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sábado, 8 de enero de 2011

El horizonte federal de España

TRIBUNA: JAVIER TAJADURA
El horizonte federal de España

JAVIER TAJADURA 07/01/2011


La Constitución de 1978 ha permitido resolver con indudable éxito la mayor parte de los problemas que durante los dos últimos siglos dividieron a los españoles: la controversia sobre la forma política (Monarquía o República), la cuestión social, la constante intervención del Ejército en la vida pública, la separación Iglesia-Estado, y, en definitiva, la ausencia misma de una Constitución normativa legitimada en la soberanía popular.


La sentencia sobre el Estatuto catalán no cierra la puerta a la federalización, sino a la confederación

El federalismo es una técnica ajena a la ideología del nacionalismo

Hubo, sin embargo, un problema, el denominado regional o territorial, sobre el que no fue posible alcanzar un consenso. A falta de este, el constituyente de 1977-78 se limitó a recoger un "compromiso apócrifo", por utilizar la terminología de Schmitt, que en última instancia suponía un mero aplazamiento del problema. Y hoy, 32 años después, lamentablemente, seguimos como entonces.

Entre las muchas y diversas razones que explican el fracaso del constituyente a la hora de resolver el problema regional cabe subrayar el profundo desconocimiento por la clase política de lo que el federalismo significa. Ese desconocimiento perdura hoy. Solamente así puede explicarse el amplio espectro de reacciones adversas a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña y en las que se sostiene que el Tribunal impide la consolidación de nuestro Estado autonómico como un Estado federal.

El Derecho Constitucional Comparado nos pone de manifiesto que el federalismo es el mejor expediente para garantizar el pluralismo territorial en el seno del Estado Constitucional. España no es en este sentido una excepción. El federalismo ofrece los instrumentos para articular la diversidad en la unidad. Por ello, la pregunta que debemos formularnos es la siguiente: ¿es España ya un Estado federal? Y, si no, ¿qué reformas son precisas para que lo sea?

El Estado federal se distingue del Estado centralizado por reconocer el principio de autonomía política de los entes infraestatales que lo componen (Estados, regiones, comunidades autónomas). Allí donde este principio está establecido en una Constitución normativa y garantizado por un órgano de defensa de la Constitución, cabe hablar de federalismo. Esa autonomía política implica la facultad de autogobierno a través de normas propias emanadas de un poder legislativo infraestatal. La autonomía podrá ser más o menos amplia en función de las mayores o menores competencias que se atribuyan a los poderes regionales, pero siempre que exista nos encontraremos ante un Estado materialmente federal.

Desde esta óptica resulta evidente que España sería ya unEstado federal en la medida en que la autonomía está garantizada y consolidada. A mayor abundamiento, es una autonomía de una amplitud desconocida en el federalismo comparado. La extensión de las competencias regionales es de tal magnitud que a los poderes autonómicos corresponde la gestión de más de un tercio del gasto público.

Sin embargo, España presenta una singularidad que es la que la distingue de todos los demás Estados federales o compuestos existentes en el mundo. Esta diferencia es el denominado principio dispositivo cuyo significado y alcance son fáciles de comprender. En virtud de dicho principio, la Constitución española de 1978 no identifica las comunidades autónomas que conforman el Estado ni -lo que es más grave- cuál es el nivel de autonomía política de las mismas. Eso no ocurre en ningún Estado Federal del mundo. En todos ellos la Constitución Federal establece cuántos y quiénes son los titulares de la autonomía política y, por supuesto, cuál es el contenido de esa autonomía. Las consecuencias de ello resultan muy claras. En cualquier régimen federal, el aumento o disminución de las competencias de los poderes centrales o territoriales exige, inexcusablemente, una reforma de la Constitución.

En España, al no recoger la Constitución ni la relación de comunidades autónomas ni la amplitud de sus competencias, tales operaciones son diferidas a otras normas, los estatutos de autonomía. Ello permite que se pueda modificar la distribución del poder en España, una cuestión materialmente constitucional y que incumbe a todos los españoles, mediante la reforma de un estatuto de autonomía y sin necesidad de activar el procedimiento de reforma constitucional. De esta forma, el proceso constituyente permanece indefinida y peligrosamente abierto. Sobre los riesgos de esta situación nos advertía el profesor Tomás y Valiente: "Hay que dar por terminado el proceso constituyente. Un Estado no puede permanecer indefinidamente en proceso constituyente sin poner en riesgo la unidad de la sociedad política subyacente, la unidad de la nación. Si no se pretende conscientemente esa ruptura es imprudente desencadenar fuerzas que pueden conducir a ese resultado".

La consolidación de nuestro Estado autonómico como un Estado federal exige proceder al cierre del proceso constituyente mediante la supresión del principio dispositivo. Esto solo es posible mediante una reforma de la Constitución vigente. Reforma que por un lado, incluya en la Constitución los nombres de las 17 comunidades autónomas existentes y por otra, establezca directamente el reparto de competencias entre poderes centrales y territoriales. Los estatutos de autonomía, como normas institucionales básicas, se limitarían entonces a establecer la organización interna de la respectiva comunidad. Una tal reforma debería completarse con un diseño básico de instrumentos y órganos de cooperación multilateral imprescindibles para garantizar el eficaz funcionamiento del Estado, la lealtad institucional, y la cultura federal.

En definitiva, la existencia del principio dispositivo es lo único que distingue a España del resto de los países federales. Su supresión, por tanto, es también la única vía posible para alcanzar el horizonte federal.

Como acertadamente advierte el presidente del Consejo de Estado, profesor Rubio Llorente: "Hay que reformar la Constitución para acabarla". En este sentido, el horizonte federal se vislumbra como la meta a alcanzar mediante la reforma.

Pero ese horizonte federal no tiene nada que ver con "posiciones singulares", con "derechos históricos" ni con "realidad nacional" alguno. El federalismo es una técnica ajena por completo a la ideología del nacionalismo. Y ello porque el federalismo se levanta sobre dos principios: la igualdad entre los miembros de la Federación, y la lealtad. Sin embargo, cuando desde Cataluña se apela al federalismo lo que se está demandando es la transformación del Estado nacional en un Estado plurinacional, la sustitución del principio de igualdad federal por la asimetría (esto es, la desigualdad), el establecimiento de relaciones bilaterales en detrimento del principio de multilateralidad. Esas demandas nada tienen que ver con el federalismo y sólo pueden ser satisfechas mediante la sustitución del Estado actual por una Confederación de Estados.

En su sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, el Tribunal Constitucional no ha cerrado la puerta a la federalización de España. Esa puerta sigue abierta, y es el procedimiento de reforma constitucional. Lo que ha cerrado, y lo ha hecho porque estaba obligado a ello, es el camino que conducía a la confederación.

Javier Tajadura Tejada es profesor titular de Derecho Constitucional en la Universidad del País Vasco y autor de El principio de cooperación en el Estado Autonómico. El Estado Autonómico como Estado Federal Cooperativo. Comares, 2010.

martes, 15 de diciembre de 2009

Tres venezolanos en lista de "El País" de las figuras del 2009

eud.com

Martes, 15 de diciembre de 2009


El alcalde mayor de Caracas, Antonio Ledezma; el director de orquesta Gustavo Dudamel y la pianista Gabriela Montero son los tres venezolanos incluidos en la lista de los 100 personajes iberoamericanos del año 2009 del diario El País, de España.
La larga lista está dividida es siete secciones: Líderes; investigadores y pioneros; políticos, empresarios y ejecutivos; estrellas; creadores; ciudadanos y deportistas.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, encabeza la lista de los líderes. Un ar- tículo sobre el ex sindicalista, firmado por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, lo describe como un "hombre que asombra al mundo", mientras que el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti asegura que es un "ícono nacional".

La jefa de Gabinete de Lula y su candidata a sucederlo, Dilma Rousseff, es descrita por Marco Aurelio García, asesor del mandatario brasileño en política exterior, como determinada y capaz.

Del alcalde Ledezma escribe Ibsen Martínez que es "la alternativa en Venezuela".

La jueza estadounidense Sonia Sotomayor es alabada como "sueño vivo de América".

Sobre Dudamel escribió el maestro José Antonio Abreu que es una "batuta prodigiosa" y "un deslumbrante arquitecto, un constructor prodigioso que articula el tejido sonoro hasta configurar inimaginables espacios musicales".

Montero es "un prodigio de la música, según el listado, en el que aparecen también Penélope Cruz, Juanes, Calle 13, Pau Gasol, Pep Guardiola, Alberto Contador, Juan Martín del Potro, Baltasar Garzón y Manuel Zelaya, entre otros.

No aparecen otros políticos americanos en la lista, prologada por Michelle Bachelet.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Revista española habla de ‘la jauría de Chávez’


Foto: Portada Revista XL Semanal
Los peligrosísimos barrios de cemento y cinc que colman las colinas de caracas son los nidos de grupos de extrema izquierda que se mueven detrás y al lado del líder revolucionario Hugo Chávez.

Pistola al cinto, estas milicias, armadas por el Gobierno, son su más importante herramienta de presión social. El fotorreportero Álvaro Ybarra Zavala se mete en la boca del lobo y nos muestra la otra cara del «socialismo del siglo XXI».

El ojo confirma lo que las estadísticas señalan. Según la revista Foreign Policy, Caracas, con algo más de tres millones de habitantes, tiene la mayor tasa anual de homicidios en el mundo: 130 por cada 100.000 habitantes, más que Ciudad del Cabo, Nueva Orleans y Moscú.

«La capital del país de Chávez se ha tornado en años recientes mucho más peligrosa que cualquier ciudad suramericana, superando aún a la otrora notoria Bogotá», sentencia la publicación. Y lo corrobora un paseo nocturno por el antaño floreciente Sabana Grande, el bulevar comercial de la ciudad, convertido ahora en un aterrador parque temático de la delincuencia.

El del Orinoco es un país rico lleno de pobres. Siempre lo ha sido. Ajena al consejo de Arturo Uslar Pietri, «sembrar el petróleo», la «Venezuela saudí» lleva camino de convertirse, merced a la criminalidad, en la «Venezuela iraquí».

En los supermercados, en los barrios nobles de Chacao o en los ranchitos que se asoman sobre la ciudad nunca falta el Scotch añejo (por algo es el primer consumidor mundial per cápita), aunque escaseen la «harina PAN» –con la que se elaboran las arepas y las hallacas navideñas–, el pollo, la leche o los huevos. Y, últimamente, también el agua y la electricidad.

Los taxistas se lo piensan dos veces antes de subir a la 23 de Enero, una de las parroquias más pobladas y deprimidas del céntrico municipio Libertador, en el área metropolitana de la capital federal.

La Policía también pone reparos para encaramarse a esas colinas de abigarrados bloques residenciales y apiñadas chabolas de cemento y cinc. Allí, en la 23 de Enero, rige la ley de Tupamaros, Zapatistas, «Alexis Vive» o La Piedrita; colectivos cuya acción directa va desde la promoción cultural hasta la autodefensa, pistola al cinto.

Grupos de extrema izquierda surgidos de la pobreza casi extrema que se mueven detrás, al lado y, en ocasiones, por delante del líder revolucionario, Hugo Chávez, quien tiene en esas milicias una importante herramienta de presión social y «persuasión» política para desarrollar su «socialismo del siglo XXI».

La emigración por motivaciones económicas no es fenómeno frecuente entre los venezolanos, si excluimos aquel no tan lejano «puente aéreo» con Miami para comprar mercancías de marca que pusiera de moda la expresión «Ta’ barato: dame dos».

El petróleo siempre llenó las ubres del Estado, y el pueblo pudo mamar de una teta pública rebosante del viscoso néctar. Ni el Viernes Negro del 18 de febrero de 1983 (cuando se impuso por primera vez el control de cambios, el mismo que hoy está vigente) ni el `Caracazo´ del 27 de febrero de 1989 (disturbios y saqueos que supusieron el detonante de la historia reciente del país) cambiaron esa tendencia.

Pero, ahora, la munificencia estatal, además de «gratis», demanda «amore»: inscribirse en las «misiones» educativas (la Rivas, la Robinson, la Sucre), asistenciales (Barrio Adentro, bajo supervisión de médicos cubanos) o alimentarias (Mercal, productos básicos a bajo precio) ha mejorado las condiciones de vida de muchos ciudadanos, incluido el cheque que premia la asistencia a clases.

Sin embargo, la caridad lleva aparejada el adoctrinamiento bolivariano, la inscripción en el censo electoral y la «sugerencia» de participar en todas las elecciones (con toque de diana floreada al amanecer, para que nadie se quede en cama). No hará falta decir por quién suelen decantarse esos beneficiarios cuando Chávez los convoca a las urnas, cosa que hace con harta frecuencia.

Para que nada falle, están también esas referidas brigadas de choque encargadas de amedrentar –ante la pasividad de las fuerzas del orden– cualquier rechazo al populismo de nuevo cuño que encarna el antiguo golpista, y que se extiende por ósmosis en todo el continente.

La Revolución avanza al mismo paso en que lo hace la inflación. La vida se mueve al ritmo que marca la cotización del barril de crudo. Y en Venezuela se sigue matando por un par de zapatillas. Al abrir un diario por su sección de sucesos, siempre nos encontramos con noticias como ésta: «Un trabajador de la Misión Barrio Tricolor, quien resultó acribillado a las cinco de la madrugada del domingo en San Agustín del Sur, fue contabilizado entre las cuarenta personas asesinadas durante el fin de semana en la capital».

Por: Manuel M. Cascante. Vía Revista XL Semanal
Tomado de Noticias24

lunes, 17 de agosto de 2009

Las trampas de Chávez


EDITORIAL DE EL PAIS ,ESPAÑA
La nueva Ley de Educación pretende imponer desde el poder el marco ideológico de la sociedad

El presidente Hugo Chávez sigue adelante con la progresiva demolición del Estado de derecho en Venezuela en nombre del socialismo del siglo XXI. Si el pasado 31 de julio su Gobierno ordenó el cierre de 34 emisoras de radio, esta última semana la Asamblea Nacional, donde la opción chavista es mayoritaria, ha aprobado una nueva Ley Orgánica de Educación. El texto no sólo se dirige a regular los programas educativos y los centros de enseñanza, sino también a formar a los ciudadanos de la sociedad que se propone construir la revolución bolivariana.

Es esta pretensión la que, en la intención de los promotores de la ley, sustenta la inclusión de artículos restrictivos de la libertad de prensa y de cátedra, además de sanciones contra los docentes, las instituciones educativas y los medios de comunicación, cuyo cierre puede ser instado por el Ministerio de Educación. Profesores y alumnos, junto a periodistas e informadores, han protestado en las calles contra la nueva ley, siendo duramente reprimidos por la policía y por escuadrones de partidarios del Gobierno.
La Ley Orgánica de Educación pone de manifiesto más que otras medidas hasta qué punto el proyecto chavista es tributario de las ideologías autoritarias del pasado, por más que se escude en las invocaciones al futuro. Desde esta perspectiva, no son nuevos los disparates que contiene la nueva norma.
La educación no puede ser un instrumento para que los ciudadanos encajen a la fuerza en una sociedad diseñada desde el poder, sino para que sean libres en la sociedad en la que viven. Y no es de recibo oponer a este principio el argumento de que el origen del poder que diseña la nueva sociedad está en las urnas. Un sistema democrático deja de serlo en cuanto la mayoría se erige en expresión de la totalidad, a expensas de minorías a las que se priva de la posibilidad de conseguir alguna vez un respaldo suficiente para sus opciones.
El reto que Chávez está lanzando a los demócratas de América Latina y de todo el mundo es que sean ellos los que decidan en qué momento el régimen bolivariano ha dejado de ser democrático. Si logra que la comunidad internacional transija con nuevas medidas como la Ley Orgánica de Educación, seguirá la demolición del Estado de derecho en Venezuela; pero si las condena, será acusada de no aceptar la voluntad popular, argumento que en la retórica chavista se une a la invocación de la independencia de los venezolanos.
El socialismo del siglo XXI no ha hecho, así, más que redescubrir las ventajas que proporciona a cualquier poder autoritario colocar a sus adversarios frente a trampas saduceas.
Y lo que la experiencia demuestra es que confundir con grandes victorias políticas la simple habilidad de inmovilizar a los opositores mediante dilemas de este tipo sólo conduce a la sumisión, que es a lo que hoy se enfrentan los ciudadanos venezolanos. Tanto los que disienten de Chávez como los que le apoyan.

lunes, 3 de agosto de 2009

Poder vitalicio, poder limitado

REPORTAJE
Los líderes a perpetuidad pueden dañar la calidad democrática de un país - La clave, que haya siempre garantías de alternancia
JAVIER LAFUENTE 03/08/2009

En una pequeña localidad de Castilla-La Mancha el alcalde, en vísperas de las elecciones, es recibido prácticamente por todo su pueblo al grito de: "¡Alcalde!, ¡Alcalde!, todos somos contingentes, ¡pero tú eres necesario!, ¡Viva el munícipe por antonomasia!". El edil, entusiasmado, saluda a izquierda y a derecha. La escena es de ficción, sí. Tanto que las elecciones en ese pueblo manchego son anuales. Se trata de la película Amanece que no es poco, de José Luis Cuerda. Y es cierto que no es lo mismo hablar del alcalde manchego que del presidente de un país. Pero hay una sensación que recorre a muchas de las personas que alcanzan el poder y es sentirse que son necesarios, como el alcalde de la película. Y vuelven a presentarse a las elecciones. Una, dos, tres veces... En algunos países incluso se cambian las leyes para permitir esa perpetuidad. ¿Es bueno que una persona esté al frente de un país por un tiempo ilimitado? ¿Corre riesgo la democracia?

Tras la tercera elección de Roosevelt, se limitó el mandato
En España los dirigentes pueden gobernar sin límite de tiempo
"Toda aspiración a perpetuarse es odiosa", asegura Ibsen Martínez
La ventaja del parlamentarismo es que los actores son los partidos
La experiencia que otorga estar muchos años en primera línea frente a las rutinas que se asientan; el inmovilismo que brota con la permanencia ante el ágil debate que fomenta la alternancia. La presidencia vitalicia, los mandatos prolongados tienen ventajas e inconvenientes para todos los gustos.
Juan José Solozábal, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Madrid, lo sintetiza así: "La democracia es un sistema de poder delegado; pero también limitado. Los gobernantes sólo tienen un determinado poder, en tanto gozan de la confianza de los ciudadanos. Se trata por tanto de un sistema de gobierno consentido y renovable, pero limitado. Sin duda es un poder provisional y acotado temporalmente, cuyo horizonte es temporal, no la duración eterna".
La limitación es tan subjetiva que los expertos consultados creen que tiene pros y contras. Entre los puntos negativos, Enrique Guerrero, eurodiputado socialista, asegura que los ciudadanos "tienen la capacidad de decidir la continuidad de un proyecto. No se les puede robar esa oportunidad. En España nunca se ha dado el caso de que un partido pierda las elecciones tras un mandato. Los españoles sobrentienden que un proyecto político tiene, al menos, ocho años", asegura.
El hecho de que haya dirigentes que se perpetúen en el poder, en España, Europa o América Latina, suscita una cuestión: ¿corre riesgo la democracia? En el caso de las que están asentadas, desde luego que no. Sí se pone en riesgo, sin embargo, la calidad democrática. "Un problema importante es que una persona esté en el poder sin tener una posibilidad de alternancia", opina Guerrero. Ocurrió con el PSOE en el 82, con 202 diputados, y en el 86, con 184. Fueron ocho años sin que apenas se percibiese a la oposición.
De ahí la importancia de las mayorías absolutas. No tanto por llegar a conseguirlas sino por lo que implican. Los mecanismos parlamentarios cambian. No es lo mismo que todas las leyes salgan adelante a que haya que negociarlas con otros partidos. "Sin mayoría absoluta, la democracia tiene más voces", reconoce Guerrero.
Si bien los analistas están de acuerdo en que la alternancia aviva el debate político, los representantes de los dos principales partidos de España -PSOE y PP- asumen que no es sencillo. "Incluir la limitación en una reforma constitucional es complicado. Sí sería bueno incluirlo en un pacto entre los partidos políticos", afirma Jaime García-Legaz, secretario general de FAES y diputado del Partido Popular.
Tomando ocho años como frontera entre la limitación y la perpetuidad de los mandatos, Jaime García-Legaz considera la marcha del ex presidente José María Aznar como un "buen ejemplo", ya que "se puede conseguir los objetivos que se plantean". "La limitación de poder es una garantía de seguridad democrática. Instalarse en el poder es un campo que siembra la corrupción. La alternancia de líderes propicia también la alternancia en el partido que gobierna", opina el secretario general de FAES.
Enrique Guerrero incide en que limitar el poder de los mandatarios promueve la renovación de la clase política. "Los programas de los partidos tienen una vigencia corta, relativa, de ocho años. Es bueno que haya un replanteamiento de esos programas. Todas las elecciones en las que ha habido un cambio de Gobierno coincidieron con una alta participación ciudadana. Las que han tenido una participación baja han propiciado Gobiernos de continuidad", argumenta el eurodiputado socialista.
En efecto, los comicios de 1979, 1986, 1989, 1993, 2000 y 2008 arrojan una participación media del 71,2%. La participación máxima (76,4%) se produjo en 1993, mientras que las primeras elecciones de la democracia y las que dieron paso a la alternancia (1977, 1982, 1996 y 2004) tuvieron una media de 78,3%, con la mínima de 77,3% en 2004.
La diferencia entre sistemas presidencialistas y parlamentarios es importante. En los primeros, la figura del mandatario cobra mucho más protagonismo que en los segundos, donde el papel de los partidos políticos se supone tiene que ser más relevante. Sin embargo, esta línea es cada vez más difusa.
En Estados Unidos, el modelo presidencialista por excelencia, después de que Franklin D. Roosevelt consiguiese ser reelegido por tercera vez, estableció que los presidentes sólo ocupasen su cargo dos mandatos de cuatro años cada uno. La reforma, que entró en vigor el 26 de febrero de 1951, y que se conoce como la enmienda XXII a la Constitución, aún sigue vigente. Esta decisión, opinan varios analistas consultados, creó una cultura política en la gente que aún pervive. Los ciudadanos saben que cada cuatro u ocho años puede haber cambio de presidente. Un sistema que, en cierto modo, conduce a la estabilidad, según los expertos. "La democracia más antigua del mundo, la más sana, la más abierta, tendría que ser un ejemplo", opina Jaime García-Legaz.
En América Latina también rige un sistema presidencialista en prácticamente toda la región. A pesar de que vive su mejor periodo democrático en muchos años, durante los últimos 30 no han sido pocos los gobernantes que han decidido modificar la Constitución para perpetuarse en el poder. El último intento, el de Manuel Zelaya en Honduras, ha desembocado en un golpe militar cuyas consecuencias siguen siendo impredecibles
Carlos Menem, el único presidente argentino que ha permanecido 10 años seguidos en el poder, fue el primero en conseguir una reforma de la Constitución. Le siguió Fernando Henrique Cardoso, en Brasil, quien también cambió las reglas del juego en mitad del partido, aunque con los años, y viendo los resultados que ha obtenido el país, las críticas hacia las formas han disminuido.
"Una larga permanencia en el poder, so pretexto de dar continuidad a lo que de bueno haya podido hacerse por el bien general, nunca ha generado más que la formación de camarillas y facciones personalistas de un mismo partido gobernante", matiza Ibsen Martínez, escritor y periodista venezolano.
Actualmente, los casos que más llaman la atención son los de Hugo Chávez, en Venezuela, que, después de un intento, consiguió ganar el referéndum, y el de Álvaro Uribe, en Colombia, que aún sigue deshojando la margarita ante sus aspiraciones a un tercer mandato.
Como se puede comprobar, no responden a componentes ideológicos, van de izquierda a derecha. ¿Hay, sin embargo, diferencias entre unas y otras? "Toda, absolutamente toda aspiración a perpetuarse en el poder es odiosa. El argumento de ser el hombre imprescindible, esgrimido por todos los autócratas, desde Simón Bolivar hasta Fidel Castro, no admite sino rechazo", sentencia Martínez. Para el autor, sin embargo, hay una sutil diferencia entre los Gobiernos de Caracas y Bogotá: "En Colombia, a diferencia de Venezuela, las instituciones reguladoras, la opinión pública, las organizaciones de la sociedad civil, en fin, los poderes que hacen contrapeso al Ejecutivo funcionan de forma más efectiva e independiente".
Uno de los argumentos más utilizados por los mandatarios latinoamericanos a quienes se critica por querer continuar en el poder es que algunos líderes europeos, como Felipe González, en España, o Helmut Kohl, en Alemania, permanecieron largo tiempo en la cumbre política. Y nadie les criticó por ello. "El argumento obra de mala fe, porque no atiende al hecho de que, a diferencia de los regímenes parlamentaristas europeos, la mayoría de constituciones latinoamericanas son muy presidencialistas, otorgan al Ejecutivo un sinfín de poderes", insiste Martínez.
"El parlamentarismo tiene la ventaja de que los actores son los partidos, no los presidentes. Fue su propia formación quien se quitó de en medio a John Mayor y quien puede que se quite a Gordon Brown, en el caso de Inglaterra", afirma Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid y director del CIS.
En España un presidente puede ser reelegido hasta que los ciudadanos quieran. Felipe González estuvo en el poder 14 años; José María Aznar, por el contrario, decidió irse al cumplir su segundo mandato. José Luis Rodríguez Zapatero aún no ha aclarado su futuro. Llama quizás la atención el largo periodo que han permanecido en el poder algunos presidentes autonómicos. Jordi Pujol estuvo 23 años al frente de la Generalitat; Manuel Chaves, 19 años presidiendo la Junta de Andalucía; Rodríguez Ibarra, 24 años en Extremadura; José Bono, 19 años en Castilla-La Mancha y Manuel Fraga, 15 en Galicia. Por no hablar de alcaldes locales, como los de la película de Cuerda.
Para Vallespín, una de las ventajas de que un político permanezca en el poder es la experiencia. "Un político con éxito es un activo para un partido. Prescindir de él es casi suicida. Los partidos, hoy por hoy, no pueden prescindir de algunos candidatos. Allí donde hay grandes resultados es muy difícil que surja gente de la misma especie. Su propia relevancia lo impide. Ocurrió con Joaquín Almunia, después de Felipe González; en Inglaterra, con John Mayor, después de Margaret Thatcher", argumenta Vallespín, quien no en vano reconoce que tampoco es una sentencia categórica, ya que "el poder hace que se asienten las rutinas. La alternancia mejora el debate interno en los partidos".

Pros y contras del gobierno vitalicio
- Ventajas. Que una persona no se perpetúe en el poder garantiza la calidad de la democracia de un país e incentiva el debate interno en los partidos. Los programas y los líderes políticos suelen tener fecha de caducidad y es bueno que se renueven. Si no, las rutinas se asientan. En los regímenes presidencialistas la figura del líder tiene mucha trascendencia y puede llegar a establecer una relación clientelar con el resto de poderes del Estado.
- Inconvenientes. La experiencia es un grado. Un líder que
ha permanecido mucho tiempo en el poder suele aportar
un carisma que es muy difícil de conseguir en otro político. Además, la sociedad tiene derecho a elegir una y otra vez a un candidato si así lo desea. No se les debe robar esa oportunidad.

viernes, 20 de febrero de 2009

El rey Chávez*Chávez es el digno sucesor de Fidel Castro, un severo sátrapa con gorra CheGuevara

*PilarRahola-.Periodico La Vanguardia España

De momento se ha asegurado el trono ad aeternum. ¿Qué son diez años depresidencia para este nuevo Napoleón de las Américas si puede emular a suamigo Fidel y gobernar toda una vida?
Y así, después de abusar de losrecursos públicos para enaltecer su figura hasta el delirio mesiánico,después de cometer todo tipo de atropellos contra la oposición, despuésde expulsar del país a miembros de la prestigiosa Human Rights Watch-justamente por denunciar el acoso contra los derechos humanos enVenezuela-, después de crear un grave conflicto diplomático con eleurodiputado Luis Herrero, tratado como un delincuente por ser un invitado dela oposición, y después de ejercer un control absolutosobre los medios de comunicación, finalmente Chávez ha conseguido el margensuficiente para perpetuar su trono durante décadas.En un país donde el presidente ya controlaba férreamente el Parlamento, elTribunal Supremo, el Banco Central, el tejido industrial, la juntaelectoral, los sindicatos y el ejército, sólo faltaba que ese control notuviera freno temporal. Poco importa que la rica Venezuela sufra lainflación más alta de la región, y que amplias cotas de la poblaciónesténpor debajo del límite de la pobreza, porque lo único importante es manteneralta la demagogia, vender pastillas revolucionarias de todo a cien yasegurarse un régimen pseudodemocrático, cada día más parecido al de susamigos de Cuba e Irán.Si añadimos a ello la corrupción generalizada del sistema -no en vano, elrégimen domina las fuentes del dinero-, tenemos el retrato de un paísdividido por la mitad, sometido a los caprichos de un autarca ruidoso,aliado de las peores dictaduras del planeta y cada día más empobrecido. Porsupuesto, Chávez desprecia cualquier crítica interna o externa, y abusa delos conceptos clásicos revolucionarios -el pueblo, la oligarquía, lapobreza- con la misma facilidad con que vulnera cualquier principio básico deequidad.
Es, sin ninguna duda, el digno sucesor de Fidel Castro, un severosátrapa con gorra Che Guevara.En esta lamentable situación, cabe destacar como única buena noticia lalenta consolidación de una joven oposición universitaria, indemne a labrutal presión que ejerce el régimen en su contra e inmune a su masivapropaganda.
Los universitarios venezolanos han demostrado un alto sentidodemocrático y están consiguiendo cambiar la cara de una oposición otroracorrupta e inútil. El régimen chavista los insulta permanentemente,acusándolos de ser "niños de la rica oligarquía venezolana", obviando que,hoy por hoy, la rica oligarquía venezolana está formada por su propiafamilia, sus amigos y colegas y el resto de centenares de afines al régimen,cuyas fortunas se acrecientan a medida que se empobrece el país. Si alguienmea fortunas en Venezuela, ese es el chavismo.Y ¿ahora qué?, cabe preguntarse con la dosis lógica de preocupación,aunque no cabe la sorpresa. ¿Alguien dudaba que un presidente como estegarantizaría su permanencia en el poder?
En el simulacro de democracia que mantiene Chávez, tensar la cuerda poco o mucho era sólo una cuestión deintensidad. Lo único sorprendente es que aún mantenga dicho simulacro,porque Venezuela ha derivado de tal manera hacia la autarquía que ya nonecesitaría ni mantener las formas.¿Hablo de tongo? Hablo de control absoluto de los poderes del Estado porparte de una persona y de un partido, convertidos ambos en un asfixianterégimen.
Responder, pues, a la pregunta no es fácil, porque todo esimprevisible en las intenciones de Chávez. Pero algo es cierto, tiene unaoposición más seria, un país más hambriento y una retórica más gastada.Y el petróleo baja enteros. Además, su gran enemigo, el demonio del norte,ha votado a un negro bueno, y ello le reduce la munición para la demagogia.Es cierto que manda mucho y quiere mandar más, y es cierto que compravoluntades. Pero a todos los Napoleones les llega su Waterloo. Es cuestión detiempo.

lunes, 9 de febrero de 2009

La década de Chávez.EDITORIAL DEL PAIS

El proyecto socialista y bolivariano ha derivado en un régimen personalista y autoritario
09/02/2009

El 2 de febrero, Hugo Chávez cumplió 10 años en el poder con una forma de gobernar que se ha sostenido en la dialéctica irreconciliable del amigo/enemigo. De un lado, su proyecto socialista y bolivariano; del otro, y tal como no ha dejado de decir, la peor canalla neoliberal. El elevado precio del petróleo, que le ha permitido costear sus iniciativas populares, y la nefasta gestión de su mayor enemigo, George W. Bush, le han facilitado las cosas y su discurso ha calado profundamente, no sólo en su país (donde goza de un apoyo mayoritario), sino también en algunos países del entorno hasta convertirse en referencia de buena parte de la izquierda latinoamericana.
Su complicidad con Fidel Castro y el apoyo decidido a otros Gobiernos -como los de Bolivia, Ecuador o Nicaragua, entre otros- han reforzado su proyecto de fundar el socialismo del siglo XXI que se inició con la redacción de una nueva Constitución para Venezuela, que destaca en materia de derechos humanos. El balance oficial de su gestión habla de reducción de la pobreza y de una tasa de alfabetización que alcanza el 96%, a lo que hay que añadir los distintos programas sociales.
Frente a sus logros, criticados como medidas populistas incapaces de generar trabajo y riqueza, la deriva autoritaria del régimen asoma como la parte más oscura de estos últimos 10 años. En el año 2002 se enfrentó a la huelga de Petróleos de Venezuela despidiendo a más de la mitad de los trabajadores; en 2004, reformó el Tribunal Supremo para tenerlo bajo control, y, en 2007, no renovó la licencia del canal opositor RCTV, por sólo citar algunas medidas que han conducido al adelgazamiento de los poderes -el judicial, los medios- que sirven en una democracia para contrarrestar las tentaciones caudillistas.
El próximo domingo se celebra un referéndum que podría permitirle la reelección de manera indefinida. Ha sido una vuelta de tuerca más a su afán de conservar el poder, tras haber perdido en 2007 otra consulta realizada con la misma intención. La cita mostrará hasta qué punto conserva Chávez el apoyo popular. Y también permitirá saber qué consistencia tiene una oposición que, tras propiciar un intento de golpe de Estado en 2002, está atomizada y es incapaz de articular un liderazgo fuerte que frene el autoritarismo del régimen chavista.

Comentario:
¿De donde sacara el Pais que Chavez tiene mayoria en Venezuela
Joaquin

miércoles, 27 de agosto de 2008

En busca de la corrección política

JOSÉ MIGUEL LARRAYA 29/06/2008


Ser crítico con lo políticamente correcto está de moda. Una rebeldía, por tanto, políticamente correcta. La paradoja puede servir para mantener la suficiente tensión crítica sobre el empleo del idioma, el uso que damos a las palabras, descubrir el envés de la trama del lenguaje, saber si los eufemismos responden a una voluntad de respeto por las personas o una forma de enmascarar la realidad. O tal vez sólo se trate de que los excesos en la imposición de lo que se considera políticamente correcto haya generado una reacción proporcionada al abuso.
La vuelta a las 60 horas es otro paso en el desmantelamiento de derechos sociales
Pero hay casos hirientes y, en mi opinión, claros.
Uno reciente, que da pie a esta reflexión, llegó al correo del Defensor a mediados de este mes. Un editorial del diario se titulaba Políticas autistas y criticaba al Gobierno por "esa política autista que ha elegido para enfrentarse a la crisis económica en cualquiera de sus manifestaciones". La frase y el titular generaron, entre otras, la protesta de la Confederación de Autismo-España (Tea), que expresó su repulsa por el empleo de la palabra "autista" como término peyorativo.
También recibí la carta de una madre afectada: "Me llamo Esther y soy la mamá de un pecoso rubio de seis años que tiene TGD.
Me explico, ya que por lo que he leído, ustedes tienen un desconocimiento total del autismo y su atrevimiento en publicar ese título denota una total falta de información sobre este síndrome. Sumado a esto, el equiparar incompetencia con autismo sólo puede partir de alguien que se toma a la ligera a más de 200.000 familias y a la lucha diaria que tenemos para que nuestros hijos superen sus dificultades (cada autista las suyas, ya que cada afectado es único y tiene sus carencias, pero también, si uno se toma tiempo en conocerlos, disfrutará de todas las virtudes que poseen).
Aunque la barrera más penosa por la que pasamos los afectados es la ignorancia, la intolerancia, la mediocridad de mucha gente que se llama normal y que se atreve a prejuzgar lo que desconoce. Y los medios de comunicación cuando incurren en estos despropósitos nos hacen un flaco favor cuando desinforman y cuando usan la palabra 'autismo' como un insulto, un desprecio a los que convivimos con él".
El caso del autismo no es único. El empleo, en sentido figurado y peyorativo, de términos como esquizofrénico, minusválido, por no mencionar la palabra subnormal -prácticamente erradicada entre personas con una mínima educación-, genera protestas de lectores que se siente ofendidos.
El Libro de estilo del diario no contempla todos los casos posibles, que son muchos, pero sí refleja desde su primera edición -hace más de treinta años- una voluntad clara. "Nunca deben utilizarse palabras o frases que resulten ofensivas para una comunidad. Por ejemplo, 'le hizo una judiada', 'le engañó como a un chino', 'eso es una gitanería'.
Incluso el término anciano mereció una reflexión de los redactores del Libro de estilo. En las primeras ediciones, anciano, anciana, era toda mujer u hombre con más de 65 años. Pero advertía: "Sin embargo estos adjetivos -por el tono peyorativo que puedan tener- sólo deben emplearse muy excepcionalmente, y más como exponente de decrepitud física que como un estadio de edad".
En las últimas ediciones del Libro de estilo se ha eliminado la referencia a los 65 años -todos nos vamos haciendo mayores- e invoca a la Organización Mundial de la Salud que "recomienda emplear estos términos para las personas que rondan los 75 años". El resto del artículo sigue igual.
No creo que sea exagerado decir que el Libro de estilo con sus recomendaciones busca minimizar, desde un principio, las ofensas a cualquier grupo social que se sintiese preterido o menospreciado por el lenguaje.
Como me decía un querido colega al que le gusta subir los ríos del periodismo a contracorriente, la pregunta es ¿una persona o un grupo tienen derecho a elegir cómo debe ser designado por los demás?
En una sociedad en la que fascista es cualquier cosa, en la que terrorista es un término que según y dónde significa una cosa y la contraria, en la que los nacionalistas que se reconocen a sí mismos como tales descalifican a los adversarios llamándoles nacionalistas, en la que se incurren en falsificaciones que provienen de no leer lo que se critica, establecer un código no es tarea fácil.
Tal vez una fórmula sea establecer cuáles son los adjetivos que no queremos que nos atribuyan. Pero eso, como diría Kipling, es otra historia. Lo que es seguro es que aquellas personas que padecen una enfermedad cuando se utiliza ésta en sentido figurado y peyorativo se sienten heridas. Y hoy gracias a la denostada corrección política esas -y otras minorías- hacen oír su voz en defensa de sus derechos. Sean bienvenidos.

jueves, 5 de junio de 2008

La cocinera de Lenin

TRIBUNA: ROSA PEREDA
Yo nunca fui particularmente leninista. Los trotskos de aquel entonces éramos más internacionales y menos bolches; ya se sabe que hubo una transacción histórica: tú te comes el internacionalismo proletario y yo olvido la democracia menchevique. Y como todos los comunistas saben, quedó cierta querencia en los trotskistas que ha facilitado nuestra conversión en socialdemócratas.
Que era, finalmente, lo que éramos. Pero hay algo que siempre me gustó de don Vladimir: aquello de que la economía -la macroeconomía que diríamos ahora- debería entenderla una cocinera. Vale decir: todas las cocineras.

Que de microeconomía entendemos.
Que alguien nos explique por qué millones de niños van a morir de hambre
Yo no debo de entender los datos. Esto de que no sólo hay hambrientos en el mundo, que los vemos por la tele, sino que, además, aumentan. Este año entrarán en la geografía del hambre unos 100 millones de personas más, y hasta 36 países, naturalmente de África, Asia y América Latina (y alguno, nuevo, de la antigua URSS).

Y el Banco Mundial dice que la crisis alimentaria va a durar hasta 2015, con lo cual no quiero calcular el número de bebés muertos de inanición, no puedo. Lo dice el Banco Mundial sin que le tiemble el pulso, como si el hambre no se padeciera persona por persona, y eso que sus dirigentes cobran casi un PIB de cualquier país de éstos. Más de lo que pueden gastar.
Ante la llamada geografía del hambre haré una confesión privada: yo soy roja porque leí a tiempo el libro de Josué de Castro, el economista brasileño, que no era un izquierdista furibundo, pero que me convenció de que ya no era necesaria, ni siquiera para el propio sistema, una economía de la extrema desigualdad.

Esa que, según las teorías clásicas, había permitido los focos de civilización antiguos "entre un mar de miseria y esclavitud". Es decir, que el desarrollo -que entonces, en los sesenta, sólo apuntaba la globalización- ya era capaz de resolver materialmente el problema global de la miseria y el hambre. Era una cuestión de voluntad política. Claro que habría que recortar, temporalmente, beneficios.

Pero luego las cosas iban a cambiar, y se podrían seguir haciendo ricos los hiperricos, sin necesidad de que otros se murieran de hambre.

Josué de Castro no proponía, pues, ninguna revolución; es más, se movía por los márgenes seguros de una racionalidad humanista y un rigor científico que le valió un montón de premios. Aunque también el exilio de la dictadura brasileña, hasta su muerte en París.
En la época de la guerra fría, el Estado de bienestar consiguió repartir entre lo que entonces se llamaba clase obrera europea un cierto porcentaje de los beneficios del desarrollo económico de la posguerra mundial.

A partir del 68, sobre todo. Pero quedaba fuera la geografía vergonzosa, y Josué de Castro señalaba todavía bolsas de hambre en la España de los cincuenta.
Luego las preguntas cambiaron, y ahora estamos con el cambio climático, los biocombustibles y la subida de los granos, todo operando a favor de la continuidad y aumento de los hambrientos, de los que están por debajo del umbral de la pobreza, menos de dos dólares diarios en los países paupérrimos.

La subida de los precios de los granos, que es especulativa y que tiene demasiado que ver con las metamorfosis de las petroleras, convertirá zonas enteras en monocultivos, desequilibrará aún más el planeta, y, por supuesto, amenaza con más hambre a los hambrientos, y con más dinero a esas pocas familias que poseen la tierra.
Los que me conocen saben que casi siempre soy una optimista irredenta, pese a no estar tan mal informada.

Pero la repetición de preguntas que ya no tendríamos que estar haciéndonos, esas cuya respuesta se escamotea por debajo o por encima de los grandes números, resulta demasiado agobiante. Han pasado 40 años desde Mayo del 68, y un par de ellos más, creo, desde que leí a Josué de Castro.

Esos 40 años, aparte de que la cifra sea un poco sobrecogedora para quienes los llevamos a la espalda, que convierten aquello en historia y a nosotros prácticamente en abuelos, invitan al balance. Y, francamente, al margen de las batallitas, no sé si los números cuadran.
Mientras esto escribo, están los antisistema -bachilleres y universitarios- por las calles de Madrid, contra la "reforma educativa" de Esperanza Aguirre y en defensa de la enseñanza pública.

La estética es distinta: ahora son postpunk, a lo mejor un poco menos feístas que los punks de los ochenta, pero más que los progres de los sesenta. Y la música, una fusión que va desde Amy Winehouse a las viejas canciones republicanas.

Todos llevan móvil, trabajan con ordenata y escuchan con I-Pod: son distintos de los que fuimos. Pero no tanto. Porque ahí siguen las preguntas, y hay jóvenes contestando cosas en la calle. Ellos también, como yo, como las cocineras de Lenin, estamos esperando respuestas que podamos entender.
Rosa Pereda es escritora y periodista.

sábado, 10 de mayo de 2008

El socialismo liberal / 1

JOSÉ VIDAL-BENEYTO
En el siglo XX la lucha contra los totalitarismos nazifascistas y el desafío que representan el marxismo y el comunismo polarizan la vitalidad ideológica derivada del antagonismo político que habían mantenido el liberalismo y el socialismo durante el XIX, atenuando considerablemente el perfil diferencial de ambos y su capacidad creadora. A ello se agregan por una parte el parlamentarismo en el que los socialistas concentran su acción y, por otra, el primado de la economía en todos los planteamientos liberales que confieren a lo económico tratamiento preferente cuando no exclusivo, lo que al evacuar, de alguna manera, la confrontación directamente política, contribuye a su convergencia ideológica. Queda sólo en pie el diverso tratamiento de la cuestión religiosa, en particular en su versión integrista, cuya causa hacen suya de manera paradójica los liberales, lo que nos lleva al esperpento romano del alcalde Alemanno, que con su suegro Rauti han mantenido en Italia durante años el referente fascista, asociado hoy al gran capital de Forza Italia y fervorosamente bendecido por el Vaticano. Este pragmatismo politiquero en las alianzas está facilitado por el acercamiento de las posiciones doctrinales y por la atenuación del debate ideológico que, al coincidir con la atonía ciudadana, reduce la política a las luchas por el poder en los partidos. Todo lo cual genera una interpenetración y desleimiento simultáneos que conllevan un proceso de hibridación que recorre la segunda mitad del siglo XX e inaugura procesos de los que los principales son el liberalismo social entre los liberales y el socialismo liberal en el ámbito socialista.
Reduciéndonos a lo esencial, de lo que se trata es de hacer convivir libertad e igualdad
Sobre ambos el centrismo político y su oportunismo maniobrero han operado una apropiación ilegítima que sólo ha servido para aumentar la confusión, cuyo ejemplo más revelador es el New Labor de Tony Blair y la propuesta de la Tercera Vía de Anthony Giddens que le sirve de corpus doctrinal. Su propósito es adecuar la socialdemocracia al capitalismo de las multinacionales mediante algunos ajustes y retoques que permitan la convivencia de ambos, después que el laborismo haya enterrado sus ideales de igualdad y justicia social. Pero esa interpretación de lo que pueda ser el socialismo liberal contradice el planteamiento y las propuestas de quienes han abordado con más rigor y radicalidad su problemática. Reduciéndonos a lo esencial, de lo que se trata es de hacer convivir libertad e igualdad, que son los grandes polos, los referentes centrales a la par que modelos que nos proponen ambas corrientes.
En los años 20/30 del siglo pasado, Carlo Rosselli, militante antifascista formado en los ideales del Risorgimento, voluntario en la guerra civil española y asesinado en París con su hermano Nello por la siniestra banda fascista La Cagoule, en sus dos libros de 1924 y 1930 sobre Socialismo liberal, hace la primera y más acabada presentación de esta nueva corriente. Para él, el liberalismo político, que nada tiene que ver con el económico al que califica de "liberismo", sólo es inteligible como una filosofía de la libertad que hace de la autonomía del individuo al mismo tiempo su arma de combate y su objetivo final. Frente al mercado que es un simple instrumento técnico y al Estado cuya función se limita a ser un órgano de policía y de defensa, el actor principal del socialismo liberal es el mundo del trabajo al que corresponde hacer efectiva la libertad de todos y no sólo de los ricos. Para Giustizia e Libertà, el movimiento que funda durante su exilio parisino, hay que acabar con los monopolios de hecho y con la concentración de la riqueza en unas pocas manos no recurriendo a la nacionalización operada por un poder público centralizado y burocrático, sino mediante la socialización realizada por organismos autónomos gestionados por trabajadores, técnicos y consumidores. Como insistirá 15 años después Guido Calogero, sólo una socialización de este tipo permitirá democratizar las empresas, tanto públicas como privadas, poniéndolas en manos de quienes tienen que ver con ellas e impidiendo que se conviertan, sobre todo en su versión última de grandes multinacionales, en patronos-dictadores de nuestras vidas. La dimensión federalista, propuesta en especial a nivel europeo, que recoge y empuja Altiero Spinelli, cierra su cuadro programático. Tres pensadores mayores de lo social, Bobbio, Lefort y Habermas, retomarán este intento de interfundir libertad e igualdad y de pensar el cumplimiento del individuo en y por su realización social.

domingo, 13 de abril de 2008

UNESCO:Conferencia Regional de Educación Superior




Lanzado sitio webde CRES 2008
Oficina de InformaciónPública
Comunicaciones CRES 2008:Grace GuerreroClaudia Rincónmailto:Rincóncres2008@unesco.org.ve


Para mayor información, comentarios, o para incluir nuevos suscriptores a nuestra base de medios, comuníquese connosotros a través de los correos electrónicos:http://es.f233.mail.yahoo.com/ym/Compose?To=iesalc@unesco.org.vehttp://es.f233.mail.yahoo.com/ym/Compose?To=comunicaciones@mineducacion.gov.cohttp://www.cres2008.org/http://www.iesalc.unesco.org.ve/http://www.mineducacion.gov.co/
Avanzan preparativos en la Región para laCRES 2008
CRES 2008.- A dos meses de la realización de la Conferencia Regional de Educación Superior en Cartagena de Indias, Colombia; la cifra de visitas en la página web oficial -http://www.cres2008.org/- supera las doscientas mil visitas. Ante esta masiva consulta, el Comité Organizador del evento, conformado por UNESCO-IESALC y el Ministerio de Educación de Colombia, recordó que si bien la inscripción es gratuita, para garantizar el cupo efectivo de participación es necesario seguir el proceso de inscripción previsto en el link de inscripciones, llenando los formularios para garantizar su acreditación y así mismo facilitar a los participantes su orientación en la elección del apoyo logístico respectivo para su llegada y estadía en Colombia. El comité organizador reiteró que los cupos son limitados y que la fecha límite de inscripción es el 30 de abril, por lo que los cupos están sujetos a disponibilidad hasta esa fecha.La CRES 2008, que contará con la participación de representantes de los 37 países que conforman la Región de América Latina y el Caribe, es sin duda alguna el evento de mayor trascendencia en el ámbito de la Educación Superior en los últimos diez años. Esta Conferencia es el forum más importante de análisis y debate de los principales temas de la agenda regional sobre Educación Superior, Ciencia y Tecnología para el Desarrollo Sustentable; constituyéndose en el escenario privilegiado de concertación de una posición regional a ser expuesta en bloque para garantizar su fuerza en la Conferencia Mundial de Educación Superior -CMES 2009-.Al respecto, la Directora de UNESCO - IESALC, Ana Lúcia Gazzola, manifestó que el ambiente previo a la realización de la CRES 2008 es el mejor y señalo que: "Cada país en la Región se está preparando a su manera, generando contenidos, propuestas y la articulación política respectiva para llevar a la Conferencia sus ideas y contribuir con ellas a la construcción conjunta de la Declaración de la Región". La Directora manifestó que "se han realizado en varios países eventos preparatorios como Consejos de Rectores, discusiones con los principales actores estratégicos de la comunidad académica, eventos de discusión sobre temas relacionados con las transformaciones sociales en América Latina, sobre el compromisos social de la educación, sobre la internacionalización, sobre el papel de la ciencia, tecnología e innovación en la generación del conocimiento para el desarrollo sostenible y la integración regional, entre otros; todo esto para llegar a la CRES 2008 con las mejores ideas y el mayor ánimo de construcción de una posición conjunta de carácter integrador".En cuanto al país anfitrión, la Ministra de Educación Cecilia María Vélez White, señalo que "Para Colombia es muy importante estar organizando esta Conferencia, pues significa un escenario muy importante para narrar y para oír lo que estamos haciendo en diferentes países por fortalecer la Educación Superior. Esperamos contar con la más amplia participación, pues las discusiones y las conclusiones de esta Conferencia serán muy importantes para el futuro de la Educación Superior para toda la Región", afirmó. Respecto a los preparativos, afirmó que los eventos académicos de debate se cumplen y la organización logística avanza de manera perfecta para garantizar la mejor estadía en Colombia a los participantes de la CRES 2008.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Católicos, judíos y ciudadanos

JULIO MARÍA SANGUINETTI 11/03/2008


"Recemos por los judíos. Que Dios Nuestro Señor ilumine sus corazones para que
reconozcan a Jesucristo, Salvador de todos los hombres. Dios, omnipotente y eterno,
tú que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la
verdad, concede, propicio, que, entrando la plenitud de los pueblos en tu Iglesia,
todo Israel sea salvado".

El Vaticano rescata una oración que supone un serio retroceso cívico.
Esta plegaria ha sido adoptada por decisión de Benedicto XVI el pasado 5 de febrero,
para ser formulada en la celebración litúrgica del Triduo Pascual -el Viernes Santo-
y así comunicada a todas las Conferencias Episcopales del mundo, con el consiguiente
revuelo entre las comunidades judías y aquellos que han propiciado, desde sus
respectivas religiones, el diálogo "judeo-cristiano" abierto después del Vaticano II.
El tema desborda el debate religioso. Más allá de ese bienvenido diálogo, lo que
pone en cuestión la plegaria es el principio de tolerancia que preside la vida
institucional y social de los Estados democráticos modernos.
Que una comunidad religiosa pretenda difundir su fe, va de suyo. Que rece para
que todos los que no la profesan, encuentren su verdad, está en la lógica de la
actividad de cualquier activista de una creencia. Pero cuando una iglesia constituida
singulariza su prédica en los fieles de otra religión específica y reclama que se
haga lo necesario para "salvarlos" estamos entrando ya en el camino de la
intolerancia.
¿Con qué derecho, específicamente, se sienta en el banquillo de los acusados
de vivir en el error a los miembros de otra comunidad que ejerce el mismo
derecho que ella a creer en su Dios? No podemos ignorar que hacerlo con los
judíos y con "Israel todo", que debería ser salvado, es retornar al aire de aquellos
tiempos en que desde los púlpitos católicos se les condenaba por "deicidio", como
"asesinos de Jesucristo". Bien se sabe que esa doctrina fue un elemento sustantivo
para que los nazis pudieran desarrollar su prédica antisemita y desatar el Holocausto,
la mayor tragedia de nuestra civilización. ¿Dónde estaba Dios? se preguntó el actual
Papa cuando visitó el campo de concentración de Auschwitz, y muchos, con
incuestionable lógica, le preguntaron dónde estaba entonces la Iglesia católica,
silenciosa en momentos en que ocurría una tragedia de la que tenía cabal noticia.
Por cierto, la nueva oración no contiene las frases difamatorias de antaño: ya no se
habla de "los pérfidos judíos", expresión borrada por Juan XXIII. Sin embargo,
se inscribe en una dirección fundamentalista de peligrosa actitud discriminatoria.
Nadie puede ignorar que el pueblo judío ha sido de los más perseguidos de la
historia y, como ha logrado sobrevivir -a diferencia de otros tantos que sucumbieron-
continúa en el centro de vastos escenarios de prejuicio. El fundamentalismo
islámico, y hasta jefes de Estado como Ahmadineyad, proponen destruir el Estado
de Israel y la nación judía y lo hacen a grito pelado. Tampoco es un misterio
reconocer que el prejuicio antisemita va más allá, está aún vigente en el mundo
y que la política de Israel, polémica como todas las políticas, ambienta reacciones
prejuiciosas.
En ese cuadro, cuando la Iglesia católica, tan parsimoniosa siempre, sale a
intentar la salvación de los judíos y de Israel todo, proponiéndose sacarlos del
mundo del error en que viven, es obvio que está reinstalando en la picota a ese
perseguido pueblo y de alguna manera volviendo a condenarlo. ¿Por qué no
se hace lo mismo con los musulmanes o con nosotros los agnósticos liberales,
que hoy podríamos debatir el tema al amparo de las garantías que nuestra
filosofía logró arrancar a los absolutismos?
Algunos voceros eclesiásticos alegan que la plegaria se ha aliviado de adjetivos
acusatorios y que, además, no se leerá necesariamente en todas las iglesias,
porque ella se inscribe en la rehabilitación del viejo misal, que no es de empleo
obligatorio. Pero no cabe agradecer a la Iglesia que se haya corregido ella misma,
limando viejas aberraciones inquisitoriales, del mismo modo que no hace a la
cosa el porcentaje de templos en que se lea la plegaria. Lo que preocupa es la
plegaria en sí misma, como expresión de un retroceso cívico muy serio. E insistimos
en la palabra cívica, porque es un tema de ciudadanía.
La persecución racial, la intolerancia religiosa, la difamación histórica son males
endémicos que aún debemos combatir. No es razonable, por lo mismo, que una
Iglesia vaticana que venía evolucionando hacia el diálogo y la convivencia, dé
este paso atrás. Grande o pequeño no interesa. La cuestión es que la mentalidad
que está en la raíz de esa decisión no se compadece con los esfuerzos de los
últimos Papas y vuelve a sembrar una semilla de intolerancia que no deberíamos
observar con indiferencia.
Julio María Sanguinetti fue presidente de Uruguay. Es abogado y periodista.

martes, 11 de marzo de 2008

El centro en las elecciones del 9-M

La estrategia de la crispación ha alejado a ciudadanos moderados del PSOE, pero le ha ganado refuerzos entre la izquierda. Zapatero deberá librar mejor la batalla de las ideas y la comunicación

BELÉN BARREIRO 11/03/2008

A finales de febrero de este año, el principal responsable de comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, confesaba en el periódico británico Financial Times que, si su partido lograba sembrar dudas entre votantes socialistas indecisos sobre "la economía, la inmigración y los temas nacionalistas", quizás éstos no acudieran a votar el 9-M.

El discurso españolista del PP funciona en comunidades con problemas con Cataluña

Son muchos más los lugares en los que Zapatero ha sido visto como garante de España
La participación el 9-M, del 75,3%, apenas tres décimas más baja que en 2004, indica que la estrategia desplegada por el PP, consistente en "sembrar dudas para buscar la abstención", ha fracasado: el PP se ha estrellado en su intento de desalojar por todos los medios al PSOE del Gobierno.

Ahora bien, un diagnóstico que diera por fracasada sin más la estrategia de la crispación sería demasiado simplista. Si se examinan con detalle los resultados de las elecciones de 2008, se puede llegar a conclusiones algo más complejas y del mayor interés sobre el futuro político de España.

Uno de los rasgos destacables de las elecciones del 9-M es la concentración de votos y escaños a favor del PSOE y del PP. Si el agrupamiento en torno a los dos grandes se había ido acentuando a lo largo de los más de 30 años de democracia, en esta ocasión ha alcanzado su récord histórico: los socialistas y los populares casi suman el 84% de los votos, frente al 80% en 2004, y cosechan el 92% de los escaños en el Congreso, frente al 89% de la anterior legislatura.

Si el PSOE y el PP suman más es porque ambos crecen. El partido ganador en estas elecciones, el PSOE, avanza con respecto a 2004 tanto en porcentaje de votos (un punto) como en representación parlamentaria (cinco diputados). El PP, que reduce su distancia con respecto al PSOE de 4,9 a 3,5, mejora también sus resultados, incrementando su voto en 2,4 puntos porcentuales, y, al igual que el PSOE, gana cinco escaños. No obstante, desde una perspectiva histórica más amplia, el PSOE gana 44 escaños desde 2000, mientras que el PP pierde 30 diputados. Los datos indican que el ciclo político sigue en fase expansiva para el PSOE y en fase descendente para el PP.

Los resultados electorales parecen indicar que el crecimiento del PSOE ha sido posible gracias al descalabro de dos fuerzas políticas minoritarias, IU y ERC, así como al descenso del PNV. El avance del PP coincide con el retroceso del PSOE en Andalucía, Castilla-La Mancha, Madrid, Murcia y Valencia. Llama la atención que en todas estas autonomías, menos en la andaluza, haya participado alrededor de un 80% de españoles, con porcentajes siempre más altos que en 2004. En esos lugares parece romperse la tendencia de que la mayor participación beneficia siempre a la izquierda.

¿Qué relación tienen estos datos con la estrategia de la crispación? Dicha estrategia, anticipada por la Fundación Alternativas en su Informe sobre la democracia española de 2007, ha perseguido como objetivo fundamental la abstención de una parte del electorado socialista, menos disciplinado que el del PP. En España, donde hay más ciudadanos de izquierda que de derecha, la abstención de una parte de los ciudadanos más próximos al PSOE es requisito imprescindible para la victoria de los populares. La insistencia machacona en cuestiones en las que el PP se sabe con ventaja, como la política territorial y la política antiterrorista, sobre las que el PP ha llevado a cabo una oposición que ha ido más allá de lo democráticamente razonable, tenía como objetivo lograr que una parte de los votantes socialistas de 2004 centrase su atención en estos asuntos, y no en los avances en política social o en infraestructuras, a la hora de decidir si revalidaban o no su apoyo al PSOE.

A la espera de los estudios poselectorales, que permitirán corroborar o no lo que aquí se plantea como hipótesis, todo apunta a que el avance del PSOE se nutre sobre todo de la izquierda y del nacionalismo, pero no del centro político. Al margen de los movimientos que se hayan podido producir en este último mes, si se analiza la evolución de la intención de voto en las encuestas del CIS a lo largo de la anterior legislatura se observa que el PSOE, pese a mantenerse como partido ganador en el centro a lo largo de los cuatro años, pierde 13 puntos porcentuales en este periodo, mientras que el PP únicamente pierde dos (ambos sobre censo).

Éste es el auténtico éxito de la estrategia de la crispación: haber logrado ahuyentar del PSOE a una parte de los ciudadanos moderados. Los socialistas, pese a ganar en el centro político, no han logrado recuperar la fuga de votos que se produjo a raíz sobre todo del debate territorial. El PP ha sabido aprovechar las divisiones dentro del electorado socialista entre una izquierda con buena predisposición a aceptar las reformas estatutarias y un centro que no llegó a comprenderlas ni a verlas con buenos ojos. Con todo, esta estrategia ha tenido un alcance territorial limitado: su éxito se circunscribe a aquellos territorios en los que el PSOE tiene menos arraigo. Las encuestas poselectorales serán decisivas también para determinar la procedencia de los 400.000 nuevos votantes del PP.

La evolución de la intención de voto a este partido pone de manifiesto que los populares han podido recabar apoyos adicionales en la extrema derecha. Ahora bien, a la ampliación del electorado del PP también han debido contribuir los ciudadanos de centro-derecha. No está claro en qué medida la porción del centro perdida por el PSOE ha podido irse al PP o simplemente a la UPyD, aunque la encuesta preelectoral del CIS indicaba que hasta un 10% del censo electoral podía estar dudando entre el PSOE y el PP. Con todo, los resultados de las elecciones muestran que el ligero avance del PP se concentra en pocos territorios que comparten, y no parece ser casual, ciertos sentimientos de recelo con respecto a Cataluña. Cabe concluir, de esta manera, que el discurso españolista del PP habría terminado calando.

Lo que le ha faltado al PSOE para conseguir la mayoría absoluta es haber recuperado el espacio perdido en estos cuatro años en las posiciones de centro. Los avances en la izquierda y entre los ciudadanos nacionalistas no bastan para forjar una mayoría social suficiente que permita gobernar de forma autónoma. Hay que recordar que el PP es ahora mucho más fuerte que en los ochenta. Con un menor porcentaje de voto, el PSOE ganó por mayoría absoluta en 1986. Si el principal éxito de la estrategia de crispación del PP ha sido dañar al PSOE en el centro, su principal fracaso es haber contribuido a la movilización a favor de los socialistas de los ciudadanos más próximos a IU y a los nacionalistas de izquierda, que, en todo caso, tendían a valorar positivamente tanto al presidente Zapatero como a su Gobierno. La estrategia de la crispación, por tanto, también activa apoyos a favor del contrario.

El rechazo del PP en las comunidades con partidos nacionalistas poderosos es preocupante: un partido con vocación de gobernar España debe ser capaz de articular un proyecto que represente a todos. En este sentido, uno de los logros del PSOE es haber ganado votos en 13 de las 19 ciudades y comunidades autónomas. Son muchos más los lugares en los que los ciudadanos han visto a Zapatero como garante de España que como amenaza.

El principal reto para el futuro es impedir que los discursos catastrofistas del PP, que tanto daño han hecho entre los ciudadanos moderados de algunos, aunque pocos, territorios de España, se extiendan a otros ámbitos. Si la cuestión territorial ha protagonizado la legislatura terminada, la inmigración y la economía, muy presentes ya en la campaña, son candidatas a protagonizar los meses venideros. Es en el debate de las ideas en el que deberían centrarse gran parte de los esfuerzos de la izquierda.

Algunos votantes moderados se han sentido desconcertados ante iniciativas del Gobierno que no entendían ni en su planteamiento ni en su finalidad. El PP ha sabido aprovechar ese desconcierto haciendo demagogia. No se trata solamente de mejorar en las técnicas de comunicación política. También hace falta ofrecer mejores argumentos y explicaciones para que la ciudadanía pueda juzgar con conocimiento de causa qué políticas son más adecuadas para enfrentarse a los problemas que surgirán durante esta nueva legislatura.


Belén Barreiro es politóloga.

lunes, 10 de marzo de 2008

Zapatero revalida su triunfo y el PP fracasa; pero ambos están obligados a una seria reflexión

Segunda oportunidad
10/03/2008

No fue un accidente o un paréntesis, ni tampoco un efecto de los atentados del 11 de marzo, como han venido repitiendo insidiosamente durante cuatro años los sectores más radicales de la derecha política y mediática. Según viene ocurriendo desde 1977, el electorado ha ofrecido a José Luis Rodríguez Zapatero, vencedor de las elecciones de 2004, la oportunidad de seguir gobernando una segunda legislatura. Pero, a diferencia de González y Aznar, Zapatero no logra la mayoría absoluta, pese a haber cosechado el mejor resultado en número de votos de la historia del PSOE: tendrá que seguir contando con apoyos externos, seguramente diferentes de los que avalaron su investidura en 2004.

El Partido Popular, por su parte, fracasa en su intento de ser la primera fuerza política o, al menos, reforzar sustancialmente su apoyo, laurel que necesitaba Rajoy para afianzar su liderazgo. Con el resultado de ayer, el PP está obligado a una profunda reflexión sobre el tipo de oposición que ha llevado a cabo esta legislatura. Su estrategia de campaña, prescindiendo de los líderes más radicales, es prueba de que Rajoy y su entorno más próximo tenían conciencia de que el discurso de los últimos cuatro años no era un discurso ganador.
No hay que confundirse en el análisis. Zapatero aspiraba a seguir gobernando, y lo ha logrado. Rajoy quería desbancar a su rival y llegar a La Moncloa, y ha fracasado. El precio pagado por esta operación fallida, en términos de crispación, ataque a las instituciones y desgaste del tejido democrático de la sociedad española se antoja excesivo. Las palabras de Rajoy ante los suyos desde el balcón de Génova no incluyeron anoche ninguna autocrítica, pero tampoco resonaron como las de un líder dispuesto a seguir cuatro años más. Rajoy apareció amargado, cansado, y su última palabra fue "adiós". Como se ha visto en los últimos meses, no faltan en su partido dirigentes con ganas de sustituirle, aunque el ligero aumento en el número de diputados (y también en número de votos) dificulte de momento la operación. Pero sólo de momento.
Nueva agenda política
Mientras el líder popular decide si continúa o no, al nuevo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero le aguarda una agenda no muy diferente de la que ha marcado esta legislatura, aunque los resultados de la jornada de ayer le permitan afrontarla en condiciones diferentes de las de 2004. A la mesa del jefe del Ejecutivo llegará, de inmediato, el deterioro de la situación económica: la desaceleración ha sido más rápida de lo previsto y será urgente la adopción de medidas que traten de paliar el aumento de la inflación y del paro.
La cuestión territorial, con la decisión del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña, y también la amenaza del lehendakari Ibarretxe de convocar una consulta el próximo mes de octubre, requerirá una atención preferente del nuevo Gobierno. El PNV ha sufrido una hecatombe (pierde más de 100.000 votos), lo que debería servir para dar por enterrado el plan del lehendakari. El regreso de los asesinatos de ETA exigirá, por último, un esfuerzo para mantener la frágil unidad de los partidos democráticos, fraguada tras el asesinato de Isaías Carrasco en vísperas de la jornada electoral.
Zapatero no ha conseguido la movilización en el electorado de centro-izquierda que necesitaba para alcanzar su objetivo de gobernar "sin hipotecas", es decir, con mayoría absoluta o tan cercana a ella que pudiera completarla con apoyos puntuales de alguno de los partidos menores. De todas formas, al presidente del Gobierno se le ofrece la oportunidad de seguir desplegando lo esencial de su programa, sobre todo en materia económica y de políticas sociales.
Otras hipotecas
Cosa distinta serán las condiciones que puedan plantearle sus nuevos aliados en otros terrenos, particularmente el institucional. El descalabro de ERC y la estabilidad de CiU son un dato relevante, y no sólo para la política catalana: el conjunto del nacionalismo catalán cosecha el peor resultado desde 1982, sobre todo por el hundimiento de los independentistas. En Cataluña, el electorado ha castigado a los dos socios menores del tripartito y en cambio ha premiado al socialismo, que ha igualado el resultado de 1982.
En este sentido, para bien y para mal, se puede concluir que Cataluña (igual que Euskadi, en menor medida) ha resultado providencial para el triunfo de anoche del PSOE. Sobre todo porque el PP ha sacado fuerzas de donde parecía que ya había tocado techo y ha ampliado la brecha en Madrid, Valencia y, esta vez, en Andalucía. En esta comunidad, Manuel Chávez revalida por sexta vez la mayoría absoluta, tras 26 años al frente del Gobierno regional. Javier Arenas mejora los resultados de la anterior convocatoria, pero sigue sin abrir una vía de agua importante a los socialistas. Al sostenimiento del PSOE también ha contribuido el nuevo desplome de Izquierda Unida, que se ha traducido inmediatamente en la renuncia de Llamazares.
La fuerte polarización producida durante la legislatura se ha traducido en una todavía mayor concentración del voto y de los escaños en los dos grandes partidos. Es un factor a tener en cuenta en las negociaciones con los nacionalistas. Especialmente ante una agenda en la que deberán abordarse algunos de los asuntos que quedaron pendientes durante la legislatura o por falta de consenso entre ellos, como las reformas constitucionales. Éstas podrían dar ahora la ocasión de que las reformas estatutarias, pendientes algunas del fallo del Tribunal Constitucional, se integren en un proyecto federal más coherente que los remedos actuales. Zapatero tiene una nueva oportunidad. Anoche declaró que corregirá los "errores" cometidos en los cuatro años pasados. Los ha cometido, y en abundancia, lo que seguramente le ha impedido lograr una mayoría más holgada. Pero esta vez sí que no puede fallar.

jueves, 28 de febrero de 2008

Sobre el terrorismo y sus víctimas

GREGORIO PECES-BARBA 28/02/2008

Hace ya algunos días, con motivo del décimo aniversario del asesinato del concejal de Sevilla Jiménez Becerril y de su esposa, contemplé en televisión una escena que me dejó perplejo y que me hizo meditar mucho después. Posiblemente algunos lectores de este artículo también tuvieron la posibilidad de verla y seguro que no sin sorpresa y emoción. Al llegar Monteserín, alcalde de Sevilla, del PSOE, una señora madura se encaró con él y a gritos le acusó, a él y a su partido, de no hacer nada en el asesinato del concejal y de su esposa, y luego mencionó, también destemplada y con malas formas, el terrible asesinato de Miguel Ángel Blanco, responsabilizando igualmente al PSOE. El discreto silencio del alcalde evitó que el asunto fuera a mayores.
La locura colectiva impulsada por el PP y la Cope culpabiliza al PSOE de todo lo malo
La lucha antiterrorista de este Gobierno ha sido más eficaz que la del PP
El incidente me pareció muy significativo, y susceptible de ser elevado de anécdota a categoría. Ha sido tan terrible la campaña del PP, de la Cope -el más significativo de los medios de comunicación que han hecho de altavoces de esta campaña-, de algunos característicos representantes de víctimas del terrorismo, y también de algunos profesores e instituciones universitarias que han intentado presentar ese punto de vista con rigor académico, culpando al PSOE de todo lo malo en relación con el terrorismo y sus víctimas, que muchas personas de buena fe lo han creído sin rechistar. Recuerdo que Laski siempre decía de los conservadores ingleses que eran personas cuya mentalidad nunca había sido manchada por el pensamiento; sin autonomía personal añadiría yo, al trasladar esa opinión a ese sector de la derecha española, afortunadamente no toda, que se cree a pies juntillas las falacias y los sofismas de los profetas de catástrofes y los manipuladores profesionales.
Es curioso que la indignación de aquella señora, su santa ira -generalizable a esos manifestantes que sólo empezaron a protestar a partir de la victoria de Rodríguez Zapatero-, olvidase, al acusar al PSOE, en la persona del alcalde de Sevilla, que los asesinatos de los concejales y el de Miguel Ángel Blanco se habían producido gobernando Aznar y el Partido Popular y estando el PSOE en la oposición.
Por cierto, que estando el PSOE en la oposición y siendo secretario general y jefe de la oposición Rodríguez Zapatero en la última etapa, este partido apoyó al Gobierno del PP y a su presidente en todas las medidas que tomó en la lucha antiterrorista, en contraposición flagrante de lo que ha hecho el PP en esta legislatura a partir de 2004.
Creo que la responsabilidad de quienes han impulsado las campañas es extraordinaria, empezando por Rajoy, que, en el debate televisado del lunes, la ha reiterado. Además, persisten
en la mentira, como cuando Pizarro, número dos de la candidatura de Madrid, afirma sin sonrojo que el Tribunal Supremo reprocha al Gobierno no haber presentado antes la demanda de ilegalización de ANV, cuando lo que dice el tribunal es todo lo contrario.
La locura colectiva de esa mentira y las acusaciones llenas de ira y de odio, desde la dialéctica amigo-enemigo, no es sólo de personas con poco criterio que se dejan influir y orientar, sino también de dirigentes que desde una mala fe evidente manipulan y mienten a sabiendas. Otro caso clamoroso que me afectó personalmente fue cuando el senador Cosidó me acusó de hacer el juego a ETA como Alto Comisionado para las Víctimas. Nos conocíamos bien, puesto que yo había impulsado desde la Carlos III el Instituto Duque de Ahumada, con la Guardia Civil, siendo él jefe de gabinete del director general Valdivielso. Cuando vi aquel furibundo ataque me parecía imposible que fuera cierto. Y cuando comparecí en el Senado y comprobé que hizo ímprobos esfuerzos para que le diera la mano ante un fotógrafo de su partido, ya no comprendí nada y dudé de la coherencia de ese señor.
En este tema del terrorismo y de sus víctimas nunca comprendí que una Universidad como el CEU se prestase a amparar unos congresos donde se sorprendía a muchas personas de buena fe y se excluía a muchos sectores de víctimas, y que se utilizara a la Universidad para, desde los congresos, centrar los ataques, no en los terroristas, sino en el Gobierno. Qué lejos está aquel San Pablo que yo conocí con Abelardo Algora, Carlos Viada y Antonio Fernández Galiano, entre otros muchos que potenciaron la dignidad de una respetable universidad privada.
Es curioso que el juicio de estos sectores respecto de una política antiterrorista que ha desmantelado múltiples comandos y que está neutralizando a los partidos miméticos con Batasuna, con cuatro muertos en la legislatura a partir de 2004, se compare con desventaja respecto al periodo anterior, con docenas y docenas de muertos, con una permisividad para Batasuna y para "el movimiento vasco de liberación", como decía Aznar, y también con fracaso para acabar con la violencia. Es la reiterada repetición de mentiras que ese sector quiere creer como si fuera la verdad.
En ese mismo contexto debo situar mi etapa como secretario de Estado, Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo. Entre un desprecio infinito y una mala memoria respecto a agravios y mentiras, he podido superar tanta miseria y tanta podredumbre, muy ayudado por el buen trabajo y los buenos afectos de mi relación con las víctimas reales de todas las asociaciones y fundaciones. Cuando yo llegué estaban sentadas las bases de la solidaridad con la ley aprobada en 1999 por el Gobierno del Partido Popular, y con el apoyo incondicional del Partido Socialista, pero quedaban muchas cosas por hacer y muchas lagunas por cubrir.
Creo que esa tarea la hicimos entonces y la sigue haciendo ahora el director general de Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior, el profesor Rodríguez Uribes. Resolvimos problemas, muchos de indemnizaciones no pagadas, removimos muchas situaciones no resueltas, en el ámbito de la descolonización del Sáhara, del hotel Corona de Aragón, de atentados terribles como el de Hipercor de Barcelona, entre otros. Iniciamos otras vías de apoyo en relación con la vivienda, el empleo, la salud, especialmente en materia psicológica, y también con el apoyo a las víctimas de atentados de españoles producidos en el extranjero, la extensión de los beneficios a las parejas de hecho en materia de pensiones extraordinarias, el alejamiento de los condenados por terrorismo respecto de sus víctimas tras cumplir condena, o la mejor y más eficiente exigencia de las responsabilidades civiles y económicas.
Lo más importante fue la comprensión y el afecto de las víctimas. En ese contexto, la incomprensible actitud de crítica y de rechazo del Partido Popular, con pocas excepciones, como las de Fraga y Gabriel Cisneros, y el silencio de algunos que creí eran mis amigos, no me resultó insoportable. Tampoco la beligerancia de algunos dirigentes de la AVT me sorprendió ni me afectó. Ahora, al cabo del tiempo, sólo queda el buen recuerdo de muchas personas y el trabajo bien hecho.
Gregorio Peces-Barba Martínez es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid.

jueves, 7 de febrero de 2008

Lo asistencial

El articulo de Marta Colomina que les envié hace unos dias
ha levantado muchas ronchas....

En el se califica lo asistencial como limosna

Bien..

-Chavez liquidó casi 300 programas sociales con casi tres millones de beneficiarios....escogidos racionalmente y en un proceso de años de experiencia .
..para crear las Misiones..

Un poco se inspiró en las cajas sociales colombianas ,que agrupan muchos programas en cada región y van financiando lo que mas conviene , y en la asesoria cubana

Mas tarde empezó a exigir el adoctrinamiento como requisito para el cobro de ayudas

No me extraña que este punto concreto haya generado un alto rechazo

Bien ....La politica asistencial se concibe como una ayuda coyuntural de corto mediano o largo plazo para solventar las necesidades imperantes de los mas necesitados hasta que la economia o el empleo lo hagan

No como un medio de conseguir votos...sin politicas de empleo estructurales , sociales o economicas

Nadie en en general podria estar en contra de la ayuda social a la poblacion mas necesitada,

pero si del enfoque chavista de presentar una gestion compensatoria como un éxito social

..............La Seguridad Social es otra cosa

Joaquin

El País

TRIBUNA: FERNANDO SAVATER

Lo racional y lo razonable


FERNANDO SAVATER 07/02/2008

Hace pocos meses, el premio Nobel James Watson causó justificado escándalo y repudio al dudar de la utilidad de la ayuda económica al desarrollo africano, dada la inferioridad intelectual de los negros cuya evidencia basaba en pruebas tan fehacientes como ésta: "Todo el que ha tenido un criado negro se da cuenta de que son intelectualmente inferiores". Omitía mencionar el aspecto más interesante del asunto, la opinión moral sobre los blancos que podría generalizar el criado en cuestión después de conocer al amo Watson.

James Watson prueba que se puede ser notable en ciencia y a la vez un bribón
La ciencia no puede sustituir la reflexión ética sobre valores e ideales
La mayoría de quienes han criticado a Watson (quien por cierto ya en su viejo libro La doble hélice había demostrado suficientemente que se puede ser notable en ciencia experimental y a la vez un arribista y un bribón sin escrúpulos) le reprochan lo vago de la noción de "inteligencia" que maneja y la inexactitud de sus datos sobre la capacidad mental de los africanos, ignorando hábitos culturales y antropológicos, etcétera. Pero queda flotando en el éter de los sobrentendidos la posibilidad a contrario de que, si la inteligencia fuese mensurable con rigor y si se demostrase que los negros son estadísticamente menos capaces de ella que otras etnias, estaría justificado no derrochar nuestra solidaridad en ayuda de su imposible desarrollo. Sostener lo contrario, al parecer, sería alinearse con posiciones religiosas y prejuicios espiritualistas indignos de nuestra época ilustrada. Por el contrario, opino que el caso Watson es una buena muestra de la incapacidad del conocimiento científico para sustentar suficientemente ni mucho menos sustituir al razonamiento moral. A mi juicio, Watson no peca de mal corazón sino de racionalidad insuficiente. Al fin y al cabo, se puede ser imbécil en muchos terrenos distintos y quien lo es en moral no merece menos el calificativo que quien lo es en física o matemáticas.
Cierta tendencia cientifista -que no científica- contemporánea aspira a relativizar todas aquellas apreciaciones éticas que no pueden ser sustantivadas en fundamentos biológicos o neurológicos de nuestra especie. Incluso en ciertos casos, algunos epígonos poco perspicaces de la psicología evolutiva tratan de convencernos de lo inútil que es la indignación moral (o incluso, lo que es peor, la educación) frente a prácticas seculares como la violación o la agresividad contra el extraño, puesto que fueron estrategias útiles a la especie adquiridas definitivamente en los difíciles y largos eones de la Edad de Piedra. Según bastantes de ellos, sólo los curas y los predicadores de toda laya se empeñan en agitar el espantajo de los prejuicios éticos frente al arrollador avance de la tecnociencia, cuyos logros por lo visto no pueden someterse sino al enérgico baremo olímpico de "siempre más alto, siempre más rápido, siempre más fuerte". Incluso un observador tan agudo como Arcadi Espada despacha a Michael Sandel -empeñado en un uso público de la filosofía para debatir cuestiones morales contemporáneas y del que acaba de traducirse Contra la perfección (ed. Mar
bot), sobre la ingeniería genética- con el mote derogatorio de "cura párroco".
Aquí como en otras ocasiones, vuelve a comprobarse que el mayor peligro de las vanguardias es adelantarse tanto a su propio bando que acaban pasándose al enemigo. Porque nada contribuye tanto a reforzar la creciente marea oscurantista de quienes sostienen que sin religión no puede haber moral como descalificar cualquier reflexión ética por suponerla un subproducto inconfeso de la mentalidad religiosa. Precisamente lo que ofrecen los líderes religiosos de todas las confesiones dogmáticas (secundados por políticos como Clinton, Bush o Sarkozy, con su apología de la "trascendencia" e incluso en cierto modo pensadores laicos como el último Habermas) es la exclusividad moral del fundamento sagrado, un suplemento de conciencia inencontrable ya en cualquier otro espacio ideológico de nuestro mundo descorazonado. Se da una coincidencia alarmante entre quienes propugnan una "ley natural" de origen divino y quienes nos conminan a resignarnos a una "ley natural" evolutiva, hoy interpretada y prolongada por el despliegue científico. Por lo visto las diversas "civilizaciones" representadas por creyentes en algún Absoluto sobrehumano van finalmente a aliarse, sí, pero contra nosotros, los incrédulos humanistas...
Desde luego, sería injusto culpar sin más a la ciencia de esta deriva. Lo explicó muy bien hace más de setenta años Bertrand Russell, poco sospechoso de clericalismo: "Los expertos prácticos que emplean la técnica científica, y todavía más los Gobiernos y grandes firmas que emplean a los expertos prácticos, adquieren un espíritu muy diferente al del hombre de ciencia: un espíritu lleno del sentido de un poder ilimitado, de certeza arrogante y del placer de la manipulación hasta del material humano. Este es el reverso del espíritu científico, pero no puede negarse que la ciencia ha ayudado a desarollarlo" (en Religión y ciencia). Los descubrimientos científicos de la psicología evolutiva, la neurología o la antropología nos ayudan sin lugar a dudas a mejorar nuestra comprensión de la conducta humana y su motivación, pero no pueden monopolizar ni mucho menos sustituir la reflexión propiamente ética sobre valores e ideales. Lo que cuenta hoy para nosotros al intentar responder a la pregunta "¿cómo vivir?" no es rememorar con fatalismo las estrategias evolutivas que nos ayudaron a sobrevivir en la Edad de Piedra sino precisar y potenciar aquellas otras que nos permitieron salir de ella.
En dos palabras: es preciso no confundir lo racional con lo razonable. Lo racional busca conocer las cosas para saber como podemos arreglárnoslas mejor con ellas, mientras que lo razonable intenta comunicarse con los sujetos para arbitrar junto con ellos el mejor modo de convivir humanamente. Todo lo racional es científico, pero la mayor parte de lo razonable ni es ni puede serlo: no es lo mismo tratar con aquello que sólo tiene propiedades que con quienes tienen proyectos e intenciones. El discurso reflexivo de lo razonable se basa en lo estricta y científicamente racional, pero también en lo que aportan de razonable las tradiciones religiosas, poéticas, filosóficas, jurídicas, políticas, estéticas, etcétera. Sólo los bárbaros, es decir los profetas integristas, pretenden darlas por nulas y no avenidas en nombre de alguna verdad incontrovertible y aplastante, revelada por Dios o por la ciencia. Y ese discurso razonable, por el que abogaron John Rawls y el mejor Habermas entre tantos otros, sigue siendo hoy en la era posmoderna más imprescindible que nunca para valorar las nuevas realidades de la genética, de la tecnología, de la sociedad de la hiperinformación, así como las más recientes demandas sociales y los derechos individuales hasta ahora inéditos. Una lengua razonable colectivamente necesaria para apreciar, comprender y sobre todo para orientar la actitud institucional ante esos sugestivos desconciertos.
Todo menos dejarnos ofuscar por el despistado James Watson y sus semejantes, porque ya nos previene Ramón Eder de que "hay científicos tan distraídos que no recuerdan ni dónde han dejado la ética" (Ironías).


Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

joaquinramon00@yahoo.es