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viernes, 26 de febrero de 2016

¿A que se enfrenta la política en Venezuela?





¿A qué se enfrenta Venezuela con o sin Nicolás Maduro?


Publicado en: ActualidadNacionales




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Foto: nytimes.com
Foto: nytimes.com
El presidente Nicolás Maduro está atrincherado y acorralado en el poder, pero intenta aferrarse en el cargo usando las instituciones que le quedan, mientras la oposición está obligada a acelerar sus acciones para sacarlo este mismo año, pues si lo hace en 2017 otro chavista o madurista completaría el período que ya cumplió su primera mitad, señala el politólogo y abogado Luis Salamanca.
“La Sala Constitucional se ha convertido en la última línea de defensa del oficialismo. El antiguo régimen resiste al cambio político apelando al poder que le queda dentro del Estado. Esto es clave para entender los escenarios, las vías y los disparadores”, señala el experto.
Mientras tanto, están latentes las posibilidades de un estallido social o de una acción militar que precipiten los acontecimientos.
Al abordar los escenarios de gobernabilidad para Venezuela en el resto de 2016, este investigador y doctor en ciencias políticas concluye que la capacidad de maniobra “institucional” del gobierno le da hoy una precaria ventaja frente a la oposición.
Pero esa ventaja puede ser contrarrestada por una estrategia clara, decidida y pronta, de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en torno a la propuesta de un referendo revocatorio.
“Sin embargo, dada la explosividad del país, cualquier pronunciamiento social puede cambiar la dinámica política y precipitar otras situaciones”, concluye este especialista además en temas electorales.
Salamanca, investigador en el área política y jurídica, sistema político, análisis de entorno político, consultor en materia electoral, aborda los escenarios constitucionales y los factores precipitantes que pueden apurar los escenarios, o provocar alguna “situación dramática” que modifique la dinámica política y las estrategias de los actores del chavismo y la oposición.
“El país entró en modo cambio político el 6D”, señala el experto al advertir que el calendario constitucional para este cambio y enfrentar la crisis es muy lejano, con las elecciones presidenciales programadas para 2018.
“Por ello la oposición se plantea buscar la vía constitucional de cambio más rápido, menos complicada, y que requiera menos intervención de los demás poderes públicos”, observa. “Maduro no saldrá del poder voluntariamente y, si sale, es mediante una operación que deje el control a otro chavista. De esto se desprende que el oficialismo opondrá toda la resistencia de que es capaz para impedir el cambio político”, señala Salamanca.
Maduro argumenta que él es presidente de la República hasta 2019 y que está encabezando una “hermosa” revolución que requiere tiempo para madurar.
Ciertamente su legitimidad se ha deteriorado, el hecho de que aumenten las solicitudes de renuncia por todas partes evidencia su pérdida de sustento político.
Sus llamados constantes al pueblo para que lo apoye, desde 2015, han caído en oídos sordos, tal como se observa hoy cuando pide a sus seguidores que se rebelen y se manifiesten en contra de la oposición y no pasa nada.
Pese a todo, es el Presidente constitucional de Venezuela y ese es un dato que no hay que olvidar. Muchos lo ven fácil pero la operación no es nada sencilla. Ni para la oposición ni para el gobierno, puntualiza.
Para conocer las claves del escenario venezolano según el análisis de Salamanca, continué leyendo en: El Estímulo.



La enmienda es la vía más expedita, después de la renuncia, para plantearse un cambio político, debido que su materialización requiere poca colaboración de poderes. Sólo necesita que el CNE cumpla con el mandato imperativo de la Constitución de someter el proyecto a la aprobación del pueblo.
Si bien la enmienda no está concebida para cambios importantes en la Constitución, Hugo Chávez legitimó esta vía con el apoyo del TSJ, en Sala Constitucional, cuando logró introducir la reelección indefinida en 2009, incluso en contra del texto constitucional, que prohibía consultar de nuevo una misma materia, en el mismo período constitucional. La iniciativa opositora tiene en contra un previsible recurso de interpretación de constitucionalidad de la enmienda que puede impedir su realización.
El TSJ puede darle largas al asunto, o declarar su inconstitucionalidad, en cuyo caso, el CNE no atendería la solicitud de la AN. De resultar exitosa la iniciativa de la AN, Venezuela estaría eligiendo nuevo Presidente de la República en 2016. Sin embargo, la viabilidad de esta vía es baja por el poder de bloqueo del oficialismo.
II. LA REFORMA CONSTITUCIONAL
Es un método más agravado de modificación de la Constitución sin cambiar su estructura ni los principios constitucionales. Requiere la mayoría calificada de 2/3 de los integrantes de la AN para su aprobación. El proyecto debe ser votado en referéndum por el pueblo y luego ir a una nueva elección para elegir nuevas autoridades. Hoy luce poco probable debido a su complejidad y a la amputación de 3 diputados opositores por parte del TSJ. Chávez la legitimó en 2007 para hacer una reforma que sólo podía hacer una Asamblea Nacional Constituyente; pero lo que valió para el extinto mandatario no valdría para la oposición. Elemental, querido Watson.
III. La Asamblea Nacional Constituyente Es la más complicada de las vías por el tiempo que requiere pero la más efectiva, pues, pondría las cosas en su sitio, al modificar toda la Constitución y dictar una nueva. Es la más complicada en el contexto actual pues requiere 3 elecciones: la de la elección de los constituyentes, la del proyecto de nueva Constitución y la de la relegitimación de los poderes públicos. Puede ser planteada por la oposición dentro de un enfoque de cambio político de mediano plazo. Poco probable este año.
El referendo revocatorio
Es un mecanismo constitucional dirigido a hacer cesar el mandato de un gobernante o representante electo popularmente. Es convocado exclusivamente por el pueblo, en un 20% del electorado registrado, requiere un quórum de asistencia electoral de 25% el día de las elecciones y que la opción favorable a la revocatoria obtenga la misma cantidad de votos que sacó Maduro en 2013, o más y que la opción oficialista obtenga menos votos.
Se puede activar a la mitad del período constitucional. Esta ya está dada, pues, según la Constitución, Maduro vino a completar el período iniciado por Chávez, aunque no se juramentó, el 10 de enero de 2013. No es por tanto el 14 de abril de 2013 cuando se verifica la mitad de período.
El problema de esta vía es que requiere gran colaboración del Poder Electoral y es previsible, como ocurrió en 2004, que haya mucha manipulación institucional por parte del Presidente de la República para ralentizarlo, congelarlo, bloquearlo, etc. En particular, es un factor adverso el que no exista la ley respectiva sino que se maneje por un reglamento del CNE. En tal sentido, la reglamentación de la recolección de firmas para convocarlo es un atentado en contra del ejercicio del derecho.


Su gran virtud es que ya está consagrado en la Constitución (Art. 72) como un instrumento para cesar el mandato de un gobernante o representante popular. Además, el gobierno lo “reconoce” como la única vía establecida constitucionalmente e, incluso, Maduro ha sugerido a la oposición que convoque uno. Es probable que el revocatorio sea manipulado para que se dé, si se da, en 2017. Es la vía que queda, descartada la enmienda y dada la baja probabilidad “institucional” de las otras opciones. Pero es la opción que le queda a la oposición y debe activarla pronto y poner sus energías en ella. El proceso político revocatorio sería una sampablera.
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