Libertad!

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domingo, 10 de abril de 2011

GREGORIO PECES-BARBA La laicidad, objetivo de la democracia en España

NOTA :El siguiente articulo va referido a la posicion en general del PSOE respecto a la Iglesia Catolica. Nosotros en Venezuela ,a pesar de tener cinco`partidos en la internacional socialista tenemos una excelente relacion con la Iglesia catolica y es la religion que profesa la mayoria de la poblacion. La laicidad es un concepto ,arraigado en Francia,interesante....en Venezuela compartimos la existencia constitucional de un estado laico,pero con la total libertad religiosa de cada habitante ...y con posibilidad de ser socialdemocrata o de izquierdas y catolico ferviente JRC . . Articulo En el siglo XXI es un signo de la cultura política y jurídica pulsar, sobre todo desde partidos de izquierdas o de centro izquierda, el proceso de secularización, cuya última meta es la laicidad, entendida como una situación pacífica y generalmente aceptada por la sociedad. Los Gobiernos de Zapatero han contemporizado demasiado con los peores usos clericales La exigencia deriva de las líneas que van identificando y señalando las perspectivas de desarrollo de la modernidad y que arrancan de la ruptura de la unidad religiosa con la aparición en el siglo XVI de los protestantismos, con la secularización de la política desde Maquiavelo y de la moral desde Pufendorf y Tomasio en el siglo XVII. En la misma línea se desmonta por Hugo Grocio el Derecho Natural clásico, subordinado a la teología, al afirmar que existiría aunque Dios no existiera y que lo descubrimos por la razón aplicada a la naturaleza humana. Todos son caminos que nos conducen a un mundo moderno secularizado donde Dios todavía no es puesto en cuestión pero que queda como el relojero que ha construido el aparato del mundo, que funciona por sí mismo. Solo la Iglesia católica se mantiene en la línea de la tradición que arranca de las concepciones aristotélico-tomistas del mundo y de la vida. El sólido mecanismo ético de la salvación que necesita de los dos pilares inseparables de la gracia que se produce por el sacrificio de Cristo en la Cruz y de la libertad, que necesita de las obras humanas, sigue siendo el suyo, pero es un dualismo que quiebra a partir del tránsito a la modernidad. Las éticas modernas serán las del protestantismo y las del humanismo laico. Las primeras son éticas solo de la gracia y la segunda solo de la libertad. Por un capricho de la historia, ambas, tan alejadas teóricamente, coincidirán en la práctica en la fase del trabajo mundanal y en el fondo secularizado. Los protestantes se salvan porque están predestinados y los humanistas laicos prescinden progresivamente de la divinidad. Así ambos se proyectarán en la sociedad y en la realización de proyectos seculares y buscarán para ello una ética secularizadora, en la que podrán coincidir, sin necesidad del apoyo ni de Dios ni de las Iglesias. La ética individual, la que conduce a cada uno a la virtud, al bien, a la felicidad o a la salvación, sea religiosa o laica, queda al margen de la construcción social y de los fines de la política y del Derecho, puede tener una extensión social pero no es elemento relevante para la formación de los mecanismos de decisión que orientarán el desarrollo de las sociedades modernas. Con esta perspectiva, las ideas de participación, de consentimiento, de derechos humanos, de Constitución y de Democracia, se situarán en las perspectivas de la secularización y de la laicidad e irán formando una ética propia que ya no es la privada, sino la ética de las instituciones de los procedimientos, de los valores, de los principios y de los derechos, la ética de los ciudadanos como tales, que bebe de esas tradiciones morales, protestantes y del humanismo laico, que arrastran tradiciones libertinas, ilustradas, positivistas, científicas, darwinistas y republicanas. La escuela y las instituciones públicas son el ámbito donde se desarrolla, desde el respeto a la libertad de conciencia, la supremacía de la razón. La III República francesa fue ámbito donde esa ideología se fraguó y cristalizó, con autores como Gambetta, Ferry, Barthou, Waldeck- Rousseau, entre otros. Ese espíritu laico, es hoy el de Europa coexistiendo con una Iglesia católica que vuelve por sus fueros y por su prepotencia desde Juan Pablo II hasta el Papa actual. España ha sido una de las grandes perjudicadas del clericalismo, y lo ha sufrido en sus carnes antes del franquismo, durante el franquismo y con la democracia, cuando todavía hay demasiada contemporización con los peores usos clericales. Hay muchos aspectos pendientes y el gobierno de Rodríguez Zapatero consiente demasiado pensando que es una buena fórmula ¡Craso error!. En cuanto se les presenta la ocasión, como en estas elecciones autonómicas, dicen que no se puede votar a partidos que apoyan el divorcio, el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo. Todavía hay tiempo y pido al PSOE y a su Gobierno que se decidan a tomar medidas que se sitúen claramente en la línea debida. Al menos dos medidas, derogación de los acuerdos con la Santa Sede y supresión de la enseñanza reglada de la religión deben ser tomadas. ¡Todavía se puede hacer! No podemos ser tan ingenuos como para pensar que la inacción por nuestra parte va a ser respondida con la neutralidad y el juego limpio. Eso solo ocurrió con Juan XXIII y con Pablo VI. Después las cosas volvieron a su cauce tradicional y la deslealtad a las autoridades civiles volvió a ser la regla. Son partidarios de todo lo que representa Doña Esperanza y no se puede esperar nada. Cuanto más se les consiente y se les soporta, peor responden. Solo entienden del palo y de la separación de los campos. Un Estado libre y una Iglesia libre, cada uno en su ámbito y sin que puedan tener ningún ámbito exento, ni ningún privilegio. Pactar con ellos desde la buena fe es estar seguro de que se aprovecharán todo lo que puedan. Gregorio Peces-Barba Martínez es fundador y exrector de la Universidad Carlos III de Madrid Gregorio Peces-BarbaDe Wikipedia, la enciclopedia libre Gregorio Peces-Barba durante una conferencia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid en 2011. -------------------------------------------------------------------------------- Presidente del Congreso de los Diputados 18 de noviembre de 1982 – 15 de julio de 1986 Predecesor Landelino Lavilla Sucesor Félix Pons -------------------------------------------------------------------------------- Rector de la Universidad Carlos III de Madrid 1989 – 2007 Sucesor Daniel Peña Sánchez de Rivera -------------------------------------------------------------------------------- Diputado en Cortes Generales por Valladolid 15 de junio de 1977 – 22 de junio de 1986 -------------------------------------------------------------------------------- Datos personales Nacimiento 13 de enero de 1938 (72 años) Madrid, España Partido Partido Socialista Obrero Español Profesión Jurista Gregorio Peces-Barba Martínez (Madrid, 13 de enero de 1938) es un político y jurista español, uno de los siete padres de la actual Constitución española. Tras cursar el bachillerato en el Liceo Francés de Madrid, se licenció en derecho en la Universidad Complutense de Madrid y se doctoró cum laude con una tesis sobre el pensamiento social y político de Jacques Maritain. En la universidad de Estrasburgo obtuvo la licenciatura de derecho comparado. De vuelta a España, participó, entre 1963 y 1975, como abogado defensor en numerosos procesos ante el desaparecido Tribunal de Orden Público (TOP) y en varios consejos de guerra, distinguiéndose en su defensa de los derechos humanos y de la democracia como forma de gobierno para España. Su actividad como jurista le costó en 1971 ser detenido por la policía franquista y suspendido del ejercicio de la abogacía durante varios meses. Simultaneó su actividad como abogado con la de profesor de filosofía del derecho. En 1963 participó en la fundación, junto con otros intelectuales como Joaquín Ruiz-Giménez, de la revista Cuadernos para el Diálogo. Cuando éste funda posteriormente Izquierda Democrática, un grupo de orientación democristiana, Peces-Barba se une a él. En 1972 se afilió al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), aún en la clandestinidad. Diputado por Valladolid en 1977, fue uno de los redactores de la nueva Constitución Española, aprobada en referéndum el 6 de diciembre de 1978. Reelegido diputado en 1979 y en 1982 (año en el que el PSOE llegó al poder gracias a la mayoría absoluta, 202 diputados sobre 350, obtenida en las elecciones), fue elegido presidente del Congreso de los Diputados (18 de noviembre de 1982) con 338 votos a favor, 8 en blanco y ninguno en contra. Ostentó el cargo sólo durante esa legislatura (1982-1986), puesto que en 1986 decidió no volver a presentarse como candidato a diputado y regresar a la vida académica. A partir de entonces, centró sus esfuerzos en la creación de la Universidad Carlos III, con el propósito de crear una universidad pública de calidad en los municipios del sur de Madrid (Getafe y Leganés) y en el de Colmenarejo, inaugurado posteriormente y situado en la villa del mismo nombre, al oeste de la ciudad de Madrid. Presidió en junio de 1989 la comisión rectora de la universidad, siendo elegido su primer rector. Fue reelegido varias veces, ocupando hasta abril de 2007 dicho cargo. El 17 de diciembre de 2004 fue nombrado Alto Comisionado para el Apoyo a las Víctimas del Terrorismo[1] (un cargo de nueva creación, con rango de Secretario de Estado que debía coordinar la acción de varios ministerios) por el Consejo de Ministros. Durante esa etapa sufrió fuertes críticas por parte del PP y de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), siendo acusado de haber representado al gobierno y no a las víctimas, fundamentalmente por no asistir a algunas manifestaciones convocadas por la propia AVT. Peces-Barba argumentaba que, por pura coherencia, su cargo le impedía manifestarse en contra del propio gobierno del que formaba parte y de su propia persona. Además afirmaba que por su cargo de coordinador no debía tomar partido por unas víctimas solamente, y por ello sólo iría a convocatorias unitarias. El 8 de septiembre de 2006 el Consejo de Ministros le cesó de este cargo por deseo propio y le otorgó la Gran Cruz de la Real y Muy Distinguida Orden Española de Carlos III. El cargo de Alto Comisionado se eliminó. El 14 de enero de 2008 celebró su lección jubilar titulada 'Reflexiones sobre la Justicia y el Derecho' en la Universidad Carlos III.[2] En noviembre de 2010 Gregorio Peces-Barba recibió el premio jurídico Pelayo, entregado por el Rey Juan Carlos.[3] Es catedrático de Filosofía del Derecho y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Está soltero y tiene un hijo adoptado en 1986.
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