Libertad!

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jueves, 8 de enero de 2009

La enmienda como fraude

Heinz R. Sonntag

Según el Diccionario Ideológico de la Lengua Española de Julio Casares (Real Academia), fraude es un “engaño, (una) acción contraria a la verdad o la rectitud, de que resulta perjuicio para otro”. Esta definición permite un conjunto de aproximaciones al significado de la enmienda que nos ha propuesto el Führer sobre su reelección permanente e infinita, según su último aviso “hasta el año 2030”. ¡Veamos!
Un primer engaño se refiere a todos los venezolanos y consiste en el argumento, ampliamente usado por el mismo y sus adlateres, que la permanencia de su régimen de la “Revolución Bolivariana”, alias “socialismo del siglo XXI”, alias “socialismo Bolivariano”, depende exclusivamente de él. Esto es: él solo encarna el pueblo, es más: es el pueblo soberano. Aquí Chávez le falta a la más elemental verdad: un régimen pretendidamente “participativo y protagónico” abarca a todos los miembros que vivimos bajo el mismo y constituimos un todo diverso y heterogéneo, nunca un todo único y homogéneo. El concepto de pueblo es una metáfora que hace referencia a un hecho jurídico: el Estado. Dentro del Estado, la diversidad y la heterogeneidad se manifiestan en la presencia activa de los ciudadanos, quienes, al menos en los tiempos modernos, sostienen opiniones y puntos de vista diferentes y hasta contrarios respecto de una gran cantidad de lo que llamaba Emile Durkheim “los hechos sociales”. Esta diversidad nunca puede ser transformada en un bloque; hasta en los regimenes totalitarios sigue vigente y valida, aunque bajo la forma del “exilio interno”, pues es una condición de la naturaleza humana. Por consiguiente, la permanencia por tiempo infinito y continuo de una persona a la cabeza del Estado y de su gobierno es contra naturam porque implica la eliminación de la diversidad y la heterogeneidad de los ciudadanos, pues significa la sumisión de éstos a la voluntad, las órdenes y los caprichos de esa persona. En este sentido, la enmienda es una acción contraria a la verdad.

Segundo, también es una acción contraria a la rectitud. El Diccionario define lo recto como el “derecho que no se tuerce a un lado ni a otro”. Si una sola persona pretende mantenerse continua e infinitamente en el poder, entendido como sistema de disciplina en el sentido de Max Weber (“oportunidad de encontrar obediencia inmediata, automática y esquemática para una orden en una multitud de seres humanos”), tuerce el derecho a un lado, en este caso al de sus ideas y proyectos. Ello implica la desaparición de la justicia en tanto que “virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece” (Diccionario).

Pero la enmienda es igualmente un fraude en el sentido de que resulta perjuicio para otros. Y ello se manifiesta en el hecho de que, en el caso de que se la apruebe, les quita a otros la oportunidad de aspirar a, o luchar por, conquistar una posición de poder en la sociedad, sea la más alta de la jefatura del Estado y gobierno u otra dentro de la sociedad. La primera posibilidad está excluida porque esa posición ya está ocupada continua e infinitamente. La segunda porque él que la tiene no permite el ascenso de otros que no coinciden con sus ideas y proyectos. Un buen ejemplo lo constituye la selección de los candidatos para gobernadores, alcaldes y ediles en las elecciones del 23N: las elecciones “de base” dentro del PSUV fueron manipuladas por el presidente del mismo, esto es: el Presidente de la Republica, para que salieran sus candidatos.

Tengo la convicción que reflexiones muy similares a las aquí presentadas movieron también a Simon Bolívar para expresar sus famosas frases en Angostura el 15 de febrero de 1815.

Por lo anterior, la única respuesta al Führer en el referéndum sobre su propuesta de enmienda debe ser NO, so peligro que la Venezuela republicana, democrática y pacifica desaparezca para siempre.

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