Libertad!

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miércoles, 26 de noviembre de 2008

Robert Carmona Borjas // Una vez más contra la pared

Pese al ventajismo y las manipulaciones fraudulentas de todo tipo del oficialismo, más del 60 por ciento de los venezolanos se expresó en contra del proyecto socialista de Hugo Chávez y del liderazgo del presidente, en respuesta al que habría planteado el mismo Hugo Chávez durante el proceso electoral que culminó el pasado domingo.Es cierto que los chavistas, agrupados en el Partido Socialista Unido de Venezuela, lograron 17 gobernaciones y la mitad de las Alcaldías del país, pero su derrota en números nacionales, es indiscutible. La oposición obtuvo un millón de votos más que en la elección del 2 de diciembre de 2007 cuando le dijo NO a las pretensiones de Hugo Chávez de una reelección indefinida.

De un 41 por ciento que obtuvo en el revocatorio de 2006 y de un 51 por ciento del 2 de diciembre de 2007 a un 60 por ciento el pasado 23 de noviembre. Un triunfo claro de la oposición que se muestra ahora más organizada y con un mensaje de esperanza para contrarrestar el populismo y las pretensiones totalitarias de Hugo Chávez qué, sin duda, aunque la retórica continúe, está una vez más contra la pared.La derrota del chavismo debería abrir las puertas a una concertación nacional para resolver los problemas que agobian al pueblo.

La inseguridad, la salud, la educación, la vivienda, la corrupción, entre otros, son problemas que deben enfrentarse ahora en forma conjunta. El gobierno debería sentarse con la oposición que representa, como dije, más del 60 por ciento del electorado, para construir un camino distinto, como ocurriría en cualquier país en donde impere una verdadera democracia. Pero, lamentablemente, pareciera que ello no fuera factible, como se evidencia en las primeras declaraciones de Chávez y de los dirigentes del PSUV. No habrá tregua, lo que creará, también lamentablemente, problemas de ingobernabilidad complicados para un régimen debilitado desde todo punto de vista.

Sus políticas de dádivas y de compra de consciencia le dieron resultado; pero, el apoyo que habían logrado con la implementación de esas políticas perversas se desvanecerá más pronto que tarde, porque la capacidad financiera del gobierno se ve mermada por la caída continua de los precios del petróleo.

Para el primer trimestre, con un barril de aproximadamente 38-40 dólares, el déficit presupuestario será enorme y los llamados programas sociales que son más bien programas políticos de tipo ideológico, no podrán seguir siendo financiados con un presupuesto insuficiente.Hugo Chávez, tras diez años de desgobierno, acompañado por una dirigencia mediocre y corrupta, no las tiene más consigo. Su retórica se extingue, su imagen cada vez más se deteriora.Sin duda, Hugo Chávez está contra la pared.

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