Libertad!
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martes, 24 de mayo de 2011
Sindicalismo bajo rejas
Gobierno apresa a líder sindical de Venalum mientras crecen las protestas de trabajadores en Guayana. Manuel Díaz, presidente de Sutrapuval, fue detenido a la salida de un programa de TV por policías de la gobernación El dirigente denunció que le sembraron un arma de fuego. Los trabajadores se mantienen en huelga
Por: Damián Prat C./Guayana
Una vez más, Guayana amaneció sacudida por protestas laborales de las empresas del aluminio y de al menos dos de las compañías que están cerradas desde que fueron estatizadas y abandonadas por el Gobierno (Norpro y Cerámica Carabobo).
En un clima de conflictos que se extendió el resto del día y que incluyó un nuevo acto considerado como "represión gubernamental" por trabajadores y dirigentes sindicales, el presidente del sindicato de profesionales de Venalum (Sutrapuval), Manuel Díaz, fue hecho preso por funcionarios policiales de la gobernación del estado Bolívar.
La detención de Díaz se produjo en horas de la mañana tras salir de un programa de TV regional.
De acuerdo al relato de otros trabajadores que le acompañaban, unos 20 metros después de salir del estacionamiento del canal de TV, una patrulla policial los detuvo sin razón aparente. Los habrían apartado del vehículo y luego acusaron a Díaz de tener un arma de fuego dentro del carro.
El dirigente habría aducido ante la Fiscalía que tal arma "se la sembraron cuando el vehículo estaba en uno de los estacionamientos de Venalum"
OTRA HISTORIA
Mientras eso ocurría en la empresa de aluminio, donde llevan seis días en uelga, se vivieron horas de mucha tensión cuando grupos del PSUV de algunas comunidades populares, incluyendo dirigentes que se identificaron como "de consejos comunales", fueron trasladados en autobuses hasta la empresa "para defenderla de los sindicatos que la quieren acabar".
El episodio terminó en una forma muy diferente a lo ocurrido el sábado en Bauxilum cuando una "toma de rescate", organizada por directivos y gerentes de Bauxilum junto un grupo sindical de la Construcción y dirigentes de la FBT del PSUC, dejó como saldo 8 trabajadores con lesiones y uno de ellos de cierta consideración que ameritó una intervención quirúrgica.
El de ayer concluyó en diálogo en el que algunas señoras de consejos comunales dijeron que las habían llevado engañadas asegurándoles que los trabajadores no estaban de acuerdo con "la tranca de los portones" y que ellas ayudarían al "rescate de los sindicalistas que trataban de destruir las empresas".
El diálogo llevó a que varios dirigentes sindicales, con apoyo de cientos de trabajadores que superaban en número a los "visitantes" liderados por un concejal del PSUV, explicaran a las personas de las comunidades la realidad de abandono en que el Gobierno ha colocado a las empresas acabando con su productividad. También expusieron las razones de protesta por las enormes deudas del Gobierno con sus derechos laborales.
RECHAZAN LA VIOLENCIA
Un detalle curioso, tanto en Venalum como en Carbonorca, fue la presencia de las cámaras de VTV y de ANTV en los portones desde el amanecer.
"Nunca jamás esos canales han venido a nuestras empresas a registrar los problemas que tenemos. Nunca somos noticia para ellos", explicó Emilio Campos directivo de Sutracarbonorca.
Robert Pinto, también dirigente, señaló que mientras hubo asamblea de trabajadores explicando los motivos de conflicto, las cámaras de VTV estuvieron apagadas y que tampoco los entrevistaron.
Solo más tarde, con la presencia de los supuestos "consejos comunales" hicieron trabajo y luego organizaron una especie de debate.
En Carbonorca se da la particularidad que los grupos psuvistas del llamado "control obrero" apoyan al sindicato en la protesta y paralización.
En Venalum el director laboral y directivo de Sutralum, Leonardo Calderón, fue de los más activos en el diálogo con los grupos visitantes con énfasis en demostrar cuánto les debe el Gobierno y por el reclamo del "punto de cuenta" que el presidente Chávez tendría represado desde hace 75 días, contentivo de los recursos para solventar algunos de los problemas mas críticos de las empresas.
"El ministro Khan nos ha propuesto firmar un acuerdo pero primero deben dejar en libertad a Manuel Díaz", reclamó.
martes, 10 de mayo de 2011
El salario mínimo
Juan Páez Ávila
Martes, 10 de mayo de 2011
Nunca como en este 1º de Mayo de 2011 había quedado tan claro, tan nítido, el rompimiento de los trabajadores con el gobierno que se hace llamar obrerista
Una resolución unilateral, poniendo de lado la contratación colectiva sobre el aumento del salario mínimo y el sueldo de los empleados públicos, a finales del mes de abril, ratifica la permanente denuncia de la oposición acerca del carácter personalista y autoritario de Hugo Chávez, que sólo piensa en cómo mantenerse y perpetuarse en el poder, sin importarle la opinión de la sociedad venezolana.
El decreto por parte del Presidente de la República de una aumento del 25 %, pagadero en dos parte, e incluso el correspondiente a sueldos de empleados de la Administración Pública central y descentralizada del 40%, provocó diversas reacciones que se expresaron en las dos manifestaciones que con motivo del día internacional del trabajador convocaron los representantes del oficialismo y los de la Alternativa Democrática encabezada por el Frente Autónomo en Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato.
Mientras el oficialismo, con la presencia del Jefe del Estado, justificaba los porcentajes de los aumentos de sueldos y salarios, como una máxima expresión de la justicia social concebida por la revolución del socialismo del siglo XXI, en la marcha de los factores disidentes destacó la consigna: ¨!Y cuál revolución… si este gobierno es hambre, miseria y corrupción!¨.
Mientras el Presidente Hugo Chávez llamaba a defender la revolución porque sólo en el socialismo se puede disfrutar de las prestaciones sociales que dignifican la vida del trabajador y su familia, dirigentes como Orlando Chirinos y Rubén González que rompieron con el oficialismo, denunciaban que este gobierno convirtió en jarrones chinos a los dirigentes sindicales que pone de adorno, pero no discute con ellos ni con nadie los contratos colectivos; y rechazaron el aumento del salario mínimo de 25%, y de los sueldos de empelados públicos del 40%, cuando existe una inflación que en los últimos 3 años sobrepasa el 90%.
Nunca como en este 1º de Mayo de 2011 había quedado tan claro, tan nítido, el rompimiento de los trabajadores con el gobierno que se hace llamar obrerista, cuando hace apenas unos días varios estudiantes y enfermeros declarados en huelga de hambre, tuvieron que coserse los labios, para que gobierno del socialismo del siglo XXI, pudiera atender sus justos reclamos por salarios y sueldos acordes con el alto costo de la vida.
Nunca como en este 1º de Mayo había quedado tan patente no sólo la unidad del movimiento sindical venezolano, sino también la solidaridad de los estudiantes y el respaldo de los Partidos Políticos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y de la sociedad civil, a los trabajadores que laboran en la empresa pública y privada, acusando a este gobierno de ser el peor patrono contra quien hayan tenido que luchar a lo largo de la historia contemporánea del país. Un patrono que se ha propuesto destruir los sindicatos de los trabajadores, en nombre de un socialismo autocrático al estilo soviético y cubano, que niego los derechos de obreros y profesionales al servicio del Estado el derecho constitucional a organizarse para defender sus reivindicaciones económicas y sociales.
Hasta estos momentos, 12 después de su asunción al poder, Hugo Chávez no ha podido acabar con las organizaciones sindicales, porque una mayoría de los trabajadores ha consolidado su conciencia democrática y creado un nuevo sindicalismo, con respaldo de los partidos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) los estudiantes y otros sectores de la sociedad civil, muchos de los cuales apoyaron en principio el gobierno del Comandante Presidente, en la creencia de que profundizaría la democracia y acabaría con la corrupción.
Pero aunque Chávez ha utilizado sin escrúpulos los resortes del poder para aplastar al movimiento sindical y gremial de los venezolanos, desde la oferta engañosa, la permisividad de la corrupción a sus más cercanos colaboradores, oportunistas de ocasión, el soborno, las dádivas, hasta la represión, se ha encontrado con una nación, que si bien en su mayoría sigue viviendo en la pobreza, también vivió largos períodos democráticos, durante los cuales se cometieron muchos errores, pero se construyeron las principales obras de la infraestructura física y económica del país que dio trabajo a millones de trabajadores , que hoy defienden sus derechos con clara conciencia antidictatorial. Por eso el desengaño de chavistas democráticos y honestos es cada día mayor, y una evidente mayoría se apresta a acudir a las urnas electorales en el 2012 para provocar la derrota del gran impostor, que trató y todavía pretende consolidar un socialismo autoritario que ya fracasó en todos aquellos países que trataron de imponerlo por la fuerza y contra la voluntado ciudadana.
Martes, 10 de mayo de 2011
Nunca como en este 1º de Mayo de 2011 había quedado tan claro, tan nítido, el rompimiento de los trabajadores con el gobierno que se hace llamar obrerista
Una resolución unilateral, poniendo de lado la contratación colectiva sobre el aumento del salario mínimo y el sueldo de los empleados públicos, a finales del mes de abril, ratifica la permanente denuncia de la oposición acerca del carácter personalista y autoritario de Hugo Chávez, que sólo piensa en cómo mantenerse y perpetuarse en el poder, sin importarle la opinión de la sociedad venezolana.
El decreto por parte del Presidente de la República de una aumento del 25 %, pagadero en dos parte, e incluso el correspondiente a sueldos de empleados de la Administración Pública central y descentralizada del 40%, provocó diversas reacciones que se expresaron en las dos manifestaciones que con motivo del día internacional del trabajador convocaron los representantes del oficialismo y los de la Alternativa Democrática encabezada por el Frente Autónomo en Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato.
Mientras el oficialismo, con la presencia del Jefe del Estado, justificaba los porcentajes de los aumentos de sueldos y salarios, como una máxima expresión de la justicia social concebida por la revolución del socialismo del siglo XXI, en la marcha de los factores disidentes destacó la consigna: ¨!Y cuál revolución… si este gobierno es hambre, miseria y corrupción!¨.
Mientras el Presidente Hugo Chávez llamaba a defender la revolución porque sólo en el socialismo se puede disfrutar de las prestaciones sociales que dignifican la vida del trabajador y su familia, dirigentes como Orlando Chirinos y Rubén González que rompieron con el oficialismo, denunciaban que este gobierno convirtió en jarrones chinos a los dirigentes sindicales que pone de adorno, pero no discute con ellos ni con nadie los contratos colectivos; y rechazaron el aumento del salario mínimo de 25%, y de los sueldos de empelados públicos del 40%, cuando existe una inflación que en los últimos 3 años sobrepasa el 90%.
Nunca como en este 1º de Mayo de 2011 había quedado tan claro, tan nítido, el rompimiento de los trabajadores con el gobierno que se hace llamar obrerista, cuando hace apenas unos días varios estudiantes y enfermeros declarados en huelga de hambre, tuvieron que coserse los labios, para que gobierno del socialismo del siglo XXI, pudiera atender sus justos reclamos por salarios y sueldos acordes con el alto costo de la vida.
Nunca como en este 1º de Mayo había quedado tan patente no sólo la unidad del movimiento sindical venezolano, sino también la solidaridad de los estudiantes y el respaldo de los Partidos Políticos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y de la sociedad civil, a los trabajadores que laboran en la empresa pública y privada, acusando a este gobierno de ser el peor patrono contra quien hayan tenido que luchar a lo largo de la historia contemporánea del país. Un patrono que se ha propuesto destruir los sindicatos de los trabajadores, en nombre de un socialismo autocrático al estilo soviético y cubano, que niego los derechos de obreros y profesionales al servicio del Estado el derecho constitucional a organizarse para defender sus reivindicaciones económicas y sociales.
Hasta estos momentos, 12 después de su asunción al poder, Hugo Chávez no ha podido acabar con las organizaciones sindicales, porque una mayoría de los trabajadores ha consolidado su conciencia democrática y creado un nuevo sindicalismo, con respaldo de los partidos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) los estudiantes y otros sectores de la sociedad civil, muchos de los cuales apoyaron en principio el gobierno del Comandante Presidente, en la creencia de que profundizaría la democracia y acabaría con la corrupción.
Pero aunque Chávez ha utilizado sin escrúpulos los resortes del poder para aplastar al movimiento sindical y gremial de los venezolanos, desde la oferta engañosa, la permisividad de la corrupción a sus más cercanos colaboradores, oportunistas de ocasión, el soborno, las dádivas, hasta la represión, se ha encontrado con una nación, que si bien en su mayoría sigue viviendo en la pobreza, también vivió largos períodos democráticos, durante los cuales se cometieron muchos errores, pero se construyeron las principales obras de la infraestructura física y económica del país que dio trabajo a millones de trabajadores , que hoy defienden sus derechos con clara conciencia antidictatorial. Por eso el desengaño de chavistas democráticos y honestos es cada día mayor, y una evidente mayoría se apresta a acudir a las urnas electorales en el 2012 para provocar la derrota del gran impostor, que trató y todavía pretende consolidar un socialismo autoritario que ya fracasó en todos aquellos países que trataron de imponerlo por la fuerza y contra la voluntado ciudadana.
jpaezavila@gmail.com
domingo, 1 de mayo de 2011
Diputados de la Unidad revelaron la realidad de Venezuela en Asamblea Interparlamentaria Mundial
Noticias, principal — en abril 29, 2011 a las 16:42 pm
En la edición número 124 de esta reunión de parlamentarios de todo el mundo, una comisión de la Alternativa Democrática integrada por Delsa Solórzano, Alfonso Marquina y Bernardo Guerra, denunció violaciones a los Derechos Humanos en el país.
UNIDAD VENEZUELA.- La diputada al Parlamento Latinoamericano, Delsa Solórzano, y el diputado a la Asamblea Nacional, Alfonso Marquina (Miranda – UNT), dieron a conocer hoy en rueda de prensa los resultados que obtuvieron en la Asamblea Interparlamentaria Mundial, celebrada entre el 15 y 20 de abril de 2011, en Panamá; y a la que asistieron junto con el diputado Bernardo Guerra (AD – Vargas), en representación del Grupo Parlamentario de la Unidad Democrática y del 52% de los venezolanos que votaron por ellos.
Solórzano destacó que desde hace unos cinco años, los miembros de la Alternativa Democrática no tenían acceso a este espacio, en el que se reúnen más de 1.500 diputados que representan a 130 países del mundo. “Por fortuna hemos vuelto”, dijo, al tiempo que explicó que, en esta oportunidad, expusieron la realidad venezolana, “especialmente las violaciones a los Derechos Humanos que ocurren en nuestro país”.
La diputada al Parlamento Latinoamericano informó que estuvieron presentes en la reunión del Grupo Latinoamericano y del Caribe con la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet; y que en este encuentro, oficialismo y oposición relataron su posición respecto a la realidad venezolana. Acotó que el oficialismo pretendió ocultar la situación de discriminación y de violencia contra la mujer en Venezuela.
“Dijimos que no era verdad que en Venezuela se le estaban ampliando los derechos a las mujeres. El año pasado tenemos todos que recordar cómo de un plumazo se eliminó la participación paritaria, alternativa”, acotó Marquina.
Solórzano también resaltó que tuvieron una audiencia en el Comité de Derechos Humanos de la Asamblea Interparlamentaria, donde expusieron los casos de los diputados Richard Blanco, Hernán Alemán, Freddy Curupe y José Sánchez “Mazuco”, “víctimas de la violación a su Inmunidad Parlamentaria”; así como el de otros presos y perseguidos políticos. También consignaron a esta comisión el caso de los enfermeros que estuvieron en huelga de hambre en el país.
“Nuestra presencia allí logró que el mundo entero conociera la realidad de lo que está ocurriendo en el país (…) Y esa verdad es que los venezolanos queremos un cambio, no vamos a seguir aceptando que se nos pretenda imponer un pensamiento único”, dijo Marquina, quien aseguró que durante su intervención en esta asamblea, denunció que aunque representan al 52.7% de los venezolanos que sufragaron el 26 de septiembre, no obtuvieron mayor cantidad de diputados que el oficialismo por una ley electoral “que acabó con la proporcionalidad”. También denunciaron que desde esa fecha, “se ha arreciado la persecución política contra las voces disidentes”.
“Dijimos también que se habla de una democracia participativa pero que la Asamblea Nacional anterior aprobó una Ley Habilitante que secuestró las facultades legislativas del Parlamento nacional”, reiteró, al tiempo que aseguró que ese mismo parlamento había aprobado un Reglamento Interior y de Debate “que cercena el ejercicio parlamentario”, entre otras cosas.
Solórzano expresó que esperan recibir respuesta en la próxima Asamblea Interparlamentaria Mundial sobre las denuncias que formularon.
“El Gobierno puede o no acatar esta decisión. Si lo acata o no va a ser una decisión de este Gobierno, pero este gobernante, si sigue desconociendo las decisiones de estos organismos, se seguirá aislando en la comunidad internacional; y esto, por supuesto, más temprano que tarde, tiene sus consecuencias”, dijo Marquina.
La diputada Solórzano aprovechó la oportunidad para invitar a todo el pueblo de Venezuela a participar en la marcha del Día del Trabajador de este próximo domingo, que partirá del Centro Comercial Lido hasta las inmediaciones de la Cantv.
Etiquetas: 124, Alfonso Marquina, Asamblea Interparlamentaria Mundial, Bernardo Guerra, chávez, delsa solórzano, mesa, oposición, unidad, venezuela
En la edición número 124 de esta reunión de parlamentarios de todo el mundo, una comisión de la Alternativa Democrática integrada por Delsa Solórzano, Alfonso Marquina y Bernardo Guerra, denunció violaciones a los Derechos Humanos en el país.
UNIDAD VENEZUELA.- La diputada al Parlamento Latinoamericano, Delsa Solórzano, y el diputado a la Asamblea Nacional, Alfonso Marquina (Miranda – UNT), dieron a conocer hoy en rueda de prensa los resultados que obtuvieron en la Asamblea Interparlamentaria Mundial, celebrada entre el 15 y 20 de abril de 2011, en Panamá; y a la que asistieron junto con el diputado Bernardo Guerra (AD – Vargas), en representación del Grupo Parlamentario de la Unidad Democrática y del 52% de los venezolanos que votaron por ellos.
Solórzano destacó que desde hace unos cinco años, los miembros de la Alternativa Democrática no tenían acceso a este espacio, en el que se reúnen más de 1.500 diputados que representan a 130 países del mundo. “Por fortuna hemos vuelto”, dijo, al tiempo que explicó que, en esta oportunidad, expusieron la realidad venezolana, “especialmente las violaciones a los Derechos Humanos que ocurren en nuestro país”.
La diputada al Parlamento Latinoamericano informó que estuvieron presentes en la reunión del Grupo Latinoamericano y del Caribe con la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet; y que en este encuentro, oficialismo y oposición relataron su posición respecto a la realidad venezolana. Acotó que el oficialismo pretendió ocultar la situación de discriminación y de violencia contra la mujer en Venezuela.
“Dijimos que no era verdad que en Venezuela se le estaban ampliando los derechos a las mujeres. El año pasado tenemos todos que recordar cómo de un plumazo se eliminó la participación paritaria, alternativa”, acotó Marquina.
Solórzano también resaltó que tuvieron una audiencia en el Comité de Derechos Humanos de la Asamblea Interparlamentaria, donde expusieron los casos de los diputados Richard Blanco, Hernán Alemán, Freddy Curupe y José Sánchez “Mazuco”, “víctimas de la violación a su Inmunidad Parlamentaria”; así como el de otros presos y perseguidos políticos. También consignaron a esta comisión el caso de los enfermeros que estuvieron en huelga de hambre en el país.
“Nuestra presencia allí logró que el mundo entero conociera la realidad de lo que está ocurriendo en el país (…) Y esa verdad es que los venezolanos queremos un cambio, no vamos a seguir aceptando que se nos pretenda imponer un pensamiento único”, dijo Marquina, quien aseguró que durante su intervención en esta asamblea, denunció que aunque representan al 52.7% de los venezolanos que sufragaron el 26 de septiembre, no obtuvieron mayor cantidad de diputados que el oficialismo por una ley electoral “que acabó con la proporcionalidad”. También denunciaron que desde esa fecha, “se ha arreciado la persecución política contra las voces disidentes”.
“Dijimos también que se habla de una democracia participativa pero que la Asamblea Nacional anterior aprobó una Ley Habilitante que secuestró las facultades legislativas del Parlamento nacional”, reiteró, al tiempo que aseguró que ese mismo parlamento había aprobado un Reglamento Interior y de Debate “que cercena el ejercicio parlamentario”, entre otras cosas.
Solórzano expresó que esperan recibir respuesta en la próxima Asamblea Interparlamentaria Mundial sobre las denuncias que formularon.
“El Gobierno puede o no acatar esta decisión. Si lo acata o no va a ser una decisión de este Gobierno, pero este gobernante, si sigue desconociendo las decisiones de estos organismos, se seguirá aislando en la comunidad internacional; y esto, por supuesto, más temprano que tarde, tiene sus consecuencias”, dijo Marquina.
La diputada Solórzano aprovechó la oportunidad para invitar a todo el pueblo de Venezuela a participar en la marcha del Día del Trabajador de este próximo domingo, que partirá del Centro Comercial Lido hasta las inmediaciones de la Cantv.
Etiquetas: 124, Alfonso Marquina, Asamblea Interparlamentaria Mundial, Bernardo Guerra, chávez, delsa solórzano, mesa, oposición, unidad, venezuela
Un gobierno antiobrero
La Mesa de Unidad Democrática denuncia que en Venezuela se siga vulnerando el derecho al trabajo y lamenta que este Primero de Mayo encuentre a los trabajadores en totalindefensión
La Mesa de Unidad Democrática rechazó este sábado los recientes anuncios del presidente Hugo Chávez sobre el ajuste del salario mínimo, entre otros, por considerarlos “una burla ante el total deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores venezolanos” producto de la inflación.
Las fuerzas democráticas agrupadas en la MUD ratificaron sus propuestas para incentivar el empleo productivo, y la protección social efectiva y de calidad de la clase trabajadora.
Insisten en la necesidad de que se plantee una gran alianza de base de diversos sectores de trabajadores, sobre la necesidad de organizarse. Esa alianza promoverá la defensa de los contratos colectivos, de la libertad sindical, del derecho a la participación de todos los trabajadores.
COMUNICADO DE LA MESA DE UNIDAD DEMOCRÁTICA
A PROPÓSITO DEL DÍA INTERNACIONAL DEL TRABAJADOR
Se continúa vulnerando un valor superior establecido en la Constitución como es el derecho al trabajo y sus reivindicaciones; hecho social que el Estado debe garantizar mediante la adopción de las medidas necesarias para que toda persona pueda obtener una ocupación productiva, que le proporcione una existencia digna y decorosa, y le garantice el pleno ejercicio de este derecho.
Nuevamente el Primero de Mayo encuentra a los trabajadores venezolanos en la total desolación e indefensión, ante un gobierno que no escucha sus reclamos, que no da respuesta institucional a demandas, que no reconoce la deuda social por reivindicaciones laborales, que toma decisiones unilateralmente, que continúa destruyendo empleos y desconociendo los derechos sindicales.
Los recientes anuncios del Presidente de la República sobre el ajuste del salario mínimo, aumento en el sector universitario, entre otros, son una burla ante el total deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores venezolanos producto de la galopante inflación que los agobia.
Este Primero de Mayo, la Mesa de la Unidad se une a la clase trabajadora venezolana y alza su voz de protesta e insatisfacción por las nefastas políticas que ha venido desarrollando el actual gobierno y que sólo han producido menor inversión, baja productividad y mayor desempleo. Tenemos una de las tasas más altas de empleos de baja productividad en América Latina.
La Mesa de la Unidad Democrática aboga por la creación de riqueza, inversiones y trabajo decente en nuestro país, para ello ha venido planteando una serie de propuestas dirigidas, no sólo a incentivar el empleo productivo, sino también la protección social efectiva y de calidad de la clase trabajadora.
Estas propuestas, las cuales ratificamos, tienden a promover los consensos necesarios para la inversión pública y privada. Establecer el clima de confianza y estabilidad necesaria para los acuerdos sostenibles entre el gobierno nacional, los trabajadores y los empresarios.
Se debedesarrollar áreas de alto impacto económico y rápida respuesta en la generación de empleo decente, tales como: construcción, industrial, turismo y agroindustrial.
También proponemos el aumento de las capacidades productivas a través de la educación y la formación para el trabajo. Se debe combinar el respeto a los derechos de los trabajadores con los derechos de propiedad en un adecuado clima de inversión, así como promover los acuerdos en todos los niveles de gobierno por el empleo decente.
Es función del gobierno recuperar el rol del Estado como promotor y facilitador del empleo, así como atender las necesidades de alimentación y servicios de toda la población en el mercado laboral, incluyendo los desempleados y trabajadores de la economía informal.
Todo ello requiere también desarrollar políticas dirigidas a la creación y fortalecimiento de pequeñas y medianas empresas y microempresas, a través de programas de créditos, planes de rescate, desarrollo de cadenas productivas.
Es vital que se garantice el financiamiento público para nuevas y existentes modalidades de microempresas, así como promover el reentrenamiento y capacitación de trabajadores, el micro-crédito dirigido a las mujeres y los programas del Primer Empleo para los jóvenes.
Es necesario que se plantee una gran alianza de base de diversos sectores de trabajadores sobre la necesidad de reorganizar a todos los trabajadores del país. Esta es una tarea fundamental para el movimiento de trabajadores de Venezuela y un propósito de la Mesa de Unidad Democrática. Esa alianza promoverá la defensa de los contratos colectivos, de la libertad sindical, del derecho a la participación de todos los trabajadores.
Muchas de las 1.121 protestas pacíficas que se registraron el año pasado a lo largo y ancho del país, en demanda por derechos laborales, así como las más recientes, protagonizadas en sectores como la educación, salud, industrias básicas, entre otras, continúan sin respuesta satisfactoria.
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Sindicalismo Venezuela
sábado, 5 de marzo de 2011
Avance | Opinión | 04/03/2011 03:57:21 p.m.
Victoria obrera
La conquista de la libertad de Rubén González debe animarnos a profundizar la lucha por el derecho a la protesta pacífica, por el derecho a la asociación autónoma y el ejercicio de la libertad sindical
Por: Marino Alvarado B.
Votar Resultados
La decisión de conceder libertad condicional al sindicalista Rubén González constituye un triunfo del movimiento sindical crítico y de las organizaciones que vienen luchando contra la criminalización de la protesta en el país.
El objetivo de condenar al sindicalista era muy preciso. Seguir usando el Sistema de Administración de Justicia para Intimidar a la dirigencia sindical alternativa que poco a poco gana espacio en el sector laboral.
Y particularmente, se buscaba frenar la protesta laboral en Guayana. Pero los cálculos fallaron otra vez. El movimiento sindical se plantó firmemente contra la condena impuesta.
Demostró en 48 horas de protesta que el gobierno no podría frenar la voluntad de exigir los derechos laborales como no pudieron acabar con el cierre de calles.
Recordemos que en el año 2006, por iniciativa de los diputados oficialistas, se reformó el Código Penal con el propósito de castigar con mayor rigurosidad el cierre de calles.
El resultado es que esta forma de lucha, usada principalmente por trabajadores y sectores de las comunidades pobres del país, continúa siendo la principal forma de reclamar derechos en el país.
Hoy en Venezuela está planteada la lucha por defender condiciones democráticas para la defensa y conquista de derechos. La libertad sindical está amenazada.
Ya sabemos cómo se vienen dictando medidas administrativas y judiciales para obstaculizar la labor de dirigentes sindicales. Tribunales penales dictan medidas cautelares prohibiéndole a sindicalistas realizar asambleas en los centros de trabajo bajo la advertencia que de no acatar las medidas serán enjuiciados penalmente.
Ya conocemos los despidos arbitrarios que se vienen dando de dirigentes sindicales en el país, irrespetando el fuero sindical y el debido proceso. En el sector petrolero, en industrias básicas de Guayana, en el sector justicia, por nombrar algunos casos.
Si bien en Venezuela no estamos en una situación donde no se permite la protesta pacífica, existe sin embargo una política de Estado que se empezó a desarrollar en el 2005 y que consiste en someter a juicios penales a personas por ejercer el derecho a la protesta pacífica.
Por lo tanto, ejercer el derecho a la protesta conlleva el riesgo de la perdida de la libertad. Cerca de 2.500 personas están sometidas a juicios penales bajo régimen de presentación periódica, y algunas de ellas encarceladas.
En el país existe voluntad para realizar manifestaciones pacíficas. De las 3.315 manifestaciones que se realizaron en el 2010 sólo 46 se tornaron violentas.
Aún así, la represión selectiva a manifestantes continúa. No es coherente una política gubernamental que convoca al protagonismo popular y a su vez usa el Sistema de Justicia para enjuiciar a quienes ejercen ese protagonismo.
La conquista de la Libertad de Rubén González debe animarnos a profundizar la lucha por el derecho a la protesta pacífica, por el derecho a la asociación autónoma y el ejercicio de la libertad sindical.
Victoria obrera
La conquista de la libertad de Rubén González debe animarnos a profundizar la lucha por el derecho a la protesta pacífica, por el derecho a la asociación autónoma y el ejercicio de la libertad sindical
Por: Marino Alvarado B.
Votar Resultados
La decisión de conceder libertad condicional al sindicalista Rubén González constituye un triunfo del movimiento sindical crítico y de las organizaciones que vienen luchando contra la criminalización de la protesta en el país.
El objetivo de condenar al sindicalista era muy preciso. Seguir usando el Sistema de Administración de Justicia para Intimidar a la dirigencia sindical alternativa que poco a poco gana espacio en el sector laboral.
Y particularmente, se buscaba frenar la protesta laboral en Guayana. Pero los cálculos fallaron otra vez. El movimiento sindical se plantó firmemente contra la condena impuesta.
Demostró en 48 horas de protesta que el gobierno no podría frenar la voluntad de exigir los derechos laborales como no pudieron acabar con el cierre de calles.
Recordemos que en el año 2006, por iniciativa de los diputados oficialistas, se reformó el Código Penal con el propósito de castigar con mayor rigurosidad el cierre de calles.
El resultado es que esta forma de lucha, usada principalmente por trabajadores y sectores de las comunidades pobres del país, continúa siendo la principal forma de reclamar derechos en el país.
Hoy en Venezuela está planteada la lucha por defender condiciones democráticas para la defensa y conquista de derechos. La libertad sindical está amenazada.
Ya sabemos cómo se vienen dictando medidas administrativas y judiciales para obstaculizar la labor de dirigentes sindicales. Tribunales penales dictan medidas cautelares prohibiéndole a sindicalistas realizar asambleas en los centros de trabajo bajo la advertencia que de no acatar las medidas serán enjuiciados penalmente.
Ya conocemos los despidos arbitrarios que se vienen dando de dirigentes sindicales en el país, irrespetando el fuero sindical y el debido proceso. En el sector petrolero, en industrias básicas de Guayana, en el sector justicia, por nombrar algunos casos.
Si bien en Venezuela no estamos en una situación donde no se permite la protesta pacífica, existe sin embargo una política de Estado que se empezó a desarrollar en el 2005 y que consiste en someter a juicios penales a personas por ejercer el derecho a la protesta pacífica.
Por lo tanto, ejercer el derecho a la protesta conlleva el riesgo de la perdida de la libertad. Cerca de 2.500 personas están sometidas a juicios penales bajo régimen de presentación periódica, y algunas de ellas encarceladas.
En el país existe voluntad para realizar manifestaciones pacíficas. De las 3.315 manifestaciones que se realizaron en el 2010 sólo 46 se tornaron violentas.
Aún así, la represión selectiva a manifestantes continúa. No es coherente una política gubernamental que convoca al protagonismo popular y a su vez usa el Sistema de Justicia para enjuiciar a quienes ejercen ese protagonismo.
La conquista de la Libertad de Rubén González debe animarnos a profundizar la lucha por el derecho a la protesta pacífica, por el derecho a la asociación autónoma y el ejercicio de la libertad sindical.
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lunes, 17 de enero de 2011
Cumpla con su palabra
Cumpla con su palabra
Los diputados de Causa R Andrés Velásquez y Alfredo Ramos le tomarán al llamado de diálogo anunciado por Chávez y anunciaron que para esta semana la Mesa de Unidad le enviará una nueva carta para que les responda sobre los problemas más urgentes del país
Pese a lo "excesivamente largo" de su intervención, las trilladas anécdotas y las repeticiones de lo que ya ha dicho en sus Aló Presidente, el diputado Andrés Velázquez destacó el llamado al diálogo que el mandatario nacional hizo en la Asamblea Nacional y señaló que espera "el cumplimiento fiel de esa promesa",
Velázquez, quien dijo estar atento, junto con el resto de los parlamentarios de oposición, a la alocución presidencial, con motivo de la presentación de la Memoria y Cuenta del periodo 2010, recordó que el Presidente prometió diálogo con todos los sectores del país, razón por la cual el Bloque de la Unidad enviará una nueva correspondencia, en la cual le expodrán ágidos temas de urgencia, como la criminalización de las protestas de estudiantes, sindicalistas, pensionados, entre otros.
De igual forma, su compañero de Causa R, Alfredo Ramos, le recordó al Presidente que considere el caso de las pensiones a los adultos mayores, por lo que espera que en la nueva Asamblea Nacional se tome en cuenta la ley dispuesta a ese respecto.
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miércoles, 24 de noviembre de 2010
lunes, 1 de noviembre de 2010
El poder contra los trabajadores
Milagros Socorro
Lunes, 1 de noviembre de 2010
El silencio de los trabajadores de Owens Illinois, doblemente abusados por el régimen, debe atronar en la conciencia del país. No están callados. Fueron acallados, que es distinto
La medida de expropiación de la empresa Owens Illinois es iniciativa de Chávez. Su capricho, ha señalado alguien. Ciertamente, los argumentos que la acompañan son falaces. Nadie fue consultado. Nadie, desde luego, mínimamente responsable y desde una posición técnica. El autócrata es presa de un impulso, hijo bastardo de su obsesión con Empresas Polar, y la orden se ejecuta, sin examen.
Pero no por ello se le condenará en exclusiva cuando esta justicia de montonera sea finalmente sustituida por una justicia del honor, asentada en las leyes. Esta y otras órdenes serán evaluadas como lo que son: crímenes. Delitos contra el patrimonio del país y contra la integridad laboral y moral de las personas. En ese momento, el autor de los nefastos dictámenes no estará solo en el banquillo de los acusados.
Lo acompañará el elenco de mafiosos que han cogido de las manos del mandón los írritos decretos y han corrido a las empresas, industrias y fincas donde se apiñan los trabajadores, a la sombra de la perplejidad y los peores presagios, para reducirlos con la aplanadora de un Estado cruel y omnipotente. Es lo que hemos visto esta semana en Trujillo, donde se encuentra una de las dos plantas de producción de vidrio que Owens Illinois tiene en Venezuela. La de Valera se llama Fábrica de Vidrios Los Andes y fue fundada en 1968 por empresarios trujillanos. En 2005, tras ser adquirida por la transnacional norteamericana, pasó a llamarse Favianca+OI.
La confiscación, con la excusa de que se estaba explotando al personal, fue anunciada el lunes de esta semana. Ya el martes, muy temprano, estaba la Guardia Nacional en la sede la planta. No tardarían en llegar los representantes del Indepabis, así como las infaltables camionetas de arreo para gritones y aduladores de Chávez. Más atrás llegó el diputado electo por el PSUV, José Morales, quien proclamó su convicción de que "el pueblo trujillano, que es mayoritariamente chavista, se adaptará rápidamente a la nueva situación".
También merodeaban emisarios de la Gobernación de Trujillo, comisionados para hacer listas de los trabajadores inconformes y de iniciar la rebatiña entre aspirantes a ingresar a Favianca". Ese día, aquellos trabajadores desecharon la especie según la cual sus condiciones laborales eran "de explotación". Y expusieron sus beneficios: un sueldo de tres veces el mínimo; 120 días de utilidades y 79 de vacaciones; desayuno, almuerzo, merienda y cena gratuitos; póliza de seguro; préstamos, accesibles a los 3 años, para comprar casa y carro; dotación de uniformes cada seis meses; becas de estudios para trabajadores y sus hijos; juguetes en diciembre; servicio gratuito de odontología y maternidad; utilidades anuales y la cesta navideña (con los ingredientes para las hallacas).
Si esto fuera poco, había un intangible: se sentían orgullosos de decir que trabajaban allí. El miércoles 27, los trabajadores dieron a conocer un comunicado donde Manifestaban su "total desacuerdo con la medida de expropiación. [...] Nos sorprende enormemente que se tome tan desafortunada medida sin haber escuchado el planteamiento de los trabajadores". Los gestores de las diversas instancias del Gobierno hacían lo suyo para persuadir a los trabajadores de que nada podían hacer.
Total, para dónde van a ir, quién los va a escuchar, quién les va a dar trabajo. En la puerta de Favianca, empresarios de maletín, en connivencia con el gobierno regional, se daban codazos para ver cómo se acomodan y qué rasguñan (porque han prometido incluir en la nómina a los "tercerizados", los contratistas).
Finalmente, desembarcó también Ricardo Menéndez, ministro de Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias. Entonces, tal como observó la prensa regional, el ambiente cambió. Llegó la resignación. Todo el mundo sabe que Favianca correrá la suerte del Metro de Caracas y de todas las empresas objeto de las dentelladas de Chávez y sus chambones. Pero la protesta ahora es inaudible... sólo para quien no tenga oídos en el alma. El silencio de los trabajadores de Owens Illinois, doblemente abusados por el régimen, debe atronar en la conciencia del país. No están callados. Fueron acallados, que es distinto. Pero están gritando con el corazón. Y con el corazón debemos escucharlos.
msocorro@el-nacional.com
Lunes, 1 de noviembre de 2010
El silencio de los trabajadores de Owens Illinois, doblemente abusados por el régimen, debe atronar en la conciencia del país. No están callados. Fueron acallados, que es distinto
La medida de expropiación de la empresa Owens Illinois es iniciativa de Chávez. Su capricho, ha señalado alguien. Ciertamente, los argumentos que la acompañan son falaces. Nadie fue consultado. Nadie, desde luego, mínimamente responsable y desde una posición técnica. El autócrata es presa de un impulso, hijo bastardo de su obsesión con Empresas Polar, y la orden se ejecuta, sin examen.
Pero no por ello se le condenará en exclusiva cuando esta justicia de montonera sea finalmente sustituida por una justicia del honor, asentada en las leyes. Esta y otras órdenes serán evaluadas como lo que son: crímenes. Delitos contra el patrimonio del país y contra la integridad laboral y moral de las personas. En ese momento, el autor de los nefastos dictámenes no estará solo en el banquillo de los acusados.
Lo acompañará el elenco de mafiosos que han cogido de las manos del mandón los írritos decretos y han corrido a las empresas, industrias y fincas donde se apiñan los trabajadores, a la sombra de la perplejidad y los peores presagios, para reducirlos con la aplanadora de un Estado cruel y omnipotente. Es lo que hemos visto esta semana en Trujillo, donde se encuentra una de las dos plantas de producción de vidrio que Owens Illinois tiene en Venezuela. La de Valera se llama Fábrica de Vidrios Los Andes y fue fundada en 1968 por empresarios trujillanos. En 2005, tras ser adquirida por la transnacional norteamericana, pasó a llamarse Favianca+OI.
La confiscación, con la excusa de que se estaba explotando al personal, fue anunciada el lunes de esta semana. Ya el martes, muy temprano, estaba la Guardia Nacional en la sede la planta. No tardarían en llegar los representantes del Indepabis, así como las infaltables camionetas de arreo para gritones y aduladores de Chávez. Más atrás llegó el diputado electo por el PSUV, José Morales, quien proclamó su convicción de que "el pueblo trujillano, que es mayoritariamente chavista, se adaptará rápidamente a la nueva situación".
También merodeaban emisarios de la Gobernación de Trujillo, comisionados para hacer listas de los trabajadores inconformes y de iniciar la rebatiña entre aspirantes a ingresar a Favianca". Ese día, aquellos trabajadores desecharon la especie según la cual sus condiciones laborales eran "de explotación". Y expusieron sus beneficios: un sueldo de tres veces el mínimo; 120 días de utilidades y 79 de vacaciones; desayuno, almuerzo, merienda y cena gratuitos; póliza de seguro; préstamos, accesibles a los 3 años, para comprar casa y carro; dotación de uniformes cada seis meses; becas de estudios para trabajadores y sus hijos; juguetes en diciembre; servicio gratuito de odontología y maternidad; utilidades anuales y la cesta navideña (con los ingredientes para las hallacas).
Si esto fuera poco, había un intangible: se sentían orgullosos de decir que trabajaban allí. El miércoles 27, los trabajadores dieron a conocer un comunicado donde Manifestaban su "total desacuerdo con la medida de expropiación. [...] Nos sorprende enormemente que se tome tan desafortunada medida sin haber escuchado el planteamiento de los trabajadores". Los gestores de las diversas instancias del Gobierno hacían lo suyo para persuadir a los trabajadores de que nada podían hacer.
Total, para dónde van a ir, quién los va a escuchar, quién les va a dar trabajo. En la puerta de Favianca, empresarios de maletín, en connivencia con el gobierno regional, se daban codazos para ver cómo se acomodan y qué rasguñan (porque han prometido incluir en la nómina a los "tercerizados", los contratistas).
Finalmente, desembarcó también Ricardo Menéndez, ministro de Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias. Entonces, tal como observó la prensa regional, el ambiente cambió. Llegó la resignación. Todo el mundo sabe que Favianca correrá la suerte del Metro de Caracas y de todas las empresas objeto de las dentelladas de Chávez y sus chambones. Pero la protesta ahora es inaudible... sólo para quien no tenga oídos en el alma. El silencio de los trabajadores de Owens Illinois, doblemente abusados por el régimen, debe atronar en la conciencia del país. No están callados. Fueron acallados, que es distinto. Pero están gritando con el corazón. Y con el corazón debemos escucharlos.
msocorro@el-nacional.com
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sábado, 9 de octubre de 2010
Piden elecciones en la CTV

El secretario general de Causa R, Daniel Santolo, conminó a la actual directiva de la CTV encabezada por Manuel Cova a que entreguen sus cargos "con la finalidad de convocar un gran movimiento sindical venezolano que aglutine a toda la dirigencia laboral que para defender el derecho de los trabajadores”.
El también coodinador del Nuevo Sindicalismo dijo que la gran cantidad de conflictos laborales que existen en el país obliga a la creación de una sola organización que pueda hacer frente a la problemática del trabajador venezolano.
“En la actualidad, tenemos centrales obreras que se dedican a defender al patrono como ocurre con la Central socialista de trabajadores o en el caso de UNT, mientras que por otro lado tenemos a la CTV que desprestigiada como está e ilegítima, tiene una directiva que debe renunciar a sus cargos de inmediato”.
Para Santolo, Manuel Cova y toda la directiva de la CTV deben dar paso a una nueva agrupación que permita abrir un compás para convocar un proceso electoral en Venezuela, que le de la posibilidad a los trabajadores de elegir una junta directiva que esté al frente de una central obrera plural, que defienda los intereses y de respuesta legítima a las demandas de los trabajadores
Santolo dijo que el pasado 28 de agosto varios dirigentes sindicales preocupados por esta situación, introdujeron ante la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia una solicitud para la realización de las elecciones en la CTV.
“Consideramos que esto es un llamado de urgencia. En la gaceta electoral de fecha 28 de enero de 2005, aparece claramente establecido que queda sin efecto las elecciones que se realizaron en la CTV en el año 2001. A partir de ese momento se ha generado toda una situación de ilegalidad por parte de los miembros que se encuentran en esa central obrera. Una de las razones por las que el movimiento sindical venezolano ha venido desmejorando sus condiciones en todo el país".
“Hay conflictos laborales en casi todas las áreas del país. Para nadie es un secreto lo que ocurre en Mercal, con los obreros universitarios, en la salud, en las empresas expropiadas, en Barrio Adentro y en alcaldías y gobernaciones donde los trabajadores no tienen quien los defienda”, aseguró.
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domingo, 19 de septiembre de 2010
Stalin Gonzalez:CTV defenderá los votos

Dirigentes sindicales se comprometieron con los candidatos unitarios a la Asamblea Nacional por Caracas a defender las mesas de votación para garantizar el triunfo de las fuerzas democráticas el 26 de septiembre
Los candidatos de la unidad, Stalin González, Vidal Blanco y Rosaura Sanz en Caracas, y Ángela Castellano por el Parlatino acordaroin este sábado con los dirigentes de la Confederación de Trabajadores de Venezuela para discutir las propuestas que elevaran a la nueva Asamblea Nacional luego de ser instalada y juramentada el próximo año 2011.
Allí expresaron que esta era una revolución “rara” que no cuenta con estudiantes y obreros, “es la única revolución que no tienen ninguna de estas dos fuerzas fundamentales”.
Así lo señaló durante el acto Stalin González, candidato a la Asamblea Nacional, quien se dirigió a los más de 300 trabajadores y sindicalistas que se hicieron presentes en la sede de la CTV haciendo énfasis que están pocos días de cambiar el rumbo del país.
“Sólo quedan ocho días, ochos días duros donde estamos dedicando mucho tiempo para enseñar a votar a la gente por una nueva alternativa; nosotros ya hicimos el trabajo de recorrer cada rincón de Caracas, cada rincón de Venezuela buscando ese voto para ser mayoría, ahora sólo resta una semana para ir a votar con la esperanza y la alegría que seremos mayoría”.
En medio de aplausos, el dirigente de UNT aseguró que ya la unidad tiene listo su padrón electoral para los comicios del próximo domingo y que ahora están en la etapa de acreditación de los testigos; al tiempo invitó a todos los trabajadores de Venezuela apoyar la maquinaria que trabajará por devolverle al país un Poder Legislativo plural y equilibrado.
“Necesitamos de su ayuda para apoyar a la gente que estará en los centros de votación garantizando que nuestro voto se haga efectivo el 26 de septiembre para ser mayoría. Todo aquel dispuesto a colaborar con logística para este día, con movilización y organización que se acerque a cualquier casa de partido a ofrecer su ayuda, todos hacemos falta este domingo para cambiar el rumbo del país”.
Asimismo aclaró a los que aun tienen dudan de acudir a votar que “no hay forma la gente o el gobierno sepa por quién uno votó. Para los empleados públicos hay la garantía de que su voto es y siempre será secreto. Esta es la única forma democrática que tenemos para garantizar un mejor país y que el progreso llegue para todos los venezolanos”.
Esbozó durante el discurso que desde la Asamblea Nacional, la unidad trabajará por las reivindicaciones laborales que traerán consigo un cambio verdadero al país.
Entre estas leyes a discutir después del 26S están la de Seguridad Social, la reforma a la LOT, la aprobación de la Ley del Primer Empelo, la autonomía sindical y sobre todo “abrir el foro de debate para que vuelva el Régimen Tripartito de Discusión entre la empresa privada, el gobierno y los trabajadores para así analizar como mejorar la calidad de vida de los venezolanos”.
Por su parte, Manuel Cova, presidente de la CTV, expresó de parte de la clase obrera todo el apoyo los candidatos de la Alternativa Democrática, ratificando el compromiso de todos los trabajadores y obreros del país para “utilizar el voto como instrumento de cambio y progreso, tal como lo reclama Venezuela y los venezolanos”.
Finalmente invitó a todos a votar y participar: “por una patria mejor para tus hijos y tu familia no te quedes en la casa, salgamos a votar y apoyar la formula de la unidad por el rescate de la democracia y la conquista de mejores condiciones de vida y trabajo para los venezolanos”.
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domingo, 13 de junio de 2010
La Organización Internacional del Trabajo analizará el cumplimiento de las normas laborales en el país

Pone el ojo sobre Venezuela
Representantes de los trabajadores, los sindicatos y el gobierno venezolano defenderán este viernes sus posiciones ante un Comité de expertos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que emitirá la próxima semana una resolución sobre el cumplimiento de las normas laborales en el país.
El Comité de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones del organismo internacional se encuentran analizando el caso venezolano, tal y como ha hecho con otros 24 países en los últimos días.
A Venezuela se la evalúa especialmente en referencia al cumplimiento de la Libertad de Asociación y a la Protección del derecho a Organizar una Convención.
Los 25 países analizados este año han sido elegidos de entre un centenar sospechosos de incumplir convenios, convenciones, resoluciones y normas de la OIT.
El mencionado Comité realiza este tipo de evaluaciones cada año en el marco de la Conferencia Internacional del Trabajo, que en esta ocasión se desarrolla hasta el próximo 18 de junio.
sábado, 16 de enero de 2010
José Miguel Matheus // Ganar la república civil
La muerte del presidente Caldera ha removido la conciencia histórica del país. Su magnanimidad, su parábola vital y la fecundidad de sus obras están penetrando las entrañas de nuestra vida colectiva en esta hora aciaga. Hacen resonar las campanas de la historia para recordarnos que alguna vez (1958-1998) el pueblo de Venezuela existió como una república civil, en la cual la justicia, la razón y la amistad cívica fueron los pilares de nuestra convivencia pacífica.
Caldera fue un republicano cabal. Ejerció la virtud, por igual, en lo público y en lo privado. Incluso sus adversarios reconocen que no hubo dobleces. Su vida estuvo entremezclada con el proceso de destierro de la barbarie de nuestros modos políticos. Fue, como él mismo dijera, un "luchador". Un luchador civil, sin espada ni balas, que consagró su vida a lograr que en Venezuela fueran posibles el imperio de la ley y la primacía del poder civil sobre el poder militar.
Esto sólo puede comprenderse en toda su importancia si se hurga en nuestra historia independiente y si se escudriña el tipo humano que predomina en Venezuela, lo cual además resulta un ejercicio necesario para entender -por contraste- la inconmensurable maldad moral de la revolución bolivariana en el contexto de nuestra marcha histórica.
Con respecto a lo primero hemos de decir que hasta 1958 toda la vida colectiva venezolana estuvo signada por el caudillismo y el militarismo, por fusiles y grilletes, por montoneras armadas. Una vez independientes nos "entrematamos devotamente durante casi dos siglos", como bien señaló Luis Castro Leiva. Nos tomó 150 años descubrir nuestra capacidad de vivir en paz y con justicia, de ser república. Y en ello Caldera jugó un rol decisivo que lo hace merecedor del apelativo héroe civil, con el cual se le ha calificado recientemente.
Sobre nuestro tipo humano, es decir, el venezolano de carne y hueso que imprime su carácter a las estructuras sociales y políticas, el mismo presidente Caldera dejó una pista valiosísima. En su último Mensaje al pueblo de Venezuela se lee que en nuestra condición humana concreta hay algo que conspira en contra de la instauración y el mantenimiento de una república civil y democrática, a saber: "El pasado autocrático del país, su propensión militarista, los extremismos de la izquierda y las desigualdades sociales heredadas". Hoy la república civil se ha desvanecido porque esa propensión militarista, encarnando los extremismos de la izquierda, se ha puesto de pie para volver al pasado autocrático, ufanándose cínicamente de estar erradicando las desigualdades sociales heredadas.
Así las cosas, la vida de Caldera muestra una gran verdad: no hay república sin republicanos. Las instituciones, por sí mismas, son insuficientes. El desafío es la formación de republicanos que virtuosamente vivifiquen las instituciones. En ello es esencial el ejemplo de Caldera. Allí está la clave para ganar la república civil.
jmmfuma@gmail.com
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Caldera fue un republicano cabal. Ejerció la virtud, por igual, en lo público y en lo privado. Incluso sus adversarios reconocen que no hubo dobleces. Su vida estuvo entremezclada con el proceso de destierro de la barbarie de nuestros modos políticos. Fue, como él mismo dijera, un "luchador". Un luchador civil, sin espada ni balas, que consagró su vida a lograr que en Venezuela fueran posibles el imperio de la ley y la primacía del poder civil sobre el poder militar.
Esto sólo puede comprenderse en toda su importancia si se hurga en nuestra historia independiente y si se escudriña el tipo humano que predomina en Venezuela, lo cual además resulta un ejercicio necesario para entender -por contraste- la inconmensurable maldad moral de la revolución bolivariana en el contexto de nuestra marcha histórica.
Con respecto a lo primero hemos de decir que hasta 1958 toda la vida colectiva venezolana estuvo signada por el caudillismo y el militarismo, por fusiles y grilletes, por montoneras armadas. Una vez independientes nos "entrematamos devotamente durante casi dos siglos", como bien señaló Luis Castro Leiva. Nos tomó 150 años descubrir nuestra capacidad de vivir en paz y con justicia, de ser república. Y en ello Caldera jugó un rol decisivo que lo hace merecedor del apelativo héroe civil, con el cual se le ha calificado recientemente.
Sobre nuestro tipo humano, es decir, el venezolano de carne y hueso que imprime su carácter a las estructuras sociales y políticas, el mismo presidente Caldera dejó una pista valiosísima. En su último Mensaje al pueblo de Venezuela se lee que en nuestra condición humana concreta hay algo que conspira en contra de la instauración y el mantenimiento de una república civil y democrática, a saber: "El pasado autocrático del país, su propensión militarista, los extremismos de la izquierda y las desigualdades sociales heredadas". Hoy la república civil se ha desvanecido porque esa propensión militarista, encarnando los extremismos de la izquierda, se ha puesto de pie para volver al pasado autocrático, ufanándose cínicamente de estar erradicando las desigualdades sociales heredadas.
Así las cosas, la vida de Caldera muestra una gran verdad: no hay república sin republicanos. Las instituciones, por sí mismas, son insuficientes. El desafío es la formación de republicanos que virtuosamente vivifiquen las instituciones. En ello es esencial el ejemplo de Caldera. Allí está la clave para ganar la república civil.
jmmfuma@gmail.com
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sábado, 9 de enero de 2010
Una deuda de 10 años

El MAS denunció incumplimiento del pago de prestaciones sociales a trabajadores de la administración pública
El secretario de Organización del MAS, Tomás Terán, denunció este viernes el incumplimiento por parte del Gobierno del pago de prestaciones sociales a todos los trabajadores de la administración pública en 10 años de gestión, tal y como lo ordena el artículo 92 de la Constitución.
Terán señaló que “de acuerdo a lo establecido en la carta magna, en la transitoriedad, por el cambio de régimen de prestaciones sociales, el Gobierno tenía que liquidarle a los trabajadores los pasivos laborales generados hasta 1997 y cancelar una compensación a través de un bono por transferencia equivalente a 30 días por año de servicio hasta un tope de 13 años. Algo que nunca se cumplió”.
El secretario del MAS exhortó al presidente Chávez a cumplir de inmediato con estos pagos atrasados, “Tiene que honrar la palabra porque lo que tiene en las manos con esta enorme deuda es muy peligroso”.
“Sólo al sector de los educadores se le adeudan 4.783.500.000 de bolívares fuertes, sin incluir los intereses de mora que también ordena el artículo 92 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”, señaló.
Terán explicó que tanto el artículo 92 y la disposición 4ta, numeral 3 de la Constitución, así como también los artículos 666 y 668 de la Ley orgánica del trabajo son claros al señalar como, el Gobierno nacional debe cumplir con el pago de los pasivos laborales a todos los trabajadores de la administración pública.
“Este gobierno tiene una bomba de tiempo en la administración pública al no haberles cancelado a los trabajadores las prestaciones sociales y sus respectivos intereses de mora. Por mandato constitucional, la Asamblea Nacional tenía que legislar en esta materia luego de un año de instalada en el año 2002, de acuerdo a lo expresado en la disposición 4ta. Numeral 3 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”, apuntó.
Agregó qué, “la administración del entonces presidente Rafael Caldera, canceló lo que le ordenaba la ley, mientras que este gobierno, que ha tenido los más altos ingresos petroleros inimaginables, se ha hecho el loco con este tema”.
“¿Qué tipo de amor tiene el patrono, en este caso, el Ejecutivo nacional con los trabajadores de la administración pública venezolana? Este gobierno está obligado a cumplir con su palabra y cancelar todo aquello que los trabajadores han logrado luego de arduas luchas y dejar a un lado el discurso vacío del supuesto amor revolucionario”, finalizó.
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miércoles, 16 de diciembre de 2009
Antonio Cova Maduro // Lecciones llegadas de lejos
El régimen ¿no ve que ya el malestar desbordó Caracas y se desparrama por el interior?
Imponente avanza por el centro de Europa la Grande Armée que ha logrado ensamblar el emperador Napoleón Bonaparte. Nunca antes los europeos -y con ellos el resto del mundo- habían visto una movilización semejante. Habrá que esperar al siglo XX para contemplar la única que logrará superarla: la Operación Barbarroja de Hitler. Presidida por oficiales franceses, el grueso de los más de 600 mil hombres que se dirigen a la conquista de Rusia aquel mes de mayo de 1812, son de variadas nacionalidades.
Bonaparte estaba en el apogeo de su gloria y Europa entera temblaba de sólo pensar en provocarle. Después de todo, ya la decadente monarquía Borbón de España había gustado lo que significaba no complacer sus deseos. La "abdicación de Bayona" y su consecuencia inmediata, la instalación de José Bonaparte como nuevo rey de España, eran la prueba contundente.
Fue de otra prueba, sin embargo, de la que no pareció hacerse consciente Bonaparte: la del 2 de mayo de 1808. Aquel día, ante la vergonzosa parálisis de su monarca, el pueblo español tomó las armas para repeler la agresión francesa. Poco importaba cuan caro tendría que pagarlo -como bien lo documentaría el pincel magistral de Goya- porque más se lo hizo pagar a Napoleón. La sublevación del pueblo español inauguraría en las lenguas occidentales un nuevo término que ya no saldrá nunca más de su vocabulario: guerrilla.
Napoleón, sin embargo, ni oyó ni entendió (después de todo, los militares entienden de soldados y municiones) lo que significaba una sublevación popular. Tampoco entendió que los cambios duraderos y profundos en la vida de cualquier sociedad jamás son productos del mero "ordeno y mando" de la voluntad militar, sino que a veces son precisamente los que brotan de una resistencia profunda a los cambios que manos -y torpezas- militares les quieren imponer.
Independientemente del tiempo transcurrido, aquellos eventos -espectaculares y muy atemorizantes para sus contemporáneos- guardan importantes lecciones para nosotros. La primera de ellas, que nunca ningún líder o cabeza de régimen, por más fuerte y poderoso que luzca a todos quienes le contemplan& y le temen, sabe a ciencia cierta cuánta y de qué magnitud será la resistencia que pudiere encontrar en su aparentemente victorioso camino. Eso sólo se sabe cuando ya la tienes enfrente. Eso fue lo que le sucedió a Hitler pasado el primer desconcierto y la consecuente desbandada de los rusos ante su sorpresivo ataque de fines de junio de 1941.
Una segunda lección -ya muy clara para el ejército napoleónico y que Hitler despreció para su irreparable desgracia- que mientras más avanzas para lograr tu objetivo, más te alejas de tus bases de aprovisionamiento y resguardo. Cada legua conquistada con prisa y seguridad en territorio ruso, alejaba más al formidable ejército napoleónico de sus bases. Igual le sucederá a Hitler más de cien años después. Esa fue la genial "trampa rusa".
Una tercera, y por ahora última lección, es que el terreno a conquistar no lo conoces a profundidad. Ya podían mapas u opiniones expertas alertarte, que al frío ruso sólo lo conocen -y lo soportan- quienes allí moran. El medio ambiente, cualquiera, en cualquier parte, sólo lo conocen verdaderamente quienes viven en él: beduinos en el Sahara, esquimales en el Polo, pieles rojas en la pradera y gauchos en la Pampa.
Para los demás es pura teoría y consecuencialmente, con estrategias inútiles a la hora de confrontarlo con desconocedores.
Traigamos estas lecciones a nuestra cotidianidad. ¿Puede el régimen saber a ciencia cierta qué le espera a la vuelta de la esquina? ¿Puede avizorar el vigor y tesón que encontrará llegado el día de la prueba? Y quizás lo más importante, ¿podrá estar seguro de los recursos que podrá amasar cuando llegue la hora de enfrentarse a quienes lo adversan? Napoleón, al parecer, jamás imaginó la feroz resistencia del pueblo de Madrid aquel 2 de mayo de 1808.
El régimen ¿no se aleja peligrosamente del territorio proclive que hasta ahora ha transitado? ¿No capta que su 2 de mayo fue la derrota de diciembre de 2007? ¿No oye el rumor sordo de los territorios chavistas, dispuestos a quemar Cadafe y alcaldías chavistas? ¿No oye la furia que ya desatan los dólares sacados de la paga de los obreros para entregarlos alegremente a sus panas,? Y finalmente, ¿no ve que ya el malestar desbordó Caracas y se desparrama por el interior? ¿No siente lo que no borran inútiles totumas: el calor pegajoso que provocan las fallas eléctricas?
antave38@yahoo.com
Imponente avanza por el centro de Europa la Grande Armée que ha logrado ensamblar el emperador Napoleón Bonaparte. Nunca antes los europeos -y con ellos el resto del mundo- habían visto una movilización semejante. Habrá que esperar al siglo XX para contemplar la única que logrará superarla: la Operación Barbarroja de Hitler. Presidida por oficiales franceses, el grueso de los más de 600 mil hombres que se dirigen a la conquista de Rusia aquel mes de mayo de 1812, son de variadas nacionalidades.
Bonaparte estaba en el apogeo de su gloria y Europa entera temblaba de sólo pensar en provocarle. Después de todo, ya la decadente monarquía Borbón de España había gustado lo que significaba no complacer sus deseos. La "abdicación de Bayona" y su consecuencia inmediata, la instalación de José Bonaparte como nuevo rey de España, eran la prueba contundente.
Fue de otra prueba, sin embargo, de la que no pareció hacerse consciente Bonaparte: la del 2 de mayo de 1808. Aquel día, ante la vergonzosa parálisis de su monarca, el pueblo español tomó las armas para repeler la agresión francesa. Poco importaba cuan caro tendría que pagarlo -como bien lo documentaría el pincel magistral de Goya- porque más se lo hizo pagar a Napoleón. La sublevación del pueblo español inauguraría en las lenguas occidentales un nuevo término que ya no saldrá nunca más de su vocabulario: guerrilla.
Napoleón, sin embargo, ni oyó ni entendió (después de todo, los militares entienden de soldados y municiones) lo que significaba una sublevación popular. Tampoco entendió que los cambios duraderos y profundos en la vida de cualquier sociedad jamás son productos del mero "ordeno y mando" de la voluntad militar, sino que a veces son precisamente los que brotan de una resistencia profunda a los cambios que manos -y torpezas- militares les quieren imponer.
Independientemente del tiempo transcurrido, aquellos eventos -espectaculares y muy atemorizantes para sus contemporáneos- guardan importantes lecciones para nosotros. La primera de ellas, que nunca ningún líder o cabeza de régimen, por más fuerte y poderoso que luzca a todos quienes le contemplan& y le temen, sabe a ciencia cierta cuánta y de qué magnitud será la resistencia que pudiere encontrar en su aparentemente victorioso camino. Eso sólo se sabe cuando ya la tienes enfrente. Eso fue lo que le sucedió a Hitler pasado el primer desconcierto y la consecuente desbandada de los rusos ante su sorpresivo ataque de fines de junio de 1941.
Una segunda lección -ya muy clara para el ejército napoleónico y que Hitler despreció para su irreparable desgracia- que mientras más avanzas para lograr tu objetivo, más te alejas de tus bases de aprovisionamiento y resguardo. Cada legua conquistada con prisa y seguridad en territorio ruso, alejaba más al formidable ejército napoleónico de sus bases. Igual le sucederá a Hitler más de cien años después. Esa fue la genial "trampa rusa".
Una tercera, y por ahora última lección, es que el terreno a conquistar no lo conoces a profundidad. Ya podían mapas u opiniones expertas alertarte, que al frío ruso sólo lo conocen -y lo soportan- quienes allí moran. El medio ambiente, cualquiera, en cualquier parte, sólo lo conocen verdaderamente quienes viven en él: beduinos en el Sahara, esquimales en el Polo, pieles rojas en la pradera y gauchos en la Pampa.
Para los demás es pura teoría y consecuencialmente, con estrategias inútiles a la hora de confrontarlo con desconocedores.
Traigamos estas lecciones a nuestra cotidianidad. ¿Puede el régimen saber a ciencia cierta qué le espera a la vuelta de la esquina? ¿Puede avizorar el vigor y tesón que encontrará llegado el día de la prueba? Y quizás lo más importante, ¿podrá estar seguro de los recursos que podrá amasar cuando llegue la hora de enfrentarse a quienes lo adversan? Napoleón, al parecer, jamás imaginó la feroz resistencia del pueblo de Madrid aquel 2 de mayo de 1808.
El régimen ¿no se aleja peligrosamente del territorio proclive que hasta ahora ha transitado? ¿No capta que su 2 de mayo fue la derrota de diciembre de 2007? ¿No oye el rumor sordo de los territorios chavistas, dispuestos a quemar Cadafe y alcaldías chavistas? ¿No oye la furia que ya desatan los dólares sacados de la paga de los obreros para entregarlos alegremente a sus panas,? Y finalmente, ¿no ve que ya el malestar desbordó Caracas y se desparrama por el interior? ¿No siente lo que no borran inútiles totumas: el calor pegajoso que provocan las fallas eléctricas?
antave38@yahoo.com
lunes, 7 de diciembre de 2009
Saul Godoy Gómez // La contrarrevolución obrera
Chávez sabe por dónde viene su final, ya siente los primeros tremores y todo indica que la debacle va a ser de gran magnitud. Se trata del movimiento obrero venezolano, al que tanto teme y que se ha dedicado a destruir, pero sin lograrlo. Y allí lo tiene, en las calles, afuera de los portones de las industrias básicas del Estado, enfrente de sus ministerios en huelgas de hambre, trabajadores del campo enfrentando a los piquetes de la Guardia Nacional, protestando por el sagrado derecho a un trabajo digno, luchando por sus prestaciones que se han ganado con el sudor de su frente y que no aparecen por ningún lado, a esos trabajadores, agreguémosle cada una de sus familias y dependientes, y nos encontramos con un mar de gente, indignada y dispuesta a no ser robados por lo que tanto han luchado.
Pero es un movimiento fracturado y sin aparente liderazgo, Chávez se ha encargado de crearles sindicatos paralelos, de financiar líderes falsos, de meterles oportunistas que solo están allí para lamerle la suela a la bota militar, con el solo propósito de ganar tiempo en mesas de discusión, en promesas de contratos colectivos, en pagos de prestaciones y sueldos caídos que nunca se van a cumplir, por dos razones: Se rumbearon los reales de los trabajadores, se robaron sus cajas de ahorro, sus jubilaciones y destruyeron su seguridad social. Segunda razón: el Estado está quebrado, solo tiene dinero para Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, no hay nada para honrar los compromisos adquiridos con la masa trabajadora venezolana, a esto, tenemos que agregarle la implacable inflación que hacen la vida cada día más costosa.
Lo único que sostiene a Chávez son promesas vacías, la violencia y unos jefes de sindicatos rojos rojitos que viven como reyes y se burlan de los trabajadores, han utilizado todo los trucos que tenían bajo la manga: divisiones, sobornos, chantaje… y hasta sicariato, y lo que han hecho es enfurecer a esa gran marea de gente que cada día se hace más inquieta, las movilizaciones son nacionales mientras el gobierno interviene empresas productivas y desestimula la inversión privada, son venezolanos en situación de paro sin tener a dónde acudir pues en el sector privado no hay empleo, Chávez se encargó de que eso fuera así. La CVG se derrumba por la ineficiencia, Pdvsa es un hormiguero de intrigas, el sector salud está en coma, la provincia no aguanta más invasiones y despojos de fincas productivas.
Hay venezolanos pasando hambre y angustias mientras nuestro dinero se lo llevan a manos llenas unos corruptos sin alma y unos desvergonzados extranjeros a sus países. Los trabajadores están claros, ningún militar corrupto puede ser obrerista, no pueden seguir a quien desprecia el trabajo y quien se burla de la familia venezolana, descubrieron, por la vía más dura, que el Estado socialista bolivariano es un patrono salvaje y esclavista, que los quiere ver sometidos a libretas de racionamiento y al trabajo voluntario no remunerado, lo único que le queda al gobierno es seguir corriendo la arruga, seguir endeudando al país salvajemente, engañar al pueblo con más promesas y esperar el milagro de una nueva alza del precio del petróleo… pero el tiempo se acabó, no hay nada más inmediato que tener comida en la mesa, luz y agua en la casa, un trabajo donde ganarse el sueldo y que el hampa no acabe con las esperanzas de los trabajadores.
Pero es un movimiento fracturado y sin aparente liderazgo, Chávez se ha encargado de crearles sindicatos paralelos, de financiar líderes falsos, de meterles oportunistas que solo están allí para lamerle la suela a la bota militar, con el solo propósito de ganar tiempo en mesas de discusión, en promesas de contratos colectivos, en pagos de prestaciones y sueldos caídos que nunca se van a cumplir, por dos razones: Se rumbearon los reales de los trabajadores, se robaron sus cajas de ahorro, sus jubilaciones y destruyeron su seguridad social. Segunda razón: el Estado está quebrado, solo tiene dinero para Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, no hay nada para honrar los compromisos adquiridos con la masa trabajadora venezolana, a esto, tenemos que agregarle la implacable inflación que hacen la vida cada día más costosa.
Lo único que sostiene a Chávez son promesas vacías, la violencia y unos jefes de sindicatos rojos rojitos que viven como reyes y se burlan de los trabajadores, han utilizado todo los trucos que tenían bajo la manga: divisiones, sobornos, chantaje… y hasta sicariato, y lo que han hecho es enfurecer a esa gran marea de gente que cada día se hace más inquieta, las movilizaciones son nacionales mientras el gobierno interviene empresas productivas y desestimula la inversión privada, son venezolanos en situación de paro sin tener a dónde acudir pues en el sector privado no hay empleo, Chávez se encargó de que eso fuera así. La CVG se derrumba por la ineficiencia, Pdvsa es un hormiguero de intrigas, el sector salud está en coma, la provincia no aguanta más invasiones y despojos de fincas productivas.
Hay venezolanos pasando hambre y angustias mientras nuestro dinero se lo llevan a manos llenas unos corruptos sin alma y unos desvergonzados extranjeros a sus países. Los trabajadores están claros, ningún militar corrupto puede ser obrerista, no pueden seguir a quien desprecia el trabajo y quien se burla de la familia venezolana, descubrieron, por la vía más dura, que el Estado socialista bolivariano es un patrono salvaje y esclavista, que los quiere ver sometidos a libretas de racionamiento y al trabajo voluntario no remunerado, lo único que le queda al gobierno es seguir corriendo la arruga, seguir endeudando al país salvajemente, engañar al pueblo con más promesas y esperar el milagro de una nueva alza del precio del petróleo… pero el tiempo se acabó, no hay nada más inmediato que tener comida en la mesa, luz y agua en la casa, un trabajo donde ganarse el sueldo y que el hampa no acabe con las esperanzas de los trabajadores.
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sábado, 1 de agosto de 2009
Socialfascismo Antiobrero

Jose Rafael Lopez Padrino
Viernes, 31 de julio de 2009
El régimen socialfascista del Tte Coronel, no tan solo se niega a discutir las convenciones colectivas con los trabajadores del Estado, sino que intenta ahora destruir a los sindicatos junto a sus conquistas laborales. El talante antiobrero, autoritario y personalista del régimen quedó evidenciado en el discurso destemplado, de dudosa varonilidad de Rafael Ramírez, en el marco del I Encuentro Nacional de Comités Socialistas de Trabajadores de la Industria Petrolera. Con su atiplada voz, afirmó que no se sentará a discutir ninguna contratación colectiva con sindicatos opuestos ideológicamente al huidizo de Miraflores.
El régimen socialfascista del Tte Coronel, no tan solo se niega a discutir las convenciones colectivas con los trabajadores del Estado, sino que intenta ahora destruir a los sindicatos junto a sus conquistas laborales. El talante antiobrero, autoritario y personalista del régimen quedó evidenciado en el discurso destemplado, de dudosa varonilidad de Rafael Ramírez, en el marco del I Encuentro Nacional de Comités Socialistas de Trabajadores de la Industria Petrolera. Con su atiplada voz, afirmó que no se sentará a discutir ninguna contratación colectiva con sindicatos opuestos ideológicamente al huidizo de Miraflores.
Al capataz Rafael Ramírez se le olvidó, que la contratación colectiva, no es una dadiva sujeta a la discrecionalidad de su comandante amado, sino que es un derecho de los trabajadores organizados, producto de muchos años de sacrificadas luchas. Además, con su grosera y amenazante intervención el insolente de Ramírez, violó descaradamente los acuerdos 87, 98 y 111 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), así como también varios artículos de la Ley Orgánica del Trabajo venezolana vigente.
Lo afirmado por Ramírez no es nada nuevo, el régimen ha impulsado por todos los medios un sindicalismo de Estado contrario a los intereses de los asalariados, y postergado en su gran mayoría, la discusión de los contratos colectivos vencidos con los trabajadores del Estado; los pocos que se han discutido, como por ejemplo el de los educadores, lo hicieron con lambebotas elegidos a dedo, sin ninguna representatividad laboral, que respondían a los intereses patronales del Estado, más no al de los trabajadores de la educación. El resultado fue un pírrico aumento salarial, y la pérdida de importantes conquistas laborales para los trabajadores del sector educativo.
La perversa estrategia laboral socialfascista, consiste primeramente, en reducir el papel de los sindicatos (desconociendo su legitimidad y existencia), para luego hacerlos desaparecer, y ser sustituidos por los “Consejos de Fábrica o de Empresa” (1), como se ha discutido en los conciliábulos del PSUV.
Lo afirmado por Ramírez no es nada nuevo, el régimen ha impulsado por todos los medios un sindicalismo de Estado contrario a los intereses de los asalariados, y postergado en su gran mayoría, la discusión de los contratos colectivos vencidos con los trabajadores del Estado; los pocos que se han discutido, como por ejemplo el de los educadores, lo hicieron con lambebotas elegidos a dedo, sin ninguna representatividad laboral, que respondían a los intereses patronales del Estado, más no al de los trabajadores de la educación. El resultado fue un pírrico aumento salarial, y la pérdida de importantes conquistas laborales para los trabajadores del sector educativo.
La perversa estrategia laboral socialfascista, consiste primeramente, en reducir el papel de los sindicatos (desconociendo su legitimidad y existencia), para luego hacerlos desaparecer, y ser sustituidos por los “Consejos de Fábrica o de Empresa” (1), como se ha discutido en los conciliábulos del PSUV.
Estos felones con boina roja, platean eliminar los sindicatos como forma de asociación laboral, pues consideran que los mismos “no son mecanismos de participación, sino mecanismos de lucha” (Papel de las Organizaciones de Trabajadores, Pág. 16-PSUV). A través de esta política, se aspira estatizar y castrar a estos instrumentos de lucha, transformándolos en estructuras obedientes al gobierno, a fin de lograr el sometimiento de los trabajadores a la bota militar.
La excusa esgrimida por estos sátrapas rojo-rojitos, es que si las empresas pertenecen al Patrón-Estado, y el mismo según ellos “representa los intereses de los trabajadores”, ¿para que son necesarios los sindicatos autónomos? Parten de dos falsas premisas, primero que el gobierno del tte coronel es socialista, y segundo, que las estatizaciones son medidas socialistas. Ignoran, u ocultan estos Judas de nuevo cuño, que bajo el capitalismo, los medios de producción son instrumentos de explotación, y por ende generadores de plusvalía, no importando quien o quienes sean sus dueños (Empresarios privados o el Estado).
La excusa esgrimida por estos sátrapas rojo-rojitos, es que si las empresas pertenecen al Patrón-Estado, y el mismo según ellos “representa los intereses de los trabajadores”, ¿para que son necesarios los sindicatos autónomos? Parten de dos falsas premisas, primero que el gobierno del tte coronel es socialista, y segundo, que las estatizaciones son medidas socialistas. Ignoran, u ocultan estos Judas de nuevo cuño, que bajo el capitalismo, los medios de producción son instrumentos de explotación, y por ende generadores de plusvalía, no importando quien o quienes sean sus dueños (Empresarios privados o el Estado).
Desconocen por conveniencia política, el carácter burgués del Estado venezolano, que el mismo no ha cambiado, todo lo contrario se ha fortalecido con el surgimiento de nuevos actores representados en la boliburguesía cívico-militar del siglo XXI. Olvidan, que las estatizaciones adelantadas por el régimen, no son medidas socialistas, pues las empresas no han pasado al control de los trabajadores, sino del Estado. Además, hay que insistir que las mismas no han sido expropiaciones –donde el Estado no paga nada al poseedor de los bienes- sino más bien compras negociadas, las cuales han representado para las multinacionales (Verizon, Grupo Santander, Ternium), fabulosas operaciones financieras a través de las cuales han recibido cientos de millones de dólares de manos del Estado venezolano.
Sin embargo, para los trabajadores de Sidor, CANTV, Electricidad de Caracas, operadoras de la Costa Oriental del Lago, etc. (empresas estatizadas recientemente), las cosas no han cambiado para bien, siguen siendo explotados, al igual que en el pasado, pero ahora se enfrentan a un nuevo patrón, un poderoso petroestado el cual en sus pretensiones hegemónicas utiliza la demagogia obrerista, la criminalización de la protesta social, y hasta la represión brutal (uso de las fuerzas policiales, y la FAN).
Pero además, este perverso petroestado sueña con eliminar o suspender derechos laborales vigentes en las contrataciones colectivas, así según el documento titulado “Políticas laborales y Negociación Colectiva”, publicado por el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social (2009), se establece que la “progresividad de los derechos laborales en el capitalismo rentista, acentúa y enmascara las irregularidades y privilegios, protegiéndolos como si fuesen derechos adquiridos, siempre bajo el manto de que deben ser mejorados, y por eso la transición hacia el socialismo debe partir de la identificación y eliminación de estos privilegios”. Este es un régimen antisindical y antiobrero, que tiene una política dirigida a conculcar los derechos de los trabajadores y aplastar las organizaciones sindicales. Eso es lo que viven hoy por hoy los trabajadores petroleros, los del aluminio, los siderúrgicos, los del sector eléctrico, en fin todos los trabajadores venezolanos.
El Bonaparte tropical avanza en su proyecto antiobrero, reprimiendo los reclamos de los trabajadores, atacando la independencia sindical, penalizando el derecho a la protesta y a la huelga como instrumentos de lucha (Art. 283 y 506 del reformado Código Penal). Más de 60 dirigentes sindicales venezolanos han sido llevados ante los tribunales en los últimos dos años por haber participado en manifestaciones de carácter reivindicativo. Además, ha impartido órdenes a los borregos de la Asamblea Nacional, para que aprueben en forma expedita las Leyes de la Propiedad Social y la Orgánica del Trabajo, las cuales reviven el espíritu de la “Carta del Lavoro” (1927) instrumento jurídico que le permitió al Duce Mussolini la eliminación de los sindicatos y su sustitución por corporaciones al servicio de su proyecto de dominación fascista. Todas estas barbaridades en contra de los trabajadores organizados ocurren con la complicidad criminal de los jerarcas sindicales del PSUV, PCV y PPT, vasallos idiotizados postrados ante la bota pestilente del inquilino de Miraflores. Dirigentes que por décadas lucharon en contra de los atropellos a la clase trabajadora y hoy “sorpresivamente” los apoyan. ¿Qué dirían Rodolfo Quintero, Jesús Faria, Cruz Villegas, Ojeda Olaechea, Eloy Torres, entre otros, sobre un tal “socialismo del siglo XXI” que intimida, calumnia y reprime a los trabajadores, y que atenta en contra los sindicatos? Con sobrada razón el camarada Jerónimo Carrera recientemente señalaba que “con la revolución bolivariana se puede decir que nuestra clase obrera ha quedado ahora sin sindicatos” (Tribuna Popular 24-4-09) y en un posterior trabajo se preguntaba ¿Revolución sin sindicatos? (Tribuna Popular 2-5-09).
(1) Vale acotar que el concepto gramsciano sobre los sindicatos y los “Consejos de Fábrica”, no tiene nada en común con las pretensiones de los renegados socialfascistas. Primeramente Gramsci se opuso tenazmente a la creación de los sindicatos rojos (Tesis de Roma, 1922, Tesis de Lyon 1926). En las mismas planteaba la necesidad de unidad de todos los trabajadores, y la conveniencia de realizar un trabajo de masas amplio, no excluyente.
Pero además, este perverso petroestado sueña con eliminar o suspender derechos laborales vigentes en las contrataciones colectivas, así según el documento titulado “Políticas laborales y Negociación Colectiva”, publicado por el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social (2009), se establece que la “progresividad de los derechos laborales en el capitalismo rentista, acentúa y enmascara las irregularidades y privilegios, protegiéndolos como si fuesen derechos adquiridos, siempre bajo el manto de que deben ser mejorados, y por eso la transición hacia el socialismo debe partir de la identificación y eliminación de estos privilegios”. Este es un régimen antisindical y antiobrero, que tiene una política dirigida a conculcar los derechos de los trabajadores y aplastar las organizaciones sindicales. Eso es lo que viven hoy por hoy los trabajadores petroleros, los del aluminio, los siderúrgicos, los del sector eléctrico, en fin todos los trabajadores venezolanos.
El Bonaparte tropical avanza en su proyecto antiobrero, reprimiendo los reclamos de los trabajadores, atacando la independencia sindical, penalizando el derecho a la protesta y a la huelga como instrumentos de lucha (Art. 283 y 506 del reformado Código Penal). Más de 60 dirigentes sindicales venezolanos han sido llevados ante los tribunales en los últimos dos años por haber participado en manifestaciones de carácter reivindicativo. Además, ha impartido órdenes a los borregos de la Asamblea Nacional, para que aprueben en forma expedita las Leyes de la Propiedad Social y la Orgánica del Trabajo, las cuales reviven el espíritu de la “Carta del Lavoro” (1927) instrumento jurídico que le permitió al Duce Mussolini la eliminación de los sindicatos y su sustitución por corporaciones al servicio de su proyecto de dominación fascista. Todas estas barbaridades en contra de los trabajadores organizados ocurren con la complicidad criminal de los jerarcas sindicales del PSUV, PCV y PPT, vasallos idiotizados postrados ante la bota pestilente del inquilino de Miraflores. Dirigentes que por décadas lucharon en contra de los atropellos a la clase trabajadora y hoy “sorpresivamente” los apoyan. ¿Qué dirían Rodolfo Quintero, Jesús Faria, Cruz Villegas, Ojeda Olaechea, Eloy Torres, entre otros, sobre un tal “socialismo del siglo XXI” que intimida, calumnia y reprime a los trabajadores, y que atenta en contra los sindicatos? Con sobrada razón el camarada Jerónimo Carrera recientemente señalaba que “con la revolución bolivariana se puede decir que nuestra clase obrera ha quedado ahora sin sindicatos” (Tribuna Popular 24-4-09) y en un posterior trabajo se preguntaba ¿Revolución sin sindicatos? (Tribuna Popular 2-5-09).
(1) Vale acotar que el concepto gramsciano sobre los sindicatos y los “Consejos de Fábrica”, no tiene nada en común con las pretensiones de los renegados socialfascistas. Primeramente Gramsci se opuso tenazmente a la creación de los sindicatos rojos (Tesis de Roma, 1922, Tesis de Lyon 1926). En las mismas planteaba la necesidad de unidad de todos los trabajadores, y la conveniencia de realizar un trabajo de masas amplio, no excluyente.
Gramsci, buscaba en los Consejos de Fábrica de aquel Turín Rojo de 1919, los elementos del poder obrero, del nuevo poder democrático. Además, los Consejos y los sindicatos aparecen en Gramsci, no como instancias contrapuestas, sino como expresiones fundamentales de los trabajadores en la construcción del nuevo poder (L’Ordine Nuovo, 1921). Finalmente, el Turín Rojo insurgente del cual nos habla Gramsci, no es la Venezuela sujeta a un proyecto cuartelario antisindical y antiobrero.
No al socialfascismo !!!!!!
lopez@zeus.bwh.harvard.edu
No al socialfascismo !!!!!!
lopez@zeus.bwh.harvard.edu
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viernes, 17 de julio de 2009
Conflicto sindical en Ciudad Guayana

Cuatro grandes asambleas de portón, una gigantesca caravana que atravesó Puerto Ordaz y una nutrida asamblea en el sindicato de Ferrominera con toda la dirigencia sindical unida, fueron las características de la cuarta jornada mañanera consecutiva de protestas y paralizaciones en la industria del aluminio de Ciudad Guayana, que logró arrancar al gobierno una primera respuesta aunque insatisfactoria para los trabajadores que la rechazaron.
Con otro significativo aumento en la participación laboral y la sumatoria de otros sectores sindicales en su respaldo, los dirigentes obreros de las empresas del aluminio realizaron asambleas generales de trabajadores a la entrada de cada empresa manteniendo el criterio de pluralidad y unidad.
Posteriormente, cada grupo se dirigió hacia el centro de Puerto Ordaz en una gigantesca caravana de autobuses y vehículos particulares, para llegar a la sede del sindicato Sintraferrominera, donde efectuaron una gran asamblea y rueda de prensa en la que habló cada uno de los representantes de los siete sindicatos, y se contó con el apoyo de los ferromineros, del sindicato de empleados de CVG, de algunos gremios de educadores y otros grupos.
Un par de horas después el titular del Mibam Rodolfo Sanz, sin establecer ningún tipo de diálogo hizo un acto con un sector político que lo respalda, al que invitó periodistas para hacer anuncios unilaterales y defenderse de las críticas que los trabajadores han hecho a su gestión.
En horas de la tarde, los sindicatos efectuaron nuevas asambleas de portón en las que tanto la dirigencia como los trabajadores rechazaron los anuncios considerados insuficientes, sin medidas para reflotar las empresas y además repudiaron que el gobierno desconozca la representatividad de los sindicatos.
INVERSIONES Y RESPETO
Numerosas fueron las intervenciones de los líderes sindicales pero quedó claro que han logrado mantener una línea unitaria dentro de sus diferencias.
José Luís Morocoima, secretario general del sindicato de Bauxilum-Puerto Ordaz, advirtió, adelantándose al rumor de lo que anunciaría el ministro, que "el problema no se resuelve con pagos de algunos pasivos laborales. Lo más importante para nosotros es un plan serio de las inversiones más urgentes para relanzar las empresas; en segundo lugar atender a situaciones urgentes como el pago de tantos prestadores de servicios a quienes se les adeuda, y finalmente la cancelación de los pasivos laborales mas urgentes".
Morocoima, igual que Edgar Valentine de Bauxilum Los Pijiguaos y José Gil, de Sintraalcasa, hicieron énfasis en que el ministro y el gobierno en general no podían seguir ignorando a las legítimas dirigencias sindicales.
"Si quieren que me boten del Psuv", dijo Gil, quien además de dirigente de ese partido es diputado a la Asamblea Nacional, "pero el ministro Sanz es quien debe irse y esperamos que el presidente Chávez abra el diálogo directo con los sindicatos".
Criticaron que Sanz llegara a Guayana y convocara una rueda de prensa, que luego fue un monólogo sin preguntas, sin haberse reunido con los sindicatos para buscar consensos.
EL MINISTRO ANUNCIA
Sanz, rodeado de militantes partidarios de su causa, gerentes y trabajadores administrativos movilizados por su grupo, se excusó por la llamada "crisis mundial" y sólo prometió un auxilio de BsF 210 millones para cancelar en tres partes los intereses de las prestaciones sociales de los trabajadores de las cuatro empresas.
"No es culpa del presidente Chávez ni del ministro Sanz que exista la crisis mundial. Tampoco de los trabajadores, pero deben tener paciencia porque estas empresas arrastran un problema estructural agravado en el aumento de sus costos de producción y una sensible disminución de los precios de venta",dijo.
Sanz aseguró no ser anti obrero y habló de la necesidad de hacer otras inversiones pero sin efectuar ningún anuncio concreto y ni siquiera promesas próximas.
NUEVA MANIFESTACIÓN
Casi de inmediato en cada empresa se efectuaron nuevas asambleas de trabajadores en las que se produjo una ola general de repudio tanto a la unilateralidad de tomar decisiones sin buscar conciliación ni diálogo, como por la ausencia de propuestas acerca del verdadero problema que es la necesidad de inversiones de corto y mediano plazo para reflotar las empresas.
Tampoco les gustó eso de cobrar su propio dinero en tres partes, pues se trata de fondos que las empresas debían tener depositado en los bancos.
Por otro lado, todos recordaron que hace 17 meses, más exactamente en febrero de 2008, a pocas semanas de ser designado en el cargo, el ministro hizo un recorrido por las empresas y convocó una gran rueda de prensa como la de ayer donde dijo que "las empresas de Guayana llegaron al llegadero", es decir, en aquel momento cuando ni siquiera asomaba la crisis mundial y los precios del aluminio estaban en 2.800 dólares la tonelada, ya Sanz admitía que dichas empresas estaban quebradas cuando el gobierno de Chávez tenía 9 años. Aquella vez, el ministro anunció un "plan de rescate" que jamás concretó.
Hacia el final de la tarde una enorme concentración de trabajadores movilizados desde las cuatro empresas y acompañados de sidoristas se concentró frente a la CVG en una toma simbólica de protesta, exigiendo al ministro reunirse con los trabajadores y sindicatos
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lunes, 25 de mayo de 2009
jueves, 29 de enero de 2009
NO a la flexibilización laboral
Froilan A. Barrios Nieves
El régimen chavista supuesto defensor de los derechos y reivindicaciones de los trabajadores, manosea un discurso esta vez de cara al referendo del 15-F a través de los medios de comunicación; donde indica que en Venezuela se respeta al trabajador y se ha fortalecido como nunca el mundo del trabajo, promoviendo modelos asociativos en las empresas del Estado, Ministerios, Alcaldías y Gobernaciones.
Esta publicidad engañosa esconde lo que en realidad acontece en las relaciones de trabajo en nuestro país. Asumir como política de Estado el trabajo decente, uno de los ejes de los convenios internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el cual contiene los elementos de trabajo estable, protegido por la Seguridad Social, remuneración justa, nivel de vida digno, entre otros, no ha sido la vía escogida por el Ejecutivo Nacional.
Veamos el curso de las políticas gubernamentales en la materia. Desde los años 2002-2003 se promovió frenéticamente la implantación de cooperativas, de 890 existentes en 1998 se señala en cifras extraoficiales la creación de 220.000 cooperativas para el año 2008. Crecimiento improvisado, sin planificación alguna que determinó al organismo supervisor la Superintendencia Nacional de Cooperativas (SUNACOOP) a reconocer que el 75% de ellas no se encuentran operativas.
Ello evidencia que fueron aprobadas en su mayoría como reparto clientelar para fines electorales, para luego desaparecer sin ninguna inserción en el mercado nacional. En el campo de las relaciones de trabajo han sido utilizadas muchas de ellas como caballo de Troya del trabajo dependiente, al sustituir la relación de trabajo protegida por sindicatos y contratos colectivos, por una relación de trabajo contemplada en la Ley de Asociaciones Cooperativas (LEAC), donde la permanencia no sobrepasa los 6 meses, solo reconociendo las condiciones mínimas de la LOT.
Para subsistir el obrero deambula tras el trabajo ocasional de la cooperativa, sin continuidad laboral alguna. Este el caso de los sectores Petrolero, de la Corporación Venezolana de Guayana CVG, Hidrológicas, y en el resto del aparato estatal venezolano ya citado. Interviene en la contratación de la cooperativa la relación política de los “nuevos patronos cooperativistas”, con los Presidentes o representantes de estos entes.
Un buen día del año 2007 el Presidente de la República descubrió que la cooperativa, como la cogestión, no son socialistas, ni revolucionarias, más bien son reformistas y capitalistas y la emprendió con furor en la creación de Empresas de Producción Social (EPS), Unidades de Producción Social (UPS), Empresas Socialistas (ES), donde priva según él lo colectivo sobre el egoísmo del lucro capitalista. Lo particular es que en todas estas experiencias en nombre del desarrollo endógeno, no existen sindicatos, ni contratos colectivos, ni jornadas laborales mínimas de 8 horas. Tal situación también se observa en las misiones donde las jornadas son extenuantes hasta de 14 horas diarias, sin pago de horas extras, ni otros beneficios laborales contemplados en la LOT, ya que se difunde el trabajo voluntario como valor revolucionario.
Aún cuando ya el Ministerio del Trabajo no publica sus memorias anuales, como otrora, se evidencia una caída de la contratación colectiva, de 840 contratos firmados para el año 1998, para el 2007 la cifra registra 420 firmados.
En el dato influyen otros elementos como la decisión presidencial de congelar los contratos indefinidamente sustituidos por decretos de aumento salarial, al mismo tiempo el cierre de empresas del sector privado, como la promoción de estos modelos mal llamados asociativos, como el caso de las EPS, UPS, ES no están reguladas por normativa mercantil, civil o laboral alguna, sólo por la discrecionalidad del Poder Ejecutivo y la Gerencia de las empresas estatales.
Finalmente esta política soterrada del Ejecutivo Nacional secundada por el resto de los poderes persigue un objetivo, desarticular cada vez mas al mundo del trabajo dependiente, los sindicatos, al diálogo social, a los contratos colectivos. Esta es otra de las razones por la que los trabajadores le decimos NO a la reelección indefinida del 15-F.
El régimen chavista supuesto defensor de los derechos y reivindicaciones de los trabajadores, manosea un discurso esta vez de cara al referendo del 15-F a través de los medios de comunicación; donde indica que en Venezuela se respeta al trabajador y se ha fortalecido como nunca el mundo del trabajo, promoviendo modelos asociativos en las empresas del Estado, Ministerios, Alcaldías y Gobernaciones.
Esta publicidad engañosa esconde lo que en realidad acontece en las relaciones de trabajo en nuestro país. Asumir como política de Estado el trabajo decente, uno de los ejes de los convenios internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el cual contiene los elementos de trabajo estable, protegido por la Seguridad Social, remuneración justa, nivel de vida digno, entre otros, no ha sido la vía escogida por el Ejecutivo Nacional.
Veamos el curso de las políticas gubernamentales en la materia. Desde los años 2002-2003 se promovió frenéticamente la implantación de cooperativas, de 890 existentes en 1998 se señala en cifras extraoficiales la creación de 220.000 cooperativas para el año 2008. Crecimiento improvisado, sin planificación alguna que determinó al organismo supervisor la Superintendencia Nacional de Cooperativas (SUNACOOP) a reconocer que el 75% de ellas no se encuentran operativas.
Ello evidencia que fueron aprobadas en su mayoría como reparto clientelar para fines electorales, para luego desaparecer sin ninguna inserción en el mercado nacional. En el campo de las relaciones de trabajo han sido utilizadas muchas de ellas como caballo de Troya del trabajo dependiente, al sustituir la relación de trabajo protegida por sindicatos y contratos colectivos, por una relación de trabajo contemplada en la Ley de Asociaciones Cooperativas (LEAC), donde la permanencia no sobrepasa los 6 meses, solo reconociendo las condiciones mínimas de la LOT.
Para subsistir el obrero deambula tras el trabajo ocasional de la cooperativa, sin continuidad laboral alguna. Este el caso de los sectores Petrolero, de la Corporación Venezolana de Guayana CVG, Hidrológicas, y en el resto del aparato estatal venezolano ya citado. Interviene en la contratación de la cooperativa la relación política de los “nuevos patronos cooperativistas”, con los Presidentes o representantes de estos entes.
Un buen día del año 2007 el Presidente de la República descubrió que la cooperativa, como la cogestión, no son socialistas, ni revolucionarias, más bien son reformistas y capitalistas y la emprendió con furor en la creación de Empresas de Producción Social (EPS), Unidades de Producción Social (UPS), Empresas Socialistas (ES), donde priva según él lo colectivo sobre el egoísmo del lucro capitalista. Lo particular es que en todas estas experiencias en nombre del desarrollo endógeno, no existen sindicatos, ni contratos colectivos, ni jornadas laborales mínimas de 8 horas. Tal situación también se observa en las misiones donde las jornadas son extenuantes hasta de 14 horas diarias, sin pago de horas extras, ni otros beneficios laborales contemplados en la LOT, ya que se difunde el trabajo voluntario como valor revolucionario.
Aún cuando ya el Ministerio del Trabajo no publica sus memorias anuales, como otrora, se evidencia una caída de la contratación colectiva, de 840 contratos firmados para el año 1998, para el 2007 la cifra registra 420 firmados.
En el dato influyen otros elementos como la decisión presidencial de congelar los contratos indefinidamente sustituidos por decretos de aumento salarial, al mismo tiempo el cierre de empresas del sector privado, como la promoción de estos modelos mal llamados asociativos, como el caso de las EPS, UPS, ES no están reguladas por normativa mercantil, civil o laboral alguna, sólo por la discrecionalidad del Poder Ejecutivo y la Gerencia de las empresas estatales.
Finalmente esta política soterrada del Ejecutivo Nacional secundada por el resto de los poderes persigue un objetivo, desarticular cada vez mas al mundo del trabajo dependiente, los sindicatos, al diálogo social, a los contratos colectivos. Esta es otra de las razones por la que los trabajadores le decimos NO a la reelección indefinida del 15-F.
lunes, 27 de octubre de 2008
EL MOVIMIENTO SINDICAL Y EL RÉGIMEN CHAVISTA: LA DÉCADA PERDIDA
En la situación de los trabajadores venezolanos ha influenciado en los últimos 25 años, entre otros, los siguientes aspectos: 1.- La crisis del modelo rentista petrolero ligado estrechamente al Estado Promotor y al modelo de sustitución de importaciones desarrollado desde mediados de la década de los 50 del pasado siglo 2.- las políticas de ajuste de diferentes gobiernos( Luis Herrera Campins(1980)., Jaime Lusinchi(1989), Carlos Andrés Pérez(1990), Rafael Caldera (1996). Signadas paradójicamente en su mayoría por períodos de bonanza fiscal y por la recurrencia al endeudamiento externo (Banko Catalina, 2007) 3.- La reforma laboral de 1997 donde se modifica la relación entre salario e inflación, bajo la promesa inmediata de aumentar el empleo y el poder adquisitivo y se reduce la estabilidad laboral. 4.- La bancarrota del sistema de seguridad social y con éste la prestación de la salud y de un modelo de pensiones y jubilaciones decente. 5.- La parálisis del Estado Venezolano en materia de políticas públicas, de servicios públicos, de industrialización y de empleo. 6.- La indefinición desde el sector empresarial de un Proyecto Económico Nacional independiente del Estado 7.- La crisis y decadencia del Sindicalismo venezolano moldeado a los rasgos neocorporativos del Estado, 8.-la sujeción a los partidos políticos y a su relación con el Empresariado.
Aún cuando no es el objeto de esta publicación realizar un diagnóstico laboral del país, me he atrevido a sólo nombrar sin ordenamiento metodológico las componentes de un peligroso cóctel, el cual ha determinado en diferentes momentos y circunstancias las condiciones de vida de los trabajadores venezolanos.
Para abordar el estudio de la conflictividad laboral en la actual gestión gubernamental iniciada en 1999 es fundamental partir de una visión regional a nivel del continente, tal como plantea el Informe de la OIT (1999) "Durante 1998, la crisis asiática y las políticas de ajuste que debieron ser adoptadas para hacer frente a sus efectos, han provocado una brusca desaceleración del crecimiento económico y un deterioro de la situación laboral en la región, revirtiendo la leve mejoría que se produjo en 1997" .
En Venezuela los datos (OIT 1998) indican un desempleo de 11.3% y un desempleo juvenil de 21.9%, la tasa de informalidad alcanza 47%. En referencia al poder adquisitivo ante la canasta alimentaria para este año el salario mínimo representa un 70% del costo total de dicha canasta. Es decir hubo una mejoría cuantitativa, ya que durante la gestión de Rafael Caldera, el salario estuvo precarizado al bonificarse sin ningún efecto prestacional el 80% y sólo contabilizar para las prestaciones sociales un 20% del salario mínimo.
En la descripción del informe laboral de la OIT 1998, se identifican valores positivos en el aumento del salario real, del empleo, y negativos con referencia al aumento de la población informal y baja productividad. En cuanto a la línea de pobreza establecida por la CEPAL para ese año, "cuando el ingreso por habitante es inferior al monto mínimo necesario que le permitiría satisfacer sus necesidades esenciales" , la sitúa para Venezuela en 47%.
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Al asumir la Presidencia la nueva gestión , encabezada por el Presidente Hugo Chávez hereda una carga laboral inmensa donde el 47% de la Población Económica Activa está en la informalidad, 11.3% está desempleada y con una población formal de 61.7%, de los cuales 15% se encuentra en el Sector Público y el resto en el Sector Privado. Remarcando el descontento en la Población Formal por la reforma laboral de 1997 donde fue eliminada la retroactividad de las prestaciones sociales y se flexibilizan los despidos.
Aún cuando la Reforma Laboral de 1997 afectó a toda la población formal, la situación fue diferente en el sector público con referencia al sector privado. Este último aplicó a pie juntillas la Reforma Laboral, era evidente por su contenido al aplicarse significaba un abaratamiento de la mano de obra. Entre tanto en el sector Público los acuerdos de la reforma se convirtieron en letra muerta, a tal punto que hoy en el año 2008 los pasivos laborales enmarcados por este concepto alcanzan los 15.000 millones de $, sin tener respuesta alguna los trabajadores del sector, tan sólo promesas de canje de deuda por bonos de vivienda, bonos de la deuda pública.
Al panorama laboral dramático anteriormente descrito, debemos agregar la caída de la contratación colectiva tanto en el sector público como en el privado, situándose según datos de la CTV para inicios de la década de los 80 en la cifra de 1800 contratos colectivos firmados; para 1998 según anuario del Ministerio del Trabajo en 800 negociaciones colectivas al cierre de la gestión presidencial 1994-1998. Especificando que durante esta segunda gestión del Presidente Rafael Caldera se inauguró la práctica de normativas laborales, las cuales sólo revisaban algunas cláusulas económicas, entre ellas el salario, dejando intactos el resto de beneficios socioeconómicos carcomidos por la inflación.
Ello determinó en los trabajadores grandes esperanzas de cambio en la candidatura del Teniente Coronel Hugo Chávez y las posibilidades de redención de la clase trabajadora. La cual votó mayoritariamente para que éste conquistara la Presidencia de la República en diciembre de 1998, canalizando así el masivo apoyo popular.
El origen de este descontento fue incorporado al programa de gobierno del recién estrenado Presidente de la República, quien prometiera reivindicar a los trabajadores venezolanos en materia de salarios, prestaciones sociales, empleo y seguridad social. Dichas expectativas no se cumplieron desde inicios de la gestión en 1999, como lo indicara el informe anual de PROVEA 1998-1999:
"Durante el lapso que abarca el presente Informe se pudo constatar un contraste entre las expectativas creadas por el cambio de gobierno y los resultados obtenidos. Contrario a lo que hubiera podido esperarse se profundizó en el último año la tendencia regresiva en materia de protección a los derechos humanos de los trabajadores que se impuso durante el quinquenio de gobierno del Presidente Rafael Caldera. El cambio de gobierno no ha significado en lo más mínimo un cambio positivo en las condiciones de vida de los trabajadores: el incremento del desempleo, el deterioro del salario real y el constante incumplimiento de las contrataciones colectivas, son sólo tres de los aspectos más resaltantes que dan cuenta de tal
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circunstancia. Ha cambiado el gobierno y el discurso, pero han persistido las violaciones a los derechos humanos laborales".
Veamos a continuación las cifras en los indicadores sociolaborales señalados en el informe anterior:
En materia de prestaciones sociales y de la aplicación de la reforma de la LOT de 1997 el informe de PROVEA indica:
"La LOT establece la obligación para los patronos de depositar cada mes en una cuenta a nombre de cada trabajador el equivalente a cinco días de salario por concepto de antigüedad. En el sector público esto no se cumplió durante 1998 y es ahora en 1999 cuando se ha comprometido públicamente el Estado a empezar a realizar los depósitos. Sin embargo, al cierre del presente Informe, tal compromiso no se ha cumplido aumentando de esta forma el pasivo laboral del Estado. Ese incumplimiento abarca también a los trabajadores que laboran para las alcaldías y las gobernaciones1. La falta de recursos continúa siendo la excusa tanto del gobierno central como de los alcaldes y gobernadores para incumplir con los trabajadores.
Para el caso del sector privado, en las empresas menores de 50 trabajadores, donde se encuentran las PYME y donde se emplea al 80% de la mano de obra en el sector formal se identifican numerosas denuncias sobre la negativa de los empresarios de abrir los fideicomisos. Aún cuando se viola la LOT, se abusa del trabajador ya que en este sector la sindicalización es extremadamente baja o inexistente.
En lo referente al desempleo veamos estas cifras de la OCEI:
Según la Oficina Central de Estadísticas e Informática (OCEI), el desempleo pasó de 11,3% en 1998 a un 12% en el primer trimestre de 1999. El subempleo se ubicó en 49,6% para fines de 1998 y en un 50,3% en 1999. Otros datos emanados de la OCEI publicados en abril de 1999 indican que existen 200.687 personas desocupadas en el sector comercio al por mayor, menor, restaurantes y hoteles; 161.717 en la industria manufacturera; 175.855 en el área de la construcción; 198.421 en el sector servicios, comunales, sociales y personales. Venezuela, para el segundo semestre de 1998 tenía una población total de 23.246.657 personas. La fuerza de trabajo total es 9.907.276, de las cuales 3.607.835 son mujeres (47,6%), siendo mayoritario el sector comprendido entre los 25 y 44 años. Según las cifras oficiales, entre 1992 y 1997 la fuerza de trabajo femenina creció en 49,23% mientras la masculina creció en 19,65%23. Para el segundo semestre de 1999 la participación de los sectores privado y público en la fuerza de trabajo en el país, correspondió al 84,2% y 15,8% respectivamente, observándose en este último sector una tendencia progresiva de disminución desde el año 1996.
Esta tendencia al aumento en la tasa de desempleo continuará acrecentándose hacia los años siguientes hasta alcanzar porcentajes de 20% en los años de mayor conflictividad político social en los años 2003-2004.
En materia de salarios y poder adquisitivo veamos las conclusiones del Informe de PROVEA:
"Entre las políticas económicas y sociales del Ex presidente Rafael Caldera fue recurrente el decretar salarios mínimos insuficientes, muy por debajo de la canasta alimentaria. Aún con la promesa de que los salarios mejorarían a consecuencia del cambio de régimen de prestaciones, dicha inequidad persistió. Esta situación fue duramente fustigada por el actual Presidente en tiempos de campaña electoral. Sin
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embargo, a casi un año de gestión gubernamental esa injusta realidad no ha cambiado. Por el contrario, se ha incrementado la brecha entre el insuficiente salario y el costo de la canasta alimentaria y de la canasta básica".
El Presidente de la República estableció su estilo de gestión de decretar unilateralmente los salarios, en particular sólo el mínimo, dejando en el limbo a la mayoría de los trabajadores formales, ya que es solo una minoría la que disfruta de contratos colectivos, y a la benevolencia del patrono de concederle un aumento salarial superior al salario mínimo. La relación para 1999 entre salario y poder adquisitivo la identificamos en estos datos:
"Para junio de 1999, el costo de la canasta alimentaria se ubicaba en Bs. 221.154 y el déficit del salario mínimo con respecto a ese costo es de 45,74%. Es decir, hacen falta Bs.101.154 para completar el costo de los alimentos esenciales de una familia de cinco miembros.".
Con referencia al derecho a la contratación colectiva observamos las siguientes conclusiones del Informe de PROVEA:
"A lo largo y ancho del país se han producido conflictos de diversas categorías de trabajadores exigiendo el cumplimiento de las cláusulas contractuales. Entre octubre de 1998 y septiembre de 1999 se reportaron no menos de 38 paros y 9 huelgas relacionadas con exigencias sobre estabilidad laboral y mejora en las condiciones de trabajo. El incumplimiento de aumentos salariales pautados en las contrataciones colectivas o por decreto; cambios en las condiciones laborales inicialmente acordadas; evasión de la discusión de las nuevas contrataciones colectivas, son algunas de las causas que han generado la alta conflictividad laboral existente."
Mas adelante el Informe señala:
"El derecho a la contratación colectiva fue afectado por el gobierno nacional al establecer en los decretos de aumentos salariales, restricciones o prohibiciones de recibir nuevos aumentos salariales a los docentes y médicos de la administración pública y a los obreros y empleados de las universidades nacionales.".
Como podemos observar desde el inicio de la gestión presidencial de Hugo Chávez ha habido un marcado desdén por atender la grave problemática laboral heredada de gobiernos anteriores, pero profundizada en la actualidad, a tal punto que si trasladamos en el tiempo hasta el presente 2008, es una crónica de hechos similares. Como lo constatamos en esta parte del Informe que es reveladora:
"Los trabajadores que laboran para el Estado han expresado su inconformidad por la reiterada violación de las contrataciones colectivas. La situación pudiera tornarse conflictiva si agregamos que para el año 1999 están pendientes por discutirse 107 proyectos de convenciones colectivas en el sector público. El gobierno le ha propuesto reiteradamente a los sindicatos y federaciones posponer hasta el año 2000 la discusión de los convenios. La respuesta sindical no ha sido unánime. El Presidente de la CTV planteó que cualquier posibilidad de acuerdo debe pasar por un referéndum consultivo a los trabajadores. Invoca como condición para aceptar una prórroga el compromiso del gobierno de pagar los pasivos laborales. Algunos, como la Federación Unificada de Empleados Públicos (Fedeunep) se han opuesto firmemente a esa posibilidad. Posición similar ha expresado la Federación Venezolana de Maestros. Fedeunep introdujo a mediados del año 1998 el proyecto de convención colectiva y reclama su discusión
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inmediata. La convención ampara a más de 220.000 trabajadores al servicio del Estado. En el proyecto de contrato presentado por esta Federación se exige un salario mínimo de Bs. 300.000.".
En resumen el pronunciado deterioro de las condiciones de los trabajadores, pertenecientes a los diferentes sectores: Público y Privado, de la economía Informal, Desempleados proveniente de la década de los 90 se acentuó desde los inicios de la actual gestión. Lo cual fue caldo de cultivo para movilizaciones de toda índole, exigiéndole al Patrono-Estado el reconocimiento de los derechos laborales violentados, como acabamos de demostrar en los datos señalados en los respectivos informes, los cuales reflejan una distribución irregular de la Población Económica Activa,
Para los años 2000 y 2001 la tendencia de la conflictividad laboral no cesó de aumentar; aún cuando la Asamblea Nacional Constituyente aprobó en su contenido los derechos sociolaborales mas avanzados del continente, los establecidos en los artículos 86 al 97, las prácticas del Poder Ejecutivo, específicamente a nivel nacional fueron la negación de lo pautado en la Carta Magna, en vigencia luego del referéndum del 15-12-99.
Observamos a continuación en detalle el contenido del Informe de Provea 2000-2001 en materia del estado de los derechos socioeconómicos y la respuesta del Poder Ejecutivo:
"Desde el año 1999 la lucha por los derechos laborales ha generado el mayor número de acciones de protesta. El denominador común a estos conflictos ha sido el carácter focalizado en la demanda de reivindicaciones salariales. En este sentido, los distintos sectores que conforman la masa laboral, entre los que incluimos a trabajadores de la economía informal y desempleados, escenificaron 529 acciones de protesta. La demanda de mejoras salariales, pago de deudas atrasadas y firma de contrato colectivo originó 423 movilizaciones, la petición de oportunidades de empleo por parte de grupos de desempleados 68, la demanda de estabilidad laboral 23 y el respeto a la libertad sindical 15.
En este contexto, el sector de los educadores se ha destacado por escenificar el mayor numero de acciones de protesta en exigencia de un aumento salarial y la firma del contrato colectivo. En este período, los educadores organizaron 23 paros laborales, 22 concentraciones, 19 cierres de calle o avenidas, 14 marchas, 8 tomas de establecimientos, 5 huelgas, 2 pupitrazos, 1 huelga de hambre, 1 vigilia y 1 ayuno colectivo.
En el marco de este conflicto, el 02.05.01, educadores de todo el país se declararon en huelga indefinida en solicitud de un aumento del 40%, el incremento de la bonificación de fin de año a 120 días y el bono recreacional para los jubilados del magisterio. Los educadores acordaron iniciar la huelga, luego de que representantes del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes faltaran a la reunión convocada por el Ministerio de Trabajo, para presentar una contraoferta a la propuesta por los educadores.
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La respuesta ofrecida posteriormente por el Ministro de Educación, Héctor Navarro, de incrementarles entre 14% y 16% el salario, no convenció a los educadores quienes decidieron rechazar la oferta salarial y mantener la huelga. Luego de 13 días en conflicto, el ministro Navarro se comprometió a cancelar un adelanto del 10% sobre el aumento acordado y ante los medios de información declaró que "la huelga magisterial fracasó [...], el conflicto llegó a su fin y es la crónica de una muerte anunciada". El ministro solicitó al despacho del trabajo la declaración de cierre del pliego conflictivo y les pidió a los educadores que realizaran huelgas en el período vacacional.
A la par de este conflicto, los trabajadores del sector salud también levantaron su voz de protesta, y, en este sentido, realizaron numerosos paros, cierres de calle, tomas de establecimientos, y concentraciones en demanda de la firma del nuevo contrato colectivo. El 08.03.01, más de 300 dirigentes sindicales se reunieron en la sede de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), en donde acordaron dar un plazo de 120 horas antes de convocar un paro nacional. Los trabajadores del sector salud indicaron que habían introducido 20 pliegos conflictivos en todo el país, sin obtener respuesta. Después del encuentro, los trabajadores marcharon hasta la sede del Ministerio de Relaciones Interiores con la finalidad de buscar una salida a este problema, que afectó a 60.000 trabajadores. La ministra de Salud y Desarrollo Social, María Lourdes Urbaneja, aseguró que estudiaría el conflicto "pero en ningún momento el Gobierno asumiría compromisos que en el futuro no pueda cumplir". Al cierre de este Informe, la firma del contrato colectivo no se había concretado y los trabajadores de la salud amenazaban con una huelga general para los próximos días.
En el marco de esta situación laboral, el elevado índice de desempleo, que según cifras oficiales en enero del año 2001 se ubicó en 15,8%, y la falta de un programa de empleo efectivo, han generado durante este lapso 68 acciones de protesta, en todo el país. Un ejemplo de ello ocurrió el 17.05.01, cuando alrededor de 210 desempleados del sector petrolero cerraron la carretera Lara-Zulia, obstaculizando el tránsito desde las 5 a.m., para exigir su inclusión en las listas de asignación de empleos".
Como podemos observar este segundo Informe de Provea no tiene desperdicio alguno al ilustrar la aguda problemática laboral del país; destacando que no todos los conflictos sindicales y gremiales en el lapso indicado están registrados en su contenido. Allí están reflejados los del sector público, ya que en el sector petrolero se habían desarrollado decenas de protestas en el Oriente y el Occidente por un puesto de trabajo, donde murieran 6 trabajadores del sector de contratistas en lucha fratricida por un empleo temporal.
En resumen los datos y opiniones aquí presentados indican la insatisfacción creciente de los trabajadores, recogida a plenitud por esta ONG defensora de los derechos humanos, PROVEA. Organización por cierto calificada a la época, de chavista por los sectores opositores y de "escuálida" y "agencia del imperialismo" por parte de los sectores oficialistas.
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II.- LA Vta REPUBLICA Y EL MOVIMIENTO SINDICAL
Desde el inicio de la gestión presidencial en 1999 marcó una pauta frente al movimiento sindical y gremial, específicamente la CTV. Central sindical que asumiría ante el incesante ataque de las instituciones estatales un rol protagónico en los sucesos anteriores y posteriores del 11 de abril. Los orígenes de esta política de Estado son diversos; entre ellos la propia historia de dicha central, de aciertos y desviaciones y significado para los trabajadores, aspectos que menciono a continuación.
El movimiento sindical venezolano desde finales de los 80 entró en la fase de decadencia. Las acusaciones de corrupción, la ausencia de democracia sindical, el control absoluto de los partidos políticos sobre los sindicatos y sobre las centrales sindicales y colegios profesionales, el rol jugado en la comisión tripartita al eliminar la retroactividad y flexibilizar los despidos; hicieron mella en toda la estructura gremial del país, en particular la CTV, la central histórica de los trabajadores venezolanos.
Por décadas, los reclamos, las exigencias de cambio fueron rechazados a lo interno de las cúpulas sindicales y en mucho de los casos reprimidos con todo el peso del Estado puntofijista. De hecho la CTV era parte componente del pacto hegemónico firmado en 1959, y de allí refuerza su integración al Estado. Ello marcó a toda una generación de dirigentes sindicales, quienes en nombre de un sindicalismo clasista e independiente de partidos, vimos cancelada toda posibilidad de cambio en beneficio de los trabajadores. De acuerdo a aquel dicho que señalaba " era más fácil llegar a la Presidencia de la República que ser presidente de la CTV" se estigmatizó la relación con la izquierda sindical y con numerosas generaciones de trabajadores.
Siendo éste el origen del reagrupamiento como corriente sindical el Frente Constituyente de los Trabajadores(FCT), propuesta integrada al Programa de Gobierno del entonces candidato Hugo Chávez en 1998. Como diputado electo por el Estado Zulia a la ANC en la fórmula emeverrista me correspondió vivir la experiencia entre sindicalismo y Estado.
Donde asumí desde un punto de partida erróneo la reconstrucción del movimiento sindical, creyendo que desde el Estado, en este caso la Asamblea Nacional Constituyente, podían impulsarse políticas de independencia, de rescate del movimiento sindical. Más bien significaba darle la oportunidad al nuevo Estado de atacar la libertad sindical y las conquistas alcanzadas en los contratos colectivos, a través de decretos o disposiciones, a través de las cuales se legalizaba la intervención y la integración aún mayor al Poder Ejecutivo del movimiento sindical organizado.
En septiembre del 2000 en el acto de creación de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores el Presidente Chávez proclamaba sus verdaderas intenciones contra el movimiento sindical y la CTV en particular: "la batalla está servida, a la CTV vamos a demolerla. No vayan a pensar los señorones de la CTV, es que nosotros solo estamos haciendo aquí calistenia, oratoria, o que hemos venido a pasar un fin de semana en Caracas. No. Dicen que guerra avisada no mata soldado, pero nosotros nos damos el
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lujo de anunciar nuestras guerras. Una de las próximas guerras que viene es contra la CTV y la vamos a demoler". (Gregorio Salazar, Libertades Sindicales en el comienzo de la Va. República, 2002)
La concreción de esa política de Estado de intervenir el movimiento sindical se desarrolló mediante la discusión del proyecto de ley para la protección de las garantías y libertades sindicales en octubre de ese año, el cual finalmente no fue concluido; para finalmente aprobar en el seno del parlamento un acuerdo el 10-10-2000 imponiendo el Referéndum Sindical del 3 de diciembre 2000 donde se disuelven los comités ejecutivos de todas las centrales sindicales y sus federaciones: CTV, CUTV, CGT y CODESA.
Consulta realizada conjuntamente con las elecciones a representantes a las juntas parroquiales y a las concejalías de los municipios, determinó el primer fracaso del Presidente de la República al registrarse una abstención de mas del 75% para los comicios municipales y según datos extraoficiales tan sólo un 4% de los electores opinó sobre el referéndum sindical. Como vemos la declaración abierta de guerra tenía unas siglas, las de la CTV. Pero era evidente que el objetivo era y es la disolución del movimiento sindical organizado y conformar una única central sindical oficialista, apéndice de los diktaks políticos del Ejecutivo Nacional.
La junta de Conducción Sindical y la CTV
La respuesta del movimiento sindical organizado ante la política estatal de intervenir abiertamente los sindicatos, fue la conformación de organismos de transición que enfrentaran la agresión neofascista del Régimen de disolver los comités ejecutivos de todas las centrales sindicales, federaciones regionales, nacionales y sindicatos nacionales. Detrás del Referendum sindical de diciembre del 2000 se escondía la pretensión de dejar acéfalo de toda dirección y representación a los trabajadores venezolanos. Directriz por cierto similar a la decretada por la Junta de Gobierno en 1949, cuando se disuelve la CTV y su estructura nacional y regional.
La conformación de las Juntas de Conducción Sindical a todos los niveles impidió el éxito de la operación neocorporativa gubernamental y preparó el terreno para el proceso electoral del 2001. En la CTV se designó la Junta de Conducción Sindical integrada por Jesús Urbieta, Pedro Moreno, Rosángela Castellano, León Arismendi, Luis Irausquin y Froilán Barrios. La cual asumió la representación de los trabajadores ante los embates gubernamentales, mientras un numeroso grupo de dirigentes sindicales puso pies en polvorosa, aterrados ante las amenazas y los desmanes patronales; le correspondió a esta generación de dirigentes enfrentar la dificil situación descrita. En los dos apartes tratados anteriormente se puede observar con absoluta certeza, la ruptura abierta y provocada desde el Estado y su principal vocero el Ejecutivo Nacional contra el movimiento sindical. Orquestada con un objetivo, desmovilizar al sector social aunque diezmado y desprestigiado, el más poderoso de la sociedad venezolana, por cierto el único existente ante la debacle general de los partidos políticos y otras expresiones de organización social.
Esa realidad era conocida por los voceros del Estado en referencia a que en cualquier rincón de Venezuela, por mas lejano existe un sindicato de base, o un
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delegado sindical. El debate no debía entonces enfocarse en si era un mal dirigente el que representa al trabajador, mas bien en la existencia de la institución sindical en peligro de desaparecer. La permanencia de la libertad sindical como una conquista universal de los trabajadores, como un derecho democrático, como un derecho humano consagrado en los convenios internacionales se encontraba en grave riesgo y había que salir a defenderlo.
Este contexto de dificultades ha sido de mucho aprendizaje para el movimiento sindical venezolano. De nuestro lado asumir los errores y la lección en las horas iniciales de la actual gestión gubernamental, que desde el Estado por muy revolucionario al definirse, no provienen los cambios en el movimiento sindical, sino son los propios trabajadores que la asumen. Y en general que la defensa de la libertad sindical, no es sólo un tema estrictamente sindical, es un elemento fundamental de la democracia conjuntamente con el resto de derechos civiles, económicos y sociales, consagrados en la Constitución Bolivariana de Venezuela, pero desconocidos a plenitud por el Estado y sus instituciones.
Este temor generalizado de perder las conquistas alcanzadas en el mundo sindical a lo largo del siglo XX, fue el detonante que llevó a toda la dirigencia sindical y gremial expresada en primer lugar en la CTV, CODESA, CGT, en los gremios y colegios profesionales, a cientos de miles de trabajadores a participar en el escenario en defensa de la agenda laboral en una mano y en la otra la defensa de la democracia, conjuntamente con los partidos políticos, organizaciones empresariales, de la sociedad civil.
En el contexto de esta serie de movilizaciones sindicales y gremiales, merece un reconocimiento aparte la posición asumida por los trabajadores petroleros, los del sector de contratistas; los de la nómina diaria y la nómina gerencial de PDVSA, quienes conformaron el sindicato nacional UNAPETROL para defender sus derechos, no sólo en el ámbito sindical; incluyeron dentro de sus objetivos la defensa de la principal industria nacional, como también la defensa de la democracia..
Los datos precedentes a las jornadas de abril aquí presentados ante la crisis que sacudió al país en el año 2002, describen y certifican la situación y deterioro de la condición de vida de los trabajadores; siendo el punto de partida previo para generar numerosas movilizaciones, las cuales formaron parte finalmente de ese río humano del 11 de abril 2002.
Movilizaciones que estuvieron acompañadas de solicitudes de diálogo con las autoridades y patronos del Estado, con previas introducciones de pliegos conciliatorios o conflictivos ante las inspectorías del trabajo, como lo demuestran los Informes de PROVEA, y la información registrada por los medios con relación a la convocatoria de las acciones de abril 2002.
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LUEGO DEL PARO 2002-2003 EL REGIMEN CAMBIA LA ESTRATEGIA ANTISINDICAL
El Poder Ejecutivo Nacional encabezado por el Presidente de la República , luego del paro nacional, cambia sus políticas antisindicales y antigremiales a través del impulso de todo un plan de disolución del movimiento sindical, para dispersar su fuerza social y nacional, sus directrices se orientan en el periodo 2003- 2008 a la conformación de organizaciones corporativas para desmontar las conquistas laborales logradas tras 7 décadas.
1.- El Paralelismo sindical promovido desde el Ministerio del Trabajo. El Presidente ordenó a inicios del 2004 la conformación de la UNION NACIONAL DE TRABAJADORES (UNT), ante el fracaso de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores conformada en septiembre del año 2000. Desde ese año miles de sindicatos paralelos se conforman en federaciones y sindicatos nacionales existentes en la CTV, la sola denominación de sindicato bolivariano es el requisito para aprobarlo desde la Inspectoria Nacional del Ministerio. Determinando una paradoja, se han multiplicado de 1200 sindicatos existentes para el último proceso de 2001 a 4.000 sindicatos en el 2008, pero la tasa de sindicalización situada alrededor del 11% no aumenta. El gobierno nacional ha hablado del aumento del empleo en el sector público, pero esto no se ha traducido en fortalecimiento de los sindicatos, mas bién deterioro de la relación de trabajo.
Esta multiplicación promovida desde las altas esferas de poder se refleja por ejemplo en el sector petróleo, donde existían para el 2001 un número de 70 sindicatos, hoy rebasan los 350 sindicatos firmantes de la contratación colectiva; igualmente en el sector de la construcción, donde existía una sola federación nacional, Fetraconstrucción hoy se identifican 3 a nivel nacional y múltiples sindicatos regionales y locales.
En resumen surgen federaciones en función de los grupos de poder económico y político del sector gubernamental, en disputa en su mayoría por el control del empleo, bien sea para la venta o para campañas electorales, dando pié al surgimiento de la aberración del sicariato sindical, siendo asesinados mas de 350 dirigentes sindicales y trabajadores desde el año 2004 al año 2008.
2.- la flexibilización laboral: a partir del impulso de las políticas de desarrollo endógeno de la economía nacional, se han promovido desde los diferentes organismos ministeriales y de Empresas del Estado, siendo la mas destacada PDVSA, toda una orientación de desregulación del trabajo, a través del régimen de trabajo asociado, como es el caso de las cooperativas, las empresas de producción social (EPS).
En el caso de las cooperativas veamos su evolución, de 890 cooperativas que existían en Venezuela en 1998, hoy registra la SUNACOOP, casi 280.000 cooperativas, reconociendo este organismo supervisor que sólo un 20% de ellas funciona, las demás han desaparecido, sin efecto en el mercado de trabajo. En la actualidad en PDVSA, las áreas de mensajería, transporte, mantenimiento, limpieza de gabarras, perforación han sido traspasadas al régimen de trabajo asociado, con lo cual mas de 7.000 trabajadores hoy no son protegidos por el Contrato Colectivo Petrolero y por sus sindicatos.
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En lo referente a las Empresas de Producción Social, bajo esta figura inexistente en el marco legal venezolano, no son cooperativas, tampoco compañías anónimas de registro mercantil, se ha promovido modalidades de organización del trabajo, donde se establece la figura de propietario al trabajador, sin la protección laboral de la LOT.
La tendencia marcada a la precarización del trabajo es evidente, mano de obra barata, inestable, con contratos temporales, los cuales no permiten una efectiva y estable vida sindical y por tanto la fortaleza de la organización de los trabajadores
3.- La exclusión de los trabajadores en la toma de decisiones de las empresas del Estado. Ha habido una acentuación de la política ejecutiva de estatizar empresas, pero ello no ha redundado en el fortalecimiento de los sindicatos, mas bien las decisiones de asumir el Cemento, empresas de la apertura petrolera, electricidad, telefonos, bancos, SIDOR, no ha determinado la participación de los trabajadores en la gestión de estas empresas, la tendencia está orientada a la exclusión en las decisiones de las empresas estatizadas. En la actualidad la tan pregonada cogestión revolucionaria, es cosa del pasado, aún cuando desde el 2003 ha sido una política emblemática gubernamental.
4.- La sustitución de la contratación colectiva por decretos. Ha impactado la vida sindical, níngun sector de los trabajadores públicos ha sido exceptuado de la suspensión de los contratos colectivos y de las negociaciones colectivos por madrugonazos anunciando sólo aumentos salariales.
5.- la intromisión del Estado en la vida sindical y gremial. A través del Ministerio del Trabajo y del Consejo Nacional Electoral constituye una de las trabas a la acción del movimiento sindical.
En resumen, es innegable que el impacto de la ofensiva gubernamental ha afectado toda la estructura del movimiento sindical. Hoy la existencia de 6 centrales sindicales, las históricas: CTV, CODESA, CGT, CUTV y las recién creadas UNT y la CONFEDERACION SOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES, nos da una idea del grado de dispersión existente entre los trabajadores.
Superar la división política promovida desde la Presidencia de la República para dividir y desmejorar la condición de vida de la familia laboral, es una tarea de madurez de la dirigencia sindical, ante la clara posición de desaparecer a las organizaciones sindicales. Puedo afirmar que al Gobierno Nacional sólo le interesa la existencia de una central única, atada ideológicamente al Estado, de lograrlo significaría la muerte del movimiento sindical venezolano. Al menos todavía existe en los diferentes sectores de los trabajadores públicos la suficiente reserva para enfrentar esta estrategia liquidadora del Régimen Chavista.
Caracas, 03-10-08 Froilán A. Barrios Nieves
Movimiento Laborista. fbarriosnieves@gmail.com
Aún cuando no es el objeto de esta publicación realizar un diagnóstico laboral del país, me he atrevido a sólo nombrar sin ordenamiento metodológico las componentes de un peligroso cóctel, el cual ha determinado en diferentes momentos y circunstancias las condiciones de vida de los trabajadores venezolanos.
Para abordar el estudio de la conflictividad laboral en la actual gestión gubernamental iniciada en 1999 es fundamental partir de una visión regional a nivel del continente, tal como plantea el Informe de la OIT (1999) "Durante 1998, la crisis asiática y las políticas de ajuste que debieron ser adoptadas para hacer frente a sus efectos, han provocado una brusca desaceleración del crecimiento económico y un deterioro de la situación laboral en la región, revirtiendo la leve mejoría que se produjo en 1997" .
En Venezuela los datos (OIT 1998) indican un desempleo de 11.3% y un desempleo juvenil de 21.9%, la tasa de informalidad alcanza 47%. En referencia al poder adquisitivo ante la canasta alimentaria para este año el salario mínimo representa un 70% del costo total de dicha canasta. Es decir hubo una mejoría cuantitativa, ya que durante la gestión de Rafael Caldera, el salario estuvo precarizado al bonificarse sin ningún efecto prestacional el 80% y sólo contabilizar para las prestaciones sociales un 20% del salario mínimo.
En la descripción del informe laboral de la OIT 1998, se identifican valores positivos en el aumento del salario real, del empleo, y negativos con referencia al aumento de la población informal y baja productividad. En cuanto a la línea de pobreza establecida por la CEPAL para ese año, "cuando el ingreso por habitante es inferior al monto mínimo necesario que le permitiría satisfacer sus necesidades esenciales" , la sitúa para Venezuela en 47%.
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Al asumir la Presidencia la nueva gestión , encabezada por el Presidente Hugo Chávez hereda una carga laboral inmensa donde el 47% de la Población Económica Activa está en la informalidad, 11.3% está desempleada y con una población formal de 61.7%, de los cuales 15% se encuentra en el Sector Público y el resto en el Sector Privado. Remarcando el descontento en la Población Formal por la reforma laboral de 1997 donde fue eliminada la retroactividad de las prestaciones sociales y se flexibilizan los despidos.
Aún cuando la Reforma Laboral de 1997 afectó a toda la población formal, la situación fue diferente en el sector público con referencia al sector privado. Este último aplicó a pie juntillas la Reforma Laboral, era evidente por su contenido al aplicarse significaba un abaratamiento de la mano de obra. Entre tanto en el sector Público los acuerdos de la reforma se convirtieron en letra muerta, a tal punto que hoy en el año 2008 los pasivos laborales enmarcados por este concepto alcanzan los 15.000 millones de $, sin tener respuesta alguna los trabajadores del sector, tan sólo promesas de canje de deuda por bonos de vivienda, bonos de la deuda pública.
Al panorama laboral dramático anteriormente descrito, debemos agregar la caída de la contratación colectiva tanto en el sector público como en el privado, situándose según datos de la CTV para inicios de la década de los 80 en la cifra de 1800 contratos colectivos firmados; para 1998 según anuario del Ministerio del Trabajo en 800 negociaciones colectivas al cierre de la gestión presidencial 1994-1998. Especificando que durante esta segunda gestión del Presidente Rafael Caldera se inauguró la práctica de normativas laborales, las cuales sólo revisaban algunas cláusulas económicas, entre ellas el salario, dejando intactos el resto de beneficios socioeconómicos carcomidos por la inflación.
Ello determinó en los trabajadores grandes esperanzas de cambio en la candidatura del Teniente Coronel Hugo Chávez y las posibilidades de redención de la clase trabajadora. La cual votó mayoritariamente para que éste conquistara la Presidencia de la República en diciembre de 1998, canalizando así el masivo apoyo popular.
El origen de este descontento fue incorporado al programa de gobierno del recién estrenado Presidente de la República, quien prometiera reivindicar a los trabajadores venezolanos en materia de salarios, prestaciones sociales, empleo y seguridad social. Dichas expectativas no se cumplieron desde inicios de la gestión en 1999, como lo indicara el informe anual de PROVEA 1998-1999:
"Durante el lapso que abarca el presente Informe se pudo constatar un contraste entre las expectativas creadas por el cambio de gobierno y los resultados obtenidos. Contrario a lo que hubiera podido esperarse se profundizó en el último año la tendencia regresiva en materia de protección a los derechos humanos de los trabajadores que se impuso durante el quinquenio de gobierno del Presidente Rafael Caldera. El cambio de gobierno no ha significado en lo más mínimo un cambio positivo en las condiciones de vida de los trabajadores: el incremento del desempleo, el deterioro del salario real y el constante incumplimiento de las contrataciones colectivas, son sólo tres de los aspectos más resaltantes que dan cuenta de tal
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circunstancia. Ha cambiado el gobierno y el discurso, pero han persistido las violaciones a los derechos humanos laborales".
Veamos a continuación las cifras en los indicadores sociolaborales señalados en el informe anterior:
En materia de prestaciones sociales y de la aplicación de la reforma de la LOT de 1997 el informe de PROVEA indica:
"La LOT establece la obligación para los patronos de depositar cada mes en una cuenta a nombre de cada trabajador el equivalente a cinco días de salario por concepto de antigüedad. En el sector público esto no se cumplió durante 1998 y es ahora en 1999 cuando se ha comprometido públicamente el Estado a empezar a realizar los depósitos. Sin embargo, al cierre del presente Informe, tal compromiso no se ha cumplido aumentando de esta forma el pasivo laboral del Estado. Ese incumplimiento abarca también a los trabajadores que laboran para las alcaldías y las gobernaciones1. La falta de recursos continúa siendo la excusa tanto del gobierno central como de los alcaldes y gobernadores para incumplir con los trabajadores.
Para el caso del sector privado, en las empresas menores de 50 trabajadores, donde se encuentran las PYME y donde se emplea al 80% de la mano de obra en el sector formal se identifican numerosas denuncias sobre la negativa de los empresarios de abrir los fideicomisos. Aún cuando se viola la LOT, se abusa del trabajador ya que en este sector la sindicalización es extremadamente baja o inexistente.
En lo referente al desempleo veamos estas cifras de la OCEI:
Según la Oficina Central de Estadísticas e Informática (OCEI), el desempleo pasó de 11,3% en 1998 a un 12% en el primer trimestre de 1999. El subempleo se ubicó en 49,6% para fines de 1998 y en un 50,3% en 1999. Otros datos emanados de la OCEI publicados en abril de 1999 indican que existen 200.687 personas desocupadas en el sector comercio al por mayor, menor, restaurantes y hoteles; 161.717 en la industria manufacturera; 175.855 en el área de la construcción; 198.421 en el sector servicios, comunales, sociales y personales. Venezuela, para el segundo semestre de 1998 tenía una población total de 23.246.657 personas. La fuerza de trabajo total es 9.907.276, de las cuales 3.607.835 son mujeres (47,6%), siendo mayoritario el sector comprendido entre los 25 y 44 años. Según las cifras oficiales, entre 1992 y 1997 la fuerza de trabajo femenina creció en 49,23% mientras la masculina creció en 19,65%23. Para el segundo semestre de 1999 la participación de los sectores privado y público en la fuerza de trabajo en el país, correspondió al 84,2% y 15,8% respectivamente, observándose en este último sector una tendencia progresiva de disminución desde el año 1996.
Esta tendencia al aumento en la tasa de desempleo continuará acrecentándose hacia los años siguientes hasta alcanzar porcentajes de 20% en los años de mayor conflictividad político social en los años 2003-2004.
En materia de salarios y poder adquisitivo veamos las conclusiones del Informe de PROVEA:
"Entre las políticas económicas y sociales del Ex presidente Rafael Caldera fue recurrente el decretar salarios mínimos insuficientes, muy por debajo de la canasta alimentaria. Aún con la promesa de que los salarios mejorarían a consecuencia del cambio de régimen de prestaciones, dicha inequidad persistió. Esta situación fue duramente fustigada por el actual Presidente en tiempos de campaña electoral. Sin
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embargo, a casi un año de gestión gubernamental esa injusta realidad no ha cambiado. Por el contrario, se ha incrementado la brecha entre el insuficiente salario y el costo de la canasta alimentaria y de la canasta básica".
El Presidente de la República estableció su estilo de gestión de decretar unilateralmente los salarios, en particular sólo el mínimo, dejando en el limbo a la mayoría de los trabajadores formales, ya que es solo una minoría la que disfruta de contratos colectivos, y a la benevolencia del patrono de concederle un aumento salarial superior al salario mínimo. La relación para 1999 entre salario y poder adquisitivo la identificamos en estos datos:
"Para junio de 1999, el costo de la canasta alimentaria se ubicaba en Bs. 221.154 y el déficit del salario mínimo con respecto a ese costo es de 45,74%. Es decir, hacen falta Bs.101.154 para completar el costo de los alimentos esenciales de una familia de cinco miembros.".
Con referencia al derecho a la contratación colectiva observamos las siguientes conclusiones del Informe de PROVEA:
"A lo largo y ancho del país se han producido conflictos de diversas categorías de trabajadores exigiendo el cumplimiento de las cláusulas contractuales. Entre octubre de 1998 y septiembre de 1999 se reportaron no menos de 38 paros y 9 huelgas relacionadas con exigencias sobre estabilidad laboral y mejora en las condiciones de trabajo. El incumplimiento de aumentos salariales pautados en las contrataciones colectivas o por decreto; cambios en las condiciones laborales inicialmente acordadas; evasión de la discusión de las nuevas contrataciones colectivas, son algunas de las causas que han generado la alta conflictividad laboral existente."
Mas adelante el Informe señala:
"El derecho a la contratación colectiva fue afectado por el gobierno nacional al establecer en los decretos de aumentos salariales, restricciones o prohibiciones de recibir nuevos aumentos salariales a los docentes y médicos de la administración pública y a los obreros y empleados de las universidades nacionales.".
Como podemos observar desde el inicio de la gestión presidencial de Hugo Chávez ha habido un marcado desdén por atender la grave problemática laboral heredada de gobiernos anteriores, pero profundizada en la actualidad, a tal punto que si trasladamos en el tiempo hasta el presente 2008, es una crónica de hechos similares. Como lo constatamos en esta parte del Informe que es reveladora:
"Los trabajadores que laboran para el Estado han expresado su inconformidad por la reiterada violación de las contrataciones colectivas. La situación pudiera tornarse conflictiva si agregamos que para el año 1999 están pendientes por discutirse 107 proyectos de convenciones colectivas en el sector público. El gobierno le ha propuesto reiteradamente a los sindicatos y federaciones posponer hasta el año 2000 la discusión de los convenios. La respuesta sindical no ha sido unánime. El Presidente de la CTV planteó que cualquier posibilidad de acuerdo debe pasar por un referéndum consultivo a los trabajadores. Invoca como condición para aceptar una prórroga el compromiso del gobierno de pagar los pasivos laborales. Algunos, como la Federación Unificada de Empleados Públicos (Fedeunep) se han opuesto firmemente a esa posibilidad. Posición similar ha expresado la Federación Venezolana de Maestros. Fedeunep introdujo a mediados del año 1998 el proyecto de convención colectiva y reclama su discusión
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inmediata. La convención ampara a más de 220.000 trabajadores al servicio del Estado. En el proyecto de contrato presentado por esta Federación se exige un salario mínimo de Bs. 300.000.".
En resumen el pronunciado deterioro de las condiciones de los trabajadores, pertenecientes a los diferentes sectores: Público y Privado, de la economía Informal, Desempleados proveniente de la década de los 90 se acentuó desde los inicios de la actual gestión. Lo cual fue caldo de cultivo para movilizaciones de toda índole, exigiéndole al Patrono-Estado el reconocimiento de los derechos laborales violentados, como acabamos de demostrar en los datos señalados en los respectivos informes, los cuales reflejan una distribución irregular de la Población Económica Activa,
Para los años 2000 y 2001 la tendencia de la conflictividad laboral no cesó de aumentar; aún cuando la Asamblea Nacional Constituyente aprobó en su contenido los derechos sociolaborales mas avanzados del continente, los establecidos en los artículos 86 al 97, las prácticas del Poder Ejecutivo, específicamente a nivel nacional fueron la negación de lo pautado en la Carta Magna, en vigencia luego del referéndum del 15-12-99.
Observamos a continuación en detalle el contenido del Informe de Provea 2000-2001 en materia del estado de los derechos socioeconómicos y la respuesta del Poder Ejecutivo:
"Desde el año 1999 la lucha por los derechos laborales ha generado el mayor número de acciones de protesta. El denominador común a estos conflictos ha sido el carácter focalizado en la demanda de reivindicaciones salariales. En este sentido, los distintos sectores que conforman la masa laboral, entre los que incluimos a trabajadores de la economía informal y desempleados, escenificaron 529 acciones de protesta. La demanda de mejoras salariales, pago de deudas atrasadas y firma de contrato colectivo originó 423 movilizaciones, la petición de oportunidades de empleo por parte de grupos de desempleados 68, la demanda de estabilidad laboral 23 y el respeto a la libertad sindical 15.
En este contexto, el sector de los educadores se ha destacado por escenificar el mayor numero de acciones de protesta en exigencia de un aumento salarial y la firma del contrato colectivo. En este período, los educadores organizaron 23 paros laborales, 22 concentraciones, 19 cierres de calle o avenidas, 14 marchas, 8 tomas de establecimientos, 5 huelgas, 2 pupitrazos, 1 huelga de hambre, 1 vigilia y 1 ayuno colectivo.
En el marco de este conflicto, el 02.05.01, educadores de todo el país se declararon en huelga indefinida en solicitud de un aumento del 40%, el incremento de la bonificación de fin de año a 120 días y el bono recreacional para los jubilados del magisterio. Los educadores acordaron iniciar la huelga, luego de que representantes del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes faltaran a la reunión convocada por el Ministerio de Trabajo, para presentar una contraoferta a la propuesta por los educadores.
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La respuesta ofrecida posteriormente por el Ministro de Educación, Héctor Navarro, de incrementarles entre 14% y 16% el salario, no convenció a los educadores quienes decidieron rechazar la oferta salarial y mantener la huelga. Luego de 13 días en conflicto, el ministro Navarro se comprometió a cancelar un adelanto del 10% sobre el aumento acordado y ante los medios de información declaró que "la huelga magisterial fracasó [...], el conflicto llegó a su fin y es la crónica de una muerte anunciada". El ministro solicitó al despacho del trabajo la declaración de cierre del pliego conflictivo y les pidió a los educadores que realizaran huelgas en el período vacacional.
A la par de este conflicto, los trabajadores del sector salud también levantaron su voz de protesta, y, en este sentido, realizaron numerosos paros, cierres de calle, tomas de establecimientos, y concentraciones en demanda de la firma del nuevo contrato colectivo. El 08.03.01, más de 300 dirigentes sindicales se reunieron en la sede de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), en donde acordaron dar un plazo de 120 horas antes de convocar un paro nacional. Los trabajadores del sector salud indicaron que habían introducido 20 pliegos conflictivos en todo el país, sin obtener respuesta. Después del encuentro, los trabajadores marcharon hasta la sede del Ministerio de Relaciones Interiores con la finalidad de buscar una salida a este problema, que afectó a 60.000 trabajadores. La ministra de Salud y Desarrollo Social, María Lourdes Urbaneja, aseguró que estudiaría el conflicto "pero en ningún momento el Gobierno asumiría compromisos que en el futuro no pueda cumplir". Al cierre de este Informe, la firma del contrato colectivo no se había concretado y los trabajadores de la salud amenazaban con una huelga general para los próximos días.
En el marco de esta situación laboral, el elevado índice de desempleo, que según cifras oficiales en enero del año 2001 se ubicó en 15,8%, y la falta de un programa de empleo efectivo, han generado durante este lapso 68 acciones de protesta, en todo el país. Un ejemplo de ello ocurrió el 17.05.01, cuando alrededor de 210 desempleados del sector petrolero cerraron la carretera Lara-Zulia, obstaculizando el tránsito desde las 5 a.m., para exigir su inclusión en las listas de asignación de empleos".
Como podemos observar este segundo Informe de Provea no tiene desperdicio alguno al ilustrar la aguda problemática laboral del país; destacando que no todos los conflictos sindicales y gremiales en el lapso indicado están registrados en su contenido. Allí están reflejados los del sector público, ya que en el sector petrolero se habían desarrollado decenas de protestas en el Oriente y el Occidente por un puesto de trabajo, donde murieran 6 trabajadores del sector de contratistas en lucha fratricida por un empleo temporal.
En resumen los datos y opiniones aquí presentados indican la insatisfacción creciente de los trabajadores, recogida a plenitud por esta ONG defensora de los derechos humanos, PROVEA. Organización por cierto calificada a la época, de chavista por los sectores opositores y de "escuálida" y "agencia del imperialismo" por parte de los sectores oficialistas.
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II.- LA Vta REPUBLICA Y EL MOVIMIENTO SINDICAL
Desde el inicio de la gestión presidencial en 1999 marcó una pauta frente al movimiento sindical y gremial, específicamente la CTV. Central sindical que asumiría ante el incesante ataque de las instituciones estatales un rol protagónico en los sucesos anteriores y posteriores del 11 de abril. Los orígenes de esta política de Estado son diversos; entre ellos la propia historia de dicha central, de aciertos y desviaciones y significado para los trabajadores, aspectos que menciono a continuación.
El movimiento sindical venezolano desde finales de los 80 entró en la fase de decadencia. Las acusaciones de corrupción, la ausencia de democracia sindical, el control absoluto de los partidos políticos sobre los sindicatos y sobre las centrales sindicales y colegios profesionales, el rol jugado en la comisión tripartita al eliminar la retroactividad y flexibilizar los despidos; hicieron mella en toda la estructura gremial del país, en particular la CTV, la central histórica de los trabajadores venezolanos.
Por décadas, los reclamos, las exigencias de cambio fueron rechazados a lo interno de las cúpulas sindicales y en mucho de los casos reprimidos con todo el peso del Estado puntofijista. De hecho la CTV era parte componente del pacto hegemónico firmado en 1959, y de allí refuerza su integración al Estado. Ello marcó a toda una generación de dirigentes sindicales, quienes en nombre de un sindicalismo clasista e independiente de partidos, vimos cancelada toda posibilidad de cambio en beneficio de los trabajadores. De acuerdo a aquel dicho que señalaba " era más fácil llegar a la Presidencia de la República que ser presidente de la CTV" se estigmatizó la relación con la izquierda sindical y con numerosas generaciones de trabajadores.
Siendo éste el origen del reagrupamiento como corriente sindical el Frente Constituyente de los Trabajadores(FCT), propuesta integrada al Programa de Gobierno del entonces candidato Hugo Chávez en 1998. Como diputado electo por el Estado Zulia a la ANC en la fórmula emeverrista me correspondió vivir la experiencia entre sindicalismo y Estado.
Donde asumí desde un punto de partida erróneo la reconstrucción del movimiento sindical, creyendo que desde el Estado, en este caso la Asamblea Nacional Constituyente, podían impulsarse políticas de independencia, de rescate del movimiento sindical. Más bien significaba darle la oportunidad al nuevo Estado de atacar la libertad sindical y las conquistas alcanzadas en los contratos colectivos, a través de decretos o disposiciones, a través de las cuales se legalizaba la intervención y la integración aún mayor al Poder Ejecutivo del movimiento sindical organizado.
En septiembre del 2000 en el acto de creación de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores el Presidente Chávez proclamaba sus verdaderas intenciones contra el movimiento sindical y la CTV en particular: "la batalla está servida, a la CTV vamos a demolerla. No vayan a pensar los señorones de la CTV, es que nosotros solo estamos haciendo aquí calistenia, oratoria, o que hemos venido a pasar un fin de semana en Caracas. No. Dicen que guerra avisada no mata soldado, pero nosotros nos damos el
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lujo de anunciar nuestras guerras. Una de las próximas guerras que viene es contra la CTV y la vamos a demoler". (Gregorio Salazar, Libertades Sindicales en el comienzo de la Va. República, 2002)
La concreción de esa política de Estado de intervenir el movimiento sindical se desarrolló mediante la discusión del proyecto de ley para la protección de las garantías y libertades sindicales en octubre de ese año, el cual finalmente no fue concluido; para finalmente aprobar en el seno del parlamento un acuerdo el 10-10-2000 imponiendo el Referéndum Sindical del 3 de diciembre 2000 donde se disuelven los comités ejecutivos de todas las centrales sindicales y sus federaciones: CTV, CUTV, CGT y CODESA.
Consulta realizada conjuntamente con las elecciones a representantes a las juntas parroquiales y a las concejalías de los municipios, determinó el primer fracaso del Presidente de la República al registrarse una abstención de mas del 75% para los comicios municipales y según datos extraoficiales tan sólo un 4% de los electores opinó sobre el referéndum sindical. Como vemos la declaración abierta de guerra tenía unas siglas, las de la CTV. Pero era evidente que el objetivo era y es la disolución del movimiento sindical organizado y conformar una única central sindical oficialista, apéndice de los diktaks políticos del Ejecutivo Nacional.
La junta de Conducción Sindical y la CTV
La respuesta del movimiento sindical organizado ante la política estatal de intervenir abiertamente los sindicatos, fue la conformación de organismos de transición que enfrentaran la agresión neofascista del Régimen de disolver los comités ejecutivos de todas las centrales sindicales, federaciones regionales, nacionales y sindicatos nacionales. Detrás del Referendum sindical de diciembre del 2000 se escondía la pretensión de dejar acéfalo de toda dirección y representación a los trabajadores venezolanos. Directriz por cierto similar a la decretada por la Junta de Gobierno en 1949, cuando se disuelve la CTV y su estructura nacional y regional.
La conformación de las Juntas de Conducción Sindical a todos los niveles impidió el éxito de la operación neocorporativa gubernamental y preparó el terreno para el proceso electoral del 2001. En la CTV se designó la Junta de Conducción Sindical integrada por Jesús Urbieta, Pedro Moreno, Rosángela Castellano, León Arismendi, Luis Irausquin y Froilán Barrios. La cual asumió la representación de los trabajadores ante los embates gubernamentales, mientras un numeroso grupo de dirigentes sindicales puso pies en polvorosa, aterrados ante las amenazas y los desmanes patronales; le correspondió a esta generación de dirigentes enfrentar la dificil situación descrita. En los dos apartes tratados anteriormente se puede observar con absoluta certeza, la ruptura abierta y provocada desde el Estado y su principal vocero el Ejecutivo Nacional contra el movimiento sindical. Orquestada con un objetivo, desmovilizar al sector social aunque diezmado y desprestigiado, el más poderoso de la sociedad venezolana, por cierto el único existente ante la debacle general de los partidos políticos y otras expresiones de organización social.
Esa realidad era conocida por los voceros del Estado en referencia a que en cualquier rincón de Venezuela, por mas lejano existe un sindicato de base, o un
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delegado sindical. El debate no debía entonces enfocarse en si era un mal dirigente el que representa al trabajador, mas bien en la existencia de la institución sindical en peligro de desaparecer. La permanencia de la libertad sindical como una conquista universal de los trabajadores, como un derecho democrático, como un derecho humano consagrado en los convenios internacionales se encontraba en grave riesgo y había que salir a defenderlo.
Este contexto de dificultades ha sido de mucho aprendizaje para el movimiento sindical venezolano. De nuestro lado asumir los errores y la lección en las horas iniciales de la actual gestión gubernamental, que desde el Estado por muy revolucionario al definirse, no provienen los cambios en el movimiento sindical, sino son los propios trabajadores que la asumen. Y en general que la defensa de la libertad sindical, no es sólo un tema estrictamente sindical, es un elemento fundamental de la democracia conjuntamente con el resto de derechos civiles, económicos y sociales, consagrados en la Constitución Bolivariana de Venezuela, pero desconocidos a plenitud por el Estado y sus instituciones.
Este temor generalizado de perder las conquistas alcanzadas en el mundo sindical a lo largo del siglo XX, fue el detonante que llevó a toda la dirigencia sindical y gremial expresada en primer lugar en la CTV, CODESA, CGT, en los gremios y colegios profesionales, a cientos de miles de trabajadores a participar en el escenario en defensa de la agenda laboral en una mano y en la otra la defensa de la democracia, conjuntamente con los partidos políticos, organizaciones empresariales, de la sociedad civil.
En el contexto de esta serie de movilizaciones sindicales y gremiales, merece un reconocimiento aparte la posición asumida por los trabajadores petroleros, los del sector de contratistas; los de la nómina diaria y la nómina gerencial de PDVSA, quienes conformaron el sindicato nacional UNAPETROL para defender sus derechos, no sólo en el ámbito sindical; incluyeron dentro de sus objetivos la defensa de la principal industria nacional, como también la defensa de la democracia..
Los datos precedentes a las jornadas de abril aquí presentados ante la crisis que sacudió al país en el año 2002, describen y certifican la situación y deterioro de la condición de vida de los trabajadores; siendo el punto de partida previo para generar numerosas movilizaciones, las cuales formaron parte finalmente de ese río humano del 11 de abril 2002.
Movilizaciones que estuvieron acompañadas de solicitudes de diálogo con las autoridades y patronos del Estado, con previas introducciones de pliegos conciliatorios o conflictivos ante las inspectorías del trabajo, como lo demuestran los Informes de PROVEA, y la información registrada por los medios con relación a la convocatoria de las acciones de abril 2002.
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LUEGO DEL PARO 2002-2003 EL REGIMEN CAMBIA LA ESTRATEGIA ANTISINDICAL
El Poder Ejecutivo Nacional encabezado por el Presidente de la República , luego del paro nacional, cambia sus políticas antisindicales y antigremiales a través del impulso de todo un plan de disolución del movimiento sindical, para dispersar su fuerza social y nacional, sus directrices se orientan en el periodo 2003- 2008 a la conformación de organizaciones corporativas para desmontar las conquistas laborales logradas tras 7 décadas.
1.- El Paralelismo sindical promovido desde el Ministerio del Trabajo. El Presidente ordenó a inicios del 2004 la conformación de la UNION NACIONAL DE TRABAJADORES (UNT), ante el fracaso de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores conformada en septiembre del año 2000. Desde ese año miles de sindicatos paralelos se conforman en federaciones y sindicatos nacionales existentes en la CTV, la sola denominación de sindicato bolivariano es el requisito para aprobarlo desde la Inspectoria Nacional del Ministerio. Determinando una paradoja, se han multiplicado de 1200 sindicatos existentes para el último proceso de 2001 a 4.000 sindicatos en el 2008, pero la tasa de sindicalización situada alrededor del 11% no aumenta. El gobierno nacional ha hablado del aumento del empleo en el sector público, pero esto no se ha traducido en fortalecimiento de los sindicatos, mas bién deterioro de la relación de trabajo.
Esta multiplicación promovida desde las altas esferas de poder se refleja por ejemplo en el sector petróleo, donde existían para el 2001 un número de 70 sindicatos, hoy rebasan los 350 sindicatos firmantes de la contratación colectiva; igualmente en el sector de la construcción, donde existía una sola federación nacional, Fetraconstrucción hoy se identifican 3 a nivel nacional y múltiples sindicatos regionales y locales.
En resumen surgen federaciones en función de los grupos de poder económico y político del sector gubernamental, en disputa en su mayoría por el control del empleo, bien sea para la venta o para campañas electorales, dando pié al surgimiento de la aberración del sicariato sindical, siendo asesinados mas de 350 dirigentes sindicales y trabajadores desde el año 2004 al año 2008.
2.- la flexibilización laboral: a partir del impulso de las políticas de desarrollo endógeno de la economía nacional, se han promovido desde los diferentes organismos ministeriales y de Empresas del Estado, siendo la mas destacada PDVSA, toda una orientación de desregulación del trabajo, a través del régimen de trabajo asociado, como es el caso de las cooperativas, las empresas de producción social (EPS).
En el caso de las cooperativas veamos su evolución, de 890 cooperativas que existían en Venezuela en 1998, hoy registra la SUNACOOP, casi 280.000 cooperativas, reconociendo este organismo supervisor que sólo un 20% de ellas funciona, las demás han desaparecido, sin efecto en el mercado de trabajo. En la actualidad en PDVSA, las áreas de mensajería, transporte, mantenimiento, limpieza de gabarras, perforación han sido traspasadas al régimen de trabajo asociado, con lo cual mas de 7.000 trabajadores hoy no son protegidos por el Contrato Colectivo Petrolero y por sus sindicatos.
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En lo referente a las Empresas de Producción Social, bajo esta figura inexistente en el marco legal venezolano, no son cooperativas, tampoco compañías anónimas de registro mercantil, se ha promovido modalidades de organización del trabajo, donde se establece la figura de propietario al trabajador, sin la protección laboral de la LOT.
La tendencia marcada a la precarización del trabajo es evidente, mano de obra barata, inestable, con contratos temporales, los cuales no permiten una efectiva y estable vida sindical y por tanto la fortaleza de la organización de los trabajadores
3.- La exclusión de los trabajadores en la toma de decisiones de las empresas del Estado. Ha habido una acentuación de la política ejecutiva de estatizar empresas, pero ello no ha redundado en el fortalecimiento de los sindicatos, mas bien las decisiones de asumir el Cemento, empresas de la apertura petrolera, electricidad, telefonos, bancos, SIDOR, no ha determinado la participación de los trabajadores en la gestión de estas empresas, la tendencia está orientada a la exclusión en las decisiones de las empresas estatizadas. En la actualidad la tan pregonada cogestión revolucionaria, es cosa del pasado, aún cuando desde el 2003 ha sido una política emblemática gubernamental.
4.- La sustitución de la contratación colectiva por decretos. Ha impactado la vida sindical, níngun sector de los trabajadores públicos ha sido exceptuado de la suspensión de los contratos colectivos y de las negociaciones colectivos por madrugonazos anunciando sólo aumentos salariales.
5.- la intromisión del Estado en la vida sindical y gremial. A través del Ministerio del Trabajo y del Consejo Nacional Electoral constituye una de las trabas a la acción del movimiento sindical.
En resumen, es innegable que el impacto de la ofensiva gubernamental ha afectado toda la estructura del movimiento sindical. Hoy la existencia de 6 centrales sindicales, las históricas: CTV, CODESA, CGT, CUTV y las recién creadas UNT y la CONFEDERACION SOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES, nos da una idea del grado de dispersión existente entre los trabajadores.
Superar la división política promovida desde la Presidencia de la República para dividir y desmejorar la condición de vida de la familia laboral, es una tarea de madurez de la dirigencia sindical, ante la clara posición de desaparecer a las organizaciones sindicales. Puedo afirmar que al Gobierno Nacional sólo le interesa la existencia de una central única, atada ideológicamente al Estado, de lograrlo significaría la muerte del movimiento sindical venezolano. Al menos todavía existe en los diferentes sectores de los trabajadores públicos la suficiente reserva para enfrentar esta estrategia liquidadora del Régimen Chavista.
Caracas, 03-10-08 Froilán A. Barrios Nieves
Movimiento Laborista. fbarriosnieves@gmail.com
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