Orwell decía: "Lo verdaderamente aterrador del totalitarismo no es que cometa atrocidades, sino su ataque al concepto de la verdad objetiva: declarando su control sobre el pasado e igualmente sobre el futuro". Para ello se tiene que recurrir obligatoriamente a la corrupción del lenguaje, sobre todo al lenguaje político donde hay que distorsionar eventos y conceptos llamándolos de otra manera, se hace tarea fundamental generalizar particulares, extender significados hasta que ya no signifiquen nada, se establece una especie de circuito donde el pensamiento corrompe el lenguaje y el lenguaje corrompe el pensamiento.
De ello tenemos un rollo bien largo, pues desde el primer día que Chávez tuvo acceso a los medios de comunicación masiva no ha cejado en su intento por distorsionar la realidad, llamándose el gobierno de los pobres cuando los dirigentes de la revolución son los más ricos del país, autocalificándose de probos y morales cuando son los más corruptos, acusando a los demás de golpistas y fomentadores de la violencia cuando son ellos los que propician la violación de la ley y fomentan el terrorismo, llamar a una situación de "absoluta normalidad" cuando reina el desorden más absoluto.
Como buen comunista, sabe del uso de las dos herramientas fundamentales de la argumentación marxista, el historicismo, que es una corriente de la filosofía que somete al ser humano a la tiranía de los vaivenes de la historia, a la lucha de clases, a la hegemonía de las superestructuras, se trata de una excusa (la historia) para justificar cualquier fracaso, acto violento, crimen o imposición de un gobierno.
Y a la dialéctica, que es el viejo truco retórico de convertir un concepto en su contrario por medio de inconsistencias y trucos del lenguaje, el comunista hace uso de la retórica como fórmula para derrotar la lógica del discurso, le es muy dado al uso de las etiquetas o "memes" con el propósito de descalificar o exaltar cualidades positivas en sus argumentos.
Si a esto agregamos algunas técnicas de adoctrinación estalinistas, principalmente las referentes al uso del miedo y la promesa de la violencia, algunos trucos publicitarios y de campaña mediáticas goebbelianos, sobre la disposición masiva de la desinformación y la mentira, y las sofisticadas tesis gramscianas sobre la hegemonía, o cómo ablandar la conciencia de los hombres antes de robarle definitivamente su capacidad de discernimiento por medio de la saturación mediática, tendríamos ya de por sí un peligroso coctel para la manipulación y la falsificación de la realidad, pero ha sido con el pensamiento postmodernista, en especial con el estructuralismo, una forma de crítica que desmonta los conceptos y visiones del mundo (del lenguaje que es la base del pensamiento) a sus elementos más básicos con el fin de negarles consistencia, haciendo presa todo concepto de un origen ideológico, de esta manera es como se ha venido dudando sistemáticamente de la certeza y destruyendo la verdad, con la utilización de un lenguaje propio (al que denomino chavista) que nadie sabe qué significa pero sirve para manejar las pasiones más primitivas del ser humano.
Nuestros rojos endógenos han venido utilizando sobre la población todas estas herramientas de control del pensamiento, implacablemente, por diez largos años. Lo extraordinario del asunto no es que exista gente que crea, a estas alturas, que Chávez es un buen presidente y el hombre necesario, que su entorno lo tienen engañado, que todo lo malo que sucede es por culpa de otros, y que a pesar de las evidencias, haya gente capaz de darle su voto para que los sigan torturando, no, lo fantástico de esta historia es que hay una mayoría inmensa de venezolanos que está harta de Chávez y su circo y que quieran salir de él, y hay dos razones para este fenómeno, la primera, que existen medios de comunicación libres e independientes que con mucha valentía han encarado esta amenaza y mostrado la realidad sin miedo, a pesar de las sensibles bajas que hemos tenido.
Segundo, que en el aparato comunicacional del Gobierno hay mucho mediocre, y lo que hacen es ponernos en sobre aviso cada vez que nos van a manipular. Aún así, el daño perpetrado es grande y tomará tiempo repararlo, empezando, porque trataron de hacernos creer que los venezolanos éramos socialistas, que nuestros aborígenes, que Cristo, Bolívar y todos nuestros héroes patrios eran socialistas, que el descubrimiento de América fue lo peor que nos pudo pasar, que los cubanos no vinieron a invadirnos por Machurucuto, sino a alfabetizarnos.
Que Fidel y el Che son los epígonos de la libertad y la justicia, que los bolivianos, los cubanos, los nicaragüenses, los ecuatorianos y otros, tienen más derecho sobre nuestro petróleo que nosotros, que el país es de Chávez y su familia, que Chávez nos gobernará por siempre porque sin él, se acaba el mundo. En sus estudios sobre el lenguaje y el poder, Foucault llegó a determinar que el poder no es solo represión, sino también incitación al discurso, a ese discurso alienante e intimidante que hace de un grupo político, un factor de poder generador de violencia, Roland Barthes remata esta idea recordándonos "que el fascismo no es impedir decir, es obligar a decir".
Es lamentable, pero este trabajo de lavado de cerebro ha funcionado en los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, en algunos de nuestros jóvenes de zonas marginales y personas sin cultura, en nuestros militares y en los analfabetas funcionales debido a que no tienen una personalidad formada y sus defensas a la manipulación son mínimas, hay una generación de venezolanos allá afuera que va a necesitar ayuda para recomponer su psique dañada por estos criminales chavistas, que se dedicaron a hacerles creer que el socialismo bolivariano es una corriente política democrática, que somos borregos y que el mundo es un charco de odio, sobre todo lo digo por los profesionales de la comunicación que laboran en los medios del Estado y que de manera perversa y absolutamente consciente, usan sus conocimientos para dañar el alma del país, se trata de un grupo de criminales tanto o más peligrosos que los colectivos violentos que se encargan de "romper" los huevos para hacer la tortilla, y que, más pronto que tarde, tendrán que rendir cuentas de sus actos.
percival367@yahoo.com
Libertad!
lunes, 12 de octubre de 2009
María Isabel Párraga B. // Relato cotidiano (pero todo va bien)
El zaping del dial se transforma repentinamente en la peor de las pesadillas: "una cadenaaaaa"...
Sales de tu casa a las 5:30 de la mañana y cuando empalmas la vía principal con la confianza de tener tiempo suficiente para llegar temprano al colegio de los peques y después a tu trabajo te encuentras con la dura realidad de una tranca que no se mueve. ¿Qué pasará? Lo típico, lo lógico. La radio... Nada. Las emisoras que en el pasado te daban las noticias sobre el status de la "Panamericana de nuestros tormentos" fueron cerradas por una "puntada de cuerpo" de un gobierno temeroso de que le digan las verdades.
Pero lo curioso es que esa misma situación se está repitiendo al calco en otras tres vías neurálgicas: una manifestación de vecinos en la autopista Caracas-Guarenas, un colapso en la ruta de La Yaguara y una falla de borde en la Regional del Centro. Es una muestra "nada gratuita" de la ineficiencia de un Estado elefante, que todo lo quiere para sí y que se ha puesto gordo, inoperante y paquidérmico pero que aún así continúa acaparando poder. Así el Ministro para toda cosa, parece más ocupado en cerrar medios que en responsabilizarse por una infraestructura que se está cayendo a pedazos.Pero el cuento continúa… No has avanzado un kilómetro en la vía y la" historia-histeria" matutina va a más. Como decía el poeta "todo es empeorable".
En medio de ese pandemonio de búsqueda de información para atenuar la angustia y resolver el acertijo del "qué pasa esa mañana" el zaping del dial se transforma repentinamente en la peor de las pesadillas: "una cadenaaaaa". "!Noooooooo!" Pero sí.
El régimen considera trascendental que la gente se entere que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, estuvo por enésima vez en el país. Eso es lo único que parece importar. Ninguna autoridad nacional responde por el caos de ese día.Finalmente llegas al trabajo, dos horas después de lo previsto y, para enterarte bien del asunto que te amargó la mañana pones Globovisión… Ahhh, ¿eso era?... ¡Qué barbaridad! Te sirves otro café y en ese instante… ¡Llega la luz!, no, no la que ilumina el ambiente y que se va a cada rato. La luz del entendimiento. La verdad… Giordani y Merentes te dicen que todo en materia económica es una maravilla.
Que quienes están fregados de verdad son "los gringos" y que nosotros estaremos pronto muy pronto en el "top ten" de los países con mejor calidad de vida. Claro, aún hay ciertos problemitas de inflación que van a controlar, pero que cada día tendremos mejores índices de empleo y productividad porque para eso van a tomar medidas (¿?).
No dicen nada más allá de la emisión de más bonos y más endeudamiento, pero lo van a hacer.Muy en la tónica del líder vislumbran un país sin pobreza y con un nivel que todas las naciones envidiarán. Casi hablan de los miles de inmigrantes de naciones desarrolladas que vendrán a Venezuela tratando de encontrar lo que sí se les perdió. Los nuevos balseros en búsqueda de la felicidad que da la revolución bonita.mariaisabelparraga@gamil.com
Sales de tu casa a las 5:30 de la mañana y cuando empalmas la vía principal con la confianza de tener tiempo suficiente para llegar temprano al colegio de los peques y después a tu trabajo te encuentras con la dura realidad de una tranca que no se mueve. ¿Qué pasará? Lo típico, lo lógico. La radio... Nada. Las emisoras que en el pasado te daban las noticias sobre el status de la "Panamericana de nuestros tormentos" fueron cerradas por una "puntada de cuerpo" de un gobierno temeroso de que le digan las verdades.
Pero lo curioso es que esa misma situación se está repitiendo al calco en otras tres vías neurálgicas: una manifestación de vecinos en la autopista Caracas-Guarenas, un colapso en la ruta de La Yaguara y una falla de borde en la Regional del Centro. Es una muestra "nada gratuita" de la ineficiencia de un Estado elefante, que todo lo quiere para sí y que se ha puesto gordo, inoperante y paquidérmico pero que aún así continúa acaparando poder. Así el Ministro para toda cosa, parece más ocupado en cerrar medios que en responsabilizarse por una infraestructura que se está cayendo a pedazos.Pero el cuento continúa… No has avanzado un kilómetro en la vía y la" historia-histeria" matutina va a más. Como decía el poeta "todo es empeorable".
En medio de ese pandemonio de búsqueda de información para atenuar la angustia y resolver el acertijo del "qué pasa esa mañana" el zaping del dial se transforma repentinamente en la peor de las pesadillas: "una cadenaaaaa". "!Noooooooo!" Pero sí.
El régimen considera trascendental que la gente se entere que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, estuvo por enésima vez en el país. Eso es lo único que parece importar. Ninguna autoridad nacional responde por el caos de ese día.Finalmente llegas al trabajo, dos horas después de lo previsto y, para enterarte bien del asunto que te amargó la mañana pones Globovisión… Ahhh, ¿eso era?... ¡Qué barbaridad! Te sirves otro café y en ese instante… ¡Llega la luz!, no, no la que ilumina el ambiente y que se va a cada rato. La luz del entendimiento. La verdad… Giordani y Merentes te dicen que todo en materia económica es una maravilla.
Que quienes están fregados de verdad son "los gringos" y que nosotros estaremos pronto muy pronto en el "top ten" de los países con mejor calidad de vida. Claro, aún hay ciertos problemitas de inflación que van a controlar, pero que cada día tendremos mejores índices de empleo y productividad porque para eso van a tomar medidas (¿?).
No dicen nada más allá de la emisión de más bonos y más endeudamiento, pero lo van a hacer.Muy en la tónica del líder vislumbran un país sin pobreza y con un nivel que todas las naciones envidiarán. Casi hablan de los miles de inmigrantes de naciones desarrolladas que vendrán a Venezuela tratando de encontrar lo que sí se les perdió. Los nuevos balseros en búsqueda de la felicidad que da la revolución bonita.mariaisabelparraga@gamil.com
Momento liberal
TRIBUNA: JOSE MARÍA LASSALLE
La crisis exige de las sociedades abiertas una enérgica respuesta de ejemplaridad. Una vuelta a los valores cívicos y a la responsabilidad moral.
El discurso de la virtud civil y política es imprescindible para recuperar la confianza en el futuro
La crisis no será vencida sin sacrificios al servicio de reformas
De lo contrario, se corre el riesgo de que se produzca un peligroso desencuentro entre el relato legitimador que sustenta la democracia y la vivencia cotidiana de la política por parte de los ciudadanos. Un desencuentro que, coincidente con un clima de apatía social, resucite populismos que hagan que los espacios públicos se iluminen con los fogonazos de irritación y malestar de un pueblo que, jaleado por algunos demagogos postmodernos, no entiende por qué algunos gobernantes democráticos se dejan llevar por la frivolidad pasiva de la improvisación convertida en política. De este modo, por parafrasear la expresión acuñada en los años setenta por John Pocock en su famoso ensayo El momento maquiavélico, es imprescindible revisitar los fundamentos del liberalismo y afrontar, por así decirlo, un momento liberal que ofrezca una respuesta desde la libertad al desafío que plantea el cambio de paradigmas al que se enfrentan las democracias como consecuencia de la grave crisis social que padecemos.
En resumidas cuentas, hay que recuperar la entraña del humanismo cívico que estuvo detrás de la aparición del pensamiento liberal. Un humanismo cívico basado en la excelencia de la virtud y que genealógicamente es el antecedente de los liberales del siglo XVII y XVIII, desde Locke a Jefferson, pasando por Montesquieu, Adam Smith o Ferguson. Un humanismo cívico que no ocultaba su filiación patrióticamente ciceroniana y cuya obsesión primordial era impedir el despotismo que acechaba detrás de la supresión de las virtudes civiles y políticas. Quizá por ello el mismísimo Hayek no tenía dudas al afirmar en La Constitución de la libertad que tenía a Cicerón como "la principal autoridad del moderno liberalismo".
Hoy, como siempre, el discurso de la virtud civil y política es imprescindible si queremos recuperar la confianza en el futuro del Progreso inspirado en la libertad. Los atajos en la búsqueda del bienestar y la prosperidad mediante una visión maximizadoramente economicista del mercado no pueden ser justificados tras la experiencia brutal que está suponiendo la crisis para millones de ciudadanos. Ésta no se ha producido por la ineficiencia del mercado a la hora de generar riqueza, sino por la depreciación tanto de los controles de justicia que deben asegurar la plena vigencia de las leyes, como por una relajación en el comportamiento de aquello que Adam Smith denominaba la benevolencia, esto es, el interés por el bienestar de los otros, pues, "el sentir mucho por losdemás y poco por nosotros mis
-mos, el restringir nuestros impulsos egoístas y fomentar los benevolentes, constituye la perfección de la naturaleza humana".
No cabe sostener -como han hecho algunos desde planteamientos neoliberales- que el discurso de La riqueza de las naciones de Adam Smith esté disociado de los ideales virtuosos que inspiran sus Lecciones de Jurisprudencia o su Teoría de los sentimientos. No es cierto que en el liberalismo el homo oeconomicus hubiera primado sobre el ciudadano, o que el interés hubiese devorado la virtud. Todo lo contrario. Ambos conviven dentro de un ideal de justicia que, además, es riguroso en su ejercicio y cumplimiento, ya que para el pensamiento liberal la tensión que inspira el cultivo de la virtud ha sido siempre una de las claves de bóveda de su diseño del gobierno bajo el imperio de la ley y que, inspirado en la Roma republicana, se mantuvo en el inconsciente de la libertad de los antiguos hasta que, entradas en acción las revoluciones transatlánticas, se transformó en la libertad de los modernos que luego describiría con tanto acierto Benjamin Constant.
En este sentido, el liberalismo tiene ante sí la tarea de reafirmarse en lo que fue en sus orígenes cultivando un presente de valores secularizados que restablezcan la condición activa y ejemplar de la política ciudadana mediante la defensa de un mérito público basado en el esfuerzo y la austeridad, en el trabajo diligente y en la responsabilidad hacia uno mismo y los demás. Hay que restaurar las raíces morales de las que nació el liberalismo para volver luego desde ellas a la defensa del mercado y la libertad económica. Comprender, como lo hizo Adam Smith, que la acción moral afecta siempre a la económica, ya que de acuerdo con su filosofía el comportamiento virtuoso no sólo no se opone a la prosperidad sino que casi siempre es la mejor vía para conducirnos a ella. De modo que, como señala en la Teoría de los sentimientos morales, "el viejo proverbio según el cual la honradez es la mejor política resulta casi siempre cierto".
Hay, por tanto, que impulsar un momento liberal que impida la debilidad del espíritu público; que venza la creencia en el provecho material y la filosofía anhelante de los derechos mediante una cultura del deber que, puesta al servicio de la libertad, vertebre la participación de la ciudadanía en el manejo y mejora de la cosa pública. En fin, hay que articular un momento liberal que nos devuelva la fortaleza de la virtud política o patriótica, pero entendiendo ésta como ese amor respetuoso a las leyes y las instituciones que protegen la libertad común, que es la tesis esgrimida por Montesquieu cuando reflexionaba sobre ella en Del espíritu de las leyes. Precisamente esa virtud patriótica debe ser reclamada más que nunca. No hay que olvidar que comenzamos a sufrir una crisis social que amenaza con descomponer y desvertebrar los fundamentos mismos del tejido cívico que sustenta nuestras sociedades civiles.
La crisis no será vencida sin sacrificios duraderos al servicio de reformas muy profundas, y estos sacrificios no podrán ser exigidos sin eso que Javier Gomá ha definido recientemente como ejemplaridad igualitaria. Ésta ha de suponer un compromiso virtuoso de todos por el respeto a un ideal de vida buena, un compromiso de todos con la excelencia y una verticalidad meritocrática que restablezca el deseo de cultivar lo mejor que hay en nosotros mismos y ponerlo al servicio de la sociedad.
Urge, por tanto, reactivar la vivencia pública de la ciudadanía y eso significa asumir que si el respeto a las leyes en las que se fundan la libertad y los derechos se descuida, entonces, éstos pueden ser fácilmente atropellados por cualquiera. Por eso, John Rawls identificaba al liberalismo con el presupuesto de que si los ciudadanos quieren salvaguardar sus libertades y derechos fundamentales, entonces, han de ejercitar y "poseer en grado suficiente las virtudes políticas y estar dispuestos a participar en la vida pública".
José María Lassalle es secretario de Cultura del PP y diputado por Cantabria.
La crisis exige de las sociedades abiertas una enérgica respuesta de ejemplaridad. Una vuelta a los valores cívicos y a la responsabilidad moral.
El discurso de la virtud civil y política es imprescindible para recuperar la confianza en el futuro
La crisis no será vencida sin sacrificios al servicio de reformas
De lo contrario, se corre el riesgo de que se produzca un peligroso desencuentro entre el relato legitimador que sustenta la democracia y la vivencia cotidiana de la política por parte de los ciudadanos. Un desencuentro que, coincidente con un clima de apatía social, resucite populismos que hagan que los espacios públicos se iluminen con los fogonazos de irritación y malestar de un pueblo que, jaleado por algunos demagogos postmodernos, no entiende por qué algunos gobernantes democráticos se dejan llevar por la frivolidad pasiva de la improvisación convertida en política. De este modo, por parafrasear la expresión acuñada en los años setenta por John Pocock en su famoso ensayo El momento maquiavélico, es imprescindible revisitar los fundamentos del liberalismo y afrontar, por así decirlo, un momento liberal que ofrezca una respuesta desde la libertad al desafío que plantea el cambio de paradigmas al que se enfrentan las democracias como consecuencia de la grave crisis social que padecemos.
En resumidas cuentas, hay que recuperar la entraña del humanismo cívico que estuvo detrás de la aparición del pensamiento liberal. Un humanismo cívico basado en la excelencia de la virtud y que genealógicamente es el antecedente de los liberales del siglo XVII y XVIII, desde Locke a Jefferson, pasando por Montesquieu, Adam Smith o Ferguson. Un humanismo cívico que no ocultaba su filiación patrióticamente ciceroniana y cuya obsesión primordial era impedir el despotismo que acechaba detrás de la supresión de las virtudes civiles y políticas. Quizá por ello el mismísimo Hayek no tenía dudas al afirmar en La Constitución de la libertad que tenía a Cicerón como "la principal autoridad del moderno liberalismo".
Hoy, como siempre, el discurso de la virtud civil y política es imprescindible si queremos recuperar la confianza en el futuro del Progreso inspirado en la libertad. Los atajos en la búsqueda del bienestar y la prosperidad mediante una visión maximizadoramente economicista del mercado no pueden ser justificados tras la experiencia brutal que está suponiendo la crisis para millones de ciudadanos. Ésta no se ha producido por la ineficiencia del mercado a la hora de generar riqueza, sino por la depreciación tanto de los controles de justicia que deben asegurar la plena vigencia de las leyes, como por una relajación en el comportamiento de aquello que Adam Smith denominaba la benevolencia, esto es, el interés por el bienestar de los otros, pues, "el sentir mucho por losdemás y poco por nosotros mis
-mos, el restringir nuestros impulsos egoístas y fomentar los benevolentes, constituye la perfección de la naturaleza humana".
No cabe sostener -como han hecho algunos desde planteamientos neoliberales- que el discurso de La riqueza de las naciones de Adam Smith esté disociado de los ideales virtuosos que inspiran sus Lecciones de Jurisprudencia o su Teoría de los sentimientos. No es cierto que en el liberalismo el homo oeconomicus hubiera primado sobre el ciudadano, o que el interés hubiese devorado la virtud. Todo lo contrario. Ambos conviven dentro de un ideal de justicia que, además, es riguroso en su ejercicio y cumplimiento, ya que para el pensamiento liberal la tensión que inspira el cultivo de la virtud ha sido siempre una de las claves de bóveda de su diseño del gobierno bajo el imperio de la ley y que, inspirado en la Roma republicana, se mantuvo en el inconsciente de la libertad de los antiguos hasta que, entradas en acción las revoluciones transatlánticas, se transformó en la libertad de los modernos que luego describiría con tanto acierto Benjamin Constant.
En este sentido, el liberalismo tiene ante sí la tarea de reafirmarse en lo que fue en sus orígenes cultivando un presente de valores secularizados que restablezcan la condición activa y ejemplar de la política ciudadana mediante la defensa de un mérito público basado en el esfuerzo y la austeridad, en el trabajo diligente y en la responsabilidad hacia uno mismo y los demás. Hay que restaurar las raíces morales de las que nació el liberalismo para volver luego desde ellas a la defensa del mercado y la libertad económica. Comprender, como lo hizo Adam Smith, que la acción moral afecta siempre a la económica, ya que de acuerdo con su filosofía el comportamiento virtuoso no sólo no se opone a la prosperidad sino que casi siempre es la mejor vía para conducirnos a ella. De modo que, como señala en la Teoría de los sentimientos morales, "el viejo proverbio según el cual la honradez es la mejor política resulta casi siempre cierto".
Hay, por tanto, que impulsar un momento liberal que impida la debilidad del espíritu público; que venza la creencia en el provecho material y la filosofía anhelante de los derechos mediante una cultura del deber que, puesta al servicio de la libertad, vertebre la participación de la ciudadanía en el manejo y mejora de la cosa pública. En fin, hay que articular un momento liberal que nos devuelva la fortaleza de la virtud política o patriótica, pero entendiendo ésta como ese amor respetuoso a las leyes y las instituciones que protegen la libertad común, que es la tesis esgrimida por Montesquieu cuando reflexionaba sobre ella en Del espíritu de las leyes. Precisamente esa virtud patriótica debe ser reclamada más que nunca. No hay que olvidar que comenzamos a sufrir una crisis social que amenaza con descomponer y desvertebrar los fundamentos mismos del tejido cívico que sustenta nuestras sociedades civiles.
La crisis no será vencida sin sacrificios duraderos al servicio de reformas muy profundas, y estos sacrificios no podrán ser exigidos sin eso que Javier Gomá ha definido recientemente como ejemplaridad igualitaria. Ésta ha de suponer un compromiso virtuoso de todos por el respeto a un ideal de vida buena, un compromiso de todos con la excelencia y una verticalidad meritocrática que restablezca el deseo de cultivar lo mejor que hay en nosotros mismos y ponerlo al servicio de la sociedad.
Urge, por tanto, reactivar la vivencia pública de la ciudadanía y eso significa asumir que si el respeto a las leyes en las que se fundan la libertad y los derechos se descuida, entonces, éstos pueden ser fácilmente atropellados por cualquiera. Por eso, John Rawls identificaba al liberalismo con el presupuesto de que si los ciudadanos quieren salvaguardar sus libertades y derechos fundamentales, entonces, han de ejercitar y "poseer en grado suficiente las virtudes políticas y estar dispuestos a participar en la vida pública".
José María Lassalle es secretario de Cultura del PP y diputado por Cantabria.
domingo, 11 de octubre de 2009
Carlos Blanco // "La más poderosa de las mafias, hinchada de poder, concentra también odios"
Tiempo de palabra
El descoyuntamientoVenezuela es un país descoyuntado, en el cual los lazos entre sus diferentes elementos están fracturados. El gobierno es enemigo de una amplia porción de los ciudadanos a quienes se supone gobierna y ha procurado el camino para quebrar todo nexo que no sea el de la subordinación a la autoridad presidencial.
El que obedece y proclama su obediencia, tiene derechos; el que no, se convierte en paria. Es la nueva guerra a muerte: disidentes, contad con la muerte aun siendo indiferentes; camaradas, contad con la vida aun siendo culpables; sobre todo si son culpables porque los tendremos agarrados por allá abajo.
El gobierno ha logrado un cierto efecto: el de la ruptura y el aislamiento de muchos de los que considera forajidos. No los lanza a los socavones porque no es de buen ver en la época de la globalización (aunque lo hace con algunos a quienes acusa de inexistentes delitos); sino que los aísla, les corta las conexiones capilares que hacen la vida social.
No pueden negociar con el Estado, tampoco hacer las diligencias propias de cualquier ciudadano a una velocidad decente, no tienen mucho campo en el sector empresarial privado -a su vez presionado para portarse bien-. Si poseen alto perfil político, empresarial, sindical o gremial son cadáveres cívicos, sujetos a la decisión arbitraria de sapos, diputados, ministros, fiscales, policías y militares.
La consecuencia sobre las instituciones es devastadora porque no pueden ser neutrales, iguales para todos. Hay unos ciudadanos de primera que pertenecen a la Casa Real, otros de segunda que giran en torno a la nobleza roja y a las viudas negras, un tercer nivel que son los apoyadores, simpatizantes, amigos y coleados, para finalizar con los que carecen de derechos porque se oponen, disienten, confrontan y se quejan. En ese contexto, no hay funcionamiento institucional posible.
Hay un tipo de policía para los jerarcas, otro para los que gravitan en torno al poder pero no están tan cerca, y uno más para los que se oponen. Hay una Fiscalía que en los casos políticos tiene dos códigos contrapuestos: el de ustedes y el de nosotros. Hay jueces que, si repican muy duro, son capaces de inventar una jurisprudencia per cápita. Existe una Pdvsa que da palo y otra que recibe palo. Una Fuerza Armada bulliciosa: la de ellos.
Otra Fuerza Armada silenciosa, humillada, que murmura y revienta, la del resto. Sin recato se viola la voluntad popular que escogió a gobernadores y alcaldes salvo que se acojan a la ley del silencio: barra las calles y cállese la boca; si balbucea o protesta se encontrará con la fiscalía, los tribunales y eventualmente la cárcel o el exilio.
Como de todas maneras la vida sigue porque los seres humanos se levantan temprano, van a sus labores, toman sus vehículos, buses o metro, tienen hijos y padres, tienen sus pequeñas felicidades y sus grandes dolores, deben hacer trámites, entonces lo que suple a las instituciones son las mafias. Son estructuras paridas como pequeños engendros que salen de los huevos envenenados que ha puesto el matrimonio entre la destrucción y el odio.
Un jefe allá, un potentado acá, un empresario súbitamente enrojecido, un director allí, un general -sobre todo un general- afortunado, son los ejes alrededor de los cuales se estructura el poder de verdad, el que resuelve problemas, genera o destruye riquezas, el que cierra el puño y con su pulgar hacia arriba o hacia abajo decreta el sino de los simples.
La operación de personajes que se adueñan de la banca, prestándose a sí mismos de cada uno de los bancos que compran para comprar otros bancos, no tiene nada que ver con las finanzas sino con los bajos fondos, con Joe Dillinger o Petróleo Crudo según las estirpes. Variados dirigentes del PSUV creen que controlan algo y no saben que los huevitos que les pidieron que empollaran produjeron espantajos que se alimentan de la sangre bolivariana, la contaminan y enferman, y han logrado convertir a los revolucionarios en presas de las redecillas pegostosas que propiciaron.
Esos dirigentes políticos que se creyeron el cuento del poder rojo han terminado por ser propietarios apenas de un sueldo, unos viajes con viáticos, unos secretos horrendos, una palabra temerosa sólo permitida para el halago del caudillo y para el insulto al otro, y, si está bien colocado, para el desfalco de las arcas públicas.
Que no haya confusión: el orden rojo que se ha instituido tiene mucho poder en las brigadas antimotines y en las arcas fiscales; sin embargo, ahora no es un poder monopolizado por Chávez sino compartido con las mafias que han llegado a ponerle límites que no se atreve a franquear. Tal vez tenga que volver a los viejos amigos, si le quedan... www.tiempodepalabra.com
El descoyuntamientoVenezuela es un país descoyuntado, en el cual los lazos entre sus diferentes elementos están fracturados. El gobierno es enemigo de una amplia porción de los ciudadanos a quienes se supone gobierna y ha procurado el camino para quebrar todo nexo que no sea el de la subordinación a la autoridad presidencial.
El que obedece y proclama su obediencia, tiene derechos; el que no, se convierte en paria. Es la nueva guerra a muerte: disidentes, contad con la muerte aun siendo indiferentes; camaradas, contad con la vida aun siendo culpables; sobre todo si son culpables porque los tendremos agarrados por allá abajo.
El gobierno ha logrado un cierto efecto: el de la ruptura y el aislamiento de muchos de los que considera forajidos. No los lanza a los socavones porque no es de buen ver en la época de la globalización (aunque lo hace con algunos a quienes acusa de inexistentes delitos); sino que los aísla, les corta las conexiones capilares que hacen la vida social.
No pueden negociar con el Estado, tampoco hacer las diligencias propias de cualquier ciudadano a una velocidad decente, no tienen mucho campo en el sector empresarial privado -a su vez presionado para portarse bien-. Si poseen alto perfil político, empresarial, sindical o gremial son cadáveres cívicos, sujetos a la decisión arbitraria de sapos, diputados, ministros, fiscales, policías y militares.
La consecuencia sobre las instituciones es devastadora porque no pueden ser neutrales, iguales para todos. Hay unos ciudadanos de primera que pertenecen a la Casa Real, otros de segunda que giran en torno a la nobleza roja y a las viudas negras, un tercer nivel que son los apoyadores, simpatizantes, amigos y coleados, para finalizar con los que carecen de derechos porque se oponen, disienten, confrontan y se quejan. En ese contexto, no hay funcionamiento institucional posible.
Hay un tipo de policía para los jerarcas, otro para los que gravitan en torno al poder pero no están tan cerca, y uno más para los que se oponen. Hay una Fiscalía que en los casos políticos tiene dos códigos contrapuestos: el de ustedes y el de nosotros. Hay jueces que, si repican muy duro, son capaces de inventar una jurisprudencia per cápita. Existe una Pdvsa que da palo y otra que recibe palo. Una Fuerza Armada bulliciosa: la de ellos.
Otra Fuerza Armada silenciosa, humillada, que murmura y revienta, la del resto. Sin recato se viola la voluntad popular que escogió a gobernadores y alcaldes salvo que se acojan a la ley del silencio: barra las calles y cállese la boca; si balbucea o protesta se encontrará con la fiscalía, los tribunales y eventualmente la cárcel o el exilio.
Como de todas maneras la vida sigue porque los seres humanos se levantan temprano, van a sus labores, toman sus vehículos, buses o metro, tienen hijos y padres, tienen sus pequeñas felicidades y sus grandes dolores, deben hacer trámites, entonces lo que suple a las instituciones son las mafias. Son estructuras paridas como pequeños engendros que salen de los huevos envenenados que ha puesto el matrimonio entre la destrucción y el odio.
Un jefe allá, un potentado acá, un empresario súbitamente enrojecido, un director allí, un general -sobre todo un general- afortunado, son los ejes alrededor de los cuales se estructura el poder de verdad, el que resuelve problemas, genera o destruye riquezas, el que cierra el puño y con su pulgar hacia arriba o hacia abajo decreta el sino de los simples.
La operación de personajes que se adueñan de la banca, prestándose a sí mismos de cada uno de los bancos que compran para comprar otros bancos, no tiene nada que ver con las finanzas sino con los bajos fondos, con Joe Dillinger o Petróleo Crudo según las estirpes. Variados dirigentes del PSUV creen que controlan algo y no saben que los huevitos que les pidieron que empollaran produjeron espantajos que se alimentan de la sangre bolivariana, la contaminan y enferman, y han logrado convertir a los revolucionarios en presas de las redecillas pegostosas que propiciaron.
Esos dirigentes políticos que se creyeron el cuento del poder rojo han terminado por ser propietarios apenas de un sueldo, unos viajes con viáticos, unos secretos horrendos, una palabra temerosa sólo permitida para el halago del caudillo y para el insulto al otro, y, si está bien colocado, para el desfalco de las arcas públicas.
Que no haya confusión: el orden rojo que se ha instituido tiene mucho poder en las brigadas antimotines y en las arcas fiscales; sin embargo, ahora no es un poder monopolizado por Chávez sino compartido con las mafias que han llegado a ponerle límites que no se atreve a franquear. Tal vez tenga que volver a los viejos amigos, si le quedan... www.tiempodepalabra.com
sábado, 10 de octubre de 2009
Ledezma en Brasil
Antonio Sánchez García
Viernes, 9 de octubre de 2009
Si el régimen creyó que cercenándole todas sus atribuciones y medios lo condenaba al silencio y la apatía, se ha equivocado de plano. Ha incentivado, bien por el contrario, el desarrollo de un auténtico liderazgo nacional con destacado perfil internacional. Los sacrificios de Antonio Ledezma rendirán sus frutos. Nuestra democracia no está sola, nuestra causa tiene quienes la defiendan.
Reafirmando su evidente liderazgo en el seno de los factores democráticos del país, hoy en franca mayoría frente a un régimen que no atina a recuperar el importante terreno perdido en las simpatías populares – al parecer ya de manera irreversible, según las encuestas que le son más cercanas – y se hunde en la desaprobación y el desprecio internacionales por sus vínculos con el terrorismo internacional, el Alcalde Metropolitano acaba de reunirse en Sao Paulo, Brasil, con dos líderes indiscutibles de la oposición democrática brasileña: el ex presidente Fernando Henrique Cardoso y el Gobernador de Sao Paulo, José Serra. El primero uno de los más preclaros y modernos estadistas latinoamericanos, connotado intelectual y profundo conocedor de nuestros problemas y avatares. El segundo, sin lugar a dudas futuro presidente del Brasil, apostado como se encuentra en las encuestas con más de veinte puntos porcentuales por sobre su inmediato competidor, la candidata del gobernante Partido de los Trabajadores del presidente Lula da Silva.
Con este encuentro no sólo fortifica su actual liderazgo y establece vínculos de primera magnitud con quienes, además de constituir factores vitales de Poder – Sao Paulo tiene 42 millones de habitantes y aporta más del 40% del PIB de la octava economía del planeta – se anuncian como las futuras autoridades de la nación más importante de la región, sino que teje lo que podría llegar a constituirse en la futura política exterior de una Venezuela democrática, aspiración de las mayorías ciudadanas de Venezuela. Pues al reciente encuentro con dichos políticos, amén de la firma de múltiples convenios de cooperación con el alcalde de la capital paulista Gilberto Kassab, se unen sus cordiales relaciones con el alcalde de Buenos Aires y primera figura de la oposición argentina Mauricio Macri, que le infringiera una derrota determinante a Néstor Kirchner y al gobierno de su esposa, Cristina Fernández.
Sin descuidar un instante sus obligaciones edilicias, reducidas drásticamente por imposición de la implacable persecución por parte de Hugo Chávez y su régimen en grave detrimento de los ciudadanos más necesitados de Caracas, como quedara de manifiesto con las trágicas consecuencias de las últimas lluvias y la trágica ineficiencia e inoperancia de la Sra. Farías, Ledezma avanza así internacionalmente en defensa de los derechos de los venezolanos. En este importante encuentro con Fernando Henrique Cardoso obtuvo del estadista brasileño el compromiso de involucrarse personalmente en defensa de nuestros presos políticos, con acciones de inmensa envergadura que pronto serán del conocimiento público internacional.
Cuesta imaginar los sacrificios que estos desplazamientos significan en la vida de nuestro Alcalde Metropolitano. No salía de un obligado reposo y debió realizar este viaje relámpago en 48 horas, pues el miércoles debía presentarse ante los tribunales para defenderse de una insólita causa por difamación e injurias. Aprovechó su estadía en Caracas para participar en un encuentro internacional de Alcaldes y ya prepara sus maletas para asistir este próximo lunes a un Congreso Mundial de Alcaldes en Estrasburgo, reunirse con el Alcalde Mayor de Paris y encontrarse en Madrid con la primera autoridad de la capital española. En donde sostendrá trascendentales encuentros con líderes de los partidos democráticos españoles.
Si el teniente coronel Hugo Chávez creyó que cercenándole todas sus atribuciones y medios lo condenaba al silencio y la apatía, se ha equivocado de plano. Ha incentivado, bien por el contrario, el desarrollo de un auténtico liderazgo nacional con destacado perfil internacional. Los sacrificios de Antonio Ledezma rendirán sus frutos. Nuestra democracia no está sola, nuestra causa tiene quienes la defiendan.
sanchez2000@cantv.net
Viernes, 9 de octubre de 2009
Si el régimen creyó que cercenándole todas sus atribuciones y medios lo condenaba al silencio y la apatía, se ha equivocado de plano. Ha incentivado, bien por el contrario, el desarrollo de un auténtico liderazgo nacional con destacado perfil internacional. Los sacrificios de Antonio Ledezma rendirán sus frutos. Nuestra democracia no está sola, nuestra causa tiene quienes la defiendan.
Reafirmando su evidente liderazgo en el seno de los factores democráticos del país, hoy en franca mayoría frente a un régimen que no atina a recuperar el importante terreno perdido en las simpatías populares – al parecer ya de manera irreversible, según las encuestas que le son más cercanas – y se hunde en la desaprobación y el desprecio internacionales por sus vínculos con el terrorismo internacional, el Alcalde Metropolitano acaba de reunirse en Sao Paulo, Brasil, con dos líderes indiscutibles de la oposición democrática brasileña: el ex presidente Fernando Henrique Cardoso y el Gobernador de Sao Paulo, José Serra. El primero uno de los más preclaros y modernos estadistas latinoamericanos, connotado intelectual y profundo conocedor de nuestros problemas y avatares. El segundo, sin lugar a dudas futuro presidente del Brasil, apostado como se encuentra en las encuestas con más de veinte puntos porcentuales por sobre su inmediato competidor, la candidata del gobernante Partido de los Trabajadores del presidente Lula da Silva.
Con este encuentro no sólo fortifica su actual liderazgo y establece vínculos de primera magnitud con quienes, además de constituir factores vitales de Poder – Sao Paulo tiene 42 millones de habitantes y aporta más del 40% del PIB de la octava economía del planeta – se anuncian como las futuras autoridades de la nación más importante de la región, sino que teje lo que podría llegar a constituirse en la futura política exterior de una Venezuela democrática, aspiración de las mayorías ciudadanas de Venezuela. Pues al reciente encuentro con dichos políticos, amén de la firma de múltiples convenios de cooperación con el alcalde de la capital paulista Gilberto Kassab, se unen sus cordiales relaciones con el alcalde de Buenos Aires y primera figura de la oposición argentina Mauricio Macri, que le infringiera una derrota determinante a Néstor Kirchner y al gobierno de su esposa, Cristina Fernández.
Sin descuidar un instante sus obligaciones edilicias, reducidas drásticamente por imposición de la implacable persecución por parte de Hugo Chávez y su régimen en grave detrimento de los ciudadanos más necesitados de Caracas, como quedara de manifiesto con las trágicas consecuencias de las últimas lluvias y la trágica ineficiencia e inoperancia de la Sra. Farías, Ledezma avanza así internacionalmente en defensa de los derechos de los venezolanos. En este importante encuentro con Fernando Henrique Cardoso obtuvo del estadista brasileño el compromiso de involucrarse personalmente en defensa de nuestros presos políticos, con acciones de inmensa envergadura que pronto serán del conocimiento público internacional.
Cuesta imaginar los sacrificios que estos desplazamientos significan en la vida de nuestro Alcalde Metropolitano. No salía de un obligado reposo y debió realizar este viaje relámpago en 48 horas, pues el miércoles debía presentarse ante los tribunales para defenderse de una insólita causa por difamación e injurias. Aprovechó su estadía en Caracas para participar en un encuentro internacional de Alcaldes y ya prepara sus maletas para asistir este próximo lunes a un Congreso Mundial de Alcaldes en Estrasburgo, reunirse con el Alcalde Mayor de Paris y encontrarse en Madrid con la primera autoridad de la capital española. En donde sostendrá trascendentales encuentros con líderes de los partidos democráticos españoles.
Si el teniente coronel Hugo Chávez creyó que cercenándole todas sus atribuciones y medios lo condenaba al silencio y la apatía, se ha equivocado de plano. Ha incentivado, bien por el contrario, el desarrollo de un auténtico liderazgo nacional con destacado perfil internacional. Los sacrificios de Antonio Ledezma rendirán sus frutos. Nuestra democracia no está sola, nuestra causa tiene quienes la defiendan.
sanchez2000@cantv.net
viernes, 9 de octubre de 2009
Argelia Ríos // Encuestas, transacción y transición
El peor esfuerzo es el que no se hace& La pelota está en el sector democrático
Las encuestas le son adversas. Las más serias aseguran que todo le marcha muy mal. Que el desencanto es creciente, como el rechazo a la represión. Que los estudiantes le superan en popularidad.
Que es injusto con los trabajadores y que su ineficiencia cobró signos patológicos. En los números se lee que su política exterior es repudiada por costosa y peligrosa. Que su protagonismo es un infierno ruidoso y contaminante. Si nos atenemos a los logaritmos, la novela estaría encaminada hacia sus "capítulos cruciales": la paciencia tiene un límite.
A menos que la oposición ponga la torta, el 2012 es el dead line. Las encuestas hablan en voz alta: su talante autoritario es percibido ahora con mayor nitidez.
El pueblo no se siente empoderado: sólo él lo está. Se ha hecho evidente que su poder absoluto no se ha traducido en eficacia. Que su equipo es un atajo de ineptos, seducidos por la corrupción. La confianza se desmoronó. Votar por él perdió sentido: cualquier otra opción es preferible. Ni sus buenas intenciones son mencionadas; el país está en la onda de despacharlo y ya no le importa mucho las características del sustituto. Las encuestas dicen también que la sociedad venezolana quiere una plataforma como la Mesa Democrática, pero genuinamente unitaria.
Desea que los ciudadanos, junto a los políticos de allá y de acá, sigan el ejemplo de audacia de los estudiantes: hay que perderle el temor a las coincidencias. La amplia mayoría identifica los riesgos y clama por una unidad salvadora... Entrelíneas, los números anuncian la seria decisión que, en algún momento próximo, deberá adoptar el comandante.
Una gran masa de dinero en la calle podría no sanar la herida profunda de la inconformidad. Venezuela no parece tentada a que le traigan más flores. La revolución se le volvió insoportable. Pero, ¡cuidado!, se esmera en la reconquista. Las encuestas asoman el arribo a una fase definitiva y peligrosa. Ahora mismo lo intenta por las buenas. Nunca debe descartarse un posible rebote. Está trabajando como un bárbaro para lograrlo. Si no lo consigue, tal vez lo haga a la manera de sus amigotes africanos.
Ojalá podamos contribuir a que se aleje de esa idea. Deberíamos prepararnos para una transacción pragmática, desprovista de sentimentalismos. ¿Qué estamos dispuestos a ofrecerle? Seguramente querrá mucho más que la espada original de Bolívar. Por si acaso, hay que comenzar a pensar con seriedad en este asunto.
Es obvio que la "oferta superior" involucra -además de una unidad entusiasta y sin imposturas- la capacidad de trabajar la transacción y la transición. El peor esfuerzo es el que no se hace... La pelota está en el sector democrático. Si sus dirigentes se equivocan, la oportunidad se evaporará. Aunque se molesten, hay que presionarles. Los partidos tienen su rol, pero debatir la jerarquía de ese rol es enredarse en un cuento idéntico al del huevo y la gallina. Argelia.rios@gmail.com
Las encuestas le son adversas. Las más serias aseguran que todo le marcha muy mal. Que el desencanto es creciente, como el rechazo a la represión. Que los estudiantes le superan en popularidad.
Que es injusto con los trabajadores y que su ineficiencia cobró signos patológicos. En los números se lee que su política exterior es repudiada por costosa y peligrosa. Que su protagonismo es un infierno ruidoso y contaminante. Si nos atenemos a los logaritmos, la novela estaría encaminada hacia sus "capítulos cruciales": la paciencia tiene un límite.
A menos que la oposición ponga la torta, el 2012 es el dead line. Las encuestas hablan en voz alta: su talante autoritario es percibido ahora con mayor nitidez.
El pueblo no se siente empoderado: sólo él lo está. Se ha hecho evidente que su poder absoluto no se ha traducido en eficacia. Que su equipo es un atajo de ineptos, seducidos por la corrupción. La confianza se desmoronó. Votar por él perdió sentido: cualquier otra opción es preferible. Ni sus buenas intenciones son mencionadas; el país está en la onda de despacharlo y ya no le importa mucho las características del sustituto. Las encuestas dicen también que la sociedad venezolana quiere una plataforma como la Mesa Democrática, pero genuinamente unitaria.
Desea que los ciudadanos, junto a los políticos de allá y de acá, sigan el ejemplo de audacia de los estudiantes: hay que perderle el temor a las coincidencias. La amplia mayoría identifica los riesgos y clama por una unidad salvadora... Entrelíneas, los números anuncian la seria decisión que, en algún momento próximo, deberá adoptar el comandante.
Una gran masa de dinero en la calle podría no sanar la herida profunda de la inconformidad. Venezuela no parece tentada a que le traigan más flores. La revolución se le volvió insoportable. Pero, ¡cuidado!, se esmera en la reconquista. Las encuestas asoman el arribo a una fase definitiva y peligrosa. Ahora mismo lo intenta por las buenas. Nunca debe descartarse un posible rebote. Está trabajando como un bárbaro para lograrlo. Si no lo consigue, tal vez lo haga a la manera de sus amigotes africanos.
Ojalá podamos contribuir a que se aleje de esa idea. Deberíamos prepararnos para una transacción pragmática, desprovista de sentimentalismos. ¿Qué estamos dispuestos a ofrecerle? Seguramente querrá mucho más que la espada original de Bolívar. Por si acaso, hay que comenzar a pensar con seriedad en este asunto.
Es obvio que la "oferta superior" involucra -además de una unidad entusiasta y sin imposturas- la capacidad de trabajar la transacción y la transición. El peor esfuerzo es el que no se hace... La pelota está en el sector democrático. Si sus dirigentes se equivocan, la oportunidad se evaporará. Aunque se molesten, hay que presionarles. Los partidos tienen su rol, pero debatir la jerarquía de ese rol es enredarse en un cuento idéntico al del huevo y la gallina. Argelia.rios@gmail.com
La criminalización de todo
Trino MárquezJueves, 8 de octubre de 2009
La sorpresiva y contundente huelga de los estudiantes tuvo la virtud de llamar la atención de los venezolanos y de una parte importante de la comunidad internacional acerca de la situación de los derechos humanos en Venezuela.
El golpe que le asestaron los jóvenes al arrogante gobierno del comandante fue tan contundente, que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se ha visto obligada a analizar la situación de los detenidos por protestar en manifestaciones en contra del régimen y la represión de la cual son objeto quienes disienten del jefe del socialismo del siglo XXI. Sobre esa plataforma, Antonio Ledezma le solicitó a Fernando Enrique Cardoso que asumiese el liderazgo en la defensa de los presos políticos venezolanos.
Chávez decidió castigar sin misericordia ni remordimientos de conciencia a quienes se opongan a su proyecto hegemónico. Sus castigos, además, son ejemplarizantes. Están dirigidos a crear terror en toda la población. Sigue el ejemplo de su tutor, Fidel Castro. En esos términos fue concebida la condena a los comisarios de la Metropolitana, y los escarmientos al prefecto de Caracas, Richard Blanco, a los empleados de la Alcaldía Metropolitana y al estudiante Julio César Rivas, quien se salvó gracias a la inteligencia y valor de sus compañeros, pues a través de él se iba a intentar exorcizar toda capacidad de protesta del movimiento estudiantil.
A la jornada de los estudiantes y a la glamorosa victoria que se apuntaron, el gobierno ha tratado de descalificarla porque al final de la marcha del pasado sábado 3 de octubre, un grupo de jóvenes, varones todos, les enseñaron el trasero a los cuerpos de seguridad. ¡Oh, santo horror! exclamaron los santurrones y adulantes del gobierno, una vez que Chávez dijó que los estudiantes eran indignos.
Les parece vergonzoso que unos cuantos muchachos enseñen el fundillo, pero consideran muy divertido que Venezolana de Televisión, financiada con recursos de todos los venezolanos, y el sujeto que conduce la La Hojilla, denigren de todo ser viviente que se atreva a cuestionar la verdad infalible del máximo líder.
El ataque a los iconoclastas en realidad lo que busca es esconder la herida que más les duele: que unos jóvenes sin recursos financieros, sin aparato partidista y sin maquinaria estatal, le hayan propinado un golpe tan noble al teniente coronel.
La movilización estudiantil sirvió para desnudar la situación de los derechos humanos y de los presos políticos en el país. Sin embargo, conviene tener en cuenta que no son solamente los activistas o militantes políticos a quienes este gobierno persigue, reprime y apresa. De ese trato también son víctimas todas las personas que por cualquier razón aparecen asociados con algún dirigente o figura de la oposición, o que participan en cualquier actividad que no es del agrado de los jerarcas del régimen.
El jueves 1 de octubre, Antonio Ledezma entregó unas donaciones en útiles escolares en la Escuela Básica Distrital en la parroquia Altagracia. Pocas horas después fueron removidas de sus cargos la directora y la subdirectora de esos planteles. La misma suerte corrió el director de la Escuela Unitaria No. 44, de los Frailes de Catia. Estos docentes no fueron encarcelados, como los trabajadores de la Alcaldía Metropolitana, pero se les despidió. La orden de Chávez es terminante: hay que decapitar a Ledezma y a quien se encuentre con él cada vez que asome la cabeza.
En una escala minúscula se aplicó el mismo castigo que a los trabajadores de PDVSA.
Por esos mismos días, un grupo de militares -triste papel para el que han quedado- detuvieron unas unidades médicas del Instituto de Beneficencia Pública de la Lotería del Táchira, las cuales habían ido a Santa Bárbara de Barinas a cumplir una jornada médica, odontológica y quirúrgica, y a entregar medicinas de forma gratuita. Como siempre, la excusa para justificar tal comportamiento se basó en una calumnia. En esta oportunidad se dijo que las unidades médicas podían transportar “armas de guerra”.
La paranoia de la familia Chávez parece no tener límites, ni sentido del ridículo. El comportamiento del gobierno regional de Barinas generó una protesta que produjo seis personas heridas y 11 detenidas. Los ciudadanos de la comunidad se indignaron, con razón, porque ese es un servicio asistencial que la Lotería del Táchira le presta a la colectividad de Barinas desde hace 20 años. Adán Chávez no podía permitirle a un instituto de beneficencia vinculado indirectamente con César Pérez Vivas, que le brindara un servicio público al empobrecido pueblo de Barinas. Así quieren los hermanos Chávez a los pobres: en la miseria.
El régimen del comandante Chávez Frías no criminaliza e inhabilita solo a los militantes políticos. Sataniza todo lo que percibe como peligroso.
Esto incluye a profesionales, trabajadores, desempleados, amas de casa y, si se lo permitimos, niños y ancianos. La persecución y el acoso a la disidencia y a toda forma de protesta o desacuerdo, están inscritas en el código genético de los regímenes personalistas. Si no, hagamos una encuesta entre los cubanos.
tmarquez@cantv.ne
La sorpresiva y contundente huelga de los estudiantes tuvo la virtud de llamar la atención de los venezolanos y de una parte importante de la comunidad internacional acerca de la situación de los derechos humanos en Venezuela.
El golpe que le asestaron los jóvenes al arrogante gobierno del comandante fue tan contundente, que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se ha visto obligada a analizar la situación de los detenidos por protestar en manifestaciones en contra del régimen y la represión de la cual son objeto quienes disienten del jefe del socialismo del siglo XXI. Sobre esa plataforma, Antonio Ledezma le solicitó a Fernando Enrique Cardoso que asumiese el liderazgo en la defensa de los presos políticos venezolanos.
Chávez decidió castigar sin misericordia ni remordimientos de conciencia a quienes se opongan a su proyecto hegemónico. Sus castigos, además, son ejemplarizantes. Están dirigidos a crear terror en toda la población. Sigue el ejemplo de su tutor, Fidel Castro. En esos términos fue concebida la condena a los comisarios de la Metropolitana, y los escarmientos al prefecto de Caracas, Richard Blanco, a los empleados de la Alcaldía Metropolitana y al estudiante Julio César Rivas, quien se salvó gracias a la inteligencia y valor de sus compañeros, pues a través de él se iba a intentar exorcizar toda capacidad de protesta del movimiento estudiantil.
A la jornada de los estudiantes y a la glamorosa victoria que se apuntaron, el gobierno ha tratado de descalificarla porque al final de la marcha del pasado sábado 3 de octubre, un grupo de jóvenes, varones todos, les enseñaron el trasero a los cuerpos de seguridad. ¡Oh, santo horror! exclamaron los santurrones y adulantes del gobierno, una vez que Chávez dijó que los estudiantes eran indignos.
Les parece vergonzoso que unos cuantos muchachos enseñen el fundillo, pero consideran muy divertido que Venezolana de Televisión, financiada con recursos de todos los venezolanos, y el sujeto que conduce la La Hojilla, denigren de todo ser viviente que se atreva a cuestionar la verdad infalible del máximo líder.
El ataque a los iconoclastas en realidad lo que busca es esconder la herida que más les duele: que unos jóvenes sin recursos financieros, sin aparato partidista y sin maquinaria estatal, le hayan propinado un golpe tan noble al teniente coronel.
La movilización estudiantil sirvió para desnudar la situación de los derechos humanos y de los presos políticos en el país. Sin embargo, conviene tener en cuenta que no son solamente los activistas o militantes políticos a quienes este gobierno persigue, reprime y apresa. De ese trato también son víctimas todas las personas que por cualquier razón aparecen asociados con algún dirigente o figura de la oposición, o que participan en cualquier actividad que no es del agrado de los jerarcas del régimen.
El jueves 1 de octubre, Antonio Ledezma entregó unas donaciones en útiles escolares en la Escuela Básica Distrital en la parroquia Altagracia. Pocas horas después fueron removidas de sus cargos la directora y la subdirectora de esos planteles. La misma suerte corrió el director de la Escuela Unitaria No. 44, de los Frailes de Catia. Estos docentes no fueron encarcelados, como los trabajadores de la Alcaldía Metropolitana, pero se les despidió. La orden de Chávez es terminante: hay que decapitar a Ledezma y a quien se encuentre con él cada vez que asome la cabeza.
En una escala minúscula se aplicó el mismo castigo que a los trabajadores de PDVSA.
Por esos mismos días, un grupo de militares -triste papel para el que han quedado- detuvieron unas unidades médicas del Instituto de Beneficencia Pública de la Lotería del Táchira, las cuales habían ido a Santa Bárbara de Barinas a cumplir una jornada médica, odontológica y quirúrgica, y a entregar medicinas de forma gratuita. Como siempre, la excusa para justificar tal comportamiento se basó en una calumnia. En esta oportunidad se dijo que las unidades médicas podían transportar “armas de guerra”.
La paranoia de la familia Chávez parece no tener límites, ni sentido del ridículo. El comportamiento del gobierno regional de Barinas generó una protesta que produjo seis personas heridas y 11 detenidas. Los ciudadanos de la comunidad se indignaron, con razón, porque ese es un servicio asistencial que la Lotería del Táchira le presta a la colectividad de Barinas desde hace 20 años. Adán Chávez no podía permitirle a un instituto de beneficencia vinculado indirectamente con César Pérez Vivas, que le brindara un servicio público al empobrecido pueblo de Barinas. Así quieren los hermanos Chávez a los pobres: en la miseria.
El régimen del comandante Chávez Frías no criminaliza e inhabilita solo a los militantes políticos. Sataniza todo lo que percibe como peligroso.
Esto incluye a profesionales, trabajadores, desempleados, amas de casa y, si se lo permitimos, niños y ancianos. La persecución y el acoso a la disidencia y a toda forma de protesta o desacuerdo, están inscritas en el código genético de los regímenes personalistas. Si no, hagamos una encuesta entre los cubanos.
tmarquez@cantv.ne
jueves, 8 de octubre de 2009
ELECCIONES 2010: APRETEMOS EL ACELERADOR
Hay cierta miopía política en algunos venezolanos que no terminan de entender la importancia que tiene el prepararse desde ya para las elecciones que tendrán lugar en agosto y diciembre del año que viene, y se les oye desdeñar o acusar de extemporáneos los esfuerzos que se están haciendo para afrontar esos eventos con eficacia política y electoral.
Los que así se comportan se dedican exclusiva y morbosamente a cuestionar la ley electoral o poner en duda que aquellas elecciones vayan a realizarse, como si ellos fueran los únicos mortales que consideraran esos aspectos importantes de la realidad y los demás no los viéramos. “De aquí allá pueden ocurrir muchas cosas”, dicen como si esperaran algún acontecimiento milagroso relancino que resolvería nuestro principal mal de la noche a la mañana.
Para qué pensar en que hay la necesidad de acuerdos políticos, de establecimiento de reglas de elección de candidatos unitarios, o de organizarse en los circuitos más importantes para ganar la mayoría de la asamblea, si cuando menos lo esperemos vendrá una suerte de Chapulín Colorao que nos rescatará.
Mientras estos miopes pierden su tiempo malamente, el déspota miraflorino arranca su campaña electoral haciendo uso de su arsenal inconmensurable de mentiras y colocando todos los recursos de que dispone, que no son pocos, en función de su ambición de poder vitalicio.
Afortunadamente, las fuerzas democráticas organizadas del país, partidos y ONGs, están agarrando el toro por los cachos. Con dificultades, diferencias, precariedades y desencuentros, pero lo están haciendo.
No obstante, son varias y decisivas las cosas que siguen pendientes y que deben ser afrontadas sin dilación, con un espíritu indeclinablemente unitario. Pero, eso sí, con franqueza, realismo y responsablemente, porque lo que nos estamos jugando es -no exageramos- la libertad y el bienestar y la paz futura de la familia venezolana.
Ya no podemos más darnos el lujo de las mismas equivocaciones y torpezas. Comprendemos la competencia entre las distintas opciones democráticas y reconocemos su derecho a existir y a presentarse con sus propias especificidades en los eventos electorales. Pero también, dadas las circunstancias políticas excepcionales que vivimos, no debemos dejar de lado la exigencia de unidad amplia de todas las fuerzas que buscan impedir la entronización de un gobierno totalitario en nuestra patria.
Estas dos necesidades legítimas del momento no se excluyen.
Así las cosas, en lo electoral, lo decisivo es arribar a candidaturas únicas, que expresen la verdadera fuerza de los partidos y de la sociedad democrática. Este es el asunto principal.
¿Cual es el método ideal para tal escogencia? Obviamente, que el criterio principal tienen que ser el liderazgo político real que, en principio, señalen los datos electorales de que disponemos. ¿Quien negaría que la escogencia principal en los estados Zulia o Miranda corresponde a los partidos Un Nuevo Tiempo y PJ respectivamente? ¿Puede desconocerse el peso de AD en Cojedes o de COPEI en Táchira? ¿Para estos casos haría falta primarias?
En estas circunscripciones y otras más, sería suicida, costosa en dinero y esfuerzos, y eventualmente traumática, la instrumentación de primarias. Pero puede que en otros casos funcione. En Táchira funcionó la vez pasada, pero en Aragua se evidenció la irrealidad de ciertas postulaciones, demostrando que eran innecesarias. Serían la primarias, a mi juicio, un mecanismo excepcional, pero que, digan lo que digan, tiene válidas y contundentes objeciones que deben ser sopesadas.
De modo que el método que aparece como el más aconsejable y eficaz sea el del acuerdo político, fundamentado en los datos disponibles, no queda otra. Es verdad, hay algunos que serían muy buenos candidatos pero que no tienen partido y sí una audiencia no desdeñable. ¿Cómo hacemos con estos casos que sabemos ayudarían con seguridad a consolidar la unidad y a aumentar la eficacia político-electoral buscada?
Es un tema complejo, sin duda, que requiere una energía adicional de esfuerzo y desprendimiento unitario. Aunque difícil, observamos que los partidos no estarían cerrados a la posibilidad de apoyar a candidaturas que vengan del mundo independiente o de la sociedad democrática, así como ocurre en el sentido inverso. Es asunto de discutirlo, siempre que exista la disposición sincera de las partes interesadas. Valdría la pena establecer unos criterios al respecto que sean consensuados a la brevedad.
Otro asunto que se maneja por allí que es motivo de desencuentro es el de la tarjeta única, a pesar de que si se acuerdan candidaturas únicas (unidades perfectas) no haría falta tampoco.
Se argumenta en apoyo de esta propuesta, con cierta razón, que hay sectores de la población a los que no les gustaría votar por partidos o por alguno de la oposición, y con esta tarjeta se sentirían cómodos. Aunque habría que analizar la dimensión real de este fenómeno, esta divergencia no es insuperable o de difícil solución, y en cualquier caso no puede convertirse en un obstáculo para la unidad.
Lo que sí queda claro es que estos asuntos no deben constituirse en centro exclusivo del debate. Nuestro objetivo, no podemos olvidarlo, es la preservación de las libertades y la democracia, y en ese camino, debemos derrotar al gobierno en los venideros procesos electorales, logrando la acumulación de fuerzas necesarias para avanzar. No podemos desviar nuestro foco de ese objetivo, convirtiendo lo procedimental en medular o en arma para la maquinación política barata.
Por otro lado, no podemos estimular falsas e inconvenientes rivalidades o dicotomías (partidos vs sectores sociales), ni aceptar tampoco imposiciones de los poderes fácticos, que cuando se salen de su oficio la embarran.
Las amenazas que se ciernen sobre nuestro país son muy ciertas, y estamos conscientes de la gravedad de la situación. Nuestras armas son las pocas que todavía de manera precaria nos ofrece un sistema político y constitucional que cada día que pasa se va configurando más como una tiranía militar colectivista, cuyos rasgos más sobresalientes son la corrupción, la incompetencia y la perversidad; de allí que lo crucial sea mantener la unidad estratégica y táctica de la Venezuela democrática. Ésta debe ser nuestra plataforma. Nada, repito, nada justifica que ella sea puesta de lado en esta hora difícil que nos obliga a apretar el paso.
EMILIO NOUEL V.
Los que así se comportan se dedican exclusiva y morbosamente a cuestionar la ley electoral o poner en duda que aquellas elecciones vayan a realizarse, como si ellos fueran los únicos mortales que consideraran esos aspectos importantes de la realidad y los demás no los viéramos. “De aquí allá pueden ocurrir muchas cosas”, dicen como si esperaran algún acontecimiento milagroso relancino que resolvería nuestro principal mal de la noche a la mañana.
Para qué pensar en que hay la necesidad de acuerdos políticos, de establecimiento de reglas de elección de candidatos unitarios, o de organizarse en los circuitos más importantes para ganar la mayoría de la asamblea, si cuando menos lo esperemos vendrá una suerte de Chapulín Colorao que nos rescatará.
Mientras estos miopes pierden su tiempo malamente, el déspota miraflorino arranca su campaña electoral haciendo uso de su arsenal inconmensurable de mentiras y colocando todos los recursos de que dispone, que no son pocos, en función de su ambición de poder vitalicio.
Afortunadamente, las fuerzas democráticas organizadas del país, partidos y ONGs, están agarrando el toro por los cachos. Con dificultades, diferencias, precariedades y desencuentros, pero lo están haciendo.
No obstante, son varias y decisivas las cosas que siguen pendientes y que deben ser afrontadas sin dilación, con un espíritu indeclinablemente unitario. Pero, eso sí, con franqueza, realismo y responsablemente, porque lo que nos estamos jugando es -no exageramos- la libertad y el bienestar y la paz futura de la familia venezolana.
Ya no podemos más darnos el lujo de las mismas equivocaciones y torpezas. Comprendemos la competencia entre las distintas opciones democráticas y reconocemos su derecho a existir y a presentarse con sus propias especificidades en los eventos electorales. Pero también, dadas las circunstancias políticas excepcionales que vivimos, no debemos dejar de lado la exigencia de unidad amplia de todas las fuerzas que buscan impedir la entronización de un gobierno totalitario en nuestra patria.
Estas dos necesidades legítimas del momento no se excluyen.
Así las cosas, en lo electoral, lo decisivo es arribar a candidaturas únicas, que expresen la verdadera fuerza de los partidos y de la sociedad democrática. Este es el asunto principal.
¿Cual es el método ideal para tal escogencia? Obviamente, que el criterio principal tienen que ser el liderazgo político real que, en principio, señalen los datos electorales de que disponemos. ¿Quien negaría que la escogencia principal en los estados Zulia o Miranda corresponde a los partidos Un Nuevo Tiempo y PJ respectivamente? ¿Puede desconocerse el peso de AD en Cojedes o de COPEI en Táchira? ¿Para estos casos haría falta primarias?
En estas circunscripciones y otras más, sería suicida, costosa en dinero y esfuerzos, y eventualmente traumática, la instrumentación de primarias. Pero puede que en otros casos funcione. En Táchira funcionó la vez pasada, pero en Aragua se evidenció la irrealidad de ciertas postulaciones, demostrando que eran innecesarias. Serían la primarias, a mi juicio, un mecanismo excepcional, pero que, digan lo que digan, tiene válidas y contundentes objeciones que deben ser sopesadas.
De modo que el método que aparece como el más aconsejable y eficaz sea el del acuerdo político, fundamentado en los datos disponibles, no queda otra. Es verdad, hay algunos que serían muy buenos candidatos pero que no tienen partido y sí una audiencia no desdeñable. ¿Cómo hacemos con estos casos que sabemos ayudarían con seguridad a consolidar la unidad y a aumentar la eficacia político-electoral buscada?
Es un tema complejo, sin duda, que requiere una energía adicional de esfuerzo y desprendimiento unitario. Aunque difícil, observamos que los partidos no estarían cerrados a la posibilidad de apoyar a candidaturas que vengan del mundo independiente o de la sociedad democrática, así como ocurre en el sentido inverso. Es asunto de discutirlo, siempre que exista la disposición sincera de las partes interesadas. Valdría la pena establecer unos criterios al respecto que sean consensuados a la brevedad.
Otro asunto que se maneja por allí que es motivo de desencuentro es el de la tarjeta única, a pesar de que si se acuerdan candidaturas únicas (unidades perfectas) no haría falta tampoco.
Se argumenta en apoyo de esta propuesta, con cierta razón, que hay sectores de la población a los que no les gustaría votar por partidos o por alguno de la oposición, y con esta tarjeta se sentirían cómodos. Aunque habría que analizar la dimensión real de este fenómeno, esta divergencia no es insuperable o de difícil solución, y en cualquier caso no puede convertirse en un obstáculo para la unidad.
Lo que sí queda claro es que estos asuntos no deben constituirse en centro exclusivo del debate. Nuestro objetivo, no podemos olvidarlo, es la preservación de las libertades y la democracia, y en ese camino, debemos derrotar al gobierno en los venideros procesos electorales, logrando la acumulación de fuerzas necesarias para avanzar. No podemos desviar nuestro foco de ese objetivo, convirtiendo lo procedimental en medular o en arma para la maquinación política barata.
Por otro lado, no podemos estimular falsas e inconvenientes rivalidades o dicotomías (partidos vs sectores sociales), ni aceptar tampoco imposiciones de los poderes fácticos, que cuando se salen de su oficio la embarran.
Las amenazas que se ciernen sobre nuestro país son muy ciertas, y estamos conscientes de la gravedad de la situación. Nuestras armas son las pocas que todavía de manera precaria nos ofrece un sistema político y constitucional que cada día que pasa se va configurando más como una tiranía militar colectivista, cuyos rasgos más sobresalientes son la corrupción, la incompetencia y la perversidad; de allí que lo crucial sea mantener la unidad estratégica y táctica de la Venezuela democrática. Ésta debe ser nuestra plataforma. Nada, repito, nada justifica que ella sea puesta de lado en esta hora difícil que nos obliga a apretar el paso.
EMILIO NOUEL V.
miércoles, 7 de octubre de 2009
MARIANELLA SALAZAR: La mojigatería de Chávez al escandalizarse por la ‘exhibición de nalgatorio’

Resulta incomprensible el rubor y la indignación sufridos por el presidente Chávez, por un puñado de jóvenes que en la marcha estudiantil del pasado sábado decidieron bajarse los pantalones y mostrar el trasero a la vista de la “respetable” Cancillería Bolivariana. Exhibir el nalgatorio no tiene valor político alguno, es una transgresión juvenil ruidosa que ya no impresiona a nadie.
Es un método de protesta universal, que preferimos mil veces porque es pacífico al de la capucha y el pasamontaña utilizados en épocas estudiantiles por algunos ministros y dirigentes del actual régimen, que escudaban su identidad para continuar impunemente aterrorizando a los ciudadanos, quemando cauchos y autobuses y lo que es peor: derramando sangre inocente. Prefiero a estos dirigentes estudiantiles aportando un nuevo estilo a la protesta tradicional, destapándose colectivamente y no con las caras tapadas de los eternos cobardes representantes de una engañosa ideología, que sólo han traído odio, desgracias y más pobreza.
Hay otras iniciativas como la de los trabajadores petroleros que se cosieron los labios, que sí tienen un alto valor y contenido político, además de un simbolismo desgarrador, que golpea en el alma hasta en los seres más inconmovibles. Es un hecho que no tiene precedentes en el país y que no ha arrancado un solo comentario del presidente Chávez, escandalizado ahora por unos simples glúteos al aire.
A nadie engaña con una mojigatería y timidez ridícula que definitivamente no le quedan.Lo verdaderamente impúdico es el modelo autoritario y excluyente que nos aplica, el intervencionismo hacia países hermanos, la entrega de nuestra soberanía a Cuba, la corrupción, la represión, el cierre de medios de comunicación, el adoctrinamiento a través de la educación, la naturaleza criminal del régimen que lo han dejado completamente al desnudo.
Debería cubrir todas sus vergüenzas como lo hace con esta dictadura encubierta.TIC TAC¿Hampa común?: hace aproximadamente un mes, a la altura de La Encrucijada se robaron un camión cava 350 con 141 maletas que contenían laptop, impresoras y máquinas captahuellas.
El costoso material del CNE se dirigía desde los galpones en Fila de Mariches hacia los estados Cojedes, Barinas y Táchira para las jornadas de Actualización del Registro Electoral. Lo insólito es que el conductor haya sido enviado en esa misión sin custodia alguna.Secreto a voces: fuentes del Ministerio Público insisten en señalar que el control de la Fiscalía General de la República se ha desplazado hacia la vicefiscal, Iraida Alfonzo, que la dirección general se le escapa de las manos a la fiscal Luisa Ortega Díaz.
La segunda en el escalafón (viene del Instituto Nacional del Menor; en la Universidad de Carabobo recuerdan su participación en los disturbios estudiantiles), ha venido asumiendo diversas funciones por el despido de altos funcionarios en la Dirección General Administrativa y en la Dirección de Seguridad, maneja el personal con mano férrea y sus colaboradores estarían ejerciendo terror.
Habría sido en el despacho de la vicefiscal donde se cocinó la Ley de Delitos Mediáticos, que en su primera versión no perdonaba ni siquiera el Aló, Presidente.Inmuebles revolucionarios: según fuentes de inteligencia, un coronel del ejército bolivariano, muy cercano al presidente de la República, relacionado con su seguridad y los anillos de seguridad, acaba de adquirir una casa en Colinas de Santa Mónica por 5 millones fuertes.
Tendrá como vecina a una importante dama barinesa, que desde hace unos años no se moviliza ni a la esquina sin escolta presidencial o de los cuerpos de seguridad del Estado
martes, 6 de octubre de 2009
Roberto Giusti // Miedo en el éter
Se olvidan de los principios para convertirse en cómplices y aliados tácitos del gobierno
Hay temas tabú que muy pocos se atreven a tocar en público y uno de ellos es el de los medios que ceden ante la presión del gobierno. Ya casi nadie parece recordar que el pasado 1 de agosto 34 emisoras de radios y dos de televisión de todo el país fueron cerradas y que unas 240, además de 45 canales, estaban siendo amenazadas de correr una suerte similar.
Los pretextos aducidos por los comisarios del régimen sobraban y para que la medida resultara creíble se le aplicó la ley a una buena cantidad de medios que efectivamente estaban en deuda con las normas establecidas para su funcionamiento. Sólo que en esa oportunidad pagaron inocentes para castigar a unos pecadores cuyo único crimen era haber mantenido una línea editorial y/o informativa crítica ante el gobierno.
Pues bien, han pasado dos meses de aquella masacre audiovisual y el gobierno no ha cumplido su amenaza de ir por el resto de los medios que estarían en situación irregular. A la hora del análisis se podría argüir toda clase de razones para explicar por qué no se llegó a escribir el segundo capítulo de esta trágica radionovela, pero la realidad se circunscribe apenas a dos.
Una, que el gobierno le teme al costo político que representa silenciar a casi la mitad de los medios audiovisuales del país y otra según la cual no se procede porque ya no hace falta, aun cuando las dos podrían ser simultáneas y complementarias.
Ante la cercanía de las elecciones legislativas y ya en marcha la campaña electoral es obvio que el gobierno se cuidará de repetir la experiencia de 2007 luego del cierre de RCTV, pero también lo es que algunos medios o, mejor dicho, circuitos, (y digo, sólo "algunos") han escarmentado y decidieron bajar la guardia, reducir, matizar o suprimir la actitud crítica y una vez convertido en toros afeitados, como es el caso, ya no representan ninguna amenaza para el gobierno. En otras palabras, se olvidan de cualquier cosa que se acerque a los principios para convertirse en aliados tácitos y en cómplices disimulados del gobierno (cuchillo para su propia garganta), a cambio de conservar la concesión.
Otra obviedad: como el secreto de su éxito es el alto nivel de sintonía y ésta obedece a sus posiciones cuestionadoras, tratan de disfrazar el cambiazo asumiendo una posición presuntamente objetiva, presuntamente imparcial, presuntamente equilibrada y presuntamente cobarde, creyendo que el receptor se va a comer la coba, lo cual delata en el fondo, una conmovedora ingenuidad.
Pero lo terrible de todo esto es que no sólo abandonan a los receptores y dejan a los periodistas críticos en el desamparo, sino que le dan la razón al chavismo cuando denuncia a los empresarios despojados de cualquier escrúpulo que no sea el de conservar su negocio al precio que sea, ignorantes de que al final perderán la sintonía y, ¡ay!, la concesión. rgiusti@eluniversal.com
Hay temas tabú que muy pocos se atreven a tocar en público y uno de ellos es el de los medios que ceden ante la presión del gobierno. Ya casi nadie parece recordar que el pasado 1 de agosto 34 emisoras de radios y dos de televisión de todo el país fueron cerradas y que unas 240, además de 45 canales, estaban siendo amenazadas de correr una suerte similar.
Los pretextos aducidos por los comisarios del régimen sobraban y para que la medida resultara creíble se le aplicó la ley a una buena cantidad de medios que efectivamente estaban en deuda con las normas establecidas para su funcionamiento. Sólo que en esa oportunidad pagaron inocentes para castigar a unos pecadores cuyo único crimen era haber mantenido una línea editorial y/o informativa crítica ante el gobierno.
Pues bien, han pasado dos meses de aquella masacre audiovisual y el gobierno no ha cumplido su amenaza de ir por el resto de los medios que estarían en situación irregular. A la hora del análisis se podría argüir toda clase de razones para explicar por qué no se llegó a escribir el segundo capítulo de esta trágica radionovela, pero la realidad se circunscribe apenas a dos.
Una, que el gobierno le teme al costo político que representa silenciar a casi la mitad de los medios audiovisuales del país y otra según la cual no se procede porque ya no hace falta, aun cuando las dos podrían ser simultáneas y complementarias.
Ante la cercanía de las elecciones legislativas y ya en marcha la campaña electoral es obvio que el gobierno se cuidará de repetir la experiencia de 2007 luego del cierre de RCTV, pero también lo es que algunos medios o, mejor dicho, circuitos, (y digo, sólo "algunos") han escarmentado y decidieron bajar la guardia, reducir, matizar o suprimir la actitud crítica y una vez convertido en toros afeitados, como es el caso, ya no representan ninguna amenaza para el gobierno. En otras palabras, se olvidan de cualquier cosa que se acerque a los principios para convertirse en aliados tácitos y en cómplices disimulados del gobierno (cuchillo para su propia garganta), a cambio de conservar la concesión.
Otra obviedad: como el secreto de su éxito es el alto nivel de sintonía y ésta obedece a sus posiciones cuestionadoras, tratan de disfrazar el cambiazo asumiendo una posición presuntamente objetiva, presuntamente imparcial, presuntamente equilibrada y presuntamente cobarde, creyendo que el receptor se va a comer la coba, lo cual delata en el fondo, una conmovedora ingenuidad.
Pero lo terrible de todo esto es que no sólo abandonan a los receptores y dejan a los periodistas críticos en el desamparo, sino que le dan la razón al chavismo cuando denuncia a los empresarios despojados de cualquier escrúpulo que no sea el de conservar su negocio al precio que sea, ignorantes de que al final perderán la sintonía y, ¡ay!, la concesión. rgiusti@eluniversal.com
Yon Goicoechea // "Chávez Hood"
A los venezolanos nos mintieron diciendo que éramos un país rico
El Presidente Chávez afirmó que acabaría con la pobreza, antes del 2019. Por supuesto, su gran y original plan es "quitarle a los ricos para darle a los pobres". Pero superar la pobreza no es tan sencillo, las fórmulas populistas producen el efecto contrario al que prometen.
No se puede distribuir lo que no se tiene, por eso es que el orden correcto es producir y distribuir, no a la inversa. Alemania genera $34.400 en promedio anual por cada habitante y Venezuela sólo $12.800. No viviremos como los alemanes hasta que produzcamos como ellos. Esto es así, sea cual sea nuestra postura ideológica en torno a las facultades distributivas del Estado.
Y es que el rentismo petrolero ya no es lo que era. Que Carlos Andrés creyera que el petróleo era suficiente era tonto, pero que lo crea Chávez, tanto tiempo después, es desquiciado. Montado en su lago de petróleo a buen precio, Chávez ha acabado con los productores agropecuarios y con la industria pública y privada, ha dejado de promover el Turismo que sigue siendo nuestra gran esperanza, ha deteriorado la infraestructura del país y ha obviado la generación de conocimiento técnico que permita la innovación tecnológica venezolana. Ha sembrado miseria, pues. No habrá superación sostenible de la pobreza sin inversión.
Por ello es un crimen que Pdvsa no reinvierta nada y todo se vaya en gasto común, que el gobierno nos endeude cada vez más y que Venezuela coma hoy sobre el hambre del futuro. El gobierno está borracho de petróleo y no se da cuenta que está repitiendo el mismo error que condujo a la caída del Puntofijismo.
A los venezolanos nos mintieron diciendo que éramos un país rico y desde pequeños nos enseñaron a pedir una riqueza no producida. Es más fácil decirle a un elector que le van a dar y no que tiene que trabajar, pero así no se construye la sociedad de los derechos. La promesa es la oportunidad y no el resultado. El camino es la educación, el trabajo, la creatividad y las ganas de comernos el mundo.
El Presidente Chávez afirmó que acabaría con la pobreza, antes del 2019. Por supuesto, su gran y original plan es "quitarle a los ricos para darle a los pobres". Pero superar la pobreza no es tan sencillo, las fórmulas populistas producen el efecto contrario al que prometen.
No se puede distribuir lo que no se tiene, por eso es que el orden correcto es producir y distribuir, no a la inversa. Alemania genera $34.400 en promedio anual por cada habitante y Venezuela sólo $12.800. No viviremos como los alemanes hasta que produzcamos como ellos. Esto es así, sea cual sea nuestra postura ideológica en torno a las facultades distributivas del Estado.
Y es que el rentismo petrolero ya no es lo que era. Que Carlos Andrés creyera que el petróleo era suficiente era tonto, pero que lo crea Chávez, tanto tiempo después, es desquiciado. Montado en su lago de petróleo a buen precio, Chávez ha acabado con los productores agropecuarios y con la industria pública y privada, ha dejado de promover el Turismo que sigue siendo nuestra gran esperanza, ha deteriorado la infraestructura del país y ha obviado la generación de conocimiento técnico que permita la innovación tecnológica venezolana. Ha sembrado miseria, pues. No habrá superación sostenible de la pobreza sin inversión.
Por ello es un crimen que Pdvsa no reinvierta nada y todo se vaya en gasto común, que el gobierno nos endeude cada vez más y que Venezuela coma hoy sobre el hambre del futuro. El gobierno está borracho de petróleo y no se da cuenta que está repitiendo el mismo error que condujo a la caída del Puntofijismo.
A los venezolanos nos mintieron diciendo que éramos un país rico y desde pequeños nos enseñaron a pedir una riqueza no producida. Es más fácil decirle a un elector que le van a dar y no que tiene que trabajar, pero así no se construye la sociedad de los derechos. La promesa es la oportunidad y no el resultado. El camino es la educación, el trabajo, la creatividad y las ganas de comernos el mundo.
lunes, 5 de octubre de 2009
Ledezma plantea que quieren ahogar su alcaldía

Caracas.- El alcalde mayor Antonio Ledezma aseguró hoy que con la aprobación de la Ley Especial del Régimen Municipal a Dos Niveles del Área Metropolitana de Caracas el gobierno del presidente Hugo Chávez pretende ahorcar económicamente al despacho que dirige.
“Esta ley ahorca económicamente a la Alcaldía Metropolitana porque con ella sólo nos deja con los recursos provenientes del situado constitucional de las alcaldías, equivalente a 10% por cada municipio”, expresó.
Ledezma calificó de “inconstitucional” la aprobación y aplicación de dicha ley.
La legislación fue publicada el pasado viernes en Gaceta Oficial.
En ese sentido, el burgomaestre señaló que seguirá apoyándose en el voluntariado para llevar a cabo con éxito su gestión.
El representante del Poder Ejecutivo instó a los líderes de municipios vecinos a ayudarlo en vista de la cantidad de obstáculos económicos que se le han impuesto a menos de un año de su elección para dirigir el Área Metropolitana de Caracas.
“Alcaldes, ustedes me van a ayudar a ser alcalde porque alcaldes seremos todos”, sentenció.
- El Universal
“Esta ley ahorca económicamente a la Alcaldía Metropolitana porque con ella sólo nos deja con los recursos provenientes del situado constitucional de las alcaldías, equivalente a 10% por cada municipio”, expresó.
Ledezma calificó de “inconstitucional” la aprobación y aplicación de dicha ley.
La legislación fue publicada el pasado viernes en Gaceta Oficial.
En ese sentido, el burgomaestre señaló que seguirá apoyándose en el voluntariado para llevar a cabo con éxito su gestión.
El representante del Poder Ejecutivo instó a los líderes de municipios vecinos a ayudarlo en vista de la cantidad de obstáculos económicos que se le han impuesto a menos de un año de su elección para dirigir el Área Metropolitana de Caracas.
“Alcaldes, ustedes me van a ayudar a ser alcalde porque alcaldes seremos todos”, sentenció.
- El Universal
domingo, 4 de octubre de 2009
Manuel Caballero // La revolución de los pobres
Esta no es una "revolución de los pobres" sino una pobre revolución
Cada vez que oigo a uno de esos mecateros criollos o importados decir que la peste que desde hace diez años ya largos asuela a este país sea "una revolución de los pobres" suelo asentir ante el escándalo de mis interlocutores: lo menos que piensan es que, maletín dolarizado de por medio, me cansé de la oposición y he decidido cubrir mis menguantes cabellos con una boina colorá. Nada de eso. Me refiero a una irónica expresión de los franceses para designar algo sucedáneo, de importancia secundaria, de pacotilla. Así, una actriz de segunda fila, pero rubia y de nariz respingada que buscaba atraer la atención mostrando sus poco apetitosas carnes, la crítica de los años cincuenta la llamaba "la Brigitte Bardot de los pobres".
A puñetazo limpio A un pobre muchacho que sin mucho éxito trataba de ganarse el pan a puñetazo limpio en un ensogado de barrio, se le tildaba sin piedad de "Marcel Cerdan de los pobres" recordando a la gloria del ring francés, muerto accidentalmente cuando vivía el más tórrido romance con Edith Piaf. La despiadada definición cruzaba las fronteras, hasta donde llegaba la influencia de la Ciudad Luz. Así, una vez escuché a un pintor referirse a un colega que sin mucha gloria lo imitaba, como "el Héctor Poleo de los pobres". Es en eso que yo pienso cuando oigo a los tarifados entusiastas arriba aludidos llamar "revolución" a esta cosa cuyo color favorito, su rojo, no viene del color tradicional del socialismo, sino de la boina de los paracaidistas. Y como al hablar de aquello esos señores suelen tomar como modelo la Revolución Cubana de 1959, no podemos dejar de pensar con Marx que también en el área del Caribe, los hechos históricos se dan dos veces, el primero como tragedia y el segundo como farsa. Una comparación volandera No pretendemos contar la historia de los dos movimientos, sino hacer una comparación volandera entre las dos acciones que para sus parciales, hacen el papel de respectivas actas de nacimiento: la acción cubana del Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y la inacción venezolana el 4 de febrero de 1992. Independientemente de la simpatía o antipatía que nos despierte cada uno de sus protagonistas, nadie puede negar que el primero mostró tenerlas bien visibles, el segundo bien escondidas. Pero dejemos eso. Dejemos incluso la comparación con alguna de las revoluciones clásicas del mundo o de nuestro continente, donde en materia de coraje sólo el derrochado por los mexicanos con la suya, dejarían el de estos correlones "revolucionarios" venezolanos en pelotas, en la indigencia pura. Vamos a referirnos a otros ejemplos venezolanos, y dejando de lado este aspecto del coraje físico; vamos a hacer la comparación entre gobiernos venezolanos anteriores con el de ahora, en materia de apoyos y colaboraciones. Sin ventajismos Y para no ser ventajistas, no vamos a hacer esa comparación con los mejores gobiernos anteriores, y ni siquiera con los medianos, sino con los peores, o al menos con los que, no sin razón, ha sido más severa la posteridad. Vamos a hablar de los gobiernos de Juan Vicente Gómez y de Marcos Pérez Jiménez. Sin apuntes, sin fichas, sin el recurso a una Wikipedia que mi analfabetismo tecnológico me impide utilizar, de pura memoria pues voy a poner en fila india algunos nombres de quienes apoyaron en forma entusiasta la llegada de Gómez al poder, y quienes siguieron haciéndolo ya después de que el general se había quitado la careta para mostrar su gélida faz de tirano. Entre los primeros, Rufino Blanco Fombona, a quien la esperanza colectiva le duró bien poco, a José Rafael Pocaterra quien comenzó a oponerse y a conspirar contra Gómez en 1918, y a un Rómulo Gallegos que había llamado "milagro político" el 19 de diciembre de 1908 y se autoexilió hacia 1930. Una larga teoría Después venía la larga teoría de los grandes cerebros que apoyaron a Gómez hasta el final: José Gil Fortoul, Laureano Vallenilla Lanz, César Zumeta, Pedro Manuel Arcaya, Diógenes Escalante, Caracciolo Parra Pérez, Pedro Emilio Coll, Lisandro Alvarado, Luis Razetti, Diego Carbonell, Manuel Díaz Rodríguez, Mario Briceño Iragorry, Arturo Uslar Pietri, J.A. Ramos Sucre, Tito Salas& Los puntos suspensivos al final del párrafo anterior corren el riesgo de extenderse hasta el final de la página. Dejemos espacio para Marcos Pérez Jiménez, un dictador detestado casi desde principio por la aplastante mayoría de la intelligentsia venezolana
. Y sin embargo asombra que en los primeros gabinetes después de 1948, uno pueda encontrar nombres como el de Augusto Mijares, Amenodoro Rangel Lamus, Pedro Ignacio Aguerrevere, Miguel Moreno, Luis Felipe Urbaneja; sin olvidar, más tarde, a Fernández Morán; y en el cuerpo diplomático, Guillermo Meneses, Mario Briceño Iragorry y Alberto Arvelo Torrealba, antiguos intelectuales medinistas. Se me va acabando la cuartilla.
Poco importa, porque nombres para la comparación no es que sobren. ¿Podría un embajador como Esteban Gil Borges o Diógenes Escalante ser comparado con este niño-bien tan pequeño burgués de uñas manicuradas, modos suaves y apellido imperial, cuyo reproche a un estudiante rebelde es "que come arepas de cochino"? Rematemos: esto que sufre hoy Venezuela sí es una "revolución de los pobres". Estuvimos tentados de escribir "de los pobres diablos"; pero "pobres" ya han dejado de serlo, y "diablos", no pasan de ser súcubos.
hemeze@cantv.net
Cada vez que oigo a uno de esos mecateros criollos o importados decir que la peste que desde hace diez años ya largos asuela a este país sea "una revolución de los pobres" suelo asentir ante el escándalo de mis interlocutores: lo menos que piensan es que, maletín dolarizado de por medio, me cansé de la oposición y he decidido cubrir mis menguantes cabellos con una boina colorá. Nada de eso. Me refiero a una irónica expresión de los franceses para designar algo sucedáneo, de importancia secundaria, de pacotilla. Así, una actriz de segunda fila, pero rubia y de nariz respingada que buscaba atraer la atención mostrando sus poco apetitosas carnes, la crítica de los años cincuenta la llamaba "la Brigitte Bardot de los pobres".
A puñetazo limpio A un pobre muchacho que sin mucho éxito trataba de ganarse el pan a puñetazo limpio en un ensogado de barrio, se le tildaba sin piedad de "Marcel Cerdan de los pobres" recordando a la gloria del ring francés, muerto accidentalmente cuando vivía el más tórrido romance con Edith Piaf. La despiadada definición cruzaba las fronteras, hasta donde llegaba la influencia de la Ciudad Luz. Así, una vez escuché a un pintor referirse a un colega que sin mucha gloria lo imitaba, como "el Héctor Poleo de los pobres". Es en eso que yo pienso cuando oigo a los tarifados entusiastas arriba aludidos llamar "revolución" a esta cosa cuyo color favorito, su rojo, no viene del color tradicional del socialismo, sino de la boina de los paracaidistas. Y como al hablar de aquello esos señores suelen tomar como modelo la Revolución Cubana de 1959, no podemos dejar de pensar con Marx que también en el área del Caribe, los hechos históricos se dan dos veces, el primero como tragedia y el segundo como farsa. Una comparación volandera No pretendemos contar la historia de los dos movimientos, sino hacer una comparación volandera entre las dos acciones que para sus parciales, hacen el papel de respectivas actas de nacimiento: la acción cubana del Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y la inacción venezolana el 4 de febrero de 1992. Independientemente de la simpatía o antipatía que nos despierte cada uno de sus protagonistas, nadie puede negar que el primero mostró tenerlas bien visibles, el segundo bien escondidas. Pero dejemos eso. Dejemos incluso la comparación con alguna de las revoluciones clásicas del mundo o de nuestro continente, donde en materia de coraje sólo el derrochado por los mexicanos con la suya, dejarían el de estos correlones "revolucionarios" venezolanos en pelotas, en la indigencia pura. Vamos a referirnos a otros ejemplos venezolanos, y dejando de lado este aspecto del coraje físico; vamos a hacer la comparación entre gobiernos venezolanos anteriores con el de ahora, en materia de apoyos y colaboraciones. Sin ventajismos Y para no ser ventajistas, no vamos a hacer esa comparación con los mejores gobiernos anteriores, y ni siquiera con los medianos, sino con los peores, o al menos con los que, no sin razón, ha sido más severa la posteridad. Vamos a hablar de los gobiernos de Juan Vicente Gómez y de Marcos Pérez Jiménez. Sin apuntes, sin fichas, sin el recurso a una Wikipedia que mi analfabetismo tecnológico me impide utilizar, de pura memoria pues voy a poner en fila india algunos nombres de quienes apoyaron en forma entusiasta la llegada de Gómez al poder, y quienes siguieron haciéndolo ya después de que el general se había quitado la careta para mostrar su gélida faz de tirano. Entre los primeros, Rufino Blanco Fombona, a quien la esperanza colectiva le duró bien poco, a José Rafael Pocaterra quien comenzó a oponerse y a conspirar contra Gómez en 1918, y a un Rómulo Gallegos que había llamado "milagro político" el 19 de diciembre de 1908 y se autoexilió hacia 1930. Una larga teoría Después venía la larga teoría de los grandes cerebros que apoyaron a Gómez hasta el final: José Gil Fortoul, Laureano Vallenilla Lanz, César Zumeta, Pedro Manuel Arcaya, Diógenes Escalante, Caracciolo Parra Pérez, Pedro Emilio Coll, Lisandro Alvarado, Luis Razetti, Diego Carbonell, Manuel Díaz Rodríguez, Mario Briceño Iragorry, Arturo Uslar Pietri, J.A. Ramos Sucre, Tito Salas& Los puntos suspensivos al final del párrafo anterior corren el riesgo de extenderse hasta el final de la página. Dejemos espacio para Marcos Pérez Jiménez, un dictador detestado casi desde principio por la aplastante mayoría de la intelligentsia venezolana
. Y sin embargo asombra que en los primeros gabinetes después de 1948, uno pueda encontrar nombres como el de Augusto Mijares, Amenodoro Rangel Lamus, Pedro Ignacio Aguerrevere, Miguel Moreno, Luis Felipe Urbaneja; sin olvidar, más tarde, a Fernández Morán; y en el cuerpo diplomático, Guillermo Meneses, Mario Briceño Iragorry y Alberto Arvelo Torrealba, antiguos intelectuales medinistas. Se me va acabando la cuartilla.
Poco importa, porque nombres para la comparación no es que sobren. ¿Podría un embajador como Esteban Gil Borges o Diógenes Escalante ser comparado con este niño-bien tan pequeño burgués de uñas manicuradas, modos suaves y apellido imperial, cuyo reproche a un estudiante rebelde es "que come arepas de cochino"? Rematemos: esto que sufre hoy Venezuela sí es una "revolución de los pobres". Estuvimos tentados de escribir "de los pobres diablos"; pero "pobres" ya han dejado de serlo, y "diablos", no pasan de ser súcubos.
hemeze@cantv.net
Carlos Blanco // Tiempo de palabra
"Hay una agitación desde abajo y no la pueden controlar ni los partidos ni el Gobierno"
¿Antipolítica?La crítica a los partidos ha arreciado. En los lados oficiales el descontento se desparrama hacia el PSUV, que es la cripta de la cual se han apoderado militares y ex revolucionarios.
En la acera de la disidencia la situación se le parece; hay descontento porque los partidos parecen andar divorciados de los bríos de la sociedad.
El contraste es brutal entre la protesta estudiantil con su estupenda y vigorosa huelga de hambre, y enfrente unos partidos que parecen más preocupados por competir entre sí, cuando no en suicidarse en porfías domésticas.
Esta situación de los partidos opositores no es nueva.
Lo nuevo es que quienes acusaban a quienes criticaban a los partidos de ejercer la profesión de la antipolítica han tenido que arribar a las mismas conclusiones.
No era antipolítica ayer; no lo es hoy. No es que los partidos en general no sirvan y no tengan posibles -aunque inciertos- futuros; el busilis de la cuestión es que los de hoy y los de aquí están afectados de males que se expresan en su centralismo, carencia de procesos democráticos, pugnas internas e incapacidad de conectarse con la conflictividad social que los arropa y supera.
Lo Concreto.
En el horizonte que vive Venezuela es posible que haya elecciones en 2010. No es seguro porque Chávez puede ordenar al CNE, a la Asamblea Nacional o a algún togado que decida no realizarlas. Pero no le es fácil seguir en la táctica ilegal del aplazamiento indefinido; la hoja de parra que usa para que Moratinos y Lula digan que en Venezuela hay democracia es que celebra no una sino muchas elecciones.
Las elecciones son una coartada necesaria para los autócratas. Mugabe también hace algunas de vez en cuando. El instrumento para participar en las elecciones son los partidos.
Claro que puede haber grupos de electores organizados, pero no pueden sustituir a aquéllos, a lo más, complementarlos.
El monopolio que ejercen los partidos para la concurrencia electoral les permite ser los que canalicen las posiciones y el descontento cada vez que hay que votar. En general, nadie vota por ONG o por un concepto general como el de sociedad civil. Se vota por partidos. Esta realidad ha llevado a la confusión a los dirigentes opositores.
No; los partidos no son populares; no se están recuperando; siguen en terapia intensiva y se sospecha que algunos ya están embalsamados. Sin embargo, a la hora de votar hay que hacerlo por su intermedio. Votar por alguno no significa que sean representativos; en muchos casos son el peor-es-nada que el elector tiene a mano.
Votantes desesperados por derrotar a Chávez, cuando se presenta un proceso electoral, lo hacen con el instrumento del cual disponen, pero ni apoyan a los partidos por los cuales votan en la mayor parte de los casos ni se sienten por ellos representados.
La característica señalada no es una condena a esas organizaciones sino una descripción de su realidad actual, a lo cual han contribuido sus dirigentes, pero, muy especialmente, las condiciones que los rodean, con un régimen autoritario que sustrae el oxígeno democrático del ambiente político y social.
Escenarios.
El escenario electoral es posible pero ni es inevitable, por lo dicho, ni es el único. Si se presentara y los partidos siguen como hoy están, la promesa es una matazón por los 40, 50 o 60 puestos que el Gobierno permitirá si la única política es la electoral.
Si ésta es la política, sola y aislada, ya se sabe que no habrá registro electoral confiable, que las auditorías serán sesgadas, que las circunscripciones se unirán o separarán de acuerdo con la conveniencia oficial, que las cazahuellas seguirán asustando a muchos, y que las amenazas de pérdida del empleo harán lo suyo; sin contar con las posibilidades de fraude electrónico adicional.
En cambio, si hay una estrategia que vaya más allá de lo electoral aunque lo incluya eventualmente, las posibilidades de un mejor resultado electoral aumentan exponencialmente. Por ejemplo, luchar por un REP fumigado y transparente no es un acto electoral en sí mismo sino un combate que antecede y supera la conquista del voto, pero ayuda a asegurar más votos.
El acto de escoger a los venezolanos más representativos como candidatos a las eventuales elecciones evidenciaría también una nueva postura. El centro de lo que ocurre está en el conflicto social, en el tumulto de las calles, universidades, fábricas y barrios.
Las masas, un concepto casi olvidado y sustituido por el más aséptico de ciudadanos, vuelven a estar en los espacios públicos.
No son sólo las marchas -de inconmensurable valor- sino la revuelta de los trabajadores, la resistencia estudiantil, la rebelión de las víctimas de los crímenes cotidianos. Las masas vuelven a tener la palabra. No se afirma que exista una insurrección plebeya en puertas, lo cual es posible mas no predecible, sino que hay agitación desde abajo y no se puede controlar; no lo pueden hacer los partidos del gobierno ni los de la oposición, ni Chávez ni nadie.
El Acento.
Todos los partidos están sometidos a intensas pugnas internas. El debate doméstico no es un acontecimiento negativo, por el contrario. Sin embargo esas pugnas de hoy no tienen posibilidad de ser procesadas democráticamente.
Las disidencias de Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, AD, Copei y otros partidos menores han finalizado en expulsiones y marginamientos, lo cual no es fundamentalmente producto de la intolerancia -que la hay- de muchos dirigentes, sino de la carencia de una sociedad democrática en la cual puedan procesarse los conflictos.
Por mala fortuna no es cierto que los partidos u otras instituciones puedan funcionar como islas democráticas, sanas, en medio de la vorágine chavista. No es que Chávez y su gobierno son los malos y tienen enfrente a los buenos y puros. No. Esta sociedad enferma produjo a Chávez y la mayor parte de sus sectores está contaminada; todos ostentan su ángulo de chavismo, sea en la intolerancia, en la actitud represiva, en la promoción del miedo para imponerse, en la censura a la discusión y en el personalismo.
Por esta razón es que la rebelión fundamental que hay que promover es contra lo que ha sido y es en variados aspectos la sociedad venezolana.
La reforma de los partidos pasa por su disposición a enfrentarse a muchas cosas, pero la más importante es enfrentarse a sí mismos, a sus prácticas, ideas y sobre todo a lo que nadie quiere destapar: cuánto y cómo contribuyó cada cual a que Chávez y su destrucción llegaran al poder e hicieran lo que hacen. En este espejo letal nadie quiere verse y sin hacerlo no hay cambio.
Las Masas.
Las masas van mucho más allá de los individuos que las integran, tienen su propia personalidad y encuentran fuerzas de su existencia movilizada. Están integradas por los mismos seres limitados y llenos de conflictos que son todos los ciudadanos, pero en el momento de su efervescencia pueden llegar hasta donde nadie se atreve.
La clave está en las masas y sus luchas.
http://www.tiempodepalabra.com/
¿Antipolítica?La crítica a los partidos ha arreciado. En los lados oficiales el descontento se desparrama hacia el PSUV, que es la cripta de la cual se han apoderado militares y ex revolucionarios.
En la acera de la disidencia la situación se le parece; hay descontento porque los partidos parecen andar divorciados de los bríos de la sociedad.
El contraste es brutal entre la protesta estudiantil con su estupenda y vigorosa huelga de hambre, y enfrente unos partidos que parecen más preocupados por competir entre sí, cuando no en suicidarse en porfías domésticas.
Esta situación de los partidos opositores no es nueva.
Lo nuevo es que quienes acusaban a quienes criticaban a los partidos de ejercer la profesión de la antipolítica han tenido que arribar a las mismas conclusiones.
No era antipolítica ayer; no lo es hoy. No es que los partidos en general no sirvan y no tengan posibles -aunque inciertos- futuros; el busilis de la cuestión es que los de hoy y los de aquí están afectados de males que se expresan en su centralismo, carencia de procesos democráticos, pugnas internas e incapacidad de conectarse con la conflictividad social que los arropa y supera.
Lo Concreto.
En el horizonte que vive Venezuela es posible que haya elecciones en 2010. No es seguro porque Chávez puede ordenar al CNE, a la Asamblea Nacional o a algún togado que decida no realizarlas. Pero no le es fácil seguir en la táctica ilegal del aplazamiento indefinido; la hoja de parra que usa para que Moratinos y Lula digan que en Venezuela hay democracia es que celebra no una sino muchas elecciones.
Las elecciones son una coartada necesaria para los autócratas. Mugabe también hace algunas de vez en cuando. El instrumento para participar en las elecciones son los partidos.
Claro que puede haber grupos de electores organizados, pero no pueden sustituir a aquéllos, a lo más, complementarlos.
El monopolio que ejercen los partidos para la concurrencia electoral les permite ser los que canalicen las posiciones y el descontento cada vez que hay que votar. En general, nadie vota por ONG o por un concepto general como el de sociedad civil. Se vota por partidos. Esta realidad ha llevado a la confusión a los dirigentes opositores.
No; los partidos no son populares; no se están recuperando; siguen en terapia intensiva y se sospecha que algunos ya están embalsamados. Sin embargo, a la hora de votar hay que hacerlo por su intermedio. Votar por alguno no significa que sean representativos; en muchos casos son el peor-es-nada que el elector tiene a mano.
Votantes desesperados por derrotar a Chávez, cuando se presenta un proceso electoral, lo hacen con el instrumento del cual disponen, pero ni apoyan a los partidos por los cuales votan en la mayor parte de los casos ni se sienten por ellos representados.
La característica señalada no es una condena a esas organizaciones sino una descripción de su realidad actual, a lo cual han contribuido sus dirigentes, pero, muy especialmente, las condiciones que los rodean, con un régimen autoritario que sustrae el oxígeno democrático del ambiente político y social.
Escenarios.
El escenario electoral es posible pero ni es inevitable, por lo dicho, ni es el único. Si se presentara y los partidos siguen como hoy están, la promesa es una matazón por los 40, 50 o 60 puestos que el Gobierno permitirá si la única política es la electoral.
Si ésta es la política, sola y aislada, ya se sabe que no habrá registro electoral confiable, que las auditorías serán sesgadas, que las circunscripciones se unirán o separarán de acuerdo con la conveniencia oficial, que las cazahuellas seguirán asustando a muchos, y que las amenazas de pérdida del empleo harán lo suyo; sin contar con las posibilidades de fraude electrónico adicional.
En cambio, si hay una estrategia que vaya más allá de lo electoral aunque lo incluya eventualmente, las posibilidades de un mejor resultado electoral aumentan exponencialmente. Por ejemplo, luchar por un REP fumigado y transparente no es un acto electoral en sí mismo sino un combate que antecede y supera la conquista del voto, pero ayuda a asegurar más votos.
El acto de escoger a los venezolanos más representativos como candidatos a las eventuales elecciones evidenciaría también una nueva postura. El centro de lo que ocurre está en el conflicto social, en el tumulto de las calles, universidades, fábricas y barrios.
Las masas, un concepto casi olvidado y sustituido por el más aséptico de ciudadanos, vuelven a estar en los espacios públicos.
No son sólo las marchas -de inconmensurable valor- sino la revuelta de los trabajadores, la resistencia estudiantil, la rebelión de las víctimas de los crímenes cotidianos. Las masas vuelven a tener la palabra. No se afirma que exista una insurrección plebeya en puertas, lo cual es posible mas no predecible, sino que hay agitación desde abajo y no se puede controlar; no lo pueden hacer los partidos del gobierno ni los de la oposición, ni Chávez ni nadie.
El Acento.
Todos los partidos están sometidos a intensas pugnas internas. El debate doméstico no es un acontecimiento negativo, por el contrario. Sin embargo esas pugnas de hoy no tienen posibilidad de ser procesadas democráticamente.
Las disidencias de Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, AD, Copei y otros partidos menores han finalizado en expulsiones y marginamientos, lo cual no es fundamentalmente producto de la intolerancia -que la hay- de muchos dirigentes, sino de la carencia de una sociedad democrática en la cual puedan procesarse los conflictos.
Por mala fortuna no es cierto que los partidos u otras instituciones puedan funcionar como islas democráticas, sanas, en medio de la vorágine chavista. No es que Chávez y su gobierno son los malos y tienen enfrente a los buenos y puros. No. Esta sociedad enferma produjo a Chávez y la mayor parte de sus sectores está contaminada; todos ostentan su ángulo de chavismo, sea en la intolerancia, en la actitud represiva, en la promoción del miedo para imponerse, en la censura a la discusión y en el personalismo.
Por esta razón es que la rebelión fundamental que hay que promover es contra lo que ha sido y es en variados aspectos la sociedad venezolana.
La reforma de los partidos pasa por su disposición a enfrentarse a muchas cosas, pero la más importante es enfrentarse a sí mismos, a sus prácticas, ideas y sobre todo a lo que nadie quiere destapar: cuánto y cómo contribuyó cada cual a que Chávez y su destrucción llegaran al poder e hicieran lo que hacen. En este espejo letal nadie quiere verse y sin hacerlo no hay cambio.
Las Masas.
Las masas van mucho más allá de los individuos que las integran, tienen su propia personalidad y encuentran fuerzas de su existencia movilizada. Están integradas por los mismos seres limitados y llenos de conflictos que son todos los ciudadanos, pero en el momento de su efervescencia pueden llegar hasta donde nadie se atreve.
La clave está en las masas y sus luchas.
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Entrevista // Antonio Cova, Sociólogo, profesor universitario

"El régimen está perdiendo sus bases de apoyo en todo el país"
"El Chávez de ahora no es el Chávez glorioso de épocas pasadas. El de ahora apostó más allá de sus fuerzas y recursos"
Al referirse a la huelga de hambre estudiantil, Cova advierte que ningún movimiento histórico de significación ha insurgido planificadamente o con perspectiva de futuro (Cheo Pacheco)
Si alguien tiene una manera típicamente venezolana de esgrimir ideas, desmenuzar temas y aplicar la pedagogía al análisis de los temas sociales y políticos, ese es Antonio Cova.
"El Chávez de ahora no es el Chávez glorioso de épocas pasadas. El de ahora apostó más allá de sus fuerzas y recursos"
Al referirse a la huelga de hambre estudiantil, Cova advierte que ningún movimiento histórico de significación ha insurgido planificadamente o con perspectiva de futuro (Cheo Pacheco)
Si alguien tiene una manera típicamente venezolana de esgrimir ideas, desmenuzar temas y aplicar la pedagogía al análisis de los temas sociales y políticos, ese es Antonio Cova.
No en balde ha dedicado su vida a la enseñanza universitaria en la UCAB y en la UCV, donde su figura y su verbo, entre ilustrado y coloquial, no pasa desapercibido entre los estudiantes. Ahora se dedica, entre otras actividades docentes, a un seminario sobre el derrumbe de las revoluciones socialistas, tema que desarrolla sobre la marcha y a la luz de la segunda emergencia del movimiento estudiantil en el curso de dos años.
-¿No resultó demasiado abrupto el fin de la huelga de hambre protagonizado por los universitarios, tomando en cuenta que el gobierno cedió tan rápidamente a la primera de las exigencias que la provocaron? -
La medida contundente y feroz contra un joven estudiante, cuyo único delito fue participar en una marcha del movimiento democrático venezolano, se inscribe en la estrategia del régimen para generar un escarmiento.
La idea es hacer un daño no excesivo en zonas sensibles y muy concretas para que la reacción sea manejable. Eso se perseguía con la detención de Julio Rivas, pero ocurre que estudiantes del interior, básicamente del oriente del país, sobre la base de la experiencia de Antonio Ledezma, inician una huelga de hambre en el mismo sitio en que la hizo el alcalde y eso genera una reacción nacional en cadena.
Pero el régimen no preveía tal fenómeno y por tanto tampoco encontraba la manera de reaccionar ante un hecho sin precedentes.
-Un desconocido y un grupo de estudiantes del interior prenden la mecha de la protesta.
-Entre el paro petrolero y este momento hay un cambio de 180 grados. A diferencia de aquella época, cuando la protesta se localizaba en Caracas, ahora la reacción en zonas como las regiones petroleras de oriente, la zona del hierro y la Costa Oriental del Lago, son los puntos álgidos del malestar.
Allí, a diferencia de Caracas, no hay manera de evitar los problemas creados por el gobierno.Sólo que es en Caracas y no en el interior donde un hecho político como la huelga de hambre genera un gran impacto nacional e internacional.
Por eso, de repente, la situación le estalla a un gobierno en las manos.
-¿No puede ocurrir que movimientos espontáneos como éste, sin conducción política, visión a mediano y largo plazos y objetivos bien definidos más allá de la coyuntura, se puedan ir diluyendo porque, al fin y al cabo, no son partidos políticos?
-No ha habido ningún movimiento histórico de significación que lo haya planificado todo o con una perspectiva de futuro. Imagínate al Estado Llano francés, en 1789, cuando le dicen que la votación que habría en los Estados Generales sería discriminada ( un voto de la nobleza, otro del clero y el de ellos). Inmediatamente se rebelaron ante la trampa porque iban a estar en minoría ante la unión del clero y la nobleza.
Se fueron en tumulto hasta un campo de juego de pelota y allí juraron que no volverían hasta que se cambiara la forma de votación.
El 19 de abril de 1810 tampoco fue algo planificado, surgió en el momento porque todo movimiento de grandes cambios en la historia siempre comienza como fenómenos espontáneos. -Según eso es evidente que el episodio de la huelga de hambre se vincula con la insurgencia estudiantil de mayo del 2007.
-Somos los mismos actores. Algunos fueron sacados del camino, de un lado y del otro. Pero el grueso de quienes actúan en este drama que se está desarrollando somos los mismos. El movimiento democrático no puede evitar la aprobación de la Ley de Educación, pero sí hacerla inoperante y no aplicarla.
De la misma forma todo el mundo sabe que no fue el tribunal 37 de control el que liberó al joven Rivas sino Chávez, ante la presión de la opinión pública y para evitar que las cosas se le enredaran.
-Usted se refiere a formas de lucha no convencionales como la resistencia pasiva o la desobediencia civil. ¿Implica eso el descarte de la vía electoral?
-La vía electoral puede ser una forma de resistencia.El caso del fraude electoral en Irán ha puesto de relieve la verdadera naturaleza del régimen encabezado por Ahmadinejad. Aquí Chávez no se puede dar el lujo de que la Asamblea Nacional sea ilegítima y por eso necesita unas elecciones para las cuales ya está en campaña.
-Y las puede ganar, si nos atenemos a los resultados de las elecciones celebradas en Fedepetrol. -Podría, pero no es lo mismo una asamblea donde tienes las mayoría abrumadora a otra donde tu mayoría es endeble.
-Lo otro es que pierda la mayoría. ¿Estaría el dispuesto a aceptarlo?
-La gente no se da cuenta que, como decía Heráclito, jamás nos bañamos en el mismo río. Para que Chávez pueda hacer lo que le dé gana en el 2010 tiene que ser un Chávez mucho más fortalecido. La gente dice: "tanta marcha y tanta protesta y ahí sigue el hombre".
Eso es verdad, pero se le olvida añadir: "y nosotros también".
El Chávez de ahora no es el Chávez glorioso de épocas pasadas. El de ahora ha apostado más allá de sus fuerzas y de sus recursos. Siempre recuerdo el 28 de diciembre del 2006, cuando lanzó la amenaza de liquidar a RCTV. Jamás habría brotado el movimiento estudiantil de no ser por esa torpeza.
El interpretó que su triunfo del 6 de diciembre era un voto por el socialismo cuando, en realidad, lo era por la manguangua, los reales y las becas. El régimen ya no tiene la misma fuerza y si está creyendo que por haber colocado unos perros falderos en el sindicato petrolero va a cesar la agitación en PDVSA, desconoce cómo es este país y no tiene idea de lo que es la naturaleza humana. Eso va a seguir porque las razones para la agitación dimanan de la estructura y funcionamiento horrendo de la Pdvsa contemporánea.
-El problema es que las protestas están desvinculadas unas de otras. No hay un movimiento que aglutine, exprese y canalice todo el descontento nacional en uno solo.
-Ese es el clamor venezolano y por eso me pregunto si no habrá llegado el momento de hacerse otro planteamiento. Venezuela es un país mucho más unificado de lo que nos imaginamos.
Esto no es España con el mundo catalán, el gallego, el canario, el vasco etc... Lo que dices es verdad, pero en todas las regiones hay descontento y eso nos dice que Chávez está perdiendo base de apoyo en el país, que está ganando enemigos como no los tuvo nunca antes. Y si pierdes bases de sustentación (que es gente dispuesta a ir a la batalla) cuando aparezca un movimiento serio será evidente toda su debilidad. Eso ocurre en Zulia, en Guayana, en Táchira, Mérida, en el centro del país, en oriente.
_Usted ya lo dijo: "cuando aparezca un movimiento serio".
-Cuando decimos que no hay manera de lograr que la oposición tenga una sola dirección, un solo proyecto, un solo jefe, es porque estamos poniendo todo el peso del movimiento en los enclenques partidos que la conforman.
Lo que le da fuerza a todo esto es la poderosa sociedad civil que está por detrás: en la calle, en las escuelas, en las universidades, en las iglesias, en los conversatorios.
El régimen tendrá mucho cuidado con las universidades, a pesar de todas las leyes que apruebe, cuyo objetivo es molestar y mas nada porque está consciente de que no puede imponer un proyecto. Si lo hiciera la reacción sería de tal ferocidad que si bien sabría cómo comenzó la cosa, no podría prever cómo termina.
Veremos si el régimen puede garantizar su fuerza a la hora de las grandes confrontaciones.
-La gente, sobre todo de oposición, no mira así la cosas y es más pesimista,
-La gente dice que vienen grandes confrontaciones, que van a eliminar la propiedad privada y a convertir las iglesias en otra cosa porque cree que el gobierno puede hacer y salir airoso y eso no es así necesariamente.
Ya lo hemos visto recular con la liberación del joven Rivas, con la ley sapo o con el intento frustrado de la Fiscal para establecer un mecanismo de control de los medios. Ahora, el gobierno no recula porque en él prive la conciencia democrática y la prudencia, sino porque lo están obligando las circunstancias.
No creo que gente proclive a Chávez haya visto con buenos ojos la comparación que hizo de Bolívar con el patético personaje de Khadafi. Jamás llegó Bolívar a instalar una carpa en un hotel cinco estrellas. Chávez está forzando las cosas. Y lo demuestra cuando se atreve a traer a lo peor del África.
El régimen tiene que ir con enorme cuidado para no pasarse de la raya amarilla. El problema es que no lo sabrá sino una vez que la haya cruzado. -Y entonces ya será demasiado tarde.
-Y entonces no podrá hacer nada. Por ahora está logrando una vacunación masiva contra todo lo que representa o propone. De allí la simpatía por el régimen maltrecho de Micheletti en muchas partes del continente. Sólo porque está contra él. Yo sólo le pido a los venezolanos mucha paciencia porque la lucha es larga. También le pido que estén preparados porque en cualquier momento esto se derrumba.
Después vendrá la reconstrucción total del país. rgiusti@el universal.com
Roberto Giusti
Roberto Giusti
EL UNIVERSAL
sábado, 3 de octubre de 2009
Me gustan los estudiantes
Violeta Parra
¡Que vivan los estudiantes,
jardín de las alegrías!
Son aves que no se asustan
de animal ni policía,
y no le asustan las balas
ni el ladrar de la jauría.
Caramba y zamba la cosa,
¡que viva la astronomía!
¡Que vivan los estudiantes
que rugen como los vientos
cuando les meten al oído
sotanas o regimientos.
Pajarillos libertarios,
igual que los elementos.
Caramba y zamba la cosa
¡vivan los experimentos!
Me gustan los estudiantes
porque son la levadura
del pan que saldrá del horno
con toda su sabrosura,
para la boca del pobre
que come con amargura.
Caramba y zamba la cosa
¡viva la literatura!
Me gustan los estudiantes
porque levantan el pecho
cuando le dicen harina
sabiéndose que es afrecho,
y no hacen el sordomudo
cuando se presenta el hecho.
Caramba y zamba la cosa
¡el código del derecho!
Me gustan los estudiantes
que marchan sobre la ruina.
Con las banderas en alto
va toda la estudiantina:
son químicos y doctores,
cirujanos y dentistas.
Caramba y zamba la cosa
¡vivan los especialistas!
Me gustan los estudiantes
que van al laboratorio,
descubren lo que se esconde
adentro del confesorio.
Ya tienen un gran carrito
que llegó hasta el Purgatorio
Caramba y zamba la cosa
¡los libros explicatorios!
Me gustan los estudiantes
que con muy clara elocuencia
a la bolsa negra sacra
le bajó las indulgencias.
Porque, ¿hasta cuándo nos dura
señores, la penitencia?
Caramba y zamba la cosa
¡Qué viva toda la ciencia!
(1960-1963)
¡Que vivan los estudiantes,
jardín de las alegrías!
Son aves que no se asustan
de animal ni policía,
y no le asustan las balas
ni el ladrar de la jauría.
Caramba y zamba la cosa,
¡que viva la astronomía!
¡Que vivan los estudiantes
que rugen como los vientos
cuando les meten al oído
sotanas o regimientos.
Pajarillos libertarios,
igual que los elementos.
Caramba y zamba la cosa
¡vivan los experimentos!
Me gustan los estudiantes
porque son la levadura
del pan que saldrá del horno
con toda su sabrosura,
para la boca del pobre
que come con amargura.
Caramba y zamba la cosa
¡viva la literatura!
Me gustan los estudiantes
porque levantan el pecho
cuando le dicen harina
sabiéndose que es afrecho,
y no hacen el sordomudo
cuando se presenta el hecho.
Caramba y zamba la cosa
¡el código del derecho!
Me gustan los estudiantes
que marchan sobre la ruina.
Con las banderas en alto
va toda la estudiantina:
son químicos y doctores,
cirujanos y dentistas.
Caramba y zamba la cosa
¡vivan los especialistas!
Me gustan los estudiantes
que van al laboratorio,
descubren lo que se esconde
adentro del confesorio.
Ya tienen un gran carrito
que llegó hasta el Purgatorio
Caramba y zamba la cosa
¡los libros explicatorios!
Me gustan los estudiantes
que con muy clara elocuencia
a la bolsa negra sacra
le bajó las indulgencias.
Porque, ¿hasta cuándo nos dura
señores, la penitencia?
Caramba y zamba la cosa
¡Qué viva toda la ciencia!
(1960-1963)
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Educación,
Política Social
Carta al presidente Chávez
Los colegas Blas Bruni Celli, Carlos Walter, José Félix Oletta,Pablo Pulido y Rafael Orihuela, ex-ministros de salud, autores de la Carta Pública al Presidente Chávez,desean que el pueblo venezolano, además de los egresados, estudiantes y profesores de carreras universitarias del campo de la salud, tengan conocimiento de la realidad del problema de la "Salud" que afronta nuestro país.
Señor Presidente:
Su intervención en el Consejo de Ministros ampliado que tuvo lugar el pasado 19 de septiembre en las que afirmó “En lo social tenemos en este momento una emergencia: la salud. Declarémonos en emergencia todos (...) Hay 2 mil módulos de Barrio Adentro I abandonados. ¿Qué pasó ahí? Un descuido de todos”, nos obliga a hacer la siguientes consideraciones:
La realidad de Barrio Adentro I
Nos ha sorprendido que usted se haya hecho la pregunta “¿Qué pasó ahí?”. ¿Será acaso que usted olvidó que el gobierno cubano y usted mismo, a finales del 2005 y durante los primeros meses del 2006, decidieron iniciar el retiro progresivo de 4.500 médicos cubanos de Barrio Adentro I para ser trasladados a Bolivia? Por cierto, esta decisión no le fue comunicada al país.
Desde 2007, varios estudios y testimonios de los usuarios del sistema paralelo de salud Barrio Adentro, impulsado por su gobierno, mostraron evidencias de insatisfacción por las fallas en el acceso y la calidad de los servicios, insatisfacción que se agravó por la reducción del personal que fue trasladado a otros países sin explicación a los venezolanos.
En 2008, se redujo en 65 % el presupuesto destinado a la “Misión”. Las labores de atención primaria de salud debieron limitarse y muchos “cooperantes” que atendían los consultorios populares debieron ocuparse de actividades asistenciales en los Centros de Diagnóstico Integral. Pronto, la provisión de servicios se hizo discontinua e irregular, el horario de atención se redujo y cerraron sus puertas numerosos módulos con el consiguiente malestar y frustración de los usuarios y de aquellos que de buena fe aceptaron incorporarse en actividades de participación en salud. Inexorablemente, las instalaciones se han venido deteriorando por falta de mantenimiento y por desuso.
No se enteró usted, que en enero del 2008 el presidente del Colegio de Médicos del Distrito Metropolitano de Caracas y representante del Frente de Médicos Nacionales Bolivarianos expresó su malestar cuando declaró: “Lamentablemente debo admitir que el maravilloso plan - Barrio Adentro- se vino abajo.. Los módulos se transformaron en simples puntos de atención. El objetivo constitucional no se está cumpliendo".
El abandono de 2.000 consultorios populares de Barrio Adentro al cual usted se refirió, no es el único problema de Barrio Adentro. Con BA se creó una nueva red dentro del subsistema público, con lo cual se profundizó y amplió la desarticulación y fragmentación del sistema de salud de Venezuela, una de las fallas que el MSDS hoy MPPS, le señalaba al sistema de salud existente en el país antes de 1999 y que se suponía debía corregir.
Desde el punto de vista técnico, administrativo y de gestión BA nunca llegó a integrarse y articularse al sistema público de salud y por el contrario, contribuyó durante todos estos años a debilitar lo que existía. Las coberturas de atención de BA estuvieron muy lejos de alcanzar las metas previstas. Si bien la presencia de BA I incrementó la cobertura del primer nivel de atención, en la práctica lo que hizo fue aumentar la multiplicidad de la cobertura previamente existente. La interrogante es: ¿cuán eficaz, eficiente y sostenible ha resultado ser esta política?; ¿cuánto ha aportado a combatir las inequidades regionales en materia de cobertura? Por otra parte, nunca se dispuso de suficiente información para evaluar los resultados ni ha habido transparencia en la gestión, o rendición de cuentas por parte de los que han dirigido y gestionado este sistema paralelo de salud.
Por estas razones, señor Presidente, el desmantelamiento de Barrio Adentro no es una “emergencia sanitaria”, es una situación conocida desde hace más de tres años por usted y por la mayoría de los venezolanos, realidad que se suma a otros males del sistema de salud nacional. Lamentamos que usted la acepte como verdadera sólo cuando el gobierno cubano se la corrobora. Hubiese sido suficiente que usted oyese al pueblo venezolano, a aquellos que lo apoyan, a los que lo apoyaron y a los que no estamos de acuerdo con usted, pero especialmente, a las personas de escasos recursos que eran usuarios de BA y que hoy se sienten engañados y burlados.
Responsabilidades
Su responsabilidad en este asunto Presidente, es intransferible, no puede usted trasladar su culpabilidad al resto de su gabinete, a sus gobernadores y alcaldes. Usted y sólo usted es el responsable de haber delegado en un gobierno extranjero, el gobierno cubano, mediante la Misión Médica Cubana, la dirección, supervisión y evaluación de este sistema paralelo de salud.
¿Cómo le explica al país que en enero de este año, en su Mensaje Anual a la Nación correspondiente al 2008, señalara el funcionamiento pleno de 6.531 consultorios populares y siete meses después nos diga que 2.000 de ellos están abandonados. ¿Cómo le explica al país que el 25 de enero de 2006 en el apogeo de la Misión, 21.745 cooperantes cubanos estuvieran adscritos a BA y ahora con 24.000 cooperantes haya 2.000 consultorios populares abandonados?
Es su obligación señor Presidente, como lo es la de los órganos contralores del Estado, ordenar con celeridad las averiguaciones para establecer quiénes son los culpables del abandono de la Misión BA denunciada por usted, y qué cuota de responsabilidad corresponde al gobierno de la República de Cuba.
La solución que usted plantea
La solución, Sr. Presidente no es emitir un nuevo cheque en blanco al gobierno cubano y traer más médicos y estudiantes de medicina cubanos que se sumarán a las decenas de miles que ya están en Venezuela y que no están dando la talla para mejorar la salud. Esto solo contribuirá a repetir los errores hasta ahora acumulados y no resolverá los problemas que afectan nuestro sistema de salud.
Los problemas que usted no enfoca
Señor Presidente, luego de 10 años en el poder, no parece usted haberse percatado que los graves problemas del sistema de salud venezolano, no están limitados al deplorable abandono de Barrio Adentro. En esta década correspondiente a su administración, se deterioraron, abandonaron e improvisaron importantes funciones y componentes esenciales y operativos del sistema de salud, por ejemplo: se debilitó la rectoría y la gobernanza, se desviaron los fines sanitarios de la participación en salud, se tomaron medidas que fragmentaron , segmentaron y recentralizaron aún más las prestaciones de salud; aumentó la inequidad y la exclusión; se redujo la cobertura de los servicios y la calidad de la atención. Nunca antes se gastó tanto dinero en salud, en forma desordenada, incontrolable y poco transparente y, nunca antes los resultados, medidos mediante indicadores de salud, fueron tan pobres. Los programas de salud fundamentales no pueden mostrar resultados, la vigilancia epidemiológica está debilitada, la capacidad de respuesta ante endemias, epidemias, enfermedades emergentes y re emergentes es pobre e ineficiente. No hay planes integrados contra nuevas amenazas de salud social como la violencia, la adicción a drogas y los problemas que se derivan de la explosión demográfica. El saneamiento ambiental y la calidad de las viviendas es precario. Los hospitales públicos están en ruina, madres venezolanas están pariendo en la calle, la información pública en salud ha sido restringida arbitrariamente debilitando la capacidad de respuesta del sistema y se ha aplicado una política deliberada de destrucción de los recursos humanos en salud del país que ha provocado un grave daño moral a los trabajadores de la salud y a sus familias.
La consecuencia ha sido la pérdida del 50 % de los profesionales que trabajaban en los establecimientos de atención médica del sector público quienes han emigrado en procura de condiciones dignas de trabajo y de mejores condiciones de vida. Como si fuera poco, Sr. presidente en estos 10 años contando usted con todo el poder político, no fue capaz de propiciar un amplio debate para aprobar una ley orgánica de salud que contribuyera a hacer efectivo el derecho a la salud de los venezolanos.
La crítica situación social
Señor Presidente, los problemas relacionados con el sector salud se repiten también en otras áreas de las políticas sociales, cuyos determinantes impactan decisivamente sobre el estado de salud de la población y la calidad de vida. Vemos con gran preocupación que el ambiente político, la deriva democrática hacia un régimen autoritario, la precaria paz social, la pérdida de libertades y la aprobación reciente de leyes inconstitucionales destinadas a imponer un modelo de país orientado hacia la ideología que usted personalmente propicia, han avanzado a la par de la represión y de las amenazas a la libertad de expresión. Las crecientes demandas de la sociedad que no son satisfechas ni siquiera para cubrir las necesidades básicas, estimulan también la conflictividad y nos han conducido a la ruptura del diálogo social, en particular con los funcionarios públicos que son nuestros mandatarios.
Estas circunstancias abonan el camino hacia mayor pobreza, mayor conflictividad, mayor inseguridad, más exclusión, menos salud, menos oportunidades de trabajo productivo y menos desarrollo.
En razón de lo anterior, es indispensable propiciar la aproximación al diálogo social, cuyo propósito es alcanzar acuerdos fundamentales, entre los cuales, la salud es una condición necesaria para el desarrollo con equidad y este valor, el mejor impulso para combatir la exclusión y la pobreza.
La rectificación necesaria
La construcción de nuestro país pasa por la tolerancia, el respeto por la dignidad de las personas, la disposición al entendimiento civilizado de nuestra sociedad, que no puede continuar oscilando entre los extremos de la confrontación interminable y estéril y la indiferencia o el autismo social, impulsados por el odio, el resentimiento y la irreflexión. Estamos a tiempo para rectificar, para invocar mayores libertades y más democracia; así será posible convocar a todos los venezolanos al sueño común de un país más justo y mejor.
Nuestro sistema de salud tiene serias deficiencias y para subsanarlas deben tomarse decisiones que si bien son políticas deben necesariamente estar sustentadas en sólidos criterios técnicos y científicos. Para usted y para todos los venezolanos esta es una dura realidad a la cual no podemos escapar y el destino nos obliga con humildad a ofrecer respuestas sabias y oportunas.
Caracas 2 de octubre de 2009.
Blas Bruni Celli, José Félix Oletta López, Rafael Orihuela, Pablo Pulido M.,Carlos Walter V., Antonio Clemente, Rafael Muci-Mendoza, Francisco Kerdel-Vegas, Rafael Arteaga R.,Isis Nezer de Landaeta, José Francisco, Ulises D.Rojas S., Carlos Moros Ghersi, Ernesto González, Emigdio Balda, Luis López Grillo,Miguel Yáber Pérez,Margarita Salazar Bookaman,Aquiles Salas, Yubizaly López,José Corado,Francis Valero,Freddy Pachano, Tibisay Rincón Rios
Señor Presidente:
Su intervención en el Consejo de Ministros ampliado que tuvo lugar el pasado 19 de septiembre en las que afirmó “En lo social tenemos en este momento una emergencia: la salud. Declarémonos en emergencia todos (...) Hay 2 mil módulos de Barrio Adentro I abandonados. ¿Qué pasó ahí? Un descuido de todos”, nos obliga a hacer la siguientes consideraciones:
La realidad de Barrio Adentro I
Nos ha sorprendido que usted se haya hecho la pregunta “¿Qué pasó ahí?”. ¿Será acaso que usted olvidó que el gobierno cubano y usted mismo, a finales del 2005 y durante los primeros meses del 2006, decidieron iniciar el retiro progresivo de 4.500 médicos cubanos de Barrio Adentro I para ser trasladados a Bolivia? Por cierto, esta decisión no le fue comunicada al país.
Desde 2007, varios estudios y testimonios de los usuarios del sistema paralelo de salud Barrio Adentro, impulsado por su gobierno, mostraron evidencias de insatisfacción por las fallas en el acceso y la calidad de los servicios, insatisfacción que se agravó por la reducción del personal que fue trasladado a otros países sin explicación a los venezolanos.
En 2008, se redujo en 65 % el presupuesto destinado a la “Misión”. Las labores de atención primaria de salud debieron limitarse y muchos “cooperantes” que atendían los consultorios populares debieron ocuparse de actividades asistenciales en los Centros de Diagnóstico Integral. Pronto, la provisión de servicios se hizo discontinua e irregular, el horario de atención se redujo y cerraron sus puertas numerosos módulos con el consiguiente malestar y frustración de los usuarios y de aquellos que de buena fe aceptaron incorporarse en actividades de participación en salud. Inexorablemente, las instalaciones se han venido deteriorando por falta de mantenimiento y por desuso.
No se enteró usted, que en enero del 2008 el presidente del Colegio de Médicos del Distrito Metropolitano de Caracas y representante del Frente de Médicos Nacionales Bolivarianos expresó su malestar cuando declaró: “Lamentablemente debo admitir que el maravilloso plan - Barrio Adentro- se vino abajo.. Los módulos se transformaron en simples puntos de atención. El objetivo constitucional no se está cumpliendo".
El abandono de 2.000 consultorios populares de Barrio Adentro al cual usted se refirió, no es el único problema de Barrio Adentro. Con BA se creó una nueva red dentro del subsistema público, con lo cual se profundizó y amplió la desarticulación y fragmentación del sistema de salud de Venezuela, una de las fallas que el MSDS hoy MPPS, le señalaba al sistema de salud existente en el país antes de 1999 y que se suponía debía corregir.
Desde el punto de vista técnico, administrativo y de gestión BA nunca llegó a integrarse y articularse al sistema público de salud y por el contrario, contribuyó durante todos estos años a debilitar lo que existía. Las coberturas de atención de BA estuvieron muy lejos de alcanzar las metas previstas. Si bien la presencia de BA I incrementó la cobertura del primer nivel de atención, en la práctica lo que hizo fue aumentar la multiplicidad de la cobertura previamente existente. La interrogante es: ¿cuán eficaz, eficiente y sostenible ha resultado ser esta política?; ¿cuánto ha aportado a combatir las inequidades regionales en materia de cobertura? Por otra parte, nunca se dispuso de suficiente información para evaluar los resultados ni ha habido transparencia en la gestión, o rendición de cuentas por parte de los que han dirigido y gestionado este sistema paralelo de salud.
Por estas razones, señor Presidente, el desmantelamiento de Barrio Adentro no es una “emergencia sanitaria”, es una situación conocida desde hace más de tres años por usted y por la mayoría de los venezolanos, realidad que se suma a otros males del sistema de salud nacional. Lamentamos que usted la acepte como verdadera sólo cuando el gobierno cubano se la corrobora. Hubiese sido suficiente que usted oyese al pueblo venezolano, a aquellos que lo apoyan, a los que lo apoyaron y a los que no estamos de acuerdo con usted, pero especialmente, a las personas de escasos recursos que eran usuarios de BA y que hoy se sienten engañados y burlados.
Responsabilidades
Su responsabilidad en este asunto Presidente, es intransferible, no puede usted trasladar su culpabilidad al resto de su gabinete, a sus gobernadores y alcaldes. Usted y sólo usted es el responsable de haber delegado en un gobierno extranjero, el gobierno cubano, mediante la Misión Médica Cubana, la dirección, supervisión y evaluación de este sistema paralelo de salud.
¿Cómo le explica al país que en enero de este año, en su Mensaje Anual a la Nación correspondiente al 2008, señalara el funcionamiento pleno de 6.531 consultorios populares y siete meses después nos diga que 2.000 de ellos están abandonados. ¿Cómo le explica al país que el 25 de enero de 2006 en el apogeo de la Misión, 21.745 cooperantes cubanos estuvieran adscritos a BA y ahora con 24.000 cooperantes haya 2.000 consultorios populares abandonados?
Es su obligación señor Presidente, como lo es la de los órganos contralores del Estado, ordenar con celeridad las averiguaciones para establecer quiénes son los culpables del abandono de la Misión BA denunciada por usted, y qué cuota de responsabilidad corresponde al gobierno de la República de Cuba.
La solución que usted plantea
La solución, Sr. Presidente no es emitir un nuevo cheque en blanco al gobierno cubano y traer más médicos y estudiantes de medicina cubanos que se sumarán a las decenas de miles que ya están en Venezuela y que no están dando la talla para mejorar la salud. Esto solo contribuirá a repetir los errores hasta ahora acumulados y no resolverá los problemas que afectan nuestro sistema de salud.
Los problemas que usted no enfoca
Señor Presidente, luego de 10 años en el poder, no parece usted haberse percatado que los graves problemas del sistema de salud venezolano, no están limitados al deplorable abandono de Barrio Adentro. En esta década correspondiente a su administración, se deterioraron, abandonaron e improvisaron importantes funciones y componentes esenciales y operativos del sistema de salud, por ejemplo: se debilitó la rectoría y la gobernanza, se desviaron los fines sanitarios de la participación en salud, se tomaron medidas que fragmentaron , segmentaron y recentralizaron aún más las prestaciones de salud; aumentó la inequidad y la exclusión; se redujo la cobertura de los servicios y la calidad de la atención. Nunca antes se gastó tanto dinero en salud, en forma desordenada, incontrolable y poco transparente y, nunca antes los resultados, medidos mediante indicadores de salud, fueron tan pobres. Los programas de salud fundamentales no pueden mostrar resultados, la vigilancia epidemiológica está debilitada, la capacidad de respuesta ante endemias, epidemias, enfermedades emergentes y re emergentes es pobre e ineficiente. No hay planes integrados contra nuevas amenazas de salud social como la violencia, la adicción a drogas y los problemas que se derivan de la explosión demográfica. El saneamiento ambiental y la calidad de las viviendas es precario. Los hospitales públicos están en ruina, madres venezolanas están pariendo en la calle, la información pública en salud ha sido restringida arbitrariamente debilitando la capacidad de respuesta del sistema y se ha aplicado una política deliberada de destrucción de los recursos humanos en salud del país que ha provocado un grave daño moral a los trabajadores de la salud y a sus familias.
La consecuencia ha sido la pérdida del 50 % de los profesionales que trabajaban en los establecimientos de atención médica del sector público quienes han emigrado en procura de condiciones dignas de trabajo y de mejores condiciones de vida. Como si fuera poco, Sr. presidente en estos 10 años contando usted con todo el poder político, no fue capaz de propiciar un amplio debate para aprobar una ley orgánica de salud que contribuyera a hacer efectivo el derecho a la salud de los venezolanos.
La crítica situación social
Señor Presidente, los problemas relacionados con el sector salud se repiten también en otras áreas de las políticas sociales, cuyos determinantes impactan decisivamente sobre el estado de salud de la población y la calidad de vida. Vemos con gran preocupación que el ambiente político, la deriva democrática hacia un régimen autoritario, la precaria paz social, la pérdida de libertades y la aprobación reciente de leyes inconstitucionales destinadas a imponer un modelo de país orientado hacia la ideología que usted personalmente propicia, han avanzado a la par de la represión y de las amenazas a la libertad de expresión. Las crecientes demandas de la sociedad que no son satisfechas ni siquiera para cubrir las necesidades básicas, estimulan también la conflictividad y nos han conducido a la ruptura del diálogo social, en particular con los funcionarios públicos que son nuestros mandatarios.
Estas circunstancias abonan el camino hacia mayor pobreza, mayor conflictividad, mayor inseguridad, más exclusión, menos salud, menos oportunidades de trabajo productivo y menos desarrollo.
En razón de lo anterior, es indispensable propiciar la aproximación al diálogo social, cuyo propósito es alcanzar acuerdos fundamentales, entre los cuales, la salud es una condición necesaria para el desarrollo con equidad y este valor, el mejor impulso para combatir la exclusión y la pobreza.
La rectificación necesaria
La construcción de nuestro país pasa por la tolerancia, el respeto por la dignidad de las personas, la disposición al entendimiento civilizado de nuestra sociedad, que no puede continuar oscilando entre los extremos de la confrontación interminable y estéril y la indiferencia o el autismo social, impulsados por el odio, el resentimiento y la irreflexión. Estamos a tiempo para rectificar, para invocar mayores libertades y más democracia; así será posible convocar a todos los venezolanos al sueño común de un país más justo y mejor.
Nuestro sistema de salud tiene serias deficiencias y para subsanarlas deben tomarse decisiones que si bien son políticas deben necesariamente estar sustentadas en sólidos criterios técnicos y científicos. Para usted y para todos los venezolanos esta es una dura realidad a la cual no podemos escapar y el destino nos obliga con humildad a ofrecer respuestas sabias y oportunas.
Caracas 2 de octubre de 2009.
Blas Bruni Celli, José Félix Oletta López, Rafael Orihuela, Pablo Pulido M.,Carlos Walter V., Antonio Clemente, Rafael Muci-Mendoza, Francisco Kerdel-Vegas, Rafael Arteaga R.,Isis Nezer de Landaeta, José Francisco, Ulises D.Rojas S., Carlos Moros Ghersi, Ernesto González, Emigdio Balda, Luis López Grillo,Miguel Yáber Pérez,Margarita Salazar Bookaman,Aquiles Salas, Yubizaly López,José Corado,Francis Valero,Freddy Pachano, Tibisay Rincón Rios
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Política Social,
Salud
viernes, 2 de octubre de 2009
Argelia Ríos // ¡Qué pena con esos señores¡
Los estudiantes no están en la rebatiña, ni exhiben mezquindad. Simplemente perdieron el miedo
En todas partes del mundo los estudiantes llevan las de ganar. Sus protestas suelen sintetizar las tribulaciones y quimeras de la gente. Ellos sensibilizan a los indiferentes porque sus banderas involucran siempre el bien común y estimulan la indignación frente a la injusticia, la soberbia y el abuso del poder... Pero la excarcelación de Julio César Rivas no es producto del azar. Se trata de la respuesta bien calculada que la revolución le ofreció a una "necesidad sobrevenida" en el trayecto de su campaña electoral.
Como dice Julio César, "lo primero es perder el miedo": una prédica impecable que describe su correcta percepción del drama& Ya después se impone comprender que, en el marco de la justa parlamentaria, Chávez seguirá intentando lavarse el rostro, mediante "sorpresas" -como la libertad del líder de JUVE-, con las cuales procurará diluir las certezas en torno a su condición autoritaria y enmascarar la tentación dictatorial en la que se regodea, manoseándose con sus malas juntas internacionales.
Hay que recordar que la amnistía a los procesados por el 11-A, coincidió precisamente con una estación electoral. No sorprende que, ante la huelga de hambre de los estudiantes, el Presidente se haya jugado la liberación de Julio César Rivas. Sin embargo, no ha logrado mercadear esta acción como la prueba de su "naturaleza democrática". La espada de Bolívar en manos del salvaje libio (y en las de Mugabe) descubre la treta.
Hasta el chavismo está sacudido por el intenso intercambio de fervores entre Chávez y sus impresentables amigotes. A esta hora la sala situacional debe estar buscando un atajo para abordar la terquedad de los estudiantes. Es difícil que los jóvenes no sean percibidos como los triunfadores de este lance. Son un ejemplo de arrojo; han sumado a la descaraqueñización de la resistencia; lograron refrescar de nuevo al movimiento estudiantil y exponer, una y otra vez, el retrato de una revolución deformada, marchita, dispuesta a las acciones más aborrecibles, con tal de mantener secuestrado el poder.
Al coronar el milagro de la solidaridad, Julio César Rivas también ayudó a reconfirmar el boceto del liderazgo democrático para este tiempo. La burocracia opositora -desafiada por el temple de los estudiantes- también debe estar tomando notas acerca del secreto de este líder y de sus acompañantes: ellos son ejemplo de una renuncia personal invaluable.
No están en la rebatiña, ni exhiben mezquindad. Simplemente perdieron el miedo e incrementaron su atrevimiento: de las manos blancas pasaron al hambre prolongada y a los labios cosidos. Tienen estampa de vencedores y visibilizan el tremendo contraste que existe entre el país democrático y la Mesa"Unitaria", anclada en el conservadurismo y el reparto: ¡qué pena con esos señores! Ni lavan, ni prestan la batea.
En todas partes del mundo los estudiantes llevan las de ganar. Sus protestas suelen sintetizar las tribulaciones y quimeras de la gente. Ellos sensibilizan a los indiferentes porque sus banderas involucran siempre el bien común y estimulan la indignación frente a la injusticia, la soberbia y el abuso del poder... Pero la excarcelación de Julio César Rivas no es producto del azar. Se trata de la respuesta bien calculada que la revolución le ofreció a una "necesidad sobrevenida" en el trayecto de su campaña electoral.
Como dice Julio César, "lo primero es perder el miedo": una prédica impecable que describe su correcta percepción del drama& Ya después se impone comprender que, en el marco de la justa parlamentaria, Chávez seguirá intentando lavarse el rostro, mediante "sorpresas" -como la libertad del líder de JUVE-, con las cuales procurará diluir las certezas en torno a su condición autoritaria y enmascarar la tentación dictatorial en la que se regodea, manoseándose con sus malas juntas internacionales.
Hay que recordar que la amnistía a los procesados por el 11-A, coincidió precisamente con una estación electoral. No sorprende que, ante la huelga de hambre de los estudiantes, el Presidente se haya jugado la liberación de Julio César Rivas. Sin embargo, no ha logrado mercadear esta acción como la prueba de su "naturaleza democrática". La espada de Bolívar en manos del salvaje libio (y en las de Mugabe) descubre la treta.
Hasta el chavismo está sacudido por el intenso intercambio de fervores entre Chávez y sus impresentables amigotes. A esta hora la sala situacional debe estar buscando un atajo para abordar la terquedad de los estudiantes. Es difícil que los jóvenes no sean percibidos como los triunfadores de este lance. Son un ejemplo de arrojo; han sumado a la descaraqueñización de la resistencia; lograron refrescar de nuevo al movimiento estudiantil y exponer, una y otra vez, el retrato de una revolución deformada, marchita, dispuesta a las acciones más aborrecibles, con tal de mantener secuestrado el poder.
Al coronar el milagro de la solidaridad, Julio César Rivas también ayudó a reconfirmar el boceto del liderazgo democrático para este tiempo. La burocracia opositora -desafiada por el temple de los estudiantes- también debe estar tomando notas acerca del secreto de este líder y de sus acompañantes: ellos son ejemplo de una renuncia personal invaluable.
No están en la rebatiña, ni exhiben mezquindad. Simplemente perdieron el miedo e incrementaron su atrevimiento: de las manos blancas pasaron al hambre prolongada y a los labios cosidos. Tienen estampa de vencedores y visibilizan el tremendo contraste que existe entre el país democrático y la Mesa"Unitaria", anclada en el conservadurismo y el reparto: ¡qué pena con esos señores! Ni lavan, ni prestan la batea.
La Híbridocracia o las Dictaduras del Siglo XXl
Fernando MiresMartes, 22 de septiembre de 2009
Cuando fue derrumbado el muro de Berlín, símbolo y materia de la Guerra Fría, muchos pensaron que la democracia como forma política no sólo se había impuesto en Europa, sino que, además, iniciaba un vertiginoso recorrido a lo largo de todo el planeta. Esa fue el tono musical del “fin de la historia” que de acuerdo a la correcta interpretación de la sinfonía hegeliana-marxista, anunciaba un futuro sin grandes contradicciones. En fin, según las versiones sociologistas de autores como Alex Giddens y Ulrich Beck, se trataba de un futuro post-político, lo que en el fondo quería significar: un futuro no político: uno en donde primarían los acuerdos por sobre los desacuerdos, la síntesis por sobre la antítesis, el consenso por sobre la contradicción. Vanas profecías.
El 11 de Septiembre del 2001 los guerreros de Dios venidos desde las montañas de Afganistán demostraron a través de la horrible masacre que la contradicción comunismo- democracia (y no comunismo- capitalismo) era sólo expresión geopolítica de una mucho mayor: la contradicción democracia- barbarie. Contradicción que desde los tiempos del milagro griego ha venido persiguiendo a los habitantes del occidente político. Efectivamente: si alguien se diera a la titánica tarea de escribir la historia universal de la democracia – y no la de la infamia, como J. L. Borges- tendría que llegar a la conclusión de que la democracia es la historia de sus interrupciones, o lo que es casi igual: de sus muchas derrotas.
1.
A diferencia de los antidemócratas del pasado que usaron la democracia como caballo de Troya para cumplir tareas antidemocráticas, los actuales enemigos políticos de la democracia necesitan de la democracia para ocultar, en nombre de la misma democracia, a las más astutas dictaduras. Esa instrumentalización de la democracia por sus enemigos es el fenómeno político que aquí denomino como híbridocracia
La híbridocracia es la forma como tienden a presentarse las dictaduras post- modernas. Como el nombre lo indica, se trata de dictaduras cruzadas con formas democráticas. ¿Por qué hablo de híbridos? He de citar a Wikipedia: “Un híbrido es el organismo vivo animal o vegetal (o político, FM) procedente del cruce de dos organismos de razas, especies o subespecies distintas, o de alguna, o más cualidades diferentes”.
Mas, nunca de los cruces resultan combinaciones perfectas. Raramente un híbrido es mitad y mitad. Los centauros, cruces de caballos y seres humanos de la mitología griega, eran más caballos que humanos. En cambio los faunos, cruces de chivos con humanos, eran más humanos que chivos. La palabra cruce tenemos que entenderla entonces en su sentido literal. En un cruce, lo que es de una especie se acerca, a veces se junta, incluso se confunde con lo que pertenece a la otra especie. Pero también se separa. De tal modo que una híbridocracia, que es el cruce de dos formas de gobierno, no se refiere a la existencia de dos identidades paralelas, sino a un cruce entre dos identidades diferentes.
Híbridos políticos han existido desde hace mucho tiempo. Por ejemplo: las monarquías parlamentarias europeas de los siglos XVlll y XlX. Hoy el híbrido predominante resulta del cruce entre una dictadura con una democracia, lo que no quiere decir que de allí surja una dictadura democrática o una democracia dictatorial (esos son contrasentidos), sino más bien una dictadura que se representa como democracia. Hay, por cierto, democracias con deformaciones dictatoriales: la Italia medial de Berlusconi o la Colombia narco-militar de Uribe, para poner ejemplos. Pero las deformaciones no son necesariamente resultados de un cruce. Se trataría en estos casos de democracias deformadas por la existencia de poderes fácticos paralelos, como son las mafias, las sectas y los organismos represivos, tanto virtuales (mediales) como reales.
Por cierto, las democracias perfectas no existen y es bueno que así sea porque si existieran no existirían las luchas por las democracias y sin éstas no habría democracias. La democracia vive de sus imperfecciones, que es lo mismo decir, de lo que excluye y no de lo que incluye. Las luchas por la democracia pueden ser así entendidas - de acuerdo a la sugerencia de Jaques Rancier- como las luchas de los excluidos para ser incluidos como incluidos y no como excluidos (La Mésentente. Politique et Philosophie, París 1995). En este sentido hay y ha habido dictaduras con aperturas democráticas y hay cada vez más dictaduras híbridas, que son las que combinan elementos dictatoriales con elementos democráticos bajo la hegemonía – la palabra hegemonía es, en este caso, importante- de los primeros. Son las dictaduras que también llamamos híbridocracia. Gobiernos híbridos son por ejemplo los de Irán, Bielorusia, Zimbawe, y en América Latina los ejemplos más claros son los de Nicaragua y Venezuela.
Para seguir con ejemplos: la híbrida morfología del gobierno de Chávez se parece más a la dictadura de Lukaschenko que a la de Fidel Castro. La dictadura cubana en cambio es, si se quiere, tradicional y, en gran medida, conservadora. Dejando las ideologías aparte –pues lo que piensan de sí las dictaduras es lo que menos sirve para analizar un fenómeno histórico- Castro está más cerca de Franco o de Pinochet –ninguno de los dos era híbrido- que de Chávez, quien sí es un perfecto híbrido político.
Fue Leon Trotsky quien para explicar la historia del capitalismo hacía mención al hecho de que éste se encontraba sujeto a un desarrollo desigual y combinado. Con ello quería decir que en las formaciones capitalistas subsisten formas no capitalistas que se representan de modo diferente de un lugar a otro. Lo mismo se podría afirmar de las democracias de nuestro tiempo. En cada democracia moderna subsisten elementos pre-modernos, incluso arcaicos y, por supuesto, no democráticos (la pena de muerte en los EE UU por ejemplo). La diferencia con la idea de Trotsky es que las formas combinadas que se dan en las dictaduras híbridas no corresponden a ningún proceso de desarrollo. Las híbridocracia contemporáneas carecen de un Thelos, lo que quiere decir: no persiguen ningún fin histórico; son un fin en sí. Desde luego, los dictadores híbridos no se cansan de simular una teleología política presentándose como forjadores de una nueva era, la del socialismo del siglo XXl por ejemplo. Pero pasan y pasan los años y del socialismo del siglo XXl no aparece ningún rastro. Lo único que se fortalece y amplía es la estructura híbrida del aparato de dominación dictatorial. El socialismo del siglo XXl es como el Godó de la obra de Ionesco: no llega y nunca llegará. Más aún, Godó, así como el socialismo del siglo XXl, sólo pueden existir bajo la condición de que no lleguen.
2.
El aparecimiento creciente de híbridocracia puede ser considerado –paradoja- como un síntoma de la hegemonía mundial de la idea de la democracia. Hay, evidentemente, un consenso internacional relativo a que la democracia es el modo de gobierno que más se adapta al Standard político mundial. En este caso la democracia ha llegado a ser algo así como un programa compatible a escala internacional: una especie de Microsoft político. Eso no quiere decir que la democracia sea el non plus ultra de las representaciones políticas habidas y por haber. Es simplemente, y repito, la representación que ha llegado a ser hegemónica o, siguiendo las mil veces citada frase de Churchill: “la peor forma de gobierno con excepción de todas las demás”. En otras palabras es, por lo menos para los occidentales, “la menos peor”, atributo que hay que tomar en serio pues ninguna forma política será la mejor de todas para siempre y jamás. En política, y en otras cosas, lo más que podemos alcanzar, dadas las limitaciones propias a la condición humana, será siempre: “lo menos peor”. Y eso ya es mucho.
En fin, la democracia ha llegado a ser en Occidente tan hegemónica como el uso de terno y corbata entre los políticos. Con ello quiero decir, además, que la democracia no sólo es una forma de gobierno sino también una forma de representación pública. Y en la arena internacional no importa tanto que un gobierno sea democrático, sino que lo parezca. Eso es lo que han logrado la mayoría de las híbridocracia de nuestro tiempo. No son democráticas, pero son reconocidas como tales y eso es, al fin, lo único que les importa.
Los gobernantes hibridocráticos son como esos nuevos ricos que se mudan desde un barrio popular a otro más “distinguido”. En el nuevo barrio, a diferencias de lo que ocurría en el anterior, no pueden andar a gritos en la calle, insultar a algún vecino y salir a tomar sol en calzoncillos. Por el contrario, deben conservar las formas. Y mientras no interfieran el orden público, serán aceptados por los nuevos vecinos, aunque todos sepan que apenas cierran la puerta de su casa, insultan a su mujer, patean al perro y escupen en el suelo. Así ocurre con los gobernantes de las híbridocracia actuales. Hacia afuera aparecen como democráticos. Hacia adentro son autocráticos.
¿En dónde reside la carta de representación democrática de las híbridocracia? La respuesta es muy sencilla: en las elecciones, nada más que en las elecciones. Esa es la razón que explica porqué las dictaduras hibridocráticas no sólo son electorales; además, son electoralistas. Muchas veces –sobre todo cuando saben que el triunfo es seguro- los gobernantes de las híbridocracia realizan elecciones fuera de fecha y programa. La elección ha sido así convertida en un medio que sirve para refrendar el poder cada vez que el autócrata lo requiere. Aunque parezca paradoja: las elecciones en las híbridocracia no son hechas para elegir sino para legitimar.
Por cierto, los hibridócratas corren el riesgo de perder una que otra elección. No todos son tan previsores como Lukaschenko o la teocracia persa quienes mandan confeccionar previamente los resultados (siguen así el ejemplo de las “democracias populares” del pasado reciente) e incluso los dan a conocer -como ocurrió en Irán- cuando la votación recién está comenzando. Los más burdos, como es el caso de Ortega, roban los votos, y lo que es peor, a ojos vista, y a quien no le gusta le dan con un bate de baseball en la cabeza. Chávez es más inteligente: si pierde, las vuelve a repetir en una fecha más favorable o, simplemente, desconoce los resultados, destituyendo de sus cargos y persiguiendo a candidatos elegidos hasta convertirlos en presos políticos o exiliados.
En cierto modo las híbridocracia han aprendido la lección impartida por los fascismos europeos. Tanto Hitler como Mussolini se hicieron del poder utilizando medios electorales. Pero la diferencia de las híbridocracia con los fascismos clásicos también es importante. Mientras estos últimos utilizaban las elecciones para hacerse del poder y luego suprimirlas, las híbridocracia no suprimen las elecciones, sólo las pervierten. Después de todo al mundo “democrático” eso no le importa. Lo importante es que se realicen elecciones cada cierto tiempo. Nada más.
Las elecciones son para las híbridocracia los impuestos que deben pagar al mundo democrático para seguir conservando el rango de democráticas. En cierto modo ellas conocen los dos dogmas de la ONU: a) el principio de no intervención (lo que significa que cada gobernante puede hacer las porquerías que estime conveniente en su nación, siempre que no las haga afuera) y b) la legitimación electoral. Las híbridocracia cumplen, por lo general, con ambos requisitos.
Los organismos internacionales, sean la EU, la OEA o la ONU, han terminado por aceptar la idea comunista de la democracia. La democracia, para los comunistas, era la representación de una dictadura de clase y luego era formal y nunca real. Las híbridocracia son, efectivamente, la dominación de una “clase en el poder” (Poulantzas) y han reducido a las democracias a su pura representación formal (electoral). En fin, de acuerdo a la ideología de las híbridocracia, las elecciones han llegado a ser el mero fetiche de la democracia.
3.
Las elecciones son el momento más vital de la política democrática, qué duda cabe. Sin elecciones no hay democracia; pero sólo con elecciones, tampoco. Sin una división clara de los poderes públicos, sin que a la oposición le sea plenamente garantizado el derecho a opinar y a reunirse públicamente, sin las garantías para una prensa libre, sin reconocimiento de los resultados electorales, no puede haber democracia, aunque todos los días haya elecciones.
Mas, ¿qué se puede decir en contra de la práctica hibridocrática si una de las naciones más democráticas del mundo, los EE UU, también realiza en los países que invade y ocupa, las prácticas más hibridocráticas que es posible imaginar? Más aún: intentan convencer al mundo que elecciones cómo las que implantan en Irak y Afganistán llevan a la democratización de esas pobres naciones.
¿A quién quieren impresionar los EE UU –me pregunto- con esas tomas televisivas donde tres o cuatro afganos o iraquíes no saben que hacer con el papel que les entregan para que aparezcan en la pantalla haciendo como que votan? ¿A quién quieren seducir con esos candidatos “made in USA”, verdaderos autómatas electorales? ¿Con ese 0,01 % de la población que se atreve a votar, mientras en las calles pavimentadas de cadáveres silban balas y explotan edificios completos? ¿Con ese presidente Karzai cuyo mayor acto de gobierno es aparecer cada cierto tiempo en las fotos, siempre con una capa más colorida y costosa que la anterior? ¿Cómo podrán criticar alguna vez a Chávez y Co., si ellos -representantes de la idea de la democracia ante el mundo- realizan elecciones para legitimar invasiones que a estas alturas no tienen ya ninguna legitimación?
Definitivamente, las invasiones cometidas por los EE UU en Afganistán e Irak han estado plagadas de obscenidades. La obscenidad más grande ocurrió sin duda con las aberraciones sexuales cometidas en las cámaras de tortura de Abrú Grhaib. La segunda es Guantánamo: ese insulto al pensamiento civilizado. La tercera son las elecciones que realizan en las zonas de ocupación. Con esas mascaradas electorales no hacen un favor a nadie. Ni a la democracia, ni a los afganos e iraquíes, y mucho menos, a los EE UU.
4.
No las dictaduras clásicas sino las híbridocracia son el peligro que amenaza a las precarias democracias de la región. Las híbridocracia –esas astucias de la razón histórica, diría Hegel- son las dictaduras del siglo XXl. Más peligrosas son si se tiene en cuenta que gozan de cierta aceptación internacional pues, de una manera u otra, las híbridocracia son dictaduras mediáticas y han logrado convencer a la opinión pública que son de “izquierda” y además, “progresistas”. Aún después de diez años hay muchos europeos que creen que Chávez y el chavismo vienen de las tradiciones más gloriosas de la izquierda venezolana, lo que cualquier venezolano que alguna vez haya tenido que ver con la izquierda, aun siendo chavista, podría desmentir rápidamente.
Basta escuchar el lenguaje “de izquierda” de Chávez y de esos militares obesos a punto de jubilar para darse cuenta que su tradición de izquierda es radicalmente impostada. En el mejor de los casos han aprendido de memoria una que otra frase de los manuales de Marta Harnecker. Más no se les puede pedir tampoco: al fin y al cabo tienen que mantener esposas e hijos que viven caro, muy caro. No obstante, la Venezuela de Chávez aparece como el eslabón más fuerte de la cadena hibridocrática. Sin embargo, como una vez destacó Alain Touraine, esa es sólo una apariencia. A Touraine corresponde el mérito de haber sido uno de los pocos sociólogos europeos que ha captado que el único gobierno del ALBA que hunde sus raíces en la tradición de izquierda y en las luchas sociales de su país, es el de Evo Morales (¿Existe una izquierda en América Latina?, Nueva Sociedad Septiembre/Octubre 2006). Ahora bien, estando de acuerdo con Touraine, quisiera radicalizar un poco más su tesis: Venezuela no es el eslabón más fuerte de la cadena hibridocrática. Pero sí es su eslabón principal o central, lo que es algo distinto. Más todavía, me atrevería a agregar que Venezuela, pese a ser el eslabón central es, a la vez, el eslabón más débil de la cadena hibridocrática del continente. ¿Cómo se entiende dicha afirmación? ¿No tiene Chávez detrás de sí a las fuerzas armadas? ¿No cuenta con el apoyo de un fuerte movimiento de masas? ¿No posee el arma fulminante del petróleo?
Militares, masa y petróleo, son los tres pilares del chavismo, hasta el punto que faltando uno sólo de ellos, no hay chavismo. Esa trilogía –militares, masa y petróleo- son la no-santísima trinidad del chavismo. Si a eso agregamos un caudillo militar mesiánico, da la impresión de que estamos frente a un gobierno invencible. No obstante, aquí sostengo: Chávez y el chavismo son perfectamente derrotables. Ese no es el caso del gobierno etnocrático de Evo Morales –aquí coincido plenamente con Touraine- cuyas raíces históricas, guste o no, son centenarias.
A fin de sustentar mi tesis del “eslabón más débil”, hay que tener en cuenta que entre el 40 y el 50 de la población votante antichavista se mantiene, después de 10 años, estable. Chávez la llama “la oligarquía” lo que numéricamente es imposible (oligarquía significa el gobierno de unos pocos). A ese porcentaje hay que agregar el sector de los indecisos, los llamados “ni-ni” a quienes Chávez no ha podido sumar a sus fuerzas. Y no se trata de que la oposición partidista a Chávez sea genial. Por el contrario, estamos hablando de una oposición que no ha dejado error sin cometer. Y si aún así Chávez no ha podido reducir ese porcentaje adverso en diez años de gobierno, significa simplemente que ya no lo logrará nunca más. Ese porcentaje -en ese punto Teodoro Petkoff tiene toda la razón- no solamente es estable, sino que muestra una tendencia al crecimiento.
Por cierto, poseer entre un 50 y un 55% de la votación a favor, es una cifra excelente para realizar un buen gobierno. Pero, y eso es lo que seguramente atormenta a Chávez, no es suficiente para hacer una revolución. En otras palabras, desde un punto de vista cuantitativo, el chavismo tocó techo. A partir de ahí el chavismo sólo puede bajar y la oposición sólo puede subir.
Pero no solamente Chávez está a punto de perder la mayoría cuantitativa. La cualitativa tampoco la tiene. Cualquier análisis electoral demostrará claramente que mientras el chavismo tiene más voto agrario que urbano, la oposición tiene más voto urbano que agrario. En términos generales, y eso fue lo que demostraron las elecciones a alcaldes y gobernadores del 2008, cuando la oposición va unida, gana en las ciudades, mientras el chavismo gana en los campos. Ello tiene una gran importancia política, pues es del entorno urbano y no del agrario donde emergen los cuadros intelectuales, técnicos, y políticos que cada gobierno necesita para gobernar con cierta eficiencia. En otras palabras, después de diez años Chávez no ha logrado ganar la batalla ideológica. Y si ha leído a Gramsci como él afirma, debe saber muy bien que sin ganar esa batalla, no se puede hacer ninguna revolución.
Si hablamos de tendencias, Chávez tiene dos alternativas. O transformar su proyecto revolucionario en un proyecto de “buen gobierno”, intentando cooptar a ciertos sectores de la oposición, que es la línea que ocasionalmente ha insinuado el ex vicepresidente Rangel, o pisa el acelerador totalitario. Eso último, hay que reconocerlo, es lo que ha venido haciendo en los últimos meses. Pero ¿están dadas las condiciones para establecer en Venezuela un régimen totalitario?
No es necesario leer a Hannah Arendt para saber que un régimen totalitario reposa sobre dos bases. La primera es poseer una visión de mundo que seduzca de un modo casi religioso a la mayoría absoluta de una nación. Como ya hemos visto esa visión de mundo no la posee el gobierno chavista a menos que alguien crea que ese enredo que ha armado Chávez con Bolívar, Jesucristo y Lenin sea una visión de mundo. No hay totalitarismo sin ideología totalitaria y los ideólogos del chavismo, que no brillan demasiado por su originalidad (basta ver lo que escriben y, sobre todo, como escriben) no han sido capaces de construir nada que de lejos se parezca a una visión de mundo.
La segunda base es la creación de un sistema político absolutamente cerrado lo que significaría que Chávez –y este es el punto decisivo- renuncie a su condición híbridocrática. Esto es, que renuncie a la línea electoral y establezca una simple dictadura militar, a la Pinochet o a la Videla. Pero eso significaría clausurar el espacio desde donde Chávez ha extraído hasta ahora su legitimación política, lo que lo llevaría a transformarse en un dictador militar de tipo “clásico”, por lo cual debería pagar un precio político elevadísimo, además del aislamiento internacional. Por cierto, en la historia todo es posible. Pero en política hay que actuar de acuerdo a las condiciones dadas y no en torno a probabilidades. Y lo cierto es que, hasta el momento, pese a su radicalización, el gobierno militar venezolano continúa conservando su carácter hibridocrático. En fin, una gobierno militar altamente represivo e incluso dictatorial pero que cohabita con un espacio electoral de legitimación. Ahí yace la especificidad del sistema chavista de poder. Ese espacio electoral que hasta ahora no ha cerrado Chávez es, a su vez, ambivalente. Por un lado constituye, como dijimos, su principal fuente política de legitimación. Pero, por otro lado, es el espacio –el único, diría yo- que se abre a la oposición para derrotar políticamente al chavismo alguna vez. Y aquí llegamos al tema más delicado de todos.
Si uno hace un seguimiento a los medios del campo anti-chavista, descubre que se encuentra dividido entre dos opciones, opciones que llamaremos la de la oposición y la de la resistencia. Eso quiere decir que el anti-chavismo ha pisado la trampa diabólica que todo gobierno hibridocrático tiende a sus enemigos; y es la siguiente: al tener dos identidades, la híbridocracia también divide sus enemigos en dos identidades.
Los unos, llamados electoralistas, afirman que hay que concentrar toda la lucha en las elecciones por la simple razón de que no hay ninguna otra posibilidad. Y tienen toda la razón. Los otros, en cambio, afirman, que no están enfrentando a un gobierno democrático sino a una dictadura militar, y eso significa que hay que realizar una lucha de resistencia y no de simple oposición. Y también tienen toda la razón. Ambas tendencias tienen razón, y al mismo tiempo -y ésta es la paradoja que abre la lucha en contra de una híbridocracia- ninguna de las dos la tiene. O mejor dicho, cada una de las identidades opositoras tiene una parte de la razón (que no es lo mismo que tener razón en parte). Esa es, a la vez, la gran ventaja del chavismo frente a sus enemigos, porque – y aquí llegamos al punto decisivo- mientras las dos identidades del chavismo conforman una sola unidad (un cruce de identidades) las dos identidades de los anti-chavistas se encuentran separadas entre sí.
En palabras breves: la tarea política que tiene la lucha en contra de una híbridocracia es la de enfrentar a las dos identidades unidas que la caracterizan, por medio de dos identidades que también se unan entre sí. Eso quiere decir que entre oposición y resistencia no hay contradicción sino, por el contrario, ambas formas de lucha pueden y deben llegar a ser parte de una sola identidad constitutiva. Más todavía: ambas identidades no son por naturaleza (en la política no hay naturaleza) contradictorias sino que esencialmente complementarias.
Por cierto, cada una de esas formas de lucha supone actores diferentes. Mientras la actividad electoral requiere de la existencia de partidos políticos unidos, la resistencia pacífica requiere de organizaciones civiles y redes populares en condiciones de actuar con cierta rapidez e incluso, espontaneidad. Criticar a los partidos políticos porque centran su actividad en la lucha electoral, es un absurdo. Las elecciones son el campo de acción de todo partido político. Los partidos políticos deben ser electorales -incluso electoralistas- o no ser. Pero los partidos no pueden reclamar para sí el monopolio de todas las formas de lucha ni mucho menos subordinarlas a la agenda electoral. A la vez, la resistencia pacífica no puede ni debe reclamar para sí la planificación de las contiendas electorales.
Suponer que para obtener un triunfo electoral es necesario congelar las luchas sociales y las iniciativas ciudadanas, es un disparate que se paga muy caro. Las elecciones se ganan primero en la calle, y después, sólo después, en las urnas. Eso lo sabe muy bien Chávez quien, sin duda, posee un fino instinto político. Durante el referéndum del 2009 que consagró la reelección presidencial, Chávez revertió todas las encuestas, movilizando y enervando a sus huestes, tensando el enfrentamiento político al máximo, sin trepidar en utilizar todos los medios, legales e ilegales, que tenía a disposición.
Los enfrentamientos electorales no siempre son limpios -con eso hay que contar– y la política tampoco lo es. Mucho menos si se trata de enfrentar a un gobierno militar que no juega limpio. En fin, lo que quisiera subrayar es que las elecciones nunca se han ganado en encuestas. Hoy nuevamente las encuestas favorecen al anti-chavismo. Eso no significa nada, absolutamente nada. La única encuesta válida es la elección.
Es necesario destacar por último que ninguna elección se puede ganar sin movilizar al sector de los indecisos. Pero para que los indecisos se decidan, requieren una mínima identificación con uno de los bandos, es decir, los indecisos deben ser politizados y eso es imposible que ocurra si quienes quieren ganarlos para sí, se ocultan en sus casas. Al llegar a este punto, quisiera citar un párrafo de un texto de Chantal Mouffe, escrito para una realidad diferente, pero que sin embargo pareciera haber sido escrito pensando en función de la que estoy comentando. Escribe Mouffe: “Movilización exige politización. Pero no puede haber politización sin una representación del mundo llena de conflictos con el campo adversario y con la cual los seres humanos puedan identificarse”. Y agrega: “la posición racionalista no puede entender que aquello que motiva a entregar el voto, es mucho más que el deseo de representar intereses. Se trata del dilema de la identificación. En el acto de votar yace una muy significativa dimensión afectiva” (On the Political, London, New York 2005)
Hay que abandonar de una vez por toda la idea liberal de que las elecciones se ganan de acuerdo a opciones racionales tomadas por seres racionales. Las elecciones se ganan con seres humanos, y los seres humanos no son siempre racionales. Las elecciones son un campo político de proyección, y quienes votan no lo hacen siempre de acuerdo a intereses fríamente calculados. Mucho menos si se trata de elecciones tan dramáticamente decisivas como serán aquellas que tendrán lugar en Venezuela durante el año 2010.
5.
Ni elecciones sin resistencia, ni resistencia sin elecciones.
Hay que abandonar de una vez por toda la idea liberal de que las elecciones se ganan de acuerdo a opciones racionales tomadas por seres racionales. Las elecciones se ganan con seres humanos, y los seres humanos no son siempre racionales. Las elecciones son un campo político de proyección, y quienes votan no lo hacen siempre de acuerdo a intereses fríamente calculados. Mucho menos si se trata de elecciones tan dramáticamente decisivas como serán aquellas que tendrán lugar en Venezuela durante el año 2010.
Es necesario destacar por último que ninguna elección se puede ganar sin movilizar al sector de los indecisos. Pero para que los indecisos se decidan, requieren una mínima identificación con uno de los bandos, es decir, los indecisos deben ser politizados y eso es imposible que ocurra si quienes quieren ganarlos para sí, se ocultan en sus casas. Al llegar a este punto, quisiera citar un párrafo de un texto de Chantal Mouffe, escrito para una realidad diferente, pero que sin embargo pareciera haber sido escrito pensando en función de la que estoy comentando. Escribe Mouffe: “Movilización exige politización. Pero no puede haber politización sin una representación del mundo llena de conflictos con el campo adversario y con la cual los seres humanos puedan identificarse”. Y agrega: “la posición racionalista no puede entender que aquello que motiva a entregar el voto, es mucho más que el deseo de representar intereses. Se trata del dilema de la identificación. En el acto de votar yace una muy significativa dimensión afectiva” (On the Political, London, New York 2005)
Cuando fue derrumbado el muro de Berlín, símbolo y materia de la Guerra Fría, muchos pensaron que la democracia como forma política no sólo se había impuesto en Europa, sino que, además, iniciaba un vertiginoso recorrido a lo largo de todo el planeta. Esa fue el tono musical del “fin de la historia” que de acuerdo a la correcta interpretación de la sinfonía hegeliana-marxista, anunciaba un futuro sin grandes contradicciones. En fin, según las versiones sociologistas de autores como Alex Giddens y Ulrich Beck, se trataba de un futuro post-político, lo que en el fondo quería significar: un futuro no político: uno en donde primarían los acuerdos por sobre los desacuerdos, la síntesis por sobre la antítesis, el consenso por sobre la contradicción. Vanas profecías.
El 11 de Septiembre del 2001 los guerreros de Dios venidos desde las montañas de Afganistán demostraron a través de la horrible masacre que la contradicción comunismo- democracia (y no comunismo- capitalismo) era sólo expresión geopolítica de una mucho mayor: la contradicción democracia- barbarie. Contradicción que desde los tiempos del milagro griego ha venido persiguiendo a los habitantes del occidente político. Efectivamente: si alguien se diera a la titánica tarea de escribir la historia universal de la democracia – y no la de la infamia, como J. L. Borges- tendría que llegar a la conclusión de que la democracia es la historia de sus interrupciones, o lo que es casi igual: de sus muchas derrotas.
1.
A diferencia de los antidemócratas del pasado que usaron la democracia como caballo de Troya para cumplir tareas antidemocráticas, los actuales enemigos políticos de la democracia necesitan de la democracia para ocultar, en nombre de la misma democracia, a las más astutas dictaduras. Esa instrumentalización de la democracia por sus enemigos es el fenómeno político que aquí denomino como híbridocracia
La híbridocracia es la forma como tienden a presentarse las dictaduras post- modernas. Como el nombre lo indica, se trata de dictaduras cruzadas con formas democráticas. ¿Por qué hablo de híbridos? He de citar a Wikipedia: “Un híbrido es el organismo vivo animal o vegetal (o político, FM) procedente del cruce de dos organismos de razas, especies o subespecies distintas, o de alguna, o más cualidades diferentes”.
Mas, nunca de los cruces resultan combinaciones perfectas. Raramente un híbrido es mitad y mitad. Los centauros, cruces de caballos y seres humanos de la mitología griega, eran más caballos que humanos. En cambio los faunos, cruces de chivos con humanos, eran más humanos que chivos. La palabra cruce tenemos que entenderla entonces en su sentido literal. En un cruce, lo que es de una especie se acerca, a veces se junta, incluso se confunde con lo que pertenece a la otra especie. Pero también se separa. De tal modo que una híbridocracia, que es el cruce de dos formas de gobierno, no se refiere a la existencia de dos identidades paralelas, sino a un cruce entre dos identidades diferentes.
Híbridos políticos han existido desde hace mucho tiempo. Por ejemplo: las monarquías parlamentarias europeas de los siglos XVlll y XlX. Hoy el híbrido predominante resulta del cruce entre una dictadura con una democracia, lo que no quiere decir que de allí surja una dictadura democrática o una democracia dictatorial (esos son contrasentidos), sino más bien una dictadura que se representa como democracia. Hay, por cierto, democracias con deformaciones dictatoriales: la Italia medial de Berlusconi o la Colombia narco-militar de Uribe, para poner ejemplos. Pero las deformaciones no son necesariamente resultados de un cruce. Se trataría en estos casos de democracias deformadas por la existencia de poderes fácticos paralelos, como son las mafias, las sectas y los organismos represivos, tanto virtuales (mediales) como reales.
Por cierto, las democracias perfectas no existen y es bueno que así sea porque si existieran no existirían las luchas por las democracias y sin éstas no habría democracias. La democracia vive de sus imperfecciones, que es lo mismo decir, de lo que excluye y no de lo que incluye. Las luchas por la democracia pueden ser así entendidas - de acuerdo a la sugerencia de Jaques Rancier- como las luchas de los excluidos para ser incluidos como incluidos y no como excluidos (La Mésentente. Politique et Philosophie, París 1995). En este sentido hay y ha habido dictaduras con aperturas democráticas y hay cada vez más dictaduras híbridas, que son las que combinan elementos dictatoriales con elementos democráticos bajo la hegemonía – la palabra hegemonía es, en este caso, importante- de los primeros. Son las dictaduras que también llamamos híbridocracia. Gobiernos híbridos son por ejemplo los de Irán, Bielorusia, Zimbawe, y en América Latina los ejemplos más claros son los de Nicaragua y Venezuela.
Para seguir con ejemplos: la híbrida morfología del gobierno de Chávez se parece más a la dictadura de Lukaschenko que a la de Fidel Castro. La dictadura cubana en cambio es, si se quiere, tradicional y, en gran medida, conservadora. Dejando las ideologías aparte –pues lo que piensan de sí las dictaduras es lo que menos sirve para analizar un fenómeno histórico- Castro está más cerca de Franco o de Pinochet –ninguno de los dos era híbrido- que de Chávez, quien sí es un perfecto híbrido político.
Fue Leon Trotsky quien para explicar la historia del capitalismo hacía mención al hecho de que éste se encontraba sujeto a un desarrollo desigual y combinado. Con ello quería decir que en las formaciones capitalistas subsisten formas no capitalistas que se representan de modo diferente de un lugar a otro. Lo mismo se podría afirmar de las democracias de nuestro tiempo. En cada democracia moderna subsisten elementos pre-modernos, incluso arcaicos y, por supuesto, no democráticos (la pena de muerte en los EE UU por ejemplo). La diferencia con la idea de Trotsky es que las formas combinadas que se dan en las dictaduras híbridas no corresponden a ningún proceso de desarrollo. Las híbridocracia contemporáneas carecen de un Thelos, lo que quiere decir: no persiguen ningún fin histórico; son un fin en sí. Desde luego, los dictadores híbridos no se cansan de simular una teleología política presentándose como forjadores de una nueva era, la del socialismo del siglo XXl por ejemplo. Pero pasan y pasan los años y del socialismo del siglo XXl no aparece ningún rastro. Lo único que se fortalece y amplía es la estructura híbrida del aparato de dominación dictatorial. El socialismo del siglo XXl es como el Godó de la obra de Ionesco: no llega y nunca llegará. Más aún, Godó, así como el socialismo del siglo XXl, sólo pueden existir bajo la condición de que no lleguen.
2.
El aparecimiento creciente de híbridocracia puede ser considerado –paradoja- como un síntoma de la hegemonía mundial de la idea de la democracia. Hay, evidentemente, un consenso internacional relativo a que la democracia es el modo de gobierno que más se adapta al Standard político mundial. En este caso la democracia ha llegado a ser algo así como un programa compatible a escala internacional: una especie de Microsoft político. Eso no quiere decir que la democracia sea el non plus ultra de las representaciones políticas habidas y por haber. Es simplemente, y repito, la representación que ha llegado a ser hegemónica o, siguiendo las mil veces citada frase de Churchill: “la peor forma de gobierno con excepción de todas las demás”. En otras palabras es, por lo menos para los occidentales, “la menos peor”, atributo que hay que tomar en serio pues ninguna forma política será la mejor de todas para siempre y jamás. En política, y en otras cosas, lo más que podemos alcanzar, dadas las limitaciones propias a la condición humana, será siempre: “lo menos peor”. Y eso ya es mucho.
En fin, la democracia ha llegado a ser en Occidente tan hegemónica como el uso de terno y corbata entre los políticos. Con ello quiero decir, además, que la democracia no sólo es una forma de gobierno sino también una forma de representación pública. Y en la arena internacional no importa tanto que un gobierno sea democrático, sino que lo parezca. Eso es lo que han logrado la mayoría de las híbridocracia de nuestro tiempo. No son democráticas, pero son reconocidas como tales y eso es, al fin, lo único que les importa.
Los gobernantes hibridocráticos son como esos nuevos ricos que se mudan desde un barrio popular a otro más “distinguido”. En el nuevo barrio, a diferencias de lo que ocurría en el anterior, no pueden andar a gritos en la calle, insultar a algún vecino y salir a tomar sol en calzoncillos. Por el contrario, deben conservar las formas. Y mientras no interfieran el orden público, serán aceptados por los nuevos vecinos, aunque todos sepan que apenas cierran la puerta de su casa, insultan a su mujer, patean al perro y escupen en el suelo. Así ocurre con los gobernantes de las híbridocracia actuales. Hacia afuera aparecen como democráticos. Hacia adentro son autocráticos.
¿En dónde reside la carta de representación democrática de las híbridocracia? La respuesta es muy sencilla: en las elecciones, nada más que en las elecciones. Esa es la razón que explica porqué las dictaduras hibridocráticas no sólo son electorales; además, son electoralistas. Muchas veces –sobre todo cuando saben que el triunfo es seguro- los gobernantes de las híbridocracia realizan elecciones fuera de fecha y programa. La elección ha sido así convertida en un medio que sirve para refrendar el poder cada vez que el autócrata lo requiere. Aunque parezca paradoja: las elecciones en las híbridocracia no son hechas para elegir sino para legitimar.
Por cierto, los hibridócratas corren el riesgo de perder una que otra elección. No todos son tan previsores como Lukaschenko o la teocracia persa quienes mandan confeccionar previamente los resultados (siguen así el ejemplo de las “democracias populares” del pasado reciente) e incluso los dan a conocer -como ocurrió en Irán- cuando la votación recién está comenzando. Los más burdos, como es el caso de Ortega, roban los votos, y lo que es peor, a ojos vista, y a quien no le gusta le dan con un bate de baseball en la cabeza. Chávez es más inteligente: si pierde, las vuelve a repetir en una fecha más favorable o, simplemente, desconoce los resultados, destituyendo de sus cargos y persiguiendo a candidatos elegidos hasta convertirlos en presos políticos o exiliados.
En cierto modo las híbridocracia han aprendido la lección impartida por los fascismos europeos. Tanto Hitler como Mussolini se hicieron del poder utilizando medios electorales. Pero la diferencia de las híbridocracia con los fascismos clásicos también es importante. Mientras estos últimos utilizaban las elecciones para hacerse del poder y luego suprimirlas, las híbridocracia no suprimen las elecciones, sólo las pervierten. Después de todo al mundo “democrático” eso no le importa. Lo importante es que se realicen elecciones cada cierto tiempo. Nada más.
Las elecciones son para las híbridocracia los impuestos que deben pagar al mundo democrático para seguir conservando el rango de democráticas. En cierto modo ellas conocen los dos dogmas de la ONU: a) el principio de no intervención (lo que significa que cada gobernante puede hacer las porquerías que estime conveniente en su nación, siempre que no las haga afuera) y b) la legitimación electoral. Las híbridocracia cumplen, por lo general, con ambos requisitos.
Los organismos internacionales, sean la EU, la OEA o la ONU, han terminado por aceptar la idea comunista de la democracia. La democracia, para los comunistas, era la representación de una dictadura de clase y luego era formal y nunca real. Las híbridocracia son, efectivamente, la dominación de una “clase en el poder” (Poulantzas) y han reducido a las democracias a su pura representación formal (electoral). En fin, de acuerdo a la ideología de las híbridocracia, las elecciones han llegado a ser el mero fetiche de la democracia.
3.
Las elecciones son el momento más vital de la política democrática, qué duda cabe. Sin elecciones no hay democracia; pero sólo con elecciones, tampoco. Sin una división clara de los poderes públicos, sin que a la oposición le sea plenamente garantizado el derecho a opinar y a reunirse públicamente, sin las garantías para una prensa libre, sin reconocimiento de los resultados electorales, no puede haber democracia, aunque todos los días haya elecciones.
Mas, ¿qué se puede decir en contra de la práctica hibridocrática si una de las naciones más democráticas del mundo, los EE UU, también realiza en los países que invade y ocupa, las prácticas más hibridocráticas que es posible imaginar? Más aún: intentan convencer al mundo que elecciones cómo las que implantan en Irak y Afganistán llevan a la democratización de esas pobres naciones.
¿A quién quieren impresionar los EE UU –me pregunto- con esas tomas televisivas donde tres o cuatro afganos o iraquíes no saben que hacer con el papel que les entregan para que aparezcan en la pantalla haciendo como que votan? ¿A quién quieren seducir con esos candidatos “made in USA”, verdaderos autómatas electorales? ¿Con ese 0,01 % de la población que se atreve a votar, mientras en las calles pavimentadas de cadáveres silban balas y explotan edificios completos? ¿Con ese presidente Karzai cuyo mayor acto de gobierno es aparecer cada cierto tiempo en las fotos, siempre con una capa más colorida y costosa que la anterior? ¿Cómo podrán criticar alguna vez a Chávez y Co., si ellos -representantes de la idea de la democracia ante el mundo- realizan elecciones para legitimar invasiones que a estas alturas no tienen ya ninguna legitimación?
Definitivamente, las invasiones cometidas por los EE UU en Afganistán e Irak han estado plagadas de obscenidades. La obscenidad más grande ocurrió sin duda con las aberraciones sexuales cometidas en las cámaras de tortura de Abrú Grhaib. La segunda es Guantánamo: ese insulto al pensamiento civilizado. La tercera son las elecciones que realizan en las zonas de ocupación. Con esas mascaradas electorales no hacen un favor a nadie. Ni a la democracia, ni a los afganos e iraquíes, y mucho menos, a los EE UU.
4.
No las dictaduras clásicas sino las híbridocracia son el peligro que amenaza a las precarias democracias de la región. Las híbridocracia –esas astucias de la razón histórica, diría Hegel- son las dictaduras del siglo XXl. Más peligrosas son si se tiene en cuenta que gozan de cierta aceptación internacional pues, de una manera u otra, las híbridocracia son dictaduras mediáticas y han logrado convencer a la opinión pública que son de “izquierda” y además, “progresistas”. Aún después de diez años hay muchos europeos que creen que Chávez y el chavismo vienen de las tradiciones más gloriosas de la izquierda venezolana, lo que cualquier venezolano que alguna vez haya tenido que ver con la izquierda, aun siendo chavista, podría desmentir rápidamente.
Basta escuchar el lenguaje “de izquierda” de Chávez y de esos militares obesos a punto de jubilar para darse cuenta que su tradición de izquierda es radicalmente impostada. En el mejor de los casos han aprendido de memoria una que otra frase de los manuales de Marta Harnecker. Más no se les puede pedir tampoco: al fin y al cabo tienen que mantener esposas e hijos que viven caro, muy caro. No obstante, la Venezuela de Chávez aparece como el eslabón más fuerte de la cadena hibridocrática. Sin embargo, como una vez destacó Alain Touraine, esa es sólo una apariencia. A Touraine corresponde el mérito de haber sido uno de los pocos sociólogos europeos que ha captado que el único gobierno del ALBA que hunde sus raíces en la tradición de izquierda y en las luchas sociales de su país, es el de Evo Morales (¿Existe una izquierda en América Latina?, Nueva Sociedad Septiembre/Octubre 2006). Ahora bien, estando de acuerdo con Touraine, quisiera radicalizar un poco más su tesis: Venezuela no es el eslabón más fuerte de la cadena hibridocrática. Pero sí es su eslabón principal o central, lo que es algo distinto. Más todavía, me atrevería a agregar que Venezuela, pese a ser el eslabón central es, a la vez, el eslabón más débil de la cadena hibridocrática del continente. ¿Cómo se entiende dicha afirmación? ¿No tiene Chávez detrás de sí a las fuerzas armadas? ¿No cuenta con el apoyo de un fuerte movimiento de masas? ¿No posee el arma fulminante del petróleo?
Militares, masa y petróleo, son los tres pilares del chavismo, hasta el punto que faltando uno sólo de ellos, no hay chavismo. Esa trilogía –militares, masa y petróleo- son la no-santísima trinidad del chavismo. Si a eso agregamos un caudillo militar mesiánico, da la impresión de que estamos frente a un gobierno invencible. No obstante, aquí sostengo: Chávez y el chavismo son perfectamente derrotables. Ese no es el caso del gobierno etnocrático de Evo Morales –aquí coincido plenamente con Touraine- cuyas raíces históricas, guste o no, son centenarias.
A fin de sustentar mi tesis del “eslabón más débil”, hay que tener en cuenta que entre el 40 y el 50 de la población votante antichavista se mantiene, después de 10 años, estable. Chávez la llama “la oligarquía” lo que numéricamente es imposible (oligarquía significa el gobierno de unos pocos). A ese porcentaje hay que agregar el sector de los indecisos, los llamados “ni-ni” a quienes Chávez no ha podido sumar a sus fuerzas. Y no se trata de que la oposición partidista a Chávez sea genial. Por el contrario, estamos hablando de una oposición que no ha dejado error sin cometer. Y si aún así Chávez no ha podido reducir ese porcentaje adverso en diez años de gobierno, significa simplemente que ya no lo logrará nunca más. Ese porcentaje -en ese punto Teodoro Petkoff tiene toda la razón- no solamente es estable, sino que muestra una tendencia al crecimiento.
Por cierto, poseer entre un 50 y un 55% de la votación a favor, es una cifra excelente para realizar un buen gobierno. Pero, y eso es lo que seguramente atormenta a Chávez, no es suficiente para hacer una revolución. En otras palabras, desde un punto de vista cuantitativo, el chavismo tocó techo. A partir de ahí el chavismo sólo puede bajar y la oposición sólo puede subir.
Pero no solamente Chávez está a punto de perder la mayoría cuantitativa. La cualitativa tampoco la tiene. Cualquier análisis electoral demostrará claramente que mientras el chavismo tiene más voto agrario que urbano, la oposición tiene más voto urbano que agrario. En términos generales, y eso fue lo que demostraron las elecciones a alcaldes y gobernadores del 2008, cuando la oposición va unida, gana en las ciudades, mientras el chavismo gana en los campos. Ello tiene una gran importancia política, pues es del entorno urbano y no del agrario donde emergen los cuadros intelectuales, técnicos, y políticos que cada gobierno necesita para gobernar con cierta eficiencia. En otras palabras, después de diez años Chávez no ha logrado ganar la batalla ideológica. Y si ha leído a Gramsci como él afirma, debe saber muy bien que sin ganar esa batalla, no se puede hacer ninguna revolución.
Si hablamos de tendencias, Chávez tiene dos alternativas. O transformar su proyecto revolucionario en un proyecto de “buen gobierno”, intentando cooptar a ciertos sectores de la oposición, que es la línea que ocasionalmente ha insinuado el ex vicepresidente Rangel, o pisa el acelerador totalitario. Eso último, hay que reconocerlo, es lo que ha venido haciendo en los últimos meses. Pero ¿están dadas las condiciones para establecer en Venezuela un régimen totalitario?
No es necesario leer a Hannah Arendt para saber que un régimen totalitario reposa sobre dos bases. La primera es poseer una visión de mundo que seduzca de un modo casi religioso a la mayoría absoluta de una nación. Como ya hemos visto esa visión de mundo no la posee el gobierno chavista a menos que alguien crea que ese enredo que ha armado Chávez con Bolívar, Jesucristo y Lenin sea una visión de mundo. No hay totalitarismo sin ideología totalitaria y los ideólogos del chavismo, que no brillan demasiado por su originalidad (basta ver lo que escriben y, sobre todo, como escriben) no han sido capaces de construir nada que de lejos se parezca a una visión de mundo.
La segunda base es la creación de un sistema político absolutamente cerrado lo que significaría que Chávez –y este es el punto decisivo- renuncie a su condición híbridocrática. Esto es, que renuncie a la línea electoral y establezca una simple dictadura militar, a la Pinochet o a la Videla. Pero eso significaría clausurar el espacio desde donde Chávez ha extraído hasta ahora su legitimación política, lo que lo llevaría a transformarse en un dictador militar de tipo “clásico”, por lo cual debería pagar un precio político elevadísimo, además del aislamiento internacional. Por cierto, en la historia todo es posible. Pero en política hay que actuar de acuerdo a las condiciones dadas y no en torno a probabilidades. Y lo cierto es que, hasta el momento, pese a su radicalización, el gobierno militar venezolano continúa conservando su carácter hibridocrático. En fin, una gobierno militar altamente represivo e incluso dictatorial pero que cohabita con un espacio electoral de legitimación. Ahí yace la especificidad del sistema chavista de poder. Ese espacio electoral que hasta ahora no ha cerrado Chávez es, a su vez, ambivalente. Por un lado constituye, como dijimos, su principal fuente política de legitimación. Pero, por otro lado, es el espacio –el único, diría yo- que se abre a la oposición para derrotar políticamente al chavismo alguna vez. Y aquí llegamos al tema más delicado de todos.
Si uno hace un seguimiento a los medios del campo anti-chavista, descubre que se encuentra dividido entre dos opciones, opciones que llamaremos la de la oposición y la de la resistencia. Eso quiere decir que el anti-chavismo ha pisado la trampa diabólica que todo gobierno hibridocrático tiende a sus enemigos; y es la siguiente: al tener dos identidades, la híbridocracia también divide sus enemigos en dos identidades.
Los unos, llamados electoralistas, afirman que hay que concentrar toda la lucha en las elecciones por la simple razón de que no hay ninguna otra posibilidad. Y tienen toda la razón. Los otros, en cambio, afirman, que no están enfrentando a un gobierno democrático sino a una dictadura militar, y eso significa que hay que realizar una lucha de resistencia y no de simple oposición. Y también tienen toda la razón. Ambas tendencias tienen razón, y al mismo tiempo -y ésta es la paradoja que abre la lucha en contra de una híbridocracia- ninguna de las dos la tiene. O mejor dicho, cada una de las identidades opositoras tiene una parte de la razón (que no es lo mismo que tener razón en parte). Esa es, a la vez, la gran ventaja del chavismo frente a sus enemigos, porque – y aquí llegamos al punto decisivo- mientras las dos identidades del chavismo conforman una sola unidad (un cruce de identidades) las dos identidades de los anti-chavistas se encuentran separadas entre sí.
En palabras breves: la tarea política que tiene la lucha en contra de una híbridocracia es la de enfrentar a las dos identidades unidas que la caracterizan, por medio de dos identidades que también se unan entre sí. Eso quiere decir que entre oposición y resistencia no hay contradicción sino, por el contrario, ambas formas de lucha pueden y deben llegar a ser parte de una sola identidad constitutiva. Más todavía: ambas identidades no son por naturaleza (en la política no hay naturaleza) contradictorias sino que esencialmente complementarias.
Por cierto, cada una de esas formas de lucha supone actores diferentes. Mientras la actividad electoral requiere de la existencia de partidos políticos unidos, la resistencia pacífica requiere de organizaciones civiles y redes populares en condiciones de actuar con cierta rapidez e incluso, espontaneidad. Criticar a los partidos políticos porque centran su actividad en la lucha electoral, es un absurdo. Las elecciones son el campo de acción de todo partido político. Los partidos políticos deben ser electorales -incluso electoralistas- o no ser. Pero los partidos no pueden reclamar para sí el monopolio de todas las formas de lucha ni mucho menos subordinarlas a la agenda electoral. A la vez, la resistencia pacífica no puede ni debe reclamar para sí la planificación de las contiendas electorales.
Suponer que para obtener un triunfo electoral es necesario congelar las luchas sociales y las iniciativas ciudadanas, es un disparate que se paga muy caro. Las elecciones se ganan primero en la calle, y después, sólo después, en las urnas. Eso lo sabe muy bien Chávez quien, sin duda, posee un fino instinto político. Durante el referéndum del 2009 que consagró la reelección presidencial, Chávez revertió todas las encuestas, movilizando y enervando a sus huestes, tensando el enfrentamiento político al máximo, sin trepidar en utilizar todos los medios, legales e ilegales, que tenía a disposición.
Los enfrentamientos electorales no siempre son limpios -con eso hay que contar– y la política tampoco lo es. Mucho menos si se trata de enfrentar a un gobierno militar que no juega limpio. En fin, lo que quisiera subrayar es que las elecciones nunca se han ganado en encuestas. Hoy nuevamente las encuestas favorecen al anti-chavismo. Eso no significa nada, absolutamente nada. La única encuesta válida es la elección.
Es necesario destacar por último que ninguna elección se puede ganar sin movilizar al sector de los indecisos. Pero para que los indecisos se decidan, requieren una mínima identificación con uno de los bandos, es decir, los indecisos deben ser politizados y eso es imposible que ocurra si quienes quieren ganarlos para sí, se ocultan en sus casas. Al llegar a este punto, quisiera citar un párrafo de un texto de Chantal Mouffe, escrito para una realidad diferente, pero que sin embargo pareciera haber sido escrito pensando en función de la que estoy comentando. Escribe Mouffe: “Movilización exige politización. Pero no puede haber politización sin una representación del mundo llena de conflictos con el campo adversario y con la cual los seres humanos puedan identificarse”. Y agrega: “la posición racionalista no puede entender que aquello que motiva a entregar el voto, es mucho más que el deseo de representar intereses. Se trata del dilema de la identificación. En el acto de votar yace una muy significativa dimensión afectiva” (On the Political, London, New York 2005)
Hay que abandonar de una vez por toda la idea liberal de que las elecciones se ganan de acuerdo a opciones racionales tomadas por seres racionales. Las elecciones se ganan con seres humanos, y los seres humanos no son siempre racionales. Las elecciones son un campo político de proyección, y quienes votan no lo hacen siempre de acuerdo a intereses fríamente calculados. Mucho menos si se trata de elecciones tan dramáticamente decisivas como serán aquellas que tendrán lugar en Venezuela durante el año 2010.
5.
Ni elecciones sin resistencia, ni resistencia sin elecciones.
Hay que abandonar de una vez por toda la idea liberal de que las elecciones se ganan de acuerdo a opciones racionales tomadas por seres racionales. Las elecciones se ganan con seres humanos, y los seres humanos no son siempre racionales. Las elecciones son un campo político de proyección, y quienes votan no lo hacen siempre de acuerdo a intereses fríamente calculados. Mucho menos si se trata de elecciones tan dramáticamente decisivas como serán aquellas que tendrán lugar en Venezuela durante el año 2010.
Es necesario destacar por último que ninguna elección se puede ganar sin movilizar al sector de los indecisos. Pero para que los indecisos se decidan, requieren una mínima identificación con uno de los bandos, es decir, los indecisos deben ser politizados y eso es imposible que ocurra si quienes quieren ganarlos para sí, se ocultan en sus casas. Al llegar a este punto, quisiera citar un párrafo de un texto de Chantal Mouffe, escrito para una realidad diferente, pero que sin embargo pareciera haber sido escrito pensando en función de la que estoy comentando. Escribe Mouffe: “Movilización exige politización. Pero no puede haber politización sin una representación del mundo llena de conflictos con el campo adversario y con la cual los seres humanos puedan identificarse”. Y agrega: “la posición racionalista no puede entender que aquello que motiva a entregar el voto, es mucho más que el deseo de representar intereses. Se trata del dilema de la identificación. En el acto de votar yace una muy significativa dimensión afectiva” (On the Political, London, New York 2005)
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