Libertad!

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domingo, 17 de enero de 2010

Génesis de los estudios ecónomicos de Tribilin

Atenágoras González Papadopoulos
Altos conocimientos pragmáticos de economía

Es agosto de principio de los sesenta en una pequeña población del Llano venezolano, mentada Sabaneta, en plena temporada; cae una lluvia torrencial y hace varios días que la ciudad parece desierta. Todos tienen deudas y viven a base de créditos. Por fortuna, existe un hato llamado Venezuela, que es el único que produce suficiente para mantener a la población y así evitar que todos se mueran de hambre.

Vivía allí un adolescente mafioso, izquierdita, acomplejado; de nombre Tribilin. Uno de sus "cualidades" eran y aún son: la verborrea; la capacidad de encantador de serpientes, tanto al inculto pueblo, a su familia, como a los más notables, e incluso a las autoridades, principalmente a los militares .
Un día se le ocurrió cojerse Bs 500 del hato Venezuela donde trabajaba en las vacaciones-trabajaba no por su propia decisión,sino por castigo, por lo mal estudiante.

Luego de esto, entra en el único pequeño hotel del lugar; quería saber cómo era, pues ya estaba cansado de estar enmogotado con María su novia. Al llegar al hotel pide una habitación para inspeccionarla, a una nueva recepcionista. Pone el billete de Bs 500 en la mesa de la recepcion, sobre todo para presumir con la recepcionista que esta buchón, y se va a ver las habitaciones.

El dueño del hotel que llega en ese momento agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero.

Éste toma el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos.
Este sale corriendo a pagar al único almacen.

A su turno éste sale corriendo para pagar lo que le debe al molino proveedor de alimentos para animales.
El dueño del molino toma el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con María, la prostituta a la que hace tiempo que no le paga. En tiempos de crisis, ella ofrece servicios a crédito.
La prostituta con el billete en mano sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado y le entrega el billete al dueño del hotel. El dueño impavido con el pago de María, y que ya le había entrado otro billete de 500, deja el billete en la recepción.

Luego que María se va, baja Tribilin, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, y ve que es "mucho camizón para Petra", toma el billete y se va.
Nadie ha ganado un centavo, pero ahora toda la ciudad vive sin deuda y mira el futuro con confianza. Excepto el hato Venezuela.

Moraleja:

¡Si el dinero circula, se acaba la crisis! excepto en el hato Venezuela, que sigue hundiendose,
Esta experiencia le sirvió a Tribilin como fundamento para más adelante manejar la economía del hato Venezuela, el cual con toda clase inimaginables de artimaña se había apoderado de él, y que nada le había costado, sólo su verborrea y la cuerda de incredulos focoides que la dirigían.
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