Libertad!

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jueves, 5 de junio de 2008

Adolfo Taylhardat // Cubazuela y el artículo 1º de la Constitución

La Constitución Nacional dice (Art. 1º): "Son derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad y la autodeterminación nacional".
Para Chávez y su gobierno esa disposición constitucional no cuenta para nada. Al parecer el empeño de Chávez de convertir a Cuba y Venezuela en un solo país sigue vigente, pasando por encima el derecho de los venezolanos a la autodeterminación nacional, que conlleva la potestad de los ciudadanos a decidir sobre el destino de su propio país. Ese destino no puede, bajo ninguna circunstancia quedar sometido a los caprichos de un gobernante antojadizo y extravagante.
Hace tres años publiqué en este diario un artículo que titulé "CUBAZUELA", a raíz de la afirmación de Chávez en su Aló Presidente del 31 de julio de 2005, cuando dijo: "La federación o unión con Cuba sería beneficiosa para toda América Latina". Desde entonces Chávez ha venido convirtiendo a Venezuela en una colonia cubana. Sus constantes reivindicaciones de la soberanía y la independencia de Venezuela no cuentan en la relación con Cuba. Es un hecho que los cubanos "están metidos hasta en la sopa" en Venezuela, incluso en áreas sensibles como son los servicios de inteligencia, la Fuerza Armada, dentro del palacio de Miraflores, en el Fuerte Tiuna, en la Cancillería, los servicios de identificación y extranjería, los aeropuertos, las notarías. A esto se agrega la presencia de más 30 mil médicos cubanos, una cantidad desconocida de presuntos educadores y otro tanto de entrenadores deportivos. Esta situación es en sí un grave atentado contra la integridad nacional de la cual habla el artículo 1º de la Constitución citado más arriba.
Durante su reciente visita a Cuba el vocinglero de Maduro, tratando de ser más chavista que Chávez dijo, entre otras cosas que "los vínculos entre Cuba y Venezuela van más allá de simples conceptos sobre política internacional" que "Nuestra relación va mucho más allá, es una hermandad profunda histórica, estratégica, la cual nos ha convertido en un solo pueblo, en una única nación como lo soñaron los padres libertadores".
Sin embargo, da la impresión de que en Cuba no comparten el frenesí de Chávez con la idea de una unión, confederación o federación Venezuela-Cuba. El breve comunicado conjunto emitido al término de la visita se limita a dejar constancia de que "El presidente cubano ratificó al canciller venezolano la solidaridad de nuestro pueblo y gobierno con la hermana Revolución Bolivariana de Venezuela". Nótese que habla de solidaridad del gobierno y el pueblo cubano con la revolución bolivariana", ni siquiera con el gobierno de Chávez. El comunicado añade "ambos políticos intercambiaron sobre la situación en sus respectivos países y el desarrollo de los excelentes nexos bilaterales, así como sobre diversos asuntos de la agenda regional e internacional".
El canciller cubano tampoco se hizo eco del lenguaje entreguista y vendepatria de Maduro. Se limitó a ratificar la condena de la isla "a la campaña mediática internacional contra Venezuela y el presidente Hugo Chávez". Esto quedó reflejado en Comunicado Conjunto en los siguientes términos: "Cuba rechaza con todas sus fuerzas la campaña internacional orquestada por el imperialismo". Estas frases, por remachadas y manoseadas han perdido todo impacto. La cautela que se aprecia en el comunicado hacen pensar -espero no equivocarme- que el proyecto "Cubazuela" no pasa de ser un antojo-ficción, una monomanía de Chávez y de Fidel Castro. Desaparecido éste del escenario político cubano prevalece la racionalidad y el pragmatismo que caracterizan a Raúl. Tengo la impresión que al presidente Raúl Castro no le gusta para nada Chávez. Mantiene con él una distancia prudente para no perjudicar los jugosos beneficios que la idolatría enfermiza del gobernante venezolano por Fidel Castro le proporciona a su país.
Los cubanos son tan orgullosos de su condición de cubanos y de la independencia de su país como los venezolanos. Ni ellos, ni nosotros estamos dispuestos a sacrificar nuestra soberanía en un proyecto insensato como es el fundir a nuestros países en una sola unidad.
Las uniones o federaciones de países que se han intentado crear en el mundo han fracasado. Recordemos la República Árabe Unida (RAU) integrada por Egipto y Siria, que duró escasamente tres años. Lo mismo ocurrió con la unión entre Egipto y Libia que tuvo una vida de apenas unas semanas. En esos casos se trataba no solamente de países afines en muchos aspectos, sino de pueblos que profesan la misma religión y el mismo sistema jurídico consagrado en El Corán.
Estos precedentes seguramente los tiene en cuenta Raúl Castro, quien sabe que una fusión de esa naturaleza sólo duraría el tiempo que Chávez se mantenga en el poder. El día que Chávez sea "destronado" ´-ojalá sea muy pronto- ese proyecto se convertirá en cenizas.
Sin embargo, esto no significa que debamos bajar la guardia. Mientras Chávez siga gobernando seguirá impulsando esa extravagante idea, seguirá abriéndole las puertas del país a cuanto cubano quieran despachar para acá y continuará violando flagrantemente el artículo 1º de la Constitución. ¿Cómo puede un gobernante atentar impunemente contra los derechos irrenunciables de la Nación como son: la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad y la autodeterminación nacional". ¿Esto no se llama traición a la patria?
www.adolfotaylhardat.com

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