Libertad!

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lunes, 4 de abril de 2011

No por mucho madrugar



A esos que juegan a la política como trampa, hay que recordarle que esa actitud fue la que generó la antipolítica y llevo a Chávez a Miraflores en el 98

Por: Kico Bautista
En Venezuela, la lucha de clases, los cambios políticos, la toma del poder, todo se resume al proceso electoral presidencial. Chávez no llegó a Miraflores empujado por fuerzas sociales organizadas y en conflicto con el capitalismo. La revolución comenzó desde el gobierno y después de ganar a punta de votos.

Las elecciones presidenciales son la clave de la película. Desde la caída de Pérez Jiménez hasta nuestros días, en torno a un nombre, un personaje de carne y hueso, gira el destino el país.

Luis Herrera, Lusinchi, CAP, Caldera, Chávez, todos ellos interpretaron su tiempo y por eso la sacaron del parque.

Hay quienes juegan, en vez de conectarse con los sueños de la gente, a inventar cuentos. Dicen que las primarias deberían realizarse en el segundo semestre del año que viene, entre otras cosas, porque temen que la conflictividad social que vive el país en estos momentos se la chupe la campaña electoral.

Rechazan cual beatos, puros y castos, la fiesta electoral que llega hasta a parecerles frívola. La verdad es que toda esta conflictividad social en la que vivimos no es otra cosa que es una clara señal de la necesidad de cambio. 12 años de gobierno revolucionario han terminado en descontento.

De lo que se trata es precisamente de reflejar esa problemática en votos. Toda esa cantidad de manifestaciones que se registran a diario, no dependen o giran alrededor de los partidos.

Es la sociedad buscando aire, reclamando afecto, pidiendo a punta de protestas y gritos un liderazgo diferente que la entienda y le hable.

Por supuesto que hay gente de partidos metido y dirigiendo la mayoría de los reclamos que hay en la calle. Pero, no es la MUD la que dirige el asunto.

El problema es que el descontento, la decepción que genera Chávez hoy en los sectores mayoritarios, no se siente expresado ni interpretado en la oposición.

Las masas tienen miedo a regresar al pasado, al olvido, al desafecto. Quieren protagonismo. Ese el verdadero debate de la campaña. Como conseguir los votos suficientes para ganar en un electorado, que si bien es cierto perdió la esperanza en el chavismo, no se siente querido por aquellos se ofrecen como esperanza.

Otros aspirantes de la oposición hablan de las primarias en el 2012 confiando que la racionalidad de sus argumentos los conviertan en candidatos únicos por aclamación y aplausos.

Apuestan al consenso. Hablan de la transición como gran formula. Para ellos, no solo se trata de ganar a Chávez. Después hay que gobernar un país explosivo. La mayoría de las instituciones estarán en manos del chavismo y en cualquier resbalón vamos a parar al desastre.

Según este cuento hace falta un veterano. Un hombre con experiencia. Nada que ver con esos muchachos que puntean las encuestas y que de ganar, no harían otra cosa que poner la torta.

Lástima que ninguno de los voceros de estas tesis utilice el cerebro para reconocer que la corriente apunta hacia otro lado. El país anda buscando hacia adelante, no quiere nada con el pasado.

Todo parece indicar, por el tipo de juego en el que andamos que, para algunos, ganarle a Chávez no es principal argumento.

Aún cuando la mayoría casi absoluta de la opinión pública se inclina por elecciones este año, los intereses de ciertos partidos y candidatos harán que las primarias terminen en un limbo y por esa vía, se realicen en algún momento del 2012.

Los errores en política se pagan y el doble. Están súper pelados aquellos que quieren llevar la corriente hasta la puerta de sus casas y no entienden que el país no los está esperando.

El asunto es entender a la gente. Es verdad que el primero en las encuestas hoy puede caer y otro tomar su lugar. También se puede que los favoritos amplíen su ventaja.

El objetivo no es mirarse el ombligo, es conquistar la confianza de esos 2 millones de votos que hacen falta para ganar y que están más cerca de Chávez que de la oposición.

En fondo el país lo que está cansando es de la mentira, de los cuentos. Los que inventan esas maniobras y entuertos para atrasar las primarias, no se dan cuenta que ese estilo de hacer política es parte de lo que la gente rechaza y quiere cambiar.

Por más tiempo que logren no van a mejorar sus posiciones. El problema es que están apuntando fuera del perol.

La gente no anda pendiente de otra angustia que no sea su vida. Lo caro del mercado. Lo inseguro que es andar por la calle. Sacarse de encima esa sensación de pelea permanente, de insulto, de fracaso que Chávez nos ha clavado como presente.

A esos que juegan a la política como trampa, hay que recordarle que esa actitud fue la que generó la antipolítica y llevo a Chávez a Miraflores en el 98. Insistirles, aunque loro viejo no aprende a hablar, en que...no por mucho madrugar, amanece más temprano.
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