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miércoles, 21 de abril de 2010

CEV dice que el socialismo chavista dista de lo que reclaman venezolanos




Monseñor Baltazar Porras leyó una carta suscrita por la Conferencia Episcopal en la que advierte que el "proceso de cambio (propuesto por Chávez), calificado ahora como revolucionario, es de pretensión totalitaria, ya que intenta reestructurar lo socioeconómico, lo político-institucional, lo jurídico-constitucional y lo ético-cultural" Vea: Especial 19 de Abril
CEV dice que el socialismo dista de lo que reclaman venezolanos

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) dijo en una carta pastoral conocida este martes, a propósito del Bicentenario de la Independencia del país, que "el proyecto de socialismo del siglo XXI" del presidente Hugo Chávez "dista mucho de lo que el pueblo venezolano aspira y reclama".

El arzobispo de Mérida, monseñor Baltazar Porras, dijo en una rueda de prensa que en el texto de la CEV, de 47 puntos, se destaca "el carácter civil" del primer gobierno autónomo venezolano del 19 de Abril de 1810, así como los hechos del 5 de Julio de 1811 cuando se declaró formalmente la independencia del país con respecto a España.

Chávez ha acusado en diversas ocasiones a los jerarcas de la iglesia católica en Venezuela de ser una "cúpula de privilegiados" que está "de espaldas a los creyentes y de las mayorías populares" y al servicio de "la oligarquía".

La carta pastoral publicada por la CEV en su página web fue redactada por los arzobispos y obispos de Venezuela el pasado 12 de enero.

Entre sus 47 puntos destaca como diagnóstico que Chávez lidera un "proceso de cambio (...), calificado ahora como revolucionario, de pretensión totalitaria, ya que intenta reestructurar tanto lo socioeconómico como lo político-institucional, lo jurídico-constitucional y lo ético-cultural".

"Su ambición no sólo toca el tejido material y organizativo del cuerpo social, sino también, y sobre todo, afecta el fondo íntimo, espiritual, del alma nacional", dice.

Añade que tal proceso "no sólo se presta a grandes ambivalencias y ambigüedades, sino que contradice elementos fundamentales de una auténtica cultura democrática".

También sostiene que "el pueblo experimenta grandes privaciones en medio de la abundancia de recursos petroleros" y que "el despilfarro, la corrupción y la ineficiencia acaban con los recursos que debieran convertirse en vida y no en confrontaciones, incertidumbres y desesperanza".

"Nos anima la firme esperanza de que todo aquello que vaya en contra del propósito fundacional de la Venezuela libre y soberana, justa, solidaria y fraterna, no triunfará", agrega.

Ante reiteradas acusaciones de Chávez de que los prelados cumplen labores de líderes de la oposición, la carta señala que no les compete "lo que es propio de quienes han sido elegidos para ejercer, con gravísima responsabilidad, el servicio del bien común desde los poderes político-administrativo, legislativo, judicial y electoral".

"Pero sí es nuestro derecho y deber -agrega- invitar desde el Evangelio a la acción humanizadora de transformar el poder en servicio y los bienes de la tierra en medios de vida y oportunidades para todos, en vez de convertir a uno y otros en instrumentos de luchas de clase, discriminación, odio, opresión e idolatría".

"Decimos no al individualismo y no al estatismo", prosigue el texto en el que los obispos subrayan que "está a la vista, por doquier, el desastre que han producido y producen los proyectos autoritarios y hasta totalitarios, de diverso signo, que impiden la creatividad y la libertad ciudadanas".

La carta concluye con una exhortación a la lucha por una Venezuela de todos "sin exclusiones ni presos políticos, con el debido respeto a los procesos judiciales, con las normales garantías para la propiedad privada y con diversidad de opciones políticas (...), sin expresiones altisonantes, acciones desafiantes o alianzas preocupantes".
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