Libertad!

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martes, 12 de junio de 2012

La tramoya de Fidel: -Hugo, no estás bien, quiero que te enfermes*.

Lo que leerán a continuación fue escrito en octubre. Ya fastidiado del mismo tema, decidí ser un "rompegrupo" y, tal como Unamuno -guardando la abismal distancia-, siempre interrumpo diciendo "¿De qué se trata? ¡Que me opongo! -Hugo, no estás bien, quiero que te enfermes. -¿Cómo es eso de que no estoy bien y además quieres que me enferme, mi comandante? -Déjame explicarte. El último informe que me entregaron indica que tu popularidad está bajando, que tus colaboradores te están hundiendo, y eso a nosotros no nos conviene. Recuerda que las elecciones serán en año y medio y no puedes ni debes desmoronarte. -Bueno, yo no lo veo así, pero si usted lo dice, debe ser cierto. Recuerde que su sabiduría no tiene parangón y su capacidad para prever el futuro no la iguala ningún hechicero ni clarividente. -Entonces, debes hacerme caso. Vamos a enfermarte. -Pero ¿Por qué? ¿Qué tiene eso que ver con mi popularidad. -Déjame contarte. Cada vez que yo veo las cosas pelúas -como dicen ustedes en Venezuela-, me enfermo de mentira, aunque algunas veces ha sido cierto. Y cada vez que lo hago, pongo a todo el mundo a hablar acerca de mí, la gente se preocupa más por mi persona, los mandatarios de todos los países comienzan a preguntarse qué sería de Cuba sin Fidel, las masas ignorantes rezan por mí, los cristianos, los yorubas, los budistas, los musulmanes, hasta los judíos. Luego, cuando reaparezco, el impacto es positivo, la gente se olvida de la peladera por un rato, y seguimos cabalgando hasta la próxima gravedad. Así de fácil. -Y... ¿Cómo va a hacer conmigo si yo me siento bien? -No te preocupes, mi laboratorio de guerra sucia ya tiene montado el plan; tú, sólo tienes que seguir mis instrucciones y verás que todo saldrá a pedir de boca. -¿Cuándo empezamos y de qué me voy a enfermar? -Hugo, de inmediato, y de lo mejor, de cáncer. -Pero eso es muy difícil de demostrar. -Caramba, me asombras que digas eso, tú, que has sido tan buen comediante como yo, que has mantenido una farsa que ni Moliére hubiese montado. -Perdone, mi comandante ¿Quién es Moliére? -Hugo, has aprendido muchas cosas muy rápido pero saber de Moliére te costará un poco más aunque tú pareces un personaje de sus comedias. Lo haces a la perfección, así que no te preocupes, tú eres un tartufo del Siglo XXI. -¿Tartufo? -No preguntes tanto, el tiempo se encargará de todo. -Bueno ¿A qué viene tanta parafernalia para decir, simplemente, que estoy enfermo? -No es sólo eso, es que tienes que lucir enfermo y comportarte como tal. Ello te traerá inconmensurables beneficios, subirás en las encuestas, el pueblo te bendecirá, todos se olvidarán de los males que los agobian, los periodistas estarán más enredados que las tropas de Estados Unidos en Afganistán, la especulación llegará al máximo, tus opositores se encargarán de investigar qué te pasa, hasta Obama y los europeos estarán pendientes. Mientras tanto, nosotros manipularemos la situación para sacarle el máximo provecho. Ya verás. -Parece una comedia. -Y... ¿Qué crees tú que has montado durante 19 años, desde que tiraste el golpe? -Bueno, comandante, si usted lo dice. -Tenemos que cambiar la trama por un rato, es como un nuevo capítulo en esta comedia, nuestra comedia, en la cual tú eres el personaje central, así que no te rajes. -¿Rajarme? ¡Jamás! -No digas melindreses, recuerda el Museo Militar. Bueno, olvidémosnos de eso. -¿Cuál será el primer paso? -Te quedarás en La Habana por unos semanas, se dirá que estás quebrantado de salud. Asociamos todo con tu rodilla. Luego, después de crear bastante incertidumbre, saldrás diciendo que sufriste dos operaciones para solventar un cáncer en la pelvis o el abdómen, que recibiste una quimioterapia, que seguirán otras, lucirás demacrado, muy decaído, muerto en vida. De eso se encargará nuestra compañía de teatro, la tramoya y el camerino los manejaremos nosotros. Tú, sólo actúa, lo cual haces muy bien. -Pero, mi comandante, dentro de pocos días tendré actos muy importantes que cumplir en Venezuela con motivo de la Batalla de Carabobo y los 200 años de la Firma del Acta de la Independencia, además de que hemos invitado a muchos países para anunciar la nueva OEA latinoamericana, antimperialista, sin Canadá ni los malditos yanquis. Esos compromisos no puedo evadirlos. -Eso es lo mejor. Al no asistir a esos actos, la gente creerá que estás realmente enfermo. -Pero, si me quedo aquí, ¿Crees que se comerán el cuento? -No te preocupes. Tenemos todo cubierto. Dejaremos colar rumores altamente confidenciales, provenientes de gente importante de tu gobierno y de algunos de mis agentes. Tú sabes que a los periodistas les gusta este tipo de noticias y tus escuálidos se sentirán muy contentos. Incluso, es posible que cambien su estrategia de cara a las elecciones, lo cual provocará ciertos descalabros entre ellos, discusiones, confusión. Entre más caos, mejor. -¿Cuándo dejará colar los rumores? -Ya tenemos todo listo, el mejor informado será un periodista que le gustan los runrunes y, como tiene alta credibilidad, fácilmente creerán en él. También crearemos contradicciones, en ese caso soltaremos otros datos, especialmente dirigidos a una guapetona que vive en Miami que exagera con el nombre de su padre, un tal Noleo. Se formará un jaleo de los buenos y la confusión será de tal magnitud que hasta tú creerás que estás enfermo. Esa es parte de la obra. -Fidel, ¡Qué inteligente eres! No sé qué sería de mí sin tus sabios consejos. -Bueno, es hora de empezar a trabajar. De acuerdo a cómo se desarrollen los acontecimientos, viajarás entre La Habana y Caracas varias veces a efectos de hacerte las quimioterapias, las rehabilitaciones y a encargarte de tus asuntos de Estado. No dejarás a nadie encargado del poder. -Pero, la Constitución lo exige. -¿Cuál Constitución? -Bueno, como usted diga. -Posiblemente, parte del tratamiento te lo hagas en Caracas. Montarás un piso completo para cuidados intensivos en el Hospital Militar y una sala de cuidados especiales en Miraflores, las cuales pondrás al servicio del pueblo después que terminemos con esto. Debo decirte que te hincharás como un sapo. -Eso, ¡No! -Tranquilo, como el Quico del Chapulín Colorado. ¿No te acuerdas de Marlon Brando cuando filmó El Padrino? Parecía que tenía una papaya en la boca. Así te pondrás. -¿Cómo harán eso? -Tenemos unas hierbas que producen hinchazón, sin causar problemas a otros órganos. Las desarrollaron los rusos cuando mantenían la revolución. Lucirás como si estuvieras recibiendo quimioterapia, dosis extraordinarias de esteroides, diálisis, quebrantos en general. Se hablará de cáncer en el recto, en el páncreas, en el hígado, en el colon, se correrá el rumor de que tienes metástasis, que durarás pocos meses. Te "rasparás el coco", como dicen ustedes en Venezuela. La gente saldrá a orar, a pedir por ti, muchos se raparán la cabeza por solidaridad contigo, los curitas y obispitos leales a la revolución harán su trabajo, creyendo que realmente estás enfermo. Todos deben ser engañados, hasta Jaua, Diosdado, Maduro, Aristóbulo, los generales, tu familia, incluyendo tus hijas quienes te cuidarán para que no desmejores. Ellas tienen que comerse el cuento. -¿Y Jose Vicente? -Ese es muy resabiado, es más falso que tú, más zorro que yo. Trataremos de que quede confundido. De todas maneras, él no romperá el equilibrio y entenderá cuáles son los objetivos, por los pesos baila la mona. -¿Y la CIA? -Tampoco te preocupes, esos gringos creen que se las saben todas. Nosotros los tenemos infiltrados desde la Guerra Fría y sabemos cómo colocar la información dentro y despistarlos. -Fidel, ¡Eres un genio! ¡Eres Dios! -Delante de mí, no hables de Dios. Eso es para el público de galería. Tú eres quien tiene que mantener la imagen de que crees en Dios, en Changó, en Ogoun, en Ghede, en Mahoma, en María Lionza, en todos los santos y espíritus burlones de tu llano. Eso tienes que manejarlo muy bien, por eso es que tienes que poner a todos a rezar por ti, incluyendo al obispito que te ayudó el 11 de abril. -¿Cuánto tiempo durará este plan? -El tiempo lo irá diciendo, no más de seis meses. Aprovecharemos la oportunidad para desenmascarar a quienes son leales y traidores. Algunos de los nuestros que se fueron para el otro lado, regresarán, algunos duros de los escuálidos se ablandarán, las opiniones se dividirán y subirás en todas las encuestas para no bajar jamás. Eso sí, para lograr eso tendrás que cambiar de lenguaje, no debes hablar de la muerte sino de la vida, cambiarás el rojo por los demás colores, así lucirás plural, abierto, democrático, cristiano, casi ecuménico. -¡Coño! Eres maravilloso y adorable, eres un mago, eres mi padre. -Déjate de vainas. Durante este tiempo, ningún médico opinará. Tu enfermedad se tratará como secreto de Estado, como debe ser. Oportunamente, casi al final de la tramoya, un médico leal al proceso dirá que tienes un cáncer incurable, irreversible, y que será cuestión de tiempo tu defunción. -Supongo que será mi ministra de salud. -No, a ella nadie le cree, además ella es más administradora que médico. Buscaremos a alguien con alta credibilidad. -Bueno, a pesar de todo, yo tengo gente muy preparada en mi gobierno, gente con doctorados y masters en todas las carreras. Encontraremos a alguien que se preste a ello. -Al final, verás cuánto éxito tendrás. Se dirá que fue un verdadero milagro, que la oración de tu pueblo te salvó, que estabas conectado directamente con Dios, con las vírgenes, los santos, las ánimas sanadoras, los espíritus vengadores. Se dirá que la medicina cubana es la mejor del mundo. Que tú eres el ungido, el propio, el verdadero hijo de Dios, la Santísima Trinidad, una fusión de Cristo, Marx y el Che. Será un éxito total. -¿Cómo Avatar? -¡Mejor que eso! Los resultados los verás en las urnas. * El autor del artículo se está por confirmar.
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