Libertad!

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martes, 21 de diciembre de 2010

Ley Debilitante

DAVID UZCÁTEGUI | EL UNIVERSAL
martes 21 de diciembre de 2010 06:07 PM
Si algo ha demostrado el proyecto que actualmente nos gobierna es su asombrosa capacidad de respuesta para sacar beneficio en situaciones de crisis.

Tal es el caso de la grave situación que vive el país tras las copiosas lluvias, las cuales lanzaron a refugios más de cien mil venezolanos justamente antes de navidad; amén de demostrar cuán precaria es nuestra infraestructura, tras años sin mantenimiento y la nula construcción de nuevas facilidades.

Sin embargo, el primer funcionario de la República, se vale de la tragedia que nos hiere y la toma como excusa para solicitar -una vez más- una Ley Habilitante.

Es ya la cuarta que solicita, para colmo ante una Asamblea Nacional cuyo período está por expirar. ¿Y por qué la pide? Justamente por eso. Porque este Parlamento prácticamente unicolor y obediente está de salida. Porque en el próximo habrá matices y no será posible mantener esa ilusión de separación de poderes donde, a los ojos del mundo, el Ejecutivo pide y el Legislativo concede. Todos sabemos que no es así. Que Miraflores manda y el Capitolio obedece... Por ahora.

Con las leyes habilitantes, la Asamblea Nacional declina su poder, abdica a favor de una sola persona. Quedan como jarrones chinos los 165 diputados, elegidos por los venezolanos y representantes de todas las regiones. Se desdibuja un mecanismo democrático para entregar a una sola persona el poder que pertenece a todos los venezolanos.

Es pues, en realidad, una ley debilitante. Debilita la democracia, la pluralidad, el poder de las instituciones. Rompe totalmente el equilibrio de un país para otorgarle el poder a una sola persona que no es ni más ni menos venezolano que cada uno de nosotros.

Pretende el señor presidente del PSUV gobernar durante un año de espaldas a los nuevos diputados, elegidos por los ciudadanos y entre los cuales hay un buen número de representantes de su partido. Y pretende también que esta Asamblea Nacional venidera salga debilitada del episodio habilitante, con intenciones inocultablemente dictatoriales.

La Habilitante no es necesaria para enfrentar la emergencia de las lluvias. Y de hecho, en la apretada agenda que pretende el mandatario imponer a la brevedad posible, hay de todo un poco; eso sí: todo en función de acumular más poder para sí mismo y de amputarlo a otros poderes públicos y a la iniciativa privada.

Tan cierto será esto que, por ejemplo, la nueva habilitante permitiría al Presidente legislar sobre la Ley de Cooperación Internacional, lo cual intervendría en las operaciones de las Organizaciones No Gubernamentales, sano equilibrio que hace contrapeso al poder en estos tiempos, y que en Venezuela han servido para conocer diversos e importantes enfoques de nuestra realidad que nos son negados por el gobierno.

También la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha hecho pública su preocupación porque la Ley Habilitante asigna al Presidente de la República facultades amplias, imprecisas y ambiguas para dictar y reformar normas regulatorias en el sector de las telecomunicaciones y la tecnología de información.

En definitiva, esto no es un asunto de leyes ni de habilitantes. Se trata de tener la mejor intención, de trabajar, de poner por encima los intereses de la colectividad y de renunciar a los apetitos del poder en función de que el futuro de Venezuela sea viable. Se trata de cumplir una Constitución que ya existe y de no inventar atajos ni puentes para burlarla. Así de fácil.

Presidente del Concejo Municipal de Baruta
Twitter: DavidUzcategui

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