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jueves, 17 de diciembre de 2015

La Destrucción Sistemática de la FF.AA.NN Venezolas./ II. Parte

lunes, 14 de diciembre de 2015

La Destrucción Sistemática de la FF.AA.NN Venezolanas por la revolución Bolivariana, Socialismo del Siglo XXI y Chavista 1999-2015 II. Parte



Oscar J. Márquez

El investigador de  asuntos militares  Arthur Sugon T,   en su obra El Papel de los Militares, al referirse a las FF.AA. venezolanas  frente al futuro que se le presentaba ante la coyuntura histórica que se vivía en Venezuela después de la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en la década de los sesenta, y ante la subversión armada castro comunista nos señala: “…que no puede pensarse en una rehabilitación  moral venezolana, si no hay un examen de conciencia de los hombres de uniforme de Venezuela…”.

Frase esta que tiene plena vigencia a varias décadas de haberse  escrito, hoy más que nunca, ante el proceso de reconstrucción de la Nación venezolana, frente al desmontaje que han sufrido las instituciones del Estado,  ante la crisis económica producto no de una “Guerra Económica”, sino de la imposición de un socialismo a espaldas de la Constitución de 1999. Socialismo que limitó la propiedad privada,  hecho de mano  de  las ex propinaciones indiscriminadamente, estableció un control cambiaros,  que llevó a varias devaluaciones de la moneda, a una reconvención monetaria, a la emisión o impresión de papel moneda inorgánica, y a un control de precios por parte de la llamada revolución Bolivariana, Socialista del siglo XXI y Chavista. 

Debemos de conocer y entender que pasó dentro de  nuestras Fuerzas Armadas  entre 1999 - 2015 para tratar de deducir qué pasará a partir de 2016…  
En términos generales en Venezuela la función militar en sí misma no es mal vista por la sociedad venezolana;   lo que sí está mal visto es el militarismo que usurpa las funciones civiles y se mantiene en el poder por la fuerza, apoyado por sectores del gobierno privilegiados;  o cuando el sector civil manipula a la institución militar no como poder militar, sino  a sus integrantes, en forma indiscriminada a través de diferentes cargos dentro de la administración pública,   subrogándose un derecho sobre ellos y comprometiendo así a  la institución armada;  o cuando se busca politalizar  las FF.AA en beneficio de la clase gobernante.

Para algunos analistas, observadores  y antimilitaristas el actual régimen es ecléctico y tiene un  corte y señas militaristas. El Presidente Hugo Chávez  se formó como militar, hasta irrumpir en la escena pública el 03 y 04 de febrero de 1992  a través de una insurrección militar en contra de régimen legalmente establecido. Al serle sobreseída su causa por ese mismo  poder civil que pretendía eliminar y cambiar,  comprometería a las FF.AA posteriormente  al  sacar a estas entre comillas  a la calle a través de un supuesto binomio “Pueblo - Fuerzas Armadas”, una vez que se hizo del poder y ganó las elecciones en diciembre de 1998. Y serán estas,  Fuerzas Armadas  conjuntamente con Petróleos de Venezuela (PDVSA), las instituciones en la que se ascendía por meritocracia en forma piramidal,  las que más han perdido y las que más han sido afectadas  en el período de 1999 a 2015.

Es a través de la división de poderes de Montesquieu,  donde podemos ver el origen de la subordinación del poder  militar al poder civil.  Al controlar totalmente el Ejecutivo venezolano los poderes Legislativo, Judicial y el ahora llamado poder  Moral, las FF.AA ante ellos son sólo un apéndice del Poder Ejecutivo y al No ejercer el poder Legislativo, eminentemente civil,   controles sobre las Fuerzas Armadas, estás comprometen  su institucionalidad.

Las relaciones entre civiles y militares en Venezuela no han sido fáciles debido a su triste y complicado  historial de caudillismo que parten de la misma población civil.  Lo cierto del caso y contrario a lo que se pueda decir u opinar en Venezuela tanto en la Guerra de Independencia como en la Era Republicana hasta la Guerra Federal  se dio un  proceso de integración a lo largo y ancho de la sociedad venezolana  a través del ejército, porque no existía en ese entonces el concepto de FF.AA.

La Guerra Federal, permitió así mismo que la sociedad venezolana se sintiera igualitaria y que todos y cada uno de los ciudadanos pudieran aspirar a las más altas funciones en cualquiera de los sectores sociales, políticos, económicos, militares e incluso en la iglesia aun bajo las dictaduras gracias a su propio trabajo y esfuerzo. Aunque esta igualdad estuviese cuestionada por otro tipo de conceptos tradicionales.

Independientemente de todas estas cuestiones sobre los movimientos de integración vertical u horizontal en el país y sus diferentes estratos sociales,  hay que recordar al Presidente los EE.UU, el General  Andrew Johnson, quien provenía de un ejército,  y quien señaló en su discurso antes de asumir la Presidencia en marzo de 1828 al referirse a los ejércitos  “…. no olvidaré esta máxima saludable, basada en la experiencia, que  el poder militar debe siempre estar subordinado al poder   civil…”  

Cómo se logró la institucionalidad de las FF.AA.NN a partir de 1958
Las Fuerzas Armadas Nacionales venezolanas  entre 1958 y 2002 a  la par  que el resto de la Nación estaba  integrada   primordialmente   por una clase humilde,  popular y una  clase media  alta laboriosa. A esta se le llegaba no por ósmosis, sino por vocación, buena conducta y capacidad profesional previo cumplimiento de los respectivos exámenes, médicos, pruebas físicas, de conocimiento  y psicotécnicos.

Hubo sus excepciones claro está, pero el código de conducta de la oficialidad especialmente las de planta en las escuelas militares ya fuese del Ejército,  Aviación, Marina y Guardia Nacional en las que a veces se permitían  algunos de estos ingresos por  influencia o “palanca”  al  no pasar las diferentes pruebas, procedían a exigirle a veces más de la cuenta y estos terminaban  pidiendo la baja, pero si superaban esas exigencias, lograban graduarse.  Y durante su vida profesional eran los reglamentos y las leyes militares las que regían y evaluaban al profesional cuando se dejaban de aplicar se caían en la indisciplina , y la desmoralización en algunas unidades.  

Para ingresar a las FF.AA.NN venezolanas ya fuese al  Ejército, Marina, la Aviación o la Guardia Nacional, especialmente su oficialidad y suboficialidad  no era necesario ser ni rico, ni pobre  ni pertenecer a  una determinada clase social, ni ser blanco, ni  negro, ni  mulato,  o indígena. Al contrario que otros países de Latinoamérica los integrantes de las Fuerzas Armadas venezolanas no formaban parte de una casta o un determinado núcleo social, por lo tanto las Fuerzas Armadas Nacionales eran el pueblo mismo en uniforme y un reflejo de las inquietudes de la sociedad venezolana en general.  Aspecto este que sería redescubierto, manipulado y explotado hasta la saciedad por Hugo Rafael Chávez Frías para su propio beneficio  y para el control y desmontaje de las mismas FF.AA., siguiendo algunas de las teorías  o pautas de la  obra  Caudillo Ejército Pueblo, del Argentino Noberto Ceresole

Este personaje fue un destacado dirigente de la guerrilla en los años de 1970 e interlocutor del cubano  Manuel Piñeiro Losada  alias el Comandante  Barbartoja  (Matanzas 1933- La Habana 1998), responsable de expandir los grupos radicales de izquierda en América,    ex jefe de la Dirección de las Américas en Cuba  y de la inteligencia cubana, ex esposo de la  chilena Marta Harnecker,  escritora marxista leninista, socióloga, autora de los Conceptos del Materialismo Histórico quien en Caracas se desempeñó   como  directora del Centro de Investigaciones Miranda y  como  asesora e  ideóloga del proceso de  Hugo Chávez Frías desde el 2002 hasta el 2006.  En el 2014 la sra. Hanecker recibió el premio Libertador al Pensamiento Crítico, en Caracas.

Desde la década de los cincuenta y más aun a  partir de la de los sesenta, las FF.AA.NN venezolanas  comenzaron a ser  altamente profesionalizadas, contando  con una preparación  técnica para atender  cualquier contingencia  frente a una  guerra moderna de cuarta o de quinta generación que no tiene fronteras, como las asimétricas, terrorismo o la de los  medios electrónicos y comunicación de masas a través de operaciones psicológicas.

Se formaban así  los Oficiales y Sub Oficiales Profesionales de Carrera (SOPC) como un profesional y un técnico en cada una de sus respectivas ramas y diferentes  sistema de armas, así como en las funciones de  los  Servicios de Policía Administrativa Especial que cumple la Guardia Nacional  (Resguardo Nacional, Guardería Ambiental, control en la lucha contra las Sustancias Estupefacientes y  Psicotrópicas,  Seguridad, seguridad  de Fronteras entre tantas otras funciones). La Guardia Nacional era  la rama de las FF.AA que verdaderamente estaba subordinada al poder civil por sus funciones específicas, ante algún ministerio o ante el poder judicial.

Las FF.AA. venezolanas  para el año de 1999 al asumir la presidencia Hugo Rafael Chávez Frías, estaban completamente capacitadas y  profesionalizadas y no tenían nada que envidiarle al resto del estudiantado y profesional universitario  venezolano. Estudiaban lógica,  matemática, informática, teoría política y se hablaba de comunismo, capitalismo, del neoliberalismo, sobre  la  crisis económica, de Política, de la bipolaridad, DD.HH    entre tantos otros temas, existiendo la libertad de cátedra, especialmente en el  Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional (IAEEDEN) y en las Escuelas superiores de las diferentes fuerzas.

Desmilitarización  de la  Política y  despolitización o democratización de las FF.AA
Uno de los aspectos que permitió la estabilidad de las Fuerzas Armadas venezolanas,  frente al proceso democrático una vez que el General Marco Pérez Jiménez se vio obligado a abandonar el poder el 23 de enero de 1958,   fue la eliminación del  Estado Mayor  General de las Fuerzas Armadas, a través del Decreto No. 288 del 27 de junio de 1958, debido a que durante ese gobierno se le había entregado demasiado poder al Presidente (dictador).  

Señalaba  el citado decreto que el: “…otorgamiento de extensivos poderes a un único organismo supremo para el empleo conjunto de las mismas, ha  conducido  a la Institución Armada  a depender de la voluntad impuesta por un también único criterio  que, anulando la capacidad de los Comandos de Fuerzas, llega a desvirtuar el sentido institucional y técnico de los organismos militares de la Nación…”.

Por lo tanto se hacía necesario crear un equilibrio estructural entre las Fuerzas Armadas, Ejército, Marina, Aviación y Fuerzas Armadas de Cooperación  (Guardia Nacional) que permitiera establecer un organismo de planeamiento conjunto que representase la  facultad de condiciones  entre sí o que equilibrase a las fuerzas de tierra, mar y aire sin la preeminencia de una sobre la otra; ni que el primer mandatario nacional tuviese una ascendencia directa sobre una de ellas y que fuese el Comandante en Jefe  de las mismas.  

Se creó así el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas,  basado en una unidad de doctrina la cual  se revisaba  periódicamente por los organismos especializados de las cuatro fuerzas de común acuerdo  pero con plena autonomía administrativa para resolver sus problemas particulares según sus propias  doctrinas individuales y en función de sus misiones y medios de operación, condiciones de vida, necesidades, recursos materiales y financieros.  Se crearon las Comandancias Generales del Ejército, de la Marina, de la Aviación y de las Fuerzas Armadas de Cooperación (Guardia Nacional) respectivamente. Y se mantuvo de esta manera el equilibrio tanto en lo militar como en lo administrativo de las cuatro fuerzas.

Se le otorgó a cada una de las cuatro fuerzas  la autonomía, militar y administrativas, dejando una dependencia ante el Ministro de la Defensa, pero quitándole a este la autoridad de Comando. Se dejó al Presidente como único Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Sin embargo independientemente de esto,  se estableció el control de las Fuerzas Armadas por el Congreso Nacional, a través de la asignación y aprobación de las respectivas partidas presupuestarias y era el Congreso que modificaba tales partidas si era necesario, y no el Ministerio de la Defensa. El Congreso también analizaba las listas de ascenso que debían de seguir el órgano regular, por lo que ni siquiera el ejecutivo podía enviar listas de ascensos sin la previa aprobación de los Comandantes de Fuerza.

Por supuesto que fue difícil  su implementación pero esto no es objeto de nuestro análisis.  Lo cierto del caso es que los Comandantes de Fuerza defendieron sus prerrogativas de autonomía. Ante alguna situación trascendental funcionaba el Consejo Supremo de la Defensa, compuesto por el Ministro de la Defensa y los cuatro comandantes de las Fuerzas Armadas. Esto permitía tener  informaciones   directas de  cualquier fuente y controlar las FF.AA, independientemente del orden jerárquico del Ministro de la Defensa e inclusive de los  comandantes  de las Fuerzas  Ejército, Marina,  Aviación y de las Fuerzas Armadas de Cooperación (Guardia Nacional).

La creación del Estado Mayor Conjunto,  terminaba así con la preponderancia tradicional del Ejército entre las Fuerzas Armadas, y se obtenía, en consecuencia, una medida precautelar del sistema democrático para evitar se crearan fuerzas demasiado poderosas y autónomas capaces de instaurar un régimen totalitario y autoritario.

Estos cambios, más la eliminación de la Escuela Básica que se pensaba no era conveniente ya  en los dos primeros años de servicio al inicio de la carrera como cadete estos podían estrechar  los lazos de amistad  y comprometer la institucionalidad de las FF.AA en un futuro lejano  y la aprobación de los ascensos militares por parte del Congreso Nacional permitió la despolitización de las FF.AA, contrario a lo que sucedía en la América del Sur y Central en las décadas de los 60, 70, y 80, logrando además la separación entre militares y civiles evitando así las actividades conspirativas  principalmente.

En este orden de ideas, la Constitución de 1961 previó también separar la  autoridad militar de la civil al señalar en su artículo  131. Que  “…La autoridad militar y la civil no podrán ejercerse simultáneamente por un mismo funcionario, excepto por el Presidente de la República, quien será, por razón de su cargo, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Nacionales…”  En referencia a la competencia del Poder Nacional, el  artículo 136 señalaba  en su numeral  11°,  “… la Organización y régimen de las Fuerzas Armadas Nacionales…” y al poder legislativo le correspondía de acuerdo al art 150   a través del Senado numerales  4° y 5° “…Autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país, a solicitud del ejecutivo Nacional…”; “…Autorizar el ascenso de oficiales de las Fuerzas Armadas, desde Coronel o Capitán de Navío, Inclusive...”  Respectivamente

Al presidente de la República, de acuerdo al Artículo  190  de la CN de 1961  le correspondía según él, numeral 2°. nombrar y remover los Ministros entre ellos el de Defensa; el 3°. Ejercer, en su carácter de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Nacionales, la suprema autoridad jerárquica de ellas;  el 4°. Fijar el contingente de las Fuerzas Armadas Nacionales; y el  7°. Adoptar las medidas necesarias para la defensa de la República, la integridad del territorio y de su soberanía, en caso de emergencia internacional.

El decreto No 288 de 1958, disminuía así el poder del Ministerio de la Defensa tanto en lo militar como en lo administrativo que anteriormente había tenido a través del Estado Mayor  General de las Fuerzas Armadas, ya que en ambas organizaciones o instituciones el  Ministerio de la Defensa y Estado Mayor  General, habían sido ejercidas por el mismo, el General Marcos Pérez Jiménez,  desde la presidencia.

A mediados del  siglo XX se le daba así fin al caudillismo militar en Venezuela, hasta la irrupción  de una rebelión militar con características eminentemente ideológicas llamada MBR-200. Los integrantes de esta insurrección fueron el Tcnel (EJ)  Hugo R. Chávez Frías, comandante del Batallón de de Paracaidistas Antonio Nicolás Briceño; Tcnel (EJ)  Jesús Sanoja Hernández,  comandante del Batallón de Apoyo de la Brigada de Paracaidistas con sede en Maracay, Estado Aragua;  Tcnel (EJ)  Jesús Ortiz Contreras, comandante del Batallón de Cazadores Genaro Vásquez, con sede en Chaguamaral, Estado Miranda;  Tcnel (EJ)  Joel Acosta Chirinos, comandante del Batallón José Leonardo Chirinos. Integrantes estos de la Promoción Simón Bolívar egresada de la Academia Militar el 05 de julio de de 1975; y el Tcnel (EJ)  Francisco Arias Cárdenas comandante del 103 Grupo Misilistico Monagas con sede en la Ciudad de Maracaibo, estado Zulia egresado de la Academil en  1974. Lamentablemente era una de las primeras promociones del ejército forjada bajo el Plan de Estudios  “Andes Bello” 1971 1981 donde se profesionalizaba concretamente la carrera  del oficial del Ejercito.  

Todos ellos, a pesar de tener unos 06 años  o más  planificando la insurrección,   fueron  derrotados inicialmente tanto por las mismas FF.AA, como por la población ya que  contrario a lo que se  había planificado y según la orden de operación para el 4. F.  se debían de haber producido insurrecciones en 34  diferentes ciudades por parte de su  población civil, y esto no sucedió.  A pesar de la organización que tenían en ella lograron  que les acompañaran   14 mayores, 59 capitanes, 67 subtenientes 65 (SOPC), 101 Sargentos de tropa y 2056 alistados estos últimos  bajo el engaño al cumplir órdenes de sus superiores.

Sin embargo el Tcnel (EJ) Hugo R. Chávez Frías, una vez derrotado  fue catapultado al mundo político,  por errores  de apreciación influida por la soberbia,   al ser presentado  por unos  segundos ante las T.V. Sin embargo a pesar de que las FF.AA habían dominado la rebelión militar no se hizo justicia a un sector de los alzados en armas contra el orden constitucional y unos fueron dados de baja, mientras que otros fueron premiados con becas de estudio ya que eran jóvenes,  tenían ideas equivocadas, eran inexpertos.  Esta clemencia la acompañaba  la frase “…pobrecitos no sabían lo que hacían…”.

El sobreseersele las causas a los líderes de la insurrección del MRB-200,  a espaldas de la opinión de la Dirección de justicia Militar, fue un craso error  tanto para las FF.AA  como  para la Nación. Esto le permitió a Hugo Rafael Chávez F. llegar a la Primera Magistratura mediante elecciones democráticas y continuar con sus planes ocultos que después fue señalando y despejando  poco a poco logrando desmantelar  y  destruir las  instituciones  de la República y llevar  a  la debacle en lo económico, político, social, moral y militar  a la Nación venezolana.

Hoy en día no existe este equilibrio tanto en lo militar como en lo administrativo y operacional de las hoy denominadas F. A  integrada por Ejercito Bolivariano,  Armada Nacional Bolivariana, Aviación Militar Bolivariana, Guardia  del Pueblo  Bolivariana y Milicia Militar Bolivariana,,  al haber sido modificada la ahora denominada Ley Orgánica de la Fuerza  Armada Nacional Bolivariana (LOFANB) antigua  Ley orgánica de las Fuerzas Armadas (LAFAN), debido al  Nuevo Pensamiento Militar Bolivariano que se le ha impuesto a las FF.AA. NN,   Se adoptó entonces una nueva     estructura o  reorganización a partir del 2004 a través de lo que se conoce  como  La Tarea Libertad, al ser modificada una serie de leyes,    que colocan al componente militar bajo el mando y comando del Presidente de la República.   
Continuara…
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Márquez, Oscar J. “La Destrucción Sistemática de la FF.AA.NN Venezolanas por la revolución Bolivariana,    Socialismo del Siglo XXI y  Chavista  1999-2015”  entrada del  Lunes 14 de diciembre  de 2015, consultado el xx/xx/ http://lapredicacastrocomunistaenvenezuela.blogspot.com/2015/12/la-destruccion-sistematica-de-la-ffaann.html

Se autoriza la reproducción o traducción, total o parcial de la información contenida en este escrito siempre y cuando se indique claramente la fuente (los titulares del copyright) [...] 
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