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domingo, 28 de octubre de 2012

EL VUELO NOCTURNO DE SAINT EXUPERY



 VICENTE E. GUERRERO B.
Corría el año 1941, era el día 31 de julio con la guerra en todo su apogeo, lugar: la sala de oficiales del escuadrón de pilotos donde un hombre reclama mientras bebe su café  y las sombras de la noche se alejaban    “¿Porque no me despertaron, me tocaba a mí….?”. Deja la taza, se levanta de la butaca y emprende el camino al infinito, hacia el amanecer, hacia el sol.
          “.. Se aproxima a su máquina, sumerge su cabeza en la carlinga y se descubre sólidamente sentado en el cielo. Roza con sus dedos un larguero de acero y percibe el metal chorreando vida, el metal no vibraba pero vivía, Una vez mas el piloto no experimentaba en el vuelo ni vértigo, ni embriaguez, sino el misterioso trabajo de un ser vivo….”
          Parte el escuadrón, pájaros metálicos cubren el cielo, hombres y maquinas en rara conjunción en esa mañana al encuentro de la vida o  la muerte. Vendrá luego la espera angustiosa de los que quedaron en tierra y cuando los ojos que otean el horizonte ven los primeros aviones que se aproximan  de regreso de la batalla, comienzan a contar uno a uno la llegada de aquellos seres que partieron venciendo el sueño, sus maquinas con los motores zumbantes van ocupando su lugar en el campo de vuelo. Hay un vacío y una voz   va dejando una estela de preocupación y esperanza… el radar lo perdió sobre la costa francesa.
           Recuerdan su perfil erguido cuando esa mañana buscaba el amanecer reclamando su lugar en el combate. Hay un silencio y una espera … ¿dónde estará?
       “……No pedimos ser eternos, pedimos tan sólo ver los actos y las cosas pierden de repente su sentido, el vacío que nos envuelve  se hace patente….y he aquí por donde se introduce en nosotros la muerte….”
          Llegan mensajes y crece la angustia en aquellos rudos hombres, y uno a uno  los mensajes  dejan  de carecer de sentido. ¿Durará aún el vuelo?,   interrogación que recorre la pista de vuelo. El límite del combustible esta llegando a su fin, es imposible que siga volando, pasan las horas,  como un rio  de sangre.
          Aquel hombre en su maquina tal vez recordaba  mientras surcaba el cielo en ese vuelo al infinito sus aventuras  buscando rutas en el aire o tal vez desfilaban ante sus ojos aquellas hojas escritas en “CORREO DEL SUD”, “TIERRA DE HOMBRES”  y posiblemente repetía los que escribiera en PAGINAS A UN REHEN”   donde expresaba el gran sentido del valor de la amistad “….no sé que nace o muere contigo, sé que eres mi amigo y eso me basta….”.
          El tiempo corre, amigos y camaradas del escuadrón recuerdan que en 1935, un 29 de diciembre, cuatro horas después de su partida de BENGHAZI, en el desierto de LIBIA  cae con su mecánico PREVOST  y se destroza el Cuadron Simoun al tratar de cubrir el raid PARIS- SAIGON. Lo encuentran en el límite de su resistencia el primero de enero de 1936 y de esta experiencia nacerá “EL PRINCIPITO”.
         “…… Allá arriba, en el avión se experimenta una soledad prodigiosa..”
      Las estaciones de radio rastrean el espacio  crece la angustia, hasta que en  el grupo 2/33 de reconocimiento aéreo de Orconte  (Marne) se recibe un extraño mensaje solicitando armisticio. Un pesado silencio cae y ese silencio es el adiós que ya no duele. Hay un espacio vacío en la pista de vuelo. El silencio de las estaciones de radio de los dos bandos enfrentados es un homenaje a ese hombre perteneciente a la cofradía de caballeros del aire, últimos eslabones de los caballeros andantes de nuestros sueños.
          En “VUELO NOCTURNO”, SAINT-EXUPERY escribe sobre sus vivencias en Aerpostas Argentina, empresa aérea francesa que buscaba la concesión del espacio aéreo sudamericano, en ella refleja su vida interior y su destino, su personaje( él mismo) y ese último vuelo antes de perderse en noche de la Patagonia Argentina en vuelo hacia las estrellas.
             La historia imaginada se torna realidad aquella mañana cuando desorientado aun por el sueño exclamaba:”… ¡me tocaba  a mí…!”  para acudir  a la cita  con la muerte
      “…. No oyó el consejo de sus camaradas, las manos en los bolsillos, la cabeza levantada, cara  a las nubes, a las montañas, a los ríos y a los mares, empezaba a reír,  silenciosamente, una risa débil, pero que pasaba por él como una brisa  por un árbol y lo hacía estremecerse. Una risa débil pero mucho más fuerte que aquellas nubes,  que aquellas montañas, que aquellos ríos, que aquellos mares. Se imaginan que tengo miedo……”

            ANTOINE SAINT-EXUPERY   pertenecía a una cofradía de hombres del aire como GUILLOME, MERMOZ, MALRAUX , cofradía de hombres amantes del peligro aceptado, misiones peligrosas y aventuras pero sobre todo tenían en común la búsqueda de la condición humana.
         VUELO NOCTURNO escrita por SAINT-EXUPERY  relatando su experiencia en  Sudamérica trabajando para la firma francesa AEROPOSTAS, en la búsqueda de las concesiones para vuelos en los inicios de la aeronáutica comercial,  premonitoria de su fin, su personaje  pierde  el rumbo en un vuelo nocturno y desaparece tragado por la noche o atrapado por las estrellas.  Publicada con un extraordinario prólogo de ANDRE GUIDE  es una obra en las cuales el autor se reúne con el arte y con la muerte.
           Cuando me pregunto que es la “CONDICION HUMANA”  me detengo  en   VUELO NOCTURNO DE SAINT EXUPERY, ANTIMEMORIAS DE MALRAUX, EL HOMBRE REBELDE Y LA PESTE DE CAMUS, libros que nunca terminare de leerlos.    
   BIBLIOGRAFIA:
A.    SAINT-EXUPERY. Vuelo nocturno. Plaza y Janés editores
                                      Correo del Sur. Gouncourt
                                        Cartas a un rehén. Gouncourt
                                       Arenas cumbres y estrellas. Goncourt
                                       Cartas a su madre, Goncourt
                                       Ciudadela. Goncourt
                                       El principito
ANDRE MALRAUX: Antimemorias. Editorial sudamericana
                                 La condición humana. Planeta
ALBERT CAMUS: El hombre rebelde. Alianza editorial
                        La peste. Ediciones orbis
 
    . VICENTE GUERRERO BERNABEY. MEDICO
    EDITOR DE LA REVISTA MEDICA RAZETTI (PREMIO “ALI RIVAS GOMEZ” FMV
   Medalla  “ Dr. FRANCISCO HERRERA LUQUE” FMV.
   MIEMBRO DE LA ASOCIACION MEDICOS ESCRITORES DE VENEZUELA
   Email: vgbernabey@gmail.com     
        
          
  

   


miércoles, 26 de enero de 2011

Un extraño vínculo

Eduardo Gautreau de Windt*.**

Don Arsenio era casi adicto al té que le preparaba la señora del servicio. Era de manzanilla y flor de tilo; delicioso, quizás por el amor que Carmen ponía en hacerlo.
-Las compré ayer en el mercado y están bien frescas y el olor es divino...
-casi orgásmico- replicaba él- mirándola con malicia, redomada, igual como la miraba desde hace más de 10 años.
-Bue... bueno, así como usted dice, Señor- ruborizada, respondía ella. Y ruborizada se marchaba, solo pensando en él. Al igual que como hacía, desde hace más de una década, cuando se acariciaba íntimamente pensando en él.
Era virgen aún; un caso raro. Se podía decir que era ya casi jamona, como antaño se le llamaba a las solteronas de antes, que ni se casaban, ni tenía nunca un marido y jamás, jamás se habían entregado al placer, en los brazos de un hombre. Pero ella, repito, era un caso raro, pues aún cuando satisfacía su desfogue pasional con Laura, su ayudante de cocina, ´pensaba en él... en Don Arsenio, su patrón.
En las noches de luna, tenía la costumbre de bañarse es la pileta del fondo del patio, desnuda como la noche. Y esto ambos lo sabían: el patrón y Laura, por separado. Y ambos, ocultos, la observaban, masturbándose. Lo peor del caso era que ella, sabía lo de ambos y se esmeraba en mostrarse, sensual bajo la luna.
-Mañana, hay luna llena, ojalá, que no se nuble el cielo, pues está por llover.-Anunciaba con fingida inocencia y dejadez, al asear la gran sala conjuntamente con Laura, mientras Don Arsenio, leía y releía el periódico local, ya a media mañana.
Era otoño, la enorme secoya del medio del jardín había derramado sus hojas, como un sacrificio ineludible, y sus ramas desnudas, apuntaban al cielo en interrogación muda y respetuosa. El viento era mucho más fresco y la luz, inclinada hacia el sur y el oeste, le daba un toque mágico al ambiente de aquella casa elegante y señorial de los Mendoza.
Aquella mansión la había heredado don Arsenio de sus abuelos, con quien se crió, pues sus padres habían muerto muy temprano en sus vidas, en un viaje de avión, trágico para la patria entera.
Nadie se explicaba por qué el rico heredero de toda esa fortuna no se había atado a nadie y se comentaba, que cuando estudiaba en Francia, una mujer apasionada y misteriosa le había robado el corazón, luego de un largo y desgarrante "affaire" marcado por locas secciones de amor, en las que no faltaban intensas muestras de pasión extrema.
Margarite, era pintora y escultora; bohemia y alocada. Acostumbrada al amor libre, al sexo fuerte y a pasearse desnuda por su enorme piso en el París antiguo, con frente hacia el gran Louvre, desde donde era dueña de una envidiable vista de casi toda la cité de la lumiere.

"Tú eres mi mayor fuente de inspiración". "Tú jamás podrás olvidarme, mon Cheri". "Arsenio, tú jamás tendrás otro mujer en tu vida". Esas frases, pronunciadas con su fuerte acento francés, en un poco cuidado castellano y con una desfachatez y desparpajo sin parangón, no le restaban peso de sentencia, por el misterio con que ella rastrillaba cada palabra, mirándole a los ojos y acariciándole el rostro, para finalizar besándolo desquiciadamente. Y a seguidas se desataba la pasión entre los dos. Una pasión desenfrenada y loca. Enfermiza tal vez; digno fruto de un amor turbulento de esos que destruyen a los propios amantes.
Arsenio Mendoza finalizó sus estudios en París, en el verano de 69, pero no partió a su país, como debía de hacer y pernoctó, pululando en aquella encantadora ciudad, atado y sin juicio, a los desenfrenos de su estrambótica amante. Casi un año ya había pasado, cuando en un arrebato de arriesgada cabriola, bajo los vaporizos del exquisito vino, cayó desde la barandilla del balcón, desnuda, al seco pavimento de la noche, intentando concitar a todos los que pasaban a que hicieran el amor y no la guerra.
"París y toda la Francia, han sufrido demasiado por las guerras, no es justo, y hay una fácil solución: Marselleses, hagamos el amor y no la guerra, seamos ejemplo para el mundo entero" fueron sus últimas palabras, al perder el equilibrio hasta chocar en la dura acera, fría y seca. La policía lo tildó de suicidio, pero Arsenio, que sabía de su amor a la vida, infructuosamente intentó que la prensa reseñara su versión real. Esto empeoró su desdicha y, desecho, partió sin rumbo por el resto de Europa, hasta que ya sin medios económicos, tuvo que regresar al viejo Gazcue de su señorial infancia, que lo acogería de nuevo como una amante madre, sin preguntarle nada y solo consolarle.


Carmen mantenía muy cortas y cuidadas su uñas de ambas manos. En cambio Laura, solo tenía la del índice izquierdo levemente más corta. Eso era un motivo de reclamo constante.
-Caramba, me rompí un uña.- alzó la voz con gran disgusto la joven ayudante.
-Si las tuvieras como yo no te pasaría. –Ripostó Carmen- Ya te he dicho que no es apropiado y es hasta antihigiénico que quien cocine tenga uñas largas. ¡Córtatelas todas de una vez! –Dijo con leve enojo.
En ese instante entró don Arsenio a la cocina. Ambas abandonaron la discusión y solícitas abordaron al patrón.
-Voy a llegar tarde hoy. Tengo una cena de negocios.
-¿Le guardo su té en la mesita de noche, como siempre?- Dijo Carmen, con dulzura y respeto.
-Sí, sí. Ponlo allá. –Dijo, ajustándose los lentes.- y con un leve ademán se despidió, como acostumbraba.
Carmen pensó que sería una luna llena desperdiciada, sin imaginarse lo que sucedería esa precisa noche.
Terminaron las labores de la casa temprano, pues no hubo que hacer cena. Se las arreglaron bien calentando restos de comidas guardadas en la nevera. Luego se sentaron en su habitación a ver una telenovela que rara vez veían pues se pasaba en horas que usualmente ellas estaban trabajando. En silencio, a penas murmuraban algo sobre lo que sucedía. De repente Laura se levantó y salió a la cocina, abrió cuidadosamente la puerta que daba al patio y se abocó a la noche, que esplendida, esperaba por Carmen, para que se refrescara. Si titubeos fue a la pileta, se soltó el largo pelo y se desnudó, dejando correr el agua cantarina por su joven y suave piel color de plata, al adquirir el tenue matiz lunar, acariciándose con una esponja empapada de un jabón líquido perfumado que le había regalado su novio días atrás.
Carmen al escuchar entre el susurro de la noche el invitante canto del conocido chorro de la pileta, se sorprendió y con emoción acudió resuelta. Era la primera vez, que Laura se atrevía a bañarse y era, también, la vez primera que tomara la iniciativa en el juego de pasión prohibida. Se detuvo unos instante y contempló la silueta brillante de la joven, parecía una escultura griega bañada por la luna en pos de los deseos. Suspiró profundo y continúo su avance hacia la búsqueda de aquel placer. Si emitir palabra alguna se entrelazaron en un fundido abrazo sellando sus cuerpos y sus bocas bajo la fina película del agua luminosa que emanaba del astro y de la noche. Solo gemidos y vagidos lanzaban hacia las estrellas, como comprobación de las repetidas culminaciones de placer y sentir que ambas se regalaban bajos las caricias de la honda y prodigiosa noche.
Y así, casi al borde de la desesperación, con un fino temblor en ambas piernas, olvidaron sus nombres, olvidaron la hora, se olvidaron de todo.

Don Arsenio, apresuró su vuelta, consciente que era noche de luna y de contemplación. Noche para el placer distante y prohibitivo. Por la ocasión y la emoción acumulada, había bebido unas copas de más. Estaba alegre, algo nervioso, pero alegre al fin. Llegó apresurado y callado y sin prender la luz de su recamara, se acercó a la ventana acostumbrada para disfrutar de su escena mensual. Era el momento más sublime de todo el mes. Su “máximo secreto”, pues creía que ella no se sabía contemplada. ¡Cuál fue su enorme sorpresa! Se restregó los ojos sin creer lo que estaba viendo.
-¡Mon Diu! ¡No puede ser!- Se le agitó al máximo su lento corazón, desacostumbrado ya a esos golpes de pasión sin límites. Y recordó de pronto a su Margarite. Su “París” revivió de lleno. Sintiendo una erección inusitada, casi se mata en el primer orgasmo. Bestialmente se masturbó, igual que un “desgraciado”. Para comprobar rápidamente que eyaculó estrepitosamente, manteniendo su enorme rectitud. Si pensarlo dos veces decidió aventurarse a la unión intempestuosa con esas diosas del sexo que le habían devuelto, sin saberlo, a la vida.

Don Arsenio murió varios años después. Luego de haber vivido, en Gazcue como en París, una pasión resuelta y desquiciante. Una vida plena de vivencias incomprensibles para casi todos los que le conocieron. En sus últimos años gozó de una alegría incomparable y una vitalidad inusitada. Y al morir, después de haber escrito sus memorias, nadie se explica el por qué de su inmensa bondad con las dos mucamas que lo cuidaron celosamente hasta su muerte, plenamente dedicadas a él.
-¡Qué suerte, tener un patrón tan agradecido!
-Sí, pero le fueron empleadas fieles. Hoy no se encuentran así.
-Son muy buenas mujeres, de verdad. Mira como le lloran.
Desde el sepelio, la renovada felicidad de la mansión de los Mendoza se mantiene, ahora en manos de sus nuevas dueñas.

* Médico, Poeta y Escritor.
eduardogautreau@hotmail.com
** El erotismo es una forma, también de literatura, en la que hay que decir las cosas con elegancia para que no sean vulgares. Pero el erotismo es humano y nada que sea humano escapa a la literatura.
Eduardo Gautreau de Windt

Nota:El autor es um médico dominicano, excelente poeta, escritor y cirujano de tórax.
Hizo su postgrado en el Hospital Simón Bolívar, del Complejo Hospitalario José Ignacio Baldo, El Algodonal. Caracas Venezuela. Es un hijo putativo de nuestro país.

martes, 11 de enero de 2011

Olor a libro nuevo

Dr. Rafael Muci-Mendoza*

Un vívido, querido y fresco recuerdo a temprana infancia viene a mi memoria no más al abrir un libro recientemente adquirido sobre las Tragedias de Esquilo. Un libro empastado, no muy grande, verde oscuro, de hermosa tapa dura con filigranas de color oro haciendo de marco y papel calandrado no muy fino. Antes de comenzar mi relato, tal vez sea útil referirme a la fisiología de la olfacción. La corteza olfatoria primaria donde toma lugar el procesamiento de la información de cuanto olemos, se enlaza con el hipocampo y la amígdala cerebrales. Apenas, dos sinapsis entre neuronas con axones no mielinizados separan el nervio olfativo de la amígdala, comprometida en experimentar memoria emocional. Adicionalmente sólo tres sinapsis separan dicho nervio del hipocampo, implicado con la memoria reciente y de trabajo. La memoria evocada por un olor es inusualmente potente. Por ello, al abrir el libro, la memoria olfativa almacenada en mi lóbulo temporal derecho, de inmediato me trasladó al inicio de clases de cuarto grado de instrucción primaria en el Colegio La Salle de mi ciudad natal, la Valencia de Venezuela.
Viendo al poniente, en un rincón a la izquierda, y en un recinto en apariencia insignificante, de puertas de alas altas que se asomaba a una estructura de tres pisos y al amplio patio asfaltado al cual se llegaba bajando por una amplia escalera, allí, tomaba asiento un cofre de tesoros… Precisamente allí, a comienzos del año escolar debíamos hacer fila por grados para mostrar las listas de textos que nos correspondían ese año. Mientras más nos acercábamos a la boca de la estancia, más podíamos olfatear hasta el hartazgo, el suave aroma que despedían aquellos libros de reciente impresión dispuestos en montones verticales. La Gramática de Bruño, de hojas de tez pálida que con el paso de los años habrían de adquirir un tinte marrón por efecto de la oxidación del papel; aquél otro de Historia Universal; éste de Historia de Venezuela; y mi preferido, el de Biología. De inmediato y con fruición lo hojeábamos para ser seducidos por sus numerosas figuras. En él recuerdo haber conocido al ornitorrinco. El extraño animal causó en mí un gran impacto y curiosidad. Aquél mamífero con pico de pato, cola de castor y patas de nutria, ponedor de huevos, con largas uñas que en las patas posteriores del macho poseía un espolón capaz de secretar un veneno productor de intenso dolor, se desplegaba mansamente ante mis ojos. Nunca le olvidé, ni le olvido y sabiendo que provenía de las lejanas Australia y Tasmania, daba por sentado que tal vez nunca le conocería en físico; no obstante, me consolaba el que sin haberlo visto, si llegara a posarse al alcance de mis ojos, de inmediato le reconocería...
Mucho más adelante vinieron mis estudios médicos. Toda esa legión de enfermedades para aprender que formaban el core de la patología médica y de la medicina interna, y luego, el inmenso catálogo de entidades de la neuro-oftalmología. Siendo un impenitente desmemoriado ¿Cómo recordarlas? Para poder evocarlas, me fabricaba un calco mental de un paciente virtual portador de la dolencia que se acercaba a mí, desplegando todos sus síntomas y signos. Aquéllos para reconocerlos verbalmente, por boca del paciente, porque las enfermedades tienen un lenguaje particular que las define; y éstos, si estaban en la superficie, para mirarlos y reconocerlos en lo que dura un parpadeo -0.3 segundos-, o si estaban ocultos bajo la opacidad de la piel, para extraerlos mediante maniobras semiotécnicas, exteriorizando así, la enfermedad internalizada. De esta forma, y como con el ornitorrinco, enfermedades que nunca había visto pero cuyo modo de hablar y facciones conocía, se me hacían aparentes, permitiéndoseme buscarlas en los sitios donde moraban, ya, evidentes, ya arropados con máscaras de atipicidad, haciéndose entonces reales ante mí…
Pero resulta que nuestro fiel compañero, el libro y su aroma amigable, está casi que a punto de convertirse en una rareza, en un pterodáctilo del Jurásico, en un estrecho amigo en trance de extinción –hora suprema que afortunadamente no presenciaré-, y que algunos románticos como yo, parecemos no conformarnos con su desaparición.
La conspiración revolucionaria la ha realizado un artilugio propio de nuevos tiempos, el e-Reader, Amazon-Kindle o libro-electrónico, un ¨libro¨ con pantalla electrónica lanzado al mercado comercial en 2007, que se conecta de forma inalámbrica a una red llamada whispernet propiedad de Amazon, y que desde fines del 2009 puede usarse en cualquier parte del mundo que posea cobertura móvil de los operadores con los que Amazon ha colaborado (versión Kindle 2 international). El libro de marras, sin papel ni olor amistoso, pesa apenas 283 gramos (10 onzas), no emplea cables, posee una batería de larga duración; dependiendo de sus 4 modelos es capaz de almacenar entre 1500 y 3.500 títulos, pudiendo descargarse un libro de la red en menos de 60 segundos; tiene acceso a revistas, periódicos y blogs, y su coste es de $ 259.oo; los best sellers del New York Times que pueden ser adquiridos, valen $9.99 cada uno.
Mi cyberphobia (mi irracional temor o aversión a los computadores, blackberrys y teléfonos celulares; más específicamente, mi miedo o incapacidad para aprender nuevas tecnologías) y yo, parecemos resistirnos al cambio. ¿Cómo elaboraré la pérdida que expresada ya en tristeza percibo tan de cerca? ¿Cómo no voy a resentir la progresiva desaparición del libro ante el inclemente impacto de la técnica? ¿Cómo no voy a echar de menos ese cálido y amigable olor a libro nuevo?
Bueno, creo que por anticipado y balbuceante, estoy absorbiendo el duro golpe tecnológico infligido en mi costado derecho, ese que me ha quitado el resuello. Si usted como yo, querido lector, ha estado dudoso en abrir los ojos y de una vez alcanzar el último vagón del tren del futuro que ya es presente, sepa que no está solo. Pero… después de todo, independientemente de nuestra edad, los seres humanos nacemos con recursos mentales para afrontar nuevos retos, para aprender nuevas técnicas, para diseñar un nuevo plan cuando aún no hemos concluido el actual, y ello de paso, nos aleja del fantasma de la muerte biográfica, la peor de todas, porque de la otra seguros estamos.
Cuando vivía en San Francisco de California, me enteré que las hamburguesas de una conocida cadena de comida rápida eran rociadas con un aerosol que les confería un gusto a la parrilla de carbones, y mire que eran deliciosas; posteriormente, cuando hube de regresar a lar patrio, debía vender mi automóvil. Un amigo del hospital me sugirió comprar un spray con fragancia a carro nuevo, cosa que hice, siendo que la ficción me facilitó la venta. En parte, los amantes de los libros en todas las comarcas del mundo han mostrado resistencia a embarcarse en el libro digital porque no pueden compararlo con la experiencia previa de leer un libro de papel, palpar y acariciar sus páginas volver hacia atrás una y otra vez, emplear un resaltador amarillo o escribir comentarios al margen. Pero, algo de esto está cambiando, al menos después de la aparición del Smell of Books™, un revolucionario aerosol enlatado con aroma de libro nuevo para rociar el e-book… ¿Habráse visto? Así que con la artimaña, la ficción de no perder lo perdido, parece un problema parcialmente solucionado…
El spray, cuando descargues el último best-seller a tu libro digital, te permitirá sentir la misma excitación que cuando volvías de la librería con tu flamante libro hecho de árbol muerto bajo el brazo.

Total, la vida es en parte ficción de los sentidos…

rafael@muci.com

*Academia Nacional de Medicina. Venezuela. Boletín ANM. Enero 2011. Muci R. Año 3, Nº 25, I-25
Sección I – Editorial

viernes, 2 de octubre de 2009

La Híbridocracia o las Dictaduras del Siglo XXl

Fernando MiresMartes, 22 de septiembre de 2009

Cuando fue derrumbado el muro de Berlín, símbolo y materia de la Guerra Fría, muchos pensaron que la democracia como forma política no sólo se había impuesto en Europa, sino que, además, iniciaba un vertiginoso recorrido a lo largo de todo el planeta. Esa fue el tono musical del “fin de la historia” que de acuerdo a la correcta interpretación de la sinfonía hegeliana-marxista, anunciaba un futuro sin grandes contradicciones. En fin, según las versiones sociologistas de autores como Alex Giddens y Ulrich Beck, se trataba de un futuro post-político, lo que en el fondo quería significar: un futuro no político: uno en donde primarían los acuerdos por sobre los desacuerdos, la síntesis por sobre la antítesis, el consenso por sobre la contradicción. Vanas profecías.
El 11 de Septiembre del 2001 los guerreros de Dios venidos desde las montañas de Afganistán demostraron a través de la horrible masacre que la contradicción comunismo- democracia (y no comunismo- capitalismo) era sólo expresión geopolítica de una mucho mayor: la contradicción democracia- barbarie. Contradicción que desde los tiempos del milagro griego ha venido persiguiendo a los habitantes del occidente político. Efectivamente: si alguien se diera a la titánica tarea de escribir la historia universal de la democracia – y no la de la infamia, como J. L. Borges- tendría que llegar a la conclusión de que la democracia es la historia de sus interrupciones, o lo que es casi igual: de sus muchas derrotas.

1.
A diferencia de los antidemócratas del pasado que usaron la democracia como caballo de Troya para cumplir tareas antidemocráticas, los actuales enemigos políticos de la democracia necesitan de la democracia para ocultar, en nombre de la misma democracia, a las más astutas dictaduras. Esa instrumentalización de la democracia por sus enemigos es el fenómeno político que aquí denomino como híbridocracia
La híbridocracia es la forma como tienden a presentarse las dictaduras post- modernas. Como el nombre lo indica, se trata de dictaduras cruzadas con formas democráticas. ¿Por qué hablo de híbridos? He de citar a Wikipedia: “Un híbrido es el organismo vivo animal o vegetal (o político, FM) procedente del cruce de dos organismos de razas, especies o subespecies distintas, o de alguna, o más cualidades diferentes”.
Mas, nunca de los cruces resultan combinaciones perfectas. Raramente un híbrido es mitad y mitad. Los centauros, cruces de caballos y seres humanos de la mitología griega, eran más caballos que humanos. En cambio los faunos, cruces de chivos con humanos, eran más humanos que chivos. La palabra cruce tenemos que entenderla entonces en su sentido literal. En un cruce, lo que es de una especie se acerca, a veces se junta, incluso se confunde con lo que pertenece a la otra especie. Pero también se separa. De tal modo que una híbridocracia, que es el cruce de dos formas de gobierno, no se refiere a la existencia de dos identidades paralelas, sino a un cruce entre dos identidades diferentes.
Híbridos políticos han existido desde hace mucho tiempo. Por ejemplo: las monarquías parlamentarias europeas de los siglos XVlll y XlX. Hoy el híbrido predominante resulta del cruce entre una dictadura con una democracia, lo que no quiere decir que de allí surja una dictadura democrática o una democracia dictatorial (esos son contrasentidos), sino más bien una dictadura que se representa como democracia. Hay, por cierto, democracias con deformaciones dictatoriales: la Italia medial de Berlusconi o la Colombia narco-militar de Uribe, para poner ejemplos. Pero las deformaciones no son necesariamente resultados de un cruce. Se trataría en estos casos de democracias deformadas por la existencia de poderes fácticos paralelos, como son las mafias, las sectas y los organismos represivos, tanto virtuales (mediales) como reales.
Por cierto, las democracias perfectas no existen y es bueno que así sea porque si existieran no existirían las luchas por las democracias y sin éstas no habría democracias. La democracia vive de sus imperfecciones, que es lo mismo decir, de lo que excluye y no de lo que incluye. Las luchas por la democracia pueden ser así entendidas - de acuerdo a la sugerencia de Jaques Rancier- como las luchas de los excluidos para ser incluidos como incluidos y no como excluidos (La Mésentente. Politique et Philosophie, París 1995). En este sentido hay y ha habido dictaduras con aperturas democráticas y hay cada vez más dictaduras híbridas, que son las que combinan elementos dictatoriales con elementos democráticos bajo la hegemonía – la palabra hegemonía es, en este caso, importante- de los primeros. Son las dictaduras que también llamamos híbridocracia. Gobiernos híbridos son por ejemplo los de Irán, Bielorusia, Zimbawe, y en América Latina los ejemplos más claros son los de Nicaragua y Venezuela.
Para seguir con ejemplos: la híbrida morfología del gobierno de Chávez se parece más a la dictadura de Lukaschenko que a la de Fidel Castro. La dictadura cubana en cambio es, si se quiere, tradicional y, en gran medida, conservadora. Dejando las ideologías aparte –pues lo que piensan de sí las dictaduras es lo que menos sirve para analizar un fenómeno histórico- Castro está más cerca de Franco o de Pinochet –ninguno de los dos era híbrido- que de Chávez, quien sí es un perfecto híbrido político.
Fue Leon Trotsky quien para explicar la historia del capitalismo hacía mención al hecho de que éste se encontraba sujeto a un desarrollo desigual y combinado. Con ello quería decir que en las formaciones capitalistas subsisten formas no capitalistas que se representan de modo diferente de un lugar a otro. Lo mismo se podría afirmar de las democracias de nuestro tiempo. En cada democracia moderna subsisten elementos pre-modernos, incluso arcaicos y, por supuesto, no democráticos (la pena de muerte en los EE UU por ejemplo). La diferencia con la idea de Trotsky es que las formas combinadas que se dan en las dictaduras híbridas no corresponden a ningún proceso de desarrollo. Las híbridocracia contemporáneas carecen de un Thelos, lo que quiere decir: no persiguen ningún fin histórico; son un fin en sí. Desde luego, los dictadores híbridos no se cansan de simular una teleología política presentándose como forjadores de una nueva era, la del socialismo del siglo XXl por ejemplo. Pero pasan y pasan los años y del socialismo del siglo XXl no aparece ningún rastro. Lo único que se fortalece y amplía es la estructura híbrida del aparato de dominación dictatorial. El socialismo del siglo XXl es como el Godó de la obra de Ionesco: no llega y nunca llegará. Más aún, Godó, así como el socialismo del siglo XXl, sólo pueden existir bajo la condición de que no lleguen.

2.
El aparecimiento creciente de híbridocracia puede ser considerado –paradoja- como un síntoma de la hegemonía mundial de la idea de la democracia. Hay, evidentemente, un consenso internacional relativo a que la democracia es el modo de gobierno que más se adapta al Standard político mundial. En este caso la democracia ha llegado a ser algo así como un programa compatible a escala internacional: una especie de Microsoft político. Eso no quiere decir que la democracia sea el non plus ultra de las representaciones políticas habidas y por haber. Es simplemente, y repito, la representación que ha llegado a ser hegemónica o, siguiendo las mil veces citada frase de Churchill: “la peor forma de gobierno con excepción de todas las demás”. En otras palabras es, por lo menos para los occidentales, “la menos peor”, atributo que hay que tomar en serio pues ninguna forma política será la mejor de todas para siempre y jamás. En política, y en otras cosas, lo más que podemos alcanzar, dadas las limitaciones propias a la condición humana, será siempre: “lo menos peor”. Y eso ya es mucho.
En fin, la democracia ha llegado a ser en Occidente tan hegemónica como el uso de terno y corbata entre los políticos. Con ello quiero decir, además, que la democracia no sólo es una forma de gobierno sino también una forma de representación pública. Y en la arena internacional no importa tanto que un gobierno sea democrático, sino que lo parezca. Eso es lo que han logrado la mayoría de las híbridocracia de nuestro tiempo. No son democráticas, pero son reconocidas como tales y eso es, al fin, lo único que les importa.
Los gobernantes hibridocráticos son como esos nuevos ricos que se mudan desde un barrio popular a otro más “distinguido”. En el nuevo barrio, a diferencias de lo que ocurría en el anterior, no pueden andar a gritos en la calle, insultar a algún vecino y salir a tomar sol en calzoncillos. Por el contrario, deben conservar las formas. Y mientras no interfieran el orden público, serán aceptados por los nuevos vecinos, aunque todos sepan que apenas cierran la puerta de su casa, insultan a su mujer, patean al perro y escupen en el suelo. Así ocurre con los gobernantes de las híbridocracia actuales. Hacia afuera aparecen como democráticos. Hacia adentro son autocráticos.
¿En dónde reside la carta de representación democrática de las híbridocracia? La respuesta es muy sencilla: en las elecciones, nada más que en las elecciones. Esa es la razón que explica porqué las dictaduras hibridocráticas no sólo son electorales; además, son electoralistas. Muchas veces –sobre todo cuando saben que el triunfo es seguro- los gobernantes de las híbridocracia realizan elecciones fuera de fecha y programa. La elección ha sido así convertida en un medio que sirve para refrendar el poder cada vez que el autócrata lo requiere. Aunque parezca paradoja: las elecciones en las híbridocracia no son hechas para elegir sino para legitimar.
Por cierto, los hibridócratas corren el riesgo de perder una que otra elección. No todos son tan previsores como Lukaschenko o la teocracia persa quienes mandan confeccionar previamente los resultados (siguen así el ejemplo de las “democracias populares” del pasado reciente) e incluso los dan a conocer -como ocurrió en Irán- cuando la votación recién está comenzando. Los más burdos, como es el caso de Ortega, roban los votos, y lo que es peor, a ojos vista, y a quien no le gusta le dan con un bate de baseball en la cabeza. Chávez es más inteligente: si pierde, las vuelve a repetir en una fecha más favorable o, simplemente, desconoce los resultados, destituyendo de sus cargos y persiguiendo a candidatos elegidos hasta convertirlos en presos políticos o exiliados.
En cierto modo las híbridocracia han aprendido la lección impartida por los fascismos europeos. Tanto Hitler como Mussolini se hicieron del poder utilizando medios electorales. Pero la diferencia de las híbridocracia con los fascismos clásicos también es importante. Mientras estos últimos utilizaban las elecciones para hacerse del poder y luego suprimirlas, las híbridocracia no suprimen las elecciones, sólo las pervierten. Después de todo al mundo “democrático” eso no le importa. Lo importante es que se realicen elecciones cada cierto tiempo. Nada más.
Las elecciones son para las híbridocracia los impuestos que deben pagar al mundo democrático para seguir conservando el rango de democráticas. En cierto modo ellas conocen los dos dogmas de la ONU: a) el principio de no intervención (lo que significa que cada gobernante puede hacer las porquerías que estime conveniente en su nación, siempre que no las haga afuera) y b) la legitimación electoral. Las híbridocracia cumplen, por lo general, con ambos requisitos.
Los organismos internacionales, sean la EU, la OEA o la ONU, han terminado por aceptar la idea comunista de la democracia. La democracia, para los comunistas, era la representación de una dictadura de clase y luego era formal y nunca real. Las híbridocracia son, efectivamente, la dominación de una “clase en el poder” (Poulantzas) y han reducido a las democracias a su pura representación formal (electoral). En fin, de acuerdo a la ideología de las híbridocracia, las elecciones han llegado a ser el mero fetiche de la democracia.


3.
Las elecciones son el momento más vital de la política democrática, qué duda cabe. Sin elecciones no hay democracia; pero sólo con elecciones, tampoco. Sin una división clara de los poderes públicos, sin que a la oposición le sea plenamente garantizado el derecho a opinar y a reunirse públicamente, sin las garantías para una prensa libre, sin reconocimiento de los resultados electorales, no puede haber democracia, aunque todos los días haya elecciones.
Mas, ¿qué se puede decir en contra de la práctica hibridocrática si una de las naciones más democráticas del mundo, los EE UU, también realiza en los países que invade y ocupa, las prácticas más hibridocráticas que es posible imaginar? Más aún: intentan convencer al mundo que elecciones cómo las que implantan en Irak y Afganistán llevan a la democratización de esas pobres naciones.
¿A quién quieren impresionar los EE UU –me pregunto- con esas tomas televisivas donde tres o cuatro afganos o iraquíes no saben que hacer con el papel que les entregan para que aparezcan en la pantalla haciendo como que votan? ¿A quién quieren seducir con esos candidatos “made in USA”, verdaderos autómatas electorales? ¿Con ese 0,01 % de la población que se atreve a votar, mientras en las calles pavimentadas de cadáveres silban balas y explotan edificios completos? ¿Con ese presidente Karzai cuyo mayor acto de gobierno es aparecer cada cierto tiempo en las fotos, siempre con una capa más colorida y costosa que la anterior? ¿Cómo podrán criticar alguna vez a Chávez y Co., si ellos -representantes de la idea de la democracia ante el mundo- realizan elecciones para legitimar invasiones que a estas alturas no tienen ya ninguna legitimación?
Definitivamente, las invasiones cometidas por los EE UU en Afganistán e Irak han estado plagadas de obscenidades. La obscenidad más grande ocurrió sin duda con las aberraciones sexuales cometidas en las cámaras de tortura de Abrú Grhaib. La segunda es Guantánamo: ese insulto al pensamiento civilizado. La tercera son las elecciones que realizan en las zonas de ocupación. Con esas mascaradas electorales no hacen un favor a nadie. Ni a la democracia, ni a los afganos e iraquíes, y mucho menos, a los EE UU.

4.
No las dictaduras clásicas sino las híbridocracia son el peligro que amenaza a las precarias democracias de la región. Las híbridocracia –esas astucias de la razón histórica, diría Hegel- son las dictaduras del siglo XXl. Más peligrosas son si se tiene en cuenta que gozan de cierta aceptación internacional pues, de una manera u otra, las híbridocracia son dictaduras mediáticas y han logrado convencer a la opinión pública que son de “izquierda” y además, “progresistas”. Aún después de diez años hay muchos europeos que creen que Chávez y el chavismo vienen de las tradiciones más gloriosas de la izquierda venezolana, lo que cualquier venezolano que alguna vez haya tenido que ver con la izquierda, aun siendo chavista, podría desmentir rápidamente.
Basta escuchar el lenguaje “de izquierda” de Chávez y de esos militares obesos a punto de jubilar para darse cuenta que su tradición de izquierda es radicalmente impostada. En el mejor de los casos han aprendido de memoria una que otra frase de los manuales de Marta Harnecker. Más no se les puede pedir tampoco: al fin y al cabo tienen que mantener esposas e hijos que viven caro, muy caro. No obstante, la Venezuela de Chávez aparece como el eslabón más fuerte de la cadena hibridocrática. Sin embargo, como una vez destacó Alain Touraine, esa es sólo una apariencia. A Touraine corresponde el mérito de haber sido uno de los pocos sociólogos europeos que ha captado que el único gobierno del ALBA que hunde sus raíces en la tradición de izquierda y en las luchas sociales de su país, es el de Evo Morales (¿Existe una izquierda en América Latina?, Nueva Sociedad Septiembre/Octubre 2006). Ahora bien, estando de acuerdo con Touraine, quisiera radicalizar un poco más su tesis: Venezuela no es el eslabón más fuerte de la cadena hibridocrática. Pero sí es su eslabón principal o central, lo que es algo distinto. Más todavía, me atrevería a agregar que Venezuela, pese a ser el eslabón central es, a la vez, el eslabón más débil de la cadena hibridocrática del continente. ¿Cómo se entiende dicha afirmación? ¿No tiene Chávez detrás de sí a las fuerzas armadas? ¿No cuenta con el apoyo de un fuerte movimiento de masas? ¿No posee el arma fulminante del petróleo?
Militares, masa y petróleo, son los tres pilares del chavismo, hasta el punto que faltando uno sólo de ellos, no hay chavismo. Esa trilogía –militares, masa y petróleo- son la no-santísima trinidad del chavismo. Si a eso agregamos un caudillo militar mesiánico, da la impresión de que estamos frente a un gobierno invencible. No obstante, aquí sostengo: Chávez y el chavismo son perfectamente derrotables. Ese no es el caso del gobierno etnocrático de Evo Morales –aquí coincido plenamente con Touraine- cuyas raíces históricas, guste o no, son centenarias.
A fin de sustentar mi tesis del “eslabón más débil”, hay que tener en cuenta que entre el 40 y el 50 de la población votante antichavista se mantiene, después de 10 años, estable. Chávez la llama “la oligarquía” lo que numéricamente es imposible (oligarquía significa el gobierno de unos pocos). A ese porcentaje hay que agregar el sector de los indecisos, los llamados “ni-ni” a quienes Chávez no ha podido sumar a sus fuerzas. Y no se trata de que la oposición partidista a Chávez sea genial. Por el contrario, estamos hablando de una oposición que no ha dejado error sin cometer. Y si aún así Chávez no ha podido reducir ese porcentaje adverso en diez años de gobierno, significa simplemente que ya no lo logrará nunca más. Ese porcentaje -en ese punto Teodoro Petkoff tiene toda la razón- no solamente es estable, sino que muestra una tendencia al crecimiento.
Por cierto, poseer entre un 50 y un 55% de la votación a favor, es una cifra excelente para realizar un buen gobierno. Pero, y eso es lo que seguramente atormenta a Chávez, no es suficiente para hacer una revolución. En otras palabras, desde un punto de vista cuantitativo, el chavismo tocó techo. A partir de ahí el chavismo sólo puede bajar y la oposición sólo puede subir.
Pero no solamente Chávez está a punto de perder la mayoría cuantitativa. La cualitativa tampoco la tiene. Cualquier análisis electoral demostrará claramente que mientras el chavismo tiene más voto agrario que urbano, la oposición tiene más voto urbano que agrario. En términos generales, y eso fue lo que demostraron las elecciones a alcaldes y gobernadores del 2008, cuando la oposición va unida, gana en las ciudades, mientras el chavismo gana en los campos. Ello tiene una gran importancia política, pues es del entorno urbano y no del agrario donde emergen los cuadros intelectuales, técnicos, y políticos que cada gobierno necesita para gobernar con cierta eficiencia. En otras palabras, después de diez años Chávez no ha logrado ganar la batalla ideológica. Y si ha leído a Gramsci como él afirma, debe saber muy bien que sin ganar esa batalla, no se puede hacer ninguna revolución.
Si hablamos de tendencias, Chávez tiene dos alternativas. O transformar su proyecto revolucionario en un proyecto de “buen gobierno”, intentando cooptar a ciertos sectores de la oposición, que es la línea que ocasionalmente ha insinuado el ex vicepresidente Rangel, o pisa el acelerador totalitario. Eso último, hay que reconocerlo, es lo que ha venido haciendo en los últimos meses. Pero ¿están dadas las condiciones para establecer en Venezuela un régimen totalitario?
No es necesario leer a Hannah Arendt para saber que un régimen totalitario reposa sobre dos bases. La primera es poseer una visión de mundo que seduzca de un modo casi religioso a la mayoría absoluta de una nación. Como ya hemos visto esa visión de mundo no la posee el gobierno chavista a menos que alguien crea que ese enredo que ha armado Chávez con Bolívar, Jesucristo y Lenin sea una visión de mundo. No hay totalitarismo sin ideología totalitaria y los ideólogos del chavismo, que no brillan demasiado por su originalidad (basta ver lo que escriben y, sobre todo, como escriben) no han sido capaces de construir nada que de lejos se parezca a una visión de mundo.
La segunda base es la creación de un sistema político absolutamente cerrado lo que significaría que Chávez –y este es el punto decisivo- renuncie a su condición híbridocrática. Esto es, que renuncie a la línea electoral y establezca una simple dictadura militar, a la Pinochet o a la Videla. Pero eso significaría clausurar el espacio desde donde Chávez ha extraído hasta ahora su legitimación política, lo que lo llevaría a transformarse en un dictador militar de tipo “clásico”, por lo cual debería pagar un precio político elevadísimo, además del aislamiento internacional. Por cierto, en la historia todo es posible. Pero en política hay que actuar de acuerdo a las condiciones dadas y no en torno a probabilidades. Y lo cierto es que, hasta el momento, pese a su radicalización, el gobierno militar venezolano continúa conservando su carácter hibridocrático. En fin, una gobierno militar altamente represivo e incluso dictatorial pero que cohabita con un espacio electoral de legitimación. Ahí yace la especificidad del sistema chavista de poder. Ese espacio electoral que hasta ahora no ha cerrado Chávez es, a su vez, ambivalente. Por un lado constituye, como dijimos, su principal fuente política de legitimación. Pero, por otro lado, es el espacio –el único, diría yo- que se abre a la oposición para derrotar políticamente al chavismo alguna vez. Y aquí llegamos al tema más delicado de todos.
Si uno hace un seguimiento a los medios del campo anti-chavista, descubre que se encuentra dividido entre dos opciones, opciones que llamaremos la de la oposición y la de la resistencia. Eso quiere decir que el anti-chavismo ha pisado la trampa diabólica que todo gobierno hibridocrático tiende a sus enemigos; y es la siguiente: al tener dos identidades, la híbridocracia también divide sus enemigos en dos identidades.
Los unos, llamados electoralistas, afirman que hay que concentrar toda la lucha en las elecciones por la simple razón de que no hay ninguna otra posibilidad. Y tienen toda la razón. Los otros, en cambio, afirman, que no están enfrentando a un gobierno democrático sino a una dictadura militar, y eso significa que hay que realizar una lucha de resistencia y no de simple oposición. Y también tienen toda la razón. Ambas tendencias tienen razón, y al mismo tiempo -y ésta es la paradoja que abre la lucha en contra de una híbridocracia- ninguna de las dos la tiene. O mejor dicho, cada una de las identidades opositoras tiene una parte de la razón (que no es lo mismo que tener razón en parte). Esa es, a la vez, la gran ventaja del chavismo frente a sus enemigos, porque – y aquí llegamos al punto decisivo- mientras las dos identidades del chavismo conforman una sola unidad (un cruce de identidades) las dos identidades de los anti-chavistas se encuentran separadas entre sí.
En palabras breves: la tarea política que tiene la lucha en contra de una híbridocracia es la de enfrentar a las dos identidades unidas que la caracterizan, por medio de dos identidades que también se unan entre sí. Eso quiere decir que entre oposición y resistencia no hay contradicción sino, por el contrario, ambas formas de lucha pueden y deben llegar a ser parte de una sola identidad constitutiva. Más todavía: ambas identidades no son por naturaleza (en la política no hay naturaleza) contradictorias sino que esencialmente complementarias.
Por cierto, cada una de esas formas de lucha supone actores diferentes. Mientras la actividad electoral requiere de la existencia de partidos políticos unidos, la resistencia pacífica requiere de organizaciones civiles y redes populares en condiciones de actuar con cierta rapidez e incluso, espontaneidad. Criticar a los partidos políticos porque centran su actividad en la lucha electoral, es un absurdo. Las elecciones son el campo de acción de todo partido político. Los partidos políticos deben ser electorales -incluso electoralistas- o no ser. Pero los partidos no pueden reclamar para sí el monopolio de todas las formas de lucha ni mucho menos subordinarlas a la agenda electoral. A la vez, la resistencia pacífica no puede ni debe reclamar para sí la planificación de las contiendas electorales.
Suponer que para obtener un triunfo electoral es necesario congelar las luchas sociales y las iniciativas ciudadanas, es un disparate que se paga muy caro. Las elecciones se ganan primero en la calle, y después, sólo después, en las urnas. Eso lo sabe muy bien Chávez quien, sin duda, posee un fino instinto político. Durante el referéndum del 2009 que consagró la reelección presidencial, Chávez revertió todas las encuestas, movilizando y enervando a sus huestes, tensando el enfrentamiento político al máximo, sin trepidar en utilizar todos los medios, legales e ilegales, que tenía a disposición.
Los enfrentamientos electorales no siempre son limpios -con eso hay que contar– y la política tampoco lo es. Mucho menos si se trata de enfrentar a un gobierno militar que no juega limpio. En fin, lo que quisiera subrayar es que las elecciones nunca se han ganado en encuestas. Hoy nuevamente las encuestas favorecen al anti-chavismo. Eso no significa nada, absolutamente nada. La única encuesta válida es la elección.
Es necesario destacar por último que ninguna elección se puede ganar sin movilizar al sector de los indecisos. Pero para que los indecisos se decidan, requieren una mínima identificación con uno de los bandos, es decir, los indecisos deben ser politizados y eso es imposible que ocurra si quienes quieren ganarlos para sí, se ocultan en sus casas. Al llegar a este punto, quisiera citar un párrafo de un texto de Chantal Mouffe, escrito para una realidad diferente, pero que sin embargo pareciera haber sido escrito pensando en función de la que estoy comentando. Escribe Mouffe: “Movilización exige politización. Pero no puede haber politización sin una representación del mundo llena de conflictos con el campo adversario y con la cual los seres humanos puedan identificarse”. Y agrega: “la posición racionalista no puede entender que aquello que motiva a entregar el voto, es mucho más que el deseo de representar intereses. Se trata del dilema de la identificación. En el acto de votar yace una muy significativa dimensión afectiva” (On the Political, London, New York 2005)
Hay que abandonar de una vez por toda la idea liberal de que las elecciones se ganan de acuerdo a opciones racionales tomadas por seres racionales. Las elecciones se ganan con seres humanos, y los seres humanos no son siempre racionales. Las elecciones son un campo político de proyección, y quienes votan no lo hacen siempre de acuerdo a intereses fríamente calculados. Mucho menos si se trata de elecciones tan dramáticamente decisivas como serán aquellas que tendrán lugar en Venezuela durante el año 2010.



5.
Ni elecciones sin resistencia, ni resistencia sin elecciones.
Hay que abandonar de una vez por toda la idea liberal de que las elecciones se ganan de acuerdo a opciones racionales tomadas por seres racionales. Las elecciones se ganan con seres humanos, y los seres humanos no son siempre racionales. Las elecciones son un campo político de proyección, y quienes votan no lo hacen siempre de acuerdo a intereses fríamente calculados. Mucho menos si se trata de elecciones tan dramáticamente decisivas como serán aquellas que tendrán lugar en Venezuela durante el año 2010.
Es necesario destacar por último que ninguna elección se puede ganar sin movilizar al sector de los indecisos. Pero para que los indecisos se decidan, requieren una mínima identificación con uno de los bandos, es decir, los indecisos deben ser politizados y eso es imposible que ocurra si quienes quieren ganarlos para sí, se ocultan en sus casas. Al llegar a este punto, quisiera citar un párrafo de un texto de Chantal Mouffe, escrito para una realidad diferente, pero que sin embargo pareciera haber sido escrito pensando en función de la que estoy comentando. Escribe Mouffe: “Movilización exige politización. Pero no puede haber politización sin una representación del mundo llena de conflictos con el campo adversario y con la cual los seres humanos puedan identificarse”. Y agrega: “la posición racionalista no puede entender que aquello que motiva a entregar el voto, es mucho más que el deseo de representar intereses. Se trata del dilema de la identificación. En el acto de votar yace una muy significativa dimensión afectiva” (On the Political, London, New York 2005)