Libertad!

Libertad!

domingo, 16 de marzo de 2008

"La sucesión presidencial es un tema que provoca en Chávez un surmenage depresivo"

Carlos Blanco // Tiempo de Palabra

El Círculo de Hierro
Después de muerto, Patria Para Todos (PPT) ganó la batalla, mediante el control que ha logrado del nonato partido de la revolución, PSUV. Nótese que entre los principales y suplentes descuellan con la mayoría de votos Aristóbulo Istúriz y María Cristina Iglesias, sin contar con agraciados como Alberto Muller Rojas, Jacqueline Farías, Alí Rodríguez, Ana Elisa Osorio y Antonia Muñoz, entre otros. El que no hayan sido escogidos varios de los integrantes del Círculo de Hierro que rodea, cuida y aprisiona al Presidente, es indicador de que algo se mueve allá abajo, en el lugar en que se cuecen las habas bolivarianas y se tejen las redes del poder.
Los Derrotados. Sin lugar a dudas los más derrotados son los que constituyen el núcleo militar de derecha, que entienden de socialismo tanto como de estrellas de neutrones. Este sector está representado por Diosdado Cabello, que deriva su poder exclusivamente de la radioactividad que proviene del jefe; pero, carece de obras, ideas y remordimientos, en la misma medida en que le sobran agallas. Parece ser el articulador de la burguesía bolivariana, ahora asediada por los interrogatorios, el miedo y el temor a su desmantelamiento, a pesar de que algunos de sus más audaces miembros insisten en defenderse mediante el control de variados medios de comunicación.
Tal vez no sea el gobernador de Miranda el más interesante representante de los militares golpistas después de Chávez, pero es el que ha aparecido como más cercano, monopolizador de la oreja presidencial y del tesoro bolivariano. Ha de notarse que la molienda ha dado cuenta de varios hermanos del alma, entre los cuales destaca la tristeza sin destino de Arias Cárdenas o la humillación -ahora se ve cuán inútil- de Ameliach. Diosdado sobrevivía con aquella mirada que tanto ponderaba el Presidente y que seguramente habría hecho las delicias del ex Fiscal General, de haberlo tenido como testigo estrella.
Ni importa en qué registro de la derecha se asuma a Cabello, ni cuántas ansias tenga de ser un socialista en público y un avaro capitalista en privado; la cuestión es que ha llegado a representar al Círculo de Hierro, que ha sido derrotado, al menos por ahora.
Ramalazo a Chávez. No poco le ha tocado al Comandante en esta hora dura en que ha sufrido algunas mortificaciones internacionales, que si no le han rebajado el copete, al menos le han aplastado la boina y el engreimiento. Aristóbulo representa una corriente que alguna vez disintió públicamente de Chávez sobre la base de dos elementos que expuso en su momento: las tendencias militaristas y el autoritarismo; estas críticas tomaron cuerpo en el PPT, también en el PCV, en el ectoplasma del MEP y en sectores del MVR que no pertenecían al tabernáculo presidencial. El que los siempre fieles hayan sido derrotados y el que alguien que alguna vez deslizó una crítica haya salido triunfador puede insinuar un mensaje de ciertos sectores hacia el jefe: "escogimos a uno de los tuyos, pero no al que tú querías".
Ya se ha dicho que los sectores de izquierda derrotaron a los de derecha; pero lo que no se ha dicho tanto es que la izquierda triunfante también derrotó a otros sectores de izquierda. La que se sacó el "kino" es la de los cuadros, la del aparato, la que viene de la "peña" de políticos.
Mientras los madurados con carburo se consagraron a los mítines, a las declaraciones y a exhibir con manos encallecidas por el roce, su adulación; otros se dedicaron a construir pequeñas estructuras de cuadros políticos; y aunque no estuvieron exentos de pasarle a Chávez la mano que lisonjea, se hicieron de una estructura propia.
Toda esa historia de los grupos de base, de los partidos disueltos, de la disolución en la nada bautismal del "proceso", quedó para los tontos. Especialmente, para ese grupito intelectual patético que siempre se refiere al régimen chavista en futuro, como si fuera un proyecto hacia adelante y no el autoritarismo militarista que tiene casi una década en el poder. No faltará quien teorice que la política triunfó sobre la "antipolítica" de Misia Lina, los Tupamaros y otros de trazas similares.
En todo caso, la izquierda de "células", organismos, directivas y cuadros, se engulló a los románticos embatolados, mientras éstos contemplaban, arrobados, la imagen del Che. Esta situación es un peligro potencial para Chávez; no conviene olvidar que hace unos meses Muller Rojas le tiró las charreteras y la colilla del cigarrillo sobre el escritorio. Más adelante atribuyeron ese desencuentro a Baduel, pero la realidad es que el aventajado general Muller, se le sacudió.
La Sucesión. La sucesión en la presidencia es un tema que no se le puede conversar a Chávez sin que le dé el surmenage depresivo. El sucesor de Chávez tiene que ser él, y punto. Sin embargo, dentro del chavismo todas las fracciones lo discuten. Cabello parecía ser el legatario del poder, especialmente por su capacidad de comer a dos carrillos y para ser socialista de día y capitalista de noche; pero, su herencia ha tenido un severo tropiezo por la elección de los dirigentes del PSUV, partido que, por cierto, no termina de nacer y cuya dirección corre el riesgo de desaparecer antes de juramentarse.
Los íntimos del Círculo de Hierro andan de capa caída; tal como pintan las cosas y a precios de hoy, la sucesión de Chávez no la tiene garantizada el gobernador de Miranda. En la línea de sucesión se les atravesó Aristóbulo, así, como quien no quiere la cosa. Sin duda que Chávez puede aplicarle la operación de trituración; sin duda que puede desaparecer la tal dirección provisional; sin duda que el PSUV puede ser liquidado en un santiamén, como el MBR-200, como el Polo Patriótico, como el MVR; pero, ahora que Chávez tiene menos poder, tendrá mayor costo.
El Espanto de los Medios. La concepción equivocada del papel de los medios de comunicación que han tenido los chavistas se expresa dramáticamente en que quienes han tratado de emplearlos en la forma más burda y utilitaria, como William Lara y Andrés Izarra, carecen de importancia política y comunicacional. En cambio, quienes han ejercido el oficio, con todos los sesgos que hayan tenido y tienen, pero directa o indirectamente, aunque en forma ocasional, expresaran alguna disidencia en forma de afirmación, de duda o de pregunta, han sido favorecidos por los chavistas que votaron.
Hay que entender que por allá abajo, en los sótanos bolivarianos hay descontento profundo que busca las vías de expresarse. Los dirigentes escogidos no protagonizan una rebelión, pero, sin duda, el descontento anda realengo y tiene los rostros de Baduel e Ismael en unos casos; en ocasiones, los estridentes de Tascón, Lina y compañía; y también el más discreto de varios de los nuevos directivos del PSUV.
La procesión anda por dentro y a quien llevan en andas es al propio Comandante que si se descuida, lo jubilan sin prestaciones.
carlos.blanco@comcast.net

El universal

No hay comentarios: