Eumenes Fuguet Borregales (*)
Recordando el axioma de “honrar, honra”, nos referiremos en esta oportunidad a María Pita, valerosa joven de la provincia de La Coruña, importante puerto de la región autónoma de Galicia, al norte de España, por su decidida participación, coraje y ejemplo, demostrados el 4 de mayo de 1589, contra una invasión inglesa integrada por 120 barcos y más de doce mil hombres entre soldados, marineros y mercenarios, comandada por el corsario Francis Drake y por el general John Norris, debido a conflictos políticos entre la reina Isabel I de Inglaterra y el rey Felipe II de España, a las debilidades de la flota española y la idea de continuar las operaciones hacia Portugal, con el deseo de establecer una base permanente en las islas Azores. Ante la inminente presencia de los invasores, que había zarpado el 13 de abril de 1589, los gallegos se prepararon para hacerle frente a las pretensiones de implantar una colonia en España. Al ejecutar el desembarco los expedicionarios pudieron abrir una brecha en la muralla. La Coruña tenía dos grandes sectores claramente diferenciados: la Ciudad Vieja, origen de la villa y con una fuerte muralla medieval como defensa; una segunda, conocida como "la pescadería", donde residían los pescadores y las clases más bajas del municipio; en esta parte llana, las defensas eran más débiles. Hacia ese punto dirigieron los ingleses sus ataques con el convencimiento de una rápida victoria sobre tierra firme.
Superado ese escollo media ciudad quedó sometida al saqueo, a un alto costo de pérdidas humanas por la bravía decisión de los pobladores. Tras varios días de lucha la población se refugia en la Ciudad Vieja; las mujeres abnegadas proporcionaban agua y comida a los combatientes a fin de que estos no abandonasen sus puestos; asistían a los heridos y traslado de los fallecidos en acción, igualmente suministraban pólvora, cuerda y proyectiles. En pleno fragor de combate fallece Gregorio Rocamunde el segundo esposo de María Mayor Fernández de Cámara y Pita. Desde lo alto de la muralla sacando ánimo y fuerzas de su corazón exclamó: “¡Quién tenga honra que me siga!”. En su puesto de combate estaba pendiente de la aproximación de un alférez inglés, dándole muerte posiblemente con la espada de su esposo, algunos opinan que utilizó una lanza en su hábil intento; María pudo arrebatarle la bandera. La valerosa gallega insuflando ánimo a quienes la acompañaban gritaría de nuevo: “Ayudadme a echarlos de aquí, Quien tenga honra que me siga”; la heroica respuesta no se hizo esperar; las enardecidas mujeres lanzando piedras pudieron desalojar a los derrotados expedicionarios los cuales se retiran a Portugal.
Esta increíble acción parece tomada de una novela, pero lo cierto es que los ingleses se pusieron en fuga ante la heroica resistencia de un pueblo decidido a la defensa de su territorio y dignidad. Incontables episodios de abnegación y heroísmo se vivieron en la fracasada expedición, gracias a la denodada participación de esta noble coruñesa y tantas coterráneas en el logro de un solo objetivo, impedir la presencia y desalojar de La Coruña a los invasores. El rey Felipe II al reconocerle el ímpetu y voluntad de vencer de María Pita, le concedió una pensión de cinco escudos mensuales, equivalente al sueldo mensual de un Alférez y otras prebendas tales como permiso para exportar mulas a Portugal. Es María Pita, fiel representante del valor de la mujer ibérica, nace en 1565 y fallece en 1643, hija Simón Arnao y María Pita "la vieja”, propietarios de una tienda en la Peixería; casó y enviudó en cuatro ocasiones. En la Coruña se comenta que: “no contrajo matrimonio una quinta vez, porque así se lo exigió en testamento su último marido”.
Dejó a la posteridad cuatro descendientes. En La Coruña un monumento representando a la joven combatiente con lanza en mano, un museo en la residencia de Juan Alonso Rois primer esposo, el navío que el 30 de noviembre en 1803, zarpó de la Coruña, con el fin de propagar por el mundo la vacunación contra la viruela, un hotel cinco estrellas, un Airbus de Iberia y algunas instituciones, recuerdan a la presente y futuras generaciones la acción de esta heroína, representante de todas las insomnes mujeres en defensa de su sagrado territorio.
(*) Gral. de
Bgda. eumenes7@gmail.com
Historia y Tradición
Libertad!
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jueves, 16 de febrero de 2012
martes, 13 de julio de 2010
Doctor Carlos Arvelo Guevara, eminente médico, valeroso capitán
Eumenes Fuguet Borregales (*)
El 1ro de junio de 1784, nació en la población de Guigue, Carlos Arvelo, Carlos José de Jesús de la Santísima Trinidad Arvelo y Guevara, quien se destacaría como soldado en la gesta emancipadora, como galeno, humanista, docente, escritor de obras científicas; adornado con una brillante hoja de servicios prestados a la República, apreciado y respetado. Hijo de Ildefonso Arvelo y Doña Eugenia Guevara. A pesar de no contar con recursos económicos, concluye sus estudios de filosofía en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, gracias a una beca especial otorgada por la Junta de Inspección y Gobierno de la Universidad, debido a su condición de estudiante pobre pero sobresaliente en los estudios. Realizando los estudios de medicina, fue enviado a los valles de Aragua a combatir una epidemia que estaba diezmando a los pobladores, causada por la acumulación de semillas de algodón, que una vez quemadas, resolvió el problema sanitario en la región; Arvelo es quien detecta la causa y propuso la solución, volviéndole la tranquilidad a una población agradecida por su valioso servicio. Culmina en 1810 sus estudios de medicina, año del memorable 19 de abril, que motiva al joven médico incorporarse al ejército del marqués del Toro en las operaciones militares sobre Coro. Es considerado el "Primer Médico Militar Venezolano". En 1811 es designado director del hospital militar de Caracas; en 1813 con el grado de capitán acompaña al general José Félix Ribas con los voluntarios que participarían a las órdenes del comandante Felipe Fermín Paul Terreros (conocido como "Coto" Paúl), con el Escuadrón de Agricultores en la batalla de Vigirima del 23 al 25 de noviembre de 1813( elcombate de mayor duración en la independencia). Bolívar desde su cuartel general en Valencia lo designa Cirujano Mayor del Ejército con sede en esta ciudad; esta designación lo convierte en el primer médico en obtener este cargo. En 1814 combate en La Victoria, Ocumare, Charallave y San Mateo. Este abnegado galeno y combatiente en primera línea demostró valor y desprendimiento y en la atención de los heridos, pudo salvar muchas vidas. En la batalla de La Victoria, recibió una herida de bala en el tórax. Bolívar reconociéndole sus servicios, le había otorgado la máxima condecoración, "Orden de los Libertadores" con la denominación de "Benemérito". Finalizada la lucha por la independencia, Arvelo se dedica a ejercer el profesorado en la universidad de Caracas. Contrae matrimonio en 1826 con Manuela Echeandía; procrean seis hijos, uno de los cuales Carlos destaca como médico y rector de la Universidad Central. El sabio doctor José María Vargas, designado por el Libertador el 24 de junio de 1827, Primer Rector de la Universidad Central de Venezuela, junto al Dr.Arvelo Guevara activan ese año la facultad de medicina. Arvelo funda la Cátedra de Anatomía Interna. Este ilustre paisano sería declarado mas adelante "Catedrático benemérito". Escribe un texto sobre patología, importante obra utilizada por más de veinte años, curso utilizado inclusive por la Universidad de Bogotá. Arvelo ocupó importantes cargos en la administración pública, entre ellos: electo Diputado por Caracas en 1831 y 1842. Ejerció la docencia universitaria durante veintiún años, fue Rector de la Universidad Central en 1846. Senador de la república y Presidente del Congreso Nacional en 1849; el Congreso lo nombra Consejero de Gobierno en 1851; el Presidente José Gregorio Monagas en 1854 lo designa miembro de la Alta Comisión para la abolición de la esclavitud; igualmente lo asimila en octubre de 1854 como 1er Comandante de Infantería del ejército . Fallece el 17 de octubre de 1862 en Maiquetía y enterrado en Caracas; sus venerados restos ingresaron al Panteón Nacional, recinto de los dignos servidores de la nación el 16 de diciembre de 1962. En su honor un municipio carabobeño capital Guigue, se ufana del llevar su nombre desde 1936; también el Hospital Central de la Fuerza Armada Nacional desde el 24 de diciembre de 1972.
(*) Gral. de Bgda.
eumenes7@gmail.com
El 1ro de junio de 1784, nació en la población de Guigue, Carlos Arvelo, Carlos José de Jesús de la Santísima Trinidad Arvelo y Guevara, quien se destacaría como soldado en la gesta emancipadora, como galeno, humanista, docente, escritor de obras científicas; adornado con una brillante hoja de servicios prestados a la República, apreciado y respetado. Hijo de Ildefonso Arvelo y Doña Eugenia Guevara. A pesar de no contar con recursos económicos, concluye sus estudios de filosofía en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, gracias a una beca especial otorgada por la Junta de Inspección y Gobierno de la Universidad, debido a su condición de estudiante pobre pero sobresaliente en los estudios. Realizando los estudios de medicina, fue enviado a los valles de Aragua a combatir una epidemia que estaba diezmando a los pobladores, causada por la acumulación de semillas de algodón, que una vez quemadas, resolvió el problema sanitario en la región; Arvelo es quien detecta la causa y propuso la solución, volviéndole la tranquilidad a una población agradecida por su valioso servicio. Culmina en 1810 sus estudios de medicina, año del memorable 19 de abril, que motiva al joven médico incorporarse al ejército del marqués del Toro en las operaciones militares sobre Coro. Es considerado el "Primer Médico Militar Venezolano". En 1811 es designado director del hospital militar de Caracas; en 1813 con el grado de capitán acompaña al general José Félix Ribas con los voluntarios que participarían a las órdenes del comandante Felipe Fermín Paul Terreros (conocido como "Coto" Paúl), con el Escuadrón de Agricultores en la batalla de Vigirima del 23 al 25 de noviembre de 1813( elcombate de mayor duración en la independencia). Bolívar desde su cuartel general en Valencia lo designa Cirujano Mayor del Ejército con sede en esta ciudad; esta designación lo convierte en el primer médico en obtener este cargo. En 1814 combate en La Victoria, Ocumare, Charallave y San Mateo. Este abnegado galeno y combatiente en primera línea demostró valor y desprendimiento y en la atención de los heridos, pudo salvar muchas vidas. En la batalla de La Victoria, recibió una herida de bala en el tórax. Bolívar reconociéndole sus servicios, le había otorgado la máxima condecoración, "Orden de los Libertadores" con la denominación de "Benemérito". Finalizada la lucha por la independencia, Arvelo se dedica a ejercer el profesorado en la universidad de Caracas. Contrae matrimonio en 1826 con Manuela Echeandía; procrean seis hijos, uno de los cuales Carlos destaca como médico y rector de la Universidad Central. El sabio doctor José María Vargas, designado por el Libertador el 24 de junio de 1827, Primer Rector de la Universidad Central de Venezuela, junto al Dr.Arvelo Guevara activan ese año la facultad de medicina. Arvelo funda la Cátedra de Anatomía Interna. Este ilustre paisano sería declarado mas adelante "Catedrático benemérito". Escribe un texto sobre patología, importante obra utilizada por más de veinte años, curso utilizado inclusive por la Universidad de Bogotá. Arvelo ocupó importantes cargos en la administración pública, entre ellos: electo Diputado por Caracas en 1831 y 1842. Ejerció la docencia universitaria durante veintiún años, fue Rector de la Universidad Central en 1846. Senador de la república y Presidente del Congreso Nacional en 1849; el Congreso lo nombra Consejero de Gobierno en 1851; el Presidente José Gregorio Monagas en 1854 lo designa miembro de la Alta Comisión para la abolición de la esclavitud; igualmente lo asimila en octubre de 1854 como 1er Comandante de Infantería del ejército . Fallece el 17 de octubre de 1862 en Maiquetía y enterrado en Caracas; sus venerados restos ingresaron al Panteón Nacional, recinto de los dignos servidores de la nación el 16 de diciembre de 1962. En su honor un municipio carabobeño capital Guigue, se ufana del llevar su nombre desde 1936; también el Hospital Central de la Fuerza Armada Nacional desde el 24 de diciembre de 1972.
(*) Gral. de Bgda.
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Historia
lunes, 19 de abril de 2010
Cap. Gral. Emparan y el 19 de abril de 1810
Eumenes Fuguet Borregales (*)
Venezuela era una de las ocho capitanías generales de España en el Nuevo Mundo, durante los memorables sucesos del 19 de abril de 1810, Vicente de Emparan y Orbe se desempeñaba como el noveno capitán general de la provincia; nacido en 1747 en la población española de Azpeitia- Guipúzcoa. Una vez concluidos sus estudios de formación naval en la Marina Real, fue enviado a prestar servicios en Puerto Cabello, designado en 1792 gobernador de la provincia de Cumaná, cargo que desempeña hasta 1804. Se dirige a España, donde sucede en mayo de 1808 la invasión por parte de las fuerzas francesas de Napoleón Bonaparte, y colocación de su hermano José (Pepe botella), en el poder con la denominación de José I. La noticia llega a Venezuela el 19 de julio de ese año. Ese nuevo gobierno designa a Emparan Gobernador y Capitán General en Venezuela. Grupos afectos al rey Fernando VII desterrado en Valencey, formaron Juntas Supremas en su apoyo; Emparan al no solidarizarse con el gobierno de José I, es ratificado en el cargo por la Junta Central de Sevilla para reemplazar a Manuel Guevara Vasconcelos, recién fallecido en Venezuela; ocupa el importante nombramiento en mayo de 1809. En España la situación político- militar se complicaba; el avance francés promueve la eliminación de la Juntas y creación de Consejos de Regencia. Los blancos criollos caraqueños (hijos de los blancos peninsulares), no estaban de acuerdo con Emparan por considerarlo afrancesado; aprovechando el vacio de poder en la península, proponen el miércoles Santo al vice presidente del cabildo caraqueño, el español José de la Llamozas, convocar a una reunión extraordinaria para el Jueves Santo a fin de analizar la situación ibérica, Emparan no tuvo objeciones, y en la mañana de la memorable efeméride, se reúne el Cabildo a las siete de la mañana. Cumpliendo con el protocolo son comisionados Francisco Ribas y Rafael González para buscar al capitán general en su residencia ubicada de Madrices a Principal. Emparan con su traje negro de rigor, sombrero y bastón de mando, símbolo de su autoridad, ingresa a las ocho de la mañana al recinto a una cita con el cabildo y con la historia. Llamozas explica el motivo urgente de la reunión, recomendando formar un gobierno que represente al rey Fernando VII; Emparan responde que existe un Consejo de Regencia en Cádiz y que sería recomendable esperar nuevas noticias; por ser Jueves Santo decide levantarse y trasladarse a la Catedral. Los jóvenes comprometidos en el movimiento revolucionario ven perdida la oportunidad y desde la Plaza Mayor gritaban ¡a Cabildo! Francisco Salias se encontraba a las puertas del templo, le repite ¡a Cabildo! , Emparan hace caso omiso; y al encontrarse cerca de la pila bautismal, Salias lo toma por el brazo, repitiéndole en forma enérgica ¡a Cabildo!. . Al regresar al Ayuntamiento nota que la unidad militar no le rinde los honores que antes realizó. Juan Germán Roscio y José Félix Sosa se autonombraron "Diputados del Pueblo". Al reiniciar la sesión Emparan propone crear una Junta de Gobierno quedando él como Presidente del mismo; Roscio que fungía como secretario de actas, envía con la premura del caso al joven sacerdote José Félix Blanco en busca del sacerdote José Cortés de Madariaga; quien le diría en ese momento a la penitente:"Hija mía tus pecados pueden esperar, la Patria no"; al ingresar al Ayuntamiento se autoproclama "Diputado por el Clero", exigiendo la nulidad del acta y la designación de un gobierno de americanos. Emparan desconcertado se asoma al balcón del Ayuntamiento-hoy Casa Amarilla y le grita a la multitud ¡señores!, ¿están vuestras mercedes contentas conmigo¿ ¿Quieren que los gobierne¿ El doctor yaracuyano Rafael Villarreal enviado desde el salón de sesiones por Madariaga hacia la parte baja de la Plaza Mayor, inició el histórico "NO LO QUEREMOS", seguido por los asistentes. Emparan vencido, se sienta y le entrega el Bastón de Mando a Llamozas y contesta "Yo tampoco quiero mando". Se convierte en la primera y única autoridad española que democráticamente consultó con el pueblo; a los demás once capitanes generales hubo que quitarlos a sangre y fuego hasta lograr la independencia. Emparan fue apresado y enviado desterrado a Filadelfia con su equipo gubernamental el 27 de mayo de ese año. De esta forma surge la figura de Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, gobierno de los blancos criollos; vendría después dl 5 de julio de 1811, semilla y fruto, y que buena fue la cosecha. Fallece Emparan en el puerto de Santa María en octubre de 1820 a los 73 años. España sembró cabildos y recogió repúblicas.
Gral.deBgda
eumenes7@gmail.com
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
Venezuela era una de las ocho capitanías generales de España en el Nuevo Mundo, durante los memorables sucesos del 19 de abril de 1810, Vicente de Emparan y Orbe se desempeñaba como el noveno capitán general de la provincia; nacido en 1747 en la población española de Azpeitia- Guipúzcoa. Una vez concluidos sus estudios de formación naval en la Marina Real, fue enviado a prestar servicios en Puerto Cabello, designado en 1792 gobernador de la provincia de Cumaná, cargo que desempeña hasta 1804. Se dirige a España, donde sucede en mayo de 1808 la invasión por parte de las fuerzas francesas de Napoleón Bonaparte, y colocación de su hermano José (Pepe botella), en el poder con la denominación de José I. La noticia llega a Venezuela el 19 de julio de ese año. Ese nuevo gobierno designa a Emparan Gobernador y Capitán General en Venezuela. Grupos afectos al rey Fernando VII desterrado en Valencey, formaron Juntas Supremas en su apoyo; Emparan al no solidarizarse con el gobierno de José I, es ratificado en el cargo por la Junta Central de Sevilla para reemplazar a Manuel Guevara Vasconcelos, recién fallecido en Venezuela; ocupa el importante nombramiento en mayo de 1809. En España la situación político- militar se complicaba; el avance francés promueve la eliminación de la Juntas y creación de Consejos de Regencia. Los blancos criollos caraqueños (hijos de los blancos peninsulares), no estaban de acuerdo con Emparan por considerarlo afrancesado; aprovechando el vacio de poder en la península, proponen el miércoles Santo al vice presidente del cabildo caraqueño, el español José de la Llamozas, convocar a una reunión extraordinaria para el Jueves Santo a fin de analizar la situación ibérica, Emparan no tuvo objeciones, y en la mañana de la memorable efeméride, se reúne el Cabildo a las siete de la mañana. Cumpliendo con el protocolo son comisionados Francisco Ribas y Rafael González para buscar al capitán general en su residencia ubicada de Madrices a Principal. Emparan con su traje negro de rigor, sombrero y bastón de mando, símbolo de su autoridad, ingresa a las ocho de la mañana al recinto a una cita con el cabildo y con la historia. Llamozas explica el motivo urgente de la reunión, recomendando formar un gobierno que represente al rey Fernando VII; Emparan responde que existe un Consejo de Regencia en Cádiz y que sería recomendable esperar nuevas noticias; por ser Jueves Santo decide levantarse y trasladarse a la Catedral. Los jóvenes comprometidos en el movimiento revolucionario ven perdida la oportunidad y desde la Plaza Mayor gritaban ¡a Cabildo! Francisco Salias se encontraba a las puertas del templo, le repite ¡a Cabildo! , Emparan hace caso omiso; y al encontrarse cerca de la pila bautismal, Salias lo toma por el brazo, repitiéndole en forma enérgica ¡a Cabildo!. . Al regresar al Ayuntamiento nota que la unidad militar no le rinde los honores que antes realizó. Juan Germán Roscio y José Félix Sosa se autonombraron "Diputados del Pueblo". Al reiniciar la sesión Emparan propone crear una Junta de Gobierno quedando él como Presidente del mismo; Roscio que fungía como secretario de actas, envía con la premura del caso al joven sacerdote José Félix Blanco en busca del sacerdote José Cortés de Madariaga; quien le diría en ese momento a la penitente:"Hija mía tus pecados pueden esperar, la Patria no"; al ingresar al Ayuntamiento se autoproclama "Diputado por el Clero", exigiendo la nulidad del acta y la designación de un gobierno de americanos. Emparan desconcertado se asoma al balcón del Ayuntamiento-hoy Casa Amarilla y le grita a la multitud ¡señores!, ¿están vuestras mercedes contentas conmigo¿ ¿Quieren que los gobierne¿ El doctor yaracuyano Rafael Villarreal enviado desde el salón de sesiones por Madariaga hacia la parte baja de la Plaza Mayor, inició el histórico "NO LO QUEREMOS", seguido por los asistentes. Emparan vencido, se sienta y le entrega el Bastón de Mando a Llamozas y contesta "Yo tampoco quiero mando". Se convierte en la primera y única autoridad española que democráticamente consultó con el pueblo; a los demás once capitanes generales hubo que quitarlos a sangre y fuego hasta lograr la independencia. Emparan fue apresado y enviado desterrado a Filadelfia con su equipo gubernamental el 27 de mayo de ese año. De esta forma surge la figura de Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, gobierno de los blancos criollos; vendría después dl 5 de julio de 1811, semilla y fruto, y que buena fue la cosecha. Fallece Emparan en el puerto de Santa María en octubre de 1820 a los 73 años. España sembró cabildos y recogió repúblicas.
Gral.deBgda
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sábado, 15 de agosto de 2009
Juan Manuel Cagigal, fundador de los estudios de matemática en Venezuela
Eumenes Fuguet Borregales (*)
Este valioso venezolano contribuyó con sus conocimientos adquiridos en Europa a elevar la calidad científica, humanísticap y cultural en la época post independentista; contemporáneo del doctor José María Vargas y Agustín Codazzi; constituyeron una verdadera trinidad del saber. Cagigal (algunos historiadores lo escriben como Cajigal), nace en Barcelona el 10 de agosto de 1803, hijo de Don Gaspar de Cajigal y Doña Matilde Odoardo. Huérfano de padre en 1810 recibió la manutención de su tío el general realista Juan Manuel Cagigal y Niño (1754-1823), llegado a Venezuela en 1799 capitán general de la provincia de Venezuela en 1814, que por sus conocimientos, disciplina y sentimientos humanitarios fue uno de los más ilustres militares que defendieron en Venezuela la causa de España; no debe confundirse con el general español con quien Miranda realizó operaciones militares y fue su edecán llamado Juan Manuel Cagigal y Monserrat. A mediados de 1816 el general Pablo Morillo reemplaza al Gral. Cagigal quien sale por La Guaira con su esposa Mercedes Ponte llevándose al joven Juan Manuel hacia España, proporcionándole una educación de calidad primero como cadete del Cuerpo de Húsares Montados y luego en la prestigiosa Universidad de Alcalá de Henares, completada en 1823 con estudios superiores realizados en la Escuela Politécnica de Puentes y Calzadas de Paris y en el Colegio de Francia. Sus estudios incluían la literatura, química, periodismo, artes plásticas. Juan Manuel se destacó tanto en su formación, que le ofrecieron cargo de profesor de matemáticas en Paris en 1828, fecha de regreso a Venezuela, ofreciendo sus servicios al brillante doctor José María Vargas, designado el 24 de junio de 1827 por el Libertador primer Rector de la Universidad Central de Venezuela, antigua Real y Pontificia Universidad de Caracas. El ministro de educación José Rafael Revenga envía la solicitud a Bogotá, la recomendación de Vargas decía: "Por una de aquellas casualidades venturosas al país, se ha presentado entre nosotros Juan Manuel Cagigal, joven inflamado con el noble deseo de ser útil a su patria, cuya historia y capacidad probada por todos los medios, son el mejor criterio en estas indagaciones, hacen de él un precioso hallazgo para el país y lo presentan como el mas calculado para llenar el objeto indicado". Al no recibir respuesta a tiempo nuestro biografiado se dirigió a Cumaná para arreglar asuntos personales y cumplir funciones de Secretario del impetuoso general José Francisco Bermúdez jefe militar de aquella provincia. El Congreso Constituyente reunido en 1830 en Valencia, decretó el 14 de octubre establecer en Caracas una Academia Militar y de Matemáticas, con la misión de formar hombres capacitados en este quehacer tanto para el campo civil como para el militar con edades comprendidas entre quince y veinte años. La Academia inicia sus actividades el 4 de noviembre de 1831 teniendo a Cagigal como su primer Director y fundador de los estudios superiores en esta área del saber. Con sus escasos peculios pudo adquirir telescopios y material para los estudios científicos de la Academia con prestigio internacional logrado en tan corto tiempo; igualmente Cagigal dejó sentada las bases para la activación de un Museo de Historia Natural. En Caracas causaba preocupación la tala de los bosques del Ávila que amenazaba con secar las fuentes del Catuche, proveedoras del esencial líquido a la capital, por lo que Vargas, Carlos Machado y Cagigal presentaron en 1838 a la municipalidad un interesante proyecto de resguardo al imponente cerro. El general Páez al tratar en su autobiografía lo referente a la instrucción pública y a la obra de Cagigal como maestro y director de la Academia Militar y de Matemáticas dijo:"de aquel plantel han salido los hombres que en Venezuela se han distinguido en ese ramo". Cagigal permaneció diez años como director de la Academia, llegando a formar doscientos tres agrimensores y de estos cuarenta ingenieros militares; La Academia funcionó hasta 1872, instituto novedoso para su época; la enseñanza se distribuía en bienios. Aparte de las materias militares, matemática, geometría, topografía, dibujo, cálculo, diferencial y trigonometría, se impartía igualmente Gramática, retórica y filosofía para incrementar la cultura general de los alumnos. Cagigal había visitado la Academia Militar de West Point, en tal sentido le escribe al Gral. Soublette:"Que teniendo la oportunidad de asistir a los exámenes de la Academia de West Point, noto que nuestros estudios matemáticos son superiores". Fue parlamentario en 1833 y 1835. Su capacidad de ingeniero le permitió realizar estudios de la conveniencia de una carretera entre Caracas y los Valles de Aragua, recomendó una vía férrea entre la capital y La Guaira. Escribió valiosos documentos sobre la Mecánica Elemental, Astronomía y aspectos científicos: fallece este insigne paisano y sabio barcelonés "fundador de los estudios matemáticos en Venezuela" en Yaguaraparo el 10 de febrero de 1856. Un monumento con su egregia figura fue colocado en el segundo patio de la antigua Universidad Central de Venezuela, actual Palacio de las Academias según decreto del 15 de septiembre de 1881 del presidente Guzmán Blanco; en el primer patio se encuentra el monumento dedicado al Dr. José María Vargas. Los restos de Cagigal se encuentran en la iglesia de San Juan de Dios en La Guaira.
(*) Gral. de Bgda
eumenes7@gmail.com
Diario El Carabobeño
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Este valioso venezolano contribuyó con sus conocimientos adquiridos en Europa a elevar la calidad científica, humanísticap y cultural en la época post independentista; contemporáneo del doctor José María Vargas y Agustín Codazzi; constituyeron una verdadera trinidad del saber. Cagigal (algunos historiadores lo escriben como Cajigal), nace en Barcelona el 10 de agosto de 1803, hijo de Don Gaspar de Cajigal y Doña Matilde Odoardo. Huérfano de padre en 1810 recibió la manutención de su tío el general realista Juan Manuel Cagigal y Niño (1754-1823), llegado a Venezuela en 1799 capitán general de la provincia de Venezuela en 1814, que por sus conocimientos, disciplina y sentimientos humanitarios fue uno de los más ilustres militares que defendieron en Venezuela la causa de España; no debe confundirse con el general español con quien Miranda realizó operaciones militares y fue su edecán llamado Juan Manuel Cagigal y Monserrat. A mediados de 1816 el general Pablo Morillo reemplaza al Gral. Cagigal quien sale por La Guaira con su esposa Mercedes Ponte llevándose al joven Juan Manuel hacia España, proporcionándole una educación de calidad primero como cadete del Cuerpo de Húsares Montados y luego en la prestigiosa Universidad de Alcalá de Henares, completada en 1823 con estudios superiores realizados en la Escuela Politécnica de Puentes y Calzadas de Paris y en el Colegio de Francia. Sus estudios incluían la literatura, química, periodismo, artes plásticas. Juan Manuel se destacó tanto en su formación, que le ofrecieron cargo de profesor de matemáticas en Paris en 1828, fecha de regreso a Venezuela, ofreciendo sus servicios al brillante doctor José María Vargas, designado el 24 de junio de 1827 por el Libertador primer Rector de la Universidad Central de Venezuela, antigua Real y Pontificia Universidad de Caracas. El ministro de educación José Rafael Revenga envía la solicitud a Bogotá, la recomendación de Vargas decía: "Por una de aquellas casualidades venturosas al país, se ha presentado entre nosotros Juan Manuel Cagigal, joven inflamado con el noble deseo de ser útil a su patria, cuya historia y capacidad probada por todos los medios, son el mejor criterio en estas indagaciones, hacen de él un precioso hallazgo para el país y lo presentan como el mas calculado para llenar el objeto indicado". Al no recibir respuesta a tiempo nuestro biografiado se dirigió a Cumaná para arreglar asuntos personales y cumplir funciones de Secretario del impetuoso general José Francisco Bermúdez jefe militar de aquella provincia. El Congreso Constituyente reunido en 1830 en Valencia, decretó el 14 de octubre establecer en Caracas una Academia Militar y de Matemáticas, con la misión de formar hombres capacitados en este quehacer tanto para el campo civil como para el militar con edades comprendidas entre quince y veinte años. La Academia inicia sus actividades el 4 de noviembre de 1831 teniendo a Cagigal como su primer Director y fundador de los estudios superiores en esta área del saber. Con sus escasos peculios pudo adquirir telescopios y material para los estudios científicos de la Academia con prestigio internacional logrado en tan corto tiempo; igualmente Cagigal dejó sentada las bases para la activación de un Museo de Historia Natural. En Caracas causaba preocupación la tala de los bosques del Ávila que amenazaba con secar las fuentes del Catuche, proveedoras del esencial líquido a la capital, por lo que Vargas, Carlos Machado y Cagigal presentaron en 1838 a la municipalidad un interesante proyecto de resguardo al imponente cerro. El general Páez al tratar en su autobiografía lo referente a la instrucción pública y a la obra de Cagigal como maestro y director de la Academia Militar y de Matemáticas dijo:"de aquel plantel han salido los hombres que en Venezuela se han distinguido en ese ramo". Cagigal permaneció diez años como director de la Academia, llegando a formar doscientos tres agrimensores y de estos cuarenta ingenieros militares; La Academia funcionó hasta 1872, instituto novedoso para su época; la enseñanza se distribuía en bienios. Aparte de las materias militares, matemática, geometría, topografía, dibujo, cálculo, diferencial y trigonometría, se impartía igualmente Gramática, retórica y filosofía para incrementar la cultura general de los alumnos. Cagigal había visitado la Academia Militar de West Point, en tal sentido le escribe al Gral. Soublette:"Que teniendo la oportunidad de asistir a los exámenes de la Academia de West Point, noto que nuestros estudios matemáticos son superiores". Fue parlamentario en 1833 y 1835. Su capacidad de ingeniero le permitió realizar estudios de la conveniencia de una carretera entre Caracas y los Valles de Aragua, recomendó una vía férrea entre la capital y La Guaira. Escribió valiosos documentos sobre la Mecánica Elemental, Astronomía y aspectos científicos: fallece este insigne paisano y sabio barcelonés "fundador de los estudios matemáticos en Venezuela" en Yaguaraparo el 10 de febrero de 1856. Un monumento con su egregia figura fue colocado en el segundo patio de la antigua Universidad Central de Venezuela, actual Palacio de las Academias según decreto del 15 de septiembre de 1881 del presidente Guzmán Blanco; en el primer patio se encuentra el monumento dedicado al Dr. José María Vargas. Los restos de Cagigal se encuentran en la iglesia de San Juan de Dios en La Guaira.
(*) Gral. de Bgda
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Eumenes Fuguet Borregales,
Historia
miércoles, 5 de agosto de 2009
La Pola Salavarrieta
Eumenes Fuguet Borregales (*)
Joven heroína de la emancipación colombiana, patriota, amante de la libertad, entusiasta, valiente, al igual que Rosa Zárate de Peña en Tumaco, Mercedes Abego de Reyes, decapitada en Cúcuta ambas el año 1813 y unas doscientas mujeres anónimas, participaron desinteresadamente en beneficio del más noble de los ideales, la libertad. Policarpa Salavarrieta, mejor conocida como La Pola, es la heroína más popular y conocida de Colombia; su gloriosa fama ha traspasado sus fronteras con su mensaje de patriotismo y abnegación.
La Pola nació en la población de Guaduas, Cundinamarca, posiblemente el 16 de enero de 1795; fueron sus padres, don Joaquín Salavarrieta, quien ayudaba a las milicias; y Mariana Ríos, ambos murieron en Bogotá de una epidemia de viruela; la niña Pola y sus hermanos quedaron al cuidado de sus tíos. El grito del 19 de Abril de 1810 de Caracas, llegó a Santa Fe de Bogotá el 20 de julio de ese memorable año, y desde ese momento se inició el movimiento independentista que derrocó al virrey Antonio Amar y Borbón, quien gobernaba desde 1803; La Pola y su hermano Bibiano, se incorporaron a la lucha, sus otros hermanos, aunque sacerdotes, también apoyaron las actividades emancipadoras. La Pola se movilizaba con facilidad en Bogotá y poblaciones cercanas, sirviendo de mensajera y enlace con los grupos involucrados. En ocasiones trabajaba en la casa de los jefes realistas como costurera de donde obtenía valiosa información de movimiento de tropas, cantidad de los efectivos, sus rutas y aspectos de su logística; sus datos eran de capital importancia para que las milicias ejecutaran emboscadas y golpes de mano a las fuerzas realistas. La Pola sin conocer a Bolívar, formaba destacamentos en su apoyo.
Esta incansable y valerosa joven jugó un gran papel en la compra de material bélico y en la función de reclutar a jóvenes e incorporarlos a los grupos guerrilleros. El rey español Fernando VII, había enviado en calidad de pacificador al general Pablo Morillo con once mil expedicionarios, quien llegó a Margarita el 7 de abril de 1815, luego siguió a Caracas, Cartagena de Indias y a Bogotá, adonde llegó el 26 de mayo de 1816, Morillo creó un Consejo de Guerra para aplacar a los revolucionarios insurrectos a quienes catalogó como "rebeldes y traidores". La Pola tal como hizo Manuelita Sáenz, ayudó a soldados y oficiales a desertar del famoso batallón realista Numancia; también realizaba los contactos necesarios para facilitar la fuga de las cárceles a los presos involucrados en actividades independentistas.
El arresto de su novio Alejo Sabaraín con una lista de personal comprometido, facilitó la detención de La Pola y su hermano Bibiano; la digna heroína fue trasladada al Colegio Mayor del Rosario; el Consejo de Guerra la juzgó a ella y a otros nueve jóvenes el 10 de noviembre de 1817; fue sentenciada a morir fusilada el 14 de noviembre a las nueve de la mañana en la Plaza Mayor de Bogotá -hoy Plaza Bolívar-. Cuando era trasladada para su ejecución, con la serenidad y paso resuelto, esta joven heroína, decía: "Muero por defender los derechos de mi patria". "Aunque mujer y joven, me sobra valor para sufrir mil muertes más, viva la libertad. Antes de morir, pueblo indolente, distinta fuera vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad". Ante la orden de ponerse de espalda, posición destinada para los traidores, ella pidió la de rodillas, posición más honrosa para una mujer; fue enterrada en el Convento de San Agustín en Bogotá, Su muerte produjo un hondo sentimiento de lucha. La muerte de La Pola, inspiró a poetas y escritores para inmortalizarla en versos y poemas. El 14 de noviembre, se conmemora en su honor el "Día de la mujer colombiana"; la casa de sus padres en Guaduas fue convertida en un museo.
El Libertador en la población de El Socorro, dijo el 24 de febrero de 1820 a las ilustres matronas: "Vosotras sois dignas de la admiración del universo y de la adoración de los libertadores de Colombia". El 1ro de enero de 1820 en el Correo del Orinoco, periódico fundado por Bolívar en Angostura el año 1818, fue publicado un anagrama, (transformación de una palabra en otra, transponiendo sus letras) a la memoria de Pola, considerado el mejor de hispano América, autoría del bogotano Joaquín Monsalve.
Polycarpa Salavarrieta yace por salvar a la Patria.
(*) General de Brigada.
eumenes@cantv.net
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
Joven heroína de la emancipación colombiana, patriota, amante de la libertad, entusiasta, valiente, al igual que Rosa Zárate de Peña en Tumaco, Mercedes Abego de Reyes, decapitada en Cúcuta ambas el año 1813 y unas doscientas mujeres anónimas, participaron desinteresadamente en beneficio del más noble de los ideales, la libertad. Policarpa Salavarrieta, mejor conocida como La Pola, es la heroína más popular y conocida de Colombia; su gloriosa fama ha traspasado sus fronteras con su mensaje de patriotismo y abnegación.
La Pola nació en la población de Guaduas, Cundinamarca, posiblemente el 16 de enero de 1795; fueron sus padres, don Joaquín Salavarrieta, quien ayudaba a las milicias; y Mariana Ríos, ambos murieron en Bogotá de una epidemia de viruela; la niña Pola y sus hermanos quedaron al cuidado de sus tíos. El grito del 19 de Abril de 1810 de Caracas, llegó a Santa Fe de Bogotá el 20 de julio de ese memorable año, y desde ese momento se inició el movimiento independentista que derrocó al virrey Antonio Amar y Borbón, quien gobernaba desde 1803; La Pola y su hermano Bibiano, se incorporaron a la lucha, sus otros hermanos, aunque sacerdotes, también apoyaron las actividades emancipadoras. La Pola se movilizaba con facilidad en Bogotá y poblaciones cercanas, sirviendo de mensajera y enlace con los grupos involucrados. En ocasiones trabajaba en la casa de los jefes realistas como costurera de donde obtenía valiosa información de movimiento de tropas, cantidad de los efectivos, sus rutas y aspectos de su logística; sus datos eran de capital importancia para que las milicias ejecutaran emboscadas y golpes de mano a las fuerzas realistas. La Pola sin conocer a Bolívar, formaba destacamentos en su apoyo.
Esta incansable y valerosa joven jugó un gran papel en la compra de material bélico y en la función de reclutar a jóvenes e incorporarlos a los grupos guerrilleros. El rey español Fernando VII, había enviado en calidad de pacificador al general Pablo Morillo con once mil expedicionarios, quien llegó a Margarita el 7 de abril de 1815, luego siguió a Caracas, Cartagena de Indias y a Bogotá, adonde llegó el 26 de mayo de 1816, Morillo creó un Consejo de Guerra para aplacar a los revolucionarios insurrectos a quienes catalogó como "rebeldes y traidores". La Pola tal como hizo Manuelita Sáenz, ayudó a soldados y oficiales a desertar del famoso batallón realista Numancia; también realizaba los contactos necesarios para facilitar la fuga de las cárceles a los presos involucrados en actividades independentistas.
El arresto de su novio Alejo Sabaraín con una lista de personal comprometido, facilitó la detención de La Pola y su hermano Bibiano; la digna heroína fue trasladada al Colegio Mayor del Rosario; el Consejo de Guerra la juzgó a ella y a otros nueve jóvenes el 10 de noviembre de 1817; fue sentenciada a morir fusilada el 14 de noviembre a las nueve de la mañana en la Plaza Mayor de Bogotá -hoy Plaza Bolívar-. Cuando era trasladada para su ejecución, con la serenidad y paso resuelto, esta joven heroína, decía: "Muero por defender los derechos de mi patria". "Aunque mujer y joven, me sobra valor para sufrir mil muertes más, viva la libertad. Antes de morir, pueblo indolente, distinta fuera vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad". Ante la orden de ponerse de espalda, posición destinada para los traidores, ella pidió la de rodillas, posición más honrosa para una mujer; fue enterrada en el Convento de San Agustín en Bogotá, Su muerte produjo un hondo sentimiento de lucha. La muerte de La Pola, inspiró a poetas y escritores para inmortalizarla en versos y poemas. El 14 de noviembre, se conmemora en su honor el "Día de la mujer colombiana"; la casa de sus padres en Guaduas fue convertida en un museo.
El Libertador en la población de El Socorro, dijo el 24 de febrero de 1820 a las ilustres matronas: "Vosotras sois dignas de la admiración del universo y de la adoración de los libertadores de Colombia". El 1ro de enero de 1820 en el Correo del Orinoco, periódico fundado por Bolívar en Angostura el año 1818, fue publicado un anagrama, (transformación de una palabra en otra, transponiendo sus letras) a la memoria de Pola, considerado el mejor de hispano América, autoría del bogotano Joaquín Monsalve.
Polycarpa Salavarrieta yace por salvar a la Patria.
(*) General de Brigada.
eumenes@cantv.net
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
domingo, 7 de junio de 2009
¿Los restos del general Ezequiel Zamora están en el Panteón Nacional?
Eumenes Fuguet Borregales (*)
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
Luego del triunfo en Santa Inés el 10 de diciembre de 1859, principal combate ejecutado durante el desarrollo de la Guerra Federal contra los Centralistas por las fuerzas del general Ezequiel Zamora (1-2-1817 - 10-1-1860), designado por el Concejo Municipal de Barinas el 14 de junio de 1859 "Valiente Ciudadano". Una vez reforzado su ejército federal, decide avanzar hacia el centro del país para continuar su campaña. Llega a Guanare el 4 de enero de 1860; el día 9 entra por el extremo Sur de San Carlos, donde consigue férrea resistencia por parte de los oponentes enviados de Valencia. Zamora se encuentra el día 10 en la iglesia de San Juan acompañado de su estado mayor, ayudantes y de Antonio Guzmán Blanco su secretario; desde la torre observa el área de operaciones, al analizar la situación decide enviar a sus inmediatos hacia las casas que se encuentran frente a frente con la iglesia, con la misión de acercarse a través de los solares hacia el frente enemigo para obtener la necesaria información; Guzmán Blanco y el doctor José Manuel Montenegro cruzan apresuradamente la calle, ingresando por la residencia de la familia Acuña; del solar abren un boquete para pasar a la casa contigua y proceden de igual forma a un tercer solar. Zamora preocupado por el retardo de la comisión, decide movilizarse para cerciorarse de la situación reinante; vestía casaca con botones dorados, pantalón azul, sobre el sombrero llevaba su inconfundible kepis, una cobija terciada del hombro a la cadera izquierda y su sable. A las 10.15 de la mañana, cuando conversaba con sus ayudantes, una bala mortal le atraviesa el ojo derecho con orificio de salida por el occipital; Guzmán Blanco lo recoge y coloca en la mesa del comedor de la familia Acuña; deja el cadáver del "Héroe de Santa Inés" al cuidado del general Piña, para dirigirse velozmente hacia el sector de La Yaguara cerca del Arao, para informarle al general Juan Crisóstomo Falcón la infausta noticia, quien exclama ¡Qué desgracia Santo Dios! A la una de la madrugada del 11 de enero, Guzmán y cuatro soldados enterraron a Zamora en el patio de la familia Acuña arropado con una colcha y cubierto con una hamaca. En los solares se enterraron varios cadáveres de soldados caídos en combate, de allí la confusión cuando exhumaron los presuntos restos del "Valiente Ciudadano". Las fuerzas sitiadas solicitan al general Falcón una tregua para retirarse de San Carlos, como jefe supremo la concede, aprovechando la oportunidad para preparar su avance hacia Valencia a partir del 17 de enero; movimiento que detiene en Tinaco por falta de municiones para enfrentar a un ejército superior en hombres y logística. Al desviar su desplazamiento al oriente es derrotado en Coplé por el general León de Febres Cordero el 17 de febrero de 1860. El Congreso en 1864 había dispuesto los honores a la memoria de Zamora. Los generales federalistas Desiderio Escobar (edecán de Zamora) y Ramón García declaran solemnemente, que el 23 de septiembre de 1868, habían exhumados los restos de Zamora en San Carlos, trasladados a Valencia, recibidos pomposamente por el gobierno presidido por Isidro Espinoza, permaneciendo en capilla ardiente en el Cuartel de Artillería para ser llevados por el general Rafael Carabaño hasta la iglesia de La Victoria, donde fueron depositados temporalmente hasta el traslado a Los Teques. La otra versión nos indica que Guzmán Blanco, sosteniendo la autenticidad de los restos, informaba que había autorizado al general Luis Caspers Zamora (sobrino del caudillo) y al doctor Montenegro para realizar la exhumación el 4 de abril de 1870, el señor Carlos María Oviedo trató de indicarle a Montenegro la negativa de la ubicación de los restos, éste le contestó que no lo contrariara. Esos restos fueron depositados provisionalmente en la iglesia de San Juan, para seguir en septiembre a Valencia, Puerto Cabello y embarcados a La Guaira, quedando depositados en la iglesia parroquial hasta el 13 de noviembre de 1872, fecha de ingreso al Panteón Nacional. En junio de 1904 el presidente Cipriano Castro, acompañado del doctor Montenegro testigo del momento fatal, visitó en San Carlos el sitio de la muerte de Zamora; preocupado por conocer la veracidad sobre los verdaderos restos del caudillo federal, escribió en la prensa solicitando información de los historiadores y testigos. Según el historiador, el general Manuel Landaeta Rosales (27/12/1847 - 13/8/1920), los restos del líder federal fueron exhumados en 1868 por el general Desiderio Escobar, llevados a la iglesia de La Victoria y de allí trasladados por el sacerdote Gerardo Larrain a la sacristía de la iglesia de Los Teques, colocados el 19 de abril de 1869; el clérigo dijo en esa ocasión: "Por fin señores, registrad ese árido y descarnado cráneo y lo veréis traspasado de un balazo y al través de la fisonomía de la materia y de la nada, nos revela la imagen del esclarecido Gral. Zamora".
Según Landaeta Rosales, los restos de Zamora colocados en Los Teques se encuentran desaparecidos desde 1894; los historiadores indican que Guzmán Blanco no estuvo presente en el momento de la exhumación, donde presuntamente se llevaron otros restos.
Cipriano Castro diría: "Los restos de Zamora podrán aparecer o no, pero en todo caso nosotros hemos cumplido nuestro deber".
(*) Gral. de Bgda.
Eumenes7@gmail.
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
Luego del triunfo en Santa Inés el 10 de diciembre de 1859, principal combate ejecutado durante el desarrollo de la Guerra Federal contra los Centralistas por las fuerzas del general Ezequiel Zamora (1-2-1817 - 10-1-1860), designado por el Concejo Municipal de Barinas el 14 de junio de 1859 "Valiente Ciudadano". Una vez reforzado su ejército federal, decide avanzar hacia el centro del país para continuar su campaña. Llega a Guanare el 4 de enero de 1860; el día 9 entra por el extremo Sur de San Carlos, donde consigue férrea resistencia por parte de los oponentes enviados de Valencia. Zamora se encuentra el día 10 en la iglesia de San Juan acompañado de su estado mayor, ayudantes y de Antonio Guzmán Blanco su secretario; desde la torre observa el área de operaciones, al analizar la situación decide enviar a sus inmediatos hacia las casas que se encuentran frente a frente con la iglesia, con la misión de acercarse a través de los solares hacia el frente enemigo para obtener la necesaria información; Guzmán Blanco y el doctor José Manuel Montenegro cruzan apresuradamente la calle, ingresando por la residencia de la familia Acuña; del solar abren un boquete para pasar a la casa contigua y proceden de igual forma a un tercer solar. Zamora preocupado por el retardo de la comisión, decide movilizarse para cerciorarse de la situación reinante; vestía casaca con botones dorados, pantalón azul, sobre el sombrero llevaba su inconfundible kepis, una cobija terciada del hombro a la cadera izquierda y su sable. A las 10.15 de la mañana, cuando conversaba con sus ayudantes, una bala mortal le atraviesa el ojo derecho con orificio de salida por el occipital; Guzmán Blanco lo recoge y coloca en la mesa del comedor de la familia Acuña; deja el cadáver del "Héroe de Santa Inés" al cuidado del general Piña, para dirigirse velozmente hacia el sector de La Yaguara cerca del Arao, para informarle al general Juan Crisóstomo Falcón la infausta noticia, quien exclama ¡Qué desgracia Santo Dios! A la una de la madrugada del 11 de enero, Guzmán y cuatro soldados enterraron a Zamora en el patio de la familia Acuña arropado con una colcha y cubierto con una hamaca. En los solares se enterraron varios cadáveres de soldados caídos en combate, de allí la confusión cuando exhumaron los presuntos restos del "Valiente Ciudadano". Las fuerzas sitiadas solicitan al general Falcón una tregua para retirarse de San Carlos, como jefe supremo la concede, aprovechando la oportunidad para preparar su avance hacia Valencia a partir del 17 de enero; movimiento que detiene en Tinaco por falta de municiones para enfrentar a un ejército superior en hombres y logística. Al desviar su desplazamiento al oriente es derrotado en Coplé por el general León de Febres Cordero el 17 de febrero de 1860. El Congreso en 1864 había dispuesto los honores a la memoria de Zamora. Los generales federalistas Desiderio Escobar (edecán de Zamora) y Ramón García declaran solemnemente, que el 23 de septiembre de 1868, habían exhumados los restos de Zamora en San Carlos, trasladados a Valencia, recibidos pomposamente por el gobierno presidido por Isidro Espinoza, permaneciendo en capilla ardiente en el Cuartel de Artillería para ser llevados por el general Rafael Carabaño hasta la iglesia de La Victoria, donde fueron depositados temporalmente hasta el traslado a Los Teques. La otra versión nos indica que Guzmán Blanco, sosteniendo la autenticidad de los restos, informaba que había autorizado al general Luis Caspers Zamora (sobrino del caudillo) y al doctor Montenegro para realizar la exhumación el 4 de abril de 1870, el señor Carlos María Oviedo trató de indicarle a Montenegro la negativa de la ubicación de los restos, éste le contestó que no lo contrariara. Esos restos fueron depositados provisionalmente en la iglesia de San Juan, para seguir en septiembre a Valencia, Puerto Cabello y embarcados a La Guaira, quedando depositados en la iglesia parroquial hasta el 13 de noviembre de 1872, fecha de ingreso al Panteón Nacional. En junio de 1904 el presidente Cipriano Castro, acompañado del doctor Montenegro testigo del momento fatal, visitó en San Carlos el sitio de la muerte de Zamora; preocupado por conocer la veracidad sobre los verdaderos restos del caudillo federal, escribió en la prensa solicitando información de los historiadores y testigos. Según el historiador, el general Manuel Landaeta Rosales (27/12/1847 - 13/8/1920), los restos del líder federal fueron exhumados en 1868 por el general Desiderio Escobar, llevados a la iglesia de La Victoria y de allí trasladados por el sacerdote Gerardo Larrain a la sacristía de la iglesia de Los Teques, colocados el 19 de abril de 1869; el clérigo dijo en esa ocasión: "Por fin señores, registrad ese árido y descarnado cráneo y lo veréis traspasado de un balazo y al través de la fisonomía de la materia y de la nada, nos revela la imagen del esclarecido Gral. Zamora".
Según Landaeta Rosales, los restos de Zamora colocados en Los Teques se encuentran desaparecidos desde 1894; los historiadores indican que Guzmán Blanco no estuvo presente en el momento de la exhumación, donde presuntamente se llevaron otros restos.
Cipriano Castro diría: "Los restos de Zamora podrán aparecer o no, pero en todo caso nosotros hemos cumplido nuestro deber".
(*) Gral. de Bgda.
Eumenes7@gmail.
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Eumenes Fuguet Borregales,
Historia
jueves, 28 de mayo de 2009
Don Germán Borregales... Ciudadano ejemplar
Eumenes Fuguet Borregales (*)
"Primer Periodista venezolano graduado en el exterior".
"MISTER X"
Escritor y periodista prolífico, de aguda pluma, incansable luchador social, insigne representante de la corianidad, notable político luchador por el progreso, la moral y la cultura del país, fiel representante del terruño falconiano; vio la luz primera el 28 de mayo de 1909 en Coro, "Raíz de Venezuela", cuna de los caquetíos, noble raza defensora de sus derechos. Hijo de Don Pedro Doroteo (Teo) Nieves Borregales y Doña Josefina Pachano. El joven Germán realizó sus estudios elementales en el Colegio Federal de Coro; su excelente rendimiento académico lo estimula el año 1939 a solicitar una beca para estudiar en Ginebra estudios superiores de periodismo; Germán Borregales es el "Primer Periodista venezolano graduado en el exterior". Regresa en 1941 para dedicarse a la exigente y sacrificada profesión de obtener, procesar y divulgar la verdad verdadera con objetividad. Su lucha frontal por la ética y la política de altura le valió en 1943 cárcel y expulsión del país. En el terruño natal, junto con un grupo de jóvenes de avanzada entre ellos el doctor Arístides Beaujón funda en 1946 una organización política, núcleo de Copei en esa entidad y en Caracas establece la Librería Católica Tomás Andrés Polanco. En 1955 Monseñor Jesús María Pellín, entrañable amigo y dilecto compadre lo designó corresponsal de La Religión en Coro. Con el seudónimo de MISTER X se desempeñó en Caracas como columnista de diferentes medios impresos entre ellos El Gráfico y La Esfera. Como político adversaba con su vehemente e incomparable verbo los aspectos negativos del gobierno de Don Rómulo Gallegos y a las políticas del partido Acción Democrática; sufre persecuciones, cárcel y destierro, y más adelante al no estar de acuerdo con los lineamientos del doctor Rafael Caldera y de su partido Copei, funda en mayo de 1960 el Movimiento de Acción Nacional (M.A.N), con sus conocidos lemas: "Ni americanos ni rusos", "El M.A.N salvará a Venezuela" y "Ni Comunismo ni Hambre". Basado en su amplia experiencia escribió catorce libros, algunos de tinte anticomunista, otros sobre tópicos petroleros, sociales, religiosos y políticos; la lectura de sus obras era muy comentada por la crítica nacional e internacional. Su vertical personalidad, comportamiento ciudadano y principios católicos era respetada por propios y extraños, por amigos y enemigos. Don Germán como era llamado por sus miles de amigos y bienhechores, recibió diversos reconocimientos nacionales e internacionales incluyendo la Medalla Caballero de la Reina Isabel La Católica en su Primera Clase otorgada por el gobierno español y otra otorgada por le gobierno libanés; fue candidato a la presidencia de la República los años 1963, 1968 y 1973. Su generosidad era de tal magnitud, que el producto de la venta de sus obras era dedicada exclusivamente al apoyo de sus obras sociales sin exigir parcialidad política, su mano siempre la extendía a quienes le solicitaban ayudas o consejos, no poseía riquezas personales. Su don de gente y cualidad moral le permitía andar solo, sin escoltas y en autobús, compartiendo las vivencias y necesidades del pueblo que lo apreciaba y respetaba cual apóstol del bien. Don Germán con el apoyo de la empresa privada y de personas solidarias con el prójimo, crea en 1973 la Fundación Borregales, estableciendo pequeñas farmacias en varias barriadas de Caracas y del interior del país para socorrer en forma gratuita a los más necesitados. Los domingos después del santo oficio, en coordinación con el cura párroco de los tantos barrios que visitaba, donaba bolsas contentivas de alimentos y ropa. Su vida la dedicó a la crítica bien entendida, a la política de altura, al progreso de su acendrada fe cristiana, y como un apostolado a la labor social en beneficio del prójimo; exteriorizaba ser más útil que importante. Era familiar verlo con su peculiar corbata de lazo, en el ojal del saco su infaltable Cruz de Santiago, con una sonrisa afable y satisfacción interna cuando solucionaba algún problema. Casado con Doña Beatriz García Delepiani con varios familiares en Valencia, de cuya unión nacieron los doctores en derecho Beatriz y Germán Agustín, dignos herederos del ejemplo, solidaridad y personalidad de Don Germán. Como Presidente de la Fundación Borregales con la aprobación unánime de sus hermanos, donó los terrenos que hoy ocupa la Universidad Francisco Miranda en el centro de Coro. Su lamentable deceso ocurrió el 2 de marzo de 1984; sus restos fueron enterrados en el Cementerio General del Sur, recibiendo los honores militares correspondientes a cargo del batallón élite de Infantería Libertador Simón Bolívar, comandado por este servidor; decretados por el presidente Jaime Lusinchi según lo establecido en el Reglamento de Protocolo y Ceremonial Militar, en memoria y reconocimiento de este abnegado político, periodista, escritor, caballero de la bondad y luchador social, paradigma de honradez, justicia, moral y amistad a toda prueba; era su forma de ser, ya que su conciencia no le permitía actuar de otra manera. Su recuerdo tiene un templo en el corazón de los que tuvimos la suerte de conocerlo, tratarlo y recibir sus sabios consejos y orientaciones, quien abandonó sus comodidades en beneficio del prójimo; quien se excedía? si, pero en generosidad.
(*) General de brigada
eumenes7@gmail.com
"Primer Periodista venezolano graduado en el exterior".
"MISTER X"
Escritor y periodista prolífico, de aguda pluma, incansable luchador social, insigne representante de la corianidad, notable político luchador por el progreso, la moral y la cultura del país, fiel representante del terruño falconiano; vio la luz primera el 28 de mayo de 1909 en Coro, "Raíz de Venezuela", cuna de los caquetíos, noble raza defensora de sus derechos. Hijo de Don Pedro Doroteo (Teo) Nieves Borregales y Doña Josefina Pachano. El joven Germán realizó sus estudios elementales en el Colegio Federal de Coro; su excelente rendimiento académico lo estimula el año 1939 a solicitar una beca para estudiar en Ginebra estudios superiores de periodismo; Germán Borregales es el "Primer Periodista venezolano graduado en el exterior". Regresa en 1941 para dedicarse a la exigente y sacrificada profesión de obtener, procesar y divulgar la verdad verdadera con objetividad. Su lucha frontal por la ética y la política de altura le valió en 1943 cárcel y expulsión del país. En el terruño natal, junto con un grupo de jóvenes de avanzada entre ellos el doctor Arístides Beaujón funda en 1946 una organización política, núcleo de Copei en esa entidad y en Caracas establece la Librería Católica Tomás Andrés Polanco. En 1955 Monseñor Jesús María Pellín, entrañable amigo y dilecto compadre lo designó corresponsal de La Religión en Coro. Con el seudónimo de MISTER X se desempeñó en Caracas como columnista de diferentes medios impresos entre ellos El Gráfico y La Esfera. Como político adversaba con su vehemente e incomparable verbo los aspectos negativos del gobierno de Don Rómulo Gallegos y a las políticas del partido Acción Democrática; sufre persecuciones, cárcel y destierro, y más adelante al no estar de acuerdo con los lineamientos del doctor Rafael Caldera y de su partido Copei, funda en mayo de 1960 el Movimiento de Acción Nacional (M.A.N), con sus conocidos lemas: "Ni americanos ni rusos", "El M.A.N salvará a Venezuela" y "Ni Comunismo ni Hambre". Basado en su amplia experiencia escribió catorce libros, algunos de tinte anticomunista, otros sobre tópicos petroleros, sociales, religiosos y políticos; la lectura de sus obras era muy comentada por la crítica nacional e internacional. Su vertical personalidad, comportamiento ciudadano y principios católicos era respetada por propios y extraños, por amigos y enemigos. Don Germán como era llamado por sus miles de amigos y bienhechores, recibió diversos reconocimientos nacionales e internacionales incluyendo la Medalla Caballero de la Reina Isabel La Católica en su Primera Clase otorgada por el gobierno español y otra otorgada por le gobierno libanés; fue candidato a la presidencia de la República los años 1963, 1968 y 1973. Su generosidad era de tal magnitud, que el producto de la venta de sus obras era dedicada exclusivamente al apoyo de sus obras sociales sin exigir parcialidad política, su mano siempre la extendía a quienes le solicitaban ayudas o consejos, no poseía riquezas personales. Su don de gente y cualidad moral le permitía andar solo, sin escoltas y en autobús, compartiendo las vivencias y necesidades del pueblo que lo apreciaba y respetaba cual apóstol del bien. Don Germán con el apoyo de la empresa privada y de personas solidarias con el prójimo, crea en 1973 la Fundación Borregales, estableciendo pequeñas farmacias en varias barriadas de Caracas y del interior del país para socorrer en forma gratuita a los más necesitados. Los domingos después del santo oficio, en coordinación con el cura párroco de los tantos barrios que visitaba, donaba bolsas contentivas de alimentos y ropa. Su vida la dedicó a la crítica bien entendida, a la política de altura, al progreso de su acendrada fe cristiana, y como un apostolado a la labor social en beneficio del prójimo; exteriorizaba ser más útil que importante. Era familiar verlo con su peculiar corbata de lazo, en el ojal del saco su infaltable Cruz de Santiago, con una sonrisa afable y satisfacción interna cuando solucionaba algún problema. Casado con Doña Beatriz García Delepiani con varios familiares en Valencia, de cuya unión nacieron los doctores en derecho Beatriz y Germán Agustín, dignos herederos del ejemplo, solidaridad y personalidad de Don Germán. Como Presidente de la Fundación Borregales con la aprobación unánime de sus hermanos, donó los terrenos que hoy ocupa la Universidad Francisco Miranda en el centro de Coro. Su lamentable deceso ocurrió el 2 de marzo de 1984; sus restos fueron enterrados en el Cementerio General del Sur, recibiendo los honores militares correspondientes a cargo del batallón élite de Infantería Libertador Simón Bolívar, comandado por este servidor; decretados por el presidente Jaime Lusinchi según lo establecido en el Reglamento de Protocolo y Ceremonial Militar, en memoria y reconocimiento de este abnegado político, periodista, escritor, caballero de la bondad y luchador social, paradigma de honradez, justicia, moral y amistad a toda prueba; era su forma de ser, ya que su conciencia no le permitía actuar de otra manera. Su recuerdo tiene un templo en el corazón de los que tuvimos la suerte de conocerlo, tratarlo y recibir sus sabios consejos y orientaciones, quien abandonó sus comodidades en beneficio del prójimo; quien se excedía? si, pero en generosidad.
(*) General de brigada
eumenes7@gmail.com
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Caracas de Antaño,
Eumenes Fuguet Borregales,
Personajes
domingo, 24 de mayo de 2009
Valenciano Enrique Bernardo Núñez, "Primer Cronista de Caracas"
Eumenes Fuguet Borregales (*)
Diario El Carabobeño
Historia y tradición
Hijo de la ciudad del Cabriales, periodista, gran novelista, cuentista, historiador, cronista, poeta, diplomático, extraordinario en la narrativa, escritor, crítico; nacido el 20 de mayo de 1895, hijo de Don Enrique Núñez y Doña Isabel María Rodríguez. Realiza estudios elementales en el Colegio Católico, ubicado en la hoy Casa Páez; en el Colegio Requena y el Colegio Federal. Desde pequeño mostraba sorprendente inclinación por la poesía, que le permite recibir halagos y premios.
Trasladado a Caracas en 1910 por poco tiempo realiza estudios de medicina y derecho en la Universidad Central, pero la crisis económica familiar obliga a suspenderlos, y recurrir a labores distintas a su naciente vocación de escritor.
Con su primera obra escrita en 1918, "Bolívar Orador", inicia su capacidad de escribir en grande, logrando obtener un premio en los Juegos Florales. Ese año también publica "Sol Interior". El destino le perfila periodista, ansiada profesión mal remunerada en la época. Sus artículos son publicados en El Universal, El Nacional, El Heraldo, La Esfera y el Nuevo Diario, así como también en las revistas Élite y Billiken.
"Después de Ayacucho" sería su segunda novela, publicada en 1920. El 4 de marzo de ese año se casa con Mercedes Cimodocea Burgos procreando tres hijos.
Enrique Bernardo es designado en 1925, Secretario General de Gobierno del Estado Nueva Esparta. Sin descuidar sus altas funciones políticas, funda el periódico "Heraldo de Margarita". Allá se inspira para escribir una de sus grandes novelas, "Cubagua", tierra primigenia de Venezuela la cual concluye en 1931, cuando es designado Secretario General de Gobierno del Estado Anzoátegui.
Controversial novela resultó "La Galera de Tiberio" relacionada con el Canal de Panamá, obra por él lanzada al río Hudson en gesto de simbólica protesta. De regreso a Caracas es designado para ejercer cargos diplomáticos en Colombia, Cuba y Panamá, donde escribe para los principales diarios recibiendo críticas favorables por su impecable escritura y contenido.
En 1938 va en misión consular a Baltimore. Regresa al año siguiente para trabajar como traductor en el Ministerio de Relaciones Exteriores, mismo año cuando edita "Una ojeada al mapa de Venezuela". Escribe en 1943 "El Hombre de la levita", dedicado a Cipriano Castro. En 1944, con su brillante pluma y estilo, produce "Arístides Rojas, Anticuario del Nuevo Mundo", dedicado al insigne y valioso médico, historiador y periodista del cual es asiduo lector. En 1945 el Ilustre Concejo Municipal del Distrito Federal lo designa "Cronista Oficial de la Ciudad de Caracas", convirtiéndose en el primer cronista de Caracas. Escribe en 1946, "El nombre de las esquinas de Caracas". El 24 de junio 1948 es designado Miembro de la Academia Nacional de la Historia, ocupando el Sillón "N", dejado vacante por el fallecimiento del Dr. Diego Bautista Urbaneja. En Buenos Aires es reconocido como Miembro Correspondiente Honorario de Argentina.
Con su crónica "Caracas, ciudad de los techos rojos", escrita en 1948, obtiene el Premio Municipal de Prosa. Por la excelencia de sus obras novelísticas, este digno valenciano es comparado con Don Rómulo Gallegos (1884-1969), a quien admiró siempre. Su estilo se equipara al del Dr. Arturo Uslar Pietri (1906-2001), al cubano Alejo Carpentier (1904-1980) y al guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1899-1974). Como siempre sucede, nadie es profeta en su tierra, pero en el exterior su producción literaria es muy leída y solicitada. El 1ro de abril de 1950 gana el Premio Nacional de Periodismo "Juan Vicente González" como Mejor Columnista.
Como Cronista editó la revista "Crónicas de Caracas", destacando la ciudad de antaño, de hoy y de siempre. Apegado al terruño natal, lo visitaba con frecuencia, recorriendo sitios de sus remembranzas, visitas a familiares y amigos, sin olvidarse de la Virgen del Socorro. Escribe en 1955 "Fundación de Santiago de León de Caracas" y "Contribución a los trabajos preparatorios del Cuatricentenario de Valencia", especial recopilación de artículos publicados en diarios caraqueños y en El Carabobeño para tan magna fecha. El Orador de Orden fue José Rafael Pocaterra.
Enrique Bernardo Núñez fallece en Caracas el 1ro de octubre de 1964, contaba sesenta y nueve años de edad. En su honor y recuerdo, la Convención Anual de la Asociación Nacional de Cronistas de Venezuela (ANCOV), realizada en Punto Fijo el 20 de mayo de 1986, a propuesta del Dr. Germán Fleitas Núñez, Cronista de La Victoria, designa la fecha natalicia de Enrique Bernardo Núñez, como "Día Nacional del Cronista Oficial", a quienes felicitamos por su valiosa labor. Igualmente se instituyó un Botón de Honor con su preclaro nombre, de intensa y fecunda obra.
El Concejo Municipal de Caracas instituyó el Premio Municipal al Patrimonio Histórico. En Valencia, una plaza en el Paseo Cabriales, instituciones educativas y una ciudadela en San Diego, recuerdan su memoria, de quien como narrador se exaltaría a la posteridad, colocando en alto el bien mantenido gentilicio valenciano.
(*) General de brigada
eumenes7@gmail.com
Diario El Carabobeño
Historia y tradición
Hijo de la ciudad del Cabriales, periodista, gran novelista, cuentista, historiador, cronista, poeta, diplomático, extraordinario en la narrativa, escritor, crítico; nacido el 20 de mayo de 1895, hijo de Don Enrique Núñez y Doña Isabel María Rodríguez. Realiza estudios elementales en el Colegio Católico, ubicado en la hoy Casa Páez; en el Colegio Requena y el Colegio Federal. Desde pequeño mostraba sorprendente inclinación por la poesía, que le permite recibir halagos y premios.
Trasladado a Caracas en 1910 por poco tiempo realiza estudios de medicina y derecho en la Universidad Central, pero la crisis económica familiar obliga a suspenderlos, y recurrir a labores distintas a su naciente vocación de escritor.
Con su primera obra escrita en 1918, "Bolívar Orador", inicia su capacidad de escribir en grande, logrando obtener un premio en los Juegos Florales. Ese año también publica "Sol Interior". El destino le perfila periodista, ansiada profesión mal remunerada en la época. Sus artículos son publicados en El Universal, El Nacional, El Heraldo, La Esfera y el Nuevo Diario, así como también en las revistas Élite y Billiken.
"Después de Ayacucho" sería su segunda novela, publicada en 1920. El 4 de marzo de ese año se casa con Mercedes Cimodocea Burgos procreando tres hijos.
Enrique Bernardo es designado en 1925, Secretario General de Gobierno del Estado Nueva Esparta. Sin descuidar sus altas funciones políticas, funda el periódico "Heraldo de Margarita". Allá se inspira para escribir una de sus grandes novelas, "Cubagua", tierra primigenia de Venezuela la cual concluye en 1931, cuando es designado Secretario General de Gobierno del Estado Anzoátegui.
Controversial novela resultó "La Galera de Tiberio" relacionada con el Canal de Panamá, obra por él lanzada al río Hudson en gesto de simbólica protesta. De regreso a Caracas es designado para ejercer cargos diplomáticos en Colombia, Cuba y Panamá, donde escribe para los principales diarios recibiendo críticas favorables por su impecable escritura y contenido.
En 1938 va en misión consular a Baltimore. Regresa al año siguiente para trabajar como traductor en el Ministerio de Relaciones Exteriores, mismo año cuando edita "Una ojeada al mapa de Venezuela". Escribe en 1943 "El Hombre de la levita", dedicado a Cipriano Castro. En 1944, con su brillante pluma y estilo, produce "Arístides Rojas, Anticuario del Nuevo Mundo", dedicado al insigne y valioso médico, historiador y periodista del cual es asiduo lector. En 1945 el Ilustre Concejo Municipal del Distrito Federal lo designa "Cronista Oficial de la Ciudad de Caracas", convirtiéndose en el primer cronista de Caracas. Escribe en 1946, "El nombre de las esquinas de Caracas". El 24 de junio 1948 es designado Miembro de la Academia Nacional de la Historia, ocupando el Sillón "N", dejado vacante por el fallecimiento del Dr. Diego Bautista Urbaneja. En Buenos Aires es reconocido como Miembro Correspondiente Honorario de Argentina.
Con su crónica "Caracas, ciudad de los techos rojos", escrita en 1948, obtiene el Premio Municipal de Prosa. Por la excelencia de sus obras novelísticas, este digno valenciano es comparado con Don Rómulo Gallegos (1884-1969), a quien admiró siempre. Su estilo se equipara al del Dr. Arturo Uslar Pietri (1906-2001), al cubano Alejo Carpentier (1904-1980) y al guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1899-1974). Como siempre sucede, nadie es profeta en su tierra, pero en el exterior su producción literaria es muy leída y solicitada. El 1ro de abril de 1950 gana el Premio Nacional de Periodismo "Juan Vicente González" como Mejor Columnista.
Como Cronista editó la revista "Crónicas de Caracas", destacando la ciudad de antaño, de hoy y de siempre. Apegado al terruño natal, lo visitaba con frecuencia, recorriendo sitios de sus remembranzas, visitas a familiares y amigos, sin olvidarse de la Virgen del Socorro. Escribe en 1955 "Fundación de Santiago de León de Caracas" y "Contribución a los trabajos preparatorios del Cuatricentenario de Valencia", especial recopilación de artículos publicados en diarios caraqueños y en El Carabobeño para tan magna fecha. El Orador de Orden fue José Rafael Pocaterra.
Enrique Bernardo Núñez fallece en Caracas el 1ro de octubre de 1964, contaba sesenta y nueve años de edad. En su honor y recuerdo, la Convención Anual de la Asociación Nacional de Cronistas de Venezuela (ANCOV), realizada en Punto Fijo el 20 de mayo de 1986, a propuesta del Dr. Germán Fleitas Núñez, Cronista de La Victoria, designa la fecha natalicia de Enrique Bernardo Núñez, como "Día Nacional del Cronista Oficial", a quienes felicitamos por su valiosa labor. Igualmente se instituyó un Botón de Honor con su preclaro nombre, de intensa y fecunda obra.
El Concejo Municipal de Caracas instituyó el Premio Municipal al Patrimonio Histórico. En Valencia, una plaza en el Paseo Cabriales, instituciones educativas y una ciudadela en San Diego, recuerdan su memoria, de quien como narrador se exaltaría a la posteridad, colocando en alto el bien mantenido gentilicio valenciano.
(*) General de brigada
eumenes7@gmail.com
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Caracas de Antaño,
Eumenes Fuguet Borregales,
Personajes
martes, 19 de mayo de 2009
LA LEALTAD
Gral. de Bgda (Ej.) Eumenes Fuguet Borregales
Lealtad… que palabra tan fácil de pronunciar u ofrecer, pero que difícil es cumplirla. En si misma, tan preciada expresión lleva implícita un verdadero compromiso, por lo demás, asociado a la fidelidad, a la confianza y la rectitud; coloquialmente decimos que la lealtad es como el embarazo, no admite términos medios, por ejemplo, no se está medio embarazado, la lealtad debe significar un ciento por ciento de aceptación y cumplimiento; es aplicada en cualquier actividad y circunstancia del ser humano. En las organizaciones piramidales, debe profesarse en un sentido bidireccional, es decir, de subalterno a superior y viceversa. La lealtad, representa más que un compromiso ineludible, ella constituye una obligación moral, es el cumplimiento de la palabra empeñada sin llegar a la sumisión, ni adoración al superior. La lealtad debe mantenerse con firmeza y constancia, porque su única recompensa es tener el orgullo y satisfacción de profesarla dignamente sin importar las consecuencias inmediatas o futuras. Lealtad es estar al lado del amigo, del jefe del superior o de la familia, sea en las buenas o en las malas. La lealtad no se improvisa, ni se impone con abuso de autoridad, mucho menos con amenazas, ni mediante actos deshonestos; lealtad es ser y no parecer. La persona leal no espera el éxito de primera mano, pero no perdona a quien se aleja por conveniencia, acto conocido como deslealtad. La lealtad representa la conducta responsable y sagrada, por su importancia cotidiana, algunos países del mundo han institucionalizado el “Día de la Lealtad”; en Chihuahua, México, podemos encontrar el Museo de la Lealtad. En otro orden de ideas nos preguntamos, ¿Cuántas personas habrán fallecido en el mundo, defendiendo la lealtad y los sublimes principios en los cuales cree y le motivan, sin esperar más retribución que el deber cumplido y la satisfacción personal?. En el Salmo 101-6 del Antiguo Testamento, se lee:”Mis ojos pondré en los fieles de la tierra para que estén conmigo”. Nuestro Libertador, en carta al Presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada el 10 de julio de 1815, le escribía: “...El que abandona todo por ser útil a su patria, no pierde nada y gana cuanto le consagra...”. Digno ejemplo de lealtad lo encontramos en el egregio general Rafael Urdaneta, quien por su fidelidad a toda prueba al libertador, tuvo que sufrir de persecuciones y destierro, y en su honor, con motivo del regreso a Caracas de los venerados restos del Padre de la Patria, funda el 28 de octubre de 1842, día de San Simón, la Gran Sociedad Boliviana, futura Sociedad Bolivariana de Venezuela. Desempolvando algunos libros, logramos conseguir una valiosa carta, datada en la época de la Revolución Legalista, que dirigiera el general Joaquín Crespo al Presidente Raimundo Andueza Palacios, cuando lo derrocaba; aquella comunicación, por su contenido, viene como anillo al dedo al tema en cuestión:
Puerto Cabello 18 de julio de 1892
Señor general S.L
El Palito
Extraño me ha sido recibir en estos momentos su carta que contesto, y que con el titulo de amigo me dirige, toda vez que entre nosotros no ha habido relaciones de ningún género, ni nos hemos cruzado jamás un saludo, y más extraño me ha sido en el sentido que usted lo hace. A hombres de mi condición, que sirven con absoluta lealtad a una causa, no se le hacen semejantes proposiciones, que llenan de vergüenza a quienes la aceptan, y de infamias a quien la dirige. Usted general, se ha equivocado conmigo, yo no soy de esos pusilánimes, que sin fe en el corazón y criterio en la mente, abdican de sus deberes en los momentos de prueba y de conflictos. Yo no soy como esos hombres que en la política hacen como los jugadores de oficio, jugar con las barajas. Si usted y sus compañeros de armas para mayor triunfo y mayor gloria, les hace falta que un traidor más vaya a engrosar sus filas, no es a mí a quien deben buscar, porque sostenedor de un gobierno que me honra de su confianza, sería mas digno caer con él, vencido, que asistir al festín de sus vencedores lleno de envilecimiento y vergüenza…Guardo su carta para enviársela envuelta en los tacos de un cañón.
Firmado:
Coronel J.C.F
Lealtad… que palabra tan fácil de pronunciar u ofrecer, pero que difícil es cumplirla. En si misma, tan preciada expresión lleva implícita un verdadero compromiso, por lo demás, asociado a la fidelidad, a la confianza y la rectitud; coloquialmente decimos que la lealtad es como el embarazo, no admite términos medios, por ejemplo, no se está medio embarazado, la lealtad debe significar un ciento por ciento de aceptación y cumplimiento; es aplicada en cualquier actividad y circunstancia del ser humano. En las organizaciones piramidales, debe profesarse en un sentido bidireccional, es decir, de subalterno a superior y viceversa. La lealtad, representa más que un compromiso ineludible, ella constituye una obligación moral, es el cumplimiento de la palabra empeñada sin llegar a la sumisión, ni adoración al superior. La lealtad debe mantenerse con firmeza y constancia, porque su única recompensa es tener el orgullo y satisfacción de profesarla dignamente sin importar las consecuencias inmediatas o futuras. Lealtad es estar al lado del amigo, del jefe del superior o de la familia, sea en las buenas o en las malas. La lealtad no se improvisa, ni se impone con abuso de autoridad, mucho menos con amenazas, ni mediante actos deshonestos; lealtad es ser y no parecer. La persona leal no espera el éxito de primera mano, pero no perdona a quien se aleja por conveniencia, acto conocido como deslealtad. La lealtad representa la conducta responsable y sagrada, por su importancia cotidiana, algunos países del mundo han institucionalizado el “Día de la Lealtad”; en Chihuahua, México, podemos encontrar el Museo de la Lealtad. En otro orden de ideas nos preguntamos, ¿Cuántas personas habrán fallecido en el mundo, defendiendo la lealtad y los sublimes principios en los cuales cree y le motivan, sin esperar más retribución que el deber cumplido y la satisfacción personal?. En el Salmo 101-6 del Antiguo Testamento, se lee:”Mis ojos pondré en los fieles de la tierra para que estén conmigo”. Nuestro Libertador, en carta al Presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada el 10 de julio de 1815, le escribía: “...El que abandona todo por ser útil a su patria, no pierde nada y gana cuanto le consagra...”. Digno ejemplo de lealtad lo encontramos en el egregio general Rafael Urdaneta, quien por su fidelidad a toda prueba al libertador, tuvo que sufrir de persecuciones y destierro, y en su honor, con motivo del regreso a Caracas de los venerados restos del Padre de la Patria, funda el 28 de octubre de 1842, día de San Simón, la Gran Sociedad Boliviana, futura Sociedad Bolivariana de Venezuela. Desempolvando algunos libros, logramos conseguir una valiosa carta, datada en la época de la Revolución Legalista, que dirigiera el general Joaquín Crespo al Presidente Raimundo Andueza Palacios, cuando lo derrocaba; aquella comunicación, por su contenido, viene como anillo al dedo al tema en cuestión:
Puerto Cabello 18 de julio de 1892
Señor general S.L
El Palito
Extraño me ha sido recibir en estos momentos su carta que contesto, y que con el titulo de amigo me dirige, toda vez que entre nosotros no ha habido relaciones de ningún género, ni nos hemos cruzado jamás un saludo, y más extraño me ha sido en el sentido que usted lo hace. A hombres de mi condición, que sirven con absoluta lealtad a una causa, no se le hacen semejantes proposiciones, que llenan de vergüenza a quienes la aceptan, y de infamias a quien la dirige. Usted general, se ha equivocado conmigo, yo no soy de esos pusilánimes, que sin fe en el corazón y criterio en la mente, abdican de sus deberes en los momentos de prueba y de conflictos. Yo no soy como esos hombres que en la política hacen como los jugadores de oficio, jugar con las barajas. Si usted y sus compañeros de armas para mayor triunfo y mayor gloria, les hace falta que un traidor más vaya a engrosar sus filas, no es a mí a quien deben buscar, porque sostenedor de un gobierno que me honra de su confianza, sería mas digno caer con él, vencido, que asistir al festín de sus vencedores lleno de envilecimiento y vergüenza…Guardo su carta para enviársela envuelta en los tacos de un cañón.
Firmado:
Coronel J.C.F
viernes, 15 de mayo de 2009
El perro Nevado y el caballo Palomo del Libertador
Eumenes Fuguet Borregales (*)
Dictando un ciclo de conferencias para los alumnos de la Unidad Educativa Lisandro Alvarado sobre la Magna Batalla en la Casa de la Estrella, sede de la Academia de la Historia del estado Carabobo, me solicitaron escribir sobre el noble perro Nevado y el caballo Palomo, animales ligados a la acción libertadora del Padre de la Patria. Aspectos sobre esta narración, se vinculan a la vivencia de personajes que testimoniaron haber conocido a los extraordinarios ejemplares, así como aspectos orales transmitidos de generación en generación, con las naturales variantes, según los criterios de las personas y por la leyenda esbozada en el valioso escrito del distinguido escritor merideño Don Tulio Febres Cordero. EL PERRO NEVADO: Durante la ejecución de la magistral Campaña Admirable llevada a cabo por Bolívar, al pasar por Mérida es proclamado Libertador el 23 de mayo de 1813. Movilizándose con su Ejército por las escarpadas cumbres andinas, pasó por un caserío llamado Moconoque, situado a seis kilómetros de la población de Mucuchíes, hoy capital del municipio Rangel fundada en 1596, a cuarenta y cinco kilómetros de la ciudad de Mérida, Don Vicente Pino, le obsequió un cachorro raza Mucuchíes llamado Nevado, color negro con la cola, orejas y lomo blancos como la nieve; la tradición afirma, que el perro fue entregado por el niño Juan José Pino en nombre de su padre. Juan José vivió hasta los noventa y cuatro años y durante toda su vida contaba con orgullo, la entrega del perro Nevado a su prestigioso dueño. Para cuidar al hermoso ejemplar, el más indicado fue el indio Tinjacá natural de la región andina, quien conocía al animal y con un silbido peculiar, podía llamarlo a distancia, sonido que Bolívar aprendió a emitir hasta lograr la obediencia. Los primeros perros de la raza mastín europeo, fueron traídos desde España, desde las provincias de Navarra y Aragón, por los frailes doctrineros agustinos a finales del siglo XVI; es el mastín europeo, un fiel animal, de hocico alargado, lanudo, fuerte y versátil para el cuido de casas, personas y rebaños. Al establecerse en Santa Lucía de Mucuchíes, el mastín, se adaptó rápidamente a la altura propia de los andes; su mestizaje dio origen a lo que hoy conocemos como perros Mucuchíes, designados Raza Nacional en 1964. El estado mayor del Libertador denominó a Tinjacá "El Edecán de Nevado". El animal acompañó a Bolívar en muchas batallas, victorias y derrotas, como también en entradas triunfales, como la realizada en Bogotá luego de Boyacá. El fatal año 1814, Nevado y Tinjacá fueron presentados en Valencia, al terrible jefe realista Boves, quien le expresó a Tinjacá en la casa de la familia Malpica, de dueño conocido como "El Suizo": "Has cambiado de amo, pero no de oficio"; al poco tiempo Tinjacá utilizando su fino silbido, pudo escapar con Nevado y trasladarse a Timotes, para reencontrarse con el Libertador, a quien acompañaron en su afán emancipador. Desafortunadamente en el fragor de la Batalla de Carabobo, mueren Nevado y Tinjacá, se dice que Bolívar al conocer la noticia, derramó una lágrima de tristeza que bien merecía el noble animal y el fiel cuidador. En la plaza Bolívar de Mucuchíes, un monumento recuerda a Nevado y Tinjacá, igualmente en la vía hacia la capital, otro monumento en una colina, representa la entrega de Nevado al Libertador en presencia de Tinjacá, por parte de Don Vicente y su hijo. EL CABALLO PALOMO. En noviembre de 1814, Bolívar se movilizaba por la población de Santa Rosa de Vitervo, cerca de Tunja, capital del Departamento de Boyacá, para reunirse con Camilo Torres, Presidente del Congreso neogranadino; en Santa Rosa, pensaba cambiar la agotada cabalgadura por una que le pareció la indicada, pero el señor Hermegildo Báez que le servía de guía, le informó que esa yegua estaba preñada y no podía dársela, su esposa Casilda Zafra, conocida como "La Agorera", decía haber soñado que el potro por nacer iba a ser montado por una persona muy importante. En el desarrollo de la Campaña de la Nueva Granada, Bolívar pasó de nuevo en julio de 1819 por Tunja, allí se le presentó Hermenegildo, regalándole el caballo, cuya cola casi llegaba al suelo; Bolívar lo denominó Palomo, por su color parecido al de una blanca paloma; con esa cabalgadura venció en Pantano de Vargas, Boyacá, Carabobo, Bomboná y entró triunfante a Quito después de la Batalla de Pichincha. Antes de regresar a Venezuela en 1826, el general Andrés de Santa Cruz le pidió el caballo, desprendimiento que causó pesar al Libertador por la nobleza del animal, quien muere al poco tiempo en la hacienda Mulaló, en Yumbo, Valle del Cauca. En la población de Mulaló, al Norte de Cali, se encuentra un museo que expone las herraduras de Palomo, estribos y algunos objetos que pertenecieron al Libertador. No se equivocó Casilda sobre el futuro de Palomo, pintado intercontinentalmente por los grandes artistas y representado en las principales plazas.
(*) General de brigada (Ej.)
Dictando un ciclo de conferencias para los alumnos de la Unidad Educativa Lisandro Alvarado sobre la Magna Batalla en la Casa de la Estrella, sede de la Academia de la Historia del estado Carabobo, me solicitaron escribir sobre el noble perro Nevado y el caballo Palomo, animales ligados a la acción libertadora del Padre de la Patria. Aspectos sobre esta narración, se vinculan a la vivencia de personajes que testimoniaron haber conocido a los extraordinarios ejemplares, así como aspectos orales transmitidos de generación en generación, con las naturales variantes, según los criterios de las personas y por la leyenda esbozada en el valioso escrito del distinguido escritor merideño Don Tulio Febres Cordero. EL PERRO NEVADO: Durante la ejecución de la magistral Campaña Admirable llevada a cabo por Bolívar, al pasar por Mérida es proclamado Libertador el 23 de mayo de 1813. Movilizándose con su Ejército por las escarpadas cumbres andinas, pasó por un caserío llamado Moconoque, situado a seis kilómetros de la población de Mucuchíes, hoy capital del municipio Rangel fundada en 1596, a cuarenta y cinco kilómetros de la ciudad de Mérida, Don Vicente Pino, le obsequió un cachorro raza Mucuchíes llamado Nevado, color negro con la cola, orejas y lomo blancos como la nieve; la tradición afirma, que el perro fue entregado por el niño Juan José Pino en nombre de su padre. Juan José vivió hasta los noventa y cuatro años y durante toda su vida contaba con orgullo, la entrega del perro Nevado a su prestigioso dueño. Para cuidar al hermoso ejemplar, el más indicado fue el indio Tinjacá natural de la región andina, quien conocía al animal y con un silbido peculiar, podía llamarlo a distancia, sonido que Bolívar aprendió a emitir hasta lograr la obediencia. Los primeros perros de la raza mastín europeo, fueron traídos desde España, desde las provincias de Navarra y Aragón, por los frailes doctrineros agustinos a finales del siglo XVI; es el mastín europeo, un fiel animal, de hocico alargado, lanudo, fuerte y versátil para el cuido de casas, personas y rebaños. Al establecerse en Santa Lucía de Mucuchíes, el mastín, se adaptó rápidamente a la altura propia de los andes; su mestizaje dio origen a lo que hoy conocemos como perros Mucuchíes, designados Raza Nacional en 1964. El estado mayor del Libertador denominó a Tinjacá "El Edecán de Nevado". El animal acompañó a Bolívar en muchas batallas, victorias y derrotas, como también en entradas triunfales, como la realizada en Bogotá luego de Boyacá. El fatal año 1814, Nevado y Tinjacá fueron presentados en Valencia, al terrible jefe realista Boves, quien le expresó a Tinjacá en la casa de la familia Malpica, de dueño conocido como "El Suizo": "Has cambiado de amo, pero no de oficio"; al poco tiempo Tinjacá utilizando su fino silbido, pudo escapar con Nevado y trasladarse a Timotes, para reencontrarse con el Libertador, a quien acompañaron en su afán emancipador. Desafortunadamente en el fragor de la Batalla de Carabobo, mueren Nevado y Tinjacá, se dice que Bolívar al conocer la noticia, derramó una lágrima de tristeza que bien merecía el noble animal y el fiel cuidador. En la plaza Bolívar de Mucuchíes, un monumento recuerda a Nevado y Tinjacá, igualmente en la vía hacia la capital, otro monumento en una colina, representa la entrega de Nevado al Libertador en presencia de Tinjacá, por parte de Don Vicente y su hijo. EL CABALLO PALOMO. En noviembre de 1814, Bolívar se movilizaba por la población de Santa Rosa de Vitervo, cerca de Tunja, capital del Departamento de Boyacá, para reunirse con Camilo Torres, Presidente del Congreso neogranadino; en Santa Rosa, pensaba cambiar la agotada cabalgadura por una que le pareció la indicada, pero el señor Hermegildo Báez que le servía de guía, le informó que esa yegua estaba preñada y no podía dársela, su esposa Casilda Zafra, conocida como "La Agorera", decía haber soñado que el potro por nacer iba a ser montado por una persona muy importante. En el desarrollo de la Campaña de la Nueva Granada, Bolívar pasó de nuevo en julio de 1819 por Tunja, allí se le presentó Hermenegildo, regalándole el caballo, cuya cola casi llegaba al suelo; Bolívar lo denominó Palomo, por su color parecido al de una blanca paloma; con esa cabalgadura venció en Pantano de Vargas, Boyacá, Carabobo, Bomboná y entró triunfante a Quito después de la Batalla de Pichincha. Antes de regresar a Venezuela en 1826, el general Andrés de Santa Cruz le pidió el caballo, desprendimiento que causó pesar al Libertador por la nobleza del animal, quien muere al poco tiempo en la hacienda Mulaló, en Yumbo, Valle del Cauca. En la población de Mulaló, al Norte de Cali, se encuentra un museo que expone las herraduras de Palomo, estribos y algunos objetos que pertenecieron al Libertador. No se equivocó Casilda sobre el futuro de Palomo, pintado intercontinentalmente por los grandes artistas y representado en las principales plazas.
(*) General de brigada (Ej.)
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Eumenes Fuguet Borregales,
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viernes, 8 de mayo de 2009
8 de mayo, "Día de la Cruz Roja Internacional"
Eumenes Fuguet Borregales (*)
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
Importante institución humanitaria Internacional de carácter voluntario, cuya conmemoración a nivel mundial toma su efeméride de la fecha natal del insigne altruista, el comerciante ginebrino Henri Dunant, nacido en Suiza, el 8 de mayo de 1828, formado en familia de arraigados principios religiosos y humanitarios.
Un proyecto de fábrica de harina en Argelia lo lleva hacia el norte de Italia, el 24 de junio de 1859; al aproximarse a la población de Solferino ubicada al noroeste de Italia, quedó impresionado luego del combate de dieciséis horas realizado entre los ejércitos franceses e italianos; 116.000 soldados al mando de Napoleón III, derrotaron a 100.000 efectivos de las fuerzas austriacas al mando de Francisco José I, en su fallida invasión.
En el campo de batalla se encontraban tendidos unos treinta mil soldados entre muertos y heridos de ambos bandos sin recibir ningún tipo de asistencia sanitaria, correspondiéndole a este ilustre magnánimo auxiliar a los moribundos contando con la colaboración de los vecinos de pueblos cercanos con limitaciones de agua, víveres y medicamentos.
La dolorosa experiencia a causa del espectáculo de dolor e impotencia por auxiliar a tanta gente, motivó a Dunant escribir en 1862, su famosa obra "Recuerdos de Solferino", publicación que por su cruel relato llamó la atención a miles de lectores, concibiendo la idea de formar sociedades de socorro en tiempo de paz, para atender a los heridos en conflictos armados; tuvo una especial acogida de cuatro ciudadanos suizos: general Guillermo Henry Doufour, abogado Gustavo Moynier, Dr. Luis Appia y Dr. Teodoro Maunoir, los cuales se organizaron y comprometieron fundar el 17 de julio de 1863, el "Comité Internacional de Socorro a los Heridos Militares", conocido también como el "grupo de los cinco", origen del "Comité Internacional de la Cruz Roja", Dunant generó con su llamativa visualizando evitar dificultades a la hora de atender los heridos en combate; durante los días 26 al 29 de octubre de 1863, se efectuó en Ginebra una conferencia para tratar los aspectos planteados por Dunant; al año siguiente el Consejo Federal Suizo, realizó en la misma ciudad una Conferencia Diplomática, donde participaron dieciséis países, los cuales redactaron el "Convenio de Ginebra", para mejorar la suerte de los militares heridos en campaña firmado el 22 de agosto de 1864, cuyos principales puntos establecen: proteger a los militares heridos en la guerra, mantener el carácter neutral del personal sanitario y de los hospitales de campaña, considerar a las ambulancias y hospitales como neutrales, la adopción de la Cruz Roja sobre fondo blanco como símbolo protector y el establecimiento del Comité Internacional de la Cruz Roja (C.I.C.R). El benefactor Henri Dunant recibe por su humanitaria labor el Premio Nóbel de la Paz en 1901. Primero en ser otorgado; fallece este digno servidor de la humanidad en Suiza el 30 de octubre de 1910.
Fue tan valioso el apoyo prestado durante la Primera Guerra Mundial, que el C.I.C.R recibió en 1917 como merecido reconocimiento, el único Premio Nóbel de la Paz, otorgado en el período 1914-1918.
El símbolo de la Cruz Roja, fue adaptado en tributo a Suiza, la nación de origen de los cinco ciudadanos que tuvieron la feliz idea de fundar la noble organización filantrópica. Institución similar a la Cruz Roja la constituye la Media Luna Roja de Turquía, reconocida desde 1949.
Los principios fundamentales de la Cruz Roja Internacional y de la Media Luna Roja son: Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad, Independencia, Carácter Voluntario, Universalidad y Unidad.
Para honrar la memoria de Dunant se instituyó en 1963, la Medalla que lleva su preclaro nombre, entregada cada dos años a connotados servidores públicos; el doctor Pedro José Manrique Lander, distinguido cirujano, ex presidente de la Academia Nacional de Medicina, recibió esa presea en 1993; único venezolano en recibir esa valiosa recompensa al igual que otros tres latinoamericanos. Recordando a los voluntarios que ayudaron en la atención de los heridos en Solferino, el 24 de junio se conmemora el "Día Internacional del Socorrista".
La Cruz Roja funciona gracias a la activa participación de millones de voluntarios repartidos en casi doscientos países integrando una noble institución, sin fines de lucro, para prestar asistencia obviando raza, credo político, religión o condición económica a todas las personas que la necesiten.
La Sociedad Venezolana de la Cruz Roja, con sede en todos los estados, fue activada en Caracas el 30 de enero de 1895, como parte de los actos organizados para conmemorar el centenario del general Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho, "el prócer más puro de la Independencia americana", nacido en Cumaná el 3 de febrero de 1795, ejecutor en noviembre de 1820 en Trujillo, de los famosos Tratados de Armisticio y Regularización de la Guerra, catalogados por el Libertador como "el más grande monumento de la piedad aplicado a la guerra", adelantándose 44 años a la creación de la Cruz Roja y a los Tratados de Ginebra, reconocida su labor en la reunión del Congreso Mundial de Historia realizado en Bucarest el año 1980, con la connotación de "Precursor del Derecho Humanitario Internacional".
El Primer presidente de La Cruz Roja Venezolana fue el inglés Sir Vincent Barrington, figurando en la Junta Directiva connotadas personalidades como: Agustín Aveledo, Francisco Risquez, Luis Espelozín y Luis Razzeti, entre otros. La Cruz Roja del Estado Carabobo, fue fundada el 30 de noviembre de 1918, su primer presidente fue el Dr. Juan Alejandro Betancourt, el actual es el Dr. Jesús Mendoza Romero. El himno, letra y música, autoría del Dr. Guillermo Romero Lizarraga, cuyo coro dice: "Del clarín de Solferino/a nuestro campo inmortal/vibren gloriosas notas/de nuestro himno regional".
(*) Gral. de Bgda.
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
Importante institución humanitaria Internacional de carácter voluntario, cuya conmemoración a nivel mundial toma su efeméride de la fecha natal del insigne altruista, el comerciante ginebrino Henri Dunant, nacido en Suiza, el 8 de mayo de 1828, formado en familia de arraigados principios religiosos y humanitarios.
Un proyecto de fábrica de harina en Argelia lo lleva hacia el norte de Italia, el 24 de junio de 1859; al aproximarse a la población de Solferino ubicada al noroeste de Italia, quedó impresionado luego del combate de dieciséis horas realizado entre los ejércitos franceses e italianos; 116.000 soldados al mando de Napoleón III, derrotaron a 100.000 efectivos de las fuerzas austriacas al mando de Francisco José I, en su fallida invasión.
En el campo de batalla se encontraban tendidos unos treinta mil soldados entre muertos y heridos de ambos bandos sin recibir ningún tipo de asistencia sanitaria, correspondiéndole a este ilustre magnánimo auxiliar a los moribundos contando con la colaboración de los vecinos de pueblos cercanos con limitaciones de agua, víveres y medicamentos.
La dolorosa experiencia a causa del espectáculo de dolor e impotencia por auxiliar a tanta gente, motivó a Dunant escribir en 1862, su famosa obra "Recuerdos de Solferino", publicación que por su cruel relato llamó la atención a miles de lectores, concibiendo la idea de formar sociedades de socorro en tiempo de paz, para atender a los heridos en conflictos armados; tuvo una especial acogida de cuatro ciudadanos suizos: general Guillermo Henry Doufour, abogado Gustavo Moynier, Dr. Luis Appia y Dr. Teodoro Maunoir, los cuales se organizaron y comprometieron fundar el 17 de julio de 1863, el "Comité Internacional de Socorro a los Heridos Militares", conocido también como el "grupo de los cinco", origen del "Comité Internacional de la Cruz Roja", Dunant generó con su llamativa visualizando evitar dificultades a la hora de atender los heridos en combate; durante los días 26 al 29 de octubre de 1863, se efectuó en Ginebra una conferencia para tratar los aspectos planteados por Dunant; al año siguiente el Consejo Federal Suizo, realizó en la misma ciudad una Conferencia Diplomática, donde participaron dieciséis países, los cuales redactaron el "Convenio de Ginebra", para mejorar la suerte de los militares heridos en campaña firmado el 22 de agosto de 1864, cuyos principales puntos establecen: proteger a los militares heridos en la guerra, mantener el carácter neutral del personal sanitario y de los hospitales de campaña, considerar a las ambulancias y hospitales como neutrales, la adopción de la Cruz Roja sobre fondo blanco como símbolo protector y el establecimiento del Comité Internacional de la Cruz Roja (C.I.C.R). El benefactor Henri Dunant recibe por su humanitaria labor el Premio Nóbel de la Paz en 1901. Primero en ser otorgado; fallece este digno servidor de la humanidad en Suiza el 30 de octubre de 1910.
Fue tan valioso el apoyo prestado durante la Primera Guerra Mundial, que el C.I.C.R recibió en 1917 como merecido reconocimiento, el único Premio Nóbel de la Paz, otorgado en el período 1914-1918.
El símbolo de la Cruz Roja, fue adaptado en tributo a Suiza, la nación de origen de los cinco ciudadanos que tuvieron la feliz idea de fundar la noble organización filantrópica. Institución similar a la Cruz Roja la constituye la Media Luna Roja de Turquía, reconocida desde 1949.
Los principios fundamentales de la Cruz Roja Internacional y de la Media Luna Roja son: Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad, Independencia, Carácter Voluntario, Universalidad y Unidad.
Para honrar la memoria de Dunant se instituyó en 1963, la Medalla que lleva su preclaro nombre, entregada cada dos años a connotados servidores públicos; el doctor Pedro José Manrique Lander, distinguido cirujano, ex presidente de la Academia Nacional de Medicina, recibió esa presea en 1993; único venezolano en recibir esa valiosa recompensa al igual que otros tres latinoamericanos. Recordando a los voluntarios que ayudaron en la atención de los heridos en Solferino, el 24 de junio se conmemora el "Día Internacional del Socorrista".
La Cruz Roja funciona gracias a la activa participación de millones de voluntarios repartidos en casi doscientos países integrando una noble institución, sin fines de lucro, para prestar asistencia obviando raza, credo político, religión o condición económica a todas las personas que la necesiten.
La Sociedad Venezolana de la Cruz Roja, con sede en todos los estados, fue activada en Caracas el 30 de enero de 1895, como parte de los actos organizados para conmemorar el centenario del general Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho, "el prócer más puro de la Independencia americana", nacido en Cumaná el 3 de febrero de 1795, ejecutor en noviembre de 1820 en Trujillo, de los famosos Tratados de Armisticio y Regularización de la Guerra, catalogados por el Libertador como "el más grande monumento de la piedad aplicado a la guerra", adelantándose 44 años a la creación de la Cruz Roja y a los Tratados de Ginebra, reconocida su labor en la reunión del Congreso Mundial de Historia realizado en Bucarest el año 1980, con la connotación de "Precursor del Derecho Humanitario Internacional".
El Primer presidente de La Cruz Roja Venezolana fue el inglés Sir Vincent Barrington, figurando en la Junta Directiva connotadas personalidades como: Agustín Aveledo, Francisco Risquez, Luis Espelozín y Luis Razzeti, entre otros. La Cruz Roja del Estado Carabobo, fue fundada el 30 de noviembre de 1918, su primer presidente fue el Dr. Juan Alejandro Betancourt, el actual es el Dr. Jesús Mendoza Romero. El himno, letra y música, autoría del Dr. Guillermo Romero Lizarraga, cuyo coro dice: "Del clarín de Solferino/a nuestro campo inmortal/vibren gloriosas notas/de nuestro himno regional".
(*) Gral. de Bgda.
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