El cortometraje Normal, la historia de un chavista y una opositora, del director venezolano Vadim Lasca, abrirá el Festival de Cine Latino de Filadelfia (EEUU)
Libertad!
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jueves, 16 de junio de 2016
Trailer de NORMAL, cortometraje
El cortometraje Normal, la historia de un chavista y una opositora, del director venezolano Vadim Lasca, abrirá el Festival de Cine Latino de Filadelfia (EEUU)
sábado, 28 de mayo de 2016
Entrevista a Roman Chalbaud
Autor y director referencial del cine, el teatro y la televisión, Román Chalbaud (Mérida, 1931) acaba de recibir la Orden Libertadores en su primera clase, otorgada por el Gobierno nacional. El día de la condecoración, el 29 de octubre, desde el Teatro de la Ópera de Maracay, el presidente Nicolás Maduro lo distinguió como “compañero de todas las causas justas de Venezuela”. No es el primer reconocimiento que Chalbaud recibe de manos de un mandatario: en 1984, durante la presidencia de Jaime Lusinchi, fue galardonado con el Premio Nacional de Teatro, y en 1990, en el segundo período de Carlos Andrés Pérez, obtuvo el Nacional de Cine. A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, el público y la prensa lo adoraron y alabaron sin descanso.
Hoy, a sus 84 años, se prepara para dirigir una película sobre Hugo
Chávez, quien, según él, “era maravilloso”. Me recibe en su casa, un
penthouse en la urbanización caraqueña de San Bernardino. Vive con dos
perros que saludan, se alejan, entran y salen de la oficina donde
conversamos. Sea cual sea la pared hacia la cual uno dirija la mirada en
este lugar, hallará un afiche de cine o un cartel de teatro que
recuerde una época vigorosa de la cultura en Venezuela. “La gente
cambia”, dice Chalbaud en esta entrevista. Los tiempos también.—¿Cómo lo trata la vida, señor Chalbaud?
–¡Muy bien! No me puedo quejar.
—¿Y usted a ella?
—Yo la trato también muy bien para que ella me trate bien a mí. (Risas).
—Esta mañana pensaba que hay hombres que son elegidos y amados por los dioses: ¿es usted un afortunado?
—Me siento muy afortunado porque en mi infancia hubo tres mujeres que se encargaron de mí: mi bisabuela, mi abuela y mi mamá. Nos vinimos a Caracas en un autobús, 4 días y 4 noches, desde Mérida. Me metieron en la mejor escuela posible, la Experimental Venezuela. Después entré en el Fermín Toro, donde conocí a Alberto de Paz y Mateos, que me enseñó mucho de teatro. Luego fui asistente de dirección de Víctor Urruchúa. No me puedo quejar. Tuve la suerte de encontrarme con gente que me apoyó. Claro que también uno ayuda a la suerte.

—¿Con el trabajo?
—Con el trabajo y con la manera de ser. Si uno es negativo ante la vida, le pasan cosas negativas. Si uno es positivo, consigue mucho más.
—¿Se siente satisfecho con lo que ha conseguido?
—Hay una frase de Charles Chaplin que siempre uso. Él decía: “Nunca he sabido lo suficiente para dejar de ser un aficionado”. Así me siento yo: un aficionado. Siempre siento que estoy empezando, que estoy aprendiendo. Porque si piensas que ya llegaste, allí está el vacío, a la distancia de un escalón. Das un paso y listo.
—El Gobierno acaba de conferirle la Orden Libertadores en su primera clase. ¿No es una consagración?
—Me siento muy honrado y contento de haberla recibido. Maravilloso. Fue una sorpresa. El gobernador (Tareck El Aissami) me invitó a la reinauguración del Teatro de la Ópera de Maracay. No te imaginas cómo estaba antes: destrozado. Lo que encontramos ahora es una maravilla, el mejor teatro que hay en Venezuela. Vale la pena verlo.
—Sigue usted siendo afecto a la Revolución.
—Por supuesto… Critico muchas cosas. Nada es perfecto.
—¿Por ejemplo?
—Cuando nosotros teníamos El Nuevo Grupo, manteníamos abiertos los teatros de martes a domingo. Ahora vas a ver una obra y está tres días en un lugar y luego tres días en otro lugar. Yo le daría cada teatro a uno, dos, tres grupos que lo mantuviesen siempre abierto, como si fuese un cine.
—¿Qué otras críticas tiene aparte de esta?
—Critico mucho la posición de la oposición. No me gusta la oposición porque está basada en el odio, y la gente que tiene odio en el cuerpo se envenena a sí misma. Si todos estamos luchando por Venezuela, debe de haber una mayor unión, una mayor comprensión. Tú piensas de una manera, yo pienso de otra. No podemos odiarnos unos a otros. No se puede sembrar odio. Es dañino, sobre todo para el que lo siembra. Fatal.
—La oposición acusa al Gobierno precisamente de eso mismo, de sembrar odio.
—Yo preferiría no seguir hablando de política porque me molesta mucho.
—Es inevitable, usted es una persona principal de la sociedad y…
—¡Ya te estoy diciendo lo que pienso! –Chalbaud alza ligeramente la voz.
—Cuando murió el expresidente Chávez, dijo: “Debemos continuar su obra”. Me gustaría que ampliara esa idea.
—Chávez fue maravilloso. Fui con él a la inauguración de la Villa del Cine. Fui con él a la inauguración de la Universidad de las Artes. Todas estas películas –señala un amplio estante donde guarda cientos de DVD– van a Unearte, para que todo el mundo pueda ir allá y verlas.
—¿Haría una película sobre Chávez?
—Sí, ¿por qué no? Lo he pensado… Estamos en eso.
—¿Cómo la llamaría?
—Posiblemente empecemos por Los cuentos del arañero. Ya la está escribiendo Luis Britto (García). Será producida por la Villa del Cine y dirigida por mí, por supuesto

—Pero la película en la que está trabajando actualmente no es esa sino La planta insolente, ¿cierto?
—Sí, La planta insolente, que es la vida de Cipriano Castro. Se estrenará en enero o febrero del próximo año. Tal vez en marzo.
–¿Cómo se siente con el resultado?
—Muy bien. Mandamos a hacer los efectos especiales en Argentina porque aquí no había quien los hiciera. Aquí no hay una compañía que se encargue de eso, que sepa hacerlo… Roberto Moll hace el papel de Cipriano Castro y está estupendo. Hay muchísimos actores y cientos de extras. Es una película muy ambiciosa.
—¿Le gusta esa frase de Cipriano Castro: “La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria”?
—¡Muchísimo!
—A mí me parece cursi y estrambótica.
—Bueno… Fue una frase de un discurso que él dio, histórico.
—¿Queda bien parado Cipriano Castro en su película?—Él tiene muchos defectos, y también se habla de ellos. Todos tenemos cosas buenas y cosas malas. Todos tenemos un Dr. Jekyll y un Mr. Hyde por dentro. Nadie es perfecto, ni siquiera los santos o los curas.
—¿Cuál lo domina a usted, el Dr. Jekyll o Mr. Hyde?
—A veces me domina Mr. Hyde, pero por lo general Dr. Jekyll es el que mejor me maneja. (Risas).
—A lo mejor no le va a gustar que le haga esta pregunta, pero se la haré: ¿cree que le hubiesen otorgado la Orden Libertadores si usted fuese un opositor?
—No me lo preguntes a mí. Pregúntaselo a Maduro. Ve y entrevístalo.
—Maduro no le da entrevistas a la prensa independiente.
—Ah, bueno… Está bien.
—Usted hizo una gran vida cultural como autor dramático durante la democracia, durante los llamados “40 años” de Acción Democrática y Copei. ¿Qué piensa ahora de esos 40 años?
—¿Desde qué punto de vista?
—Teniendo en cuenta la vida que usted hizo durante ese período.
—Cuando llegó lo que tú llamas “democracia”, en la función número 42 de Sagrado y obsceno, la policía rodeó el teatro y el gobernador Alejandro Oropeza Castillo, el papá de Isa Dobles, prohibió la obra. Yo fui a El Nacional y declaré: “En una democracia no se puede prohibir una obra”. No me publicaron.
—El Nacional siempre fue adorable con usted.
—Pero esa protesta, esa declaración que yo hice no me la publicaron. Oropeza dijo que los actores estaban inventado groserías que no estaban en el texto. ¡Mentira! Como la gente gritaba “¡Abajo el gobiernito!” y otras cosas en contra de (Rómulo) Betancourt, se prohibió. Esa es la experiencia que yo tengo… Además, (en esa época) a todos los que éramos de izquierda nos botaron de la televisión: Hilda Vera, Rafael Briceño y pare de contar. Nos quedamos sin trabajo.
—Luego de Betancourt, y hasta 1998, ¿lo trataron igual de mal?
—¿Quién?
—El poder oficial.
—Pero ¡¿qué es lo que tú quieres que yo te diga?!
—Que me hable de eso.
—¡En mi casa se escondía Alberto Carnevali, que era merideño y amigo de mamá…!
—Me está hablando del perezjimenismo…
—¡Y ninguno de esos adecos respetó a Alberto Carnevali! ¡Se murió y cuando Betancourt llegó al poder, se vendió a los norteamericanos! No puedo estar de acuerdo con eso. ¿Tú quieres saber mi posición? Es esa y siempre la he dicho. Yo respeto las ideas de cada uno. Tengo amigos que son de oposición. Esa es la democracia.

—En cualquier caso, ¿usted piensa que hoy el país está mejor que como estuvo en los años sesenta, setenta, ochenta, noventa?
—Desde cierto punto de vista, sí. El dinero está llegando a gente a la que no le había llegado. El Gobierno se ha preocupado por llegar a gente que no tenía vivienda para darle vivienda, darles posibilidades a los que estaban por fuera, como si no existieran: los invisibles. Por eso me gusta Chávez. ¡Porque YO, en cualquier época, me puedo defender, pero la gente humilde no! Y yo estoy a favor de la gente humilde. Porque tú me puedes decir: “¡Ah, no, pero tú estuviste muy bien en esa época!”. Yo voy a estar bien en cualquier época. Lo estuve incluso cuando Pérez Jiménez, que me mandaron preso. El hermano de Uslar Pietri, que dirigía la Televisora Nacional, me denunció por haber dicho que el Gobierno se caía en enero, cosa que realmente pasó.
—Un don profético…
—Una casualidad. Yo era director artístico del canal. En agosto (de 1957), el hermano de Uslar me dijo: “Dame los presupuestos para enero”. Yo le respondí: “¿Enero? A lo mejor en enero se cae el Gobierno”. La Seguridad Nacional me fue a buscar a mi casa. Me preguntaron si yo había dicho eso y dije que sí. “¡Ya confesó!”. El primero de enero (de 1958), pasó aquel avión adeco y tiró una bomba que era para la Seguridad Nacional. Si hubiera caído allí, no te estaría contando esto. Nos bajaron al sótano. Me hizo mucho bien haber estado en la cárcel. Agarré una gran conciencia social.
—¿Ve usted televisión?
—No.
—¿Por qué?
–Porque estoy escribiendo una nueva obra de teatro, que se llama Los espíritus animales, y he leído de nuevo a Balzac y a Maupassant. Uno lee un libro a los 20 años, después lo lee a los 30, después a los 60, y luego a los 84 que tengo ahora, y cada vez el libro tiene otro sentido. Tengo 5000 libros. Prefiero leer que ver televisión.
–¿Qué opina sobre la televisión que se está haciendo en Venezuela?
—No me gusta la televisión que se está haciendo. Cuando nosotros empezamos a hacer televisión, la televisión era cultural. Era la época de Pérez Jiménez y lo único que no se podía hacer era Rómulo Gallegos, porque era adeco, todo lo demás se podía hacer. Yo hice “El cuento venezolano televisado” durante tres años: era toda la cuentística venezolana adaptada y dirigida para la TV. Cuando aparecieron los canales comerciales, la televisión siguió siendo cultural. Tú prendías Radio Caracas a las 8 de la noche y veías “Anecdotario”, con Margarita Gelabert.
—¿Y qué era “Anecdotario”?
—Anécdotas.
—¿Sobre quiénes?
—Sobre Manuelita Sáenz, sobre Schubert, sobre Einstein, sobre Liszt, sobre Víctor Hugo. Y luego veías a Tomás Henríquez haciendo Otello, o a Amalia Pérez Díaz haciendo La casa de Bernarda Alba. Todo fue así hasta que un día llegó el maldito rating. Fidel Castro fue el culpable.
—¿Por qué?
—Porque los cubanos que se fueron de Cuba, a Miami, fueron los que inventaron el rating. Al inventar el rating, lo que importó fue el dinero, no la calidad.
—De modo que también le debemos el rating a Fidel Castro…
—También.
—¿Por qué los cambios sociales no han tenido una repercusión beneficiosa en la televisión?
—Porque la televisión se corrompió desde mucho tiempo atrás. Se ha impuesto eso de que “a la gente lo que le gusta es esto”. Y se olvidó lo que nosotros hicimos… Y eso que la televisión culturiza a la gente. Un niño ve más televisión que lo que ve a la maestra.
—¿Extraña a Cabrujas?—¡Sí! Fue un gran compañero. Trabajamos mucho juntos. Éramos como hermanos. Me hace falta como ser humano.
—¿Y a Isaac Chocrón?
—También. Estuvimos juntos 20 años en El Nuevo Grupo. Además, Isaac estudió conmigo en la Experimental Venezuela. Nos conocimos de carajitos. A él lo mandaron a estudiar al exterior porque la familia tenía plata. Yo me quedé aquí. Cuando regresó, ya yo era Román Chalbaud. Él traía una obra, Asia y el Lejano Oriente, y me la dio para dirigirla. Así continúo nuestra amistad de la escuela primaria.
—A ustedes tres: Cabrujas, Chocrón y Chalbaud, los llamaban “la Santísima Trinidad del teatro venezolano”. ¿Quién era el Padre, quién el Hijo y quién el Espíritu Santo?
—Cada uno elige. A lo mejor tú me pones a mí de Espíritu Santo, pero otro me pone de Padre. It’s up to you! (¡Depende de ti!)
—¿Este es el país que usted soñó?
—Eso es muy difícil. No creo llegar a ver nunca el país que yo soñé, ¡pero ojalá! Sin embargo, estoy de acuerdo con lo que está pasando hoy en Venezuela. Yo sé que tú estás en contra, pero podemos ser amigos. El odio es lo peor que hay en el mundo.
—¿No cree que a veces el discurso oficial es muy violento?
—Me parece que el discurso de la oposición es muy violento. Inventan cosas horribles.

—¿Y el oficialismo no inventa?
–Posiblemente. No sé. En política esa es la desgracia. Además, no todo el mundo es perfecto. Que tú digas: “¡No hay un solo ladrón…!” Mentira.
–Hace poco le escuché decir que odia las injusticias. ¿Observa alguna en el panorama cultural venezolano? Por ejemplo: que haya algún área que no se esté atendiendo como se debería.
–Insisto: los teatros deberían de entregarse a grupos y funcionar de martes a domingo, como lo hacíamos nosotros en el Teatro Alberto de Paz y Mateos. ¿Cómo es posible que en aquella época, cuando había menos gente y menos posibilidades y recursos, nosotros sí lo hiciéramos? ¿Por qué una cosa buena la vas a cambiar? Aquí todo el mundo que se sienta en el Gobierno, cambia lo que estaba haciendo el anterior, así sea bueno.
–¿Ha pasado en estos años?
–¡AH! –Chalbaud manotea sus piernas, rabioso–. ¡Pero, chico, te lo estoy diciendo! ¡Tú lo que quieres es que yo hable en contra del Gobierno y no te voy a hablar en contra del Gobierno!
–No se tiene que poner así. No se moleste. Si lo desea, me levanto y me voy.
–¡SÍ ME MOLESTO PORQUE TÚ INSISTES!
–Es mi trabajo: como el de usted es hacer cine, el mío es hacer entrevistas.
–¡PERO YO SOY MUY CLARO EN LO QUE DIGO! ¡NO PUEDO DECIR LO QUE TÚ PIENSAS! ¡NUNCA HE SIDO TAN SINCERO! ¡ESTA ES MI SINCERIDAD! ¡NADIE ME HA HECHO MOLESTAR COMO TÚ! ¡POR ALGO SERÁ! ¡PORQUE TÚ QUIERES SACARME UNA COSA QUE NO TE VOY A DECIR!
–Bien… –hacemos un silencio. Y en breve–: Circula la información de que está en marcha un remake de El pez que fuma.
–No, señor. Falso.
–En YouTube hay una entrevista que le hicieron recientemente en la que usted habla del asunto.–¡Ah! Había la idea de hacer la película en España, es verdad. Me preguntaron si quería que fuese en Sevilla o en Barcelona. Dije que prefería Barcelona porque las putas de Barcelona son más serias que las de Sevilla. Pero cuando me presentaron al joven que quería hacer la película y vi su trabajo, no le vendí los derechos a pesar de que ya tenía el cheque hecho en maravillosos euros, que me hubiesen caído de maravilla. No acepté porque no la iba a hacer bien. No es un buen director… ¿Quieres tomar algo?
–No, gracias… Su apartamento es amplio y fresco.
–Me mudé aquí el año 86 –dice Chalbaud, y cuenta cómo lo compró: lo hizo gracias a la venta de otro apartamento, el crédito de un banco y la ayuda de un amigo: el actor venezolano Arturo Calderón.
–¿Ha pensado en mudarse de nuevo?
–No, ¿para dónde? ¿Por qué?
–No lo sé: vivir en un lugar más pequeño y manejable.
–No, no. Tengo muchos libros. En mi testamento dice que todos ellos y mis películas se van para Unearte.
–¿Ya hizo testamento?
–Por supuesto. Hace muchos años. Uno no sabe cuándo se va a morir.
–¿Piensa en la muerte?
–No me preocupa. He vivido mucho y he hecho lo que he querido, más o menos. Claro que uno siempre quiere seguir vivo, pero la muerte no me atormenta. Llegará y es normal.
–Es una virtud no temerle a la muerte.
–Si no, se sufre muchísimo… Esa cosa del odio me parece tan terrible… –y un momento después, antes de despedirnos–: Lamento haberme excitado hace un rato. Pero quizá está bien que sucediera.
–No se preocupe. Podemos hacernos a la idea de que estábamos en “Buenos Días”, el programa de Sofía Imber.
–(Risas). Es verdad. ¿Sigue viva Sofía Imber? Cuando éramos jóvenes y ella estaba con Guillermo Meneses, era de izquierda. Luego se casó con (Carlos) Rangel y se cambió. La gente cambia
(COMENTARIO.SIENDO ROMAN CHALBAUD UNO DE LOS MAS GRANDES CINEASTAS DE VENEZUELA; SIN EMBARGO ES CHAVISTA: bUENO; NOSOTROS CREEMOS EN LA DEMOCRACIA Y ELLOS PARECE QUE POCO).JRCH
PARECE QUE TAMBIEN NO ES VERDAD QUE LO BOTARON, POR LOS COMENTARIOS
viernes, 11 de marzo de 2016
·La Tumba· ( del SEBIN ) Cortometraje
sábado, 6 de marzo de 2010
ARAR EN EL MAR superó todas las expectativas en el Festival de Cine de Cartagena
La presentación del proyecto para la película “Arar en el Mar”, que está basada en los hechos ocurridos en los últimos 351 días de vida del Libertador Simón Bolívar, dentro del marco del 50º Festival de Cine de Cartagena, superó según los encargados de llevar a cabo la obra todas las expectativas, ya que tanto dirigentes del certamen, como directores, guionistas, público en general, y la prensa allí concentrada, ofreció elogios y deseos de apoyar su realización, ya que se trata de una nueva opción histórica que permitirá al cine convertirse en elemento difusor de la misma para un público cada día más exigente.
El stand que se ubicó en el lobby del Teatro Heredia de Cartagena, se convirtió en el más visitado por la familia cineasta que desea conocer pormenores de la futura película. Allí se entregó un lujoso afiche y la edición especial del periódico “El Correo del Orinoco”, donde se describe no sólo su importancia dentro del marco del año del bicentenario, sino elementos informativos que aclaran sitios del rodaje, fechas y posibles integrantes del cuerpo de producción.
El ideólogo de la obra, el cineasta español Rafael Mateo Tarí, en compañía del autor del libro: “Los Últimos 351 días del Libertador”, Alberto Hinestroza Llanos, se reunieron con el director de cine colombiano Jorge Ali Triana, para ultimar detalles sobre su vinculación como co-director de la película por Colombia, ya que se trata de una coproducción España- Colombia, y se busca que la mayor parte de los integrantes sean de origen colombiano.
Jorge Ali Triana se interesó en conocer el texto del guión, y ofreció a los delegados españoles su interés de cooperar en la misma, y de poner a disposición su talento, ya que como expresó: “Es un alto honor para mí, poder llevar a la pantalla la historia del fundador de nuestra patria colombiana.”
Ignasi Guardans, director del Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales de España, informó en rueda de prensa la importancia que tiene para su país la realización de este tipo de películas, que no sólo unen a la familia iberoamericana de esta industria, sino que abren nuevos lazos de cooperación y amistad entre los pueblos de América.
Arar en el Mar, será filmada en Colombia, y tendrá a la ciudad de Santa Marta, como epicentro del desenlace del drama, dado que aquí fue donde murió el Libertador el 17 de diciembre de 1830.
P
El stand que se ubicó en el lobby del Teatro Heredia de Cartagena, se convirtió en el más visitado por la familia cineasta que desea conocer pormenores de la futura película. Allí se entregó un lujoso afiche y la edición especial del periódico “El Correo del Orinoco”, donde se describe no sólo su importancia dentro del marco del año del bicentenario, sino elementos informativos que aclaran sitios del rodaje, fechas y posibles integrantes del cuerpo de producción.
El ideólogo de la obra, el cineasta español Rafael Mateo Tarí, en compañía del autor del libro: “Los Últimos 351 días del Libertador”, Alberto Hinestroza Llanos, se reunieron con el director de cine colombiano Jorge Ali Triana, para ultimar detalles sobre su vinculación como co-director de la película por Colombia, ya que se trata de una coproducción España- Colombia, y se busca que la mayor parte de los integrantes sean de origen colombiano.
Jorge Ali Triana se interesó en conocer el texto del guión, y ofreció a los delegados españoles su interés de cooperar en la misma, y de poner a disposición su talento, ya que como expresó: “Es un alto honor para mí, poder llevar a la pantalla la historia del fundador de nuestra patria colombiana.”
Ignasi Guardans, director del Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales de España, informó en rueda de prensa la importancia que tiene para su país la realización de este tipo de películas, que no sólo unen a la familia iberoamericana de esta industria, sino que abren nuevos lazos de cooperación y amistad entre los pueblos de América.
Arar en el Mar, será filmada en Colombia, y tendrá a la ciudad de Santa Marta, como epicentro del desenlace del drama, dado que aquí fue donde murió el Libertador el 17 de diciembre de 1830.
P
lunes, 22 de febrero de 2010
ARAR EN EL MAR: LA PELICULA DEL BICENTENARIO
POBLACIONES BOLIVARIANAS REVIVIRAN LA HISTORIA DEL LIBERTADOR
El anuncio de la filmación de la Película “Arar en el Mar” que reviviera la tragedia que vivió el Libertador Simón Bolívar en sus últimos 351 días de vida, ha despertado en las poblaciones colombianas por donde pasó en aquel viaje, un gran interés y deseos de que dentro de la obra cinematográfica, quede el recuerdo de aquellas poblaciones, hoy ciudades, que no dudaron en atenderlo y ofrecerle lo mejor de sus atenciones.
Refleja el episodio del atentado de Bogotá en 1828; continúa con su triste viaje en Guaduas, Mariquita, Honda donde inicia el descenso por el Río Magdalena – allí rememora capítulos del pasado – hasta llegar a Santa Marta, donde en 1830 fallece abatido y consumido por el dolor originado por las desilusiones y las traiciones de quienes fueron incapaces de interpretar su grandeza humana. Sus últimos días, su testamento, su última proclama, sus conversaciones con el doctor Reverend y su anfitrión Joaquín de Mier, la administración de los sacramentos de la confesión y comunión y su muerte certificada por el galeno francés, se recrean con fidelidad histórica en una dramática sinfonía.
El argumento de la misma está basado en la obra del escritor colombiano, Alberto Hinestroza Llanos, quien en el libro “Los últimos 351 días del Libertador”, refleja el calvario que vivió en esos días y permite conocer intimidades históricas, nunca antes presentadas en la bibliografía bolivariana.
Rafael Mateo Tarí promueve este ambicioso proyecto. En el ámbito internacional se le reconoce como un veterano hombre de cine que con gran capacidad creativa que ha transitado por las diferentes ramas como guionista, productor, distribuidos y exhibidor de cine. Es Licenciado en Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y Abogado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (España), desde 1953, y ocupó el cargo de Presidente de la Asociación de Empresarios Cinematográficos de España y Vicepresidente de la Europea. Actualmente preside la Sociedad Bolivariana de Europa.
Boletín de Prensa: Fundación Periodistas Bolivarianos de América
Leonor Manrique Castro
Secretaria de Prensa
El anuncio de la filmación de la Película “Arar en el Mar” que reviviera la tragedia que vivió el Libertador Simón Bolívar en sus últimos 351 días de vida, ha despertado en las poblaciones colombianas por donde pasó en aquel viaje, un gran interés y deseos de que dentro de la obra cinematográfica, quede el recuerdo de aquellas poblaciones, hoy ciudades, que no dudaron en atenderlo y ofrecerle lo mejor de sus atenciones.
Refleja el episodio del atentado de Bogotá en 1828; continúa con su triste viaje en Guaduas, Mariquita, Honda donde inicia el descenso por el Río Magdalena – allí rememora capítulos del pasado – hasta llegar a Santa Marta, donde en 1830 fallece abatido y consumido por el dolor originado por las desilusiones y las traiciones de quienes fueron incapaces de interpretar su grandeza humana. Sus últimos días, su testamento, su última proclama, sus conversaciones con el doctor Reverend y su anfitrión Joaquín de Mier, la administración de los sacramentos de la confesión y comunión y su muerte certificada por el galeno francés, se recrean con fidelidad histórica en una dramática sinfonía.
El argumento de la misma está basado en la obra del escritor colombiano, Alberto Hinestroza Llanos, quien en el libro “Los últimos 351 días del Libertador”, refleja el calvario que vivió en esos días y permite conocer intimidades históricas, nunca antes presentadas en la bibliografía bolivariana.
Rafael Mateo Tarí promueve este ambicioso proyecto. En el ámbito internacional se le reconoce como un veterano hombre de cine que con gran capacidad creativa que ha transitado por las diferentes ramas como guionista, productor, distribuidos y exhibidor de cine. Es Licenciado en Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y Abogado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (España), desde 1953, y ocupó el cargo de Presidente de la Asociación de Empresarios Cinematográficos de España y Vicepresidente de la Europea. Actualmente preside la Sociedad Bolivariana de Europa.
Boletín de Prensa: Fundación Periodistas Bolivarianos de América
Leonor Manrique Castro
Secretaria de Prensa
miércoles, 30 de julio de 2008
Olimpia
PelículaOlimpia
Duración: 180 min.
Año: 1936
Género: Películas Históricas
Director: Leni Riefenstahl
Sinopsis de Olimpia
Documento histórico sobre las undécimas Olimpiadas, celebradas en Berlín en 1936. Dirigido por la cineasta oficial del tercer Reich, fue un encargo del Comité Internacional financiado por el régimen de Hitler. Con todos los recursos inimaginables a su alcance, Riefenstahl realizó un film que revolucionaría la manera de presentar el deporte en la pantalla
Duración: 180 min.
Año: 1936
Género: Películas Históricas
Director: Leni Riefenstahl
Sinopsis de Olimpia
Documento histórico sobre las undécimas Olimpiadas, celebradas en Berlín en 1936. Dirigido por la cineasta oficial del tercer Reich, fue un encargo del Comité Internacional financiado por el régimen de Hitler. Con todos los recursos inimaginables a su alcance, Riefenstahl realizó un film que revolucionaría la manera de presentar el deporte en la pantalla
Video:Mujeres Atletas de la Alemania nazi
La llama Olimpica
Natacion:Olimpiadas 1936Inauguracion de las Olimpiadas de Berlin por Hitler
Prologo
http://es.youtube.com/watch?v=x6-0Cz73wwQ
EsgrimaCiere de las Olimpiadas 1936
jueves, 22 de mayo de 2008
Novelas y cuentos venezolanos llevados al cine

Estimados amigos:
Como es el interés de ficción breve ofrecer la mayor cantidad de información posible sobre literatura venezolana, estamos tratando de hacer una lista de todas aquellas novelas o cuentos venezolanos que han sido llevadas al cine.
Como sabemos que muchos de ustedes conocen bastante del tema, acá le ofrecemos una lista inicial, para que los que encuenren una omisión, la compartan con los lectores de ficción breve. Gracias.
Cuentos y novelas versionadas en el cine:
Canaima, de Rómulo GallegosDirigida por: Juan Bustillos Oro (México, 1945)
Cantaclaro, de Rómulo Gallegos Dirigida por: Julio Bracho (México, 1946)
Colt Comando 5.56, de Marcos Tarre Dirigida por: César Bolívar (1986)
Compañero de viaje, de Orlando AraujoDirigida por: Clemente de la Cerda (1974)
Cuando quiero llorar no lloro, de Miguel Otero SilvaDirigida por: Mauricio Walestein (1972)
Cuatro crímenes, cuatro poderes, de Fermín Mármol León Dirigida por: Román Chalbaud, bajo los nombres de Cangrejo I (1982) y Cangrejo II (1984)
Cubagua, de Enrique Bernardo Núñez Dirigida por: Michael New (1986)
Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos Dirigida por: Fernando de Fuentes (México, 1945) Dirigida por: Betty Kaplan (España, Argentina, USA, 1998)
El Cabito, de Pedro María Morantes (Pio Gil) Dirigida por: Daniel Oropeza (1978)
El enterrador de cuentos, de Román Leonardo Picón Dirigida por: Víctor Cuchi (1978)
Fiebre, de Miguel Otero Silva Dirigida por: Alfredo Anzola y Juan Santana (1976)
Ifigenia, de Teresa de la Parra Dirigida por: Iván Feo (1986)
Juegos bajo la luna, de Carlos Noguera Dirigida por: Mauricio Walerstein (2000)
La balandra Isabel llegó esta tarde, de Guillermo Meneses Dirigida por: Carlos Hugo Christensen (1949)
La historia de un caballo que era bien bonito, de Aquiles Nazoa Dirigida por: Leopoldo Ponte (1992)
La pluma del Arcángel, de Arturo Uslar Pietri Dirigida por: Luis Manzo (2002)
La trepadora, de Rómulo Gallegos Dirigida por: Edgar Anzola (1924) ,Dirigida por: Gilberto Martínez Solares (México, 1944)
Los platos del diablo, de Eduardo Liendo Dirigida por: Thaelman Urgelles (1992)
País portátil, de Adriano González León Dirigida por: Iván Feo y Antonio Llerandi (1979)
Panchito Mandefuá, de José Rafael Pocaterra Dirigida por: Silvia Manrique (1985)
Puros hombres, de Antonio Arráiz Dirigida por: César Cortéz (1983)
Se llamaba SN, de José Vicente Abreu Dirigida por: Luis Correa (1977)
Sobre la misma tierra, de Rómulo Gallegos Dirigida por: Miguel Delgado, bajo el nombre de La doncella de piedra (México, 1956)
Una casa con vista al mar, de Freddy Sosa Dirigida por: Alberto Arvelo (2001)
De FICCION BREVE
domingo, 11 de mayo de 2008
Cine:La ciudad de la alegría
Sinopsis: En la ciudad de Calcuta coinciden dos personas muy diferentes: un médico joven, estadounidense, que sufre una crisis depresiva, y un hindú que busca un trabajo que le permita ...De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde Ciudad de la Alegría)
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City of Joy
Título
La ciudad de la alegría
Ficha técnica
Dirección
Roland Joffé
Producción
Jake EbertsRoland Joffé
Guión
Mark Medoff
Música
Ennio Morricone
Fotografía
Peter Biziou
Reparto
Patrick SwayzeDaniel ColleOm PuriPauline CollinsShabana AzmiAyesha DarkerSantu Chowdhury
Datos y cifras
País(es)
Estados Unidos
Año
1992
Género
Drama
Duración
130 minutos
Ficha en IMDb
La ciudad de la alegría, película basada en la novela del mismo título de Dominique Lapierre. Es una coproducción entre los Estados Unidos, el Reino Unido y Francia.
Argumento [editar]
koman kk Max Lowe (Patrick Swayze), médico estadounidense, sufre una crisis depresiva que le lleva a abandonar la medicina. De viaje en la India a la búsqueda de un significado para su vida, es atacado y robado a las afueras de un bar de Calcuta. Hazari Pal (Om Puri), que acaba de llegar a la ciudad con toda su familia en busca de trabajo, lo recoge y lo lleva al Dispensario de la Ciudad de la Alegría. Al frente del dispensario está Joan Bethel (Pauline Collins), mujer de mediana edad que lucha por ayudar a los más pobres de Calcuta. Joan le pide ayuda médica, en un principio se niega pero ante tanto dolor, accede a colaborar con el dispensario. Paralelamente, Hatazi, que había recogido a Max, necesita un trabajo para mantener a su familia pero encuentra problemas con la mafia local. Esta película nos muestra los grandes cambios que hay entre las culturas, tanto económica como socio-culturalmente
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/La_ciudad_de_la_alegrÃa_(pelÃcula)"
(Redirigido desde Ciudad de la Alegría)
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City of Joy
Título
La ciudad de la alegría
Ficha técnica
Dirección
Roland Joffé
Producción
Jake EbertsRoland Joffé
Guión
Mark Medoff
Música
Ennio Morricone
Fotografía
Peter Biziou
Reparto
Patrick SwayzeDaniel ColleOm PuriPauline CollinsShabana AzmiAyesha DarkerSantu Chowdhury
Datos y cifras
País(es)
Estados Unidos
Año
1992
Género
Drama
Duración
130 minutos
Ficha en IMDb
La ciudad de la alegría, película basada en la novela del mismo título de Dominique Lapierre. Es una coproducción entre los Estados Unidos, el Reino Unido y Francia.
Argumento [editar]
koman kk Max Lowe (Patrick Swayze), médico estadounidense, sufre una crisis depresiva que le lleva a abandonar la medicina. De viaje en la India a la búsqueda de un significado para su vida, es atacado y robado a las afueras de un bar de Calcuta. Hazari Pal (Om Puri), que acaba de llegar a la ciudad con toda su familia en busca de trabajo, lo recoge y lo lleva al Dispensario de la Ciudad de la Alegría. Al frente del dispensario está Joan Bethel (Pauline Collins), mujer de mediana edad que lucha por ayudar a los más pobres de Calcuta. Joan le pide ayuda médica, en un principio se niega pero ante tanto dolor, accede a colaborar con el dispensario. Paralelamente, Hatazi, que había recogido a Max, necesita un trabajo para mantener a su familia pero encuentra problemas con la mafia local. Esta película nos muestra los grandes cambios que hay entre las culturas, tanto económica como socio-culturalmente
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/La_ciudad_de_la_alegrÃa_(pelÃcula)"
martes, 6 de mayo de 2008
Cine venezolano:100% (¿contra?) Venezuela
Margarita LÓPEZ MAYA
Noticiero Digital
La semana pasada tuvo lugar en Nueva York un festival de cine venezolano, que se llamó 100% Venezuela. Con el apoyo de la Universidad de Nueva York (lallamada NYU) y contando con una selección extraordinaria, durante cuatro días el público pudo disfrutar de una visión venezolana sobre Venezueladesde este género artístico. Se incluyeron quince obras viejas y recientesde alta calidad como Crónica de un subversivo latinoamericano, El pez quefuma, País portátil, Oriana, Desnudos con naranjas, Secuestro Express,Miranda y la premiere en Nueva York de Postales de Leningrado.Hubo lleno total todo el tiempo. Además de las películas, cada día hubo unpanel temático. El detalle que faltaba lo dio la recién nombrada Cónsul deVenezuela, que el día del foro político y al finalizar la sesión, exigióintervenir para denunciar una falta de nacionalismo por parte de losorganizadores y no se si de nosotros los panelistas, pues yo participaba enese panel. El motivo fue el afiche que publicitaba al festival, que en suopinión vendía una imagen guerrerista de un gobierno amante de la paz.Al principio pensé que el incidente carecía de importancia. Pero he cambiadode parecer en vista de la circulación por Internet de una grabación -usadatambién por una televisora del Estado- que con el nombre de "100% contraVenezuela", pretende dar cuenta de lo que allí pasó. En realidad esagrabación no es sino un video políticamente montado para distorsionar larealidad y con ello servir a la perversa polarización política que en elpaís continuamos viviendo.Supe por la NYU, que nuestro consulado en NY recibió la información, aficheincluido, varias semanas antes del festival. No llamó a los organizadorespara expresar su malestar ni para notificar que intervendría ese día parafijar su posición de rechazo al afiche en cuestión. Lo hizo sorpresivamentecuando la sesión del panel había ya concluido. Pero estaba claro que no erauna reacción espontánea sino planificada. La cónsul llegó tarde,perdiéndose parte del panel que se desarrollaba. Llevó gente para quegrabaran, a mí por ejemplo me entrevistó una persona de Telesur. Soy dequienes piensan que el que quiera grabar lo puede hacer, pero hay formalidadescomo solicitarpermiso y/o informar con antelación, que sobre todo un cónsul, representantede un gobierno, debe cumplir en el país donde esté y en institucionesextranjeras a las que acuda, como fue en este caso la NYU. El personaldiplomático debe respetar para que lo respeten.Violar estas normas básicas puede acarrear perjuicios para la nación.Lo grabado fue después manipulado para que el panel apareciera como algo queno fue. Se quiso hacerlo ver como un mitin político antichavista, dondeTeodoro Petkoff abría los fuegos y el resto de los panelistas, académicostodos a diferencia de Petkoff, continuábamos en el mismo tono. En realidadPetkoff fue el último de los panelistas en el orden de la palabra, al quesiguieron dos comentaristas. Además de alterar el orden, se entresacaronextractos de las presentaciones que consideraron podía dar la buscada imagende mitin antichavista. La traducción al español que aparece en la grabaciónes defectuosa y/o malintencionada, pues a mí me pone a decir lo que no dije.Hablé de una lógica militarista en políticas gubernamentales como lasmisiones y el desarrollo endógeno y traducen eso como "ideologíamilitarista".Me parece que la cónsul se dejó llevar por un afán de marcar su nuevoterritorio, mostrando su incondicional lealtad al proceso. Montó un showtorpe e innecesario. Un festival que pudo haber avalado y felicitado por lacalidad, el cuidado con que se hizo y por la consideración con que se tratóa la representación del gobierno venezolano en la ciudad, fue por elcontrario objeto de descalificación dentro de ese perverso juego polarizadoque tanto gusta hacer a algunos sectores del chavismo. Quienes participamos enel evento de Nueva York no somos ni enemigos, ni golpistas, ni agentes de laCIA, aunque no dudo que ya algunos nos consideren como tales en vista delvideo que circula. Los venezolanos que rechazamos esa lógica polarizadaseguiremos adentro y afuera buscando que nuestro proceso político, con susdebilidades y fortalezas, se entienda en su justa dimensión, como puedeaportar para ello el cine venezolano allí presentado y los paneles temáticosdesarrollados. Hay que pasar la hoja y armarse de paciencia con el chavismotruculento y sectario.El afiche del festivalComo el centro de las paranoias de ese chavismo en el festival se centró ensu afiche, es bueno decir unas palabras sobre éste. El afiche estuvo motivadopor ciertas características del cine venezolano, principalmente por sus temasemblemáticos y recurrentes de la violencia y la lucha guerrillera. En elafiche se tiñe de rojo un mapa de América del Sur y se metamorfosea la partenorte del mapa, donde se ubica Venezuela, en una mano que empuña un arma. Hayademás en una de sus esquinas un militar -¿Chávez?- auto filmándose conuna cámara que se alimenta de una bomba de gasolina. No me pareceespecialmente bonito o atinado el afiche y puedo entender que al gobiernovenezolano le disgustara y lo quisiera expresar a quienes apoyaron uorganizaron al festival. Pero desafortunadamente para los que tienen el poder,el arte es siempre así, irreverente, contestarlo y crítico. Quererdoblegarlo produce resultados lamentables. También, pero de otra manera, losintelectuales y académicos, por oficio, debemos ser independientes,informados y críticos. Para el gobierno no tiene caso cazar esa pelea porqueva a perderla –se desprestigia y seguramente a pocos amedrenta. El chavismocon estos desplantes refleja intolerancia y poco espíritu democrático.Mandinga revolucionarioLa mejor truculencia de todas las que hasta ahora he visto sobre estefestival fue el comentario del señor Mandinga en un programa del canal 8. Notiene desperdicio. Él forma parte del elenco de los revolucionarios que "amucha honra" hacen ese trabajo sucio que muchas revoluciones, incluyendo lachavista, tienen por necesario. Son los que creen que el "enemigo" anida entodas partes y en todos nosotros, y es necesario denunciarlos y denigrarlos.Con el desprecio ante quienes pensamos con cabeza propia y nos mantenemosestudiando toda la vida, me sometió al escarnio público.Según su parecer, en un trance de "tanta trascendencia" como la que allí sevivía, una denuncia de la cónsul de los "oscuros intereses imperialistas"tras el oprobioso afiche, yo me "reía" manifestando mi más absoluta "faltade educación". Me cayó frutero, como quien dice. Y quién sabe, puede queesta telenovela continúe y algún otro salta al ruedo y quiera participar. Meha recordado la animadversión hacia intelectuales y artistas que tambiénhizo estragos en la Cuarta. Más que cambio revolucionario, dèja vu. Ni modo,más paciencia y buen humor.__._,_.___
viernes, 2 de mayo de 2008
Las chicas de la cruz roja

50 años de un hito del cine español
'Las chicas de la Cruz Roja' marcaron el inicio de la nueva comedia española
EFE - Madrid - 01/05/2008
Con la llegada de Las chicas de la Cruz Roja, estrenada en 1958, Concha Velasco y Tony Leblanc se convirtieron en el rostro de la nueva comedia española, aquélla que intentó dejar atrás el cine de posguerra y sus obsoletas formas para dar paso, años más tarde, a la España ye-ye. La feliz unión de ambos intérpretes y del guionista y productor Pedro Masó, que da como resultado Las chicas de la Cruz Roja, se ha convertido, cincuenta años después de su estreno, en un objeto de culto kistch para el espectador actual y en un claro ejemplo de la complicidad que en esta época mantiene el cine español con su público, entre otras razones por su acertada búsqueda de estrellas propias con las que hacer industria.
Mabel Karr, Luz Márquez, Katia Loritz y la propia Concha Velasco irradian una virginal ingenuidad. Cuatro mujeres de distinto estrato social unidas como voluntarias durante el "día de la banderita" y convertidas en eje central de esta comedia que, a pesar de practicar un humor tan blanco como el del uniforme de sus protagonistas, no huye de la censura, que detecta "peligrosidad" en algunas de sus escenas.
De esta forma, su director, Rafael J. Salvia, logra el éxito más clamoroso de su carrera y avanza esa España ye-ye a la que contribuyen otros títulos en los que la presencia de Leblanc y Velasco resulta inevitable, como las comedias corales El día de los enamorados (1959), de Fernando Palacios, y Amor bajo cero (1960), de Ricardo Blasco, o la cinta Historias de la televisión (1965), de José Luis Sáenz de Heredia, que incluye el celebérrimo tema musical firmado por Augusto Algueró interpretado por la actriz vallisoletana.
Además, Las chicas de la Cruz Roja, que también cuenta con una composición de Algueró como tema central, descubre al espectador un Madrid en tecnicolor y cuida con esmero la imagen de una ciudad de vocación cosmopolita, que intenta colocarse a la altura de otras capitales europeas y del resto del mundo. Un auténtico esfuerzo promocional para el lucimiento de la ciudad española.
La respuesta del público español es contundente y la cinta compite ese año en lo más alto del ránking de taquilla con otro éxito popular como el de
'Las chicas de la Cruz Roja' marcaron el inicio de la nueva comedia española
EFE - Madrid - 01/05/2008
Con la llegada de Las chicas de la Cruz Roja, estrenada en 1958, Concha Velasco y Tony Leblanc se convirtieron en el rostro de la nueva comedia española, aquélla que intentó dejar atrás el cine de posguerra y sus obsoletas formas para dar paso, años más tarde, a la España ye-ye. La feliz unión de ambos intérpretes y del guionista y productor Pedro Masó, que da como resultado Las chicas de la Cruz Roja, se ha convertido, cincuenta años después de su estreno, en un objeto de culto kistch para el espectador actual y en un claro ejemplo de la complicidad que en esta época mantiene el cine español con su público, entre otras razones por su acertada búsqueda de estrellas propias con las que hacer industria.
Mabel Karr, Luz Márquez, Katia Loritz y la propia Concha Velasco irradian una virginal ingenuidad. Cuatro mujeres de distinto estrato social unidas como voluntarias durante el "día de la banderita" y convertidas en eje central de esta comedia que, a pesar de practicar un humor tan blanco como el del uniforme de sus protagonistas, no huye de la censura, que detecta "peligrosidad" en algunas de sus escenas.
De esta forma, su director, Rafael J. Salvia, logra el éxito más clamoroso de su carrera y avanza esa España ye-ye a la que contribuyen otros títulos en los que la presencia de Leblanc y Velasco resulta inevitable, como las comedias corales El día de los enamorados (1959), de Fernando Palacios, y Amor bajo cero (1960), de Ricardo Blasco, o la cinta Historias de la televisión (1965), de José Luis Sáenz de Heredia, que incluye el celebérrimo tema musical firmado por Augusto Algueró interpretado por la actriz vallisoletana.
Además, Las chicas de la Cruz Roja, que también cuenta con una composición de Algueró como tema central, descubre al espectador un Madrid en tecnicolor y cuida con esmero la imagen de una ciudad de vocación cosmopolita, que intenta colocarse a la altura de otras capitales europeas y del resto del mundo. Un auténtico esfuerzo promocional para el lucimiento de la ciudad española.
La respuesta del público español es contundente y la cinta compite ese año en lo más alto del ránking de taquilla con otro éxito popular como el de
¿Dónde vas Alfonso XII?,¿Dónde vas triste de ti? en 1960.
Pedro Masó no deja escapar el que a la postre se convierte en el título que marca su trayectoria cinematográfica y escribe junto a Vicente Coello el guión de Tres de la Cruz Roja, comedia de 1965 de Fernando Palacios en la que tres adictos al fútbol interpretados por otros tantos ases de la comedia del momento -José Luis López Vázquez, Tony Leblanc y Manolo Gómez Bur- deciden alistarse en la Cruz Roja para poder asistir cada domingo al estadio de forma gratuita. El resultado: otro de los más clamorosos éxitos de taquilla de la década.
Pedro Masó no deja escapar el que a la postre se convierte en el título que marca su trayectoria cinematográfica y escribe junto a Vicente Coello el guión de Tres de la Cruz Roja, comedia de 1965 de Fernando Palacios en la que tres adictos al fútbol interpretados por otros tantos ases de la comedia del momento -José Luis López Vázquez, Tony Leblanc y Manolo Gómez Bur- deciden alistarse en la Cruz Roja para poder asistir cada domingo al estadio de forma gratuita. El resultado: otro de los más clamorosos éxitos de taquilla de la década.
viernes, 18 de abril de 2008
Nuestros raros vecinos
DIEGO GALÁNEsta visita anual que nos hacen los vecinos europeos con su cine son buena cosa, aunque al ser tan discreta llama poco la atención. La asistencia a las proyecciones de películas europeas que esta semana se han dado en los cines Princesa de Madrid no ha sido multitudinaria, aunque sí superior a la del año pasado. El programa es una iniciativa de la European Film Promotion, que circula de país en país con el gracioso lema Ven a ver qué hacen los vecinos. Un esfuerzo que, sin embargo, no logra calar en el criterio de los espectadores a la hora de consumir películas. En Europa cada cual se encierra en su piso para ver películas americanas. Seguimos sin saber gran cosa del cine que hacen los estonios, checos, eslovenos, búlgaros, griegos o suizos..., películas que nada tienen que envidiar a las de aquí.
Duro lo tiene el cine europeo en el empeño de que sus propios países se intercambien películas. Para el espectador común, los actores, directores o guionistas de una película extranjera que no sea americana resultan desconocidos por muy buenos que sean, sus lenguas suenan raras, sus temas a veces ajenos, y rara vez nos encontramos ante una obra imprescindible. Sin embargo, en Madrid ha habido ocasión de ver algunas bastante buenas, entre otras La clase, sorpresa de Estonia, que algunas similitudes tiene con Cobardes, la última de Corbacho y Cruz; la checa Envases vacíos, del mismo director de Kolya, que en 1996 ganó el Oscar al mejor filme no hablado en inglés; la francesa Un secreto, del veterano Claude Millar; la búlgara El guardián de la muerte, elegida como clausura del ciclo... Cada una de estas películas tiene méritos para ser apreciada por el gran público. Pero ¿qué distribuidor puede hincarles el diente si ya cuesta dios y ayuda levantar las películas europeas que consigue estrenar? A pesar de que en cada país europeo haya salas que reciben ayudas para la promoción de filmes de vecinos continentales, los exhibidores deben gastarse además un potosí en promocionarlos. Y ya sabemos que las teles sólo promocionan gratis las grandes películas americanas, y que las revistas sólo dedican portadas a las estrellas de Hollywood. Una pena.
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Cine,
El Pais-España,
Sophie
jueves, 17 de abril de 2008
Javier Bardem
REPORTAJE: Las colecciones de EL PAÍS
Homenaje a un actor
'El Brando de los Monegros'
,'Jamón, jamón'
LULA GÓMEZ - Madrid - 16/04/2008
Bigas Luna fue el primer director en fijarse en Javier Bardem y darle papeles de peso, los primeros que le dieron reconocimiento como actor. Lo hizo en Las edades de Lulú (1990); Jamón, jamón (1992), donde también apostó por Penélope Cruz y Jordi Mollà, y Huevos de oro (1993). De esa época le viene el sobrenombre con el que el director le llama: El Brando de los Monegros, localidad donde se rodó Jamón, jamón, una de las películas con las que EL PAÍS rinde homenaje al actor.
Mucho Bardem
Javier, herencia y voluntad
Para Bigas Luna, la belleza de Bardem es puramente española
'Perdita Durango' dio a conocer al actor fuera de España
"El mote sigue absolutamente vigente hoy. Sólo hay que verle hablar inglés en No es un lugar para viejos (con la que Bardem ha conseguido un Oscar por su interpretación, el primero que gana un actor español hasta el momento). Su acento no es como el de los actores europeos que se empeñan en hablar como las secretarias de dirección; Bardem es creíble como norteamericano porque lo habla como lo harían los americanos reales del sur. Y esa credibilidad le va a dar muchas otras oportunidades en el cine americano", señala Bigas Luna.
Sobre los aspectos que le hicieron apostar por Javier Bardem hace 20 años, Bigas Luna señala que él sólo puede trabajar a gusto, y que para elegir a un actor primero tiene que tener ganas de cenar con él, luego tiene que gustarle su físico y, en tercer lugar, ser un buen actor. De Bardem, destaca su cabeza: "Siempre dije que tenía una cabeza preciosa y muy ibérica. Es una belleza muy nuestra".
El realizador, que afirma que el éxito es mucha veces un camino seguro a la infelicidad, considera que el actor español con más proyección internacional será capaz de asimilarlo porque él siempre apostó por ser un gran actor, y no una estrella. "El único consejo que me atrevería a darle es que siga haciendo lo que quiere hacer. Javier tiene un entorno muy favorable, una familia que le acompaña y apoya; y luego, ideológicamente tiene las cosas muy claras: es sólido". Bigas Luna, que comenta que le llueven propuestas para que vuelva a grabar con Javier Bardem, dice que lo hará sólo cuando tenga sentido, que su cine no es casual.
Perdita Durango, de Álex de la Iglesia (1997), fue la primera película de Javier Bardem en inglés y la primera cinta que le dio a conocer en el mercado internacional. A ella fue empujado por Bigas Luna, quien conociendo incluso las dificultades que entonces tenía el actor con el inglés le animó a presentarse. Sobre la película, su director dice que es la experiencia cinematográfica de la que se siente más orgulloso: "El rodaje fue inolvidable, complejísimo y divertido. Todo a la vez. Probablemente es mi mejor película y Javier está en ella extraordinario", afirma el director de cine desde Londres.
Como en su personaje en No es un país para viejos, con el que Álex de la Iglesia encuentra ciertos parecidos al de Perdita Durango, "Javier Bardem da vida a un villano, loco y malo que de repente entiende a su hermano asesino y le sabe mirar hasta con ternura. Así es la película, una cinta sórdida y siniestra que está en la frontera de lo que representa el bien y el mal y que Javier interpreta a la perfección con su personaje".
¿Sobre el futuro del actor? "Yo lo veo brillante. Aquí ya ha triunfado. Y fuera está haciéndolo: Javier está imparable", concluye el cineasta.
'El Brando de los Monegros'
,'Jamón, jamón'
LULA GÓMEZ - Madrid - 16/04/2008
Bigas Luna fue el primer director en fijarse en Javier Bardem y darle papeles de peso, los primeros que le dieron reconocimiento como actor. Lo hizo en Las edades de Lulú (1990); Jamón, jamón (1992), donde también apostó por Penélope Cruz y Jordi Mollà, y Huevos de oro (1993). De esa época le viene el sobrenombre con el que el director le llama: El Brando de los Monegros, localidad donde se rodó Jamón, jamón, una de las películas con las que EL PAÍS rinde homenaje al actor.

Mucho Bardem
Javier, herencia y voluntad
Para Bigas Luna, la belleza de Bardem es puramente española
'Perdita Durango' dio a conocer al actor fuera de España
"El mote sigue absolutamente vigente hoy. Sólo hay que verle hablar inglés en No es un lugar para viejos (con la que Bardem ha conseguido un Oscar por su interpretación, el primero que gana un actor español hasta el momento). Su acento no es como el de los actores europeos que se empeñan en hablar como las secretarias de dirección; Bardem es creíble como norteamericano porque lo habla como lo harían los americanos reales del sur. Y esa credibilidad le va a dar muchas otras oportunidades en el cine americano", señala Bigas Luna.
Sobre los aspectos que le hicieron apostar por Javier Bardem hace 20 años, Bigas Luna señala que él sólo puede trabajar a gusto, y que para elegir a un actor primero tiene que tener ganas de cenar con él, luego tiene que gustarle su físico y, en tercer lugar, ser un buen actor. De Bardem, destaca su cabeza: "Siempre dije que tenía una cabeza preciosa y muy ibérica. Es una belleza muy nuestra".
El realizador, que afirma que el éxito es mucha veces un camino seguro a la infelicidad, considera que el actor español con más proyección internacional será capaz de asimilarlo porque él siempre apostó por ser un gran actor, y no una estrella. "El único consejo que me atrevería a darle es que siga haciendo lo que quiere hacer. Javier tiene un entorno muy favorable, una familia que le acompaña y apoya; y luego, ideológicamente tiene las cosas muy claras: es sólido". Bigas Luna, que comenta que le llueven propuestas para que vuelva a grabar con Javier Bardem, dice que lo hará sólo cuando tenga sentido, que su cine no es casual.

Perdita Durango, de Álex de la Iglesia (1997), fue la primera película de Javier Bardem en inglés y la primera cinta que le dio a conocer en el mercado internacional. A ella fue empujado por Bigas Luna, quien conociendo incluso las dificultades que entonces tenía el actor con el inglés le animó a presentarse. Sobre la película, su director dice que es la experiencia cinematográfica de la que se siente más orgulloso: "El rodaje fue inolvidable, complejísimo y divertido. Todo a la vez. Probablemente es mi mejor película y Javier está en ella extraordinario", afirma el director de cine desde Londres.
Como en su personaje en No es un país para viejos, con el que Álex de la Iglesia encuentra ciertos parecidos al de Perdita Durango, "Javier Bardem da vida a un villano, loco y malo que de repente entiende a su hermano asesino y le sabe mirar hasta con ternura. Así es la película, una cinta sórdida y siniestra que está en la frontera de lo que representa el bien y el mal y que Javier interpreta a la perfección con su personaje".
¿Sobre el futuro del actor? "Yo lo veo brillante. Aquí ya ha triunfado. Y fuera está haciéndolo: Javier está imparable", concluye el cineasta.
Javier, herencia y voluntad
ELVIRA LINDO 16/04/2008
Es absurdo recibir un premio por haber recibido un premio, dijo bastante abrumado el actor Javier Bardem el día en que sus colegas quisieron rendirle un homenaje por haber sido el primer actor español en ganar un Oscar. Pero es comprensible todo lo que sus compañeros deseaban reconocer con ese gesto: la trayectoria del actor que se entrega a ese trabajo de simulación que, dejando a un lado su cara más social, precisa de una entrega para la que no todos los actores están capacitados.
ELVIRA LINDO 16/04/2008
Es absurdo recibir un premio por haber recibido un premio, dijo bastante abrumado el actor Javier Bardem el día en que sus colegas quisieron rendirle un homenaje por haber sido el primer actor español en ganar un Oscar. Pero es comprensible todo lo que sus compañeros deseaban reconocer con ese gesto: la trayectoria del actor que se entrega a ese trabajo de simulación que, dejando a un lado su cara más social, precisa de una entrega para la que no todos los actores están capacitados.
SINOPSIS
La película está basada en la vida de Reinaldo Arenas, novelista y poeta cubano exiliado, nacido en 1943 en la Provincia de Oriente, en la Cuba rural, y muerto en la ciudad de Nueva York en 1990. Contrastan sus primeros años, un niño absolutamente pobre y absolutamente libre, con los horrores y dificultades que encontró como escritor y homosexual, censurado y perseguido por la Cuba de Castro.'
La película está basada en la vida de Reinaldo Arenas, novelista y poeta cubano exiliado, nacido en 1943 en la Provincia de Oriente, en la Cuba rural, y muerto en la ciudad de Nueva York en 1990. Contrastan sus primeros años, un niño absolutamente pobre y absolutamente libre, con los horrores y dificultades que encontró como escritor y homosexual, censurado y perseguido por la Cuba de Castro.'
El Brando de los Monegros'
En el atractivo de Javier Bardem concluyen valores innatos que hay que subrayar: un físico imponente, una cara extraordinaria que siendo muy peculiar puede convertirse en el rostro de mil individuos distintos, una capacidad de imitación que seguramente explotó desde niño y la suerte, ay, la suerte, de haber sido criado desde la cuna, como les ocurre a muchos flamencos, entre los secretos de un arte, que en época de sus abuelos, era aún un arte familiar.
Pero las cualidades naturales, tan esenciales en los oficios artísticos, pueden malgastarse sin sentido o atrofiarse por falta de uso. Si hay algo de lo que Bardem es el único responsable es de no haber desperdiciado ese regalo genético que le vino dado. Lo suyo ha sido y es trabajar. No podría entenderse de otra manera el hecho de que en cada película veamos a un hombre diferente.
El arte de la actuación es tan versátil y complicado que hay actores que triunfan gracias a que se representan siempre a sí mismos, y otros que deciden borrarse y casi desaparecer tras el personaje al que dan vida. El público puede adorar a esos dos tipos de intérpretes; cada uno responde a un misterio distinto. Javier Bardem pertenece al grupo de los que desaparecen y optan por dar voz a los impulsos de otro ser humano.
Es el tipo de actor que entrega sus energías físicas, su concentración mental, al mundo de la ficción, y que encierra entre paréntesis periodos de su vida para perderlos en beneficio de una historia. Es misterioso saber cómo se hace eso. Tiene algo de mística, de obcecación y de renuncia, hasta tal punto que del individuo que aparece en Jamón, jamón al que protagoniza Perdita Durango hay una distancia abismal que no se consigue a base de caracterizaciones físicas, por mucho que éstas sean importantes, sino de oficio tozudo de actor que pone todo su espíritu en lo que hace.
Se han dicho tantas cosas sobre Bardem estos días que una no sabe cómo abordar ya el personaje, al margen de expresar la admiración que provoca siempre el trabajo bien hecho. Tal vez añadiría que hace unos años, pocos, vi su rostro en un póster colgado de una pared del Tom's Diner, la mítica cafetería que aparece en la serie Seinfeld. Se trataba de un cartel de Mar adentro que se estrenaba esos días en Nueva York. Le explicaba a un amigo americano quién era ese actor prodigioso al que cualquiera que le hubiera visto actuar auguraba un futuro brillante.
Ahora ya no tendría que explicar quién es Javier Bardem. Su nombre es citado con frecuencia por muchos de los grandes actores. En uno de los últimos números de la revista New Yorker en donde viene una larga entrevista con George Clooney, éste habla de una cena en Santa Mónica después de una entrega de premios, con Daniel Day-Lewis, Benicio del Toro, Sean Penn y el propio Javier. Después de unas copas, cuenta Clooney que todos llegaron a la conclusión de que querían ser Javier Bardem. Vaya, ¡eso es algo!
En el atractivo de Javier Bardem concluyen valores innatos que hay que subrayar: un físico imponente, una cara extraordinaria que siendo muy peculiar puede convertirse en el rostro de mil individuos distintos, una capacidad de imitación que seguramente explotó desde niño y la suerte, ay, la suerte, de haber sido criado desde la cuna, como les ocurre a muchos flamencos, entre los secretos de un arte, que en época de sus abuelos, era aún un arte familiar.
Pero las cualidades naturales, tan esenciales en los oficios artísticos, pueden malgastarse sin sentido o atrofiarse por falta de uso. Si hay algo de lo que Bardem es el único responsable es de no haber desperdiciado ese regalo genético que le vino dado. Lo suyo ha sido y es trabajar. No podría entenderse de otra manera el hecho de que en cada película veamos a un hombre diferente.
El arte de la actuación es tan versátil y complicado que hay actores que triunfan gracias a que se representan siempre a sí mismos, y otros que deciden borrarse y casi desaparecer tras el personaje al que dan vida. El público puede adorar a esos dos tipos de intérpretes; cada uno responde a un misterio distinto. Javier Bardem pertenece al grupo de los que desaparecen y optan por dar voz a los impulsos de otro ser humano.
Es el tipo de actor que entrega sus energías físicas, su concentración mental, al mundo de la ficción, y que encierra entre paréntesis periodos de su vida para perderlos en beneficio de una historia. Es misterioso saber cómo se hace eso. Tiene algo de mística, de obcecación y de renuncia, hasta tal punto que del individuo que aparece en Jamón, jamón al que protagoniza Perdita Durango hay una distancia abismal que no se consigue a base de caracterizaciones físicas, por mucho que éstas sean importantes, sino de oficio tozudo de actor que pone todo su espíritu en lo que hace.
Se han dicho tantas cosas sobre Bardem estos días que una no sabe cómo abordar ya el personaje, al margen de expresar la admiración que provoca siempre el trabajo bien hecho. Tal vez añadiría que hace unos años, pocos, vi su rostro en un póster colgado de una pared del Tom's Diner, la mítica cafetería que aparece en la serie Seinfeld. Se trataba de un cartel de Mar adentro que se estrenaba esos días en Nueva York. Le explicaba a un amigo americano quién era ese actor prodigioso al que cualquiera que le hubiera visto actuar auguraba un futuro brillante.
Ahora ya no tendría que explicar quién es Javier Bardem. Su nombre es citado con frecuencia por muchos de los grandes actores. En uno de los últimos números de la revista New Yorker en donde viene una larga entrevista con George Clooney, éste habla de una cena en Santa Mónica después de una entrega de premios, con Daniel Day-Lewis, Benicio del Toro, Sean Penn y el propio Javier. Después de unas copas, cuenta Clooney que todos llegaron a la conclusión de que querían ser Javier Bardem. Vaya, ¡eso es algo!
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