Libertad!

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jueves, 4 de febrero de 2010








Patriotismo contra el comunismo
importado de Cuba

De allí surge que, por efectos de la cubanización, la lucha contra el comunismo deba ser entre nosotros, por añadidura, la lucha por la liberación nacional, con lo cual entra en juego la contradicción entre patriotas y vendepatrias, que debemos explotar al máximo. Atacar por aquí es ir a la yugular del enemigo.
Jesús Antonio Petit Da Costa


Ya estamos claros en que Venezuela tiene un presidente comunista y por consiguiente un gobierno comunista. Ya está claro además que la inmensa mayoría de los venezolanos rechaza el comunismo prefiriendo la democracia, por lo cual resulta obvio que la contradicción fundamental de la sociedad venezolana está entre comunismo y democracia, entre una minoría comunista que detenta el poder político y la inmensa mayoría democrática que viene siendo arrastrada al comunismo contra su voluntad. Ya está claro entonces que, por ser la contradicción fundamental, constituye el flanco más débil de Chávez, por donde debemos concentrar el ataque sin desperdiciar ocasión ni motivo. Todo cuanto hacen Chávez y su gobierno obedece a un plan comunista. Y así debemos hacerlo ver a la gente. Por ello toda crítica a sus actos debe vincularse con el plan comunista que viene ejecutando para concentrar de este modo el ataque frontal en su flanco más débil.
Con mayor razón debemos atacar por este flanco porque el comunismo es en Venezuela algo exótico, o sea, extraño a la realidad nacional, chocante con la idiosincrasia del venezolano, extravagante a su modo de obrar. Eso explica la importación del comunismo cubano junto con la invasión masiva de cubanos. Evidentemente el comunismo es un producto de importación traído a Venezuela por Chávez. Lo ha importado de Cuba, sin ocultar el sello "made in Cuba".

¿Porqué hubo que importar el comunismo? Primero, porque Chávez carece de formación doctrinaria y de estatura intelectual como para elaborar una doctrina comunista venezolana. Sólo ahora, cuando ya estamos en la sociedad de la información y la economía mundial se ha globalizado, ha descubierto las obras de Marx y Lenin, unas antiguallas escritas hace más de un siglo en los inicios del capitalismo industrial. Pero no sólo es un comunista retrógrado, sino también ágrafo, es decir, incapaz de escribir un folletito con ideas propias.
¿Y porqué importado de Cuba? Porque Chávez, he aquí la segunda razón, no es un estratega como lo fue Ho Chi Minh en Vietnam. Por carecer de esta habilidad ha caído bajo el hechizo de Fidel Castro. Ha sido Fidel el autor del proyecto de trasplante del comunismo cubano a Venezuela y el que viene dirigiendo el proceso con dedicación a tiempo completo como lo demuestra que estudia hasta las estadísticas de partos y la venta de ropa interior amarilla en año nuevo. Esto significa que su cerebro está puesto en Venezuela, el principal mercado de su único producto de exportación: el comunismo a la cubana.

¿Entonces qué rol cumple Chávez? El de vendedor de un producto importado. Trae el producto, le hace publicidad ponderando,  como cualquier charlatán, sus falsas bondades y lo pone a funcionar siguiendo paso a paso las instrucciones de Fidel, el fabricante. Sin duda ha sido un vendedor hábil, mejor un embaucador que hace publicidad engañosa, porque vende como de primerísima calidad un producto que ya ha sido devuelto de otros mercados por defectos que no tienen arreglos. Y lo peor, el tramposo no reconoce el derecho a devolución mediante elecciones. Obliga al pueblo a quedarse con la chatarra que le ha vendido.

En verdad la razón principal de la importación ha sido que, por tratarse de un producto exótico, no hay en Venezuela suficientes comunistas para acometer la tarea de implantar el comunismo. Más aún, no hay mercado para reclutarlos por la aversión del pueblo al comunismo. Esto explica la invasión masiva de cubanos. Aparte de Fidel jefeando, existen miles de cubanos gobernando, presentes con poder y autoridad en toda la Administración Pública. Son el gobierno en la sombra, oculto pero real. De allí surge que, por efectos de la cubanización, la lucha contra el comunismo deba ser entre nosotros, por añadidura, la lucha por la liberación nacional, con lo cual entra en juego la contradicción entre patriotas y vendepatrias, que debemos explotar al máximo. Atacar por aquí es ir a la yugular del enemigo.



jpetitdacosta@hotmail.com
http://porunanuevademocracia.blogspot.com




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