Libertad!

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sábado, 7 de marzo de 2009

Vigencia de los partidos politícos

Victor Hugo D´Paola
Una sistemática campaña mantenida durante años hacía ver que los culpables de los males de la democracia eran los partidos políticos. Los medios de comunicación y periodistas al estilo Alfredo Peña, Rafael Poleo y José Vicente Rangel contribuyeron a crear una matriz de opinión negativa de los partidos políticos. La “bestia negra” de la democracia eran las organizaciones políticas. Eran culpables de la mala administración, de la ineficiencia y de la corrupción.
Por supuesto que hubo partidos con comportamientos malos y partidos útiles en su gestión y en sus críticas, pero sobre todo partidos que cometieron graves errores, aunque no fueron ni los mayores, ni los únicos culpables de que un teniente coronel aventurero se apoderara del poder.
Un grupo de personalidades que a sí mismos se hacían llamar “notables” contribuyeron en alto grado a la imagen negativa de los partidos políticos. Hugo Chávez es un producto de aquellos “notables”. Uslar Pietri, uno de los venezolanos mas prominentes del siglo XX, lamentablemente nos dejó esta herencia; Luis Miquilena y Manuel Quijada fueron activos asesores del teniente coronel golpista. “El Nacional” y “Venevisión” fueron apoyos esenciales en la campaña que llevó a Chávez al poder. La autocrítica de hoy debiera ser una contribución importante a recuperar los partidos políticos.
La sociedad civil ha venido resistiendo a Chávez, sobre todo en sus políticas antidemocráticas. La sociedad civil es el pueblo organizado en distintas expresiones que con mucha creatividad han venido conformando. Los partidos políticos son parte sustancial de la sociedad civil. Organizados para alcanzar el poder tarde o temprano, democráticamente, o para oponerse organizando las protestas contra el mal gobierno.
Nadie niega y es mas bien estimulante que Universidades y grupos profesionales sean focos de resistencia contra los atropellos del mal gobierno y sus grupos fascistas de choque. Los trabajadores con sus reclamos por derechos que les corresponden están diariamente en las protestas contra un gobierno de farsantes. El estudiantado se ha convertido en una vanguardia lúcida, activa y consciente para rechazar las aspiraciones totalitarias del mal gobierno. También se han activado y sin pretensiones de dirigirlo todo, los partidos hoy están jugando un rol unitario que les corresponde.
Necesitamos partidos políticos fuertes y activos. Esto es tan verdadero que el propio Chávez, que venía gobernando con sus adláteres del MBR-200, con sus compañeros de conspiraciones, se dio cuenta –tal vez por consejo de Castro- que necesitaba un partido político para tratar de controlar mejor a la sociedad. Por eso funda su PSUV, un partido que nace mal, un partido de empleados públicos y beneficiarios de las Misiones, obligados a inscribirse en la organización partidista, un partido sin democracia interna donde solo manda el caudillo.
Necesitamos partidos políticos democráticos, con libre participación interna, con debates que transciendan públicamente. Partidos que sean formas avanzadas de integración de la sociedad civil. Un Nuevo Tiempo es un buen ejemplo en ese sentido y debe mantenerse en ese camino.

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