Libertad!

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lunes, 6 de junio de 2016

M- Clan Todo negro

M-Clan  No se que pasa que lo veo todo negro
El tren que nunca cojimos
La calma
Cancion de invierno

jueves, 2 de junio de 2016

Grupo Corizonas


lunes, 30 de mayo de 2016

Oscarcito :Besos de chocolate

El cantante venezolano ratificó que seguirá diciendo todo lo que sabe
El cantante venezolano, Oscarcito agradeció por el apoyo que recibió esta semana por el estreno del video de “Besos de chocolate” y le aseguró al gobierno venezolano que no podrán con sus amenazas.
“Gracias a todos los medios que asistieron a nuestro lanzamiento y gracias también quiero darles porque están dándole la espalda a la presión que les ha puesto el gobierno revolucionario para que me eliminen de sus pautas”, escribió el cantante junto a un video que resumen lo que fue el lanzamiento de su nuevo audiovisual.

domingo, 29 de mayo de 2016

sábado, 28 de mayo de 2016

Entrevista a Roman Chalbaud

Román Chalbaud: “Yo voy a estar bien en cualquier época”





Autor y director referencial del cine, el teatro y la televisión, Román Chalbaud (Mérida, 1931) acaba de recibir la Orden Libertadores en su primera clase, otorgada por el Gobierno nacional. El día de la condecoración, el 29 de octubre, desde el Teatro de la Ópera de Maracay, el presidente Nicolás Maduro lo distinguió como “compañero de todas las causas justas de Venezuela”. No es el primer reconocimiento que Chalbaud recibe de manos de un mandatario: en 1984, durante la presidencia de Jaime Lusinchi, fue galardonado con el Premio Nacional de Teatro, y en 1990, en el segundo período de Carlos Andrés Pérez, obtuvo el Nacional de Cine. A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, el público y la prensa lo adoraron y alabaron sin descanso.Captura de pantalla 2015-11-10 a las 3.22.21 p.m. Hoy, a sus 84 años, se prepara para dirigir una película sobre Hugo Chávez, quien, según él, “era maravilloso”. Me recibe en su casa, un penthouse en la urbanización caraqueña de San Bernardino. Vive con dos perros que saludan, se alejan, entran y salen de la oficina donde conversamos. Sea cual sea la pared hacia la cual uno dirija la mirada en este lugar, hallará un afiche de cine o un cartel de teatro que recuerde una época vigorosa de la cultura en Venezuela. “La gente cambia”, dice Chalbaud en esta entrevista. Los tiempos también.
—¿Cómo lo trata la vida, señor Chalbaud?
–¡Muy bien! No me puedo quejar.
—¿Y usted a ella?
Yo la trato también muy bien para que ella me trate bien a mí. (Risas).
Esta mañana pensaba que hay hombres que son elegidos y amados por los dioses: ¿es usted un afortunado?
Me siento muy afortunado porque en mi infancia hubo tres mujeres que se encargaron de mí: mi bisabuela, mi abuela y mi mamá. Nos vinimos a Caracas en un autobús, 4 días y 4 noches, desde Mérida. Me metieron en la mejor escuela posible, la Experimental Venezuela. Después entré en el Fermín Toro, donde conocí a Alberto de Paz y Mateos, que me enseñó mucho de teatro. Luego fui asistente de dirección de Víctor Urruchúa. No me puedo quejar. Tuve la suerte de encontrarme con gente que me apoyó. Claro que también uno ayuda a la suerte.Captura de pantalla 2015-11-10 a las 3.22.36 p.m.
—¿Con el trabajo?
Con el trabajo y con la manera de ser. Si uno es negativo ante la vida, le pasan cosas negativas. Si uno es positivo, consigue mucho más.
¿Se siente satisfecho con lo que ha conseguido?
Hay una frase de Charles Chaplin que siempre uso. Él decía: “Nunca he sabido lo suficiente para dejar de ser un aficionado”. Así me siento yo: un aficionado. Siempre siento que estoy empezando, que estoy aprendiendo. Porque si piensas que ya llegaste, allí está el vacío, a la distancia de un escalón. Das un paso y listo.
El Gobierno acaba de conferirle la Orden Libertadores en su primera clase. ¿No es una consagración? 
Me siento muy honrado y contento de haberla recibido. Maravilloso. Fue una sorpresa. El gobernador (Tareck El Aissami) me invitó a la reinauguración del Teatro de la Ópera de Maracay. No te imaginas cómo estaba antes: destrozado. Lo que encontramos ahora es una maravilla, el mejor teatro que hay en Venezuela. Vale la pena verlo.

Sigue usted siendo afecto a la Revolución.

Por supuesto… Critico muchas cosas. Nada es perfecto.
¿Por ejemplo?
Cuando nosotros teníamos El Nuevo Grupo, manteníamos abiertos los teatros de martes a domingo. Ahora vas a ver una obra y está tres días en un lugar y luego tres días en otro lugar. Yo le daría cada teatro a uno, dos, tres grupos que lo mantuviesen siempre abierto, como si fuese un cine.
¿Qué otras críticas tiene aparte de esta?
Critico mucho la posición de la oposición. No me gusta la oposición porque está basada en el odio, y la gente que tiene odio en el cuerpo se envenena a sí misma. Si todos estamos luchando por Venezuela, debe de haber una mayor unión, una mayor comprensión. Tú piensas de una manera, yo pienso de otra. No podemos odiarnos unos a otros. No se puede sembrar odio. Es dañino, sobre todo para el que lo siembra. Fatal.
La oposición acusa al Gobierno precisamente de eso mismo, de sembrar odio.
Yo preferiría no seguir hablando de política porque me molesta mucho.
Es inevitable, usted es una persona principal de la sociedad y…
¡Ya te estoy diciendo lo que pienso! –Chalbaud alza ligeramente la voz.

Cuando murió el expresidente Chávez, dijo: “Debemos continuar su obra”. Me gustaría que ampliara esa idea.

Chávez fue maravilloso. Fui con él a la inauguración de la Villa del Cine. Fui con él a la inauguración de la Universidad de las Artes. Todas estas películas –señala un amplio estante donde guarda cientos de DVD– van a Unearte, para que todo el mundo pueda ir allá y verlas.
¿Haría una película sobre Chávez?
Sí, ¿por qué no? Lo he pensado… Estamos en eso.
¿Cómo la llamaría?
Posiblemente empecemos por Los cuentos del arañero. Ya la está escribiendo Luis Britto (García). Será producida por la Villa del Cine y dirigida por mí, por supuestoCaptura de pantalla 2015-11-10 a las 3.23.34 p.m.
Pero la película en la que está trabajando actualmente no es esa sino La planta insolente, ¿cierto?
Sí, La planta insolente, que es la vida de Cipriano Castro. Se estrenará en enero o febrero del próximo año. Tal vez en marzo.
–¿Cómo se siente con el resultado?
Muy bien. Mandamos a hacer los efectos especiales en Argentina porque aquí no había quien los hiciera. Aquí no hay una compañía que se encargue de eso, que sepa hacerlo… Roberto Moll hace el papel de Cipriano Castro y está estupendo. Hay muchísimos actores y cientos de extras. Es una película muy ambiciosa.
¿Le gusta esa frase de Cipriano Castro: “La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria”?
¡Muchísimo!
A mí me parece cursi y estrambótica.
Bueno… Fue una frase de un discurso que él dio, histórico.
Captura de pantalla 2015-11-10 a las 3.23.44 p.m.¿Queda bien parado Cipriano Castro en su película?
Él tiene muchos defectos, y también se habla de ellos. Todos tenemos cosas buenas y cosas malas. Todos tenemos un Dr. Jekyll y un Mr. Hyde por dentro. Nadie es perfecto, ni siquiera los santos o los curas.
¿Cuál lo domina a usted, el Dr. Jekyll o Mr. Hyde?
A veces me domina Mr. Hyde, pero por lo general Dr. Jekyll es el que mejor me maneja. (Risas).
A lo mejor no le va a gustar que le haga esta pregunta, pero se la haré: ¿cree que le hubiesen otorgado la Orden Libertadores si usted fuese un opositor?
No me lo preguntes a mí. Pregúntaselo a Maduro. Ve y entrevístalo.
Maduro no le da entrevistas a la prensa independiente.
Ah, bueno… Está bien.
Usted hizo una gran vida cultural como autor dramático durante la democracia, durante los llamados “40 años” de Acción Democrática y Copei. ¿Qué piensa ahora de esos 40 años?
¿Desde qué punto de vista?
Teniendo en cuenta la vida que usted hizo durante ese período.
Cuando llegó lo que tú llamas “democracia”, en la función número 42 de Sagrado y obsceno, la policía rodeó el teatro y el gobernador Alejandro Oropeza Castillo, el papá de Isa Dobles, prohibió la obra. Yo fui a El Nacional y declaré: “En una democracia no se puede prohibir una obra”. No me publicaron.
El Nacional siempre fue adorable con usted.
Pero esa protesta, esa declaración que yo hice no me la publicaron. Oropeza dijo que los actores estaban inventado groserías que no estaban en el texto. ¡Mentira! Como la gente gritaba “¡Abajo el gobiernito!” y otras cosas en contra de (Rómulo) Betancourt, se prohibió. Esa es la experiencia que yo tengo… Además, (en esa época) a todos los que éramos de izquierda nos botaron de la televisión: Hilda Vera, Rafael Briceño y pare de contar. Nos quedamos sin trabajo.
Luego de Betancourt, y hasta 1998, ¿lo trataron igual de mal?
¿Quién?
El poder oficial.
Pero ¡¿qué es lo que tú quieres que yo te diga?!
Que me hable de eso.
¡En mi casa se escondía Alberto Carnevali, que era merideño y amigo de mamá…!
Me está hablando del perezjimenismo…
¡Y ninguno de esos adecos respetó a Alberto Carnevali! ¡Se murió y cuando Betancourt llegó al poder, se vendió a los norteamericanos! No puedo estar de acuerdo con eso. ¿Tú quieres saber mi posición? Es esa y siempre la he dicho. Yo respeto las ideas de cada uno. Tengo amigos que son de oposición. Esa es la democracia.Captura de pantalla 2015-11-10 a las 3.23.57 p.m.
En cualquier caso, ¿usted piensa que hoy el país está mejor que como estuvo en los años sesenta, setenta, ochenta, noventa?
Desde cierto punto de vista, sí. El dinero está llegando a gente a la que no le había llegado. El Gobierno se ha preocupado por llegar a gente que no tenía vivienda para darle vivienda, darles posibilidades a los que estaban por fuera, como si no existieran: los invisibles. Por eso me gusta Chávez. ¡Porque YO, en cualquier época, me puedo defender, pero la gente humilde no! Y yo estoy a favor de la gente humilde. Porque tú me puedes decir: “¡Ah, no, pero tú estuviste muy bien en esa época!”. Yo voy a estar bien en cualquier época. Lo estuve incluso cuando Pérez Jiménez, que me mandaron preso. El hermano de Uslar Pietri, que dirigía la Televisora Nacional, me denunció por haber dicho que el Gobierno se caía en enero, cosa que realmente pasó.
Un don profético…
Una casualidad. Yo era director artístico del canal. En agosto (de 1957), el hermano de Uslar me dijo: “Dame los presupuestos para enero”. Yo le respondí: “¿Enero? A lo mejor en enero se cae el Gobierno”. La Seguridad Nacional me fue a buscar a mi casa. Me preguntaron si yo había dicho eso y dije que sí. “¡Ya confesó!”. El primero de enero (de 1958), pasó aquel avión adeco y tiró una bomba que era para la Seguridad Nacional. Si hubiera caído allí, no te estaría contando esto. Nos bajaron al sótano. Me hizo mucho bien haber estado en la cárcel. Agarré una gran conciencia social.
¿Ve usted televisión?
No.
¿Por qué?
–Porque estoy escribiendo una nueva obra de teatro, que se llama Los espíritus animales, y he leído de nuevo a Balzac y a Maupassant. Uno lee un libro a los 20 años, después lo lee a los 30, después a los 60, y luego a los 84 que tengo ahora, y cada vez el libro tiene otro sentido. Tengo 5000 libros. Prefiero leer que ver televisión.
–¿Qué opina sobre la televisión que se está haciendo en Venezuela?
No me gusta la televisión que se está haciendo. Cuando nosotros empezamos a hacer televisión, la televisión era cultural. Era la época de Pérez Jiménez y lo único que no se podía hacer era Rómulo Gallegos, porque era adeco, todo lo demás se podía hacer. Yo hice “El cuento venezolano televisado” durante tres años: era toda la cuentística venezolana adaptada y dirigida para la TV. Cuando aparecieron los canales comerciales, la televisión siguió siendo cultural. Tú prendías Radio Caracas a las 8 de la noche y veías “Anecdotario”, con Margarita Gelabert.
—¿Y qué era “Anecdotario”?
—Anécdotas.
—¿Sobre quiénes?
—Sobre Manuelita Sáenz, sobre Schubert, sobre Einstein, sobre Liszt, sobre Víctor Hugo. Y luego veías a Tomás Henríquez haciendo Otello, o a Amalia Pérez Díaz haciendo La casa de Bernarda Alba. Todo fue así hasta que un día llegó el maldito rating. Fidel Castro fue el culpable.
—¿Por qué?
—Porque los cubanos que se fueron de Cuba, a Miami, fueron los que inventaron el rating. Al inventar el rating, lo que importó fue el dinero, no la calidad.
De modo que también le debemos el rating a Fidel Castro…
También.
¿Por qué los cambios sociales no han tenido una repercusión beneficiosa en la televisión?
Porque la televisión se corrompió desde mucho tiempo atrás. Se ha impuesto eso de que “a la gente lo que le gusta es esto”. Y se olvidó lo que nosotros hicimos… Y eso que la televisión culturiza a la gente. Un niño ve más televisión que lo que ve a la maestra.
Captura de pantalla 2015-11-10 a las 3.24.07 p.m.¿Extraña a Cabrujas?
¡Sí! Fue un gran compañero. Trabajamos mucho juntos. Éramos como hermanos. Me hace falta como ser humano.
¿Y a Isaac Chocrón?
También. Estuvimos juntos 20 años en El Nuevo Grupo. Además, Isaac estudió conmigo en la Experimental Venezuela. Nos conocimos de carajitos. A él lo mandaron a estudiar al exterior porque la familia tenía plata. Yo me quedé aquí. Cuando regresó, ya yo era Román Chalbaud. Él traía una obra, Asia y el Lejano Oriente, y me la dio para dirigirla. Así continúo nuestra amistad de la escuela primaria.
A ustedes tres: Cabrujas, Chocrón y Chalbaud, los llamaban “la Santísima Trinidad del teatro venezolano”. ¿Quién era el Padre, quién el Hijo y quién el Espíritu Santo?
Cada uno elige. A lo mejor tú me pones a mí de Espíritu Santo, pero otro me pone de Padre. It’s up to you! (¡Depende de ti!)
¿Este es el país que usted soñó?
Eso es muy difícil. No creo llegar a ver nunca el país que yo soñé, ¡pero ojalá! Sin embargo, estoy de acuerdo con lo que está pasando hoy en Venezuela. Yo sé que tú estás en contra, pero podemos ser amigos. El odio es lo peor que hay en el mundo.
¿No cree que a veces el discurso oficial es muy violento?
Me parece que el discurso de la oposición es muy violento. Inventan cosas horribles.Captura de pantalla 2015-11-10 a las 3.24.17 p.m.
¿Y el oficialismo no inventa?
–Posiblemente. No sé. En política esa es la desgracia. Además, no todo el mundo es perfecto. Que tú digas: “¡No hay un solo ladrón…!” Mentira.
–Hace poco le escuché decir que odia las injusticias. ¿Observa alguna en el panorama cultural venezolano? Por ejemplo: que haya algún área que no se esté atendiendo como se debería.
–Insisto: los teatros deberían de entregarse a grupos y funcionar de martes a domingo, como lo hacíamos nosotros en el Teatro Alberto de Paz y Mateos. ¿Cómo es posible que en aquella época, cuando había menos gente y menos posibilidades y recursos, nosotros sí lo hiciéramos? ¿Por qué una cosa buena la vas a cambiar? Aquí todo el mundo que se sienta en el Gobierno, cambia lo que estaba haciendo el anterior, así sea bueno.
–¿Ha pasado en estos años?
–¡AH! –Chalbaud manotea sus piernas, rabioso–. ¡Pero, chico, te lo estoy diciendo! ¡Tú lo que quieres es que yo hable en contra del Gobierno y no te voy a hablar en contra del Gobierno!
–No se tiene que poner así. No se moleste. Si lo desea, me levanto y me voy.
–¡SÍ ME MOLESTO PORQUE TÚ INSISTES!
–Es mi trabajo: como el de usted es hacer cine, el mío es hacer entrevistas.
–¡PERO YO SOY MUY CLARO EN LO QUE DIGO! ¡NO PUEDO DECIR LO QUE TÚ PIENSAS! ¡NUNCA HE SIDO TAN SINCERO! ¡ESTA ES MI SINCERIDAD! ¡NADIE ME HA HECHO MOLESTAR COMO TÚ! ¡POR ALGO SERÁ! ¡PORQUE TÚ QUIERES SACARME UNA COSA QUE NO TE VOY A DECIR!
–Bien… –hacemos un silencio. Y en breve–: Circula la información de que está en marcha un remake de El pez que fuma.
–No, señor. Falso.
Captura de pantalla 2015-11-10 a las 3.24.30 p.m.–En YouTube hay una entrevista que le hicieron recientemente en la que usted habla del asunto.
–¡Ah! Había la idea de hacer la película en España, es verdad. Me preguntaron si quería que fuese en Sevilla o en Barcelona. Dije que prefería Barcelona porque las putas de Barcelona son más serias que las de Sevilla. Pero cuando me presentaron al joven que quería hacer la película y vi su trabajo, no le vendí los derechos a pesar de que ya tenía el cheque hecho en maravillosos euros, que me hubiesen caído de maravilla. No acepté porque no la iba a hacer bien. No es un buen director… ¿Quieres tomar algo?
–No, gracias… Su apartamento es amplio y fresco.
–Me mudé aquí el año 86 –dice Chalbaud, y cuenta cómo lo compró: lo hizo gracias a la venta de otro apartamento, el crédito de un banco y la ayuda de un amigo: el actor venezolano Arturo Calderón.
–¿Ha pensado en mudarse de nuevo?
–No, ¿para dónde? ¿Por qué?
–No lo sé: vivir en un lugar más pequeño y manejable.
–No, no. Tengo muchos libros. En mi testamento dice que todos ellos y mis películas se van para Unearte.
–¿Ya hizo testamento?
–Por supuesto. Hace muchos años. Uno no sabe cuándo se va a morir.
–¿Piensa en la muerte?
–No me preocupa. He vivido mucho y he hecho lo que he querido, más o menos. Claro que uno siempre quiere seguir vivo, pero la muerte no me atormenta. Llegará y es normal.
–Es una virtud no temerle a la muerte.
–Si no, se sufre muchísimo… Esa cosa del odio me parece tan terrible… –y un momento después, antes de despedirnos–: Lamento haberme excitado hace un rato. Pero quizá está bien que sucediera.
–No se preocupe. Podemos hacernos a la idea de que estábamos en “Buenos Días”, el programa de Sofía Imber.
–(Risas). Es verdad. ¿Sigue viva Sofía Imber? Cuando éramos jóvenes y ella estaba con Guillermo Meneses, era de izquierda. Luego se casó con (Carlos) Rangel y se cambió. La gente cambia

(COMENTARIO.SIENDO ROMAN CHALBAUD UNO DE LOS MAS GRANDES CINEASTAS DE VENEZUELA; SIN EMBARGO ES CHAVISTA: bUENO; NOSOTROS CREEMOS EN LA DEMOCRACIA Y ELLOS PARECE QUE POCO).JRCH
PARECE QUE TAMBIEN NO ES VERDAD QUE LO BOTARON, POR LOS COMENTARIOS

Espanola, dame un abrazo de hermano

Esta cancion fue popular en los anos 60, poco despues de la  llegada de los emigrantes espanöles, italianos y portugueses en los 50

miércoles, 25 de mayo de 2016

martes, 17 de mayo de 2016

110 anos de Arturo Uslar Pietri

  Uslar Pietri.jpg

Biografía

===Infancia y juventu
Arturo Uslar nació en la ciudad de Caracas, en una casa situada en la Avenida Este número 102, entre Romualda y Manduca.5 6 Fue hijo de Arturo Uslar Santamaría y de Helena Pietri Paúl de Uslar,5 7 6 hija del doctor y general Juan Pietri Pietri.7 Entre sus antepasados se incluye a Johann von Uslar,1 un oficial alemán que luchó en la batalla de Waterloo y por la independencia de Venezuela,6 al general Carlos Soublette8 y a Juan Pietri Pietri.7 8
Los primeros años de Uslar Pietri transcurrieron en Caracas, donde cursó estudios en una escuela de primeras letras ―la Escuela Unitaria de Alejandro Alvarado―9 y luego en el colegio de los padres franceses ―ubicado en la esquina Mijares―.9 En agosto de 1916, la familia Uslar Pietri se instala en Cagua por pocos meses, su padre había sido nombrado jefe civil, y luego se trasladan a Maracay,9 ciudad de residencia del general Juan Vicente Gómez desde 1913 lo cual la hacía centro del poder político-militar de entonces. El propio Uslar comentó al respecto:
Era imposible no verlo. No recuerdo exactamente la primera vez que llegué a atisbarlo. Pero todos sabíamos que él salía dos veces al día. Un paseo por la mañana y otro a las cinco de la tarde. Atravesando caminos polvorientos. Visitando potreros. Su presencia resultaba inevitable. En un automóvil de turismo, con capota de lona. A menos de 40 kilómetros por hora. Sin escoltas ni motocicletas. Ni parafernalia. Seguido solo por un carro donde estaban sus edecanes.10
En esa ciudad culmina sus estudios primarios en el colegio federal Felipe Guevara Rojas (1919) y cursa la mayor parte de la secundaria en el colegio federal de varones, salvo una interrupción en 1921 cuando es inscrito en el colegio de los salesianos en Valencia y en 1923 cuando cursa su último año de secundaria en el liceo San José de Los Teques.

Etapa universitaria

En junio de 1923 aparece su primer cuento, El silencio del desierto en la revista Billiken y en octubre retorna a Caracas a cursar Derecho, única alternativa para quienes tenían vocación humanística o literaria, en la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela. Como otros jóvenes provenientes de la provincia, vive en pensiones durante los primeros años de estudios. En enero de 1924, la universidad expide su título de bachiller en Filosofía tras la presentación de la tesis titulada Todo es subjetividad .
Sus años universitarios son de intensa actividad: forma parte del Centro de Estudiantes de Derecho y de la Federación de Estudiantes de Venezuela, para la cual trabaja como bibliotecario (1925), dicta su primera conferencia titulada Ideas sobre una morfología de la historia del Derecho (1925) y publica cuentos en la revista La Universidad (1927); conoce a algunos de los futuros participantes de los acontecimientos estudiantiles de 1928; trabaja como escribiente en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil del Distrito Federal (1926-1929) y desempeña el mismo oficio esporádicamente en el Congreso Nacional. Como muchos jóvenes de su generación, entra en contacto con nuevos autores, corrientes literarias y de pensamiento, a través de la Gaceta Literaria y la Revista de Occidente. Asiste a diversas peñas, medio por excelencia de circulación de ideas, de comunión de aspiraciones, de contacto entre nuevas y anteriores generaciones. Mientras que en la tipografía Vargas -editora de la prestigiosa revista Elite- se reúne con la nueva generación literaria, los vanguardistas.

Comienzo de su carrera literaria

En 1930, se producen dos acontecimientos que marcan la historia literaria y política nacional. En el primero, Uslar Pietri juega un papel de primer orden: el 5 de enero de ese año, se publica el primer y único número de la revista válvula, en la cual si bien participan 29 colaboradores Uslar escribe cuatro de los textos incluidos entre los cuales el editorial Somos y el artículo Forma y Vanguardia, considerados como las piezas programáticas del movimiento vanguardista; y en septiembre, publica su primer libro de cuentos, Barrabás y otros relatos. Los especialistas coinciden en afirmar que ambas publicaciones constituyen un punto demarcatorio en la literatura venezolana. El 29 de julio de 1929, recibe el título de Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Central, tras la presentar una tesis titulada El principio de la no imposición de la nacionalidad de origen y el 6 de agosto el de abogado, otorgado por la Corte Suprema del Distrito Federal.
En 1931, publicó su primera novela: Las lanzas coloradas ―relato histórico situado durante la independencia de Venezuela―. La obra fue muy bien acogida y supuso el comienzo de una fructífera carrera.
En 1948, Arturo Uslar Pietri consideraba el cuento venezolano dominado por «una adivinación poética de la realidad, un realismo mágico».11 En su ensayo Letras y hombres de Venezuela aplicó la expresión «realismo mágico» a la literatura de Latinoamérica.12

Vida política

En 1936, Uslar Pietri se volvió muy activo en el debate político con la muerte del dictador Juan Vicente Gómez. En 1939, con 33 años, se casó con Isabel Braun Kerdel, con la que tuvo dos hijos: Arturo y Federico Uslar Braun. Ese mismo año, se convirtió en Ministro de Educación. Fundó el Partido Democrático Venezolano y fue diputado del Congreso a partir de 1944. En 1945 fue nombrado Ministro de Relaciones Interiores por el presidente Isaías Medina Angarita.
El golpe de Estado del 18 de octubre de 1945 lo obligó a abandonar el país y mudarse a Nueva York. Durante su permanencia en Nueva York dio clases en la Universidad de Columbia. Cinco años después volvió a Venezuela. Entre 1950 y 1958 trabajó en la agencia de publicidad ARS junto a Alejo Carpentier y como profesor de literatura en la Universidad Central de Venezuela. Fue electo en 1958 senador por el Distrito Federal en las listas de Unión Republicana Democrática. En 1963, fue candidato por el partido Frente Democrático Nacional para la presidencia de Venezuela, pero fue derrotado por Raúl Leoni.
Después de su derrota, siguió activo como senador, pero se fue distanciando poco a poco de la vida política.
Se convirtió en director del diario El Nacional desde 1969 hasta 1974, año en que se trasladó a París como embajador venezolano para la Unesco. Cuando volvió en 1979, se concentró en trabajar en sus escritos y en la educación, dejando la política activa.
Uslar Pietri fue una figura muy familiar de la televisión debido al programa televisivo semanal llamado Valores humanos, enfocado en la Historia y las Artes que comenzó a emitirse el 25 de noviembre de 1953 en Radio Caracas Televisión (RCTV). En Venevisión produce Raíces y Cuéntame Venezuela sobre el devenir histórico del país.
SI DESEA VER LA INFORMACION COMPLETA OPRIMA AQUI
https://es.wikipedia.org/wiki/Arturo_Uslar_Pietri

viernes, 13 de mayo de 2016

El país y el país de los libros


Dos países, dos Venezuela; por Marcelino Bisbal

Por Marcelino Bisbal | 9 de marzo, 2016

1.
El país de los desatinos

A este país no le está yendo muy bien. Los problemas –de todos conocidos, por lo cual como que ya no tiene demasiado sentido enumerarlos otra vez– se suceden a tal velocidad que uno tapa al otro y se quedan todos oprimiendo el ambiente. No hay solución alguna que se avizore en el horizonte gubernamental. El Gobierno nos dirá, como tantas veces, que el asunto es culpa del otroo de los otros, pero nunca asume la cuota de responsabilidad que le corresponde. El tema tiene que ver con el modelo o el sistema asumido desde hace ya casi diecisiete años. Para el poder instaurado en Miraflores la historia no existe, o no la saben, o no la quieren leer. Desde el Gobierno se niega la historicidad de los hechos y fenómenos humanos. Se voltea hacia el otro lado para no ver lo que ocurrió en un tiempo no tan lejano y todavía siguen formulando políticas públicas de carácter antihistórico. Los resultados son por todos conocidos. En Venezuela estamos viviendo una situación-límite.
Peor no podíamos estar. Se trata de un proceso fatídico que como diría Umberto Eco: estamos caminando a paso de cangrejo, es decir, hacia atrás. En tal sentido, se me ocurre citar dos imágenes que leí hace ya un tiempo y se me quedaron grabadas. Dos imágenes que nos narran cómo nos estamos viendo:
La primera imagen (de Antonio López Ortega, 2009) dice:
“El país es una embarcación de madera que para avanzar quema como combustible su propia madera. Llegará un momento en que no habrá embarcación y caeremos todos al agua, como náufragos de un bote que ya nadie recuerda”.
Quien nos narra esta visión de país se hace unas preguntas: ¿Será que para recobrar un mínimo de sensatez hace falta acumular más y más deterioro? ¿Será que para pensar en términos realmente públicos hace falta primero destrozar al país?
La segunda imagen (Colette Capriles, 2009):
“Un autobús quemándose en plena autopista del este, ya de noche y con la cola de retorno completamente detenida, mientras la autoridad contempla y se echa de menos la presencia de un camión de bomberos. Nadie se mueve, todos miran el autobús incendiándose como si fuera un bonzo. Esperan ver las cenizas para poder pasar y volver a la casa”.
Descrita la imagen, la columnista afirma de manera tajante que esta metáfora de un país ardiendo tiene que ver con el giro profundo que han dado las circunstancias en el desplazamiento del centro de gravedad de la política y de lo político.
Han tenido que transcurrir todos estos años para que una buena parte del país, mayoritario en este momento, tomara conciencia de que el rumbo trazado a partir de 1999 nos ha traído hasta el presente des-orden. Sin embargo, para el círculo del poder, conformado por civiles y militares, aquí no está sucediendo nada. No hay más que escuchar las alocuciones presidenciales, las declaraciones de los distintos ministros, de algunos personajes del partido de gobierno y de ciertos opinadores de oficio que así lo expresan sin ruborizarse. Tengo la impresión de que viven en otro país y que la revolución lo es todo. Me pregunto: ¿qué idea de nación y de país tienen?
Vista las cosas así, no nos queda más estrategia que seguir pensando, pensar lo inesperado,pensar en medio de la tormenta. El momento actual no puede ser a la vez más propicio y oscuro para tal estrategia o conducta. La solución de esta contradicción está en “asir positivamente la verdad en el establecimiento de la falta de sentido de la insensatez y salvar con ello el pensamiento”, nos decía M. Horkheimer al hablar de la salvación de la Ilustración frente a la barbarie que se imponía.

2.
El otro país en donde “Leer tiene sentido”

Hay otro país, que es real y no virtual como se suele decir ahora. En este otro país suceden cosas como las que pudimos ver y disfrutar en Margarita, nuestra isla del Caribe. Conocimos y participamos en la segunda edición de la Feria Internacional del Libro del Caribe (Filcar 2016) desde el 25 de febrero al 2 de marzo. Siete días dedicados al libro, a la lectura, al pensamiento, al conocimiento y al debate franco y abierto.
Filcar 2016 fue la muestra de que en el país es posible pensar de manera distinta, de que se pueden abrir espacios para el conocimiento y disfrutarlos. Porque el libro aborda el problema del conocer, del saber, del pensar, del análisis… Ya nos lo dice el argentino Eliseo Verón: “El objeto libro como modalidad de relación mediatizada con el mundo”. No es gratuito entonces que el lema de esta fiesta dedicada al libro haya sido “Leer tiene sentido”.
La lectura que hago es que durante siete días se dieron cita un buen número de libreros, de autores, de libros que establecen una significación con el presente y el pasado, de periodistas y, sobre todo, de lectores de diversas edades… con el único fin de dejar claro que leer tiene sentido porque la lectura es sobre todo un acto de reconocimiento donde el lector se confronta con su realidad y la posibilidad de explicarla. Por eso hay que recordar lo que dijera Antonio López Ortega, uno de los que imaginaron desde 2015 esta feria y en esta oportunidad, Presidente de la Comisión Organizadora de la Filcar 2016:
“Nuestra meta es el libro, la lectura; finalmente la transmisión del conocimiento por el medio más noble. Un libro es un horizonte, un laberinto, una posibilidad de ser otro. Nos sumergimos en un mar, nos ahogamos, y a veces no sabemos cómo regresar. Todo libro esconde un momento de felicidad, aunque estemos leyendo una obra de terror, porque nos ofrece un momento de duplicidad, de diversidad”.

3.
Epílogo

En algún momento tendremos la Venezuela que hemos querido y queremos soñar. Cuando ese momento llegue –¡llegará!–, con experiencias como la de Filcar, habremos echado las bases desde las cuales nuestra gente, nuestros lectores, “tengan remos para avanzar en la diversidad” como nos vuelve a expresar López Ortega.
Venezuela cambiará no por una revolución. Este des-orden no durará por mucho más tiempo. Ya hemos tenido suficientes signos de esto que han llamado revolución, cuyo resultado ha sido un total des-orden que alteró nuestro ser cotidiano. Por eso aplaudimos ese espacio que se abrió en la isla de Margarita, que junto con otros espacios ya consolidados desde hace un buen tiempo, nos dice que la lectura junto con ser una aventura individual es también un acto de apropiación y comprensión de lo real.
La Filcar 2016 nos brindó siete días de ruptura con el país de los desatinos, del des-orden. Sí, leer tiene sentido.