Libertad!

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martes, 21 de diciembre de 2010

Editorial del Washington post

wpost 20 dec

Un nuevo Congreso en Venezuela debe tomar posesión en enero, en el cual la representación de la oposición subirá de prácticamente cero a casi un 40 por ciento. Una elección presidencial está pautada para dentro de dos años y el país está sufriendo una de las peores crisis económicas y el más alto índice de homicidios en el mundo, las posibilidades de que Hugo Chávez ganase un voto justo y libre no se ven muy favorables. Por lo tanto no es sorpresa para nadie en Venezuela que el supuesto caudillo “bolivariano” se ha propuesto terminar de instalar su “socialismo del siglo 21” antes de que se le acabe el tiempo.

La semana pasada la saliente Asamblea Nacional le otorgó a Chávez el poder de gobernar por decreto por los próximos 18 meses. También preparó nuevas leyes que forzaran la clausura del último canal de televisión simpatizante con la oposición, y someter a Internet e incluso los mensajes de texto a una prohibición de cualquier tipo de lenguaje que pueda “fomentar la ansiedad” o que “ignore las autoridades.” El tráfico de Internet será enrutado a través de un nodo central controlado por el estado, al igual que en China, Irán y Cuba.

Leopoldo López, quien puede ser el más formidable contendor político de Chávez, afirma que para los observadores fuera de Venezuela, esto plantea una pregunta obvia: “Dado todo esto, es posible que en el 2012 un cambio de gobierno ocurra por medios democráticos?”

Su respuesta fue igual de contundente: “No solo la respuesta es ‘sí,’ pero hoy estamos en las mejores circunstancias de los últimos 12 años para llevar a cabo este cambio.”

Esta declaración por el carismático, ex alcalde de Chacao, de 39 años de edad, es muy directa por un par de razones.

La primera, Chávez – quien controla las Cortes, el Consejo Electoral y todos los canales de televisión salvo ese último canal – no vacilara en inclinar la elección fuertemente a su favor. En la reciente elección para el Congreso en septiembre, su partido recibió menos de la mitad del voto nacional pero aun así el terminó con 99 de los 165 puestos debido al ‘gerrymandering’[i] previo a la elección.

En segundo lugar, el mismo López ha sido ya victima de las manipulaciones del régimen. Fuertemente favorecido para ganar unas elecciones gubernamentales en Caracas hace dos años, fue excluido de la votación – junto con otros cientos de candidatos opositores – por mandato del gobierno. Esto fue una violación a la constitución venezolana y a la carta Democrática Interamericana, que establece que los ciudadanos no podrán ser despojados de sus derechos políticos salvo que sean condenados por un crimen. Pero López se mantuvo fuera de la votación –y se le ha prohibido su candidatura hasta después de la próxima elección presidencial.

Sin embargo el se encuentra optimista. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, un ente que Venezuela está obligado por la constitución a respetar, escuchará su caso a principios del año que viene; es probable que decida que la inhabilitación política es ilegal. Aun más importante, dice López, los elementos para una fuerza capaz de desbancar a Chávez están convergiendo. En primer lugar, hay una mayoría nacional dispuesta a votar en contra de él, como se evidencia en la última elección. En segundo lugar está la unión de un consenso dentro de la oposición sobre como un candidato presidencial alternativo y una plataforma pueden ser elegidos.“Existe un acuerdo general de que decidiremos a través de una primaria nacional en la cual todo venezolano tendrá derecho a votar.” Me dijo López en una visita a Washington la semana pasada. “Verás de cuatro a cinco millones de personas participando en el proceso de primarias, y ellos escogerán al candidato presidencial”.

Esta es una fórmula que podría favorecer a López, un fotogénico graduado de la universidad de Kenyon y la escuela Kennedy de Harvard, que se apega al programa centro-izquierda que ha demostrado ser una fórmula ganadora en gran parte de América Latina. El ha formado un movimiento popular, llamado Voluntad Popular, que cuenta con unos 50.000 miembros. El habla de luchar contra la pobreza y de preservar algunos de los programas de Chávez en salud y educación, mientras que restaurar libertades cívicas y políticas, y cambiar la dirección de la economía fuera del camino desastroso hacia la ruina de Cuba y Corea del Norte.

El éxito, como él lo describe, será simplemente una cuestión de trabajo duro de las fuerzas anti-Chávez “Por demasiado tiempo la oposición ha estado en la posición de crítica pasiva,” dijo. “Ahora tenemos que utilizar el 90 por ciento de nuestros esfuerzos en organizar esta nueva mayoría – en movimientos estudiantiles, en sindicatos, en gremios y en los barrios”.

La oposición sin embargo necesitará ayuda. La elección del 2012 será crucial para el futuro de Venezuela y el de la región. Pero no será justa y libre a menos de que haya una presión internacional concentrada en Chávez para que remueva las inhabilitaciones de los candidatos, y para que permita a los medios de comunicación independientes y admita a observadores internacionales.

Le pregunté a López si él pensaba que la administración de Obama está centrada en una transición democrática en Venezuela. “No veo una política clara,” respondió él. “En materias como Derechos Humanos y la pérdida de terreno para la democracia, no veo mucho”. Eso tendrá que cambiar si el optimismo de Lopez ha de prevalecer.

[i] NT: Gerrymandering es un término de ciencia política referido a una manipulación de las circunscripciones electorales de un territorio, uniéndolas, dividiéndolas u asociándolas, con el objeto de producir un efecto determinado sobre los resultados electorales

Artículo original: A Democratic Test for Venezuela

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