Libertad!

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viernes, 11 de marzo de 2011

Poesía para ser Dios

VICENTE VERDÚ

Vota Resultado 55 votos . .En toda la historia de las lecturas personales, los mejores libros no fueron aquellos que se entendieron del todo ni tampoco los que no se entendieron nada, sino aquellos que de vez en cuando no se entendían y que, en conjunto, sus páginas no venían a ilustrarnos como escolares sino a cortejarnos como amantes.

El auténtico valor del conocimiento está en la inspiración del conocimiento
Hay escritores que posee ese don seductor y otros no por brillantes que parezcan o por esforzados que sean. De hecho, la cultura y el amor turbadores e importantes solo se encuentran en los sujetos y sus obras que no llegamos a poseer del todo. El mundo se considera más seguro de su progreso, más seguro de su avance cuanto siente que aprende entendiendo que no entendiendo o viendo y tocando que imaginando.

Sin embargo, lo que se instala en la memoria más fértil es el filo de una ausencia que brillaba oculta entre la pared del sentido y del sinsentido. Este habitáculo es el que ocupa con frecuencia la buena poesía moderna (EL PAÍS, 9-3-2011, página, 39) o esa estética que, como en el mejor arte abstracto, no trata de decirnos algo concreto. Nada exacto a través del pensamiento lógico sino algo incierto, la luz baldía del pensamiento demediado y en cuyas fisuras anida la lucidez del secreto.

Si la poesía se considera como aquella escritura de imposible traducción no es tanto porque en el otro idioma falten términos, sino por la imposibilidad de reproducir, en otras lenguas, la proporción, el peso, la distribución y la categoría de los silencios. O sencillamente: el poema de Eliot es intraducible no por lo que se está escrito sino por lo que no se ve, y no hay ser humano que traslade a otro sistema ese silencio de otro universo escrito.

Escrito o inscrito puede decirse porque, desde una investigación espacial, lo inscrito se hallará inserto en la estructura o, a menudo, bajo la palabra donde se oculta, al costado indeterminable del adjetivo, el verbo o el sustantivo. Incluso la distancia eficaz de esos silencios es imposible de averiguar puesto que las palabras en el idioma poseen una u otra copulación con su ausencia, su cadencia, su carne o su luminiscencia.

De hecho, resulta tan impertinente una traducción de los poemas de Vallejo, por ejemplo, como sería demencial tratar de explicar las formas, los colores y los efectos de un cuadro abstracto.

El lenguaje es, en semiótica, el patrón de la comunicación, pero dista de ser el Dios. El Dios de la poesía no se dice, como tampoco la auténtica creación que ostente una pintura habla inglés, español o alemán. En los museos, como en las capillas, se pide silencio porque ni ante los cuadros ni ante el altar hay nada que decir y menos en el idioma de las tertulias, los discursos políticos o los libros sagrados.

Parece que aprendimos del maestro que nos hablaba como un libro abierto pero, en realidad, no es en donde el docente pone el dedo el lugar donde se halla la lección idónea. Todos los libros, todos los cuadros, todas las arquitecturas, todas las músicas cuyos intervalos se revelan explícitos dejan de ser milagros.

El auténtico valor del conocimiento se encuentra en la inspiración del conocimiento que no viene a ser otra cosa que una limpia transpiración de su silencio. Porque hay silencios ganga, silencios trampa, no cabe duda. Escorias de silencio que se desprenden de la impotencia pero, al revés, hay silencios potentes, mallarmeianos, valientes, tan capaces de transformar al receptor que, gracias a ellos, la poesía sigue imperando. Sigue dando de beber alcohol al que solo esperaba recibir agua o inculcar luz insólita, luz indecible, al que esperaba llegar a saber racionalmente todo.




YOANI SÁNCHEZ :Nuestro hombre en Trípoli

TRIBUNA: YOANI SÁNCHEZ
10/03/2011

.Era yo tan solo una bebita en los brazos de mi madre miliciana, apenas un trozo de "hombre nuevo" sin modelar, cuando aquella primavera de 1977 Fidel Castro viajó a Libia. El coronel Muamar el Gadafi lo recibió con todos los honores y le otorgó la Condecoración al Valor, una distinción que se le confería por primera vez a una personalidad extranjera. Frente a las cámaras, el comandante en jefe retribuyó con un apretón de manos al recién nombrado como guía de la revolución. Se miraron y se reconocieron en sus similitudes. Más tarde pasaron al encuentro no televisado, a esa reunión a puerta cerrada donde se fortalecieron los pilares de lo que sería una alianza que duró por más de 30 años.

Desde 1977 Castro y Gadafi han sido aliados. Se miraron y se reconocieron en sus similitudes
Cuba y Libia habían emprendido senderos que discurrían en paralelo y que se juntarían en más de una ocasión. El punto de mayor coincidencia se centraba en sus líderes, en la simpatía que se profesaban ambos caudillos. De ahí que en 1980, cuando nuestra isla había sido sacudida por la escapada en masa de más de 100.000 cubanos, Gadafi le volvió a extender oficialmente su mano solidaria. Con un mensaje cargado de loas, felicitaba a Fidel Castro por haber sido reelecto como primer secretario del Comité Central en el II Congreso del Partido Comunista. El militar de academia llevaba por ese entonces más de una década al mando de aquel vasto territorio al norte de África, mientras nosotros superábamos aquí los 20 años escuchando los interminables discursos del máximo líder. Ambos basaban parte de su retórica de autovalidación en la constante referencia a los servicios sociales gratuitos que habían ofrecido a sus pueblos. Era la manera en que nos recordaban -día tras día- el alpiste, pero sin mencionar jamás la jaula.

La yamahiriya se constituyó en el sistema político promulgado por Gadafi en 1977, una especie de república en manos de todos, muy similar a la consigna "el poder del pueblo, ese sí es poder" que nos repetían a nosotros del lado de acá del Atlántico. Si las cosas no funcionaban en Libia, la culpa la tenían los propios ciudadanos que no sabían conducir su nación, si el descalabro económico se apoderaba de Cuba era porque la vagancia y el despilfarro de los individuos le agrietaban el rostro a la utopía. Tanto un líder como el otro sacudían frente a los ojos de sus súbditos el fantasma de la invasión extranjera y el regreso a la dependencia política como la peor de las claudicaciones. El anticolonialismo se constituyó en el lobo feroz que recordaba el excéntrico dirigente de origen bereber, a la par que el guía caribeño escarbaba en los resortes del antiimperialismo, convirtiendo la metáfora de David y Goliat en una perenne referencia a Cuba y Estados Unidos.

Los años noventa los encontraron a ambos quemándose en la hoguera que habían levantado con su terquedad y su actitud beligerante. Gadafi necesitaba limpiar su imagen hacia Occidente, mientras a Fidel Castro le urgía recaudar las divisas que le permitieran mantener el poder después del desplome del bloque socialista. El excéntrico presidente libio pagó indemnizaciones, se abrió tímidamente a la inversión extranjera, renegó -al menos públicamente- del terrorismo y hasta fue invitado por Barack Obama a la cumbre del G-8. El comandante de verde olivo fue más cauteloso, comenzó un proceso de reformas económicas que después trató de controlar con un retorno al centralismo, matizó su discurso belicoso con frases que aludían al daño ecológico que sufre el planeta y al concluir la primera década de este milenio se presentaba ya como un anciano sabio que publica reflexiones iluminadoras.

La prensa oficial cubana deslizó las primeras críticas a la actuación del hermano guía de la gran revolución libia. Le cuestionaba aquella reforma radical del régimen socialista que según él podría conducir a un "capitalismo popular". Tal parecía que los caminos que se habían entrecruzado una y otra vez, comenzaban a desplazarse en derroteros totalmente diferentes.

Sin embargo, con mis 23 años cumplidos, asistí al apretón cariñoso que se volvieron a dar ambos caudillos. A diferencia de aquel marzo de 1977, ya mi madre no quería ni oír hablar de su uniforme de miliciana y el líder libio era difícil de reconocer bajo el maquillaje, las telas y las gafas de sol. En 1998, cuando Fidel Castro participó en la Conferencia del Movimiento de los No Alineados, fue agasajado con el Premio Muamar el Gadafi a los Derechos Humanos que incluía la friolera de 250.000 dólares. Quedaba claro que el intercambio de galardones se constituía, junto a la colaboración económica y militar, las declaraciones de solidaridad y la ausencia de condena, en otra forma de apoyarse mutuamente, en una de las maneras elegidas por ambos para mover esos molinos que empujan -una y otra vez- las aguas del poder sobre sí mismos.

Yoani Sánchez es periodista cubana y autora del blog Generación Y. En 2008 fue galardonada con el Premio Ortega y Gasset de Periodismo. © Yoani Sánchez / bgagency-Milán

jueves, 10 de marzo de 2011

Sangre en el diván

Roberto Lovera De-Sola
El libro de Ibeyise Pacheco nos lleva a una situación más honda: su indagación debe ser tenida a la vez como una inmersión en lo más hondo del malestar venezolano, aquí está expuesta una de las facetas más trágicas de la vida venezolana

No puede leerse sino con dolor, con estremecimiento, el impecable libro de Ibeyise Pacheco: *Sangre en el diván* (Caracas: Grijalbo, 2010. 253 p.) en el cual muestra la personalidad y homicidio cometido por el psiquiatra Edmundo Chirinos en la persona de una de sus pacientes, la joven estudiante Roxana Vargas Quintero(1989-2008).

Como investigación periodística, un rico sendero de la actividad de los reporteros en nuestro tiempo, este libro solo merece elogios, no hay un solo pasaje que sobre ni nada que falte. Es de hecho un hondo acto de justicia en una sociedad, como la nuestra de estos días, en que esta ha dejado de existir.

Es tan hondo lo que vamos leyendo al seguir a Ibeyise Pacheco en su indagación que lo primero que viene a nuestra mente al cerrar este terrible libro es volver a citar una frase muchas veces repetida por Francisco Herrera Luque (1927-1991) según la cual los venezolanos estábamos obligados a “no silenciar ni los actos dignos de reprobación como aquellos dignos de alabanza”. Aquí estriba una de las bases esenciales de este libro.

Nos hemos sentido obligados a redactar esta reseña porque hechos como el que se narra este libro no deben repetirse, ello porque lo más grave que vimos y que aquí encontramos registrado no es la existencia de un delincuente, todas las sociedades los tienen, sino la red de complicidad por décadas silenció esos hechos que ahora se han hecho públicos.

En el caso de *Sangre en el diván*, el título no puede ser más exacto, fue en el diván, centro litúrgico de la psicoterapia y de la sanación de los pacientes, en donde se cometió aquel bárbaro crimen.

Y aquí el libro de Ibeyise Pacheco nos lleva a una situación más honda: su indagación debe ser tenida a la vez como una inmersión en lo más hondo del malestar venezolano, aquí está expuesta una de las facetas más trágicas de la vida venezolana. En este caso es válida la pregunta el médico Miguel Ángel de Lima, entrevistado por la reportera: “¿Está la sociedad enferma?

Sí. Parece que se premia la mentira, los fraudes, el engaño. La sociedad en pos del éxito” (p.166). No hay que olvidar aquí la forma como en este país se han exaltado a los peores seres y lo mala madre que ha sido Venezuela de sus mejores hijos. Duele decirlo pero es así.

Tal el caso de Edmundo Chirinos (Churugara, Falcón,1933) quien pudo engañar a muchos durante mucho tiempo pero no a todos siempre, según la célebre frase del presidente norteamericano Abraham Lincoln (1809-1865).

El psiquiatra de quien se trata en *Sangre en el diván*, 12 de julio de 2008, asesinó en Caracas, en su propio consultorio de La Florida, a su paciente Roxana Vargas Quintero, entre las 7:30 y las 10 de la noche. Casi un año antes, en la primera sesión a la que asistió la joven a su consultorio, en el año 2007, la había dopado, violado y fotografiado desnuda, igual que a numerosas de sus pacientes, como lo comprobó la investigación policial. 1200 fotografías de mujeres desnudas aparecieron en su casa de habitación, no todas desde luego gráficas de sus pacientes, pero según la investigación policial, al menos 400 tenían esa procedencia.

Aquel hecho increíble, rápidamente descubierto, puso al descubierto en nuestra sociedad la existencia de un delincuente que se había movido entre nosotros sin que nadie sospechara su verdadera personalidad. Se le tenía solo como un mujeriego. Este había llegado a ser Rector de la UCV, parlamentario y participado en la política. Pero la verdad plena de quien era no había sido sospechada. Hubo personas, para nada amigas del médico que no creyeron en su culpabilidad hasta el día en que fue condenado en los tribunales. Hasta ese momento había parecido que todo aquello era increíble.

Así el suceso puso sobre el tapete, como indica la autora de *Sangre en el diván*, “El problema para Chirinos y su defensa no sólo era su posible responsabilidad en el homicidio contra Roxana Vargas. Al psiquiatra le había llegado el momento de confrontar denuncias numerosas que comenzaron a circular, en especial vía Internet, sobre abusos sexuales cometidos por el médico en ejercicio de funciones. El juicio moral comenzó a cobrar una fuerza impresionante” (p.75).

Habían explotado la acumulación de vicios y de corrupción personal, esta se había hecho pública, ya, por su último hecho, era imposible seguir ocultando la verdad. Está había estallado. La historia universal está llena de casos como este de Edmundo Chirinos, ¡no hay nada oculto bajo el sol!.

EL PSIQUIATRA

Todo lo que nos expone Ibeyise Pacheco es claramente coincidente con una personalidad enferma. Basta leer con atención el capítulo autobiográfico, lúcidamente titulado por ella “El delirio”, para darse cuenta que su personaje vivió en medio de sus mil fantasías. No sabemos al leer *Sangre en el diván* el origen de estas páginas: ¿le fueron dictadas por el propio Chirinos?¿o proceden de unas memorias que él redactó y no publicó, pero sobre la cual corrió la noticia de su existencia en nuestra comunidad intelectual? Sea cual sea su origen son en casi todos sus pasajes falaces, incluyen además afirmaciones, sobre todas las históricas, que pueden ser refutadas con un libro de historia de Venezuela en la mano. Y su idea de que toda idea novedosa procedía de él no puede ser más errónea. Es lastimoso leerlas. Al igual que la entrevista que le hizo Miyó Vestrini (1938-1991), que se recoge en el apéndice del volumen. Es impecable como todo lo que Miyó hizo en vida pero a la luz de lo que hoy conocemos del entrevistado no pueden ser tomadas en cuenta ninguna de sus respuestas.

EL DELINCUENTE

¿Cómo un delincuente de esa catadura anduvo entre nosotros, en el país, en la universidad, en el parlamento, sin que nos diéramos cuenta de quién era es la gran interrogante que subyace en el libro de Ibeyise Pacheco. Y ello porque se hace presente la sociedad de cómplices que lo encubrieron, los psiquiatras que atendieron a las pacientes violadas por él y guardaron silencio como si formaran parte de una sociedad de delincuentes de mutuo auxilio.

El personaje auscultado con tanta precisión por la periodista es sin duda un sexoadicto: es de esos hombres no pueden ver una mujer sin llevársela a la cama. Pero luego la olvidan, inmediatamente, porque como no sabe amar o no puede amar, cosa evidente en todo sexoadicto, no llega a tender lazos con ella.

No tiene conciencia, por su patología, no hay que ser psiquiatra para verlo así, de que no puede existir amor sin compromiso, sin sentir las huellas que una mujer amada deja en el hombre que la ama, por ello hay amores que nunca se olvidan, por eso hay amores que nunca acaban. Es por ello que hoy las mujeres reclaman tanto la llamada del hombre después de una noche de amor. Toda la literatura latinoamericana escrita por mujeres, que es fascinante para comprender el ser femenino, lo registra. Y la venezolana también, tal *El aplauso va por dentro* (1997) de Mónica Montañéz.

Pero este caso era distinto porque se trata de un enfermo: “Chirinos utilizaba la psiquiatría como excusa para abusar sexualmente de sus pacientes y cometer actos perversos, indignos” (p.200) como lo indica al investigador policial.

Tan grave es el asunto que los tres psiquiatras entrevistados por la autora para trazar el croquis de la personalidad perturbada del psiquiatra, y ahora homicida, “Chirinos de siempre, ha sido un seductor exagerado patológico” (p.158), indica el psicoanalista Rómulo Lander; Miguel Ángel de Lima, otro psiquiatra, “Chirinos es incapaz de amar. Solo se quiere él. No puede generar un vínculo real con nadie…También está su incapacidad de aprender de la experiencia” (p.165). Y la galeno Carmen Vallenilla, también entrevistada para *Sangre en el diván*, “Creerse Dios se llama narcisismo. Y para ser narciso, tú tienes que tener un buen nivel intelectual. No sólo belleza física. El narciso es el personaje que tiene la razón, la verdad en sus manos. Es capaz de hacer milagros. Hipnotiza, cautiva.

Todo lo que sucede a su alrededor se debe a él. Todo es producto de él, hasta donde su imaginación lo determine. Un narciso fácilmente se lleva la ética por delante. ¿Por qué no se la va a llevar? De hecho juega constantemente con la fama” (p.167-168). Y añade: “El comportamiento de Chirinos pareciera que no sólo tendría que ver con su narcisismo…siento que él tiene un problema con su sexualidad. El puede gozar, disfrutar del poder que tiene sobre alumnos, pacientes, pero yo lo siento aun más bizarro, más complicado…Además de otras características que tienen que ver con la falta de ética con los demás…A él no le importa nada, ni nadie” (p.168).

EL SUCESO

El asesinato de Roxana Vargas Quintero lo cometió Chirinos, de forma atroz, golpeándole la cabeza contra la pared, dejando lleno con la sangre de la muchacha el diván de su consultorio. Ello fue el 12 de Julio de 2008. Luego sacó el cadáver de su clínica y lo hizo arrojar en un vertedero de basura.

Siempre creyó que no sería descubierto, había vivido hasta ese día, toda su vida, al filo de la navaja. Pero aquella era su hora, no la menguada sino la de la justicia. Pero era imposible esconder el crimen dados los testigos de aquellos hechos, la hermana, los padres de la muchacha y sus amigos. La madre denunció al siquiatra ante las autoridades. Cuatro días más, el 16 de julio, la opinión pública conocía quien había sido el autor del homicidio.

De hecho comenzaron a aparecer otras víctimas, entre ellas una señora mayor, que había sido paciente del psiquiatra, también ella había sido violada por él. No pudo defenderse entonces pero guardó las pruebas: la ropa que llevaba ese día, toda llena del semén de Chirinos, la entregó a la policía. Inmediatamente también empezaron a conocerse las numerosas denuncias hechas por pacientes mujeres de Chirinos por hechos similares, varias de estas están presentadas en *Sangre en el diván*.

Tras el asesinato, la investigación cuidadosamente llevada adelante por el criminalista Orlando Arias, impecable sabueso quien cuidó siempre que la política no influyera en sus pesquisas, conocía bien la vinculación de Chirinos con el gobierno. En esa labor la inmensa red de mentiras dichas por Chirinos lograron quedaron al descubierto y ser refutadas, una tras otra, por el paciente detective Arias. El 29 de julio de 2008 le fue formulada a Chirinos la acusación por homicidio intencional; al día siguiente, 30 de julio, fue detenido; el 29 de septiembre 2010 fue condenado 20 años de prisión y se prohibió del ejercicio de la psiquiatría.

ROXANA

Lo que sucedió a Roxana Vargas Quintero, no pudo ser peor, rindió la vida en manos del psiquiatra. Todo de forma inocua. Ella fue primero su paciente. La primera cita fue el 30 de septiembre de 2007, un año antes de su homicidio. En ese primera cita el abuso sexual cometido no puede ser sino calificado como una violación (p.18). Violación es siempre, a nuestro entender, cualquier relación tenida sin la aceptación plena de la mujer, incluso cuando se trata de una esposa. La misma Roxana confesó en su blog que en ese primera relación él no la había penetrado(p.99) pero ello no cambia el hecho de la agresión sexual padecida, aprovechándose además de su estado de salud. Ella luego fue su amante, lo que nos indica que Chirinos no poseía ninguna ética médica, rompió con lo que debía ser la relación médico-paciente, incluso con el juramento hipocrático que obliga a todo galeno a dar salud y a no infligir la muerte.

Pero Roxana como una amante nunca fue tratada por Chirinos con la ternura y delicadeza con la que se trata a una mujer amada: nunca le invitó a salir, nunca la llevó a restaurant, nunca la sedujo, ni la enamoró, nunca la llevó a hacer el amor en su propio apartamento ni a un hotel, nunca pasaron juntos ni un fin de semana. Incluso, lo que es peor, la gente que trabajaba en su clínica sabían lo que el doctor estaba haciendo él con ella en su consultorio. Y el amor sin intimidad, sin secreto entre los que se aman, no es amor, sin seducción tampoco es posible que dos cuerpos, que incluyen dos almas, dos espíritus, dos sensibilidades, puedan enamorarse. En el caso de Chirinos el amor nunca estuvo presente, siempre estuvo lejos, lo que hubo siempre fue la violencia.

Y Roxana, demasiado joven para sopesar lo que iba a hacer, cometió luego el error fatal: cuando decidió denunciarlo, lo que era justo, completamente escrupuloso, volvió a su consultorio a decirle lo que haría, no se dio cuenta quien era Chirinos, esa noche el psiquiatra la eliminó porque por vez primera había aparecido la persona que lo desenmascararía ante la sociedad.

EL DIARIO

Pero Roxana Vargas Quintero dejó el gran testimonio acusador. Chirinos desconoció siempre de su existencia. Se trataba de su diario personal: “Un diario manuscrito, algunas veces con lápiz de grafito, otras con tinta azul y negra, sobre el cual volcó con la honestidad desgarradora de lo oculto sus sentimientos sobre todo su entorno, incluido Chirinos. Nadie conocía ese diario. Ni Mariana que vivía con ella, ni su madre, ni sus amigos. A todos sorprendió encontrarlo allí, en su cuarto, cuando comenzó su búsqueda porque por primera vez no había llegado a casa. El diario colocado allí era como un último mensaje, como una carta de despedida, como la confesión de un moribundo que había sido testigo de un hecho delictivo y conocía la identidad del culpable” (p.27). Allí estaba dicho todo.Y por cierto, Roxana, estudiante de Comunicación Social, escribía muy bien.

Todos los fragmentos que cita Ibeyise Pacheco están escritos con exactitud y hasta con belleza. No estamos hablando, era muy joven aun, de una persona con las dotes para la escritura de un creador de fuste pero si de una persona que redactaba sus hojas con un estilo mucho mejor que con la simple corrección al consignar los datos de su vivir. Ojala que algún día se publique, serán unas páginas más para añadir a nuestra literatura autobiográfica.

PARA CERRAR

No dudamos que este libro de Ibeyise Pacheco no sólo perdurará como el acto de justicia que significa. Sin duda, será utilizado en las escuelas universitarias de Comunicación Social como modelo de reportaje sobre un homicidio.

No podemos cerrar sin citar otra vez a Herrera Luque y a aquella observación suya: “No hay nada peor que un psiquiatra corrompido”.

Notas relacionadas:

- Chirinos: "Una tragedia venezolana"

miércoles, 9 de marzo de 2011

Homenaje a Soledad Bravo









La huelga toma la calle


Avance | La Nación | 08/03/2011 08:22:38 p.m.

La cantautora Soledad Bravo y la diputada María Corina Machadao visitaron a los estudiantes en huelga de hambre y apelaron a la sensibilidad de las autoridades para no dejar morir a las universidades. la FCU de la UCV anuncia manifestaciones para exigir presupuesto justo

Por: Daniel Palacios Ybarra
Fotos por: Saúl Uzcátegui

Cánticos de libertad renovaron el semblante de los universitarios en huelga de hambre apostados frente la sede del PNUD, tras la visita de la cantante Soledad Bravo.

Acompañada por una representación de autoridades académicas y la diputada María Corina Machado, la intérprete venezolana se solidarizó con esta protesta pacífica, que exige al Estado venezolano un presupuesto justo para las universidades públicas.

A esta causa se unieron ayer Carolina Mekler y Laura Luciani, estudiante y ex decana de la Universidad de Los Andes (ULA), para hacer un total de once personas en ayuno desde el 23 de febrero.

Los académicos de ULA, UDO y UCV sostienen que el presupuesto no se ajusta desde 2007 y que solo reciben el 48% del capital que corresponde.

“No es posible mantener abierta la universidad con estas condiciones. Si cerramos la ULA nos tildarán de golpistas, por eso apelamos a este tipo de manifestación. La universidad siempre ha sido la conciencia de los gobiernos”, declaró a TalCual la profesora Luciani, quien dedicó esta lucha a su hija, como regalo de cumpleaños. “El mejor regalo que le puedo ofrecer es que sepa que su madre está luchando por darles un mejor país a ella y a sus hermanos”, manifestó entre lágrimas la huelguista andina.

ACCIONES DE CALLE
Diego Scharifker, presidente de la FCU-UCV, adelantó que esta semana habrá manifestaciones de calle.

“Por razones obvias nos reservamos cuándo son y cómo son, pero a partir de este miércoles empiezan las protestas de calles, para convocar la próxima semana una marcha nacional por el presupuesto universitario. Es inadmisible que la becas estudiantiles sean sólo de Bs 200 al mes, que los comedores estén deteriorados y que la UCV tenga las mismas unidades de transporte de hace 40 años”.

El líder juvenil indicó que al mediodía de este lunes podría llegar al PNUD la ministra de educación Yadira Córdova. Aseveró, además, que esta lucha trasciende con el apoyo de alumnos de academias privadas como UCAB, USM, UMA, UNIMET y UCSAR.

Escoltado por los santos, el estudiante merideño recibe cada imagen religiosa de los ciudadanos que transitan por la avenida Francisco de Miranda, en Chacao, donde permanecen ubicados.

“Nuestro presupuesto fue calculado con base a los 40 dólares por barril de petróleo. Ahora con la crisis del Medio Oriente, estos precios oscila entre 90 y 100 dólares, y el dinero es insuficiente para satisfacer nuestras necesidades”.




Soledad Bravo cantó a los estudiantes
Como banda sonora de la protesta, la artista Soledad Bravo metaforizó en los jóvenes huelguistas la canción “La vida no vale nada”: “La vida no vale nada si yo me quedo sentado, después que he visto y soñado que en todas partes me llaman. La vida no vale nada si escucho un grito mortal, y no es capaz de tocar mi corazón que se apaga”, cantó la intérprete.

La cantante de los estudiantes proyectó al Movimiento Estudiantil como una unidad enorme, “que nos lleve por derroteros insospechados por nuestra bienamada patria”, manifestó conmovida.

Leyenda: La cantante de los estudiantes cantó a los universitarios de la ULA y UDO
Foto: Saúl Uzcategui / Tal Cual

lunes, 7 de marzo de 2011

¿Sembrada en el amor del pueblo?… o en la ignominia


JOAQUIN CHAFFARDET

En nuestro país es casi una obligada tradición que al fallecimiento de una persona le sigue un automático “perdón de los pecados”, siendo que para quienes somos, o creemos ser, cristianos tal perdón solamente lo puede otorgar Dios. Perdón que dependiendo de la fe que profese cada quien se obtiene de diferentes maneras. Pero los venezolanos, que somos “buena gente”, sensibleros y adicionalmente cortos de memoria histórica, usurpamos esa potestad del Supremo y rápidamente procedemos a perdonar cualquier conducta reprochable y condenable del fallecido. Es como si la mujer de la guadaña venezolana se llevara consigo a la eternidad los daños y tropelías que en vida cometió el fallecido, dejándolo libre de pecado en la tierra de los mortales.

Hoy hemos sido sorprendidos con la noticia de la muerte de la impropiamente calificada por sus copartidarios y los medios de comunicación como la “dirigente” o “líder social” o “comandante” Lina Ron. Personaje que no pasaría de ser uno de tantos que adornan la picaresca y el folklore criollo, por sus disfraces de militar y sus cabellos teñidos de amarillo chillón que parecían tratar de ocultar su origen étnico. Pero Lina Ron fue más que un personaje folklórico, fue un personaje siniestro, actor y producto de la siembra de odio y violencia por parte de quien fue la razón de su vida y de su accionar: El Iluminado de Sabaneta.

Lina Ron se presentó y cultivó para sí la imagen de la violencia física y verbal con el apoyo expreso o tácito del régimen. Sus agresiones de toda índole, físicas, armadas y verbales contribuyeron a sembrar odio, temor y dolor en individualidades e instituciones. Invasiones y asaltos a mano armada de edificios y otros inmuebles en complicidad con los verdaderos estafadores inmobiliarios. Promotora de actos de terrorismo como la bomba en Fedecamaras. Su actividad, desde el primer día en que apareció en la escena pública, estuvo signada por el atropello y la violencia con alevosía y ventaja, apoyada en la complicidad y la complacencia del régimen. Sus acciones se encuadran dentro de lo que se denomina terrorismo de Estado. El grupo de facinerosos armados por el régimen y dirigidos por ella en poco se diferencian de los Tonton Macoutes de Duvalier o de los Paleros de Chapita Trujillo, que sembraban el terror en la población y cobraron la vida de miles de ciudadanos en Haití y República Dominicana.

Lina Ron fue cultora y predicadora del odio y la violencia, practicante apasionada del culto a la personalidad, eufemismo para decir jalabolismo, de su comandante presidente. Una de sus frases famosas en este sentido fue "Con Chávez todo, sin Chávez plomo", clara expresión su primitivismo que no era sino el mismo del régimen chavista.

Las agresiones de Lina Ron tuvieron como víctimas a simples ciudadanos que manifestaban pacíficamente contra el régimen, instituciones como Globovisión, El Nacional, RCTV, el Arzobispado, embajadas, Fedecámaras, etc. Actos de terrorismo que llevó adelante siempre con el apoyo abierto del gobierno y en particular de la Guardia Nacional y los cuerpos de seguridad. Para llevar adelante sus tropelías, Lina Ron y sus grupos de delincuentes disponían, y disponen todavía, de armas de fuego de todo tipo y de bombas lacrimógenas provistas, sin duda alguna, por el mismo gobierno.

Lina Ron, tenía “licencia para agredir y hasta para matar” emitida por el mismo Iluminado de Sabaneta. Gozó a lo largo de su trayectoria de agente de la violencia de impunidad total. Por supuesto, no hubo juez que culminara ninguno de los procesos que se intentaron contra ese destacado icono de la violencia delincuencial oficialista. Lina Ron fue la imagen más cruda pero quizás la más ajustada a la verdadera naturaleza del régimen que acogota a los venezolanos. Paradójicamente, su rival en materia de violencia fue su idolatrado comandante presidente al que, por razones obvias, nunca pudo superar. A lo mejor esa circunstancia le habrá permitido viajar al más allá con la tranquilidad de no haber traicionado su eterna lealtad a su comandante presidente.

Lina Ron pasará a la historia pequeña de la patología nacional como cultora del odio y de la violencia. Su rostro, su voz, su lenguaje y sus disfraces militares que proyectaban con precisión sus oscuros sentimientos, le permitirán a las futuras generaciones hacerse una idea de los desmanes del “socialismo del Siglo XXI” y de la boliburguesía chavista que hemos tenido que soportar los venezolanos de hoy.

Para el oficialismo es una pérdida importante. Es la pérdida de uno de los iconos de la violencia del régimen. En nombre del régimen adolorido y consternado, el inefable Izarra, al anunciar la muerte de esta prócer del proceso, escribió en twitter: "Honor y gloria a Lina Ron. Quedará por siempre sembrada en el amor del pueblo". “Honor y gloria a Lina Ron” es “honor y gloria a la violencia y al primitivismo chavista”. Y como se anunció será enterrada en Cementerio General del Sur, Lina no quedará “por siempre sembrada no en el amor del pueblo”, sino sembrada por siempre en la ignominia que es ese cementerio para los caraqueños y para todos los venezolanos. Es la elección más apropiada para depositar sus restos mortales. En su sepelio, como en el de cualquier malandro capitalino, no faltarán los grupos de delincuentes motorizados haciendo tiros al aire y amedrentando a los compradores y vendedores del mercado popular de El Cementerio.

Con la muerte de Lina Ron desaparece un importante agente de la violencia y la inseguridad que hoy atormenta a los venezolanos. Su desaparición, después de las sucesivas desapariciones de Luis Tascón perseguidor de la libertad y promotor de la persecución política, de William Lara promotor de la censura y enemigo de la libertad de expresión, de Guillermo García Ponce homicida de vieja data, ideólogo del PSUV y adulterador de la verdad desde el panfleto oficialista VEA, de Muller Rojas promotor de la destrucción de las fuerzas armadas, pareciera ique la sabia naturaleza se ha tomado muy en serio el allanarnos en alguna medida el camino hacia la liquidación del totalitarismo.

jchaffardet@gmail.com

Esta revolución es por dignidad

Ola de cambio en el mundo árabe - Rebelión contra las autocracias
La época del miedo ha terminado.- Las sociedades árabes aspiran a la libertad que les han negado unos dictadores ajenos a las aspiraciones de libertad de unas sociedades mayoritariamente jóvenes
ENRIC GONZÁLEZ - El Cairo - 06/03/2011

. .Estamos en el principio. Pero afecta a tal volumen de personas y territorio, entraña tantos posibles cambios políticos y geoestratégicos, tanto impacto potencial en la economía mundial, tanto desconcierto en las diplomacias, que cuesta imaginar que el siglo XXI depare muchos acontecimientos de este calado. Llamar a lo que está ocurriendo "revolución árabe" resulta reductivo, porque puede acabar afectando a países no árabes como Irán. También es reductivo explicar la revolución por factores económicos, aunque existan. Las revoluciones se hacen por ideas y sentimientos, y la de ahora se alza como emblema la dignidad humana.

Un factor esencial de la revolución está siendo Internet y las redes sociales

Otro elemento es que la propia sociedad se sentía humillada

El 68% de los árabes tiene menos de 30 años y conoce la cultura occidental

Los generales se colocaron al lado del pueblo y dejaron caer a los tiranos

En Tahrir a nadie se le ocurrió quemar una bandera de EE UU

La caída de Mubarak fue la señal de que los pueblos podían alzar la cabeza
No es casual que el detonante fuera un suceso poderosamente metafórico. La historia de Mohamed Buaziz y su carrito de frutas ha dado la vuelta al mundo. El carrito de Buaziz, un joven de 26 años residente en Sidi Buzid (Túnez), fue confiscado por la policía. Ya le había ocurrido otras veces y con un pequeño soborno podía resolverlo. Pero cuando fue a quejarse, una funcionaria, Fadia Hamdi, le escupió a la cara. Eso, la humillación, fue lo que Buaziz no pudo soportar. Ese mismo día, 17 de diciembre de 2010, se prendió fuego.

La desgracia de Buaziz conmovió a sus vecinos y provocó una primera manifestación. La indignación se extendió rápidamente al país entero. Conviene resaltar aquí otro factor esencial e innovador de la revolución: Internet y las redes sociales. Cuando casi ningún medio informativo internacional había recogido aún la inmolación del frutero y las incipientes revueltas tunecinas, muchos jóvenes en un país tan lejano como Jordania habían adoptado ya la foto de Buaziz como avatar. La cadena de televisión catarí Al Yazira recogió el suceso porque uno de sus periodistas se enteró a través de Facebook.

Gracias al ciberespacio, los jóvenes árabes ignoraban las fronteras nacionales. El caso de Buaziz fue de inmediato asumido como propio por los vecinos argelinos. Y por los egipcios, muy sensibles desde el verano anterior. El 6 de junio de 2010, Jaled Said, de 28 años, fue detenido en Alejandría por dos policías de paisano que le golpearon hasta matarle, ante testigos. Varios jóvenes profesionales, bajo la cobertura del Premio Nobel de la Paz y dirigente opositor Mohamed el Baradei, crearon en Facebook un grupo llamado "Todos somos Jaled Said". En pocos días, el grupo congregó a cientos de miles de personas y se convirtió en el principal foco de oposición al régimen de Hosni Mubarak.

La llama prendió de forma fulminante. A principios de enero, grandes manifestaciones agitaban las principales ciudades de Túnez y Argelia. En Egipto, mientras, la revolución se preparaba con minuciosidad. Wael Ghoneim, ejecutivo comercial de Google y uno de los creadores de "Todos somos Jaled Said", contó semanas más tarde que él y sus compañeros dedicaron las primeras semanas de enero a ensayar manifestaciones en barrios periféricos, estudiando convocatorias inmediatas y formas de despistar a la policía.

Las revueltas magrebíes fueron generalmente interpretadas como protestas económicas. El presidente tunecino Zine El Abidine Ben Ali creyó que con una visita al hospital donde yacía el agonizante Buaziz (fallecido el 5 de enero) y con algunos subsidios para abaratar los alimentos bastaría para calmar los ánimos. Llevaba 24 años en el poder, había saqueado impunemente el país y estaba habituado a las llamadas revueltas del pan. Como el resto de los dictadores de la región, como los dirigentes y la opinión pública de los países más desarrollados, creía que la represión y el pan barato constituían formas infalibles de someter a las poblaciones árabes, ajenas a otra aspiración que ir sobreviviendo y sin capacidad para vivir en democracia.

Ese es otro elemento importantísimo: la propia sociedad árabe se sentía indigna y humillada. Tras la descolonización, no había conocido otra cosa que derrotas frente a Israel, dictaduras bochornosas, represión, atraso social, miedo. Y desprecio, mucho desprecio por parte del resto del mundo. Aparentemente, lo único que importaba de los árabes era el petróleo, el gas y la "estabilidad" bajo regímenes tan infames como mimados por Europa y Estados Unidos. Aunque resulte obvio, hay que recordar además que la islamofobia existe. Especialmente tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, los musulmanes quedaron bajo sospecha permanente. Un árabe medio no es más religioso que un estadounidense medio, pero su religión se asocia con el integrismo y el terrorismo. En la ecuación occidental, lo que no era una dictadura "moderada" (eufemismo de sumisión a Washington), era Al Qaeda o subversión proiraní. El cóctel de humillaciones, internas y externas, contenía todos los ingredientes.

Ahora, en 2011, el 68% de los árabes tienen menos de 30 años. Esta inmensa generación de muchachos y muchachas no conoció acontecimientos como la descolonización o la Guerra de los Seis Días, pero gracias a la televisión por satélite siempre estuvo en contacto con la cultura occidental. Vivieron el desastre de la invasión de Irak pero, además de sentir una intensa solidaridad con el sufrimiento de los iraquíes, quedaron marcados por una imagen de 2003: la de Sadam Husein, dictador todopoderoso, detenido en el sótano donde se ocultaba de forma miserable. Ese impacto visual les enseñó lo frágil que puede ser un tirano.

"No tenemos miedo", gritaban los manifestantes en Túnez. Ben Ali no logró que el Ejército asumiera tareas represivas. En sociedades tan estáticas como las árabes, donde la educación y el trabajo raramente sirven para prosperar porque lo que cuenta es pertenecer a la élite del poder o arrimarse a ella, el Ejército constituye el principal ascensor social. Entre los mandos militares abunda la gente de procedencia humilde. Eso, unido al servicio militar obligatorio, por el que cada familia tiene a alguien de uniforme, explica en gran medida el respeto mutuo entre Ejército y sociedad civil. También es cierto que los generales suelen optar por despedir a un dictador acabado antes que arriesgar sus privilegios en batallas inciertas. Por eso algunos dictadores prefieren tropas mercenarias, caso de Libia, o ejércitos pequeños e ineficientes, caso de Arabia Saudí.

Después de poner limitaciones adicionales al uso de Internet, después de cerrar escuelas y universidades, después de prometer que bajaría el pan y que no se presentaría a la reelección como presidente, Ben Ali no consiguió otra cosa que el recrudecimiento de las protestas y una inequívoca señal de despedida por parte de los militares. El 14 de enero cargó todo el dinero que cupo en las maletas y escapó a Arabia Saudí.

Para entonces, los jóvenes egipcios ya habían fijado la fecha de la insurrección: el martes 25 de enero, festivo porque era, irónicamente, el Día de la Policía. La magnitud de las manifestaciones del 25 de enero en El Cairo, Alejandría y otras ciudades sorprendió a los propios organizadores. Mientras la televisión pública emitía películas y programas sobre gloriosas hazañas policiales, la policía cargaba contra la multitud. Hubo cuatro muertos y más de 500 detenidos.

La espita de la furia estaba abierta. Para el viernes 28 se convocó una Jornada de la Ira que resultó asombrosa. Ese 28 de enero quedó claro que la caída de Mubarak era sólo cuestión de tiempo. Quizá nunca, en tiempos modernos, se registró una batalla tan dura y multitudinaria entre policía y manifestantes. Al caer la tarde, la policía había agotado ya los gases lacrimógenos y las balas de goma y empezaba a disparar fuego real. Mubarak ordenó al Ejército que interviniera y el jefe supremo de los militares, su viejo amigo el mariscal Mohamed Tantaui, respondió negativamente. La policía se retiró y las ciudades, bajo nubes de gas y sacudidas por tiroteos ocasionales, quedaron en manos de la gente.

Mubarak recurrió a los trucos clásicos del manual del dictador árabe. Bloqueó los teléfonos móviles e Internet. Prometió que su hijo Gamal, multimillonario y heredero designado, no se presentaría a las elecciones presidenciales. Prometió que tampoco se presentaría él. Subió el sueldo de los funcionarios. Delegó "poderes de negociación" en un nuevo vicepresidente, Omar Suleimán, jefe de los servicios secretos, y cambió al primer ministro. Bajo mano, reconvirtió a la policía política en bandas de saqueadores y matones, con la esperanza de que los egipcios se horrorizaran ante el caos y le aceptaran como mal menor.

El 11 de febrero, Hosni Mubarak, el hombre que desde 1981 garantizaba la "estabilidad" en Oriente Próximo y cooperaba en lo que hiciera falta con Israel, el presidente que en 2004 prometió que seguiría en el cargo mientras respirara, el gran amigo de Occidente, dimitió y escapó a escondidas a su residencia de Sharm el Sheij, junto al mar Rojo. Dejó a sus espaldas más de 300 cadáveres. El Ejército asumió el poder y garantizó que organizaría una rápida transición a la democracia. Hasta ahora, aunque mantiene el estado de excepción, no ha defraudado a los egipcios.

Lo que más sorprendió a la opinión pública internacional fue que en la plaza de Tahrir se mezclaran hombres y mujeres, laicos y religiosos, jóvenes y ancianos, en una convivencia armónica. Que a nadie se le ocurriera quemar una bandera estadounidense. Que apostaran por la resistencia pacífica. Que pidieran cosas como libertad, democracia y justicia. Los tópicos fallaban uno a uno.

Muchos siguen queriendo ver tras la revolución egipcia la amenaza de los Hermanos Musulmanes, la más influyente organización islámica en el planeta. Puede ser que acaben asumiendo el poder, pero su partido, Libertad y Justicia, ya está amenazado por dos escisiones, una juvenil y otra progresista, y su ideología básica es más conservadora y tolerante de lo que piensan los recelosos.

La caída de Mubarak fue la señal definitiva: los árabes podían alzar la cabeza, conquistar la dignidad y asumir su propio destino. Para desmentir que el despertar árabe tuviera raíces exclusivamente económicas, el 14 de febrero, a través de Facebook, chiíes y suníes del rico emirato de Bahréin convirtieron céntrica la plaza de la Perla en símbolo de su rechazo al absoluto control de la dinastía Al Jalifa sobre la política del emirato. Son de la familia Al Jalifa: el rey, el jefe del Gobierno (40 años en el poder) y 11 ministros.

El 24 de febrero, el Gobierno argelino dio el primer paso atrás ante la presión popular y acabó con 19 años de estado de excepción. El 26 de febrero comenzaron las manifestaciones en Omán, un pequeño reino que junto al vecino de enfrente, Irán, domina el vital estrecho de Ormuz. El mismo día, bautizado como Jornada de la Ira panárabe, hubo manifestaciones en Jordania, donde el rey Abdalá ya había tomado medidas preventivas (cambio de Gobierno, subvenciones a alimentos y gasolina), y en Irak, donde la policía mató a 12 personas.

En Yemen, un país pobre, dividido y al borde del abismo, las protestas contra el dictador prooccidental Ali Abdalá Saleh (32 años en el poder) habían comenzado ya el 27 de enero.

En Siria, paradigma de régimen represivo, en Arabia Saudí y en Irán, los conatos de revuelta han sido sofocados por el momento.

Queda Libia, donde otro dictador anciano, decidido a que el país entero le acompañe en su caída, pelea contra la Historia. De los sucesos de Libia, los más violentos hasta ahora en la cadena de "intifadas", se informa en otras páginas. La gran revolución por la dignidad árabe no ha hecho más que empezar.

Mas amor en Carnaval

MIGUEL BAHACHILLE M. | Interpelados por "escorias"

EL UNIVERSAL
lunes 7 de marzo de 2011 12:16 PM
Más allá del show montado por el gobierno en la "Asamblea del Pueblo" para propagandear las interpelaciones, sorprende el grado de cinismo oficialista para evadir las causas de los conflictos que nos agobian a diario. En Cámaras Legislativas de países no democráticos como Egipto, Siria, Irán, Corea del Norte, Cuba, y otros, se preserva la apariencia institucional a efectos del "adorno necesario" a nivel internacional. No hay cortes del sonido, límite de tiempo, cadenas nacionales, etc. ¿Por qué se hace en Venezuela? Veamos:

1-Educación. Hasta hace poco la educación pública era relativamente autónoma y trascendía de un gobierno a otro sin mayores interferencias ideológicas. Ciertamente había matices; pero hasta allí. Hoy la misma está saturada de una perspicaz y turbulenta propaganda inmiscuida por envites marxistas. La distribución de silabarios de corte cubano en escuelas primarias, afortunadamente rechazada por nuestros maestros, lo confirma. Criterio homologado por la ministra Maryann Hanson quien apeló el término nada académico pero muy revelador de "endemoniado" para calificar a nuestro sistema educativo. Cabe preguntar: ¿quién lo endemonió? ¡Nada que agregar!

2-Trabajo: El Canciller de la Republica, desdoblado como figurante del Ministerio del Trabajo, se explayó durante horas para dejar constancia del evidente fracaso de una filosofía que se corresponde con las limitaciones laborales propias de mediados del siglo XIX. No aprendió cuando era sindicalista que el éxito de una economía se refleja en el trabajo que ejecuta la gente y en los bienes y servicios que produce. ¿Analizó en su larga exposición alguno de estos aspectos? Ciertamente la fuerza de trabajo en este gobierno ha crecido exponencialmente pero en el área de propaganda diseñada para seducir bajo engaño aunque cínicamente la denominen información necesaria.

3-Salud. Más allá de las cifras edulcoradas y protegidas por la actual ministra, María Eugenia Sader, respecto a la atención primaria ofrecida por Barrio Adentro, por cierto muy mermada, omitió el fondo del problema. No habló del éxodo de médicos venezolanos; tampoco del estado calamitoso de los hospitales y centros de salud integrales ni del incremento de enfermedades asociadas a la pobreza como, endemias, Chagas, afecciones dermatológicas, dengue, sida, etc. Tampoco se refirió a las vicisitudes de parturientas que yacen en las puertas de hospitales buscando asistencia. ¿Y qué de los programas de suministro de medicamentos para los más pobres?

4-Seguridad. Poco habría que agregar a lo que todo el mundo padece. No es cuestión de cifras sino de vivencias personales para corroborarlo. Basta inquirir a parientes, amigos, conocidos, víctimas de delincuentes, o leer la prensa diaria, para evidenciar la brutalidad y altos índices de criminalidad. Secuestros, robos, asesinatos, chantajes, invasiones, corrupción, asaltos, pudrición de cuerpos policiales, atracos en plena vía, entre otros, azotan la avenencia social sin que la conciencia gubernativa se perturbe. No es con leyes y normas especiales como se ataca esa epidemia. ¿Cuál es el plan de seguridad que contemple educación, deportes, vivienda y desarme? ¡Nada! Todo se ciñe a una demagogia por demás cruel.

5-Petróleo y Energía. El desempeño de los ministros de ambas carteras, más que truculento, fue patético. Horas para revelar la excelente producción petrolera y fin del racionamiento eléctrico delataron el oprobio institucional del régimen. ¿Es que acaso la gente no sufre a diario los cortes y las deficiencias del servicio eléctrico?

6-Economía, Finanzas y epílogo. Al ministro cósmico de Giordani poco le importa el incremento de la inflación, carestía de productos básicos, corrupción, deficiencia en distribución de bienes y servicios, entre muchos. Esos son asuntos irrelevantes en una revolución. El cierre reservado para este académico ponía fin a toda discusión. Él y sus antecesores concedieron una gracia al país al permitir que, como él lo señalara, "las escorias" los inquirieran en cadena nacional. ¡Vaya degradación institucional!

miguelbm@movistar.net.ve

domingo, 6 de marzo de 2011

Los jaivas Firmamento

Generación ¿Ch o anti Ch?

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De cada 100 jóvenes que se presenten a votar, más de 60 lo harían en contra de Chávez

LUIS VICENTE LEÓN | EL UNIVERSAL
domingo 6 de marzo de 2011 12:00 AM
No cabe duda que la entrada de los estudiantes a la escena política fue sensacional. No es un fenómeno nuevo. Muchos eventos históricos permitirían soportar la tesis de que los estudiantes universitarios son los personajes más "sexys" de la historia política contemporánea, sólo que en nuestro país permanecieron años dormidos, como si la labor cumplida por la generación del 28 hubiera sido suficiente para eximir a varias generaciones posteriores.

Cuando finalmente se activaron en la defensa de sus derechos, haciendo clímax frente al inminente cierre de RCTV, la mayoría de la población sintió algo como lo que se supone debe sentir el actor de aquella clásica publicidad en la que, al consumir la promoción, recibe un chapuzón de agua en el medio de un verano ardiente.

"Reaccionaron". "No son apáticos a la política". "Les importa su país". Demostraron con su acción que se articulan más fácil y rápido que cualquier otro segmento social. Se atraen los unos a los otros y se apalancan en la tecnología para hacerlo de la manera más natural. Les importa un bledo los planes de los partidos de la oposición, a quienes son irreverentes. Sólo están ahí, con la efervescencia de su juventud, dispuestos a dar la pelea por lo que consideran justo. No están en contra de Chávez sino a favor de un país y gobierno que respete sus derechos y su libertad. Obviamente cada una de esas cosas choca contra quien pretende vender la idea de que sólo él puede conducir al país "per secula seculorum", bloqueando cualquier generación de relevo.

La motivación, la participación y el entusiasmo de los estudiantes en todo lo que hacen, que les ha llevado a recibir más de 80% de respaldo popular a su gestión por el bienestar del país, generó, sin embargo, un mal entendido: "los jóvenes están activados políticamente en la búsqueda de cambios para el país". Esa es una conclusión equivocada.

El error proviene de una confusión común que iguala estudiantes a jóvenes. Si bien es cierto que la mayoría de los estudiantes son jóvenes, el problema radica en que el reverso no es cierto: la mayoría de los jóvenes venezolanos, desgraciadamente para ellos y el país, no son estudiantes. Estos últimos son la elite de la juventud venezolana, independientemente de su estrato socioeconómico. Ellos sí están activos, motivados y articulados, pero la base de la juventud no lo está.

En el grupo menor de 24 años se encuentra una baja disposición a inscribirse en el REP y la mayor cantidad de abstencionistas declarados. No es cierto que se mueven solos ni que están motivados a la participación política, cosa que sí ocurre con el pico de ese iceberg que son los estudiantes. Lo que si comparten los jóvenes, estudiantes o no, es el rechazo por la gestión del presidente Chávez que supera en 14 puntos porcentuales el promedio de la población total. En pocas palabras, esa que podría ser la generación "Ch", que ha crecido viendo y oyendo sólo a Chávez en el poder, no sólo no ha sido colonizada por él sino que se le muestra mucho más irreverente y contraria a su propuesta revolucionaria que la media nacional. Estamos más bien frente a la generación "anti Ch", aunque no necesariamente autopropulsada.

En una sociedad dividida políticamente, cada voto será clave en el futuro. Lo que indican las investigaciones es que de cada 100 jóvenes que se presenten a votar, más de 60 lo harían en contra de Chávez. El tema es que voten y ese es el reto principal de los estudiantes que buscan cambio: servir de motor de sus pares etarios para motivarlos a votar. Esta es la tarea más natural, democrática, productiva y útil para su objetivo de cambio.

luisvicenteleon@gmail.com

@luisvicenteleon

CARLOS BLANCO |"Tal vez lo que Chávez hace hoy es ganar tiempo para volver a las andadas".

Tiempo de Palabra
EL UNIVERSAL
domingo 6 de marzo de 2011 12:00 AM
El extraño caso de Hugo

Hay una cierta moderación no por sospechosa menos cierta. El que hablaba el lenguaje de la guerra ahora parece como si emergiera de una cartuja. Ya no es la rodilla en tierra que clama por el fusil y la puntería sino las dos rodillas en el reclinatorio para la oración vespertina, con confesión y comunión incluidas. El que llamaba a la destrucción del enemigo hoy habla de entendimientos. No ha mandado a nadie a limpiarse sus intimidades o, peor, a rellenarlas de cilindros imposibles; más bien evangeliza como si el fin de mundo estuviera próximo y la salvación de las almas fuese su primer cometido. Por supuesto, a la menor oportunidad sigue antiimperialista, no vaya a ser...

Existe la hipótesis del desvarío. Siempre a mano y siempre útil para explicar las maneras del caudillo. Se habla de la condición bipolar; pero a personaje tan enfático y altisonante tal vez mejor le acomodaría la de multipolar dada la posibilidad de estar contento y furioso, engreído y distraído, engripado y solemne, todo al mismo tiempo. Sin embargo, las circunvoluciones del alma no son suficiente explicación para los recientes giros adoptados. Pareciera que sabe dónde le aprieta el zapato y podría estar en uno de esos giros sinalagmáticos en los que retrocede de espalda y parece como si viniera.



Amabilidades. Hace un tiempo era imposible pensar que el dueño de la caja de los truenos pudiese recibir con tantas amabilidades a la ministra colombiana María Ángela Holguín. Decía que la oligarquía colombiana dominaba a ese país desde Santander en adelante. Los genuinos representantes del pueblo -se afirmaba- eran los de la pandilla homicida de Marulanda y la matrona que pasea su turbante a punta de Pdvsa. Hete aquí que después de haberle declarado la guerra y haber mandado los tanques que no alcanzaron a llegar a Tinaquillo, sin que mediara un solo disparo vengador, la fraternidad adorna las relaciones. Esa amistad con Santos no puede ser más rara.

Ha pretendido sacarle las castañas del fuego al hermano Gadafi con ese corcho salvavidas de la mediación, que es una manera de ayudar al abatido miembro de la cofradía malvada y, al mismo tiempo, le permite tomar distancia y mostrarse como neutral. En todo caso, enarbola la bandera de la paz y simula maneras de estadista.

La prudencia en lo doméstico también se ha manifestado. Habla de la convivencia política con el mismo desparpajo con que llamó a destruir a los convivientes pocas semanas antes. Extiende la mano a los diputados y, en interpelaciones falsarias, como voyeur hace comentarios ácidos en contra de los opositores pero más dirigidos a ensalzar a sus ministros.

Da otros pasos de significación. Ordena trasladar a su casa a la digna jueza María Afiuni. Cede a la huelga de hambre de los estudiantes, aunque se quiere hacer el pícaro con los compromisos adquiridos, pero en todo caso con resultados tangibles ya obtenidos. Ordena la libertad precaria del sindicalista de Ferrominera, Rubén González, a quien los jueces del Gobierno condenaron a más de 7 años de prisión.

Lo cierto es que hay algo diferente en el ambiente. No se sabe si es un cambio provisional, hasta que se recupere el oxígeno y la prédica iracunda, o si es un cambio mayor que pudiera derivar hacia otros escenarios. Siguen las arbitrariedades y violaciones de los DDHH y de propiedad, pero hay una conducta diferente en relación con casos emblemáticos en la opinión pública.



El mundo se pone chiquito. En las semanas recientes Chávez ha sido homologado a los sátrapas que han dejado, o parecen estar al borde de dejar, el poder. No se le piensa como un estadista de izquierda sino como un autócrata zurdo, hambriento de recursos y mando. El que a alguien se le haya ocurrido que el exilio natural de Gadafi era el regazo chavista no ha hecho sino reflejar la visión que existe sobre el venezolano. Si se unen los alegatos sobre las vinculaciones con las FARC y el ELN, los entrenamientos de ETA, los trasiegos a Ahmadineyad, las furias antisemitas hacia Israel, los maletines de Cristina, los manoseos con Lukashenko y Mugabe, se tiene inevitablemente a un camarada en apuros. Camaradas, al caudillo lo agarró el catarro sin pañuelo.

Chávez pudiera refugiarse en Venezuela. Como taimado que es querría guarecerse de este aguacerito blanco en los brazos de sus compatriotas, pero la situación doméstica también tiene sus conflictos, los cuales no se amortiguan sino que crecen.

Acá se siente que no hay instancias de resolución de los problemas que no sea la protesta callejera y hasta que el cuerpo aguante. Las instituciones no existen o lo que queda de ellas no funciona, y de sobra se conoce que en casos que rocen la política nada ocurre sin que el Gobierno decida qué hacer, cuándo y cómo. La exposición de la justicia, desabrigada y en paños menores, a merced de lo que le dé su bolivariana gana a los dueños del país, confirma que no hay que ir a los tribunales sino a la calle. Hasta no hace nada los que iban a la protesta eran los opositores que recibían palo y gas "del bueno"; ahora van todos, sean chavistas o no, y el gobierno no tiene fuerza para caerle a palos a todos, todo el tiempo.



El Gran Viraje. Tal vez lo que Chávez hace hoy es ganar tiempo para volver a las andadas. Pero podría ser un viraje de otra naturaleza y sería un cierto abandono, como la reina que deja caer su estola con discreción, del filo más ideológico del régimen. Chávez ha utilizado el ropaje revolucionario para revestir su ambición de poder, que es lo único que lo mueve a él y a su núcleo íntimo. La revolución ha sido el palabrerío para recubrir de una cierta dignidad su delirio por la supremacía política, pero podría ocurrir que esa faceta ideológica esté tan contaminada dentro y fuera del país que ahora reduzca su significado. Colocado ante el dilema de escoger entre una revolución genuina y el poder desnudo, nadie debe dudar que escogerá este último.

Esa transacción realista puede llevar a Chávez a pretender negociar su autocracia con quienes hoy se le oponen; podría ofrecer espacios hasta ahora negados a cambio de que no lo molesten en sus dominios, ya -según cree- lo suficientemente estables si no se agitan demasiado las aguas de la protesta. En esta hipótesis sólo pediría que lo dejaran seguir en el poder y estaría dispuesto a ceder en algunas de las aristas más tiránicas de su gestión. Hacerlo lo llevaría a estrechar una alianza poderosa con quienes, apoyándolo o no, ya forman parte del "orden chavista"; sin embargo, este viraje implicaría una ruptura con la izquierda radical que lo ha acompañado hasta ahora. "París bien vale una misa" dijo Enrique IV al convertirse al catolicismo para poder llegar al trono de Francia. ¿Pensará el menguado monarca criollo que la silla donde deposita sus limitaciones y espejismos bien vale cambiar de amuletos y mascotas?

www.tiempodepalabra.com

sábado, 5 de marzo de 2011

Para los enamorados en Carnaval

Avance | Opinión | 04/03/2011 03:57:21 p.m.
Victoria obrera

La conquista de la libertad de Rubén González debe animarnos a profundizar la lucha por el derecho a la protesta pacífica, por el derecho a la asociación autónoma y el ejercicio de la libertad sindical

Por: Marino Alvarado B.






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La decisión de conceder libertad condicional al sindicalista Rubén González constituye un triunfo del movimiento sindical crítico y de las organizaciones que vienen luchando contra la criminalización de la protesta en el país.

El objetivo de condenar al sindicalista era muy preciso. Seguir usando el Sistema de Administración de Justicia para Intimidar a la dirigencia sindical alternativa que poco a poco gana espacio en el sector laboral.

Y particularmente, se buscaba frenar la protesta laboral en Guayana. Pero los cálculos fallaron otra vez. El movimiento sindical se plantó firmemente contra la condena impuesta.

Demostró en 48 horas de protesta que el gobierno no podría frenar la voluntad de exigir los derechos laborales como no pudieron acabar con el cierre de calles.

Recordemos que en el año 2006, por iniciativa de los diputados oficialistas, se reformó el Código Penal con el propósito de castigar con mayor rigurosidad el cierre de calles.

El resultado es que esta forma de lucha, usada principalmente por trabajadores y sectores de las comunidades pobres del país, continúa siendo la principal forma de reclamar derechos en el país.

Hoy en Venezuela está planteada la lucha por defender condiciones democráticas para la defensa y conquista de derechos. La libertad sindical está amenazada.

Ya sabemos cómo se vienen dictando medidas administrativas y judiciales para obstaculizar la labor de dirigentes sindicales. Tribunales penales dictan medidas cautelares prohibiéndole a sindicalistas realizar asambleas en los centros de trabajo bajo la advertencia que de no acatar las medidas serán enjuiciados penalmente.

Ya conocemos los despidos arbitrarios que se vienen dando de dirigentes sindicales en el país, irrespetando el fuero sindical y el debido proceso. En el sector petrolero, en industrias básicas de Guayana, en el sector justicia, por nombrar algunos casos.

Si bien en Venezuela no estamos en una situación donde no se permite la protesta pacífica, existe sin embargo una política de Estado que se empezó a desarrollar en el 2005 y que consiste en someter a juicios penales a personas por ejercer el derecho a la protesta pacífica.

Por lo tanto, ejercer el derecho a la protesta conlleva el riesgo de la perdida de la libertad. Cerca de 2.500 personas están sometidas a juicios penales bajo régimen de presentación periódica, y algunas de ellas encarceladas.

En el país existe voluntad para realizar manifestaciones pacíficas. De las 3.315 manifestaciones que se realizaron en el 2010 sólo 46 se tornaron violentas.

Aún así, la represión selectiva a manifestantes continúa. No es coherente una política gubernamental que convoca al protagonismo popular y a su vez usa el Sistema de Justicia para enjuiciar a quienes ejercen ese protagonismo.

La conquista de la Libertad de Rubén González debe animarnos a profundizar la lucha por el derecho a la protesta pacífica, por el derecho a la asociación autónoma y el ejercicio de la libertad sindical.

jueves, 3 de marzo de 2011

Revolución antiobrera- Editorial de Venezuela Analitica

Miércoles, 2 de marzo de 2011


El caso de Rubén González, preso por más de siete años por reclamar derechos laborales en Ferrominera, expone la cara más reaccionaria del Gobierno de Chávez



Si en algo coinciden este gobierno dizque “revolucionario” y algunos empresarios “pitiyankis” a los que dice adversar, es en su furibundo antisindicalismo en los hechos; el discurso bonito y con filigranas a favor de la clase trabajadora es pura “retórica hueca”, a juzgar por lo ocurrido con el secretario general del sindicato de Ferrominera Rubén González, sentenciado a más de siete años de prisión por un tribunal de Guayana por el “delito” haber encabezado un paro en reclamo de pagos retrasados contemplados en la contratación colectivo.


El caso no sólo ha consternado la dirigencia obrerista guayanesa sino todas las organizaciones sindicales no afiliadas al proyecto político del Presidente, que ven en este burdo atropello una amenaza directa a todo el movimiento de los trabajadores y al derecho a la huelga consagrado en la Constitución. Ya se han anunciado movilizaciones y acciones de protesta contra este fallo judicial, en procura de la liberación del líder sindical.

La juez Magda Hidalgo lo sentenció por los cargos de instigación a delinquir, violación a la zona de seguridad y restricción de la libertad al trabajo. La condena es de siete años, seis meses y 21 días de cárcel.

Pero ¿qué hizo Rubén González para merecer esta brutal condena? Pues aparte de reclamar derechos de los trabajadores y compromisos no honrados por la empresa estatal, anunciar su aspiración a la alcaldía del municipio Angostura, un derecho que le asiste como venezolano mayor de edad, el de elegir y ser elegido.

Se trata no sólo de una factura política de un gobierno de naturaleza antiobrera, sino también de la propia alcaldesa de esa jurisdicción Yusleibi Ramírez y el mismo gobernador Francisco Rangel Gómez, quien pretende constituirse como el nuevo Zar de Guayana.

Claramente el objetivo de este tipo de fallos judiciales (ya ha habido otros como el de Carlos Chancellor y William Saud) es infundir temor, silencio, paralización y finalmente anular cualquier atisbo o forma de protesta contra “el proceso”.

Lo peor del caso es que González fue fervoroso seguidor del presidente Chávez, militó en el Movimiento Quinta República y luego se enfiló en el Partido Socialista Unido de Venezuela. Pero como el mismo lo ha aclarado: “Yo apoyé este proceso pero no voy a traicionar a los trabajadores y al pueblo”.

Viñetas del estallido, por Ibsen Martínez

Ibsen Martínez sobre el 27-F
Por Ibsen Martínez | 2 de Marzo, 2011 1.-

De las centenas de víctimas de aquel febrero en Caracas, no alcancé a ver ningún cadáver de cuerpo presente. Todos los muertos que ví estaban en cinta de video y fotografías.

En una de esas fotos un joven motociclista y el cadáver que lleva a cuestas tienen ambos el torso desnudo. El cadáver cuelga cabeza abajo, echado hacia atrás, como si hubiese estado sentado en hombros de su compañero de acrobacias al recibir un disparo en la cabeza. El motociclista conduce la máquina de poca cilindrada con una mano y con la otra aferra fuertemente las pantorrillas del cadáver, no vaya a deslizarse de cabeza al pavimento. En el rostro y la musculatura de brazos y torso se notan la tensión y el esfuerzo del motociclista que luce perplejo y acaso piensa que todavía puede hacer algo por su amigo llevándolo de ese modo a un hospital.


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email FacebookRSSTodo ocurre en una explanada al pie de una favela, por la que, dando la espalda a la cámara, se dispersan guardias nacionales armados de fusiles y subametralladoras. Es claro que los militares milicos acaban de llegar. Relevan a una remisa y mal armada policía metropolitana y ponen en fuga a los habitantes que no han comenzado a subir el cerro y que, al ver llegar a los militares, dejan caer el fruto del saqueo y corren escalinatas arriba. El motociclista con el cadáver a cuestas mira a la cámara; los guardias nacionales pasan a su lado sin mirarlos, atentos al fuego esporádico del malandraje.

2.-

En el canal de televisión donde yo trabajaba con esribidor de culebrones, pasábamos revista al material de vídeo virgen que traían nuestros reporteros.

Lo más turbador de todas las escenas de saqueo era la euforia, la descomplicación, la risa.

3.-

Vinieron después las noches de toque de queda y toda la gente que yo frecuentaba por aquel entonces se dedicó a organizar veladas que duraban hasta el amanecer.

La gente se allanó a hacer de cada casa un reclusorio desde las seis de la tarde hasta el amanecer a cambio de canjear anécdotas y festejar sabrosamente las más entretenidas ocurrencias sobre “el estallido social”.

La fórmula “estalido social” brotó espontáneamente del almácigo de frases hechas regado por la clase política. La televisión polinizó con ella el habla de todos. Significaba rabia, jacquerie, degollina, juicio final.

La animación de la primera noche de toque de queda en Macaracuay, digamos, parecía exclusivamente aérea. Mirar directamente hacia abajo era mirar calles desiertas. Todo sonido de humana catadura venía de azoteas y balcones de clase media: risas, conversaciones, música.

A ratos parecía Nochebuena.

4.-

En la Avenida México saquearon una fábrica de zapatos y, extrañamente, sólo se llevaron zapatos para el pie derecho.

Enviaron un equipo de cámaras a constatarlo y resultó cierto. Recogías un zapato del piso e indefectiblemente era del pie izquierdo; todos los zapatos robados eran del pie derecho. A los peritos de la compañía de seguros no les gustó esa ruptura de la simetría bilateral. Sospecharon algo que no atinaban a nombrar y, por las dudas, no acreditaron el saqueo como “siniestro asociado a motines o alteraciones del orden público”.

Los saqueadores de Caracas prefirieron los electrodomésticos a la hogaza de pan y no hubo político que no los condenase por ello. Jean Valjean habría deslucido en el Caracazo como un pendejo ladrón de panaderías. “Robaban whiskey y no pan”, repetían, suspicaces, los señorones invitados a los paneles mañaneros de la televisión.

Según aquellos analistas, para calificar como saqueador verdaderamente confinado entre los corchetes del desempleo y bajo la línea de “pobreza crítica”, el candidato debía mostrar una selectiva contención a la hora de saquear un supemercado que lo llevase a preferir lo urgente, lo no transable, a todo lo que el invitado al programa de desayuno imaginaba superfluo en la vida de un barrio cerro arriba.

De acuerdo a aquella lógica, quien roba una caja de champán – y robaron miles de cajas de champán – en lugar de un lote de sardinas enlatadas no puede ser tenido por un desesperado del Banco Mundial, ni siquiera por un sibarita, sino, en el mejor de los casos, por un resentido que desea “enviar un mensaje a la élite”.

5.-

Lo cierto es que también se robó comida, mucha comida; sobre todo comida. Una foto, publicada en Newsweek, muestra una partida de saqueadores que a toda máquina atraviesa Caracas a bordo de un sedán Chevrolet.

Es un Malibu del 82 o del 83, con la carrocería a medias trabajada por la fresadora del latonero, con parches de masilla todavía sin pintar en las puertas. Traen el torso desnudo, se tocan con sus propias franelas arrolladas a la cabeza y su atávico gesto triunfal es cinegético. Repartida sobre el capó, el maletero y el techo, viaja una res abierta en canal, fruto del asalto a un frigorífico.

Nada sugería en absoluto una “intifada” palestina o una revuelta magrebí contra el Fondo Monetario Internacional y el Consenso de Washington.

Pero quien puede hacer de Simón Bolívar un “afrodescendiente” y adivinar su asesinato en Santa Marta puede también declarar los saqueos del 27 de febrero de 1989 como la toma de La Bastilla o el asalto al cuartel Moncada del socialismo del siglo XXI.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Debo ser considerado precandidato presidencial

Entrevista a Teódulo López Meléndez
Primera parte.

El abogado, diplomático e intelectual larense Teódulo López Meléndez, autor de más de 40 libros en el campo de la novela, la poesía y el ensayo, anunció que debe ser considerado precandidato presidencial.

Al ser interrogado sobre sus motivos indicó que lo hacía ante el vacío conceptual y la falta de ofertas concretas para un nuevo gobierno democrático. “Para acentuar el carácter pedagógico de mis propuestas y dar mayor alcance a las mismas asumo en esa condición”, aseveró.

¿Cree tener chance ante figuras políticas con partido?

Todas las encuestas dicen que el candidato con más chance de derrotar a Chávez es “ninguno de los anteriores” que se lleva el 35 por ciento, lo que es una muestra clara de que el país quiere una cara distinta, lo que se denomina un outsider.

“Por lo demás-continuó- es menester advertirle a mis compatriotas que aquí no se trata simplemente de ir de manera alegre a elegir un aspirante en unas primarias, ganar las elecciones y luego tomar posesión del gobierno. En primer lugar hay que ganar, en segundo lugar ver si se entrega el poder o si se hará necesario apelar a un cobro compulsivo y, en tercer lugar, enfrentar la realidad que sospechamos tétrica en cuanto la situación del Estado y específicamente en cuanto a las finanzas públicas”.

López Meléndez agregó que ni siquiera se sabe si se permitirán comisiones de enlace para la transferencia del poder y que conocer el verdadero estado de la Hacienda Pública puede convertirse en un laberinto.

“He dicho- continuó- que podemos encontrar tal inexistencia de recursos que no haya para pagar a los empleados públicos o para cubrir otros gastos ordinarios. El nuevo gobierno va a ser sometido a exigencias sociales mayúsculas, estará en la obligación de crear empleo y de correr al salvamento en materia de salud y seguridad, al mismo tiempo que deberá reducir el gasto público, evitar la caída de la moneda y enfrentar la inflación. Una situación de alto conflicto. He dicho que, aparte de un Ministro de Cordiplán y otro de Finanzas, se deberá proceder a nombrar una Comisión Económica Asesora de la Presidencia con los mejores talentos disponibles para enfrentar los retos puntuales a los que la anomalía de recibir un gobierno de 14 años de duración nos someterá. Los economistas pondrán las respuestas a la emergencia, pero la decisión final es la del político, esto es, de quien ejerza la primera magistratura. Se requerirá un pragmatismo a toda prueba para sortear el desafío, pero también una voluntad muy recia. El único proyecto económico posible de intentar ahora, desconociendo la realidad y arriesgándonos a encontrar cifras falsas, es el de prepararnos para el schock, estabilizar los indicadores macroeconómicos, devolver la confianza, restituir la seguridad jurídica y proceder como un buen padre de familia. Una vez logrados estos objetivos, podrá el nuevo gobierno desarrollar su propia política económica que he dicho debe abandonar el paradigma del crecimiento para sustituirlo por el de desarrollo humano, por el de desarrollo sustentable”.

¿Y qué propone para enfrentar esas dificultades?

En el mismo primer año será necesario llamar a una Asamblea Constituyente para enfrentar la copiosa legislación heredada, restablecer el Senado como forma de equilibrio, elegir al vicepresidente conjuntamente con el presidente, crear cinco Consejos Regionales de Desarrollo para impulsar la descentralización y la realización de planes, conformados por gobernadores y alcaldes de cada región, sustituir a los Consejos Legislativos de los estados por un Consejo de Alcaldes, pues son ellos los más conocedores de las necesidades de sus municipios. Y por supuesto –concluyó- prepararse para el terrible estado de las finanzas públicas.

Ud está desarrollando un programa de gobierno. ¿Puede ampliarlo a otros campos?

Por supuesto. Ya he formulado mis propuestas en materia de educación e integración. El nuevo gobierno deberá decretar como primera medida la emergencia educativa con aumento general de sueldo a los educadores –si la crisis lo permite de inmediato- pero bajo el compromiso de someterse a cursos de actualización y modernización. Propongo- agregó- un plazo de dos años para solventar la deuda con el sector universitario a cambio de un llamado a reforma, libre e independiente, con el objetivo de colocar a nuestras universidades en el plazo de un período constitucional entre las mejores 500 del mundo. Atención prioritaria a la deserción escolar y un programa social integral que se ocupe de la familia y de los alumnos.

En integración –continuó diciendo- regreso a la CAN, incorporación a MERCOSUR, desarrollo de planes para una salida al Pacífico, convertir a Venezuela en el motor de conjunción de los dos bloques integracionistas

La inseguridad es el primer problema nacional ¿Qué dice al respecto?


He propuesto 16 puntos para enfrentarla. En este mismo orden: 1.Droga 2. Armas 3.Odio social e ingrediente político 4. Policías y jueces honestos 5. Sicariato 6.Recursos 7. Cárceles 8. Cuerpo especial para las cárceles 9. Salud, empleo, educación 10. Tribunales especiales 11. Retraso procesal 12. Prevención 13. Policía de punto 14. Tolerancia cero 15. Servicios básicos 16. Formación de criminólogos

Es difícil explicárselo en una entrevista-comenta- pero publicaré un folleto cuando tenga todas las ideas sobre el papel. Ahora trabajo en mis ideas sobre la lucha contra la pobreza.

Lucha contra la pobreza


López Meléndez agrega que ha desarrollado también sus propuestas en materia de lucha contra la pobreza y señala los siguientes puntos: 1. Ministerio de Lucha Contra la Pobreza 2. Enfoque integral 3. Batalla contra la segregación social y exclusión 4. Prioridad a la mujer 5. Focalización 6. Microempresa y microcrédito 7. Ley de Desarrollo Social 8. Programa nacional de solidaridad 9. Autogestión comunitaria



¿Llegará hasta el final?

Si tengo respaldo sí, de lo contrario quedarán mis propuestas para que las asuma la gente que quiere un país distinto.

Carta abierta: Mi protesta...

Dr. Rafael Muci-Mendoza
Debo irme…

A mis compañeros de Cátedra y del Hospital Vargas de Caracas; a las autoridades y profesores de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela y en particular de la Escuela de Medicina ¨José María Vargas¨; a otros miembros de la comunidad universitaria; a mis alumnos de pregrado y cursantes de postgrados de medicina interna, de oftalmología de los Hospitales Vargas, Rísquez, Domingo Luciani y Militar, al postgrado de neuro-pediatría del Hospital Pérez Carreño y postgrado de neurología de la Universidad de los Andes.

El 18 de junio de 2010, conjuntamente con otros destacados médicos venezolanos[1], suscribí un documento intitulado ¨Consideraciones sobre la incorporación de 8.581 estudiantes de la carrera de Médicos Integrales Comunitarios a los hospitales públicos¨, un problema que ya fuera planteado en cartas y comunicados desde julio del 2007 y del que extraigo textualmente algunos párrafos ¨El documento señaló de forma terminante que el diseño curricular de las carrera de Médicos Integrales Comunitarios resultaba ser prácticamente el pensum de carreras similares que se cursan en Cuba, con un alto contenido ideológico que “pareciera ser un objetivo esencial en su diseño, lo cual está en contra de los principios fundamentales de la educación y especialmente de la educación universitaria, basada en que el alumno pueda ejercer libremente el análisis y la discusión de todas las ideologías, libertad que es atributo fundamental de las universidades….” ¨Como afirmamos en el Manifiesto de julio de 2007 al cual hemos hecho referencia, “no se les ha brindado la posibilidad que nuestras facultades de medicina ofrecen a sus estudiantes: una carrera con un pensum acreditado, garantía de la obtención de grados y otorgamiento de títulos de indiscutible solvencia académica y profesional”. Por su parte y en relación con los cursantes, el documento finalizaba diciendo, ¨asegurar que la práctica que llevará a cabo este personal esté enmarcada en los estándares internacionales para la educación médica de pregrado, que exige alto compromiso en la formación del médico, en la que deben combinarse, la excelencia en la atención de la salud de la persona, de servicio a la comunidad, de sensibilidad humana y equidad en todos los estratos sociales¨.

Pues bien, en la mañana del pasado lunes 24 de enero de 2011, luego de atender, como es mi ancestral costumbre, a mis pacientes de la Unidad de Neuro-Oftalmología del Hospital Vargas de Caracas, me dirigí a las 9:30 A.M a la Sala 3 con la finalidad de participar en el ritual de la revista médica de sala por tantos años acostumbrado; fue grande mi sorpresa cuando se me comunicó que estarían presentes tres cursantes del programa de Medicina Integral Comunitaria que propicia el estado venezolano en connivencia con la misión cubana. Según se me informó, constituía una ¨colaboración¨ pedida por el Director del Hospital para recibir a seis pasantes divididos en 2 grupos, uno para la Sala 3 y otro para la Sala 2. Me presentaron a tres mujeres superando la treintena y en gesto de elemental cortesía les ofrecí mi mano. De acuerdo a lo comunicado, serían ¨invitados de palo¨, es decir, que ¨no molestarían, no hablarían, sólo escucharían y sólo tomarían notas¨, como en efecto ocurrió...

Antes de proseguir, debo significar que he permanecido en el Hospital Vargas de Caracas desde 1957, cuando iniciara mi paso por las clínicas en tercer año de medicina; allí recibí información, pero más que todo, formación médica, ética y humanitaria. Me gradué el 5 de septiembre de 1961 y desde entonces mi vida ha permanecido atada al Hospital Vargas de Caracas -53 años; ¡más de medio siglo!-. Solamente durante mi Internado y Residencia en Medicina Interna, recibí mis emolumentos a través del Hospital (Bs. 1.500,oo de entonces). Luego, ingresé al escalafón universitario ascendiendo progresivamente hasta profesor titular; todos mis trabajos de ascenso fueron laureados y se recomendó su publicación. Desde entonces y hasta el presente, he permanecido como Profesor Titular universitario activo de Clínica Médica, a medio tiempo de contratación, en la Cátedra de Clínica y Terapéutica B de la Escuela José María Vargas de la Facultad de Medicina de la UCV, a la cual ingresé oficialmente el 1º de febrero de 1965 manteniéndome en mi puesto hasta el día de hoy, es decir, exactamente 46 años y una semana de intensa actividad asistencial y académica; ininterrumpida con excepción del período comprendido entre julio de 1978 y julio de 1980 cuando permanecí en el Centro Médico de la Universidad de California, San Francisco donde realicé un entrenamiento en neuro-oftalmología, superespecialidad hasta entonces desconocida en mi país. Debo manifestar que nunca tomé un tiempo completo por temor a no poder cumplirlo, aunque mi lapso de trabajo se extendió habitualmente entre las 7.00 A.M. y las 11.30 A.M.

Es por ello que mi sueldo actual, me avergüenza decirlo, es de tan sólo Bs.F. 1.331,oo que con las deducciones, termina siendo de Bs.F. 829,36. Se pensará que sólo un imbécil trabajaría por un sueldo tal, pero a decir verdad, nunca laboré por un sueldo sino por amor a mis pacientes –los más desposeídos-, a la memoria de mis profesores, al Hospital al que tanto quiero y debo, a la docencia universitaria a la que he dedicado tiempo, desvelos y puntillosa escrupulosidad, y a mis centenares de alumnos de pre y postgrado, solazándome henchido de orgullo al verlos de mis manos aprender y ser mejores ciudadanos y triunfar en nuestro medio y allende los mares.

En mis charlas dictadas y en artículos médicos publicados en el país o en el extranjero, siempre y con orgullo me he identificado como ¨Médico del Hospital Vargas de Caracas¨, nunca mencionando la institución médica privada a la cual pertenezco. En algún momento y en forma anónima mi supuesta auto designación de ¨Médico del Hospital Vargas¨ con que suscribí muchos artículos de prensa en su defensa, me valió críticas por ¨identificarme como tal sin serlo¨.

He compartido mis actividades de Cátedra con la dirección de la Unidad de Neuro-oftalmología, fundada por mí, única en el país y dependiente económicamente de mi persona y de los Cursos de Fondo del Ojo en la Enfermedad Sistémica que anualmente dicto por más de 40 años; nunca he pedido ni recibido ayuda de mi Escuela ni de la Dirección del Hospital, tampoco se me ha ofrecido. Nunca cobramos un céntimo a nuestros pacientes, considerando nuestro trabajo como una ofrenda y como una obligación. La Unidad fue designada con mi nombre el 18 de julio de 2003 a pedido de mis propios compañeros de Cátedra y aprobado por el Consejo de la Escuela de Medicina ¨José María Vargas¨ en su sesión # 783 de fecha 15 de mayo de 2003, fundada a mi regreso del Norte en julio de 1980 con material e instrumentos adquiridos de mi propio peculio y a la cual asisto entre las 7.30 A.M. y las 9.30 A.M. viendo una docena de enfermos diarios, intentando solucionar o aliviar sus problemas y de paso, enseñando a los médicos internistas y oftalmólogos que me acompañan lo que considero el arte de la medicina al través de ser un hombre que trata de estar enterado en su oficio, cabal, respetuoso y bondadoso para con mis pacientes y para con mis alumnos.
Tan sólo eso ha sido mi vida hospitalaria…

Volviendo al tema que me ocupará en adelante, tal vez por algún descuido involuntario, no fui informado que estos cursantes asistirían a las revistas de sala, ni que supiera, se hubiera convocado a todos los miembros de la Escuela, del Departamento Médico, de la Cátedra y del Servicio para discutirlo, decidirlo y aceptarlo o improbarlo. Era pues ese lunes, el día en que se consumaba de un hecho cumplido. En razón de ello debo hacer algunas precisiones.

El 8 de julio de 2006 escribí en la sección de Opinión del Diario El Universal de Caracas, 2:9, el siguiente artículo:
Oferta fraudulenta…
La medicina es profesión de elevada actividad intelectual; nuestro padre Hipócrates, 2500 años atrás trocó el empirismo en medicina que se explicaba el mundo en términos de razón, surgiendo así la medicina científico-natural, disciplina en constante evolución y perfeccionamiento. La medicina constituye parte neural de la cultura de una época y de un país. La situación no deja de ser al menos triste… Mil quinientos jóvenes bolivianos, adolescentes ilusionados e incautos, masa proclive al engaño, enlabiada y traída a ‘estudiar medicina’ mediante un plan manipulado y contrahecho: 2500 años de progreso continuado reducidos a un año de estudios limítrofes y 5 de práctica, tiempo apenas suficiente para producir un rutinero. Retrocedemos en medio del empirismo revolucionario. Un sistema engañanecios en el que nunca podrán competir con sus pares académicamente formados del primer mundo porque estarán privados de la universalidad del conocimiento, entrampados en estudios superficiales planificados en función política y no científica, resentidos dentro de su propia marginalidad, mesas de tres patas...

Todos los médicos cometemos errores porque la medicina es la ciencia más inexacta de cuantas existen, por tanto insistimos en formarnos bien y brindar adecuada formación a nuestros alumnos suministrándoles las herramientas necesarias para comprender al humano enfermo en todas sus artistas, desde anatomía hasta humanismo y humanitarismo. Les enseñamos a desconfiar de propias destrezas, a temer a la falsa seguridad de una formación deficiente o fronteriza, no les queremos médicos del montón, les queremos ágiles en el pensar, claros en el diagnosticar, solidarios con el necesitado y ponderados en la indicación terapéutica.
¿Desearían los gestores de este bodrio tener para sus hijos enfermos, empíricos del diagnóstico y la terapéutica…?

rafaelmuci@gmail.com¨

A lo largo de doce años del llamado gobierno revolucionario, los médicos venezolanos hemos sido segregados, insultados, desmerecidos, se nos ha endilgado toda clase de penosos adjetivos, se ha favorecido y forzado una diáspora de más de seis mil médicos jóvenes, nuestros mejores cerebros, nuestra generación de relevo, para implantar dizque una nueva forma de aprender y hacer medicina con ¨médicos¨ que por su formación, tristemente nunca lo serán. Una verdadera falsificación de los estudios médicos, una verdadera estafa. A este respecto, he tenido una posición crítica y clara, y siendo así, sería una incongruencia con mi conciencia, con mis principios y con mis ideas, cohonestar con mi presencia en la que ha sido mi Facultad, mi Escuela y mi Hospital una manera aberrante de enseñar medicina.

¿Conocemos a fondo el pensum de los estudios de estos cursantes? Fuera del tinte ideológico de sus estudios y el empleo de una computadora, ¿Tenemos alguna idea acerca de qué les han enseñado sobre medicina y cuáles son sus destrezas y sus aptitudes? ¿Han conversado estos jóvenes alguna vez con algún humano enfermo y aprendido las bases de la medicina clínica: el diálogo diagnóstico-terapéutico, la nosología y la semiología y el arte de tratar al enfermo que no a la enfermedad? ¿Por qué estos pasantes, que no estudiantes formales, no son enseñados en alguno de los 500 Centros de Diagnóstico Integral, instituciones hacedoras de exámenes complementarios sin rumbo en ausencia de una historia clínica –herramienta principalísima desconocida por sus ductores-, conducidos por ensalzados médicos cubanos? Yo no sé que saben, ignoro sus planes de estudio, no me siento culpable del producto final que estamos presenciando, no soy responsable de que se les haya engañado, y no pueden pedirme ahora, que participe yo mismo del engaño, de la farsa, dejándolos permanecer de pie frente a mí, como ¨invitados de palo¨ -designación que además considero peyorativa e inhumana-, tomando insulsas notas para continuar el sainete que han montado entre los cubanos, el mandón y médicos traidores a su esencia venezolana. ¿Dónde quedan el esfuerzo y los desvelos de nuestros verdaderos estudiantes para aprobar sus materias? ¿Vamos a juzgar a estos otros de manera diferente? Aunque siento dolor y pena por los engañados, no me prestaré a esta engañifa, pues no deja de parecerme una traición hacia nuestra condición de docentes universitarios, de ucevistas, de ciudadanos de un país al que consideraba soberano.

No quiero ser un títere del autócrata ni de las autoridades universitarias que nos impusieron aceptarlos a través de la Dirección del Hospital y ahora hasta nos piden que los evaluemos, no quiero ser un colaboracionista en esta imposición enmascarada de ¨colaboración¨ después que nuestros mejores hospitales docentes han sido destruidos intencionalmente y con saña, nuestros médicos minados en su mística, nuestros postgrados desmejorados y desmembrados, todo para hacer prevalecer los dictados de un programa paralelo conducido por la Misión Cubana, para conculcar la soberanía de la enseñanza médica instituida desde José María Vargas por invasores extranjeros que han clavado su pendón en estas tierras generosas sin encontrar oposición alguna, pues ni un tiro han echado durante la invasión, que venden a nuestros jóvenes una dolosa quimera. Sé que me tildarán de egoísta, de escuálido, y quién sabe cuáles otros epítetos me pondrán a cuestas, pero no ha sido ni será por mí que este caballo de Troya portador del empirismo más redomado haya entrado como ya ha entrado en mi universidad, en mi hospital, en nuestras vidas. Mientras asfixian nuestra Universidad negándole recursos, colaboramos con nuestros enemigos. Y véase, les llamo ¨enemigos¨ tal y como sienten los médicos cubanos a los médicos venezolanos. Ilusos e invidentes funcionales no hemos comprendido la saña de nuestros invasores, de nuestros enemigos.
He tenido una posición clara y crítica con este régimen involutivo, ahora dictatorial; sería una incongruencia con mis principios transformarme ahora en un colaboracionista, en un tonto útil, que seré borrado como mis compañeros en cuanto ya no les sirva más a sus propósitos.

Con todo respeto y consideración, elevo ante las autoridades de mi Universidad, de mi Facultad, de mi Escuela y a los integrantes de mi Cátedra y Servicio, a mis queridos compañeros de tantos años, mi enconada protesta por la conducta de aquellos que han dado muestras de flaqueza y timidez, que quiere ser también un llamado a meditar las consecuencias de este acto de cobarde entrega.

Debo irme… Me separaré temporalmente de mi cargo universitario, he pedido un permiso no remunerado mientras arreglo asuntos concernientes a mi Unidad, a mis pacientes y a mis alumnos a los cuales no abandonaré. Hoy introduje los documentos para mi jubilación ante el Decano de la Facultad de Medicina. Hasta ahora nadie ha querido como herencia una Unidad donde sólo hay obligación, trabajo y responsabilidad sin mediar ningún estipendio, por tanto, aunque jubilado, seguiré trabajando desligado del Hospital aunque no de mi Universidad. Permítaseme esta, mi forma de protesta…

Con toda honestidad sé que con esta, mi decisión irrevocable, perderé mi querencia de medio siglo, mis compañeros de tantos años, mis pacientes, mis alumnos, sustancia con la que está hecha mi vida… Pero ha llegado el momento de decir basta a la imposición velada de quienes parecen no darse cuenta que están siendo también llevados a destruir nuestro hospital, nuestra escuela, nuestra facultad y nuestra universidad haciéndola más venal y tolerante con sus enemigos.

Con Umberto Eco debo decir, ¨Este es el motivo por el que a veces hay que decir que no aunque, con pesimismo, se sepa que no servirá para nada¨. Y con José Martí, con la frente en alto y la voz clara, debo también decir que, ¨Prefiero morir de pie, que vivir de rodillas…¨

Caracas, jueves 17 de febrero de 2011

Dr. Rafael Muci-Mendoza

Profesor Titular de Clínica Médica

Escuela de Medicina José María Vargas

Facultad de Medicina

Universidad Central de Venezuela

Cédula de identidad # 1.345.517

martes, 1 de marzo de 2011

Perros, ratas, cucarachas

Por: Héctor Abad Faciolince

GADAFI, FÍSICAMENTE —HACIÉNDOle honor a la vieja creencia fisionómica—, se parece a Daniel Ortega: la misma grasa facial, la misma barbita de chivo arrecho.
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Por algo serán amigos. En cuanto a perversiones también está cerca de su cuate Berlusconi: las mismas inclinaciones por las menores de edad. Aunque no sólo por eso son amigos: a Italia le gusta hacer negocios ventajosos en el norte de África desde los tiempos de Mussolini. Le encanta, como a Mao, rodearse de vírgenes. Para el dictador chino éstas encerraban entre sus piernas el secreto de la longevidad; para el tirano libio las 200 vírgenes que lo rodean (o rodeaban, en la guerra verdadera ya no se han vuelto a ver) eran una especie de amuleto y de cinturón de seguridad. Del chino tomó también la idea de un libro que resuma su inmensa sabiduría de estadista. Mao tenía el libro rojo; Gadafi, el libro verde. Como Chávez, tiene muchos pozos de petróleo y la pasión por los discursos grandilocuentes.

Pero no sólo tiene parecido con este tipo de personajes. Los tiranos ricos tienen el poder de seducir y de comprar apoyos en el mundo entero. Después de haber volado aviones y de haber sido inspirador y gestor económico de atentados terroristas, se reconcilió con las grandes potencias occidentales, que le sacaron muchas veces el tapete rojo, cerrando un ojo y olvidando, a cambio de miles de millones de dólares, sus crímenes contra civiles inocentes. En esto, además del dinero, influyó también un prejuicio racista muy arraigado entre las grandes potencias: los árabes musulmanes sólo están preparados para dictaduras feroces; su religión les impide pensar con libertad e independencia.

La vieja izquierda del mundo, la que creció con la idea de que la única revolución es la bolchevique, no ve nada interesante en una revolución liberal: los que piden las más elementales “libertades burguesas”, en vez de soñar con el comunismo y la dictadura del proletariado, están cambiando un tirano por otro, es decir, cambiando un dictador unipersonal por la dictadura del capitalismo. Ahí está su miopía: la libertad de prensa, de pensamiento, incluso de vestuario, les parece poca cosa: maquillaje. Lo único que realmente cambia la realidad es lo que quedó escrito en las biblias marxistas. Por eso no ven en estas revoluciones del mundo árabe sino señales de gatopardismo: cambiarlo todo para que todo siga igual.

Nadie dice que esto no pueda ocurrir. Pero lo que se siente en estas revueltas y revoluciones juveniles es que los viejos anhelos de libertades (de género, de movimiento, de credo, de iniciativa personal, de expresión) tienen la misma fuerza de hace 300 años y ahora se manifiestan a través de las nuevas tecnologías. En las fraudulentas elecciones de Irán, hace pocos años, esto se vivió por primera vez: los teléfonos móviles, internet, Twitter, las redes sociales, fueron el gran factor de cohesión, el gran catalizador de la revuelta. Y los más sorprendidos de todos han sido los extremistas religiosos, que ahora intentan cabalgar sobre la ola del cambio, que de alguna manera los descoloca y los supera.

Gadafi llama “perros, ratas, cucarachas” a sus propios conciudadanos, a los cientos de miles que se oponen a su aviación con armas rudimentarias o con sectores del ejército que no dispara a los civiles. Un mundo que parecía sólido se desmorona. Los árabes, que supuestamente eran distintos (de otra “civilización”, casi genéticamente atrasada), piden lo mismo que predicaba Voltaire y que se consiguió con las revoluciones liberales: democracia y libertad. Y esto no les gusta a los conservadores, que aman siempre el orden antiguo, cualquiera que sea, y tampoco a los predicadores nostálgicos de la revolución comunista, pues para ellos esto no es suficiente, o no es nada. Pero los ciudadanos de Túnez, de Libia y de Egipto están demostrando a sus dictadores, y al mundo entero, que no son perros, que no son ratas, que no son cucarachas.


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