fin de la dictadura de Augusto Pinochet, casos en que las tendencias políticas diversas se unieron para lograr libertad, democracia y paz.

En nuestra Venezuela que desde hace cerca de doce años sufre los rigores de un gobierno totalitario con intenciones de instaurar el comunismo, acabamos de ver cómo los partidos, las organizaciones y los mayores sectores de la sociedad que quieren vivir en democracia y defender una libertad tan amenazada, se han unido. El ejemplo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) es muy claro: se pusieron de acuerdo las fuerzas de las tendencias políticas y filosóficas más diversas para, por vía democrática, lograr obtener una poderosa presencia en la Asamblea Nacional que pueda contribuir a ponerle freno y control a un poder ejercido, a todos los niveles, bajo los designios voluntariosos y hegemónicos de una sola persona. Y esa unión obtuvo un triunfo indiscutible: hay una mayoría de oposición en todo el país que, a pesar de que, por las maquinaciones en la estructura electoral producidas bajo órdenes del jefe, no se logró en cuanto al número de diputados que debía corresponder en sana justicia. No obstante, se ha producido un paso firme hacia la reconquista de la democracia, que se logrará, en el 2012, con esa παλίντονος ἁρμονίη lograda por la MUD.

martes, 14 de septiembre de 2010

Después del 26-S

Tulio Hernández


Lunes, 13 de septiembre de 2010


Escenario factible: El chavismo obtiene la mayoría simple, pero la oposición entre 50 y 70 diputados. Ahora el Parlamento es plural. La casa no pierde pero tampoco gana


¿Qué le viene a Venezuela después del 26-S? Lo que sigue dependerá obviamente de los resultados en las elecciones legislativas, pero más aún, sobre todo si no les son gratos, de la manera como el jefe supremo del proyecto bolivariano y la logia militar que le acompaña los asuman.

Son tres escenarios. Uno, el triunfalista del PSUV. La oposición obtiene menos de un tercio de los escaños en la Asamblea Nacional y el Parlamento sigue uniformemente rojo. La casa gana y nada cambia. Dos, el moderado del sentido común. El chavismo obtiene la mayoría simple, pero la oposición entre 50 y 70 diputados. Ahora el Parlamento es plural. La casa no pierde pero tampoco gana.

Algo cambia. Tres, el optimista democrático. La oposición obtiene a escala nacional más votos que el PSUV e, independientemente de que logre o no la mayoría en la Asamblea, se convierte en la primera fuerza política nacional. La casa pierde y todo cambia.

El primer escenario es improbable. Incluso, las mediciones oficiales señalan un máximo de diferencia de seis puntos entre Gobierno y oposición. Pero si por razones de lo insondable llegase a ocurrir, hay que prepararse para un acelerón extremo de la estatización del país, la aprobación acelerada de leyes para el desmontaje de la economía de mercado, la persecución final del empresariado nacional, la judicialización de la política y el acorralamiento despiadado de los partidos de oposición y las organizaciones no gubernamentales. El socialismo del siglo XXI toma aire para aguantar hasta 2012 pero, por si la bocanada no es suficiente, las elecciones presidenciales se adelantan y Chávez comienza de inmediato la campaña para continuar su matrimonio con Miraflores hasta que la muerte los separe.

El segundo es el más factible.

Lo advierten las encuestas.

Aunque la oposición no sea la mayoría, la vida en la Asamblea Nacional se transforma. El Parlamento pasa a tener una fuerte bancada opositora difícil de acallar. El juego democrático se reinicia parcialmente. Comisiones de trabajo son presididas por los demócratas, se abren investigaciones e interpelaciones a ministerios y ministros, y si las fuerzas rojas se empeñan en sacar de juego mediante la violencia a los nuevos legisladores, la calle se recalienta y la opinión mundial también. El chavismo sigue siendo la primera fuerza, pero el plomo en el ala le refrena el vuelo.

El tercer escenario es menos factible, pero en atención a la criminalidad en ascenso, la comida podrida, la inflación asfixiante y el desgaste de la retórica presidencial, muchos lo vislumbran como posible. Si ocurre, es el más alentador y, a la vez, peligroso. La evidencia inexorable de deterioro de un liderazgo que parecía imbatible. La mesa servida para su derrota en 2012. La señal de partida para comenzar a construir el modelo de democracia alterna al bipartidismo fracasado y el monopartidismo autoritario.

Pero como Hugo Chávez y su proyecto no son precisamente un combo democrático ­no es Bachelet traspasando el gobierno a Piñera­ y como ellos están convencidos de que su permanencia en el poder ­no importa por cuáles medios­ es indispensable para que la justicia reine en el planeta, no van a quedarse de brazos cruzados. No sabemos qué harán.

Pero tienen de todo: 100.000 rifles Kalashnikov, una milicia con miles de civiles armados, una institución militar entrenada para gritar como autómatas: "¡Patria, socialismo o muerte!" y asentados en suelo patrio, vigilándonos, miles de militares y funcionarios del G2 cubano, las FARC y Al Qaeda.

Pero no les será fácil. Hasta ahora su modelo neoautoritario les ha enseñado que el mundo democrático les tolera mientras no pateen la raya amarilla. Por eso han tenido que mantener un mínimo de juego democrático. Para que el antifaz sea creíble. De triunfar el tercer escenario las tentaciones serán muchas. De parte de la oposición los impacientes de siempre saldrán a pedir la renuncia inmediata de Hugo Chávez. Peligro. Del lado del Gobierno muchos pedirán radicalizar el proceso aun al precio de cargarse, como Fujimori en su momento, el nuevo Parlamento. Las fuerzas de oposición, a golpes, aprenderán a hacer política democrática pero con el sigilo, la astucia y la protección de sus activistas propia del que lucha por la democracia en medio de una dictadura tradicional.


hernandezmontenegro@cantv.net

miércoles, 28 de julio de 2010

Ahora la agenda no la fija el Presidente sino la realidad

El Impulso.com

La realidad es muy dura a la imagen y popularidad del presidente de la República, Hugo Chávez Frías, quien aunque pretende que la población fije su mirada hacia otros aspectos de la vida nacional, ya no convence, expresa el Dr. Marcelino Bisbal, profesor de sociología y teoría de la Comunicación en la Universidad Católica Andrés Bello, director de la revista Comunicación de la Fundación Centro Gumilla de Caracas y director de los postgrados de Comunicación social de la UCAB.

Como este es un gobierno autoritario, con evidentes rasgos totalitarios, que no acepta la disidencia y además, la criminaliza, no tolera, por tanto, que haya un canal de televisión crítico como Globovisión y en consecuencia, el mandatario nacional anuncia que puede tomar las acciones del empresario Nelson Mezerhane y las del desaparecido Luis Teófilo Núñez, para ejercer control sobre esa televisora. En cuanto al anuncio de la suspensión de la concesión a Vale Televisión, dijo que es un acto de venganza contra la posición asumida por la Iglesia al denunciar al Presidente de la República de violar la Constitución y por supuesto, sumar un canal más al oficialismo, considera el profesional de la comunicación al ser entrevistado por EL IMPULSO.

-¿Cuáles son sus observaciones en torno a la decisión del presidente de la República al ordenar a la junta interventora del Banco Federal designar una representación en la junta directiva de Globovisión?
-Evidentemente la intervención del Banco Federal obedece más a razones políticas que a la necesidad de salvaguardar los intereses de los ahorristas. Si esto fuera así, ¿por qué el Gobierno Nacional no interviene alguno de los bancos del Estado que están realmente en situación crítica? Y eso es un rumor que está presente en la gente. La verdadera razón tiene que ver con el porcentaje de acciones que tiene el señor Mezerhane en la televisora Globovisión, medio realmente crítico ante la gestión del gobierno y el proceso político que encara. La verdadera razón es hacerse con el porcentaje de acciones y poder entrar a la junta directiva del canal y desde ahí neutralizar o poner obstáculos a la línea editorial e informativa de la televisora. Lo que apuntan importantes abogados es que jurídicamente el gobierno no puede hacerse con el 20 por ciento de las acciones del señor Mezerhane, pues ellas no están inscritas en los activos del Banco Federal. Pero como este Gobierno ha violentado la Constitución Nacional, también es capaz de violentar las más elementales normas jurídicas. Advierte el entrevistado que por ahí va la acción del anuncio del Presidente de la República, al señalar que el Ejecutivo Nacional tiene de entrada ya un 25.8 por ciento de las acciones y además un 20 por ciento más porque las acciones de un medio radioeléctrico de Luis Teófilo Núñez y que al morir ellas son propiedad automática del gobierno venezolano, que otorga la explotación del espectro bajo la forma de concesión y estas no son heredables. El cálculo que ha sacado ya el Presidente es que ellos tienen 45.8 por ciento de las acciones de Globovisión y que les da derecho a un miembro o dos en la Junta Directiva del canal. Se trata de un hecho político y en un momento de pronta campaña electoral en donde él no está nada bien por todos los problemas que le han venido estallando ante sus ojos: inseguridad, desempleo, desabastecimiento, salud, el problema económico, la luz y ahora el escándalo de los alimentos descompuestos de Pdval. El asunto hasta pudiera ser motivo para desviar la atención de los verdaderos problemas que aquejan al país. Pero no hay que descuidarse… -¿Cómo se puede interpretar que, dentro de la orden del mandatario nacional, figura la sugerencia de Mario Silva y Alberto Nolia como posibles candidatos para ser representantes del oficialismo en esa televisora, a sabiendas de que estos individuos se caracterizan por descalificar e insultar a quienes adversan al gobierno? -Es evidente que profesionalmente y éticamente estos dos personajes no estarían allí para sugerir o contribuir a una mejor televisión. Ellos, por sus respectivos programas no son el mejor ejemplo. Por tal razón su presencia sería política de obstrucción y de impedir la línea crítica que ha caracterizado a Globovisión. Lamentable es que el Presidente de la República sugiera esos nombres, lo cual habla de la ética política del propio jefe del gobierno. Pero habrá que esperar y ver como se desarrollan los acontecimientos. Cercenar la libre expresión
-¿Podría significar esa decisión anular el derecho de libre expresión sobre una planta televisora que a diario informa sobre irregularidades cometidas por funcionarios?
-A mi no me cabe la menor duda. Un gobierno con las características del actual: autoritario, con evidentes rasgos totalitarios, que no acepta la disidencia y que además la criminaliza, que no cree en la libre expresión, que no cree en la democracia…no puede tener al frente a un medio que le sea tan crítico. Tal como sucedió con RCTV y emisoras de radio a las cuales se les retiró la concesión en diciembre del 2009. Desde ahí, por supuesto, que de tomarse la medida que ya está anunciando el Presidente sería una nueva escalada en cercenar la libre expresión. -¿Actúa el Presidente en forma arbitraria ante el temor de que las denuncias sobre leche descompuesta y medicamentos vencidos afecten la popularidad que tiene en alguna parte de la población?
-Hasta ahora el Presidente de la República fijaba la agenda, pero ahora la agenda la fija la propia realidad. Y la realidad le está siendo muy dura a su imagen y popularidad. Desde esa idea es evidente que el jefe del gobierno necesita cambiar el eje de mirada hacia otros asuntos y desde ahí todo el esfuerzo que está haciendo para que le gente se olvide del tema de PDVAL, de la salud, de la inseguridad, del desempleo… Es una estrategia política, pero que ya no convence. Se le ve enseguida la costura pues los problemas son demasiado graves y ellos se deben a la ineficacia, a la incompetencia y la falta de inteligencia para el desarrollo de buenas políticas públicas. -¿Se pretende con esta medida amedrentar a otros medios, especialmente radiales, que tienen programas de opinión?
-El gobierno cuando toma ciertas medidas y en especial hacia los medios, lo hace desde la perspectiva del llamado "efecto demostración". Es decir, soy capaz de hacer esto y esto, así que tengan cuidado porque lo puedo hacer también con ustedes. Es la manera de meter miedo, de intimidar y de neutralizar. Eso ya lo hemos visto y allí están los resultados: el ver muchos medios, especialmente de las distintas regiones del país que han sido neutralizados y en muchos de ellos se está ejerciendo la autocensura. La venganza puesta en práctica
¿Qué le parece la orden presidencial de retirarle la concesión a Vale TV, que pertenece a la Arquidiócesis de Caracas?
-El Presidente viene, cada vez más, encarando peleas con distintos frentes: Empresas Polar, propiedad privada, medios de comunicación… y ahora con el Cardenal Urosa y la Iglesia. Pero como Vale TV es un canal de la Arquidiócesis, que fue entregado por el último gobierno de Rafael Caldera, pues hay que ir a por él..¡ así de simple! Es la venganza puesta en práctica.¿ Sabrá el Presidente la labor educativa y cultural de este canal a través de su programación? Y si la sabe, pues no le importa, lo único que le importa es la venganza, se perjudique a quien se perjudique. Y al retirar la concesión de Vale TV lo que tendremos será otro canal más de televisión gubernamental de pésima calidad programática como es la calidad programática de VTV y del resto de los canales de televisión gubernamentales que deberían ser canales de servicio público con una excelente programación educativa, cultural y de entretenimiento. Pero hoy son canales gubernamentalizados por una facción política que ostenta el poder. Ni más ni menos. Miedo a la pluralidad
-¿En qué forma se puede interpretar amenazas como las de que se "van a calar el chinchín de Chávez todos los días" dirigidas al Cardenal y a los obispos?
-Es una declaración de soberbia y de decirle al país "el poder soy yo", "el Estado soy yo" y yo puedo hacer y decir lo que se me antoja. Para el Presidente no hay medida, ni ética que lo sustente. Y lo terrible es que al no haber separación de poderes y estar todos ello "secuestrados" pues, el jefe del gobierno se atreve a decir lo que dice. No le pide permiso a nadie. Es más, sin pedirlo se lo otorgan los representantes de esos poderes, razón por la cual le tiene tanto miedo a una Asamblea Nacional plural, que es todo lo contrario de la actual. Y él sabe, por las encuestas, que esa posibilidad en el horizonte del 26 de septiembre es real y posible. Y eso es la democracia y no otra cosa como es la actual. Cortina de humo
Señala el profesor Bisbal que el pensamiento ideológico del gobierno, después de once años, está bien claro. Allí están las declaraciones, los discursos, la retórica, el Plan de la Nación 2007-2013, el Documento Doctrinario del PSUV… -Creo que esa pelea cazada por el Gobierno y no por el Cardenal y la Iglesia que él representa no es más que una cortina de humo para desviar la atención. Habría que decirle al Presidente aquello que dijera alguien: "Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho…" Derecho a opinar
-¿El gobierno quiere que la Iglesia se calle cuando amenaza con llevar a los tribunales al Cardenal por haber denunciado éste violación a la Constitución? -Es posible lo que usted dice, pero a lo mejor no. Lo que sí es cierto es que el Cardenal ejerció su derecho a opinar libremente y decir, vista la realidad de las actuaciones públicas, hacia dónde va este proyecto político. Usted puede estar o no de acuerdo, pero debe sustentarlo con ideas y no con adjetivaciones. Y desde la Iglesia y el propio Cardenal ha habido ideas y desde el Gobierno lo que ha habido son acusaciones y adjetivaciones. Faltan las ideas y así no se puede entablar una discusión y mucho menos un diálogo fraterno y de tolerancia. Miedo e intimidación
-¿En qué forma las decisiones tomadas por Conatel han persuadido a dueños de medios a cerrar espacios informativos o de opinión? -Es el intento de imponer miedo e intimidar, dice el Dr. Marcelino Bisbal. Es el de imponer la autocensura en medios y periodistas. Lo terrible es que poco a poco lo ha venido imponiendo. Pero la sociedad en general ya no se limita en su libertad de comunicación y expresa, a viva voz, lo pésimo de este gobierno y lo incapaz que él es. Hoy la sociedad en general está muy clara hacia donde nos quiere llevar este proceso político. -¿Ha logrado el gobierno su objetivo de establecer una hegemonía comunicacional? -Está en camino. Todavía , en número de unidades comunicacionales, no tiene esa hegemonía. Pero sí ha logrado intimidar, neutralizar y generar autocensura. Y eso lo ha hecho por diversas vías: la vía jurídica , la vía de los impuestos, a través de la publicidad oficial… -¿Tiene algún sentido presentar por televisión la exhumación de los restos de Bolívar? -En este mismo sentido, ¿tendrá la población que ver la exhumación de los restos de María Antonia Bolívar mientras los problemas que afectan a la población son ocultados? -Hay quienes dicen que eso tiene más que ver con el tema de la brujería y demás hierbas relacionadas con lo mágico-religioso. Yo de eso no sé. Pero si creo que tiene que ver con el tema de la agenda y el tema de levantar cortinas de humo para distraer de lo que verdaderamente está sucediendo en el país. Además creo que tiene que ver con el tema del poder, es decir "yo soy capaz de violentar la tumba del Padre de la Patria…", y eso puede interpretarse como "Vean de lo que soy capaz de hacer…". -¿No está violentando el presidente de la República las disposiciones de Conatel y, en general, las normas constitucionales, cuando realiza hasta dos y tres cadenas durante un día? -La Ley de Telecomunicaciones, en su artículo 192 le otorga ese prerrogativa de encadenar.. lo que habría que preguntarse ¿dónde está la razón de Estado para muchas de esas Cadenas, cuál es el beneficio público que ellas otorgan…? Eso es lo que hay que averiguar. Porque no hay Razón de Estado, no hay un servicio público en ellas, lo que hay es mucho proselitismo político. Y mucho más cuando estamos en la víspera de una contienda electoral, allí aumentan las cadenas sin ninguna razón pública. -¿Como se puede entender que decisiones tan importantes como el rompimiento de relaciones de Venezuela con Colombia la haga el presidente de la República, al lado de Maradona, en un acto informal cuando, en verdad, este hecho si ameritaba una cadena? -Este es un gobierno profundamente mediático, con un Presidente profundamente mediático. Requiere del espectáculo y hace espectáculo de la forma de gobernar. Es muy bueno en sus propagandas, pero la realidad se las traga. Ya nadie cree en ellas, pues una cosa es lo que se dice y se espectaculariza y otra es la misma realidad que nos golpea todos los días. El espectáculo, como el pan y le circo, funcionan por un tiempo; pero después se acaba. Y esto es lo que le ha venido pasando al gobierno y al propio Presidente. ¡Se acabó el espectáculo! Aquí está la realidad cruda y desnuda. Resignificación de las palabras
-¿De qué modo puede interpretarse la comparecencia del Cardenal a la Asamblea Nacional, mientras ésta no hace lo mismo con los responsables de los alimentos dañados? -Este gobierno es muy inconsecuente. Los enemigos y culpables siempre están fuera de él. Él nunca es culpable de nada. Es el mismo caso de los alimentos descompuestos y Pdval. Al igual que mucha otras cosas que han venido pasando y que todavía nos queda por ver. Este gobierno es muy hábil para resignificar las palabras y los conceptos. Cuando se habla de desabastecimiento, él habla de acaparamiento; cuando se habla de altos precios de los alimentos y de las cosas, él habla de especulación; cuando se es crítico ante las cosas que suceden y las malas políticas públicas, él habla de golpistas y desestabilizadores… Esa es una de las tragedias que nos pasa en el país de hoy y con este gobierno.

miércoles, 30 de junio de 2010

Para qué criticar a la MUD?

Editorial de VENEZUELA ANALITICA


Lunes, 28 de junio de 2010


El oficio, si así puede llamársele, de algunos opinadores en los medios de comunicaciones nacionales, consiste en quejarse de la presunta inacción de la Mesa de la Unidad Democrática. ¿Será eso cierto? ¿O no será más bien que cada cosa va a su tiempo? ¿De qué sirve entrar en un debate político circunstancial cuando lo que debe hacerse es organizar la campaña para ganar las parlamentarias del 26S? Declaraciones de los principales dirigentes políticos sobre “Pudreval” han sido copiosas y si la memoria no nos falla, fueron diputados de oposición en la Asamblea Legislativa del estado Carabobo quienes dieron la voz de alerta sobre los contenedores con alimentos podridos en Puerto Cabello.

Columnistas insatisfechos pretenden que la MUD actúe como un partido político en el que un líder lleve la voz cantante, ataque y contraataque al gobierno. Pero la MUD no es un partido político, sino una coalición de partidos y organizaciones civiles que tiene por meta lograr, con la unidad de candidatos opositores, ganar las elecciones del 26S. Para hacerlo debe coordinar, en todos los estados del país, las organizaciones locales que aseguren la vigilancia y el conteo de los votos en todas las mesas electorales.

Definir políticas de largo alcance es más una función de la campaña electoral presidencial que la de una elección parlamentaria en la que, por lo general, lo local priva sobre lo nacional. Esto no quiere decir que la MUD no oriente el debate que se desarrollará en todos los estados y municipios de Venezuela, pero esa responsabilidad recaerá en los candidatos de la oposición en cada circunscripción correspondiente. Recordamos, además, que oficialmente la campaña electoral no ha comenzado.

La labor de la MUD ha sido, hasta ahora encomiable; pero no le sigamos exigiendo que actúe como una organización político partidista, porque esa no es su función. Esa tarea le compete a los partidos políticos y así es en toda democracia funcional. Criticar sin fundamento a la MUD no es inteligente por parte de aquellos que se autocalifican opositores, porque una cosa es lo que se puede escribir en el papel y otra lo que se dice y se hace en las calles del país.

La MUD es uno de los grandes logros de la oposición. No le hagamos, por impaciencia, el juego al gobierno al descalificarla o exigirle más de lo que puede y debe hacer en esta difícil etapa de la democracia venezolana.

sábado, 8 de mayo de 2010

Asamblea Nacional

Luis Ugalde

Asamblea Nacional no significa lo mismo para los dictatoriales y para los demócratas. En las dictaduras de Franco, Stalin, Hitler o Castro, los diputados de la Asamblea son mesoneros dóciles y prontos a servir el plato solicitado por el dictador, con el adobo jurídico deseado. Tienen que cantar a coro la misma canción y el “traidor” que desafine será excluido y perseguido. Así lo ha confesado sin rubor el que parece ser el más conspicuo jurista-mesonero del chavismo. La Asamblea representa a Chávez, encarnación del pueblo, su intérprete visionario y mesiánico portador de su felicidad. No está pensando en ningún sucesor, pues con la felicidad del pueblo -que soy yo- no se juega.
En la Asamblea democrática, en la que cree la mayoría de los venezolanos, el diputado representa a la gente que lo eligió y la Asamblea a la sociedad plural, sin excluir a las minorías; debe rendir cuentas a esa sociedad, legislar para su bienestar y controlar al Ejecutivo. El soberano es el pueblo en su conjunto y los diputados y gobernantes son servidores con mandato temporal. Las dictaduras son de soberanía monárquica (de uno sólo) y hereditaria a dedo, como Castro. En la dictadura, la división de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial…) no tiene sentido, es un mal. Por el contrario, en la democracia moderna hay elecciones y división de poderes para impedir los abusos del dictador o monarca absoluto, con el contrapeso entre esos poderes del Estado. El verdadero soberano es el pueblo y el Estado es un instrumento de la sociedad, para que, con leyes e instituciones públicas, ayude a la buena convivencia de todos y a hacer realidad los derechos humanos individuales y sociales.
Nuestra Constitución Bolivariana es democrática: en sus artículos 2 y 3 (y otros) se reconocen los derechos individuales de cada persona, que el Estado debe defender.
El régimen propuso una constitución dictatorial en el referéndum de 2007 y su derrota produjo la furia presidencial que la calificó de “triunfo de m…”. Como dictadores tomaron la decisión de imponer lo derrotado, y lo vienen haciendo con hechos y leyes anticonstitucionales servidas sin discusión y prontitud por la Asamblea.
Llega la hora de la verdad para dictatoriales y demócratas (chavistas o no); para el gobierno y también para los líderes de la oposición y toda la ciudadanía toda. En este momento el principal arma (aunque no es suficiente) que tenemos para salvar la democracia es elegir y defender una Asamblea de amplia mayoría democrática, incluyendo los que vienen del chavismo y de la oposición. Sólo así es posible hacer realidad la sustancia democrática de la Constitución Bolivariana. Si, como ahora, prevalece una Asamblea aclamacionista y “mesonera”, se empeorarán las gravísimas omisiones y violaciones de los deberes y funciones expresados en el artículo 187 de la Constitución y se acentuarán la arbitrariedad, la falta de control y la corrupción e ineficiencia del Ejecutivo unicentral.
Estamos llegando a la encrucijada definitiva y el gobierno lo sabe. A los demócratas no les quedan sino veinte días para dirimir sus pequeñas diferencias y movilizarse en campaña de un solo bloque frente al bloque dictatorial, que usará todos los recursos, poderes y dineros para imponerse, con trampas no vistas hasta ahora. Con una Asamblea mayoritariamente democrática, plural y consciente de lo que está en juego de aquí a 2012, estará defendida la pervivencia de la democracia y los frenos a la dictadura perpetuísta.
Por eso los demócratas venezolanos cobrarán caro todo brote de vanidad y personalismo que secuestre en el sótano de sus raquíticos egoísmos la tarea unitaria de salvar la democracia. No puede haber lugar, ni tiempo, ni recursos, que no sean para la movilización, comunicación directa, apasionada y sensible a las necesidades de la población, que vive y sufre este desastre económico, político y social actual, pero se siente huérfana de dirigencia y conducción política democráticas. La Mesa de la Unidad (gracias a Aveledo y otros) ha realizado un difícil y extraordinario trabajo de acuerdos y de elaboración programática para librar al país del modelo cuartelario y estatista, hermano de la dictadura cubana, que carece de futuro, comida y libertad. Otra sociedad es posible, deseable y necesaria.

sábado, 17 de abril de 2010

¿No vamos por Chávez?

Joaquín F. Chaffardet

Viernes, 16 de abril de 2010

Hay posiciones, declaraciones y expresiones de algunos dirigentes de oposición y comentaristas políticos, que realmente no entiendo. Y eso es explicable porque, ciertamente, no soy un político profesional y mucho menos un analista sofisticado, capaz de hacer complicados ejercicios intelectuales ni análisis profundos de la psiquis de los venezolanos. Tampoco tengo un alma tan generosa, amorosa y sublime, que me lleve a poner la otra mejilla. Ni me encuentro entre quienes pregonan y ofrecen el perdón de los pecados y hasta una vida feliz y sin castigo a quienes llevan adelante el programa de odio y exclusión, de represión y persecución, de permanente asalto a las libertades públicas e individuales de los venezolanos, y de destrucción y saqueo sistemático de la Nación, que encabeza Hugo Chávez.
Ese proceso criminal tiene un cabecilla y una comparsa de cómplices a diversos niveles. Pero parece que hay quienes quieren poner de lado y olvidar, las responsabilidades del cabecilla (“no vamos por Chávez”) y hay otros que anuncian y promueven, fervientemente, no solamente el perdón de los cómplices, sino que consideran indispensable que muchos de los jerarcas del régimen tendrán que ser incorporados a un eventual gobierno post Chávez.
Así, con frecuencia, he escuchado o leído, a algunos importantes dirigentes y comentaristas políticos afirmar que “no vamos por Chávez”. Expresión que me genera una gran confusión y me hace reflexionar sobre si seré un “talibán” antichavista, para lo cual tendría muchas razones. Contrario a esa posición, creo que toda la acción de los sectores democráticos tiene que ir dirigida a “ir por Chávez”. ¡Claro que sí! La salida de Chávez del poder tiene que ser el objetivo estratégico fundamental del movimiento democrático. O es que algún iluso piensa que mientras esté Chávez en el poder se podrá restablecer un sistema democrático que garantice los más elementales derechos ciudadanos, o que acabe con el asalto al tesoro público, o que termine con su desquiciada conducta de azote de barrio, cobrador de peaje. Todas las acciones, a mi juicio, tienen que tener como fin último su salida del poder. Y negarlo o no decirlo claramente, es engañar y sembrar incertidumbre en los venezolanos.
Otros sostienen que la “reconciliación” entre los venezolanos es la meta a lograr. Que es necesario que prive un espíritu de una especie de “borrón y cuenta nueva”. Vale la pena enfatizar que algunos de estos “come flores” hasta nos alertan, como ya dije, en el sentido de que los venezolanos debemos disponernos a aceptar la “irremediable” presencia en un futuro gobierno democrático de “altos jerarcas” del chavismo. Esa sí que sería una verdadera traición a los venezolanos.
Y pregunto por enésima vez, y estoy dispuesto a oír razones en contrario, cómo es posible reconciliarse con quien utilizando los recursos del Estado, ha dotado a su partido político de un brazo armado, las milicias, igual a las SS de Hitler con el que amenaza a todo el que disienta de su dictadura. Y cómo reconciliarse con los esbirros que se prestan a formar parte de esta nueva SS. Cómo reconciliarse con quien en lugar de ofrecer deporte, textos y educación a los jóvenes los invita a empuñar las armas contra los venezolanos disientan del régimen. Cómo reconciliarse con quienes responden irresponsablemente a ese llamado. Cómo reconciliarse con quien ha hecho de un poder judicial sumiso y dócil, su principal instrumento de represión para mantener a decenas de venezolanos como presos políticos mediante juicios amañados. Y cómo reconciliarse con aquellos miembros del poder judicial y del ministerio público que, obsecuentes y sin sombra de vergüenza, se prestan para servir de sicarios judiciales del dictador. Cómo reconciliarse con quien ha declarado, una y otra vez, que no quiere reconciliación alguna y que solamente vomita odio y violencia. Y cómo reconciliarse con las focas, militares y civiles, que aplauden su odio y su violencia y propagan esos llamados criminales. Cómo reconciliarse con quien ha obligado a miles de venezolanos, de todos los estratos, a buscar asilo en otros países para evitar la ignominia de la cárcel y la tortura chavista. Y cómo reconciliarse con quienes dirigen esos instrumentos de represión, en particular la DIM y el ahora llamado SEBIN, y sus funcionarios que actúan como perros de presa. Cómo reconciliarse con quien utiliza la “justicia militar”, que nunca ha sido tal, como instrumento de intimidación y persecución política. Y como reconciliarse con los jueces y fiscales militares que siembran y falsifican pruebas para complacer al Iluminado. Cómo reconciliarse con quien progresivamente viene estrangulando la libertad de opinar y en general la libertad de expresión y de información de los venezolanos, encarcelando y ordenando la agresión física de quienes la ejerzan. Y como reconciliarse con esa manada de serviles que desde la asamblea nacional aplauden y promueven la represión y el estrangulamiento de la libertad. Cómo reconciliarse con quien destruyó la industria petrolera. Y como reconciliarse con los ejecutores de ese crimen de lesa patria. Como reconciliarse con el destructor de la descentralización y ladrón de la voluntad popular. Y cómo reconciliarse con los ejecutores serviles de esa destrucción. Cómo reconciliarse con quien es admirador y socio de cuanto dictador y régimen forajido hay sobre la faz de la tierra. Y cómo reconciliarse con quienes aplauden a estos dictadores para congraciarse con el dictador local. Cómo reconciliarse con quien ha entregado en manos del dictador cubano y sus secuaces los destinos y la dirección de la nación. Y como reconciliarse con quienes no solamente aplauden esta entrega, sino que enarbolan la bandera cubana, no como representación del sometido pueblo cubano, sino de la dictadura cubana. Cómo reconciliarse con quien trata desesperadamente de exterminar a nuestra universidades autónomas creadoras de cultura y ciudadanos críticos y útiles la nación para convertirlas en centros de formación paramilitar y de focas al servicio del régimen. Cómo reconciliarse con los serviles que desde la asamblea nacional y los medios oficiales apoyan esa política. Cómo reconciliarse con quien gasta miles de millones de dólares en chatarra bélica y ahoga a universidades, gobernaciones y alcaldías en perjuicio de los venezolanos. Cómo reconciliarse con la más valiosa ficha de los grupos criminales y narcoterroristas de las FARC y el ELN, causantes de la muerte de miles de colombianos. Y cómo reconciliarse con quienes aplauden con delirio desde la asamblea nacional el apoyo del Iluminado a esos grupos criminales.
Y así podríamos continuar con una interminable letanía de agravios a la nación y a los ciudadanos de nuestro país. No creo en reconciliación con los responsables de la ruina nacional. Tampoco creo en el odio, pero como venezolano reclamo que se haga, más pronto que tarde, justicia. Justicia de acuerdo con la constitución y las leyes y por tribunales independientes. Solamente así volverá la paz entre los venezolanos. Poniendo entre rejas a los propulsores del odio y la guerra. No es posible, que la siembra del odio, el saqueo al tesoro nacional, la entrega de la independencia y la ruina intencional de la nación pasen sin castigo.
Por eso, hay que “ir por Chávez”, lo que debe comenzar por quitarle la asamblea nacional en una primera fase y luego “ir por sus cómplices y asaltantes del tesoro público”. Y finalmente, no hay que descartar ninguna salida alternativa. Todas son válidas frente a quien ha derogado la constitución.
jchaffardet@gmail.com

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vox populi Hace 6 horas
Aguien me puede respoder esto??No les parece que es irónico que la teoría de que existe una lógica proletaria, la haya elaborado un par de burgueses: Karl Marx y Federico Engels. Más irónico es que en los gobiernos del proletariado que han existido no hayan figurado nunca los obreros, sino burgueses como Lenin y los hermanos Castro. el verdadero enfrentamiento no es entre la burguesía y el proletariado, sino entre la libertad y el totalitarismoToda la izquierda nazi-onal socialista de America solo piensa como el orangutan de Chavez ....
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albertochacon Hace 9 horas
De Chavez hay mucho que aprender y el confronta a cada venezolano,toma lo que es inviable y a su juicio lo hace viable.Su compromiso y adnegacion es digno de imitar.Pienso que los modelos terrenales ya estan obsoleto y como dice alguien po alli ni la derecha ni la izquierda ,el camino es derecho hacia arriba.¿ Hay alguno entre vosotros sabio y entendido? Muestre sus obras por la buena conducta con la mansedumbre (que es propia de la sabiduria). Pero si teneis en vuestros corazones amargos celos y espiritu de contienda, no os gloreis al menos, ni mintais contra la verdad. No es esta sabiduria que desciende de lo alto, sino terrenal, animal ,diabolica. Porque donde hay celos y contiendas, alli hay desorden y toda clase de villania. Mas la sabiduria que es de lo alto es pura, luego pacifica , indulgente, docil, llena de misericordia y de buenos frutos, sin parcialidad ,sin hipocresia : Fruto de justicia , ella se siembra en paz, para bien de lo que siembra la paz. Santiago 4:13-17.
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El Negro Hace 11 horas
Totalmente de acuerdo, Bolívar lo sintetiza así: "La clemencia contra los delincuentes es un ataque a la virtud" Creo que no puede haber conciliación entre los que han usado el poder para corromper y destruir un país que le ha dado tanto y lo ha entregado a otro país para que lo domine y saquee. El responsable y los cómplices de tal traición a la patria no pueden ser exonerados, el castigo por el daño causado al país y a sus hijos debe ser ejemplar.
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miércoles, 31 de marzo de 2010

Crisis militar en la Fuerza Armada Bolivariana

Fernando Ochoa Antich
Introducción
La palabra crisis es definida por el Diccionario de la Real Academia Española como una mutación importante de un proceso, ya sea de orden físico, histórico o espiritual. Proviene de la palabra latina crisis y a su vez del griego κρίσις. La mayoría de los autores consideran que una crisis surge al ocurrir un momento de ruptura en el funcionamiento de un sistema, un cambio cualitativo en sentido positivo o negativo. Su comprensión exige, antes que nada, el análisis del estado de ese sistema: la fase previa al momento en que se inicia la crisis, la fase de crisis propiamente dicha y por último la fase en que la crisis ha pasado y el sistema ha asumido un cierto modelo de funcionamiento que no es ya el anterior de la crisis. Así visto, cada sistema se funda en un conjunto de relaciones más o menos estrechamente ligadas entre sus variados componentes, de modo que un cambio en un componente del sistema genera cambios en todos los restantes. Para valorar en sentido amplio, la incidencia de una crisis sobre un sistema social, sea como fuere, se requiere ante todo definir el estado de equilibrio de ese sistema.
El estudio de una crisis exige identificar el origen y la magnitud de las causas que producen esa alteración en el sistema, ubicar si son internas o externas, de tiempo reciente o de largo alcance. También se requiere analizar los miembros del sistema que están presentes en la crisis, su importancia y las funciones que realizan. La determinación del tiempo es un factor fundamental para establecer el momento de su posible estallido y la capacidad de reacción del sistema para impedir su transformación. Las crisis en un sistema pueden considerarse fisiológicas cuando tocan el funcionamiento y provocan su adaptación; y patológicas cuando tocan la estructura del sistema y provocan su mutación. La fase en la cual el sistema ha alcanzado un nuevo equilibrio, estable o inestable, marca el fin de la crisis, pero no necesariamente su solución. La crisis puede estar simplemente adormecida, retirada pero latente, y por consiguiente manifestarse nuevamente en una fase sucesiva. Si esta cuestión se repite muchas veces, es probable que haya una patología escondida en la estructura del sistema, a corto o mediano plazo ese sistema mutará.
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La Fuerza Armada venezolana ha sido sometida, durante estos diez años, a un proceso de profundos cambios en sus valores y estructuras. El objetivo ha sido uno sólo: destruir su esencia profesional de institución al servicio del Estado para transformarla en una organización politizada, orientada ideológicamente, que sirve exclusivamente al partido gobernante. Ese proceso no ha sido fácil. Han surgido fuertes resistencias en importantes sectores de la estructura militar que han mantenido como tesis que la Fuerza Armada, para conservar su eficiencia, debe preservar ciertos valores tradicionales: la disciplina, la subordinación, la meritocracia, la dedicación profesional etc. Este enfrentamiento de visiones contrapuestas es percibido por el régimen gobernante con gran preocupación.
La intención de Hugo Chávez es eternizarse en el poder. De eso no hay duda. Buen lector de los procesos históricos latinoamericanos conoce que los gobiernos militares, sean de izquierda o de derecha, de origen popular o por la fuerza, siempre terminan siendo derrocados por las propias fuerzas armadas. La conclusión de esta realidad histórica es una sola: las fuerzas armadas profesionales no sirven para sostener regímenes políticos de corte personal. De allí el afán de Hugo Chávez de transformar la Fuerza Armada Bolivariana de profesional en revolucionaria. Al contrario, las fuerzas armadas profesionales sirven con lealtad a gobiernos que tienen un origen legal, mientras sus dirigentes no pierdan su legitimidad de origen. Un buen ejemplo, fueron los cuarenta años de vigencia de gobiernos civiles en Venezuela.
El objetivo de esta conferencia es determinar si en las Fuerza Armada Bolivariana se observan algunos elementos que señalen la posibilidad de una crisis interna que pueda comprometer la estabilidad del régimen chavista. Este es un análisis exclusivamente teórico, realizado en base a una larga experiencia en el servicio militar y a percepciones personales. No tiene, como es lógico pensarlo, una fase de campo que permita ratificar o rechazar sus conclusiones.
La conferencia la dividiré en dos partes:
1. Factores permanentes en algunas crisis militares latinoamericanas;
2. Situación actual de la Fuerza Armada Bolivariana.
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Primera Parte
Analizaremos cuatro casos de crisis militares que concluyeron en golpes de Estado exitosos: los derrocamientos de Isaías Medina Angarita, de Juan Domingo Perón, de Marcos Pérez Jiménez y de Juan Velasco Alvarado. Insisto en lo de insurrecciones exitosas, ya que en las fuerzas armadas latinoamericanas se conspira permanentemente. La razón por la cual esto ocurre es una sola: en la América Latina, las fuerzas armadas se consideran herederas de las glorias de los ejércitos libertadores y responsables de garantizar la grandeza de la Patria. Este convencimiento conduce a que sus miembros se consideren con el derecho de aspirar a la dirección del Estado, ya que creen que en sus manos se logra una mayor eficiencia que bajo gobiernos de orden civil. En el caso particular de Venezuela, esta convicción es una percepción generalizada en vastos sectores de la sociedad, que consideran una obligación para los militares resolver las crisis políticas y reorientar al país.
La transición política, iniciada por el general Eleazar López Contreras a la muerte de Juan Vicente Gómez, fue muy exitosa. Logró derrotar a la derecha gomecista y a la izquierda radical. Al mismo tiempo, fortaleció la institucionalidad de las Fuerzas Armadas, vinculándola aún más, al pensamiento bolivariano. Deseoso de entregar la presidencia a un civil, realizó importantes esfuerzos políticos para que su sucesor fuera el doctor Diógenes Escalante. Una fuerte presión militar impuso la candidatura del general Isaías Medina Angarita, primer oficial egresado de la Escuela Militar y ministro de Guerra y Marina. Al poco tiempo, de haberse iniciado el nuevo gobierno, el presidente Medina se distanció progresivamente de la orientación conservadora de su antecesor, pero a su vez, sin darse cuenta, debilitó las reglas tradicionales del régimen andino: la estrecha relación que siempre existió entre el presidente de la República y los cuadros militares y la designación de un oficial prestigioso al frente, primero de la Inspectoría General del Ejército, después del ministerio de la Defensa.
Al inicio de su gestión el general Medina escogió como su segundo ministro de Guerra y Marina al general Juan de Dios Celis Paredes. Este oficial produjo importantes transformaciones profesionales. Al fortalecer su prestigio militar, el general Medina consideró que podía transformarse en un obstáculo, como él lo había sido para el general López, en su proyecto de entregarle la
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presidencia de la República a un civil. Lo reemplazó por el coronel Manuel Morán, quien creó un ambiente negativo en los cuadros jóvenes que impulsó un creciente descontento militar, que fue aprovechado por los mayores Julio César Vargas y Marcos Pérez Jiménez, oficiales graduados de Estado Mayor en el Perú y conocedores del funcionamiento de las logias militares en la América del Sur, para organizar a su vez una logia militar: la Unión Patriótica Militar, que empezó a preparar una insurrección militar. Al acercarse el final del período presidencial se generaron fuertes tensiones políticas. El ex presidente López aspiró la presidencia de la República y el régimen medinista no tuvo la audacia de establecer el voto universal, directo y secreto para elegir al presidente de la República. Este controversial ambiente político, el descontento militar existente, la acción de la logia militar y el desespero de Acción Democrática ante un posible retorno a la presidencia de la República del general López Contreras, crearon las condiciones que facilitaron el golpe de Estado que derrocó al gobierno democrático de Isaías Medina Angarita.
Argentina vivió, desde 1930, fecha del derrocamiento de Hipólito Irigoyen, hasta 1946, inicio del primer gobierno de Juan Domingo Perón, un complejo proceso histórico que se caracterizó por la permanente intervención en la política de las Fuerzas Armadas. El golpe de Estado que derrocó al presidente Ramón Castillo, en 1943, fue liderado por los generales Arturo Rawson, Pedro Pablo Ramírez y Edelmiro Farrel. El coronel Juan Domingo Perón jugó un papel destacado como líder de la logia militar: Grupo de Oficiales Unidos. Al triunfar la revolución, fue designado jefe del Departamento Nacional del Trabajo, desde donde inició sus contactos con la clase trabajadora. Los celos que produjo el prestigio de Perón abrió la crisis política de 1945. Destituido de sus funciones de vicepresidente y ministro de Guerra fue detenido en la isla Martín García. Un estallido popular obligó a su liberación. De inmediato, se lanzó como candidato a la presidencia de la República en las elecciones de 1946, obteniendo un triunfo indiscutible. Su primer gobierno se caracterizó por una fuerte preocupación social y un creciente intervencionismo del Estado. El descontento militar comenzó a forjarse con ocasión de la reforma constitucional de 1949, la exagerada influencia del partido Justicialista y la actuación de Eva Perón.
Esta política también desagradó a sectores conservadores argentinos, quienes comenzaron a fortalecer lazos conspirativos, de
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manera particular, con la Marina. Días antes de las elecciones de 1951, hubo una primera insurrección militar. El general Benjamín Menéndez se sublevó sin mayor éxito. La represión fue de gran dureza. El general Perón declaró el Estado de Guerra interno, y dijo que "todo militar que no se subordine o se subleve contra las autoridades o participe en movimientos tendientes a derrocarlas o desconocerlas, será fusilado inmediatamente". El general Perón volvió a ganar las elecciones presidenciales en 1951. Los primeros años fueron de relativa tranquilidad, pero la crisis económica y los abusos del partido Justicialista fueron incrementando el descontento militar y la tensión social que tuvo dos importantes reacciones: el bombardeo de Buenos Aires, el 16 de junio de 1955, por la Aviación Naval y la Revolución Libertadora, el 16 de septiembre de 1955. Este alzamiento fue definitivo. Se inició en Cordoba bajo el mando del general Eduardo Lonardi y del contraalmirante Isaac Rojas. Estos oficiales tenían varios años organizando la insurrección. Los enfrentamientos militares se extendieron desde el 16 al 21 de septiembre. El general Perón renunció ese día y se constituyó un nuevo gobierno. Su primer presidente fue el general Eduardo Lonardi, quien fue sustituido a los 52 días por el general Pedro Aramburu.
Venezuela, al inicio de 1957, parecía un país política y económicamente estable… La dictadura militar encabezada por el general Marcos Pérez Jiménez había realizado una obra administrativa de gran aliento. Un elevado ingreso petrolero y una pequeña población lo habían permitido. La oposición, representada por los partidos Acción Democrática, Unión Republicana Democrática, COPEI y el Partido Comunista, se encontraban debilitados y casi en desbandada desde las elecciones de 1952. Durante esa crisis política, el general Pérez Jiménez había demostrado su fuerte ascendiente militar al lograr el apoyo mayoritario de las Fuerzas Armadas para desconocer el resultado electoral; lograr su designación como presidente provisional, mediante un simple comunicado del Alto Mando Militar; y por último, su designación como presidente Constitucional para el período 1953 – 1958, mediante la decisión írrita de una Asamblea Constituyente totalmente espuria. En mayo de 1957, una trascendente pastoral de monseñor Rafael Arias Blanco, Arzobispo de Caracas, criticó con severidad la falta de sensibilidad social del régimen imperante. Ese hecho, más la creación de la Junta Patriótica, indicó que el dictador iba a tener dificultades en sus
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ambiciones de continuar en el poder al finalizar el período presidencial en abril de 1958.
El régimen no le dio mayor importancia a estos síntomas de descomposición social y convocó a un plebiscito para el mes de diciembre de 1957, con la finalidad de prolongar a Marcos Pérez Jiménez en el ejercicio de la presidencia de la República. Los esfuerzos de la oposición democrática para buscarle una salida negociada a la crisis fueron en vano. Los sectores más reaccionarios del régimen rechazaron la posibilidad de que se aceptara la candidatura unitaria de Rafael Caldera. La soberbia, que es muy mala consejera en política, les hacía ver que todo estaba resuelto. Se contaba de antemano con el respaldo solidario de las Fuerzas Armadas. Sorprendentemente, el 1 de enero de 1958, hubo un alzamiento militar de gran magnitud. Unidades en Caracas y Maracay se insurreccionaron atacando el palacio de Miraflores. El movimiento militar fue derrotado, deteniéndose a un número muy importante de oficiales. La crisis política y militar continuó hasta el 23 de enero de ese año. Un nuevo golpe militar, encabezado por oficiales de alta jerarquía, depuso al dictador. El descontento militar había comenzado ya a finales de 1956. Las causas fueron muy variadas: un elevado nivel de corrupción en los Altos Mandos, sueldos muy reducidos en los grados subalternos, e irrespeto de las normas profesionales de selección en los ascensos y de designación en los cargos militares. Al mismo tiempo, que crecía el descontento, una nueva generación militar, mejor formada, empezó a aspirar a ocupar los más importantes cargos de la organización y a rechazar la manera en que el régimen dictatorial conducía al país y a sus Fuerzas Armadas. El líder fundamental de esa generación fue el teniente coronel Hugo Trejo, quien al regresar graduado de Estado Mayor en España, se dedicó a organizar una logia militar, que se transformó en el factor fundamental del alzamiento del 1 de enero de 1958.
La historia del siglo XX del Perú puede resumirse en lo siguiente: una fuerte lucha entre los sectores conservadores de la sociedad contra el APRA, un partido considerado, en su tiempo, de izquierda radical, por mantener como bandera la reivindicación social de las masas populares, fundamentalmente los indígenas. Ese enfrentamiento produjo largos períodos de gobiernos militares con pequeños ciclos de regímenes civiles. En 1945, el APRA y una coalición de partidos liberales y de izquierda, eligieron presidente a José Luis Bustamante y Rivero, quien inició una serie de reformas
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liberales gracias a las cuales se consolidaron los derechos civiles y la libertad de prensa. Lamentablemente, el gobierno de Bustamante fue derribado en 1948 por un golpe de Estado organizado por la derecha, que tomó el poder e ilegalizó de nuevo al APRA. En 1950 Manuel Odría, quien había dirigido el golpe de Estado de 1948, convocó a unas elecciones y fue elegido presidente de la República, pero sin la presencia en los comicios de los principales partidos de oposición. El general Odría organizó unas elecciones para el año 1956, como una forma de regreso a gobiernos de origen popular. Manuel Prado, volvió a ser elegido presidente de la República. Inmediatamente puso en práctica amplias reformas que fueron respondidas con huelgas y revueltas callejeras ocasionadas por la inestabilidad económica y la galopante inflación. En junio de 1963, Fernando Belaúnde Terry fue electo presidente. En la segunda mitad de su mandato se incrementó la oposición política y el aumento de la inflación trajo como consecuencia la devaluación de la moneda en 1967.
El largo litigio sobre la concesión de la explotación de los ricos yacimientos petrolíferos de La Brea y Pariñas a la International Petroleum Company (IPC), subsidiaria de la American Standard Oil Company, fue resuelto finalmente por el gobierno de Belaúnde en agosto de 1968. Sin embargo, la desaprobación general a la firma de este acuerdo obligó al gabinete a dimitir el 1 de octubre y dos días después Belaúnde era depuesto por un golpe militar. Las garantías constitucionales fueron suspendidas y se constituyó la Junta Militar Revolucionaria encabezada por el general Juan Velasco Alvarado, quien fue nombrado presidente. Su gobierno expropió las instalaciones de la IPC, creando una fuerte tensión diplomática en las relaciones con Estados Unidos. El gobierno de Velasco, en la década de 1970, inició radicales reformas del sistema social y económico. El 9 de agosto de 1975, el gobierno fue derribado por otro golpe militar, precedido por una serie de huelgas y manifestaciones de descontento popular contra el enfermo presidente Velasco. Al día siguiente, se juramentaba como presidente el general Francisco Morales Bermúdez, primer ministro y ministro de la Guerra en el gabinete de Velasco. El nuevo gobierno anunció que el país retornaría a la democracia en 1980. El arquitecto Belaúnde Terry, fue el vencedor en las elecciones celebradas ese año y formó gobierno en el mes de julio de ese año bajo una nueva Constitución.
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El análisis de estos importantes ejemplos de golpes militares exitosos muestran que las fuerzas armadas profesionales respaldan insurrecciones militares a objeto de resolver crisis políticas, sociales y militares, pero sus integrantes siempre consideran que los gobiernos que se constituyen como consecuencia a esa intervención militar no son regímenes personales sino gobiernos de las fuerzas armadas. Esta percepción conduce a que sus miembros exijan que el jefe del alzamiento, transformado en presidente de la República o en jefe de una Junta Militar o Cívico Militar, les rinda cuenta, en cierta forma, de su gestión. Al no estar de acuerdo, en un momento determinado, con las medidas tomadas o el desprestigio del gobierno empieza a comprometer el destino de las fuerzas armadas, de manera natural, se intenta un nuevo golpe militar para establecer otro gobierno que enfrente la crisis política existente. Normalmente, el jefe de la insurrección militar busca legalizarse y legitimarse en el gobierno a través de algún procedimiento constitucional, pero aunque ese procedimiento sea exitoso, las fuerzas armadas siguen considerando que el gobierno tiene su verdadero origen en el golpe militar. Esta realidad limita en mucho la autoridad sobre la organización militar. Otro aspecto a resaltar es la natural lucha generacional que surge entre los oficiales que inicialmente se insurreccionan y aquellos que, en el tiempo, ascienden y ocupan nuevas funciones militares. Este enfrentamiento es causa de futuras crisis militares.
Segunda Parte
El fracaso del intento de golpe de Estado en contra del presidente Carlos Andrés Pérez, el 4 de febrero de 1992, permitió a la logia militar, que lo había planificado y dirigido, fortalecer importantes vinculaciones con sectores políticos civiles. Es verdad, que Hugo Chávez buscó, durante sus tiempos de conspirador profesional, vincularse a sectores de la izquierda radical, pero siempre tuvo que hacerlo secretamente ante el rechazo que un importante sector militar, comprometido en el alzamiento, tenía a las ideas marxistas leninistas. Su acercamiento a esos grupos políticos lo inició a través de Douglas Bravo, un antiguo comandante guerrillero que, ante el fracaso de la insurrección armada de la década de los sesenta, había considerado que el camino para alcanzar el poder eran las Fuerzas Armadas. Convencido del rechazo generalizado que existía en el estamento militar a las ideas comunistas y la tradicional admiración de los cuadros militares por la figura de Simón Bolívar buscó vincular la acción conspirativa a su
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pensamiento. De allí surgió el Bolivarianismo. La cercanía entre Hugo Chávez y Douglas Bravo no se mantuvo en el tiempo, debido al exagerado personalismo del primero y al interés mostrado por el segundo de controlar políticamente el movimiento militar.
Hugo Chávez había recibido, desde sus tiempos de estudiante de bachillerato, alguna formación marxista. Creyente en estas ideas, tuvo por muchos años que disimularlas debido al ambiente negativo existente en la Fuerzas Armadas. Al contrario percibió que la figura de Simón Bolívar servía como instrumento de cohesión en el grupo conspirativo. También observó que en los cuadros militares existía admiración por los gobiernos militares y que, en general, había un fuerte rechazo hacia los gobiernos civiles. Esas dos percepciones, le permitieron definir el pensamiento de la logia conspirativa: bolivariana y militarista. Hugo Chávez es un activista político más que un ideólogo. Esa característica de su personalidad le permitió mantener activa la logia militar que había constituido en la Academia Militar, superando complejos momentos de desmoralización. Aún después del fracaso del golpe y durante su campaña para alcanzar la presidencia de la República no hizo pública su verdadera orientación ideológica, manteniendo más sus ideas dentro de una visión nacionalista, antiimperialista y militar. Esta forma de actuar le permitió aglutinar a su alrededor a civiles y militares con ideas distintas a su orientación marxista, pero ha sido en el tiempo, un factor que ha producido grandes enfrentamientos entre grupos que lo respaldan y la ruptura con algunos de los comandantes que dirigieron la insurrección del año 92.
Hugo Chávez conoce que las fuerzas armadas profesionales son un severo obstáculo para sus desmedidas ambiciones. Imaginarse que puede permanecer, como lo ha dicho públicamente, en el ejercicio de la presidencia de manera vitalicia, existiendo una fuerza armada respetuosa del mérito personal, apolítica, bien organizada y eficiente es casi un desvarío. Esa es la razón por la cual ha hecho esfuerzos consistentes, desde que alcanzó el poder, para destruir sus valores tradicionales. Al inicio de su gobierno manejó con muchísima prudencia sus relaciones con los mandos militares. Lo primero que hizo, para debilitar su autoridad moral, fue entregarles a los generales comandantes de guarnición un presupuesto extraordinario con la finalidad de apoyar a la administración pública. Era imposible que no surgieran dificultades en el control de esos fondos, ya que en esos comandos no existía la estructura administrativa requerida. A partir de ese momento, la
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mayoría de los generales quedaron señalados, algunos por haber cometido hechos dolosos y la mayoría por no ser capaces de rendir cuenta. Lo segundo que hizo fue iniciar una política de utilización de los cuadros militares en la administración pública. Buscaba esta medida comprometer a un numeroso grupo de oficiales y suboficiales en la gestión del régimen y debilitar su mística profesional al alejarlos de sus funciones específicas.
Hugo Chávez, temeroso de una reacción militar, limitó al máximo los cambios en la orientación filosófica de las Fuerzas Armadas durante la Asamblea Nacional Constituyente. En la Constitución de 1999, se mantuvo una visión institucional, democrática, pluralista y profesional. De todas maneras, decidido como estaba en transformar la organización militar para poder utilizarla como base de su poder, inició una amplia purga en los cuadros militares, al enviar a sus casas sin cargos a aquellos oficiales que pensaban de una manera distinta a su proyecto político. Al mismo tiempo, inició una importante penetración ideológica en los cuadros militares. Estos hechos, y la crisis política provocada por Hugo Chávez, generaron las causas del intento de golpe de Estado del 11 de Abril de 2002. Su fracaso, permitió que el régimen, por primera vez, tuviera un real control de la Fuerza Armada al imponer en los mandos a oficiales comprometidos ideológicamente con el proyecto chavista. Más tranquilo, pero siempre temeroso, impulsó importantes cambios militares: hizo aprobar por la Asamblea Nacional una nueva Ley Orgánica en el año 2005, creó una nueva doctrina militar, e incrementó la influencia cubana en el estamento militar.
Esta ley orgánica buscó desarticular la estructura militar profesional venezolana que había derrotado la subversión castro comunista y neutralizado la amenaza de la corbeta colombiana Caldas; disminuir el peso operativo de las Fuerzas; diluir la responsabilidad de los mandos militares; hacer crecer exponencialmente la verticalidad del mando del presidente de la República sobre la Fuerza Armada Bolivariana; y crear una organización paramilitar: la Guardia Territorial. La nueva doctrina militar se orientó a fortalecer la defensa popular para poder enfrentar, a través de una guerra asimétrica, a una posible invasión de una Potencia de mayor capacidad militar y tecnológica. La influencia cubana se incrementó fundamentalmente en el campo de la inteligencia militar. Hugo Chávez, no satisfecho aún con estos cambios, decidió plantear la Reforma Constitucional, para lograr
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transformar, entre otros, los artículos 328 y 329 de la Constitución Nacional de 1999. Esta transformación buscaba convertir a la Fuerza Armada de una institución apolítica al servicio del Estado en un cuerpo armado comprometido ideológicamente con el régimen chavista. El rechazo popular a la Reforma Constitucional le impidió alcanzar su objetivo.
El intento de desprofesionalización de la Fuerza Armada, se termina de consolidar con la nueva Ley Orgánica aprobada a través del decreto, con valor, rango y fuerza de ley, el 31 de julio de 2008. Esta ley desarticula totalmente la estructura organizacional existente en la Fuerza Armada, minimiza y transforma al Ministerio de la Defensa y los comandos de Fuerza asignándoles exclusivamente funciones administrativas, maximiza la verticalidad y el control unipersonal de las operaciones vía el Comando Estratégico Operacional, privilegia y soporta la estructura de la Milicia Bolivariana, incrementa el concepto de corresponsabilidad en la defensa, maximiza la discrecionalidad en la administración y las finanzas, influye ideológicamente en la educación militar, fractura el proceso profesional y debilita la logística. Su objetivo es uno solo: crear una organización militar no profesional, de tendencia revolucionaria, que sirva de base de poder al proyecto totalitario de Hugo Chávez.
Justamente, este esfuerzo de Hugo Chávez para destruir el profesionalismo militar ha venido creando elevadas tensiones militares. Entre las medidas que han producido severas y conocidas críticas en el personal de oficiales se encuentran: la creación de la Milicia Bolivariana, el debilitamiento de la autonomía de las Fuerzas, la transformación de los Suboficiales Profesionales de Carrera en oficiales técnicos; la utilización de oficiales cubanos en el control de los organismos de inteligencia y seguridad; el empleo masivo de oficiales y suboficiales en cargos públicos; el elevado nivel de corrupción; la exagerada presencia de cadetes en actos políticos; los privilegios militares de la camarilla que rodea al teniente Diosdado Cabello; y el exagerado amiguismo existente en la escogencia de los ascensos y de los altos mandos militares. Estas duras críticas, a mi criterio, no son suficientes en si mismas para crear una crisis militar. Además, es necesario resaltar que el régimen ha establecido un eficiente control de inteligencia como consecuencia de la presencia de oficiales cubanos en esos organismos, y la importante penetración ideológica de estos últimos años, que ha producido el debilitamiento de ciertos valores militares
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como el compañerismo y la lealtad institucional. Todo esto dificulta ampliamente la organización de una conspiración militar.
De todas maneras, la preocupación que permanentemente muestra Hugo Chávez en aumentar el control sobre la Fuerza Armada Bolivariana indica la segura existencia de una creciente inquietud militar. El conoce perfectamente que esta realidad puede desarrollarse rápidamente hasta transformarse en un elevado descontento, que alcance un nivel de tal importancia que llegue a comprometer la estabilidad del régimen. Así ha ocurrido siempre. Es la dinámica natural de las conspiraciones militares. Normalmente, las logias militares, que se constituyen entre amigos de una misma promoción o generación, se mantienen inactivas políticamente, sólo mostrándose como pequeños e inofensivos grupos de amigos que, por razones profesionales, mantienen estrechas relaciones, de orden social y familiar. Los organismos de inteligencia, en esa etapa del proceso, no tienen capacidad de lograr su control, ya que surgen en un número exageradamente elevado. El otro elemento fundamental de una conspiración militar es el prestigio profesional de algunos oficiales. Este factor surge de manera natural y es imposible evitarlo totalmente. Durante la República Civil se trató de impedir que los generales fortalecieran su ascendiente, limitando su tiempo de servicio y su permanencia en los Altos Mandos. En parte se logró, pero como consecuencia de ese vacío se fortaleció el ascendiente de los cuadros medios. De allí nació el liderazgo de Hugo Chávez.
Estos tres elementos de carácter interno, descontento militar, logia militar, y oficiales con un importante ascendiente profesional, deben ir acompañados de una crisis política, económica y social que inquiete gravemente a los cuadros militares. Este elemento es fundamental. Esos grupos de amigos, inofensivos políticamente, empiezan a interesarse en la dinámica social y a realizar críticas a la conducción profesional de la fuerzas armadas, transformándose de esta manera en un logia militar activa. Normalmente, esas logias militares son organizadas y dirigidas por los oficiales de mayor prestigio y ascendiente. En este momento, pareciera que no existen condiciones políticas para una conspiración militar. Ciertamente, que el fracaso de la gestión de gobierno de Hugo Chávez y el debilitamiento de su popularidad pueden ser considerados como peligrosos, pero la cercanía electoral permite un escape de tensiones sociales ante la certeza de que existe la posibilidad de una solución pacífica de la crisis política, económica y social que
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vive Venezuela.
De todas maneras, esta situación puede variar según sea el comportamiento de los actores sociales en medio de la crisis. Un buen ejemplo son las elecciones parlamentarias. Si el régimen continúa tratando de producir condiciones no equitativas en la campaña electoral y estas acciones generan en la opinión pública el convencimiento de que el resultado electoral es, en cierta forma, fraudulento, las perspectivas de una salida electoral de la crisis, a través de las elecciones presidenciales en el año 2012, se debilitarían gravemente. Si esto ocurriere, se crearían condiciones favorables para una posible conspiración militar, que buscaría solucionar la crisis nacional a través de la fuerza. Los actores políticos, entre ellos Hugo Chávez, tienen la última palabra.
Conclusiones
1. Las fuerzas armadas profesionales no sirven como base de poder de gobiernos de orden personal. Al contrario son leales a gobiernos de orden legal, si sus dirigentes preservan en el ejercicio de sus funciones su legitimidad de origen.
2. Las fuerzas armadas pretorianas y revolucionarias pueden ser utilizadas como instrumentos de sostén de dictaduras y de gobiernos totalitarios.
3. Históricamente, los golpes militares se producen al crearse tres condiciones fundamentales: Crisis política, descontento militar y constitución de una logia militar.
4. En Venezuela, se observa un creciente descontento militar como consecuencia a las medidas tomadas por Hugo Chávez con el fin de transformar las fuerzas armadas profesionales en unas fuerzas armadas revolucionarias.
5. No existen condiciones favorables, en este momento, para organizar una conspiración militar. El control de inteligencia y la posibilidad de que exista una
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alternativa electoral debilitan esta opción.
6. Esta alternativa puede fortalecerse o debilitarse según sea el comportamiento de los actores sociales durante los procesos electorales de 2010 y 2012