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viernes, 13 de mayo de 2016

Brasil, Venezuela, Samper

BRASIL Y VENEZUELA: EL DOBLE RASERO DE SAMPER 
Emilio Nouel
Ahora resulta que a UNASUR le preocupa la ‘inestabilidad’ de Brasil por la apertura de un procedimiento de impeachment contra la señora Dilma Rousseff, que, más allá de las motivaciones y de los intereses en juego, ha cumplido con todos los requisitos que exige la Constitución de ese país.
Como se sabe, esto es resultado de un cúmulo de causas diversas.
El partido de la Rousseff y muchos de sus compañeros están envueltos en una trama de corrupción gigantesca. Por otro lado, la más grande crisis económica de ese país está teniendo lugar bajo su gobierno. De los 50 y tantos millones que votaron por ella en la última elección, si acaso 10, según las encuestas, aun le serían fieles. El derrumbe de su popularidad es brutal (menos del 10%). Las torpezas políticas y administrativas de Rousseff en el manejo de la crisis han agudizado aun más el entorno.
A todo ello se suma manejos administrativos irregulares en el año electoral, sin olvidar que su campaña fue financiada por algunos que ya están presos.
Llama la atención, por tanto, la preocupación manifestada por UNASUR, cuando la contrastamos con la grave situación venezolana, en la que son notorias cosas mucho más graves. La Constitución y las leyes vigentes son pisoteadas a diario por un gobierno autoritario militar y militarista, que desconoce abiertamente los principios democráticos. Y que de paso, también tiene arruinado al país, al borde de un estallido social, éste sí, de grandes consecuencias para la región.
El doble rasero es patente.
El inefable señor Samper, muy cuidadoso, con guantes de seda y para no “mancillar” la soberanía, cuando se refiere a los asuntos internos de Venezuela, en el caso de los acontecimientos de Brasil, se atreve a decir que los políticos que van a enjuiciar a la presidente Rousseff, “están comprometiendo la gobernabilidad democrática de la región de una manera peligrosa”, y hasta llega a opinar sobre los basamentos fácticos y jurídicos, cosa en la que, por cierto, no se mete, muy convenientemente, en el caso venezolano. A UNASUR le preocupa un país cuando funciona su Constitución (Brasil), pero le tiene sin cuidado cuando no (Venezuela).
Cómo podemos confiar en una organización que se conduce de tal modo selectivo. La debacle venezolana no se ve y la potencialidad que tiene de desestabilizar la región tampoco.
Sin embargo, el proceso brasileño, que independientemente de la opinión que se tenga sobre él, se ha ajustado a la Ley, sí contendría, para Samper, elementos que podrían desequilibrar la región.
Tal conducta no hace más que desacreditar a UNASUR, la cual, por cierto, debería ocuparse de ir sacando la estatua de Néstor Kirchner que está a la entrada de su sede, no vaya a ser que, además, la organización sea acusada también de apologista entusiasta de los delitos de corrupción.
Vergüenza les debería dar, después de lo que ha sido revelado en los últimos meses sobre la mafia kirchnerista.

EMILIO NOUEL V.
@ENouelV
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