Libertad!

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domingo, 19 de diciembre de 2010

Comunismo por causa de utilidad pública Por Argelia Ríos

Domingo, 19 de diciembre de 2010

Lo que se está consolidando es el armamento jurídico con el que se reprimirá al propio pueblo. El país es el escenario de una guerra

El país es el escenario de una guerra. La naturaleza se ha puesto en contra de la revolución y el líder máximo ha reaccionado. Todas las fuerzas del "proceso" se han desplegado en una portentosa ofensiva. Sus ejércitos avanzan con paso decidido. La magnitud de la tragedia causada por los aguaceros justifica el zarpazo comunista. La conflagración tiene el propósito que salvaguardar y redimir al pueblo afectado por los diluvios. Estamos ante un golpe de Estado, desde el Estado, inspirado en una "causa de necesidad pública".

En la "excepción bélica", Chávez funge de "generalísimo" y recrea la escenografía desde donde comanda el asalto final para la toma total del poder. La Habilitante es una batería entera de RPG, cuyos cañones apuntan a los resquicios democráticos. El comandante y el alto mando de la revolución lidian con el tiempo y procuran -a la sombra de las desventuras que la lluvia trajo- demoler la mayor cantidad de derechos posibles, antes de que el país despierte del letargo.

La "Misión Chávez" -que busca primero reanimar los nexos del Presidente con los más desvalidos- se propone también impedir -mediante la habilitación- que éstos, en comunidad con otros sectores del país, se rebelen cuando las nuevas promesas de redención vuelvan a disolverse en la ineptitud. Lo que se está consolidando es el armamento jurídico con el que se reprimirá al propio pueblo al que hoy se exalta como beneficiario del Estado de Excepción.

El comandante sabe que la incompetencia terminará en un ajuste de cuentas y que la mayoría del país -con todos sus estratos sociales- espera con paciencia el 2012. Luce difícil que "la reacción firme" -de la que tanta gente habla como una "necesidad" para detener la locura revolucionaria-, se de antes de las presidenciales. Los venezolanos, incluyendo la FAN, no quieren un baño de sangre y parecen decididos a esperar a Chávez "en la bajadita", conscientes de que éste insistirá en crear las condiciones para que la violencia se desate antes de la cita electoral.

El Presidente tiene la certeza de que su mediano y largo plazo está comprometido. Es consciente de que su esfuerzo teatral tiene la mecha muy corta: estos pequeños triunfos de ahora no significan la victoria en la guerra. Al contrario, tal vez está cavando su tumba. Apurar el paso contra Globovisión es un imperativo, porque en apenas 2 meses el país ya no será el mismo. La situación económica ha adquirido jerarquía entre la opinión pública y el incremento del IVA -junto a la ineptitud post-emergencia- podría producirle estragos incalculables a su imagen pública. Lo mismo que el tema educativo, en el cual Chávez vuelve a jugar con fuego. Si sale ileso será sólo porque sus adversarios no supieron transformarse en una esperanza.


argelia.rios@gmail.com
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