Libertad!

Libertad!

domingo, 24 de octubre de 2010

¡¡A la calle!!

Argelia Rios


Domingo, 24 de octubre de 2010


El parlamentarismo de calle es una oportunidad para la oposición. Las arbitrariedades recientes buscan demostrarle al país que Chávez mantiene intacto su poder, pese a la reducción de su caudal de votos


Lo hace porque no tiene otra alternativa. Así de simple. Si el Presidente le diera un golpe al timón para cambiar el rumbo de la nave, se exhibiría el anticipado perdedor del 2012. Consolidarse como la primera opción en las presidenciales es el único propósito que Chávez persigue. El comandante sabe que los venezolanos suelen jugarle al ganador: ese es el motivo por el que se esfuerza en no mostrarse débil en el traspié, y en evitar que la revolución parezca encaminada hacia una hora menguada. Mientras mayor autoridad exponga en la vitrina pública, menos creíble se hará, en la opinión pública, la idea de una derrota probable.

Las arbitrariedades recientes buscan demostrarle al país que Chávez mantiene intacto su poder, pese a la reducción de su caudal de votos. Revalidarse como "el hegemón" le exige desconocer a sus oponentes, en quienes siempre incentivará la postración. Ahora mismo trata de estimular la desintegración de la Unidad, confiado en que su radicalismo generará discrepancias y divisiones, alrededor de la estrategia más aconsejable para abordar las arremetidas del Gobierno. El Presidente quiere que sus adversarios se revelen impotentes frente a la embestida revolucionaria: ya sea para arrastrarlos hacia el error que volvería a deslegitimarlos, o para estimular respuestas estériles que robustecerían su imagen de hombre fuerte e indestructible.

Sin embargo, en este aburrido acto de simulación -en el que cuenta también su estrafalaria excursión por Rusia, Ucrania, Irán y Siria, planificada para enfatizar el carácter de su objetivo y para dotarse de una falsa importancia internacional- hay piezas fundamentales sueltas ... Acumular y exhibir más poder -en plan de "desarmar al enemigo" -asigna al Gobierno mayores exigencias en materia de gestión. La tesis del "buen Gobierno" y del "premio-castigo" -con la que consiguió el visto bueno popular en la enmienda de la reelección- le exige recrear una atmósfera de bienestar, semejante a la de los tiempos de las Misiones.

La revolución todavía tiene combustible económico suficiente. Su peor amenaza es la ineficiencia estructural que padece, cuya profundidad, a juzgar por su 48% de respaldo, no la ha inviabilizado. Unas cuantas iniciativas podrían preservarle a Chávez su votación, e incluso, hacerla crecer. El hecho de que el Gobierno sea una calamidad, no le garantiza la derrota. El comandante ha demostrado que es un genio generando "sensaciones" y gerenciando expectativas. Ahora es cuando veremos farsas. "La Unidad" debe ver hacia las afueras del Parlamento. Un debate infecundo, en un escenario burocratizado, pudiera acentuar los sentimientos de impotencia y de derrota anticipada. El parlamentarismo de calle es una oportunidad para la oposición. A las focas, hay que tomarles la palabra.





argelia.rios@gmail.com
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