Libertad!

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sábado, 6 de marzo de 2010

El tono de una actividad política desleída

Teódulo López Meléndez
Cuando un país no conoce de tonos de grises ni logra distinguir acentos, modulaciones o entonaciones, puede decirse que está extremadamente radicalizado y que lo único que lo anima es destruir a la otra mitad. Ese es el panorama impuesto por el llamado comandante de la revolución con sus constantes peroratas de odio y su continuo llamado a exterminar a quienes no le siguen. He aquí el origen del drama, uno que es muy difícil de enfrentar con un mínimo de sindéresis.

Es lo que algunos han llamado con esa odiosa palabra “polarización”, una sacada del staff de los sociólogos de nuevo cuño que se dicen especialistas en la resolución de conflictos. Apelan a palabras como diálogo, lo que conllevaría a asegurar de manera terminante que a Venezuela no le queda otra salida que la guerra civil, dado que diálogo no puede haber, cuando el caudillo proclama a los cuatro vientos su imposibilidad bajo el argumento de que “ser rico es malo” o que “la batalla es final” o que “la oligarquía y la oposición de mierda deben ser destruidas”.

En estas condiciones no puede decirse que la política es una posibilidad por hacer, a menos que de alguna manera se busquen los intersticios para vencer la llamarada del odio. Ello no equivale a la inacción de resistencia frente a la dictadura, pues tal comportamiento equivaldría a complicidad ni a obstinarse sólo en una participación electoral obviando las magras condiciones en que ella se produce. En este contexto manifestarse continuamente dispuesto al diálogo se percibe como una disposición a un entrevero de piernas con un régimen que sólo permite la fidelidad más absoluta.

El ejercicio del poder en Venezuela es uno arbitrario, caprichoso y típicamente de cuartel. El caso de la disidencia del gobernador del estado de Lara a su militancia en el partido de gobierno (PSUV) nos ha mostrado con mayor claridad las aristas de la crisis presente. El presidente llega a Barquisimeto y ordena la expropiación de dos galpones de la empresa “Polar” y el gobernador reacciona como todo hombre apegado a la ley: eso es una zona industrial, así está en el plan de desarrollo urbano de su ciudad, hay ordenanzas específicas y la ley de la materia impide desafectar sólo una parcela pues habría que hacerlo con toda la zona que tiene alrededor de 180 industrias. Si menciono este caso específico es porqué posiblemente fue el detonante final de la crisis entre el gobernador disidente y el presidente mandón y arbitrario.

Está claro que lo que el régimen se propone es controlar en su totalidad la producción y distribución de alimentos para tener un control total de la población por vía del estómago, pero la arbitrariedad ordenada a su paso por la ciudad de Barquisimeto equivalía a un “yo soy la ley” o “mi voluntad es el texto constitucional”. Obviando el caso específico, uno donde no se consultó a la autoridad local sino que se le ordenó una medida contraria a Derecho, lo destacable es que el gobernador Henri Falcón llegó al llegadero, como se dice popularmente. En su carta de renuncia al partido expresa la necesidad de un diálogo entre todas las ramas del Poder Ejecutivo, la consulta democrática, el acuerdo como mecanismo para resolver las diferencias. Pero, más allá, proclama que el país requiere concordia, entendimiento, paz, transformación social sin atropello.

La carta, obviamente, no fue entendida por sus excompañeros de partido que se lanzaron a endilgarle toda clase de improperios, pero tampoco por una oposición obtusa que se lanzó por el mismo camino. Esta última le reclama al gobernador Falcón su anuncio de mantenerse en el proceso revolucionario o la ratificación de que con el líder el tratamiento es decirle la verdad. No entienden. El gobernador disidente no podía provocar la ruptura. Con la inmensa habilidad política que ha demostrado tener debe haber tenido también muy en claro que el diálogo y la paz que reclamaba iba a ser respondida con una catapulta de odio. De manera que es el dictador y el régimen los que producen la ruptura, no él. Eso le concede un inmenso poder moral sobre un país que no recapacita, es verdad, pero que a la larga puede ser entendido.

El otro argumento usado por los obtusos es el de Francisco Arias Cárdenas, un excomandante compañero de Chávez que se convirtió en candidato presidencial de la oposición, salió derrotado y luego mansamente volvió a las filas del gobierno donde fue “cristianamente” perdonado por el jefe supremo. Ese trauma parece internalizado por una parte de la población. Veamos lo ocurrido: Arias fue honesto en su oposición, cumplió su tarea, perdió y cayó en el más absoluto olvido y en el más doloroso abandono. No tenía piel para aguantar semejante situación que me imagino incluía una situación económica difícil. En esta situación buscó a cercarse a su viejo amigo que en nombre de esa amistad lo recibió y lo incorporó a su gobierno, siendo hoy Viceministro de Relaciones Exteriores. Sin entrar a calificar la actitud de Arias lo que importa es mirar hacia quienes padecen lo que ya se conoce como “el trauma Arias Cárdenas”. Parece que los preside una convicción de que todo disidente es un “caballo de Troya”, un traidor enviado por Chávez a infiltrar las puras aguas de la oposición para luego voltearse. No fue el caso de Arias Cárdenas. Es interesante como el sector oposicionista obnubilado se coloca en una situación francamente psiquiátrica, una que les impide observar con la debida atención la magnitud del desgajamiento que ha sufrido el partido de gobierno con la renuncia del gobernador Falcón. Una que induce a rechazo porque seguramente es otro insincero enviado a infiltrar cual “caballo de Troya”.

Esa carencia de percepción no los hace ver que el gobernador disidente no puede cumplir con ese papel porque entre los planteamientos más firmes que ha hecho es que no tiene nada que ver con la oposición ni ningún partido de oposición le sirve. Por cierto, uno de los mejores planteamientos de su rueda de prensa. Lo es porque el gobernador disidente es un militante revolucionario que no abjura de sus principios y porque sabe meridianamente que esa oposición está condenada a no tener oportunidad seria de gobernar. Pero más aún: no pueden ver el estupendo planteamiento de fondo del gobernador disidente: reclama un socialismo no sectario, humano, de entendimiento, de desarrollo social y de respeto a la ley y al texto constitucional de 1999. Cuando proclama su apego a la Constitución salida de una Asamblea Constituyente es señalado por los obtusos por supuestamente decir lo mismo que Chávez, olvidando dos cosas: la primera es que Chávez ya proclamó a ese texto como transitorio y que la oposición no hace otra cosa que reclamar el respeto por él. ¿En qué quedamos entonces? He recordado que los funcionarios no son electos solamente para hacer obra, para desarrollar los servicios públicos y atender a los más necesitados, sino también para apegarse al texto legal, para actuar enmarcados por un Estado de Derecho.

Volvamos, porque es vital, a la oferta del disidente gobernador Falcón del estado de Lara. Ha puesto sobre la mesa un socialismo de estos tiempos, una declaración que es equivalente a una condena de las prácticas estalinistas de Chávez, un reclamo directo y contundente contra el personalismo encarnado en el líder que todo lo sabe y todo lo decide sin preguntarle nada a nadie. Ha puesto sobre la mesa un reclamo de justicia social y de mantenimiento de lo que la revolución haya podido lograr en este sentido, pero volviendo a la sindéresis, a la dirección colectiva y dialogante. Este es un extraordinario planteamiento que no ha podido ser visto ni por los fanáticos oficialistas que lo acusan ahora de “financiado por la oligarquía”, de “servir al capital internacional”, de “traidor” y hasta de “conspirador”, ni por la oposición obtusa que lo llama “nuevo Arias Cárdenas”, “ladrón” y “líder con pies de barro”.

¿Podrá ser visto y oído este llamado por la gran cantidad de militancia oficialista ya preocupada por las arbitrariedades de su líder que, para muestra de botón, ya tiene un largo historial en las conferencias internacionales? Al menos en el estado que gobierna el señor Henri Falcón ha tenido eco: diputados a la legislativa local, a la Asamblea Nacional, concejales y militancia lo han acompañado. Es ya el mayor desgajamiento sufrido jamás por el partido de gobierno.

Ahora bien, el señor Falcón ha ido a militar a un partido aliado del gobierno, Patria Para Todos (PPT), en un gesto de su apego al proceso con todas las variantes y diferencias que tiene con él y que hemos resaltado en este texto. El PPT es una disidencia de Causa “R”, fundado por Moleiro, un viejo marxista teórico que inició en Venezuela el planteamiento radical (la “R” viene de radical) y que estuvo a punto de ganar las elecciones (todavía hay gente que dice que las ganó y se las usurparon) con la candidatura presidencial de Andrés Velásquez, un líder sindical del sector metalúrgico. En pocas palabras, una versión del Partido de los Trabajadores de Brasil y un planteamiento muy similar al de Lula Da Silva.

La respuesta del partido del señor Chávez ha sido congelar sus relaciones con el PPT por recibir en su seno al “traidor” gobernador disidente del estalinismo. Antes de usar los calificativos apropiados para semejante actitud, lo que interesa resaltar es que se ha puesto sobre la mesa un verdadero escape a la militancia desencantada oficialista y no hacia una posición retrógrada, sino hacia una oferta de principios y de apego a la legalidad. Ahora bien, ¿cómo alguien que tenga dos dedos de frente no puede darse cuenta que estamos ante el hecho más importante ocurrido en Venezuela en por lo menos ocho años?

No tengo capacidades adivinatorias para conocer la suerte de este proyecto que ante la ceguera general ha puesto sobre el tapete el gobernador Henri Falcón, pero sí creo estar en la excepción, esto es, creo tener dos dedos de frente por lo menos, de manera que saludo el hecho como una oleada excepcional de viento fresco en esta situación obtusa que describo al inicio de este texto y lo saludo como un hecho de una importancia política excepcional que bien podría romper el presente encasillamiento.

Buena suerte gobernador Falcón.

teodulolopezm@yahoo.com
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