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domingo, 7 de noviembre de 2010

SOLEDAD MORILLO BELLOSO | No es una tómbola

Chávez tiene todos los defectos de los presidentes anteriores y ninguna de sus virtudes

EL UNIVERSAL
domingo 7 de noviembre de 2010 12:00 AM
En este país, millones apostaron a Chávez. Algunos lo hicieron por esperanza. Otros, por venganza o por ignorancia. Quienes lo sentaron en la poltrona de Miraflores creyeron que se trataba de una tómbola.

Chávez tiene todos los defectos de los presidentes anteriores y ninguna de sus virtudes. Pero además es un experto en hacer el ridículo y en ponernos a nosotros en ridículo frente al mundo entero.

Lo del recibimiento aterciopelado a Santos, contra quien dijo la retahíla de insultos que sólo cabe en su mente acalorada, no tiene nombre. Faltó que lo besara y le diera un chocolatico. En los acuerdos firmados el ganador es Colombia. Nosotros llegamos de subcampeones. Con ese show Chávez quiere desviar la atención sobre otros problemas gordos que él ha parido en las últimas semanas: la confiscación de Agroisleña, Owens Illinois y Sidetur; el despelote que creó con el cuento de las expropiaciones de miles de apartamentos, con énfasis en conjuntos situados en Miranda donde el gobernador es Capriles, a quien Chávez no traga y envidia; la burla que supuso su viajecito a Belarús, Rusia y Ucrania, donde además de meternos en un lío patético con energía nuclear, sacó la chequera e hizo malos negocios.

¿Por qué todo esto? Lo de Agroisleña es fácil. Chávez odia a los españoles. Lo de la Owens tiene dos componentes: en primer lugar, esa empresa es un principalísimo suplidor de Polar. En segundo, recordemos el infausto episodio del secuestro de Niehous por allá por los años 70. Los perpetradores de tan deleznable crimen están emparentados con actuales próceres de esta revolución. Lo de Sidetur está más claro que el agua. Es contra Ma. Corina. Revise el lector la historia de esa empresa y fíjese en quiénes conforman su junta directiva. Le quedará más claro que agua de manantial.

Chávez está furioso. Su rabia es sólo comparable con su obesidad. Ojalá quienes votaron por él entiendan que ni la vida ni las elecciones son una tómbola.

smorillobelloso@gmail.com

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